¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Mitos y realidades sobre la lactancia materna

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

La lactancia materna es el tema que hoy centra el segundo post de nuestra colaboradora Gara Bourgon y que, además, muchas malasmadres nos habéis pedido que abordemos. Si nos decantamos por dar el pecho a los buenoshijos lo importante es estar bien asesoradas y tener información al respecto. Gara despeja hoy algunas dudas en torno a este tema. ¡Esperamos que os resulte interesante!

*Podéis seguirla en ,  y en su BLOG.

Hoy vamos a hablar de lactancia materna y de algunos de los mitos y mentiras que podemos escuchar cuando estamos embarazadas o acabamos de tener a nuestro bebé y estamos intentando establecer una lactancia efectiva que, no nos engañemos, ¡muchas veces es algo complicado!

Como matrona y mamá reciente, me he dado cuenta de que uno de los grandes problemas que llevan a muchas mujeres a abandonar su lactancia es la falta de información, las ideas erróneas y la falta de apoyo.

Dar de mamar es una elección totalmente personal y, obviamente, no se es mejor o peor madre por dar teta o dar biberón.

Tanto la mujer que decide que quiere dar biberón desde el primer momento, como la que desea amamantar a su hijo hasta los 6 años quieren lo mejor para su hijo y toman sus decisiones en función de la información que tienen y de sus deseos. Por ello, para tomar una decisión u otra, lo más importante es informarse.

En temas de lactancia (ya sea materna o artificial), casi todo el mundo tiene opinión: la amiga, la madre, la suegra, la vecina… ¿Qué madre no ha oído alguna vez “te está usando como chupete”, “no para de llorar, eso es que se queda con hambre… mejor dale un biberón”, “¿aún le das teta?”, “¿cómo es que no le das pecho?” o “lo que tiene es vicio”?

Ciertamente, existe mucha desinformación e ideas preconcebidas sobre este tema. Veamos algunos de los mitos más clásicos.

1. Tener el pecho pequeño

Hay veces que se relaciona erróneamente la capacidad de fabricar o almacenar leche con el tamaño del pecho. ¡¡Esto es falso!! Los cambios de tamaño dependen de la cantidad de grasa que hay en la mama y no del tejido glandular, por lo tanto, el tamaño del pecho no tiene que ver con la cantidad de leche que se produce.

2. No tengo suficiente leche

Éste es uno de los comentarios más comunes entre las mujeres que abandonan prontamente la lactancia. Es una creencia tan común como errónea. La hipogalactia verdadera, es decir, que por algún problema, generalmente hormonal, el cuerpo no es capaz de producir leche suficiente, se da en un porcentaje mínimo.

El que muchas mujeres piensen que no tienen leche suele ser por dos razones:

– Porque el niño llora frecuentemente y/o en el sacaleches sale muy poca cantidad (de eso podemos hablar en otro momento, pero aclarar que la cantidad que extrae el sacaleches es mucho menor a la cantidad real que hay en la mama y que el bebé sí puede sacar).

– Tras instaurar horarios en la lactancia, limitar el tiempo de las tomas, no dar el pecho cuando el bebé lo pide, tener un mal agarre del pezón, presencia de frenillo sublingual, etc., a la larga, lógicamente se va fabricando menos leche.

Lo que me gustaría que quedara claro es que la gran mayoría de las mujeres SÍ tiene leche. El problema es que quizás no han tenido un buen asesoramiento en cuestiones básicas de lactancia.

3. Al principio no tengo mucha leche, se queda con hambre

Los primeros días tras el nacimiento del bebé, la mamá no produce la leche que producirá el resto de su lactancia, sino una leche muy concentrada y nutritiva, llamada calostro. Es el oro de la lactancia.

La cantidad de calostro que necesita el bebé es muy poquita, ya que su estómago es muy pequeño. Por lo tanto, el volumen de calostro que producimos es justo el necesario para alimentar a nuestro bebé recién nacido. Por otro lado, como su estómago es tan pequeño, necesita comer de forma frecuente. Pero esto no es porque haya un problema con la leche de la madre.

4. Hay que beber mucha leche

Nosotras somos mamíferas y debemos pensar como tales cuando nos asalten las dudas. ¿Qué otra madre mamífera toma leche? Ninguna. Lo que debemos hacer es llevar una dieta equilibrada rica en verduras, frutas, proteínas, cereales… pero no por ser madres lactantes, sino para mantenernos sanas. De cualquier forma, no es necesario tomar más leche de la habitual.

5. Mi madre no pudo amamantar, así que yo tampoco podré

En general, la generación de nuestras madres es de biberón. Pocas son las mujeres que dieron pecho más allá de uno o dos meses. Muchas de estas mujeres creen que no pudieron amamantar más tiempo porque no tenían leche.

Ya hemos hablado de este punto, así que poco queda por decir. Sólo añadiros que la baja producción láctea no es genética ni hereditaria, así que si vuestra madre no pudo amamantar, no afecta en absoluto vuestra capacidad para hacerlo.

La información y la confianza en nosotras mismas es la clave.

6. Con una cesárea no se puede amamantar

¡Esto es absolutamente falso! Existe una hormona llamada progesterona que durante el embarazo se encuentra en el cuerpo en unos niveles muy elevados, y tiene un efecto inhibidor sobre la síntesis de leche.

Cuando se produce la salida o extracción de la placenta (ya sea por parto vaginal o por cesárea), la concentración de progesterona disminuye bruscamente y esto hace que se inicie la producción láctea.

Es decir, lo que hace que se produzca la leche es la disminución de progesterona (por la ausencia de placenta); la “subida” de la leche notiene nada que ver con el tipo de parto.

Otra cosa es que, en muchos hospitales, no se mantenga a la madre y al bebé juntos hasta varias horas después de una cesárea, lo que impide realizar el contacto piel con piel y el enganche precoz al pecho.

7. Tengo la leche aguada y ya no alimenta

Cuando les explico a las mujeres cómo se distribuye la leche en la mama, les digo que imaginen que es una fábrica de leche. La primera leche es “leche desnatada”, la siguiente es “semidesnatada” y la última leche que sale en la toma es “leche entera”.

Es decir, la leche que el bebé obtiene al inicio de la toma tiene una gran cantidad de agua para calmar su sed, y a medida que va avanzando en la toma va aumentando su contenido en grasa.

Por eso, es muy importante que le bebé vacíe el pecho por completo ya que de esta manera obtendrá todos los nutrientes y calorías necesarias.

8. Si llora mucho es porque se queda con hambre y, por lo tanto, no tengo suficiente leche

La fórmula para un bebé que lacta a demanda es sencilla. Si tiene hambre, se le da teta. Si a los quince minutos de haber mamado, vuelve a tener hambre, se le vuelve a dar teta.

Además, no debemos olvidar que los bebés lloran por muchas razones, no sólo por hambre. Muchas veces tienen sueño, calor, necesidad de cariño y consuelo… El pecho no sólo les aporta alimento, sino muchas de estas necesidades. En cualquier caso, si fuera por hambre, se le ofrecería nuevamente el pecho.

Cuanto más se estimule la glándula mamaria, más leche fabrica, así que si le ponéis a la teta cada vez que lo pide, no debéis tener miedo de que se quede con hambre o de que no tengáis suficiente leche.

 9. Darle el pecho mucho tiempo provoca complejo de Edipo, dependencia de la madre, etc.

Está comprobado que responder a las necesidades de los bebés, los hace niños y adultos más seguros, independientes y con mayor autoestima. No hay ningún estudio riguroso que haya demostrado que una lactancia materna prolongada produzca ningún problema psicológico en los niños.

Asociaciones internacionales tan importantes como la Organización Mundial de la Salud, UNICEF o la Asociación Española de Pediatría aconsejan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y complementada con otros alimentos hasta los 2 años. Más allá de ese tiempo, puede mantenerse todo el tiempo que madre e hijo deseen.

Aquí os dejo un artículo publicado por la Asociación Española de Pediatría en relación con la lactancia materna prolongada.

10. No es posible la lactancia materna con un pezón plano o invertido

Es posible, pero más difícil, las cosas como son. Sin embargo, la mayoría de los pezones planos o invertidos, con estimulación, protruyen hacia afuera. Además, cuando el bebé se agarra al pecho, no sólo coge el pezón, sino también parte de la areola.

A pesar de esto, sí es cierto que sin un adecuado asesoramiento y apoyo profesional, estas mujeres pueden tener más dificultades y acabar abandonando la lactancia. Por ello, es importante contar con una buena matrona o personal sanitario formado en este aspecto para ayudarnos a llevar a cabo un agarre correcto y resolver los problemas que vayan surgiendo.

Para finalizar, me gustaría insistir en la idea principal: busquemos información de fuentes fiables y de personal actualizado en cuestiones de lactancia, busquemos apoyo (grupos de apoyo a la lactancia, familiares o amigos) y tengamos confianza en nosotras mismas. Son las tres piezas clave que, si deseamos dar el pecho, nos van a ayudar a lograr una lactancia materna exitosa.

Y vosotras, ¿cómo habéis vivido la lactancia materna? Contadnos vuestra experiencia y si tenéis alguna duda Gara os la contestará encantada.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/mitos-y-realidades-sobre-la-lactancia-materna/

El sentimiento de culpa por no poder dar el pecho

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

La maternidad es una de las experiencias más hermosas y transformadoras en la vida de la mujer. Pero también una de las más duras.

Convertirse en madre supone afrontar presiones externas e internas que pueden resultar desbordantes.

Todo el mundo parece tener una opinión, o más bien una exigencia, sobre cómo debes desempeñar tu papel en múltiples situaciones. Entre ellas la elección de dar el pecho a tu bebé.

Y es que el ejercicio de la maternidad por parte de una mujer parece ser un asunto de interés público. Muchas personas se creen poseedoras de la verdad y actúan como implacables jueces. Opinan, juzgan y dictan sentencia sin considerar el daño emocional que pueden llegar a causar.

La lactancia materna no siempre es posible

Los beneficios de la lactancia materna son indudables. Pediatras y organizaciones afirman que está constituye el alimento más rico y completo para el niño. Además, ayuda a fortalecer su sistema inmunológico y a forjar el vínculo entre madre e hijo. Incluso ayuda a la mujer en su recuperación posparto.

Todo esto es cierto, pero no podemos ignorar el resto de factores que toman parte en el proceso de decisión. Pues, sí, dar el pecho es una elección personal de cada madre y no una obligación. Muchas mujeres escogen deliberadamente no optar por este tipo de alimentación para sus pequeños y es algo completamente lícito.

Pero, por otro lado, existe un elevado número de mujeres partidarias de la lactancia materna que, por diversos motivos, no logran llevarla a cabo. Son muchas las condiciones que pueden impedir el establecimiento o mantenimiento de la lactancia. Enfermedades de la madre, escasa producción de leche, procesos muy dolorosos de mastitis…

Así muchas madres soportan pezones agrietados, sangrantes y extremadamente dolorosos tratando de proporcionar alimento natural a sus niños.

Otras muchas batallan con la frustración y la impotencia al comprobar que el pequeño no logra realizar la succión adecuadamente.

Incluso una buena parte de ellas ha de resignarse a no seguir amamantando a su pequeño porque la conciliación laboral es inexistente.

El abrumador sentimiento de culpa

Sea cual fuere la situación que la mujer atraviesa, en todos los casos experimenta un desbordante torbellino de emociones negativas. Afronta la desilusión, la impotencia, la sensación de inferioridad al no lograr algo que para tantas otras madres supone un acto cotidiano.

Pero, ante todo, se enfrenta a un imponente sentimiento de culpa. Culpa por no poder proporcionarle a su hijo lo que necesita, por sentir que le priva de algo necesario y beneficioso. Culpa por no poder ajustarse al ideal de madre que desde fuera se nos impone.

Y a la culpa la acompaña el miedo. Miedo a no ser suficiente, a no estar capacitada, a influir negativamente en la salud de su hijo y a perder la oportunidad de forjar el valioso vínculo materno-filial.

Si la presión interna no es suficiente, si su crítico interior no ataca con la suficiente fiereza, a ello se suman las voces de todos aquellos que se sienten con derecho a opinar.

Siempre parece haber alguien dispuesto a recordarle las fantásticas ventajas de la lactancia materna, como si no las conociera sobradamente.

Siempre se alza una voz condescendiente diciéndole que “si ya se ha cansado, qué se le va a hacer”. 

No, esa mujer no se ha cansado, no se ha aburrido. Ha batallado, haciendo acopio de toda su fortaleza y sus recursos personales para lograr su meta. Ha hecho más de lo humanamente posible; y tú, que no has andado en sus zapatos, no puedes juzgar su camino. 

Dar el pecho ¿a qué precio?

Dar el pecho es beneficioso, pero no a cualquier precio. La conexión entre la madre y el bebé existe y es profunda desde antes de su nacimiento. El dolor de la madre, su miedo, su ira contenida, su impotencia…. todas estas emociones el bebé las siente en intensidad. El bienestar de ambos va completamente ligado.

Por ello es ilógico empeñarse en mantener una lactancia materna cuando este intento causa un enorme sufrimiento. El bebé, más que la leche materna, necesita una madre sana y feliz.

Una madre que disfrute de su rol y pueda vivirlo con plenitud, sin dolor y sin culpa.

Todas las madres desean lo mejor para su bebé, pero esto va irremediablemente unido a lo que también es mejor para ellas.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/sentimiento-culpa-no-poder-dar-pecho/

Fluorescente: así de asombrosa se ve la leche materna de una mujer contagiada con Covid-19

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Dicen que la leche materna es un verdadero “oro líquido”, el mejor alimento con el que podemos nutrir a los bebés que están en período de lactancia. Y, sin duda, así lo afirman organizaciones internacionales, las cuales avalan la importancia de esta fuente de nutrición y contención maternal.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna “es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud”.

Sumado a ello, la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

Jonathan Borba | Pexels

¿Cómo nos beneficia la lactancia materna?

De acuerdo a la Organización, la leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses.

“Puede aportar más de la mitad de las necesidades energéticas del niño entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses.

La lecha materna también es una fuente esencial de energía y nutrientes durante las enfermedades, y reduce la mortalidad de los niños malnutridos“.

A ello, la Organización añade que los niños y adolescentes que fueron amamantados tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad.

Pero no sólo los bebés y niños obtienen beneficios de esta práctica.

Así lo afirmó Fabiola Vásquez Sandoval, enfermera diplomada en urgencias pediátricas, consejera de lactancia materna y asesora de porteo ergonómico en formación, quien en conversación con BioBioChile señaló que “las madres que amamantan reducen considerablemente el riesgo de padecer cáncer de mamas, de ovarios y de depresión postparto. Amamantar permite recuperar con más facilidad el peso anterior a la gestación y estrecha el vínculo afectivo entre la madre y el niño”.

“Los niños alimentados con leche de su madre reciben el mejor alimento que pudiese existir.

La leche materna es la combinación perfecta de agua, proteínas, grasas, carbohidratos y nutrientes que ninguna fórmula láctea puede igualar, está siempre lista y a la temperatura perfecta; y lo que parece magia es que la leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales del bebé a medida que este crece“, agregó la experta.

El efecto inmunitario de la leche materna

De acuerdo a la OMS, la lactancia materna permite proteger a los bebés frente a las infecciones -como las gastrointestinales- y también ayuda a reducir la mortalidad neonatal.

Una información que fue respaldada por Claire McCarthy, pediatra primaria en el Hospital Infantil de Boston (EE.UU.

), profesora auxiliar pediátrica en la Universidad de Medicina de Harvard y portavoz oficial de la Academia Americana de Pediatría, quien agrega que “Más allá de los beneficios nutricionales, aquí otra gran ventaja: la leche materna ayuda a construir y fortalecer el sistema inmunitario de su bebé”.

La leche materna contiene anticuerpos que pueden combatir las infecciones. Esos anticuerpos están presentes en altas cantidades en el calostro, la primera leche que secreta el seno después del parto. Sin embargo, hay anticuerpos en la leche materna que están presentes en la madre todo el tiempo que la madre amamanta a su bebé“, indicó la especialista.

A ello, Fabiola Vásquez, quien además lidera la comunidad enfocada en lactancia Bien Lactado en Instagram (@bienlactado; 16 mil seguidores), agregó que “la leche materna es un fluido vivo y cambiante.

Vivo porque tiene células vivas que forman parte de la microbiota natural de la leche, las que son beneficiosas para la salud del bebé, y cambiante porque los componentes nutricionales e inmunológicos de la leche materna cambian todos los días, incluso en el mismo día y en la misma toma de acuerdo a las necesidades específicas e individuales del niño que mama“.

“La glándula mamaria es tan maravillosa que descubre las necesidades del niño y trabaja a gusto del consumidor, es decir: si el niño tiene sed, la leche succionada será más alta en agua que lo habitual, si el niño tiene hambre, tendrá una mayor composición proteica y de grasas, si el niño está enfermo, la leche se adaptará y aumentará la concentración de inmunoglobulinas que lo defiendan… ¡realmente es magia!“, añadió Vásquez Sandoval.

El caso de una madre lactante infectada con Covid-19

En el contexto de pandemia mundial que vivimos actualmente, hace unas semanas se conoció el caso de una madre en período de lactancia que se contagió de coronavirus, y cuyo caso se hizo viral en redes sociales.

Una seguidora de la página de de Milky Mama, empresa estadounidense dedicada a potenciar la lactancia materna mediante productos especiales, publicó una llamativa imagen en la que muestra dos bolsas de su leche materna extraída en diferentes momentos: la primera, en un estado normal; y la segunda, contagiada de coronavirus.

La leche materna con y sin Covid | Anna Cortez en de Milky Mama

“Mi bebé se enfermó unos 2 días antes que yo. Decidimos no hacerle la prueba y simplemente tratarla como si tuviera Covid (según la recomendación de su pediatra y bajo su cuidado), ya que yo di positivo.

Me extraje leche materna y solo me saqué leche de vez en cuando para tener una reserva, pero cuando me enfermé, mi bebé no estaba obteniendo lo suficiente, así que tuve que extraer más leche para aumentar mi suministro. Aproximadamente 4 días después de dar positivo, noté la leche verdosa / amarilla. Se oscureció mucho después de congelarse.

Desde entonces, mi leche todavía tiene un tinte verde (alrededor de una semana y media) pero no tan oscuro como el de la foto“, explicó la madre, Anna Priscilla Cortez, al difundir la imagen.

Tras ello, múltiples mamás compartieron sus propias historias, afirmando que a ellas también les había cambiado el color de su leche mientras tuvieron coronavirus e incluso después de vacunarse contra la enfermedad.

“La leche de la derecha tiene anticuerpos extra (por eso se ve más dorada que la otra). Nuestros cuerpos son increíbles. Mi bebé estuvo muy protegido con mi leche -durante la enfermedad-. No puedo creer cómo se nota la diferencia”, comentó una de las usuarias que publicó la siguiente imagen.

Milky Mama |

“¡La mía también lucía distinta! Mi bebita de tres meses y yo tuvimos covid… el cuerpo de la mujer es realmente impresionante”; “¡Realmente de otro planeta! Nuestros cuerpos son asombrosos.

Nosotras dimos positivo y le di lactancia materna durante todo el período, realmente increíble” y “¡A mi leche le pasó lo mismo! Tenía un color verde-neón y brillante”, fueron otros de los comentarios.

Milky Mama |

¿Por qué se produce el cambio en la coloración de la leche?

“En cuanto al cambio de coloración en la leche materna, debo decir que es una maravillosa realidad. Las altas concentraciones de inmunoglobulinas hacen que la leche adquiera una coloración amarilla mucho más intensa, similar a la del calostro en la etapa inicial de la lactancia producto de su alto contenido de betacarotenos”, indicó la enfermera Vásquez.

A ello, agregó que “Cuando el niño está sano y es la madre quien sufre la enfermedad, la leche se adapta de igual forma, y traspasa las defensas de la madre al cuerpo del niño, potenciando su sistema inmunológico y disminuyendo las probabilidades de que el menor desarrolle clínicamente la enfermedad”.

“Este fenómeno es más visible en una madre que realiza extracciones rutinarias y que almacena su leche, ya que puede comparar extracciones de distintas fechas. En cambio, la madre que amamanta directo del pecho es probable que no se percate del cambio de color, lo que no quiere decir que no suceda… ¡realmente es magia!”, expresó.

Pero, ¿cómo es que la leche “nota” que debe producir estos anticuerpos para proteger al lactante?… Vásquez comentó que “Este fenómeno maravilloso guarda su secreto en la saliva del bebé.

Cuando un bebé succiona la mama se crea un vacío ente la boca y el pecho.

Dentro de ese vacío, la saliva del bebé se aspira de nuevo por el pezón de la madre, donde los receptores de la glándula mamaria leen sus señales“.

“Es una especie de retrolavado que obtiene información sobre el estado inmunológico del niño y que permite que la glándula mamaria ajuste la composición de la leche según lo que el bebé necesita”, agregó.

Vacuna contra el coronavirus y lactancia materna

A principios de febrero el ministro de Salud, Enrique Paris, informó que el equipo de expertos de la pandemia determinó que en el caso de mujeres nodrizas era seguro y eficaz vacunarse contra el coronavirus.

“Respecto a las mujeres embarazadas y lactantes, hay que recordar que la vacuna en su aprobación no regía para ellas. Sin embargo, yo consulté con el departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Minsal y a algunos expertos, y en las mujeres lactantes no hay ningún problema para vacunar“, aseguró el secretario de Estado.

Pese a que de momento las mujeres lactantes no están agendadas en el calendario de vacunación propuesto por el Ministerio de Salud, ésta es una situación que se analizaría en los próximos días.

“Ellas no están en esta primera etapa de inoculación. Vamos a avanzar sobre ese tema, personalmente y el grupos de expertos en pandemia han dado su opinión positiva sobre esta materia”, señaló Paris.

Sobre las mujeres en etapa de gestación, desde el Minsal declararon que se va a “estudiar sistemática de la literatura de otros países, pero por el momento no se pueden vacunar”. Pese ello, indicaron que los componentes de la vacuna Sinovac serían similares a la vacuna de la influenza, la cual sí se puede aplicar en mujeres embarazadas.

Por su parte, la página especializada e-lactancia.org indica que las nuevas evidencias científicas han permitido actualizar el nivel de riesgo asociado a la vacunación de “Bajo” a “Muy bajo”.

Tomando en cuenta que la vacuna es compatible con la lactancia, y que contraer la enfermedad no es impedimento para amamantar a un bebé, el llamado es a mantener esta práctica considerando los grandes beneficios que tiene.

“Es de vital importancia que la sociedad acoja la práctica de la lactancia con más fuerza, con más respeto, con más amor, que se comprenda su ejercicio como un acto natural y como parte de la supervivencia y del desarrollo de nuestra especie humana.

Dar pecho no es el sacrificio que la mujer hace por el bien de sus hijos, sino que es parte de su vida misma, de su ciclo sexual y reproductivo, es un derecho de ambos, que nadie les puede negar y que el entorno tiene la obligación de proteger”, concluyó Vásquez Sandoval.

Источник: https://www.biobiochile.cl/noticias/salud-y-bienestar/cuerpo/2021/02/13/leche-fluorescente-asi-de-asombrosa-se-ve-la-leche-materna-de-una-mujer-contagiada-con-covid-19.shtml

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