¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

El sentimiento de culpa por no poder dar el pecho

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

La maternidad es una de las experiencias más hermosas y transformadoras en la vida de la mujer. Pero también una de las más duras.

Convertirse en madre supone afrontar presiones externas e internas que pueden resultar desbordantes.

Todo el mundo parece tener una opinión, o más bien una exigencia, sobre cómo debes desempeñar tu papel en múltiples situaciones. Entre ellas la elección de dar el pecho a tu bebé.

Y es que el ejercicio de la maternidad por parte de una mujer parece ser un asunto de interés público. Muchas personas se creen poseedoras de la verdad y actúan como implacables jueces. Opinan, juzgan y dictan sentencia sin considerar el daño emocional que pueden llegar a causar.

La lactancia materna no siempre es posible

Los beneficios de la lactancia materna son indudables. Pediatras y organizaciones afirman que está constituye el alimento más rico y completo para el niño. Además, ayuda a fortalecer su sistema inmunológico y a forjar el vínculo entre madre e hijo. Incluso ayuda a la mujer en su recuperación posparto.

Todo esto es cierto, pero no podemos ignorar el resto de factores que toman parte en el proceso de decisión. Pues, sí, dar el pecho es una elección personal de cada madre y no una obligación. Muchas mujeres escogen deliberadamente no optar por este tipo de alimentación para sus pequeños y es algo completamente lícito.

Pero, por otro lado, existe un elevado número de mujeres partidarias de la lactancia materna que, por diversos motivos, no logran llevarla a cabo. Son muchas las condiciones que pueden impedir el establecimiento o mantenimiento de la lactancia. Enfermedades de la madre, escasa producción de leche, procesos muy dolorosos de mastitis…

Así muchas madres soportan pezones agrietados, sangrantes y extremadamente dolorosos tratando de proporcionar alimento natural a sus niños.

Otras muchas batallan con la frustración y la impotencia al comprobar que el pequeño no logra realizar la succión adecuadamente.

Incluso una buena parte de ellas ha de resignarse a no seguir amamantando a su pequeño porque la conciliación laboral es inexistente.

El abrumador sentimiento de culpa

Sea cual fuere la situación que la mujer atraviesa, en todos los casos experimenta un desbordante torbellino de emociones negativas. Afronta la desilusión, la impotencia, la sensación de inferioridad al no lograr algo que para tantas otras madres supone un acto cotidiano.

Pero, ante todo, se enfrenta a un imponente sentimiento de culpa. Culpa por no poder proporcionarle a su hijo lo que necesita, por sentir que le priva de algo necesario y beneficioso. Culpa por no poder ajustarse al ideal de madre que desde fuera se nos impone.

Y a la culpa la acompaña el miedo. Miedo a no ser suficiente, a no estar capacitada, a influir negativamente en la salud de su hijo y a perder la oportunidad de forjar el valioso vínculo materno-filial.

Si la presión interna no es suficiente, si su crítico interior no ataca con la suficiente fiereza, a ello se suman las voces de todos aquellos que se sienten con derecho a opinar.

Siempre parece haber alguien dispuesto a recordarle las fantásticas ventajas de la lactancia materna, como si no las conociera sobradamente.

Siempre se alza una voz condescendiente diciéndole que “si ya se ha cansado, qué se le va a hacer”. 

No, esa mujer no se ha cansado, no se ha aburrido. Ha batallado, haciendo acopio de toda su fortaleza y sus recursos personales para lograr su meta. Ha hecho más de lo humanamente posible; y tú, que no has andado en sus zapatos, no puedes juzgar su camino. 

Dar el pecho ¿a qué precio?

Dar el pecho es beneficioso, pero no a cualquier precio. La conexión entre la madre y el bebé existe y es profunda desde antes de su nacimiento. El dolor de la madre, su miedo, su ira contenida, su impotencia…. todas estas emociones el bebé las siente en intensidad. El bienestar de ambos va completamente ligado.

Por ello es ilógico empeñarse en mantener una lactancia materna cuando este intento causa un enorme sufrimiento. El bebé, más que la leche materna, necesita una madre sana y feliz.

Una madre que disfrute de su rol y pueda vivirlo con plenitud, sin dolor y sin culpa.

Todas las madres desean lo mejor para su bebé, pero esto va irremediablemente unido a lo que también es mejor para ellas.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/sentimiento-culpa-no-poder-dar-pecho/

Sincerando la lactancia materna, mis tres experiencias con sus luces y sombras

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Entre el 1 y el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, y desde Bebés y Más nos estamos haciendo eco de ello con diferentes artículos y vídeos que la fomentan, defienden y protegen. Y es que, aunque todos conocemos los múltiples beneficios que tiene la lactancia para madre y bebé, aún queda mucho trabajo que hacer y muchos mitos que derribar.

Es importante visibilizarla y sincerarse, mostrando las múltiples facetas con las que nos podemos encontrar. Porque cuando todo marcha bien, la lactancia es maravillosa, pero en algunos casos no resulta fácil y hablar de ello y buscar ayuda, puede ayudarnos a convertir la experiencia en una de las más bellas de la maternidad.

Tengo tres hijos y tres historias de lactancia; alguna buena y otras menos buenas. Hoy me gustaría compartirlas todas, porque creo que es importante visibilizar las historias en las que no siempre las cosas salen como una espera, ya que hablar con naturalidad y sin tabúes de nuestras experiencias, puede servir de apoyo a muchas mamás.

Mi primera lactancia: amamantar a un bebé con APLV

Embarazada de mi primer hijo jamás me planteé otra forma de alimentarle que no fuera con lactancia materna. Era una decisión que me nacía del propio instinto por lo que no concebía otro tipo de opciones. Sin embargo, no fue hasta que me nació mi bebé cuando me di cuenta de que el instinto no era suficiente para salvar los obstáculos que se nos presentaron.

Cesárea programada, ausencia de piel con piel y separación durante tres horas de mi bebé.

Cuando me llevaron a la habitación los dolores post-quirúrgicos eran tan insorpotables que se me hacía difícil encontrar una postura para amamantar de forma cómoda.

Todo ello unido al poco pecho que tengo y a la nula ayuda recibida por parte del personal sanitario, convirtieron los primeros días de lactancia en un infierno de grietas y dolor.

Mi bebé comenzó a perder peso de forma estrepitosa y por consejo médico tuvimos que apoyar la lactancia en biberones de fórmula. Días después de iniciar la lactancia mixta, mi bebé desarrolló alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV).

Amamantar a un bebé con APLV es posible pero requiere de mucha ayuda profesional, apoyo e información, algo que hace ocho años no me fue fácil encontrar. Informaciones contradictorias, falsas creencias y grupos de lactancia en donde todavía no se oía nada acerca de esta alergia alimentaria en lactantes, causaron mucha mella en mí.

La mala salud de mi bebé y el no saber cómo lidiar con esta situación me superó, y decidí abandonar. Nuestra lactancia apenas duró dos meses y medio y aunque en aquel momento tomé la decisión firmemente convencida de lo que hacía, con el tiempo y la información en mi mano, aprendí que habría podido continuar.

Mi segunda lactancia: mastitis subclínicas, grietas y perlas de leche

Embarazada de mi segunda hija estudié todo lo que cayó en mis manos sobre APLV en lactantes para saber lidiar con el problema si se nos presentaba de nuevo. Sin embargo, me encontré con algo sobre lo que no había leido: el frenillo sublingual.

Mi niña nació con un frenillo que dificultó mucho el agarre pero que le fue diagnosticado con cuatro meses, tras mucho tiempo de dolor y sufrimiento. Las grietas y las perlas de leche me acompañaron desde las primeras tomas, pero lo que realmente llevé peor fueron las incontables mastitis subagudas que padecí.

Fui a urgencias en varias ocasiones rota por el dolor, pero no había fiebre, ni endurecimiento de la mama, ni rojeces, por tanto era dada de alta sin ningún tipo de diagnóstico ni solución.

Poco se sabe o se habla acerca de las mastitis subagudas pero el dolor es terrible y la impotencia de no saber qué hacer ni a quien acudir lo hacían aún más duro.

Fue entonces cuando acudí a un grupo de lactancia y los consejos de las asesoras y las experiencias de otras madres me ayudaron a tirar hacia adelante con una lactancia con la que, hasta ese momento, soñaba con abandonar.

Mi tesón y el apoyo incondicional de mucha gente fueron claves para seguir adelante con fuerza y positivismo. Y pasito a pasito, mes tras mes, llegamos a los 13 meses de lactancia.

Mi tercer embarazo de alto riesgo, con contracciones y reposo nos obligaron a abandonar aunque hacía semanas que mi hija ya había comenzado a destetarse por sí sola.

Mi tercera lactancia: frenillo submucoso y múltiples alergias

Afronté mi tercera lactancia con una fuerza y un empoderamiento difíciles de describir. Estaba convencida de que todo saldría bien y que nada podría dificultar esta tercera experiencia.

Pero mi bebé nació con un frenillo submucoso en grado máximo y esta vez decidí operarle. Fue la mejor decisión que pude tomar pues a partir de aquel momento pude disfrutar por primera vez en mis tres maternidades, de una lactancia placentera tanto física como psicológicamente.

Sin embargo, la tregua duró poco tiempo y a los tres meses mi bebé comenzó a presentar síntomas claros de APLV y alergia a la soja y al huevo, por lo que tuve que restringir de mi dieta estos alimentos para poder amamantarle sin riesgo.

La dieta de exclusión fue dura, pero tenía experiencia previa y mucha información al respecto, por lo que salvando estos obstáculos, la lactancia de mi tercer hijo fue una auténtica maravilla y la disfruté muchísimo hasta que él quiso.

Hoy miro atrás y volvería a pasar por todas las experiencias vividas. Porque aunque algunas fueron duras, me empoderaron, me ayudaron a superar obstáculos y a creer en mí misma.

Y cuando recuerdo las sonrisas de mis bebés mientras mamaban, la leche brotando por la comisura de sus labios y ese cruce de miradas tan único y especial, sólo puedo agradecer a la vida la oportunidad que me ha brindado de poder disfrutar de tres lactancias, con sus luces y con sus sombras, y animar a otras mamás a luchar por ello si es lo que quieren.

Fotos | iStock, Silvia Díaz

En Bebés y Más | Beneficios de la lactancia materna, Lactancia materna en México: falta mucho por hacer, «Sincerando la lactancia», la campaña que muestra las diferentes facetas de la lactancia, Amamantar en público, Tania Llasera habla con honestidad sobre la lactancia materna: «te sientes sola y esclava», ¡Claro que se puede! Las mejores posiciones para dar el pecho tras una cesárea, Cómo saber si mi bebé podría tener alergia a las proteínas de leche de vaca, «Llorando y sangrando por las grietas mientras mamaban provocándome una horrible agonía»: una madre explica su difícil lactancia

Источник: https://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/sincerando-la-lactancia-materna-mis-tres-experiencias-con-sus-luces-y-sombras

No sólo es alimento: los maravillosos beneficios de la lactancia materna • Escuela Bitácoras

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Todavía hay un montón de gente que cree que la lactancia es algo que afecta exclusivamente a la alimentación de un bebé.

De hecho, durante mucho tiempo hubo madres que apostaron por ofrecer leche de fórmula a sus hijos porque alguien les convencía de que contenía más y mejores nutrientes que la leche materna. Afortunadamente, este mito está hoy desterrado casi por completo.

Sin embargo, sí pervive aún la creencia -errónea- de que hablar de lactancia es hablar únicamente de alimentación.

Por supuesto, cuando una mamá ofrece el pecho a su hijo está brindándole el mejor alimento posible. Está regalándole todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse de manera saludable.

Pero también está manteniendo un contacto próximo con él, transmitiéndole afecto y protección. Está fortaleciendo ese lazo que les une, el vínculo más especial de la naturaleza humana.

Como podrás imaginar, si tenemos en cuenta el contexto en que se produce, los beneficios de la lactancia materna van más allá del ámbito de la nutrición.

“La lactancia materna favorece el apego y la comunicación entre madre y bebé. Es una satisfacción íntima”.
Del curso «Crianza de 0 a 4 años», por Lucía Galán

Lactancia materna, exterogestación y apego seguro

¿Alguna vez has pensado en cuánto cambia el mundo en apenas unos instantes para un recién nacido? De un momento a otro, el universo pasa de ser un rincón confortable en el vientre de su madre a una enormidad repleta de estímulos de todo tipo. Súbitamente todo se vuelve desconocido e incierto.

Por eso no puede haber nada tan reconfortante como aquello que mejor conoce el bebé: la intimidad con mamá. Y no es sólo una cuestión de deseo. Autores como Nils Bergman han comprobado que los niños necesitan una exterogestación de unos nueve meses para completar su desarrollo neurológico.

El contacto piel con piel con la figura materna es fundamental durante esta etapa. Es una de las múltiples razones por las que madres e hijos son felices con el porteo.

Intenta ponerte en el lugar de un bebé que se acerca al pecho de su madre. Trata de imaginar qué sensaciones experimenta. Cuando siente el calor de esa piel, cuando percibe los latidos de su corazón, cuando recibe alimento, cuando advierte el ritmo respiratorio de mamá…

Todos esos estímulos conocidos facilitarán que se sienta tan protegido y amado como durante el embarazo. Además, será más probable que establezca un vínculo de apego seguro con su madre, algo que a su vez influirá positivamente en las relaciones que establezca en el futuro.

La lactancia materna también es el mejor alimento para el vínculo afectivo.

Como sabes, los niños aprenden más fácilmente cuando sus necesidades básicas están cubiertas.

La lactancia materna es una respuesta firme y efectiva a gran parte de esas necesidades, de modo que impulsa la confianza y la autoestima del bebé.

Esto contribuye a reducir sus niveles de estrés, promoviendo un desarrollo saludable tanto en el plano físico como en el neurológico y el socioafectivo.

Más información sobre el curso «Lactancia y sueño»

La lactancia materna también es beneficiosa para las madres

Quizá nunca hayas escuchado hablar del 'poder protector' de la lactancia materna contra el cáncer de mama. Pero es cierto: se han realizado estudios que demuestran que ofrecer el pecho a tus hijos durante seis meses o más puede protegerte de esta grave enfermedad.

Además, también sabemos que la lactancia materna reduce las posibilidades de padecer depresión postparto, un trastorno bastante más común de lo que solemos creer.

Aunque cada caso es diferente, las mamás que dan el pecho suelen sentirse tranquilas y gestionan mejor la ansiedad propia de las primeras semanas de vida del bebé.

Con todo, conviene recordar que la lactancia materna es una especie de 'pacto' entre madre e hijo. Es algo que concierne a ambos y son ellos quienes deben decidir la forma y la duración de ese 'acuerdo'.

No existe la lactancia demasiado larga, por mucho que haya quien cree que llega un momento en que hay que obligar al niño a dejarla.

«¿Te dicen que tu hijo nunca dejará la teta? El destete es un proceso natural, todos los niños pasan por él», explica Alba Padró, profesora del curso «Lactancia materna».

De la misma manera, es fundamental respetar los motivos de cada mamá a la hora de optar por lactancia materna, mixta o leche de fórmula.

Incluso con todos los beneficios mencionados, la lactancia materna sirve de poco si no va acompañada de afecto, atención y respeto.

Son cuestiones que también destaca el pediatra Carlos González en el curso «Lactancia y sueño», un riguroso repaso a la íntima relación entre la alimentación y el descanso de los más pequeños de la casa.

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Источник: https://escuela.bitacoras.com/2020/12/03/no-solo-es-alimento-los-maravillosos-beneficios-de-la-lactancia-materna/

Fluorescente: así de asombrosa se ve la leche materna de una mujer contagiada con Covid-19

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Dicen que la leche materna es un verdadero “oro líquido”, el mejor alimento con el que podemos nutrir a los bebés que están en período de lactancia. Y, sin duda, así lo afirman organizaciones internacionales, las cuales avalan la importancia de esta fuente de nutrición y contención maternal.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna “es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud”.

Sumado a ello, la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

Jonathan Borba | Pexels

¿Cómo nos beneficia la lactancia materna?

De acuerdo a la Organización, la leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses.

“Puede aportar más de la mitad de las necesidades energéticas del niño entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses.

La lecha materna también es una fuente esencial de energía y nutrientes durante las enfermedades, y reduce la mortalidad de los niños malnutridos“.

A ello, la Organización añade que los niños y adolescentes que fueron amamantados tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad.

Pero no sólo los bebés y niños obtienen beneficios de esta práctica.

Así lo afirmó Fabiola Vásquez Sandoval, enfermera diplomada en urgencias pediátricas, consejera de lactancia materna y asesora de porteo ergonómico en formación, quien en conversación con BioBioChile señaló que “las madres que amamantan reducen considerablemente el riesgo de padecer cáncer de mamas, de ovarios y de depresión postparto. Amamantar permite recuperar con más facilidad el peso anterior a la gestación y estrecha el vínculo afectivo entre la madre y el niño”.

“Los niños alimentados con leche de su madre reciben el mejor alimento que pudiese existir.

La leche materna es la combinación perfecta de agua, proteínas, grasas, carbohidratos y nutrientes que ninguna fórmula láctea puede igualar, está siempre lista y a la temperatura perfecta; y lo que parece magia es que la leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales del bebé a medida que este crece“, agregó la experta.

El efecto inmunitario de la leche materna

De acuerdo a la OMS, la lactancia materna permite proteger a los bebés frente a las infecciones -como las gastrointestinales- y también ayuda a reducir la mortalidad neonatal.

Una información que fue respaldada por Claire McCarthy, pediatra primaria en el Hospital Infantil de Boston (EE.UU.

), profesora auxiliar pediátrica en la Universidad de Medicina de Harvard y portavoz oficial de la Academia Americana de Pediatría, quien agrega que “Más allá de los beneficios nutricionales, aquí otra gran ventaja: la leche materna ayuda a construir y fortalecer el sistema inmunitario de su bebé”.

La leche materna contiene anticuerpos que pueden combatir las infecciones. Esos anticuerpos están presentes en altas cantidades en el calostro, la primera leche que secreta el seno después del parto. Sin embargo, hay anticuerpos en la leche materna que están presentes en la madre todo el tiempo que la madre amamanta a su bebé“, indicó la especialista.

A ello, Fabiola Vásquez, quien además lidera la comunidad enfocada en lactancia Bien Lactado en Instagram (@bienlactado; 16 mil seguidores), agregó que “la leche materna es un fluido vivo y cambiante.

Vivo porque tiene células vivas que forman parte de la microbiota natural de la leche, las que son beneficiosas para la salud del bebé, y cambiante porque los componentes nutricionales e inmunológicos de la leche materna cambian todos los días, incluso en el mismo día y en la misma toma de acuerdo a las necesidades específicas e individuales del niño que mama“.

“La glándula mamaria es tan maravillosa que descubre las necesidades del niño y trabaja a gusto del consumidor, es decir: si el niño tiene sed, la leche succionada será más alta en agua que lo habitual, si el niño tiene hambre, tendrá una mayor composición proteica y de grasas, si el niño está enfermo, la leche se adaptará y aumentará la concentración de inmunoglobulinas que lo defiendan… ¡realmente es magia!“, añadió Vásquez Sandoval.

El caso de una madre lactante infectada con Covid-19

En el contexto de pandemia mundial que vivimos actualmente, hace unas semanas se conoció el caso de una madre en período de lactancia que se contagió de coronavirus, y cuyo caso se hizo viral en redes sociales.

Una seguidora de la página de de Milky Mama, empresa estadounidense dedicada a potenciar la lactancia materna mediante productos especiales, publicó una llamativa imagen en la que muestra dos bolsas de su leche materna extraída en diferentes momentos: la primera, en un estado normal; y la segunda, contagiada de coronavirus.

La leche materna con y sin Covid | Anna Cortez en de Milky Mama

“Mi bebé se enfermó unos 2 días antes que yo. Decidimos no hacerle la prueba y simplemente tratarla como si tuviera Covid (según la recomendación de su pediatra y bajo su cuidado), ya que yo di positivo.

Me extraje leche materna y solo me saqué leche de vez en cuando para tener una reserva, pero cuando me enfermé, mi bebé no estaba obteniendo lo suficiente, así que tuve que extraer más leche para aumentar mi suministro. Aproximadamente 4 días después de dar positivo, noté la leche verdosa / amarilla. Se oscureció mucho después de congelarse.

Desde entonces, mi leche todavía tiene un tinte verde (alrededor de una semana y media) pero no tan oscuro como el de la foto“, explicó la madre, Anna Priscilla Cortez, al difundir la imagen.

Tras ello, múltiples mamás compartieron sus propias historias, afirmando que a ellas también les había cambiado el color de su leche mientras tuvieron coronavirus e incluso después de vacunarse contra la enfermedad.

“La leche de la derecha tiene anticuerpos extra (por eso se ve más dorada que la otra). Nuestros cuerpos son increíbles. Mi bebé estuvo muy protegido con mi leche -durante la enfermedad-. No puedo creer cómo se nota la diferencia”, comentó una de las usuarias que publicó la siguiente imagen.

Milky Mama |

“¡La mía también lucía distinta! Mi bebita de tres meses y yo tuvimos covid… el cuerpo de la mujer es realmente impresionante”; “¡Realmente de otro planeta! Nuestros cuerpos son asombrosos.

Nosotras dimos positivo y le di lactancia materna durante todo el período, realmente increíble” y “¡A mi leche le pasó lo mismo! Tenía un color verde-neón y brillante”, fueron otros de los comentarios.

Milky Mama |

¿Por qué se produce el cambio en la coloración de la leche?

“En cuanto al cambio de coloración en la leche materna, debo decir que es una maravillosa realidad. Las altas concentraciones de inmunoglobulinas hacen que la leche adquiera una coloración amarilla mucho más intensa, similar a la del calostro en la etapa inicial de la lactancia producto de su alto contenido de betacarotenos”, indicó la enfermera Vásquez.

A ello, agregó que “Cuando el niño está sano y es la madre quien sufre la enfermedad, la leche se adapta de igual forma, y traspasa las defensas de la madre al cuerpo del niño, potenciando su sistema inmunológico y disminuyendo las probabilidades de que el menor desarrolle clínicamente la enfermedad”.

“Este fenómeno es más visible en una madre que realiza extracciones rutinarias y que almacena su leche, ya que puede comparar extracciones de distintas fechas. En cambio, la madre que amamanta directo del pecho es probable que no se percate del cambio de color, lo que no quiere decir que no suceda… ¡realmente es magia!”, expresó.

Pero, ¿cómo es que la leche “nota” que debe producir estos anticuerpos para proteger al lactante?… Vásquez comentó que “Este fenómeno maravilloso guarda su secreto en la saliva del bebé.

Cuando un bebé succiona la mama se crea un vacío ente la boca y el pecho.

Dentro de ese vacío, la saliva del bebé se aspira de nuevo por el pezón de la madre, donde los receptores de la glándula mamaria leen sus señales“.

“Es una especie de retrolavado que obtiene información sobre el estado inmunológico del niño y que permite que la glándula mamaria ajuste la composición de la leche según lo que el bebé necesita”, agregó.

Vacuna contra el coronavirus y lactancia materna

A principios de febrero el ministro de Salud, Enrique Paris, informó que el equipo de expertos de la pandemia determinó que en el caso de mujeres nodrizas era seguro y eficaz vacunarse contra el coronavirus.

“Respecto a las mujeres embarazadas y lactantes, hay que recordar que la vacuna en su aprobación no regía para ellas. Sin embargo, yo consulté con el departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Minsal y a algunos expertos, y en las mujeres lactantes no hay ningún problema para vacunar“, aseguró el secretario de Estado.

Pese a que de momento las mujeres lactantes no están agendadas en el calendario de vacunación propuesto por el Ministerio de Salud, ésta es una situación que se analizaría en los próximos días.

“Ellas no están en esta primera etapa de inoculación. Vamos a avanzar sobre ese tema, personalmente y el grupos de expertos en pandemia han dado su opinión positiva sobre esta materia”, señaló Paris.

Sobre las mujeres en etapa de gestación, desde el Minsal declararon que se va a “estudiar sistemática de la literatura de otros países, pero por el momento no se pueden vacunar”. Pese ello, indicaron que los componentes de la vacuna Sinovac serían similares a la vacuna de la influenza, la cual sí se puede aplicar en mujeres embarazadas.

Por su parte, la página especializada e-lactancia.org indica que las nuevas evidencias científicas han permitido actualizar el nivel de riesgo asociado a la vacunación de “Bajo” a “Muy bajo”.

Tomando en cuenta que la vacuna es compatible con la lactancia, y que contraer la enfermedad no es impedimento para amamantar a un bebé, el llamado es a mantener esta práctica considerando los grandes beneficios que tiene.

“Es de vital importancia que la sociedad acoja la práctica de la lactancia con más fuerza, con más respeto, con más amor, que se comprenda su ejercicio como un acto natural y como parte de la supervivencia y del desarrollo de nuestra especie humana.

Dar pecho no es el sacrificio que la mujer hace por el bien de sus hijos, sino que es parte de su vida misma, de su ciclo sexual y reproductivo, es un derecho de ambos, que nadie les puede negar y que el entorno tiene la obligación de proteger”, concluyó Vásquez Sandoval.

Источник: https://www.biobiochile.cl/noticias/salud-y-bienestar/cuerpo/2021/02/13/leche-fluorescente-asi-de-asombrosa-se-ve-la-leche-materna-de-una-mujer-contagiada-con-covid-19.shtml

Lo que no sabía de la lactancia materna

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

Aprovechando que estamos en la semana mundial de la lactancia materna voy a sacar a la luz un artículo que tengo en mi ordenador hace tiempo sobre qué me llevó a decidirme por la lactancia materna a pesar de estar totalmente convencida de siempre que no iba a hacerlo.

La lactancia materna no entraba en mis planes

Cuando ahora lo cuento mucha gente no se lo cree, pero antes de ser madre era muy distinta.

No me preocupaba en absoluto por ser tan ecológica, natural y consciente, y eso incluía también todo lo relacionado con la maternidad.

Puede sonar a excusa pero me formé como psicóloga cognitiva-conductual,  siendo la parte conductista la que más peso tenía, y lo trasladaba a algunos ámbitos de mi vida.

Por eso, en el mundo cuadriculado y práctico en el que vivía cuando me quedé embarazada de mi hija, no entraba el dar teta. No lo contemplaba, sencillamente.

Abogaba por una lactancia artificial en la que el padre y otros familiares pudieran también participar, y así liberar a la madre de esa “carga” que debía ser amamantar.

Estar disponible a todas horas, en cualquier lugar, debía ser agotador.

Con soberbia y arrogancia decía en voz alta que yo no era una primate, que habíamos evolucionado mucho desde el primer homo sapiens y que eso de sacarse la teta en cualquier sitio era hasta vulgar.

Y aunque este último comentario ocultaba en realidad un rechazo hacia mi propio cuerpo y feminidad, causado en parte por la educación católica y represiva a la que fui sometida de niña, era del todo irrespetuoso y me avergüenzo de ello.

Ahora, años más tarde, algunas de mis amigas más allegadas me recuerdan a veces mis palabras de entonces, y de verdad que no sé dónde meterme.

Porque mi hija no ha tomado ni un solo biberón en toda su vida. Y la única leche que la ha alimentado los primeros tres años de su existencia, ha sido la mía, leche materna.

¿Qué ocurrió?

El destino se encargó de enviarme un ángel; J, una compañera del cole en el que trabajaba aquellos días, me dejó como quien no quiere la cosa unas fotocopias en mi casillero; algunos capítulos de libros que fueron más tarde para mí lecturas de cabecera, Laura Gutman y Carlos González entre ellas.

Al principio mostré resistencia, ¿pero quién se había creído? Ella intentó ser respetuosa, aún así discutimos.

Y aunque en un primer momento no tenía la menor intención de hacer caso a esas hojas, las leí. Y fue ahí, justo en ese momento de desconcierto, de incredulidad, de querer investigar más y más, cuando inicié la primera etapa de mi mamamorfosis, y supe que debía intentarlo.

Lo que no sabía de la leche materna

Tengo que reconocer que otro de los motivos por los que no quería amamantar era porque yo no fui amamantada. Mi madre no tenía leche, eso dice.

Aunque la verdad es que la historia de mi nacimiento es más bien triste, casi para echarse a llorar (en Mamamorfosis escribí un apartado sobre ello), pero ahora puedo decir que después de haber hecho un trabajo posterior profundo sobre mi llegada y recibimiento al mundo, he entendido y he perdonado lo que ocurrió.

El caso es que antes pensaba “si yo con biberón hace casi treinta años crecí tan bien y tan sana (o eso creía), ahora que las leches de fórmula son mucho mejores, no hace falta la teta”. Además muchas personas a mi alrededor (amigas y conocidas) también eran pro-biberón, sería por algo.

Un pensamiento simple, ya lo sé.

Pero es que entonces sabía muy poco de la leche materna. Sí, había escuchado que era lo mejor, los beneficios que aporta al bebé sobre todo los primeros 6 meses de vida,  el tema del vínculo con la madre, pero no me había detenido a entender por qué. 

Otros de los regalos que me hizo J con mucho respeto fue un libro “Lactancia natural”  de Hannah Lothrop (que ahora tengo en el Atelier) y después de leerlo, totalmente atónita y pasmada, me dije, ¿cómo es posible que esto no lo sepa todo el mundo?

¿Por qué no se enseña en las escuelas?

¿Por qué no se conocen estas características tan alucinantes de la leche?

Tenía la sensación que había encontrado un libro secreto sobre el poder de la teta, y que la sociedad se había empeñado en esconder. Estaba aturdida.

¿Qué descubrí?

Si te interesa investigar sobre este tema te recomiendo que leas el libro (es un manual completísimo y me parece un must have para una mamá), pero voy a intentar hacer un breve resumen para que te hagas una idea según las cosas que iba descubriendo y que me iban asombrando cada vez más…

La leche materna es el alimento perfecto

Lo primero que no sabía es que nutricionalmente  la leche materna es un alimento completo y perfecto, una combinación ideal de proteínas, grasas, carbohidratos y nutrientes que ninguna fórmula puede igualar.

Ya el calostro, ese oro líquido espeso que sale primero después de dar a luz, está especialmente diseñado. Es bajo en grasas pero alto en carbohidratos y proteínas, por lo que es rápido y fácil de digerir para los recién nacidos.  Incluso tiene un efecto laxante que ayuda al bebé a expulsar su primera caca, una sustancia similar al alquitrán negro llamada meconio.

La leche materna que  ya se produce poco después, tiene una lista inacabable de minerales y vitaminas: sodio, potasio, calcio, magnesio, fósforo y vitaminas A, C, y los ácidos grasos de cadena larga como omega-3 y omega-6, ambos importantísimos para el cerebro y el sistema nervioso en desarrollo.

El hidrato de carbono principal en la leche materna es la lactosa, que proporciona calorías copiosas y energía para alimentar el crecimiento tan rápido del bebé.

Otros azúcares también están presentes, incluyendo unos 150 oligosacáridos (quizás más, en el libro se menciona que los científicos todavía los están estudiando), que son las cadenas complejas de azúcares únicas de la leche humana. Repito: únicas de la leche humana. Estos oligosacáridos existen para alimentar a los microbios que pueblan el sistema digestivo de un bebé.

Y sobre los microbios, hay un montón también en la leche materna. La leche humana está llena de bacterias buenas que ayudan a que su sistema digestivo funcione correctamente. Así que la leche materna contiene no sólo las bacterias necesarias para ayudar al bebé a descomponer los alimentos, también el alimento que necesitan las bacterias.

Es tan completa que los bebés alimentados con leche materna ni siquiera necesitan beber agua,  la leche le proporciona toda la hidratación necesaria. Y además contiene una variedad de aromas, sabores y texturas, pues los sabores de la leche materna son tan dinámicos como la dieta de la madre.

Con la lactancia materna pierdes grasa corporal

Como contrapartida para la madre, resulta que para producir la leche materna, las madres funden su propia grasa corporal. Literalmente, partes de nosotras mismas se disuelven, entre ellas la grasa glúteo-femoral. Por eso es fácil recuperar la figura cuando amamantamos. En mi caso me quedé más delgada que antes de ser madre y eso me encantó, suene bien o mal.

La leche materna es más que comida, es una medicina muy potente

Hay miles de estudios que demuestran sus efectos positivos  en la salud general de los niños, por eso la Organización Mundial de la Salud y la Academia Americana de Pediatría recomiendan que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante un mínimo de seis meses. (Sabiendo esto, ¿quién entiende que en este país todavía la baja maternal sea inferior? ¡Ni siquiera cuatro meses!).

Las vitaminas y nutrientes que contiene la leche combaten enfermedades y ayudan a proteger el sistema inmunitario del bebé.

Está contrastado que los bebés amamantados tienen menos índices de resfriados y virus. Y cuando se enferman, a menudo son capaces de recuperarse más rápidamente porque el cuerpo de la madre produce anticuerpos específicos para la infección del bebé.

Esto sí que me alucinó. ¿Cómo es posible que la leche pueda adaptarse al bebé, a si está resfriado, o no lo está? ¿Cómo lo detecta? ¿Hay una comunicación fisiológica?

La leche se adapta a las necesidades del bebé, pero ¿cómo lo hace?

Los componentes nutricionales e inmunológicos de la leche materna cambian todos los días, de acuerdo a las necesidades específicas e individuales de un bebé.

Resulta que cuando el bebé succiona el pecho de su madre, se crea un vacío. Dentro de ese vacío, la saliva del bebé se aspira de nuevo por el pezón de la madre, donde los receptores de la glándula mamaria leen sus señales.  En esta especie de lavado a contracorriente se lee información sobre su estado inmunológico.

Todo lo que saben los científicos acerca de la fisiología de este proceso indica que la saliva del bebé es una de las maneras por las que la leche materna ajusta su composición inmunológica.

Si los receptores de la glándula mamaria detectan la presencia de agentes patógenos, obligan al cuerpo de la madre a producir anticuerpos para luchar contra ella, y esos anticuerpos viajan a través de la leche materna de nuevo al cuerpo del bebé, a donde esté la infección.

¿Lo sabías? Yo esto lo desconocía totalmente antes y me impactó sobremanera.

Imagina lo mágico que es que cuando tu bebé esté con algo de fiebre o pachucho, piensa en cómo su saliva entra en tu cuerpo, tus glándulas la interpretan y tu cuerpo responde produciendo su medicina, justo la que necesita, ofreciéndole un recurso para defenderse de esa infección. A mí me parece algo maravilloso.

La leche materna es una conversación privada entre la madre y el bebé

Siguiendo con la explicación puramente fisiológica, ya se puede ver que la lactancia materna es un poderoso medio de comunicación entre la madre y su bebé.

“Madre e hijo” de Pablo Picasso (1905)

Por eso incluso antes de que los bebés tengan ninguna noción sobre el tiempo, la leche materna  les ayuda a comprender ciertos momentos, como el día de la noche.

Porque también hay hormonas en la leche materna, que son un reflejo de las hormonas que la madre está segregando. Las que nos ayudan a facilitar el sueño o a despertar están presentes en la leche, y obviamente la leche de día es totalmente distinta a la de la noche.

Dije sí a la lactancia materna

Todas estas fueron las primeras razones que me animaron a intentarlo.

 Más tarde fue cuando me adentré en las lecturas de Laura Gutman (te ha hablado de ella aquí), y ahí ya sí que todo acabó de hacer un clic y me encajó, fue como si viera la luz de por dónde quería transitar mi maternidad, a pesar de los miedos, a pesar de saber que tenía muchas cosas que resolver y que afrontar y que de esta manera iba a ser más duro.

Pero lo conseguí, felizmente. La lactancia de Sunflower fue una época (casi tres años), muy intensa, pero también muy corta, en la que ambas aprendimos mucho (quizás yo mucho más), en los que me di por completo, y de la que me queda la certeza de que tomé la decisión más adecuada para nosotras. 

Por eso respeto muchísimo todas las posturas, he estado en ambos bandos por decirlo de alguna manera y puedo entenderlos, pero siempre me apena mucho que una mamá que desea dar el pecho con todo su corazón, no lo consiga por falta de información y de apoyo del entorno.

Tenemos mucho que hacer todavía como sociedad para acompañar a estas madres, para facilitar la lactancia, para informar sobre sus verdaderos beneficios (que no son económicos ni de puro marketing, sino genuinos a nuestra naturaleza humana) y promocionarla,  porque si todo esto lo obviamos, lo ocultamos, ¿en qué se basa una mujer que da a luz para decidir si amamanta o no? ¿En los anuncios de madres felices con biberones ergononómicos libres de BPA y llenos de leche artificial?

Y ahora dime…

¿Cómo fue la lactancia de tus bebés?

¿Te decidiste por la lactancia materna? ¿Qué te hizo decidirlo?

¿La recomiendas a otras mamás?

La lactancia materna no es una decisión, es una responsabilidad. – La liga de la leche.

Источник: https://www.demicasaalmundo.com/blog/lo-que-no-sabia-de-la-lactancia-materna/

Embarazo saludable
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