¿Por qué los bebés comen más de noche?

Mi Bebé Come Mucho y NO SE LLENA: ¿Por qué y Qué hacer?

¿Por qué los bebés comen más de noche?

La alimentación de los bebés es uno de los temas que más preocupa a los papás y a las mamás. Todos tenemos en nuestra mente la imagen “ideal” de un niño o niña que come todos los grupos de alimentos que le ofrecemos sin mayor problema.

Pero esto se aleja bastante de la realidad, ya que la alimentación infantil es un proceso complejo en el que, los adultos, tenemos que educar el paladar de nuestros hijos e hijas.

Pero, ¿qué pasa si nuestro bebé demanda mucha comida y parece que no se sacia?

En este artículo de paraBebés, vamos a ver por qué puede ser que un bebé coma mucho y no se llene y, si eso ocurre, qué hacer al respecto. Encontrarás las claves para saber si el bebé está saciado y qué significa si el bebé está inquieto después de comer.

Hay veces, que los bebés no dejan de demandar alimento y nos preocupa que tenga hambre constantemente. Dependiendo la edad que tenga y su forma de alimentación, podemos ver signos que nos indican que el bebé está saciado y que nos está reclamando atención por otros factores. Analicemos la situación según la alimentación del bebé:

Bebé que toma pecho

Es habitual que los bebés que se alimentan de leche materna exclusivamente, quieran pasa largos ratos pegados al pecho de su madre.

Esto puede llevarnos a pensar que no se sacia nunca y caer en el error de ofrecerle leche de fórmula para complementar su alimentación.

Antes de eso, si lo que queremos es mantener la lactancia, deberemos revisar si la postura de amamantamiento y el agarre del pezón son adecuados.

Durante los primeros meses de vida, los bebés también pasan por diferentes brotes de crecimiento en lo que lloran cuando se ponen al pecho, tiran de él y aumentan la demanda, parece que no se sacian nunca y lo hacen para conseguir aumentar la producción de leche.

Por otro lado, debemos saber, que dentro de la lactancia materna, el bebé practica la succión nutritiva y la succión no nutritiva.

Esta última, les gusta mucho ya que están pegados al pecho porque les trasmite calor, seguridad, apego, tranquilidad… por lo tanto, un bebé que come pecho a demanda, que gana peso y hace pis frecuentemente está saciado con la leche de su madre.

Bebé que toma biberón

Para saber si un bebé alimentado con leche de fórmula está saciado, debemos hacer más cantidad de la que toma. Es decir, si se acaba el biberón entero, no sabremos si se ha quedado satisfecho o podría tomar algo más, por lo que, en este caso, debemos ofrecerle un poco más de leche. Siempre es mejor que sobre un poquito y que deje de comer cuando él quiera.

Bebé que ha comenzado la alimentación complementaria

Los bebés menores de un año que han comenzado la alimentación complementaria, siguen manteniendo la leche como alimento principal, por lo que los nuevos alimentos solo se los debemos ofrecer después de que haya tomado leche materna o leche de fórmula.

Puede que los purés o papillas o la comida a trozos, en el caso de practicar baby led weaning, que le ofrecemos se la coma entera o puede que coma dos cucharadas y no quiera más.

Es normal y debemos de poner el énfasis en sus tomas de leche, así nos aseguraremos de que no tiene hambre y de que tiene cubiertas sus necesidades nutricionales.

Además de las cuestiones relacionadas con la alimentación, hay otras señales del bebé que pueden hacer cuestionar a los padres y madres si tiene hambre o no. A los dos meses, más o menos, los bebés se descubren las manos y, por ello, comienzan a chupárselas constantemente. Mucha gente atribuye este gesto con hambre, pero, como hemos dicho, no tiene nada que ver.

Signos de que un se queda bebé con hambre

Las siguientes señales indican que un bebé que no se sacia:

  • Está irritable
  • Con lloros constantes
  • Prácticamente no hace pis ni caca
  • Pierde peso

No obstante, ante cualquier duda, lo mejor es acudir al pediatra para que valore cada caso en particular.

Son muchas las causas que pueden hacer que los bebés estén inquietos después de comer o en otros momentos del día o de la noche. Por lo general, los bebés recién nacidos y con pocos meses de vida, se muestran incómodos después de comer por una acumulación de gases.

Para evitar la acumulación de gases del bebé, debemos ayudarle a expulsar el gas, bien en forma de eructo o en forma de pedete a mitad de la toma y al final de la misma.

Para ello, podemos cogerle apoyando su pecho en nuestro hombro y dando toquecitos suaves en su espalda. También podemos realizarle masajes circulares en la barriga y mover sus piernas como si estuviera andando en bicicleta.

En cuanto expulse el gas, veremos cómo se tranquiliza. Aquí encontrarás qué hacer si un bebé tiene muchos gases.

Por otro lado, aunque es menos frecuente, podemos estar ante una sobrealimentacióndel bebé si interpretamos mal su llanto.

Esto sucede en niños y niñas alimentados con leche de fórmula, ya que es menos digestiva que la leche materna y con el biberón no practican la succión no nutritiva. Si cada vez que llora le ofrecemos leche y no tiene hambre, se llenará y estará incómodo.

Por eso, debemos entender el llanto de nuestro bebé y diferenciarlo de su demanda de alimento.

Por último, si descartamos las opciones anteriores, debemos acudir al pediatra para descartar alguna alergia, intolerancia alimentaria o cualquier otro factor que haga que nuestro bebé no se encuentre bien.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que cada niño y niña tienen unas necesidades particulares y un apetito diferente. Sus necesidades calóricas van cambiando a mediada que avanzan en su desarrollo y, a veces, podemos tener la sensación de que son un pozo sin fondo.

La alimentación debe ser a demanda para que sea adecuada, tanto en bebés lactantes como en bebés que ya ingieren otro tipo de alimentos.

En caso de los bebés que toman lactancia materna, deberemos revisar el agarre al pecho y descartar alguna interferencia que se pueda producir, como que tenga un frenillo corto que no le deje succionar la cantidad que quiera, un mal agarre al pecho, uso de un chupete que acorte las tomas o cualquier otra patología.

En caso de que algo de esto sucediera, se vería reflejado en su peso, principalmente. Para ello, te resultará útil conocer las posiciones, técnicas y consejos para la lactancia materna.

En definitiva, en el tema de comer mucho o poco, solo tenemos que pensar en nosotros como adultos: no siempre tenemos el mismo apetito y hay días que nos comeríamos todo lo que tenemos en la nevera.

Los único de lo que nos tenemos que preocupar es de ofrecer a nuestros hijos e hijas alimentos sanos, nutritivos y variados que respondan a sus necesidades para que tengan un desarrollo y crecimiento óptimos.

Si deseas leer más artículos parecidos a Mi bebé come mucho y no se llena: por qué y qué hacer, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Alimentación del bebé.

Bibliografía

  • Jaín, S. (8 de septiembre de 2018). ¿Con qué frecuencia y qué cantidad debe comer su bebé?. Recuperado de: https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/baby/feeding-nutrition/Paginas/how-often-and-how-much-should-your-baby-eat.aspx
  • Padró, A (s.f.). Crisis o brotes de crecimiento. Recuperado de: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/crisis-o-brotes-de-crecimiento/

Источник: https://www.parabebes.com/mi-bebe-come-mucho-y-no-se-llena-por-que-y-que-hacer-4576.html

¿Qué hago? Nueve meses y me sigue pidiendo comer por las noches‏

¿Por qué los bebés comen más de noche?

El que un bebé esté cerca de los padres por las noches para ser alimentado cuando pide es de lo más normal del mundo, porque todo el mundo da por sentado que un niño tiene que comer tanto de día como de noche.

El que lo haga un bebé más mayor, por ejemplo de nueve meses, es ya más complicado, pues hay quien considera que es algo normal y hay quien explica que puede ser contraproducente.

Como seguro que son muchos los padres y madres que tienen (han tenido o tendrán) bebés con edades entre los seis y los quince meses, por acotar un poco, que piden comida por las noches, vamos a intener explicar qué hay que hacer cuando vemos que el niño crece, sigue pidiendo y recibimos como consejo profesional que vayamos quitando la toma de la noche.

Algunos profesionales de la salud hablan de que ya a los seis meses un niño tiene que dormir del tirón toda la noche, de lo que se deduce que ya no tiene que comer nada.

Otros aceptan que a esa edad queden niños que aún pueden estar pidiendo biberón o teta y sugieren que se les alimente, pero que cada día se tarde un poco más en hacerlo, para que con el tiempo se duerman antes de alimentarles.

Otros profesionales, en cambio, no le dan tanta importancia al asunto (yo me posiciono aquí), porque entienden que si un niño pide leche por la noche es razón de que tiene hambre y, en consecuencia, de que necesita comer. Es muy extraño que un bebé mame o tome un biberón por el día cada 2-3 horas y que luego de repente, de noche, pase hasta 12 horas sin tomar nada.

No quiero decir con esto que no sea posible, pues algún bebé habrá que siga estos ritmos, pero pretender que lo hagan todos los bebés me parece bastante difícil, precisamente porque lo más lógico es que todos pidan algo durante la noche.

Con esto quiero decir que, bajo mi punto de vista, es normal que un niño pida alimento por la noche hasta el momento en que deje de pedirlo.

¿Cómo lo hacían nuestros antepasados?

Para dar respuesta a muchas de las cuestiones actuales me gusta imaginar cómo lo hacían nuestros antepasados, aquellos que vivían en cuevas.

Me los imagino durmiendo unos cerquita de los otros y, sinceramente, me cuesta imaginar a la madre de un bebé dejando pasar un poco de tiempo cuando el niño llora para que se vuelva a dormir sin comer, porque alguien le ha dicho que es mejor que no coma y que llore un poco.

Me cuesta porque además me imagino a esa madre con dolor en el pecho que su bebé debería haber vaciado esperando, precisamente, a que su hijo se despierte para que mame lo que no tomó horas atrás.

Como se trata de un ejercicio de imaginación, hagámoslo más real mirando cómo lo hacen los bebés que toman leche materna, que comen lo mismo que comían nuestros antepasados y que, en consecuencia, actúan igual (los de biberón toman otro alimento y en otra presentación, así que no sirven como referencia).

Pues bien, los niños que toman leche materna se despiertan por la noche varias veces para comer y algunas para no hacerlo.

Es decir, algunos despertares son por hambre, y maman un rato, y otros son simples despertares, durmiéndose a las cuatro «chupaditas» porque en ese momento prefieren dormir que comer.

Si esto es lo que hacen ahora seguro que es esto lo que hacían hace miles de años y, por lógica, es esto lo que deberíamos considerar habitual y normal.

Lo raro, tal y como yo lo veo, es que los niños que toman leche artificial no se despierten más a menudo, como han hecho todos los niños a lo largo de los siglos y milenios.

¿Qué hago entonces?

Algunas madres me explican (en la consulta de enfermería) que sus hijos tienen ya nueve, doce, quince, o yo que sé cuántos meses y que aún se despiertan por la noche para comer.

Yo pregunto cuánto comen y a veces me dicen que «está un buen rato mamando» o que «se mete un biberón de 210 ml».

Ante estas respuestas está claro que el niño tiene hambre de noche, así que lo único a lo que me dedico es a decir «si come tanto, señal que tiene hambre, hay que seguir dándole».

Imagino que me lo explican como si fuera un problema porque han leído, oído o conocido la existencia de bebés que duermen toda la noche o quizás los consejos de alguien que les ha dicho que eso no es bueno y que hay que eliminar las tomas nocturna.

Como, repito, no creo que en las cuevas las madres eliminaran tomas nocturnas, no veo por qué va a ser necesario hacerlo ahora, así que lo primero que hay que dejar claro es que no se puede poner solución a un problema que no existe.

Los niños dejan de pedir alimento por la noche cuando ya no lo necesitan, cosa que puede suceder a los dos años, quizás a los tres, quizás antes o quizás después. En mi experiencia personal, mis hijos dejaron de pedir comida hacia los dos años y medio, básicamente porque fue la edad en que dejaron de mamar. A partir de ese momento pedían agua y hacia los 4-5 años, ni eso.

Foto | flash.pro en FlickrEn Bebés y más | ¿Qué hago? Mi bebé recién nacido duerme pocas horas, ¿Qué hago? Mi bebé sólo se duerme en brazos, ¿Qué hago? Mi bebé hace ruiditos durmiendo y parece estar agitado

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/que-hago-nueve-meses-y-me-sigue-pidiendo-comer-por-las-noches

A partir de los 5 meses, cómo suprimir la toma nocturna

¿Por qué los bebés comen más de noche?

Durante varias semanas has alimentado a tu hijo a demanda, aunque eso te supusiera despertarte varias veces durante la noche.

Ahora ya ha cumplido los cuatro meses y medio y te preguntas si sería posible prescindir de esa toma de madrugada que te impide descansar bien.

La respuesta es sí, siempre que tu pediatra no te indique lo contrario. Conseguir que tu hijo no reclame este alimento no siempre es fácil.

Tú decides

En los primeros meses de vida, el estómago de un bebé es tan pequeño que no puede ingerir suficiente alimento para estar en ayunas durante periodos largos de tiempo. Su organismo necesita leche para saciar la sed, obtener nutrientes para un correcto funcionamiento de todos los sistemas y evitar hipoglucemias.

Los pediatras señalan que entre los cuatro y medio y los cinco meses su estómago ya es capaz de mantener alimento suficiente para no comer durante 6-7 horas, una edad que varía ligeramente dependiendo del tipo de lactancia que le des. Los bebés alimentados con biberón suelen dejar de reclamarla antes mientras que los que toman pecho pueden dar un poco más ya que la leche materna es menos saciante y se digiere más rápido que la artificial.

A partir de esta edad es posible que tu hijo llore por hambre real, por sed o porque necesita un ratito de mimos de sus padres. Si despertarte de madrugada y amamantarle o darle un biberón no te resulta molesto, no hay inconveniente en que sigas haciéndolo pero si preferirías descansar del tirón unas cuantas horas más puedes probar algunos trucos.

Trucos para facilitar la transición

Es importante recordar que antes de iniciar el destete nocturno de nuestro bebé conviene consultar con el pediatra si el pequeño está preparado para ello y su ganancia de peso lo permite. Él puede darte algunas pautas de actuación. Ten en cuenta que este, como todos los procesos relacionados con un bebé, no puede ser radical sino paulatino.

Si tu pequeño llora desconsoladamente porque no le das de comer, cede y ponle al pecho. Puede que sólo esté reclamando un poco de cariño o que realmente tenga hambre porque ha digerido la toma anterior más deprisa que otros días o porque se encuentra en una fase de crecimiento rápido y requiere más alimento. La flexibilidad es la clave.

Además:

  • Atrasa la última toma del día ligeramente y adelanta la primera de la mañana. Puede que así consigas “engañar” a su estómago y no te despierte de madrugada.
  • Los niños suelen hacer la última toma del día horas antes de que sus padres se vayan a dormir. Si es tu caso, desperézale cuando os vayáis a la cama para que haga una pequeña toma que “mate el gusanillo”.
  • Si le ofreces biberón, preparar el último biberón del día con la misma cantidad de leche y cereales que acostumbres pero un poquito más de agua para que se llene más. De la misma forma, puedes añadir un cacito más de cereales y un poquito de agua para que quede más saciado y tarde más en hacer la digestión (los cereales se procesan más lentamente que la leche). Es importante que, si añades cereales, añadas la misma proporción de agua. Poner sólo más cereales aumentará la concentración del biberón y podría causarle problemas digestivos y renales.
  • Procura que tu hijo no se salte ninguna toma del día, sobre todo las de la tarde. Si está dormido y no reclama su alimento desperézale cambiándole el pañal o haciéndole algunos mimos. Dejarle que duerma muchas horas durante el día hará que no quiera descansar por la noche y llore pidiendo comida y mimos.
  • Algunos bebés lloran sólo porque tienen sed. Ofrécele un biberón con un poquito de agua, sobre todo si se despierta muy cerca de la primera toma de la mañana. Si tiene sed, la saciará y si tiene hambre, aguantará hasta la hora habitual y no alteraréis su patrón de alimentación.
  • Si ya has empezado a darle alimentación complementaria, procura mantener siempre los mismos horarios de comida, merienda y cena para que su organismo se habitúe a él.
  • No te obsesiones con su toma de peso, aunque no coma de madrugada seguirá ganando peso correctamente.

Paula Bermejo

Источник: https://www.guiadelnino.com/alimentacion/alimentacion-del-bebe/a-partir-de-los-5-meses-como-suprimir-la-toma-nocturna

Un estudio asegura que los bebés que comen alimentos sólidos antes de los seis meses duermen mejor

¿Por qué los bebés comen más de noche?

Dos de las preocupaciones más recurrentes entre los padres, sobre todo entre los primerizos, son que sus recién nacidos se alimenten bien y que todos, progenitores y pequeño, consigan dormir las máximas horas posibles seguidas. Una situación que mejora de forma notable la calidad de vida familiar, el bienestar del pequeño y la salud de todos.

Un nuevo estudio elaborado por el Health Research Institute, de la Universidad de Londres, se ha planteado demostrar si existe alguna relación entre la introducción temprana de alimentos sólidos y la calidad de sueño del bebé. Y parece ser que la hay.

«Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar a los bebés con leche materna en exclusiva hasta los seis meses, muchas madres británicas optan por introducir alimentos sólidos a sus pequeños a los pocos meses.

Y un 26% de ellas alega que esto lo hace para que sus hijos se despierten menos veces durante la noche”, razonan los autores en la introducción de dicho estudio.

Para su investigación, publicada en JAMA Pediatrics, los autores dividieron a una muestra de 1.303 bebés en dos grupos: mientras unos siguieron la pauta de la OMS a rajatabla, es decir estos bebés solo fueron alimentados con leche materna, al otro grupo se les ofreció alimentos sólidos desde los tres meses.

Además, los padres fueron completando cuestionarios on line todos los meses hasta que sus bebés cumplieron el año de vida y luego cada tres meses hasta los tres años. De los 1.303 niños de Inglaterra y Gales que participaron en el estudio, el 94% (1.

225) completó el cuestionario el tiempo total del análisis: tres años.

Tras el experimento, los investigadores concluyeron que “a los bebés a los que se les introdujo alimentos sólidos antes de lo establecido consiguieron dormir más tiempo —unos 17 minutos más por día, unas dos horas por semana— y se despertaron por la noche con menos frecuencia.

Y, además, durante el primer año de su vida, sus padres informaron de menos problemas de sueño graves que aquellos que habían tenido una dieta exclusiva de leche materna exclusiva”.

Los autores consideran que el aumento en horas de sueño es «pequeño, pero significativo, dado que el sueño infantil afecta directamente a la calidad de vida de los padres, incluso una pequeña mejora puede tener beneficios importantes», explican.

¿Es adecuado comer sólido antes de los seis meses?

Aunque son muchos los que están de acuerdo con la introducción de alimentos sólidos lo antes posible —sobre todo estudios relacionados con la prevención de alergias en niños, que proponen la introducción de alimentos sólidos como el huevo cocido o los cacahuetes antes de los seis meses, pero nunca antes de los cuatro— , estos resultados chocan con lo que opinan muchos otros expertos: que los recién nacidos deben ser alimentados de manera exclusiva con leche materna hasta los seis meses y esta debe ser complementaria hasta los dos años.

Una cuestión de tiempo que puede volver locos a los progenitores. Pero hay algo en lo que todos coinciden: que los bebés coman alimentos sólidos tiene beneficios, ya que estos prueban nuevos sabores, aprenden a saber cuánto y lo que quieren comer y la familia en su conjunto se relaciona más, entre otros.

Entre las últimas recomendaciones publicadas por la Asociación de Pediatría Española se subraya que retrasar la introducción de comida sólida puede tener consecuencias negativas para el pequeño como: carencias nutricionales, aumento de riesgo de alergias o una peor aceptación de sabores y texturas.

Aunque también advierten que hacerlo antes de los seis meses, «podría tener consecuencias perjudiciales para el menor, como atragantarse, padecer infecciones del tracto respiratorio o un aumento de las alergias alimentarias o de intolerancia al gluten, entre otras», según sostienen los pediatras en el texto los expertos.

¿Cuándo está preparado para la comida sólida?

Fisiológicamente, y según la Asociación Americana de Pediatría, el momento de comenzar a comer sólido, generalmente, ocurre «cuando los bebés pesan el doble que al nacer (generalmente, sucede alrededor de los cuatro meses) o pesan seis kilogramos o más.

Entonces, es posible que estos estén listos para ingerir alimentos sólidos».

Aunque estos expertos también inciden en: «Siempre que se pueda, es aconsejable dar leche materna al recién nacido de forma exclusiva seis meses y como complementaria por los menos un año».

Además, para saber si está listo nuestro bebé puedes observar ciertas capacidades de tu pequeño, como su habilidad para morder y tragar; si pide o no comida distinta a la leche materna o si intenta agarrar las cosas, entre otras. Todos estos factores pueden ser indicativos de que tu hijo está preparado o no para empezar a comer sólido.

Eso sí, para tomar la decisión hay que ser consciente de los beneficios de la lactancia materna exclusiva. Aunque es cierto que hay que respetar también la decisión de los progenitores, siempre que no haya riesgo para el menor. Sin duda, la recomendación de la OMS es lo mejor para los bebés y está demostrado científicamente. Aún así, si tienes dudas pregunta a tu pediatra.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/07/10/mamas_papas/1531220036_721941.html

¿Por qué los bebés comen más de noche?

¿Por qué los bebés comen más de noche?

No es cierto que los bebés coman más de noche que de día, cada bebé es un mundo y tiene un ritmo diferente. Lo que sí es cierto es que los bebés no siguen los mismos patrones de sueño que los adultos y, en sus primeros meses de vida, puede comer lo mismo de día que de noche, lo que puede sorprender a los padres.

Índice

¿Por qué los bebés comen de noche?

Todo el mundo ya sabe que la alimentación del bebé en sus primeros meses de vida debe ser a demanda, es decir, cada vez que el pequeño tenga hambre, tanto si se alimenta con leche materna como con leche de fórmula. Por lo tanto, durante estos primeros meses no hay horarios fijos ya que el bebé puede comer cada dos, tres o cuatro horas sin seguir siempre el mismo patrón, que puede variar de un día para otro.

No obstante, es cierto que la alimentación suele ser más “caótica” en las primeras semanas y que, hacia el segundo mes de vida, se vuelve un poco más regular, por lo que es más fácil saber cada cuánto come el bebé.

Además, hacia el tercer mes de vida las tomas suelen espaciarse y es normal que el bebé coma cada 3 o 4 horas, tanto de día como de noche, pero esto dependerá de lo glotón que sea el bebé, de lo que coma cada vez, etc.

Por lo tanto, hay bebés que con 4 meses siguen comiendo cada dos horas o menos. Y eso puede resultar bastante agotador para la mamá, que se pasa el día con la teta fuera.

Para no abandonar la lactancia materna por cansancio, se aconseja sacarse leche y conservarla para que alguna toma se la pueda dar el padre, sobre todo si el bebé come de noche igual que de día.

Y es que los ritmos nocturnos de alimentación también difieren mucho de unos bebés a otros.

Así, hay bebés que con solo 2 meses aguantan hasta 6 horas del tirón sin comer por la noche, lo que permite a sus papás, sobre todo a la mamá si la alimentación es al pecho, descansar.

Sin embargo, otros con 6 meses siguen despertándose cada 2 horas para comer, lo que imposibilita a la mamá dormir, algo más complicado si además ha vuelto a trabajar tras la baja de maternidad.

¿Qué hacer para que la mamá descanse?

En estos casos se recomienda seguir una serie de consejos para que la mamá pueda descansar:

1- Comprobar que el bebé realmente tiene hambre. Los ciclos de sueño de los bebés son diferentes de los de los adultos y pasan directamente de la fase REM a la No-REM, lo que hace que se despierten muy a menudo.

La mamá puede pensar que el bebé tiene hambre cada vez que se despierta, y el hecho de que el pequeño se enganche al pecho y chupe un poco le reafirma en su idea.

Pero realmente puede haber veces que no tenga hambre, simplemente se coge del pecho porque está muy a gusto y calentito y eso le ayuda a dormir de nuevo.

Así que antes de ponerle al pecho, prueba a dormirle con el chupete, dándole la mano, poniéndolo a tu lado… Si nada funciona y ves que tiene hambre, dale de comer. Si se calma y se duerme, seguro que logras reducir sus tomas y descansar mejor ya que el chupete se lo puede poner cualquier de sus papás.

2- Crear unas rutinas. Aunque es imposible seguir unos horarios estrictos, sí puedes adoptar una serie de rutinas desde pequeño que le ayuden a seguir un ritmo y distinguir el día de la noche.

Por ejemplo, que las siestas diurnas sean con luz y los ruidos habituales de la casa, bañarlo antes de cenar y de acostarlo, salir todas las tardes a dar un paseo, etc.

Así, poco a poco irá durmiendo menos de día y más de noche, espaciando las tomas nocturnas.

3- Sacarte leche. Como decíamos, puedes sacarte leche para que el papá se levante alguna de las veces que el niño quiera comer de noche y le dé un biberón de tu leche. Así, podrás dormir más horas seguidas y descansar un poco más.

Por último, ten paciencia y calma ya que esto pasará. A medida que tu hijo crezca irá espaciando las tomas nocturnas hasta dejar de comer totalmente de noche, solo hay que darle su tiempo y respetar sus necesidades.

¿Destetar puede ser la solución?

Hay padres que creen que si destetan a sus hijos van a eliminar las tomas nocturnas. Pero los bebés tienen la necesidad de comer por la noche, tanto si toman el pecho como si toman el biberón.

Cada familia debe valorar si vale la pena destetar, pero se debe tener en cuenta que “el problema” va a seguir existiendo y que por la noche es más fácil dar el pecho que dar el biberón.

También existen numerosas quejas de que los bebés utilizan el pecho como chupete para quedarse dormidos. Hay que tener en cuenta que el chupete se  inventó a partir del pecho y no al revés. Tanto el pecho como el chupete por las noches les relaja. Es importante recordar que es más fácil dejar el pecho espontáneamente que abandonar el chupete. Y que el pecho no deja secuelas en la formación de dientes ni del paladar, cosa que los chupetes a veces sí hacen. Si estás pensando en abandonar las tomas nocturnas, debes saber que son beneficiosas tanto para el bebé como para la madre:

– aumentan la producción de leche

– incrementan la duración del sueño nocturno de ambos

– reducen el llanto y el estrés del bebé

– propicia mayor vinculación entre madre e hijo

– los niveles de oxitocina consiguen que las madre que dan el pecho lleguen antes al período de sueño profundo, por lo que están menos cansadas que las que no dan el pecho.

Recuerda que la última decisión sobre abandonar las tomas nocturnas la tenéis tú y tu bebé, no te sientas presionada y haz lo que más beneficioso te parezca.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/por-que-los-bebes-comen-mas-de-noche-9682

Embarazo saludable
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