¿Por qué los bebés agarran el dedo?

El primer día de vida

¿Por qué los bebés agarran el dedo?

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Usted ha estado esperando este día durante meses: finalmente va a conocer a su bebé. Pero como muchos padres primerizos, es posible que no tenga una idea clara de cómo será ese encuentro.

¿Se pregunta qué aspecto tendrá su bebé y qué hará él o ella después de llegar? Continúe leyendo.

Cómo se ve su recién nacido

Aunque usted haya visualizado un bebé robusto y sano, la realidad podría no corresponder con esa imagen. Muchos recién nacidos son criaturas diminutas y mojadas cuando acaban de nacer.

A menudo sus cabezas son ligeramente puntiagudas como resultado del paso a través del canal de parto. Esto es sólo temporal: la cabeza tomará un aspecto redondeado en los siguientes días.

Podría sorprenderle que la cabeza de un recién nacido sea tan grande en comparación con el resto del cuerpo.

También es posible que su bebé se vea comprimido, ya que sus piernas y brazos se han mantenido doblados a la altura de las rodillas y de los codos mientras estaba en el útero. Después de meses de crecer en un espacio tan estrecho, esto es perfectamente normal. Las extremidades se enderezarán conforme su bebé crezca.

Observe los diminutos dedos de las manos y de los pies de su bebé. Observará las uñas delgadas como el papel; y a veces largas.

La piel de su bebé puede tener uno de varios aspectos posibles; al principio se ve un tanto roja, rosa o púrpura. Algunos bebés nacen con una capa blanca denominada vérnix caseosa, que protege a su piel de la exposición constante al líquido amniótico en el útero.

Esta capa se elimina con el primer baño del bebé. Otros bebés nacen muy arrugados. Y algunos, especialmente los bebés prematuros, tienen un aspecto suave y con pelo debido al lanugo, un pelo fino que se desarrolla mientras están en el útero.

El lanugo generalmente se cae después de una o dos semanas.

Los sarpullidos y las manchas blancas diminutas son también comunes en los recién nacidos. Éstos generalmente desaparecen en los primeros días o semanas después del nacimiento del bebé. El médico examinará a su bebé en las primeras 12 a 24 horas después de su nacimiento, y se asegurará de que los sarpullidos o manchas, si los hay, sean normales.

Recuerde, el aspecto de su bebé cambiará dramáticamente en las siguientes semanas conforme él o ella crezca. Las extremidades se extenderán, el tono de piel probablemente cambie y las manchas desaparecerán.

Pruebas para los recién nacidos

Inmediatamente después de nacer, se evaluará a su bebé mediante una calificación de Apgar para determinar su estado de salud. En esta prueba rutinaria se miden la capacidad de respuesta del bebé y sus signos vitales. Se verifican cinco factores: ritmo cardíaco, respiración, color, actividad y tono muscular, y respuesta refleja con muecas.

Se asigna al bebé una calificación de 0 a 2 en cada categoría, y los cinco resultados numéricos se suman. Este total se denomina calificación de Apgar. La evaluación se realiza a 1 minuto de vida y 5 minutos después. Esta prueba fácil y rápida se aplica principalmente para ver si el bebé necesita ayuda para respirar.

Una calificación de 7 a 10 generalmente se considera normal, y si su bebé recibe esta calificación, normalmente no es necesario realizar acciones especiales en ese momento. Una calificación menor significa que es posible que inicialmente sea necesario tomar algunas medidas adicionales, como proporcionar oxígeno al bebé.

Su recién nacido se someterá a algunos otros procedimientos rápidos, que pueden incluir:

  • limpiar los conductos nasales con un aspirador nasal
  • medición del peso, la circunferencia de la cabeza y la longitud
  • aplicación de ungüento o gotas en los ojos para prevenir infecciones

El personal médico secará a su bebé y lo envolverá con una manta. Todo esto sucede muy rápidamente, y antes de que usted se dé cuenta, su bebé estará en sus brazos para un tiempo de vinculación muy especial. Después de un primer intento de amamantarlo, es momento de unos cuantos procedimientos más, generalmente después de 10 a 30 minutos.

Mientras la madre descansa en la sala de parto o de recuperación, el bebé es llevado a la sala de recién nacidos para recibir un baño minucioso. Generalmente, se permite al padre acompañarlo.

Se le aplicará a su bebé una inyección de vitamina K, para ayudar a la sangre a coagular adecuadamente.

También es posible que su bebé reciba una dosis de vacuna contra la hepatitis B, con su consentimiento.

Otras pruebas variarán entre un hospital y otro. Es posible que se realice un análisis de sangre a su recién nacido para verificar los niveles de azúcar en la sangre o bilirubina. Si se descubre algún otro problema, el bebé podría requerir atención médica inmediata.

Además, se realizará un análisis sanguíneo de rastreo a su bebé antes de que salga del hospital, para detectar fenilcetonuria (PKU), hipotiroidismo congénito y otras enfermedades que se deben diagnosticar pronto en la infancia para asegurar un tratamiento exitoso. Se recomienda realizar una prueba de audición a todos los bebés antes de que salgan del hospital, para poder detectar posibles problemas lo antes posible.

Con un parto vaginal, la estancia promedio del recién nacido es de alrededor de 48 horas. Con un parto por cesárea, es de aproximadamente 96 horas.

Lo que hace su bebé el primer día

Muchos padres se sorprenden al ver lo alerta que está un recién nacido.

Inmediatamente después de nacer, los ojos de un recién nacido están bastante abiertos, y los bebés pasan mucho tiempo estudiando caras, especialmente las de sus padres.

Es posible que su bebé se dé vuelta o reaccione al sonido de sus voces. Su bebé está utilizando todos los sentidos, incluídos el olfato y el tacto, para identificarla aún más y unirse a usted.

Su recién nacido llorará, dormirá y a veces la mirará directamente a los ojos. Aunque su visión es borrosa, su bebé ve mejor las cosas (como su cara) que están a una distancia de alrededor de 20 a 38 cm. Su bebé sujetará su dedo si lo coloca en la palma de su mano. Y por supuesto, su bebé deseará comer.

Después de estar muy despiertos inicialmente, la mayoría de los recién nacidos están somnolientos durante aproximadamente las siguientes 24 horas. Es importante despertarlos para alimentarlos cada 2 a 3 horas para que se acostumbren al proceso y comiencen a recibir alimento. Si una madre está amamantando, ésta es también la mejor manera de provocar que suba la leche.

Amamantar o alimentar con biberón

Si una madre ha decidido amamantar, puede comenzar tan pronto como su recién nacido es colocado en sus brazos.

Aunque probablemente su leche no suba completamente durante otro día o dos, especialmente en el caso de las madres primerizas, el bebé recibe nutrición de su calostro, un precursor de la verdadera leche materna. En el caso de algunas mujeres, del calostro es poco espeso y aguado; para otras, es espeso y amarillento.

Mientras su bebé succiona su pecho, esta acción desencadena hormonas que le indican a su cuerpo que es el momento de producir leche. Estas primeras comidas son excelentes ensayos tanto para la madre como para el bebé.

A algunos bebés (especialmente los bebés prematuros y los más pequeños) les cuesta trabajo agarrarse o lograr la succión suficiente para alimentarse de su pecho.

Una enfermera, una asesora de amamantamiento o una consultora de lactancia pueden ayudarle a usted y a su bebé a superar cualquier obstáculo.

Incluso si el amamantamiento va bien desde el principio, es útil aprender lo más posible de una especialista en lactancia.

Inicialmente, probablemente amamantará a su bebé alrededor de cada 2 a 3 horas durante las 24 horas. Si va a alimentar a su bebé con biberón, generalmente puede comenzar en las primeras horas de vida.

Sus sentimientos

Tener un bebé es una experiencia de enorme importancia, que cambia la vida. No se sorprenda si descubre que está sintiendo una amplia gama de sentimientos.

Es posible que experimente todo, desde euforia a preocupación a ansiedad a dicha incontenible. Y sus sentimientos pueden cambiar de manera repentina e impredecible. Además, la madre acaba de pasar por mucho esfuerzo físico.

Muy probablemente esté exhausta, y ambos padres podrían comenzar a sentir los efectos de la falta de sueño.

Cada padre y madre reaccionan de manera diferente. Algunas madres «olvidan» las dificultades del parto en cuanto ven por primera vez a sus recién nacidos. Algunas sienten niveles altos de energía impulsadas por la emoción de finalmente tener al bebé. Y otras se sienten tristes y pueden experimentar melancolía o una depresión posparto más seria.

Un médico, enfermero o asesor puede ayudar a los padres a comprender sus emociones después de la llegada del bebé.

Amigos y familiares

Mantenga el primer día simple. Contacte a sus amigos cercanos y familiares, y pídales que les comuniquen las noticias a otros amigos y parientes. Tener una red de personas que llaman le dará libertad para pasar más tiempo con su recién nacido.

Está bien que sus seres queridos conozcan al bebé el primer día. Los abuelos y los hermanos pueden conocer al miembro más nuevo de la familia y comenzar a crear un vínculo de inmediato.

Pero evite un desfile de visitantes entrando y saliendo del cuarto, para que el primer día del bebé sea tranquilo y sencillo.

Los padres y el bebé necesitan mucho descanso y tiempo tranquilo para crear lazos.

También es recomendable limitar a los visitantes en las primeras semanas, debido a la posibilidad de exponer al bebé a alguna infección. Siempre que tenga visitas, asegúrese de que no estén enfermos y pida a todos que se laven las manos antes de tocar al bebé.

Si hay algún problema

Si su bebé nace con algún problema o prematuramente, éste puede ser un momento difícil. El equipo médico del hospital está capacitado para ofrecerle recomendaciones profesionales y hablar sobre sus opciones. Si no siente deseos de hablar con un médico todavía, no tema pedirle a su pareja o a otro familiar cercano que lo hagan. El personal médico será sensible a sus necesidades.

Para muchos padres, hablar con un consejero o clérigo proporciona cierto consuelo. Hay muchos grupos de apoyo disponibles para brindarle el respaldo emocional que necesitará. No dude en pedir ayuda.

Cuando su bebé nazca, usted entrará en una fase completamente nueva de su vida. Tómese el tiempo durante los primeros días de la vida de su bebé para disfrutar este nuevo comienzo.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/first-day-esp.html

Reflejo de prensión en bebés: qué es y cómo se estimula

¿Por qué los bebés agarran el dedo?

Durante las primeras semanas de vida de tu bebé, llegará un momento en el que cerrará su mano para coger todo lo que toque o se acerque a su palma. Este es el reflejo de prensión. Aunque comienza siendo involuntario, con el tiempo se convertirá en una acción controlada.

Pocas cosas nos generan mayor ternura que tocar las manos suaves de un bebé. Pero más ternura causan cuando comienzan a intentar agarrar todo lo que esté a su alcance, ya que se trata de sus primeras interacciones con su alrededor. El objeto de esta acción pueden ser tus dedos, algún juguete liviano o, cuando lo tienes cogido, tu cabello.

Es en este último caso cuando compruebas su verdadera fuerza y la firmeza del agarre causado por el reflejo de prensión. De hecho, cuando sujeta tu dedo, puedes llegar a levantarlo con sus pies sobre una superficie plana sin que se suelte.

Lo curioso del reflejo de prensión es que no es exclusivo de las manos. Podrás observar que, cuando algo roza la planta del pie del bebé, doblará sus dedos como intentando coger algo. Según los especialistas, esto es un rasgo evolutivo. Cuando nuestros antepasados tenían vello en todo el cuerpo, esta acción le permitía a la cría prenderse de su madre en caso de peligro.

Características del reflejo de prensión

Algunas particularidades de este reflejo:

  • Como todo reflejo, es un acto involuntario en respuesta a un estímulo que se manifiesta en sus manos y pies.
  • Se da durante el primer y segundo mes de vida del bebé. Puede llamar la atención la fuerza que un recién nacido puede aplicar con este movimiento.
  • Es una señal que indica el correcto funcionamiento de su sistema nervioso. Sin embargo, si se extiende más de lo común, es probable que exista alguna deficiencia en esta zona del organismo.
  • En el tercer mes, comienza a transformarse en un agarre menos fuerte pero con mayor movimiento y control.
  • A partir del cuarto mes, sus sentidos están mucho más maduros y sus acciones son intencionadas y dirigidas, aunque todavía le cuesta calcular distancias. De ahí en adelante, su coordinación irá en aumento y será capaz de enfocar mejor el objeto deseado y cogerlo con ambas manos.
  • En los pies, su presencia se extiende un poco más (entre los tres y seis meses de vida).

Cómo estimular el reflejo de prensión

Para ejercitar este tipo de movimiento en un bebé, hay un par de actividades muy sencillas que puedes practicar todos los días.

La más fácil consiste en acercar tu dedo a la palma de la mano del bebé y permitirle que la agarre. El reflejo de prensión plantar, en tanto, se puede practicar de manera similar.

Acerca tu dedo o un lápiz a la planta de su pie y observa el movimiento de sus dedos.

Por otro lado, también es posible trabajar a través de la estimulación temprana. Esto lo ayudará a ganar mayor movilidad, experimentar nuevas sensaciones y despertar sus primeros estímulos.

Todo lo que implique mover sus brazos y piernas, practicar el uso consciente de los sentidos e incluso las caricias y los trabajos de relajación contribuirán a que conozca mejor su cuerpo y aprenda cómo utilizarlo. Otro gran aliado para esta etapa son la música y los juguetes coloridos y con luces, ya que sus sentidos de audición y visión apenas están comenzando a despertarse.

Otros reflejos comúnes en los bebés

Además del reflejo de prensión, otros tipos de reflejos que se presentan en los primeros meses de vida son:

  • Reflejo de moro: se controla inmediatamente después del nacimiento. Consiste en provocar el sobresalto del bebé soltando su cabeza por unos instantes (sin dejarla llegar a la superficie acolchada debajo).
  • Reflejo de succión: al tocar la zona alrededor de la boca.
  • Reflejo de Galant: acostado boca abajo, se acaricia o da golpecitos sobre el lado de la columna. El bebé gira hacia donde lo tocan.
  • Otros reflejos que se extienden hasta la adultez: aquí se incluyen el estornudo, el bostezo, la tos, las náuseas y el parpadeo.

Todas estas reacciones musculares automáticas son señal del buen funcionamiento y desarrollo del sistema nervioso del bebé. Su ausencia podría indicar algún problema de salud, por lo que sería necesario consultar con un pediatra.

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Источник: https://eresmama.com/reflejo-de-prension-bebes-que-es/

¿Por qué hacen estas 17 cosas los bebés?

¿Por qué los bebés agarran el dedo?

Es mejor que lo sepas: los bebés babean, bizquean, saben contar y son capaces de hacer muchas otras cosas sorprendentes. Para saber reaccionar positivamente ante todas las sorpresas que te reserva tu bebé, más vale estar prevenida…

1. Los bebés pueden tener acné

El acné puede aparecer durante los primeros días de vida y persistir durante varias semanas. Se asienta sobre todo en los pómulos y, a veces, en la frente y el mentón. Lo padecen más los niños que las niñas.

La culpa es del nivel de hormonas maternas que desciende progresivamente en su sangre. Debes lavar la cara del bebé con agua y jabón de pastilla, enjuagar y secar.

En ningún caso hay que explotar esos granos, porque podrías provocar una infección mayor. La evolución es benigna.

2. Hay bebés que nacen peludos

¡Sorpresa! Al nacer, tu pequeño está cubierto de vello desde la parte superior de los hombros y la espalda hasta las mejillas y la frente: es el lanugo.

Esos pelos tan poco estéticos que han protegido su piel durante el embarazo se caerán a lo largo de los primeros meses, al igual que el abundante cabello que tiene al nacer.

Tanto las niñas como los niños pueden presentar esta pilosidad temporal sin que eso suponga problema alguno.

3. Los bebé se agarran a ti inmediatamente

¿Sabes lo que es el grasping? Es el reflejo más bonito de un bebé. Apenas han pasado unas horas desde que nació y su manita delicada ya se agarra a la manaza de su papá.

¡No intentes convencerle de que solo es un reflejo! Concretamente, al poner el dedo en la palma del bebé, hay que provocar el cierre de los dedos y luego un agarre tal que, a veces, es posible levantarlo con las dos manos.

Este reflejo persiste hasta los 3 meses en la mano. El grasping demuestra que la necesidad de contacto está inscrita en los genes.

4. Los bebés sonríen sin razón aparente

La sonrisa refleja de los bebés nos entusiasma. Tu bebé generalmente tiene los ojos cerrados y reacciona a un estímulo: tu voz, la percepción de tu aliento, el contacto físico… Hacia las 6 semanasya es capaz de dirigir una sonrisa de verdad.

5. Los bebés a veces bizquean

¿Tu pequeño se mira a veces la punta de la nariz? No te preocupes, a esta edad, la «bizquera» es normal: se debe a la inmadurez de los músculos oculares. La adaptación a una visión binocular no tiene lugar hasta las ocho semanas. Pero no debe persistir por más tiempo. Si no desaparece, hay que realizar un examen oftalmológico.

6. Los bebés se mueven mientras duermen

¡Cómo patalea estando dormido! Durante las primeras semanas de vida, el 60% del tiempo que el bebé pasa dormido manifiesta agitación (que a partir de los 2 meses se convertirá en un verdadero sueño paradójico, poblado de ensoñaciones, como en los adultos).

Durante ese tiempo se mueve, se retuerce, agita las extremidades y los ojos bajo los párpados medio cerrados y gimotea… Hasta tal punto que sientes la tentación de cogerlo en brazos, creyendo que le duele algo. No lo hagas, ¡está soñando! Si intervienes lo despertarás e impedirás que coja la costumbre de encadenar las diferentes fases del sueño.

¿Con qué sueña? Con formas, imágenes y sensaciones… ¡Es difícil saber más!

7. Los bebés pueden nacer con un diente

Mucho antes de nacer, en las mandíbulas se desarrolla el germen dentario, en forma de campana. Por eso no es imposible que a edades muy tempranas asome ya un dientecito. Fue el caso de Luis XIV y Napoleón.

Pero esta precocidad no es un presagio del crecimiento futuro del niño… ¡ni de su glorioso destino! Si se trata de un diente neonatal se caerá por sí solo a los pocos días; en caso contrario, lo conservará hasta los 6 años.

Y no causa trastorno alguno si le das el pecho.

8. Los bebés tienen agujeros en la cabeza

El cráneo del bebé está hecho de huesos cartilaginosos separados por suturas flexibles. Estas se expanden por delante por la fontanela anterior (en forma de rombo) y, por detrás, por la fontanela posterior (pequeña y triangular). Estas dos fontanelas permiten una cierta flexibilidad del cráneo durante el parto.

La que puede preocuparte es la mayor, situada en la parte superior del cráneo. Cada vez que tu bebé llora, tose o grita, la piel que la recubre se tensa y se abomba. Es normal y, frente a lo que cabría pensar, esa zona no es muy frágil.

La fontanela anterior se cerrará progresivamente entre los 8 meses y los 2 años, mientras que la fontanela posterior suele desaparecer a las 8 semanas.

9. Los bebés babean

Entre las babitas y las pompas de saliva, te pasas el día secándole la boca con una tela suave. No te preocupes, estas molestias de los primeros meses son pasajeras.

Las glándulas salivares empiezan a funcionar entre 8 y 10 semanas después del nacimiento. Tu pequeño descubre sorprendido ese líquido que se forma en su boca, pero aún no tiene el reflejo de tragarlo. Por eso deja que la saliva salga hacia fuera.

El pequeño no adquirirá el automatismo de la deglución hasta al cabo de un mes. A partir de los 3 meses, será capaz de controlar la saliva. De hecho, solo la produce en grandes cantidades durante las comidas, para facilitar el proceso digestivo.

Fuera de esos momentos, el volumen de saliva es escaso y el bebé se la traga sin darse cuenta.

10. Los bebés lo tiran todo al suelo

¡Plaf! ¡Otra cucharita al suelo! Con el jueguecito de «tirarlo todo» el bebé aprende a controlar la ausencia.

Cuando lanza un objeto lejos de él, crea una distancia, una ausencia que también percibe cuando te apartas de su lado. Es como si «domesticara» su angustia.

Simultáneamente, tu hijo explora el mundo: una cuchara que cae al suelo no produce el mismo sonido que un peluche. Pronto se dará cuenta de que algunos objetos se rompen, rebotan…

11. Los ojos de los bebés cambian de color

El color de los ojos viene determinado por las células pigmentarias o melanocitos del iris. Estas células producen un pigmento castaño, la melanina, el mismo que da color a la piel o al cabello de tu hijo.

Al nacer, los bebés suelen tener los ojos azules, porque su iris todavía no posee melanocitos. Con el tiempo, estos van produciendo pigmentos y entonces el iris cambia de color. Una capa fina de estas células produce un color amarillo. Al combinarse con el azul, aparecen otros colores: verde y marrón claro. Cuando hay muchos melanocitos, el iris se vuelve castaño o negro.

Ten en cuenta que los ojos claros suelen oscurecerse, pero los ojos oscuros no se aclaran.

12. Los bebés se pasan el tiempo chupando

La punta de la oreja de su peluche, la etiqueta de tu chaqueta… Tu bebé se pasa el día chupando y mordisqueando todo lo que cae en sus manos. Ya en tu vientre, tu hijo tenía el reflejo de chupar.

Ese movimiento de succión no tiene nada que ver con el que le sirve para comer. Es más rápido y menos regular. Hasta los 4 o 6 meses, esa succión no nutritiva es indispensable, porque permite regular la deglución y la respiración.

A partir de los 6 meses, chupar, deglutir y respirar se convierten en acciones coordinadas y voluntarias.

13. A los bebés les gusta el rojo

Hacia los 2 ó 3 meses, la agudeza visual de tu pequeño es de 1/10. Su campo visual todavía parece un túnel que se va a ir abriendo poco a poco como un cono. A los 2 meses, el campo visual a una distancia de 60 centímetros es de unos 30º.

A los 6 meses, pasa a 60º. Es el momento en que tu bebé se apasiona por todo lo que tiene color. Primero le atraen el rojo y el verde y luego el verde y el amarillo.

La retina del lactante ya tiene 6 millones de conos que le permiten distinguir los colores y 100 millones de bastones responsables de la visión en blanco y negro.

Estas células nerviosas todavía están demasiado espaciadas entre sí para desempeñar su papel de forma eficaz. A los 3 años habrán recorrido un tercio del camino y no lo completarán hasta los 8 ó 10 años.

14. A los 3 meses, un bebé es categórico

Existen muchos tipos de gatos: grises, negros, etc. Sin embargo, esa diversidad no desconcierta a un bebé de 3 meses. Enseguida comprende que todos pertenecen a una única categoría, la de los mininos.

Esto se comprobó a través del siguiente experimento: en una pantalla, se mostraron a unos bebés unas parejas de gatos, cada vez diferentes. Luego les proyectaron una pareja curiosa: un gato y un pájaro. Todos los niños miraron más detenidamente el pájaro.

El gato no les interesaba, porque no era una novedad: lo habían asociado a las imágenes anteriores y colocado en la misma categoría. ¡Qué gran hazaña!

15. Los bebés saben contar

Nada más nacer, tu bebé ya es sensible a las cantidades. ¿Cómo lo sabemos? Si a un recién nacido le enseñamos varias veces una imagen compuesta de dos puntos, acaba acostumbrándose y perdiendo el interés por ella.

Pero si después le enseñamos una imagen con tres puntos, el pequeño espectador se anima: ha percibido la novedad. De lo que se deduce que sabe diferenciar entre un conjunto de dos elementos y otro de tres.

Pero no debemos esperar demasiado: si queremos que diferencia entre cuatro y seis puntos, ¡no da abasto!

16. A los bebés les encanta estar en brazos

Es una auténtica necesidad. «¿Otra vez lo coges en brazos? ¡Lo vas a malcriar!». ¿Te molesta este comentario? ¡Pues dilo! Porque, antes de los 6 meses, aunque acudas a coger a tu hijo en cuanto se pone a llorar y pase mucho tiempo en contacto con tu cuerpo, no harás de él un tirano.

Al contrario, lo ayudarás a sentar las bases de su seguridad interior. Tu pequeño necesita ser «comprendido». Para consolarlo y tranquilizarlo, la solución más eficaz es cogerlo en brazos. Ese cuerpo a cuerpo contigo durante los primeros meses lo ayudará a despegarse de ti en el futuro. Pero no hay que excederse.

Hacerle mimos, está bien, pero tu bebé tiene que aprender a dormirse sin ti.

17. Los bebés se pegan a ti

Es una situación típica: hasta hace poco, tu bebé pasaba de unos brazos a otros la mar de sonriente. Pero, hacia los 8 meses, tu pequeño avestruz se ha vuelto temeroso frente a los desconocidos y esconde la cabeza en tu cuello.

Si pudiera hablar, te preguntaría: «¿Quiénes son estas personas y qué quieren de mí?». Esta crisis es la primera manifestación de una larga serie de avances y retrocesos.

El bebé toma progresivamente conciencia de que su cuerpo está separado del de su madre y descubre el mundo. La angustia que siente se manifiesta a través de una «crisis de apego».

¿Cómo puedes ayudarlo? No vas a renunciar a ver a otra gente, aunque tu hijo sea un poco salvaje. Pero tampoco escatimes los mimos. Curiosamente, el pequeño necesita ese cuerpo a cuerpo para aprender a despegarse de ti.

© Enfant Magazine

Источник: https://www.conmishijos.com/bebes/cuidados/por-que-haces-estas-17-cosas-los-bebes/

Cuándo aprenden a agarrar los bebés

¿Por qué los bebés agarran el dedo?

Cuándo aprenden a agarrar los bebés

Desarrollo del bebé: Comprender el mundo a través del juego: muchos psicólogos del desarrollo consideran que es la tarea principal de los bebés, niños pequeños y grandes.

El hecho de que entender está estrechamente ligado con la capacidad de agarrar no sólo se demuestra con el lenguaje.

La capacidad de agarrar es esencial para que los bebés descubran, jueguen, coman y luego actúen de forma más independiente.

En analogía con el desarrollo de la agudeza visual, los bebés también necesitan alrededor de un año para levantar o apartar cosas cuando están entrenando su habilidad de agarrar.

En las primeras ocho semanas, el movimiento de los pequeños dedos y manos viene determinado inicialmente por el llamado reflejo de agarre, que sirve para proteger al bebé.

Se supone que este instinto primordial debe proporcionar una sujeción segura a la madre o a otros cuidadores. Sólo después de ocho o doce semanas desaparece este reflejo de agarre.

A partir del tercer mes, su bebé comienza a agarrar las cosas de una manera más enfocada y también es capaz de reconocer mejor los objetos y fijarse visualmente durante ese tiempo. Un arco de juego con divertidos colgantes a los que agarrarse comienza ahora a ser un juguete emocionante.

Dado que su atención es todavía muy limitada, el bebé no debería pasar más de 10 minutos bajo el arco de juego. Este corto período de tiempo no es una señal de que a su bebé no le guste acostarse en la mantita o jugar con los colgantes. Al contrario. Es agotador tener que concentrarse en algo.

Ello se nota en algunos bebés porque les entra más hambre.

Durante el primer año de vida deberías tener diferentes juguetes para agarrar tanto en casa como cuando salgas. Entre estos:

  • Anillas de agarre,
  • animalitos de goma que hacen ruido,
  • peluches,
  • libros de tela y con texturas y sonidos,
  • cadenas con grandes cuentas de madera y
  • sonajeros.

Naturalmente también puedes hacerlos tu misma, con un poco de creatividad y habilidad.

Al usar sonajeros, es posible que tu bebé se golpee la cabeza una y otra vez accidentalmente debido a sus ganas descontroladas de jugar, su alegría o a veces su frustración. Esto generalmente no causa chichones ni otras lesiones graves.

Sin embargo, si esto sucede con más frecuencia, puede envolver el sonajero en tela o usar sonajeros de tela. O puedes guardarlo por un par de días/semanas y luego intentarlo de nuevo.

Alrededor de los cuatro o cinco meses de edad, los bebés pueden pasar cada vez más tiempo con juguetes para agarrar y llevárselos a la boca para investigarlos más a fondo.

Por esta razón, debes asegurarte de que no haya piezas pequeñas o cosas inapropiadas para bebés al alcance de la mano.

Tan pronto como tu bebé empiece a moverse al cumplir los seis meses deberás equipar tu casa con las protecciones adecuadas.

¿Diestro o zurdo?

Alrededor del primer año estará claro si tu pequeño prefiere usar la mano derecha o la izquierda. En muchos casos se sabe definitivamente a partir de los dos años.

Sólo después de un año aproximadamente, tu bebé podrá recoger objetos usando para ello el dedo pulgar y el índice.

Si ha perfeccionado al máximo sus habilidades de agarre, descubrirá pronto que también puede lanzar sus juguetes. Es muy divertido para los bebés cuando mamá o papá recogen las cosas tiradas una y otra vez.

Ahora es el momento adecuado para fomentar que juegue con pelotas.

Las pelotas de tela generalmente se pueden agarrar mejor y no son demasiado desagradables para los compañeros de juego y la decoración del hogar, incluso aunque se lancen con fuerza.

Consejo: Para fomentar la habilidad de agarre a partir de los 6 meses se les pueden dar alimentos que puedan comerse con las manos.

Prepara frutas o verduras de colores cortándolas de tal manera que sean fáciles de agarrar y comer. Esto parece interesante y sabroso y entrena el agarre de una manera creativa y saludable.

¿A tú bebé no le han salido aún los dientes? En ese caso usa sencillamente manzanas maduras, plátanos y verduras cocidas.

¿Todo bajo control?

Incluso en el primer año de vida de tu hijo, ¿aún le es difícil agarrar sus juguetes favoritos de forma selectiva? En caso afirmativo, consulta con tu pediatra. Esto podría ser una señal de que su bebé puede necesitar gafas.

Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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Источник: https://www.bebitus.com/magazine/bebe/desarrollo-del-bebe/cuando-aprenden-a-agarrar-los-bebes.html

¿Por qué los bebés cierran los puños?

¿Por qué los bebés agarran el dedo?

Tienes a tu bebé recién nacido en brazos. Y mientras lo miras embelesada, él te responde agarrándote el dedo con fuerza, con mucha fuerza.

Y te emocionas pensando que tu hijo o tu hija te ha reconocido y te agarra con el mismo amor que tú le acaricias… Pero la realidad es que todos los bebés cierran los puños.

Este es un reflejo y un instinto natural común a todos ellos.

Al menos durante las primeras semanas de vida, los bebés cierran los puños.

Pero no lo hacen conscientemente sino como respuesta a un reflejo primario que viene de serie en todos los recién nacidos.

Es una reacción que irá desapareciendo. El aprendizaje y el desarrollo cerebral harán que, pasados algunos meses, el bebé sí te agarre porque quiere.

El reflejo de prensión palmar o por qué los bebés cierran los puños

El reflejo de prensión palmar se produce cuando se presiona, aunque sea de forma leve, la palma de la mano con cualquier objeto. El bebé entonces cerrará la mano y lo hará fuertemente, hasta el punto de que si se agarra a ambas manos podrías levantarlo y no se soltaría.

Según la biología evolutiva, esta respuesta involuntaria está relacionada con nuestros antepasados: los bebés se aferraban a la madre agarrándose al vello corporal de esta en caso de peligro o caída.

Actualmente se considera que también cumple un papel relacionado con el vínculo entre padres e hijos.

Es emocionante para los adultos, pero se ha comprobado que también tiene un efecto tranquilizador en los pequeños.

El reflejo de prensión palmar se inserta dentro de los reflejos primitivos, que son aquellos movimientos involuntarios con los que nacen los bebés y que les hacen responder a un estímulo sensorial. La presencia y la fuerza de estos indican el desarrollo neurológico y funcional del niño. De ahí que en los recién nacidos, y en las primeras consultas de pediatría, se evalúe esa respuesta muscular.

Además de cerrar los puños, dentro de los reflejos primitivos hay otros llamativos como el de succión (si se acerca un dedo a su boquita, inmediatamente el bebé se agarra y se pone a succionar con fuerza); el de búsqueda o agarre (cuando se roza la comisura de la boca o la mejilla, el bebé gira la cabeza y abre la boca: este reflejo es el que le ayuda a buscar el pezón para alimentarse); o el reflejo de la marcha automática (gracias al cual parece que caminan si sus pies tocan una superficie plana estando en posición vertical). La mayoría de estos reflejos irán desapareciendo para que puedan aparecer los movimientos voluntarios (se extinguen los primeros y luego aparecen los segundos).

¿Cómo evoluciona el reflejo de prensión palmar?

Los puños cerrados, como respuesta del reflejo de prensión palmar, no se prolonga durante mucho tiempo y dependerá del desarrollo de cada bebé. Por lo general, durante las primeras 6 semanas de vida sus manitas estarán cerradas y notaremos resistencia si se las intentamos abrir.

A partir de entonces comenzará a tocarse las manos y con dos meses abrirá y cerrará los dedos. Es la señal de que el reflejo prensil comienza a diluirse.

Poco a poco el bebé será consciente de la existencia de sus manos y de que son una gran vía para conocer el mundo.

Podrá agarrar objetos y explorarlos con las manos o alcanzarlos con ellas (alrededor de los cuatro meses).

Mantener las manos abiertas es una de las primeras señales del progreso de la motricidad gruesa del bebé. Su desarrollo psicomotor despierta, y ese paso le inducirá a desarrollar también la motricidad fina. ¡Durante los siguientes meses hará grandes avances!

Con cinco meses podrá coger objetos con una sola mano y mirarlos, con siete meses asirlos con las dos manos y, hacia el mes octavo de vida, aparece el movimiento de pinza que dará lugar a actividades como escribir, pintar o abrocharse los botones.

Otras razones por las que los bebés cierran los puños

Hay otros motivos por los que durante los primeros meses de vida los bebés cierran los puños. Hay que tener en cuenta que durante los meses de gestación han estado en un ambiente seguro y más pequeño, así que cuando salen al mundo, la inmensidad del exterior los lleva a buscar la postura fetal como medida de autoprotección.

Y es habitual que tengan las manos cerradas rodeando el pulgar sobre el pecho y coloquen las piernas encogidas como en la barriga de mamá.

Cogerlos en brazos, acariciarlos y demostrar nuestra cercanía es muy importante desde que nacen para que el mundo no se les haga cuesta arriba.

Eso les dará seguridad y les invitará a ir poco a poco conociendo su entorno.

Además, si el bebé cierra y abre las manitas y se las lleva a la boca, es señal de que tiene hambre. Puede indicar, por otro lado, que tiene sueño (sobre todo si se lleva los puños a los ojos, o no relaja las manos y comienza a estar irritable, a ponerse rígido o llorar).

Claro que si el llanto es constante, mueve las piernas sin control, se le enrojece la cara o hace gestos de disgusto, cerrar los puños puede indicar que tiene gases, cólicos o alguna otra molestia. Por eso es importante estar atentos a sus gestos para intentar averiguar qué le pasa y acudir al pediatra si es necesario.

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Los reflejos primarios irán desapareciendo (en el caso del de prensión a los 3 meses), de modo que cerrar los puños será un gesto voluntario y con un objetivo (tras meses de aprendizaje). Si pasado este periodo se mantienen, pasan a denominarse reflejos aberrantes y pueden ser la señal de algún problema en el desarrollo del sistema nervioso y neuronal.

Acaricia sus manitas para que se abra al mundo

Aunque cerrar los puños es principalmente un reflejo involuntario, lo cierto es que podemos estimular a nuestro bebé para que vaya conociendo sus manos.

Puedes acariciárselas con objetos blanditos y de diferentes texturas, por ejemplo. Con el paso de las semanas, ya lo hemos visto, podrá agarrar, chupar y morder objetos (¡ojo con lo que se lleva a la boca!).

También existen materiales Montessori diseñados especialmente para ejercitar las manos. Asimismo, puedes mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos.

¡Seguro que también le gusta ver las tuyas! Prueba a jugar con ellas para que vea todo lo que se puede hacer con las manos (chocar las palmas o jugar a tortas-tortitas) Los masajes en las manos también le ayudarán a conocer sus propias manos (¡y las tuyas!).

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/por-que-los-bebes-cierran-los-punos/

Embarazo saludable
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