¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

Contents
  1. Señales de que tu hijo/a adolescente puede tener un trastorno alimenticio
  2. Los trastornos alimenticios en la adolescencia
  3. Obsesión por el ejercicio
  4. Comer compulsivamente
  5. Excesiva pérdida de peso
  6. Comer sin nadie delante
  7. Estar a dieta todo el tiempo
  8. Tiene mal humor constantemente
  9. Preocupación excesiva por la imagen
  10. ¿Por qué los adolescentes dejan de comer?
  11. ¿Qué son los trastornos de la alimentación?
  12. ¿Cuáles son los trastornos alimenticios?
  13. ¿Por qué los adolescentes padecen trastornos de la alimentación?
  14. ¿Cuáles son los síntomas de un trastorno de la alimentación?
  15. ¿Cómo puedo hablar con mi hijo adolescente sobre mis preocupaciones sobre sus hábitos alimentarios?
  16. ¿Cómo se diagnostica y tratan los trastornos alimenticios?
  17. Trastornos de la conducta alimentaria
  18. ¿Cuáles son los distintos tipos de trastornos de la conducta alimentaria?
  19. ¿Cómo afectan los trastornos de la conducta alimentaria a la salud y a las emociones?
  20. ¿Cuáles son las causas de los trastornos de la conducta alimentaria?
  21. ¿Cómo se diagnostican los trastornos de la conducta alimentaria?
  22. ¿Cómo se tratan los trastornos de la conducta alimentaria?
  23. ¿Y si tengo un trastorno de la conducta alimentaria?
  24. Para los padres: Trastornos alimenticios en adolescentes
  25. Trastornos alimenticios comunes
  26. El camino hacia una mejor salud
  27. ¿Cómo puedo hablar con mi hijo adolescente sobre mis preocupaciones?
  28. Aspectos para tener en cuenta
  29. Preguntas para hacerle al médico
  30. Recursos
  31. Cómo alimentarnos según nuestra edad
  32. El almuerzo…
  33. PICAR ENTRE HORAS, UN HÁBITO POCO RECOMENDABLE
  34. PERMITIR QUE REALICEN DIETAS PARA ADELGAZAR SIN CONTROL PROFESIONAL
  35. El ABUSO DE LAS PROTEÍNAS EN LA DIETA DE LOS DEPORTISTAS

Señales de que tu hijo/a adolescente puede tener un trastorno alimenticio

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

Hace poco presencié como una niña de 8 años preguntó a un adulto si lo que estaba a punto de comer engordaba mucho, porque si era así prefería no comerlo antes de «estar gorda y fea».

Que una niña de 8 años, que aún ni ha menstruado piense que es mejor no comer algo que le gusta sólo por no engordar, está claro que algo estamos haciendo mal.

Si hubiera dicho otros argumentos como que prefiere tener un estilo de vida saludable o que si está hecho a consecuencia del sufrimiento animal prefiere no comerlo, entonces me alarmaría menos puesto que serían otro tipo de valores (mejores) los que la niña está recibiendo en su educación.

En cambio que una pequeña niña de 8 años no quiera comer algo sólo por si engorda y porque no quiere «estar gorda y fea» es una señal de alarma para todos los adultos.

Existe una lucha constante en nuestra sociedad sobre los cánones de belleza que en ocasiones parecen un sin sentido.

Un sin sentido que las mujeres deban estar casi en los huesos para que la sociedad las acepte como bellas.

Las mujeres con curvas son bellas, las que tienen un cuerpo saludable también lo son, las que se sienten bonitas son las más bellas… pero que se use la falta de autoestima en nuestra sociedad para moldear a las pequeñas niñas, eso no es admisible. Y lo padres debemos luchar contra eso para dar buenos valores a nuestros hijos e hijas  y para que no caigan en el error de querer ser aceptados socialmente antes de ser aceptados por ellos mismos.

Los trastornos alimenticios en la adolescencia

Los y las adolescentes son los más vulnerables en sufrir un trastorno alimenticio por su deseo de ser aceptados por los demás y de encajar en esta sociedad en la que viven.

Muchos adolescentes que sufren un trastorno alimenticio ni siquiera reciben un tratamiento adecuado y suelen tener una edad de entre 12 y 25 años, aunque parece que cada vez afecta a niños y niñas más jóvenes.

Pero la pregunta para muchos padres y madres sigue siendo la misma, ¿cómo saber que los hijos tienen un trastorno de alimentación y que no es algo transitorio de la edad? Si tu hijo come en exceso y luego se provoca el vómito (o pasa demasiado tiempo en el cuarto de baño), si pasa hambre e intenta distraerse para no pensar en la comida, si hace demasiado ejercicio, si está obsesionado con las calorías que ingiere… es posible que tu hijo/a adolescente pueda tener un trastorno alimenticio. Comemos para vivir y cuando la comida se convierte en un problema para la persona los resultados pueden ser desgarradores y muy peligrosos para la vida.

A veces un trastorno en la comida tiene mucho más que ver con una baja autoestima, por ansiedad, por presión social, por algún trauma que no se ha tratado emocionalmente, por problemas familiares, etc. Es decir, que puede ser un problema emocional grave que no se está teniendo en cuenta pero que es el gran problema de fondo.

Pero es necesario que además de tener todo lo expuesto en cuenta, también estés atento a los signos y a los síntomas. No siempre es tan evidente como descubrir que tu hijo está vomitando después de comer o que se esconde la comida. Deberás estar atento a las siguientes señales para saber si tu hijo realmente necesita ayuda y empezar a valorar cómo conseguirla.

Obsesión por el ejercicio

Hoy en día es bueno hacer ejercicio, salir, moverse y no tener una vida sedentaria. Pero si tu hijo tiene auténtica obsesión por hacer ejercicio y es capaz de sacrificar el tiempo en familia, con los amigos o del tiempo de estudio por mantenerse en forma, entonces deberás empezar a fijarte más en su comportamiento.

Comer compulsivamente

Los trastornos alimenticios no es únicamente que las personas no coman como ocurre en la anorexia, en otras ocasiones pueden comer mucho para después vomitarlo. Pueden comer de forma compulsiva y después restringir la comida de forma severa y volver a darse un atracón.

Excesiva pérdida de peso

Si en poco tiempo tu hijo o hija a empezado a perder mucho peso es normal que te des cuenta que es una posible señal de alarma que debas tener en cuenta. Si tu hijo/a siempre está obsesionado con pesar menos y menos en la báscula ten cuidado, porque es posible que esté comiendo pocas calorías para adelgazar.

Comer sin nadie delante

Un adolescente que come solo puede ocultar fácilmente su trastorno alimenticio. Si tu hijo o hija se va en la hora de comer para hacer ejercicio es porque quiere evitar comer, si se va al baño después de haber comido es posible que quiera vomitar, o quizá busque excusas para comer solo/a para poder controlar lo que va a comer (o no comer).

Estar a dieta todo el tiempo

Hacer dieta está bien sólo cuando se pretenda llevar una vida saludable y en lugar de dieta se convierta en un estilo de vida saludable. Pero si tu hijo/a adolescente se obsesiona con hacer dietas, con controlar las calorías o si su preocupación reside en qué come o en cómo debe comerlo, deberás prestar atención porque puede que esté sufriendo un trastorno alimenticio.

Tiene mal humor constantemente

Es posible que tu hijo/a se sienta infeliz y por eso la irritabilidad o la depresión formen parte de su vida porque está luchando contra los sentimientos negativos y de culpa que le hace tener el trastorno alimenticio.

Preocupación excesiva por la imagen

Si sólo piensa en cómo se ve, en cómo le queda la ropa, si llora porque se ve «gordo/a», si no para de compararse con otras personas que considera perfectas por el peso que tienen y empieza a comer de forma irregular para adelgazar, ¡ojo! Es otra señal de alarma.

Si te sospechas que tu hijo o hija puede tener un trastorno alimenticio, entonces será el momento de hablar con él o con ella sin intentar culparle de nada y sin sobresaltos.

La charla deberá ser amable y deberás en todo momento entender su postura, mostrarte a su lado para apoyarle sin juzgar e intentar saber qué es lo piensa para haber llegado hasta ese punto.

Es necesario que el paso siguiente sea una charla con su médico para que os proporcione recursos e información para hacer frente al trastorno y que tu hijo/a también sea tratado adecuadamente por un profesional para que tu hijo/a adolescente mejore.

Источник: https://madreshoy.com/senales-de-que-tu-hijoa-adolescente-puede-tener-un-trastorno-alimenticio/

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

– Asegúrate de que no se trate de una enfermedad: observa si sufre o no dolor abdominal fiebre o náuseas.

– Incluye nuevos alimentos de manera progresiva en su dieta.

– Respeta la rutina de las comidas: si el adolescente no ha ingerido nada durante una de las comidas, no le obligues a comer, espera a la siguiente comida, de este modo no romperás la rutina alimentaria establecida.

– Elimina de su dieta los alimentos poco nutritivos.

– Incentiva que tu hijo haga ejercicio físico para abrir su apetito.

– Si el adolescente come poco es necesario que aproveches las veces en las que coma para aportar los nutrientes y la densidad calórica que su organismo necesita.

– Dale ejemplo con tu comportamiento.

– Prepara los platos de manera atractiva, esto le animará a comérselo. Debes tener cuidado y mirar si esto es un periodo normal de falta de apetito o se trata de algo más grave como un trastorno de la alimentación.

¿Qué son los trastornos de la alimentación?

Los trastornos alimentarios son afecciones graves de salud mental. Estos implican problemas serios sobre cómo se piensa sobre la comida y la conducta alimenticia. Con estos trastornos se puede comer mucho menos o mucho más de lo necesario.

Hay que tener claro que los trastornos alimenticios son afecciones médicas, no son un estilo de vida. Además, afectan de manera clara a la capacidad del cuerpo para obtener la nutrición adecuada. Esto puede provocar problemas de salud como enfermedades cardíacas o renales, incluso pueden llevar a la muerte.

Pero estos trastornos tienen tratamientos que pueden ayudar a superarlos.

¿Cuáles son los trastornos alimenticios?

Los tipos comunes de trastornos alimenticios incluyen:

Trastorno por atracón: en este tipo de trastorno alimenticio se come sin control. Las personas por trastorno por atracón siguen comiendo a pesar de estar llenas.

De manera frecuente comen hasta que se sienten incómodos. Normalmente, después tienen sentimientos de culpa, vergüenza y angustia. Darse atracones de comida con demasiada frecuencia puede causar aumento de peso y obesidad.

Este es el trastorno alimenticio más común en Estados Unidos.

– Bulimia nerviosa: en este tipo de trastorno alimenticio hay periodos de atracones, pero luego se purgan provocándose vómitos o usando laxantes. También puede llevar a la persona a hacer ejercicio o ayunar. Contrario a lo que piensa la gente, en este tipo de trastorno alimenticio puedes tener bajo peso, pero normal o sobrepeso.

– Anorexia nerviosa: las personas con este tipo de trastorno evitan los alimentos restringen severamente los alimentos o comen cantidades muy pequeñas de solo algunos alimentos.

Las personas que padecen este trastorno pueden verse a sí mismas con sobrepeso, incluso cuando están extremadamente delgadas. Este es el tipo de trastorno alimenticio menos común, pero a menudo es el más grave.

Además, tiene la tasa de mortalidad más alta de cualquier trastorno mental.

 

¿Por qué los adolescentes padecen trastornos de la alimentación?

Los adolescentes son los más vulnerables a la hora de sufrir trastornos alimenticios debido a su deseo de ser aceptados por los demás y de encajar en la sociedad en la que viven. La edad en la que se suelen desarrollar estros trastornos oscila entre los 12 y los 25 años, aunque parece que cada vez afecta a niños y niñas más jóvenes.

Se desconoce la causa exacta de los trastornos de la alimentación, pero sí se sabe de ciertos factores que pueden hacer que los adolescentes corran riesgo de padecer trastornos de la alimentación. Entre estos factores se incluyen:

– La presión social: la cultura popular suele poner énfasis en la importancia de estar delgado. Incluso los adolescentes con peso corporal normal pueden tener la percepción de que están gordos. Esto puede desencadenar una obsesión por bajar de peso y hacer dieta.

– Las actividades favoritas: la participación en actividades que valoran la delgadez como el atletismo, el ballet, el modelaje, etc. Estas actividades pueden aumentar el riesgo de padecer trastornos de la alimentación en los adolescentes.

– Los factores personales: la genética o los factores biológicos pueden hacer que algunos adolescentes sean propensos a presentar trastornos de la alimentación. Los rasgos de personalidad como perfeccionismo, el estrés, la ansiedad o la rigidez, también influyen.

A veces un trastorno de la comida tiene mucho más que ver con la baja autoestima, la ansiedad, la presión social, problemas familiares, algún trauma que no ha sido tratado emocionalmente, etc. Es decir, puede ser un problema emocional grave que no se está teniendo en cuenta, pero es el problema de fondo.

 

¿Cuáles son los síntomas de un trastorno de la alimentación?

No es raro que los adolescentes cambien sus hábitos alimenticios de vez en cuando. Algunos adolescentes empiezan a querer cambiar de estilo de alimentación y prueban la dieta vegetariana o vegana, o empiezan a seguir una dieta para perder peso. Ocasionalmente pueden saltarse alguna comida.

Debes observar cuidadosamente el comportamiento y los patrones de alimentación de tu hijo. Esto puede ayudarte a detectar la diferencia entre una dieta ocasional y un trastorno alimentario. Existen muchos signos y síntomas de los trastornos de alimentación.

Algunos de ellos son obvios, aunque esto no pasa siempre ya que, a menudo, los adolescentes trabajan duro para ocultar los trastornos de alimentación.

Algunos de los síntomas de que tu hijo puede estar sufriendo un trastorno alimenticio son:

– Esconder la comida

– Sentirse disgustado, deprimido o culpable después de comer

– Esconder envoltorios de comida vacíos

– Saltarse comidas o comer solo porciones pequeñas

– Evitar comer cuando esté rodeado de otros

– Vomitar después de comer

– Usar diuréticos o laxantes

– Ayunar (no comer durante un periodo de tiempo)

– Hacer en ejercicio en exceso

– Estar muy delgado

– Sentir que tiene sobrepeso a pesar de que está muy delgado

– Tener miedo a aumentar de peso

– Estar obsesionado con la comida

– Contar constantemente calorías, carbohidratos y gramos de grasa

– Tener “rituales de comida”, como por ejemplo, masticar cada bocado un determinado número de veces

Autolesionarse

– Si es mujer, falta de periodo menstrual o periodos irregulares

– Tener frío constantemente

– Usar ropa holgada para ocultar la pérdida de peso
 

¿Cómo puedo hablar con mi hijo adolescente sobre mis preocupaciones sobre sus hábitos alimentarios?

Seguramente te parezca difícil abordar este tema con tu hijo. Debes estar preparado, seguramente tu hijo negará que tiene un problema.

Debes hacerle saber a tu hijo que esta discusión no es algo opcional. Dedica un tiempo para hablar con tu hijo adolescente y abre la conversación de la manera más amable posible, se cariñoso.

Evita las acusaciones o los juicios, pero se persistente a la hora de expresar tus preocupaciones.

Hable desde el “yo” y “evita el tú”, es decir, aborda el tema desde el “yo estoy preocupado por esta situación” y evita los “tú estás escondiendo comida”.

Haz saber a tu hijo que estás ahí para ayudarlo y apoyarlo en la medida de lo posible. Ten en cuenta que en la adolescencia tu hijo se enfrenta a muchos cambios y a presiones sociales. Tu función principal puede ser la de escuchar.

Aquí hay algunos consejos para ayudar a tu hijo adolescente a desarrollar una actitud saludable hacia la comida y el ejercicio:

1. Intenta darle el mejor ejemplo posible en cuanto a tus propios hábitos de alimentación y ejercicio.

2. Muéstrale a tu hijo que aceptas tu propio cuerpo. No te quejes de tu peso y no te refieras a ti mismo como gordo.

3. Muéstrale la aceptación hacia las diferentes formas y tamaños corporales. Recuerda no criticar el peso o la apariencia física de otras personas.

4. Enséñale a tu hijo que no es la vida real lo que se ve en la televisión, revistas, etc. Los medios solo muestran modelos delgados y personas que la sociedad considera “perfectas” cuando las personas reales son de todas las formas y tamaños.

5. Evita comentar el peso o la apariencia física de tu hijo adolescente.

6. Proporciónale opciones de alimentos saludables en casa.

7. Habla sobre los beneficios del deporte para mantenerse saludable y fuerte, no para perder peso.

8. Desarrolla su autoestima y el respeto propio del adolescente. Felicita a tu hijo por el esfuerzo. Pide la opinión de tu hijo y anímalo a explotar sus talentos e intereses.
 

¿Cómo se diagnostica y tratan los trastornos alimenticios?

Como hemos dicho, los trastornos alimenticios pueden ser muy graves, es importante que busques ayuda si piensas que tu hijo puede tener este problema. Para que el profesional de la salud puede hacer un diagnóstico puede:

– Analizar la historia clínica de tu hijo y preguntar sobre sus síntomas. Es importante que tú y tu hijo seáis lo más sincero posible sobre los comportamientos alimenticios y de actividad física.

– Hacer un examen físico.

– Solicitar un análisis de sangre o de orina para descartar tras posibles causas de sus síntomas.

– Pedir otras pruebas para ver si tiene algún otro problema de la salud que haya sido causado por el trastorno alimentario. Estas pruebas pueden incluir pruebas de función renal o un electrocardiograma.

Después del diagnóstico, toca hablar del tratamiento. Estos se suelen adaptar a las necesidades de cada persona.

Los tratamientos suelen incluir un equipo de proveedores que lo ayuden entre los que se pueden encontrar médicos, nutricionistas, enfermeros o terapeutas. Los tratamientos pueden incluir:

– Psicoterapia individual grupal y/o familiar: la terapia individual puede incluir enfoques cognitivos conductales que le ayuden a identificar los pensamientos negativos e inútiles. También le ayudarán a desarrollar habilidades de afrontamiento y cambiar patrones de comportamiento.

– Atención médica y monitoreo: incluyendo la atención de las complicaciones que pueden causar los trastornos alimenticios.

– Asesoramiento nutricional: le enseñarán a comer de manera saludable para alcanzar y mantener un peso sano.

– Medicamentos: en algunos casos se recomiendan los antidepresivos, antipsicóticos o estabilizadores de estado de ánimo. También pueden ayudarle con los síntomas de depresión y ansiedad que muchas veces acompañan a los trastornos alimentarios.

Independientemente del plan de tratamiento, recuerda que intervenir lo antes posible puede acelerar la recuperación.

Algunas personas con trastornos alimenticios graves pueden necesitar ingresar en un hospital o en un programa de tratamiento residencial. Los programas de tratamiento residencial combinan servicios de vivienda y tratamiento.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/por-que-los-adolescentes-dejan-de-comer-11417

Trastornos de la conducta alimentaria

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

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Los trastornos de la conducta alimentaria son problemas relacionados con la forma en que comen las personas. Pueden ser muy perjudiciales para la salud de la persona, sus emociones y sus relaciones personales. Hay varios tipos distintos de trastornos de la conducta alimentaria.

¿Cuáles son los distintos tipos de trastornos de la conducta alimentaria?

Los tipos más frecuentes de trastorno de la conducta alimentaria son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón y el trastorno por evitación/restricción de la ingesta (ARFID, por sus siglas en inglés).

La anorexia nerviosa. Las personas con anorexia nerviosa:

  • comen muy poco a propósito Esto lleva a que tengan un peso corporal muy bajo.
  • tienen pavor a ganar peso. No soportan la idea de estar gordas.
  • Tienen una imagen corporal distorsionada. Se siguen viendo gordas a pesar de estar muy delgadas.

Las personas con anorexia nerviosa son muy estrictas sobre qué deben comer y en qué cantidad. Pueden estar pensando en las calorías constantemente.

Para perder peso, muchas personas con anorexia nerviosa ayunan o hacen demasiado ejercicio. Otras pueden usar laxantes, diuréticos, o enemas.

La bulimia nerviosa. Las personas con bulimia nerviosa:

  • comen demasiado y sienten que pierden el control para dejar de comer. Esto se llama comer por atracón.
  • hacen cosas para compensar o corregir la conducta de comer en exceso. Pueden vomitar a propósito después de haber comido demasiado. Esto se conoce como purgarse. Para impedir la ganancia de peso pueden usar laxantes, diuréticos, pastillas para perder peso, el ayuno o hacer mucho ejercicio físico.
  • se juzgan a sí mismas basándose solo en su aspecto corporal y en su peso

Las personas con bulimia nerviosa comen mucho más (durante un período determinado de tiempo) que lo que come la mayoría de la gente. Si una persona se da atracones y se purga con regularidad, esto puede ser un signo de que tiene bulimia nerviosa.

A diferencia de la gente con anorexia nerviosa, que está muy baja de peso, las personas con bulimia nerviosa pueden estar delgadas, tener un peso corporal promedio o tener sobrepeso.

Las personas con bulimia nerviosa suelen ocultar sus atracones y sus purgas.

El trastorno por atracón. Las personas con un trastorno por atracón:

  • comen demasiado y sienten que pierden el control para dejar de comer. Esto se llama comer por atracón.
  • ingieren grandes cantidades de comida incluso cuando no tienen hambre
  • se pueden sentir mal o culpables después de haberse dado un atracón
  • a menudo ganan peso, y pueden tener mucho sobrepeso

Muchas personas con trastorno por atracón comen más deprisa de lo normal. Pueden comer a solas para que los demás no se enteren de cuánto comen.

A diferencia de la gente con bulimia nerviosa, las personas con trastorno por atracón no vomitan de forma voluntaria, no usan laxantes ni hacen ejercicio físico para compensar sus atracones.

Si una persona se da un atracón por lo menos una vez a la semana durante tres meses seguidos, esto puede ser un signo de que padece un trastorno por atracón.

El trastorno por evitación/restricción de la ingesta. Las personas con trastorno por evitación/restricción de la ingesta:

  • no tienen interés por la comida o evitan la comida
  • pierden peso o no ganan peso según lo que sería esperable
  • no temen ganar peso
  • no tienen una imagen corporal negativa o distorsionada de sí mismas

Las personas con este trastorno no comen porque les disgusta el olor, el sabor, la textura o el color de la comida. Pueden tener miedo de vomitar y/o atragantarse con un alimento y sufrir asfixia por aspiración. Pero no tienen anorexia nerviosa, bulimia nerviosa u otro problema médico que podría explicar su comportamiento relacionado con la alimentación.

¿Cómo afectan los trastornos de la conducta alimentaria a la salud y a las emociones?

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden causar problemas graves por todo el cuerpo.

La anorexia nerviosa puede conducir a problemas causados por la desnutrición y el bajo peso corporal, como los siguientes:

  • baja tensión arterial (o hipotensión)
  • pulso lento o frecuencia cardíaca irregular
  • sentirse cansado, débil, mareado o llegarse a desmayar
  • estreñimiento e hinchazón abdominal
  • menstruaciones irregulares
  • huesos débiles
  • retraso de la pubertad y crecimiento más lento de lo normal
  • sentirse solas, tristes o deprimidas
  • ansiedad y miedos a ganar peso
  • ideas de hacerse daño a sí mismas

A las personas con anorexia nerviosa, les puede costar mucho concentrarse y pueden tener problemas para recordar cosas. Entre los cambios en el estado de ánimo y los problemas emocionales, se incluyen los siguientes:

  • sentirse solas, tristes o deprimidas
  • ansiedad y miedos a ganar peso
  • ideas de hacerse daño a sí mismas

La bulimia nerviosa puede conducir a problemas causados por los vómitos, el uso de laxantes y diuréticos, como los siguientes:

  • baja tensión arterial (o hipotensión)
  • frecuencia cardíaca irregular
  • sentirse cansado, débil, mareado o llegarse a desmayar
  • sangre en los vómitos o en las heces (cacas)
  • erosión y caries dentales
  • hinchazón de mejillas (glándulas salivares)

Las personas con bulimia nerviosa pueden tener problemas emocionales como los siguientes:

  • baja autoestima, ansiedad y depresión
  • consumo de alcohol o problemas con las drogas
  • ideas de hacerse daño a sí mismas

El trastorno de comer por atracón puede conducir a problemas de salud relacionados con el peso, como los siguientes:

  • diabetes
  • hipertensión arterial (tensión arterial alta)
  • colesterol alto y triglicéridos altos
  • hígado graso
  • apnea del sueño

Las personas con trastorno por atracón pueden:

  • tener una baja autoestima, ansiedad o depresión
  • sentirse solas, fuera de control, enfadadas o impotentes.
  • tener problemas para afrontar las emociones fuertes o los acontecimientos estresantes.

El trastorno por evitación/restricción de la ingesta puede conducir a problemas de salud derivados de la desnutrición, similares a los de la anorexia nerviosa. Las personas con este trastorno pueden:

  • no ingerir suficientes vitaminas, minerales ni proteínas
  • tener que alimentarse y recibir suplementos por sonda
  • crecer menos de los esperable

Las personas trastorno por evitación/restricción de la ingesta tienen más probabilidades de tener:

  • ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
  • trastornos del espectro autista o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
  • problemas en casa y en la escuela derivados de su conducta alimentaria

¿Cuáles son las causas de los trastornos de la conducta alimentaria?

Este tipo de trastornos no tienen una sola causa. Los genes, el ambiente y el estrés desempeñan un papel. Hay algunos factores que pueden aumentar las probabilidades de que una persona tenga un trastorno de la conducta alimentaria, como los siguientes:

  • imagen corporal distorsionada o negativa
  • centrarse demasiado en el aspecto físico o en el peso
  • ponerse a dieta a edades tempranas
  • practicar deportes que se centran en el peso (gimnasia, ballet, patinaje sobre hielo y lucha libre)
  • tener un familiar con un trastorno de la conducta alimentaria
  • problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o TOC

¿Cómo se diagnostican los trastornos de la conducta alimentaria?

Los profesionales de la salud o los profesionales de la salud mental pueden diagnosticar un trastorno de la conducta alimentaria basándose en el historial médico, los síntomas, las pautas de pensamiento, las conductas alimentarias y una exploración física.

El médico registrará el peso y la estatura de la persona y comparará estas medidas usando una gráfica de crecimiento. Es posible que el médico pida pruebas para saber si puede haber otra causa de los problemas relacionados con la alimentación y para evaluar los problemas causados por el trastorno de la conducta alimentaria.

¿Cómo se tratan los trastornos de la conducta alimentaria?

Los trastornos de la conducta alimentaria se tratan mejor cuando los lleva un equipo de profesionales, que suele incluir a un médico, un dietista o nutricionista y un terapeuta.

El tratamiento engloba el asesoramiento sobre nutrición, los cuidados médicos y la psicoterapia (individual, de grupo y familiar).

El médico puede recetar medicamentos para tratar el trastorno por atracón, la ansiedad, la depresión u otros problemas relacionados con la salud mental.

Los detalles del tratamiento dependerán del tipo concreto de trastorno de la conducta alimentaria que presente la persona y de lo grave que sea. Algunas personas deben ser hospitalizadas debido a su extrema pérdida de peso y a las complicaciones médicas que presentan.

¿Y si tengo un trastorno de la conducta alimentaria?

Si crees que podrías tener un trastorno de la conducta alimentaria:

Explícaselo a alguien. Cuéntaselo a uno de tus progenitores, a un profesor, a tu orientador escolar o a otro adulto de confianza. Explícale por lo que estás pasando. Y pídeles ayuda.

Pida ayuda cuanto antes. Cuando un trastorno de la conducta alimentaria se aborda pronto, la persona tiene muchas más probabilidades de recuperarse. Pide hora de visita con un médico o un especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

Acude a todas tus visitas médicas. El tratamiento implica tiempo y esfuerzo. Trabaja duro para aprender cosas sobre ti mismo y sobre tus emociones. Haz todas las preguntas que necesites hacer.

Ten paciencia contigo mismo. Hay mucho que aprender, y los cambios ocurren poco a poco. Cuídate y pasa tiempo con gente que te apoya.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: enero de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/teens/eat-disorder-esp.html

Para los padres: Trastornos alimenticios en adolescentes

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

Un trastorno alimenticio es un enfoque puesto en los alimentos y el peso corporal, que hace que una persona llegue a los extremos cuando se trata de alimentarse. Tres de los trastornos alimenticios más comunes son el trastorno por atracón, la bulimia y la anorexia.

Los trastornos alimenticios a menudo se desarrollan durante la adolescencia, o en la edad adulta temprana. Son más comunes entre las adolescentes, pero también pueden afectar a los varones adolescentes.

Pueden ser muy estresantes y perjudiciales para el bienestar general de un adolescente. Los efectos sociales incluyen baja autoestima y aislamiento.

Los trastornos alimenticios pueden causar problemas de salud graves que pueden poner en peligro la vida.

No es inusual que los adolescentes cambien los hábitos alimenticios de vez en cuando. Algunos adolescentes experimentan con un estilo de alimentación diferente (por ejemplo, una dieta vegetariana) o siguen una dieta para perder peso.

Ocasionalmente pueden saltarse una comida. A menudo, estos cambios pasan rápidamente. Observe cuidadosamente el comportamiento y los patrones de alimentación de su hijo adolescente.

Esto lo ayudará a detectar la diferencia entre una dieta ocasional y un trastorno alimenticio.

Hay muchos signos y síntomas diferentes de los trastornos alimenticio. A veces son obvios, pero no siempre. A menudo, una persona hará un gran esfuerzo para ocultar un trastorno alimenticio.

A continuación se enumeran algunos signos y síntomas del trastorno por atracón, bulimia y anorexia. Si nota alguno de estos signos y síntomas en su hijo adolescente, hable con su médico.

Le puede ayudar a evaluar los síntomas específicos de su hijo adolescente y recomendarle la mejor manera de ayudarlo.

Trastornos alimenticios comunes

Trastorno por atracón

Una persona que como en atracones regularmente (al menos una vez a la semana, durante 3 meses) consume grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo (denominado atracón) con falta de control. Las personas que tienen un trastorno por atracón a menudo se avergüenzan por la cantidad de alimentos que comen.

Pueden esconder comida para llevar a cabo atracones en privado. Las personas que sufren este trastorno, a menudo intentan hacer dieta sin éxito o prometen dejar de comer tanto. Sienten que no pueden controlar la necesidad de seguir comiendo grandes cantidades de alimentos. Como resultado, podrían tener sobrepeso u obesidad.

Síntomas del trastorno por atracón

  • Comer grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo.
  • Comer incluso cuando no se tiene hambre.
  • Comer hasta el punto de sentirse incómodo.
  • Tomar comida a escondidas.
  • Ocultar comida.
  • Comer a solas.
  • Comer de manera normal durante las comidas, y luego comer grandes cantidades de alimentos cuando no hay otros cerca.
  • Sentirse disgustado, deprimido o culpable después de comer grandes cantidades de alimentos.

Riesgos para la salud producto del trastorno por atracón

  • Aumento de peso.
  • Condiciones de salud asociadas con el sobrepeso y la obesidad, tales como:
    • Enfermedad cardíaca.
    • Diabetes.
    • Presión arterial alta.
    • Colesterol alto.
    • Problemas estomacales.

Bulimia

Las personas que tienen bulimia comen mucha comida a la vez (atracones). Luego vomitan o usan laxantes para eliminar la comida del cuerpo (llamado purga). Después de un atracón, una persona que tiene bulimia puede ayunar (no comer por un período de tiempo). O pueden hacer ejercicio en exceso para evitar aumentar de peso.

Las personas que tienen bulimia también pueden usar diuréticos, laxantes o pastillas para adelgazar para “controlar” el peso. A menudo intentan ocultar los atracones y purgas. Podrían esconder comida para darse atracones.

Las personas que tienen bulimia generalmente están cerca del peso normal, pero el peso podría subir y bajar.

Síntomas de bulimia

  • Comer a escondidas
  • Esconder envases vacíos de comida
  • Saltarse comidas o comer porciones pequeñas
  • Evitar comer cerca de otros
  • Vomitar después de comer
  • Usar diuréticos o laxantes
  • Ayunar (no comer por un período de tiempo)
  • Hacer ejercicio excesivo

Riesgos para la salud producto de la bulimia

  • Aumento de peso
  • Problemas estomacales
  • Problemas cardíacos
  • Problemas renales
  • Problemas dentales
  • Muerte, en casos graves

Anorexia

Las personas que tienen anorexia están obsesionadas con ser delgadas. No quieren comer y tienen miedo de subir de peso. Es posible que se preocupen constantemente por la cantidad de calorías que ingieren o por la cantidad de grasa que contiene la comida.

Para perder peso, pueden tomar pastillas para adelgazar, laxantes o diuréticos. Pueden hacer demasiado ejercicio. Las personas que tienen anorexia generalmente piensan que son gordas aunque sean muy delgadas. Pueden adelgazar tanto que parecen estar enfermas.

Síntomas de anorexia

  • Ser muy delgado.
  • Sensación de sobrepeso, a pesar de estar muy delgado.
  • Miedo a aumentar de peso.
  • Obsesionarse por la comida.
  • Contar calorías, carbohidratos y gramos de grasa constantemente.
  • Crear “rituales de comida” (por ejemplo, masticar cada bocado un cierto número de veces).
  • Hacer ejercicio excesivo
  • Usar pastillas para adelgazar, diuréticos o laxantes.
  • Perder períodos o tener períodos irregulares.
  • Tener frío todo el tiempo.
  • Usar ropa holgada para ocultar la pérdida de peso.

Riesgos para la salud producto de la anorexia

  • Problemas de concentración.
  • Problemas estomacales
  • Problemas cardíacos
  • Problemas renales
  • Osteoporosis.
  • Piel y cabello secos.
  • Debilidad.
  • Muerte, en casos graves

El camino hacia una mejor salud

Si su hijo tiene un trastorno alimenticio, cuanto antes haga algo, mejor será. Al obtener ayuda a tiempo, su hijo adolescente puede prevenir los riesgos para la salud asociados con los trastornos alimenticios.

Hable con su médico de familia. Le podría hacer varias recomendaciones. Es posible que quiera hablar con su hijo adolescente. Su médico también podría solicitar exámenes médicos para asegurarse de que no sea un problema físico el problema de salud subyacente de su hijo adolescente.

Además, un adolescente que tiene un trastorno alimenticio necesita ayuda profesional para tratar el cuerpo y la mente. A menudo, los adolescentes necesitan terapia para hablar sobre cómo se sienten acerca del peso y otros problemas de su vida.

Además, su médico podría referir a su hijo adolescente a un dietista para que aprenda a desarrollar hábitos alimenticios saludables.

Además, es muy importante asegurarse de que su hijo adolescente se sienta amado y apoyado por sus familiares y amigos durante el tratamiento de un trastorno alimenticio. Sentirse seguro y aceptado puede ayudar a formar una base sólida para que su hijo adolescente pueda comenzar a aprender hábitos nuevos y más saludables.

¿Cómo puedo hablar con mi hijo adolescente sobre mis preocupaciones?

Probablemente será difícil hablar con su hijo adolescente sobre sus preocupaciones de que tenga un trastorno alimenticio. Esté preparado. Su hijo adolescente probablemente negará que tiene un problema.

Hágale saber a su hijo que la conversación no es opcional. Establezca un momento para hablar con su hijo adolescente e inicie la conversación de manera cariñosa y gentil.

Evite acusaciones o juicios, pero sea persistente al expresar sus preocupaciones. Hable en oraciones con “Yo” como sujeto (por ejemplo, “Yo estoy preocupado por ti”).

Evite las declaraciones del tipo que comienzan con “Tú” (por ejemplo, “Tú estás escondiendo comida”).

A menudo, ayuda simplemente hacerle saber a su hijo que usted está allí para ayudarlo y apoyarlo. Tenga en cuenta que su hijo adolescente enfrenta muchos cambios y presiones sociales. Su papel principal podría ser escuchar.

Estos son algunos consejos para ayudar a su hijo a desarrollar una actitud saludable hacia la comida y el ejercicio físico:

  • Brinde el mejor ejemplo posible con sus propios hábitos para una alimentación saludable y ejercicio físico.
  • Muéstrele a su hijo que acepta su propio cuerpo. No se queje por su propio peso, ni se refiera a usted mismo como gordo.
  • Muestre aceptación por las diferentes formas y tamaños del cuerpo. No critique el peso o la apariencia física de otras personas.
  • Enséñele a su hijo que los medios de comunicación no son la vida real. Los medios muestran solo modelos delgados y personas “perfectas”, cuando las personas reales vienen en todas las formas y tamaños.
  • Evite hacer comentarios sobre el peso o la apariencia física de su hijo.
  • Proporcione muchas opciones de alimentos saludables en su hogar.
  • Hable sobre los beneficios de la actividad física para mantenerse sano y fuerte, y no para perder peso.
  • Desarrolle el respeto a sí mismo y la autoestima de su hijo adolescente. Felicite a su hijo por sus esfuerzos. Pida la opinión de su hijo adolescente. Aliéntelo a desarrollar habilidades e intereses.

Aspectos para tener en cuenta

Los médicos no saben exactamente qué causa los trastornos de la alimentación. Una persona que tiene un trastorno alimenticio puede sentirse estresada o molesta por algo que sucede en su vida. Podría sentir la necesidad de ser perfecto o “tener el control”.

Algunas personas podrían estar reaccionando a la forma en que cambia el cuerpo durante la pubertad. Las imágenes de la sociedad y los medios de comunicación también presionan mucho a las personas para que sean delgadas.

Esta presión también puede contribuir a la enfermedad.

Los hábitos alimenticios se desarrollan muy temprano en la vida. Quizás incluso entre las edades de 12 a 24 meses. Los padres pueden influir en cómo los niños ven la comida. Por eso es tan importante establecer buenos hábitos alimenticios temprano en la vida.

Preguntas para hacerle al médico

  • ¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo adolescente tiene un trastorno alimenticio?
  • A mi hijo no le gusta comer delante de nadie. ¿Debería preocuparme?
  • Mi hijo adolescente siempre está a dieta, y estoy preocupado. ¿Qué puedo hacer?
  • ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un peso saludable?
  • ¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?
  • ¿Las vitaminas ayudarán a llenar el vacío nutricional de mi hijo adolescente?

Recursos

Institutos Nacionales de la Salud, MedlinePlus: Desórdenes alimenticios

Источник: https://es.familydoctor.org/para-los-padres-trastornos-alimenticios-en-adolescentes/

Cómo alimentarnos según nuestra edad

¿Por qué los adolescentes dejan de comer?

Un desayuno bien planificado asegura el aporte de nutrientes a través de los alimentos para afrontar el día con energía y no tener déficits de glucosa que repercuten negativamente en el rendimiento físico y escolar.

Hay que tener en cuenta que el organismo lleva entre 10 y 12 horas sin recibir ningún alimento. Conviene que el adolescente se levante con tiempo y dedique los primeros minutos a las actividades de aseo y cuidado personal antes, para así generar sensación de hambre.

Cualquier persona que realice un buen desayuno, mejorará su estado nutricional y también su rendimiento.

• Mejora de su estado nutricional: tomar un buen desayuno ayuda a tener ingestas más altas de la mayor parte de los nutrientes que el organismo precisa a lo largo del día. Los adolescentes que no desayunan suelen tener una dieta de peor calidad, mientras que quienes lo hacen adecuadamente, suelen hacer una dieta menos grasa, más rica en hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales…

• Control del peso: la práctica de repartir las calorías durante el día en 4 ó 5 tomas hace que no se sobrecargue el resto de las comidas del día. Un desayuno adecuado, ayuda a reducir el contenido graso de la dieta diaria y contribuye a evitar que se pique entre horas, factor muy importante a la hora de controlar el peso.

• Rendimiento escolar, físico e intelectual: quienes no desayunan ponen en marcha una serie de mecanismos en el organismo (descenso de la insulina y aumento de cortisol, catecolaminas…) para mantener la glucemia en niveles aceptables. Estos cambios hormonales alteran o condicionan la conducta e influyen negativamente en el rendimiento físico y escolar.

• No desayunar es una mala costumbre. Un buen desayuno debe contener raciones de los siguientes grupos de alimentos:

  • Cereales: pan, cereales, tostadas, galletas…
  • Lácteos: leche o yogur o queso u otros derivados lácteos sencillos.
  • Fruta o su zumo.
  • Otros: mantequilla o margarina, mermelada o miel, jamón…

A pesar de todo lo expuesto, algunos adolescentes no son capaces de desayunar por distintos motivos, y por ello es muy importante que al menos almuercen, consiguiendo de este modo que se incluyan alimentos que son básicos para mantener un buen ritmo de crecimiento y desarrollo y para evitar la repercusión negativa del ayuno sobre el rendimiento tanto físico como intelectual.

El almuerzo…

El almuerzo debe ser una parte habitual de la alimentación del adolescente, para evitar que transcurran muchas horas desde el desayuno hasta la hora de la comida. Igualmente conviene que no sea muy consistente para no quitar el apetito a la hora de la comida.

Se recomienda seguir las siguientes indicaciones: asegurarse de que sea equilibrado (debe incluir fruta o zumo, algún lácteo o bocadillos tradicionales con jamón, fiambres de pollo o pavo, quesos suaves u otros embutidos no más de tres veces por semana) y se debe evitar el consumo, al menos cada día, de repostería o pastelería comercial u otros alimentos con mucha grasa y azúcar.

Variedad de almuerzos: dulces (a- pan con crema de chocolate y yogur de frutas, b- pan con queso y membrillo y fruta o zumo de brick, c- galletas y yogur de frutas, d- yogur con cereales y fruta o zumo de brick, etc.) o salados (a- bocadillo de fiambre, queso y fruta o zumo de brick, b- pan con tomate, aceite oliva, queso y fruta o zumo de brick, c-bocadillo vegetal con atún y fruta o zumo, etc.)

PICAR ENTRE HORAS, UN HÁBITO POCO RECOMENDABLE

Esta mala costumbre puede hacer que durante las principales comidas no se ingieran los alimentos básicos que el adolescente necesita para crecer y mantenerse sano.

En la etapa de la adolescencia suele ser frecuente que aparezcan dificultades en torno a la alimentación. La preocupación y falta de información de algunos padres y madres puede hacer que en lugar de mejorar la situación, esta se prolongue en el tiempo.

La inapetencia o falta de apetito, el negarse a comer alimentos concretos…

, la obesidad y el riesgo cardiovascular, son situaciones que cuando están provocadas por un proceso de aprendizaje inadecuado en cuanto a hábitos alimentarios, necesitan de especial atención por parte de padres y madres, y en ocasiones del asesoramiento de especialistas experimentados.

• Falta de apetito: algunos padres y madres preocupados por la inapetencia de sus hijos los persiguen a lo largo del día con todo tipo de alimentos, pensando que al menos de esta forma comen «algo», pero por desgracia, de este modo el mecanismo de hambre y saciedad se altera (existe un desequilibrio hormonal), lo que provoca que durante las principales comidas sea prácticamente imposible hacer que los chicos coman lo que verdaderamente necesitan. No se debe ceder ante esta conducta caprichosa, si no que lo más recomendable es, en caso de que se salte una comida, esperar a la siguiente, para que aparezca la sensación de hambre y así sucesivamente.

• Exceso de peso y riesgo cardiovascular: hay quienes piensan que los chicos o chicas se encuentra sanos o fuertes si están «hermosos», o lo que es lo mismo, con unos cuanto kilos de más, concediéndoles toda clase de caprichos con la comida y ofreciéndoles en ocasiones alimentos excesivamente energéticos y poco saludables (pasteles, helados, golosinas, etc.

) Aquellos adolescentes que pican entre horas (golosinas, refrescos, snacks…; todos ellos alimentos muy energéticos pero de baja densidad nutritiva) que siguen comiendo normalmente durante las principales comidas, tienen un alto riesgo de desarrollo de sobrepeso e incluso obesidad, ya que están tomando más energía de la que realmente necesitan.

No se debe prohibir ningún alimento, y tampoco ocurre nada malo si al adolescente le sobra un poco de peso, ya que las reservas acumuladas van a ser empleadas durante el periodo de crecimiento por el que atraviesa.

Sin embargo, cuando el exceso de peso es considerable, se han de tomar medidas especiales y acudir a un especialista en Nutrición y Dietética, para que nos asesore a la hora de instaurar las medidas más adecuadas.

PERMITIR QUE REALICEN DIETAS PARA ADELGAZAR SIN CONTROL PROFESIONAL

En la búsqueda del «peso ideal»to a factores relacionados con la alimentación, es necesario evitar la realización de continuas dietas para adelgazar aparentemente inofensivas y sin control profesional, dedicar mucho tiempo a hablar sobre la gordura o la delgadez, la anarquía en horarios y comidas (a turnos, con prisas, desordenadas), los conflictos emocionales en torno a la alimentación (a veces las principales comidas se convierten en auténticas batallas campales lo que puede crear rechazo a la propia comida) Estos factores no determinan que se vaya a desencadenar un trastorno de la conducta alimentaria, pero si que se relacionan con un mayor riesgo.

La anorexia nerviosa es un trastorno grave que ha llevado a miles de adolescentes a dejarse morir de hambre. Se trata de un trastorno psicológico en el que el enfermo cree que está gordo a pesar de estar extremadamente delgado. Se da más frecuentemente en adolescentes y jóvenes, pero también existen casos en personas de mayor edad.

La bulimia puede estar relacionada con la anorexia y consiste en que la persona come en exceso repentinamente y luego toma grandes cantidades de laxantes o diuréticos o se provoca el vómito.

El tratamiento de ambas debe realizarse siempre por parte de expertos e incluye normalmente terapia psicológica y un programa de educación nutricional, que haga posible mejorar el estado nutricional y restablecer una buena relación con los alimentos.

El ABUSO DE LAS PROTEÍNAS EN LA DIETA DE LOS DEPORTISTAS

Cuando el consumo de alimentos ricos en proteínas o de suplementos proteicos se convierte en la base de la dieta de cualquier deportista, tenga la edad que tenga, la salud puede estar comprometida.

Muchas personas creen que para obtener un rendimiento físico óptimo, su organismo precisa de cantidades extras de proteínas ingeridas a través de la dieta o de suplementos específicos. Es más, persiste la creencia popular de que cuanto mayor sea el aporte de proteínas, mayor masa muscular se podrá conseguir.

reparación de un maratón. Para cubrir dichas necesidades, basta con seguir una dieta variada y equilibrada, con cantidades algo mayores de alimentos ricos en proteínas que lo que se recomienda a la población adolescente general. El organismo tiene unas necesidades proteicas concretas que no conviene sobrepasar.

Por tanto, el abuso de proteínas no sólo no tiene el efecto de aumentar la masa muscular, sino que además, si la cantidad ingerida supera los 2 g/Kg/día, puede verse comprometido el funcionamiento del riñón al tener que eliminar por la orina cantidades elevadas de una sustancia tóxica llamada urea (deriva del metabolismo de las proteínas), y asimismo, la absorción y aprovechamiento del calcio (el exceso de proteínas aumenta su excreción a través de la orina)

Источник: https://trabajoyalimentacion.consumer.es/adolescencia/es-un-error

Embarazo saludable
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