¿Por qué los bebés huelen tan bien?

El olor de los bebés es adictivo, y la ciencia explica por qué

¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Para la mayoría de las personas, especialmente para los que son padres, el olor a bebé es uno de los más agradables que jamás hayan olido.

Adoramos tenerles en brazos, mirarlos, mimarlos y darle besos, pero si hay algo que nos vuelve realmente locos de los bebés, y a lo que nos volveríamos adictos es su olor.

¿Por qué huelen tan bien los bebés? ¿Por qué nos atrae tanto su olor?

Diversos estudios han ahondado en los motivos detrás de este embriagante olor, a qué se debe y los efectos que tiene sobre la madre con conclusiones súper interesantes.

¿Recuerdas el olor de tu bebé, así tal cual, sin polvos, ni colonias, ni lociones? No hay nada como el olor natural de la piel del bebé, una sensación imposible de describir.

Hay madres que lo comparan con el aroma a vainilla, a galleta, a pan recién hecho… e incluso con el de la leche materna… ¡qué pena que no pueda guardarse en un frasco!

Pero detrás de ese olor que nos provoca una sensación de embriaguez hay diversas teorías científicas que intentan explicar su origen y función. El olor de los bebés, en realidad, podría haber ayudado a dar forma a nuestra historia evolutiva.

¿Por qué huelen tan bien?

Es un aroma inconfundible, una impronta que queda químicamente grabada en el cerebro. De hecho, un estudio publicado hace décadas demostró que el 90 por ciento de las madres son capaces de identificar a su propio bebé por su olor entre un grupo de bebés.

De acuerdo con SciShow, hay una razón natural por la que los bebés huelen tan bien. Ese olor tan particular que persiste durante unas seis semanas después del nacimiento del bebé puede ser debido a sobrantes de líquido amniótico, así como vérnix caseosa, que es la sustancia blanca que recubre la piel del bebé al nacer.

El olor de nuestro bebé siempre es agradable y existe una respuesta fisiológica a por qué los bebés huelen tan bien. No poseen glándulas sudoríparas activas pues su mecanismo de transpiración aún no está regulado, así que no presentan mal olor.

El olor a bebé, una droga natural

También hay una explicación a por qué nos sentimos tan embelesados por el olor de nuestro bebé. Porque activa las endorfinas en el cerebro de la madre.

Las endorfinas son opiáceos naturales segregados por el cerebro a nivel de la hipófisis.

Ante experiencias placenteras, esta pequeña glándula es estimulada produciendo endorfinas, también conocida como la hormona de la felicidad.

No es de extrañar que nos hagamos adictos a ese olor tan particular del bebé pues las endorfinas actúan en el organismo como una droga natural.

Un estudio del año 2013 publicado en la revista médica Frontiers señala que este olor afecta a ciertas regiones del cerebro de todas las mujeres, especialmente de las que han sido madre recientemente. Para ello se midieron las reacciones que sufrían sus cerebros al estar en contacto con pijamas de recién nacidos.

Observaron que al sentir el olor de un bebé se ponen en marcha en la madre los mismos mecanismos que se activan cuando un adicto consume droga o cuando una persona muy hambrienta come.

Cumple la función de establecer una relación química con su madre, como una especie de llamador que genera en el cerebro de la madre una necesidad biológica de brindar protección y alimento a su cría. Hasta ahora, las investigaciones se centraron en las madres, por lo que no está claro si los papás reaccionan de la misma manera, pero suponen que daría resultados similares.

Johannes Frasnelli, investigador postdoctoral en el Departamento de Investigación de la Universidad de Montreal, y director del estudio, sostiene que el olor de los recién nacidos, sin duda, juega un papel en el desarrollo de respuestas motivacionales y emocionales entre la madre y el niño, y actúa como un mecanismo de supervivencia.

«Los bebés atraen a los padres con su aroma para asegurarse de que se mantengan alimentados, calientes y seguros

Podría ayudar a tratar la depresión

Según la revista de investigación sueca forskning.se, los investigadores del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolinska de Estocolmo están investigando si ese olor podría usarse algún día para tratar la depresión.

El equipo hizo que 30 mujeres olieran sombreros usados ​​previamente por bebés recién nacidos. Mientras las mujeres inhalaban el aroma, los investigadores estudian sus cerebros con una cámara magnética, informa Sciencenordic. También se recopilaron imágenes cuando las mujeres experimentaron otros olores.

Los resultados fueron convincentes: el olor de los sombreros de bebé parecía afectar el cerebro de las mujeres de manera similar a los medicamentos utilizados para tratar enfermedades mentales.

Los resultados fueron convincentes: el olor de los sombreros de bebé parecía afectar el cerebro de las mujeres de manera similar a los medicamentos utilizados para tratar enfermedades mentales.

En Bebés y más | El olor de los bebés es tan adictivo como la droga

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/olor-bebes-adictivo-ciencia-explica-que

Olor de los bebés: ¿por qué es tan agradable y hasta adictivo?

¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Una de las primeras cosas que llama la atención de los padres primerizos es el perfume que desprende naturalmente su hijo. Quizás, cuando con anterioridad visitaron a amigos o familiares con niños, pensaron que ese aroma se debía al uso de colonia, pero no. Es la propia cabecita del pequeño la que lo desprende. Se trata del olor característico de los bebés.

A cualquiera que se acerque a ellos le resulta placentero, pero lo disfrutan especialmente sus padres, y entre ellos sobre todo la madre.

Ese vínculo que las une con sus retoños desde el primer momento en que ven su cara parece hacerse más y más intenso a medida que pasan tiempo juntos.

Son muchos los factores que influyen ahí, pero precisamente ese perfume que tanto llama su atención al principio parece ser uno de ellos.

La química detrás del olor de los bebés

El año pasado, un equipo de científicos japoneses llevó a cabo un estudio en el que se analizaba la composición y la función del olor de los bebés.

El olor de los bebés es mucho más distintivo de cada uno de ellos en el momento en que nacen

Para ello, construyeron una especie de gorrita, compuesta por un conjunto de bolas de monosílice envueltas en un vendaje de red. De este modo, podían recoger el olor de las cabezas de los cinco recién nacidos a los que se las colocaron, sin generarles ningún estrés.

Por otro lado, también tomaron muestras del líquido amniótico de las madres y las colocaron en recipientes en los que previamente habían suspendido las mismas perlas, capaces de atrapar el perfume de su contenido.

El análisis del monosílice en ambos casos mostró un total de 37 compuestos químicos volátiles asociados al olor. Entre ellos había sustancias como aldehídos, hidrocarburos u óxidos carbónicos, todos ellos en diferentes composiciones.

De hecho, la composición era tan diferente que se podía elaborar un patrón distinto para cada bebé y para cada muestra de líquido amniótico.

Pero lo más llamativo fue que este patrón no era estable. En el caso de las muestras extraídas de las cabezas de los recién nacidos. A los dos primeros se les extrajeron nada más venir al mundo, mientras que a los otros tres se les recogieron entre dos y tres días más tarde.

Curiosamente, estos tres últimos tenían patrones bastante parecidos entre sí, mientras que los de los dos primeros eran mucho más diferentes el uno del otro. Esto mostraba que el olor de los bebés nada más nacer es un rasgo distintivo, que les permite expresar fuertemente su individualidad. Las madres suelen decir que su bebé es más bonito que ninguno.

Aquí puede haber un alto componente de subjetividad, pero lo que pueden decir con total seguridad es que ningún niño huele como el suyo.

Fácilmente diferenciables

Para comprobar si realmente el olor de los bebés es un rasgo claramente distintivo, los autores de este estudio pasaron a una segunda fase de experimentos.

En esta, un grupo de estudiantes, con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años, debía diferenciar entre varias muestras a través del olor. Algunas procedían directamente del líquido amniótico.

Otras eran reproducciones artificiales del aroma extraído de las cabecitas de los bebés.

Las chicas distinguieron los olores con mayor eficacia que los chicos

En total participaron 62 estudiantes, 31 chicos y 31 chicas. La prueba consistía en hacerles oler una muestra y, quince minutos más tarde, darles a elegir entre otras cuatro para que determinaran cuál olía igual que la suya.

En el caso de las réplicas del perfume de los recién nacidos, la tasa de reconocimiento superó el 70% en todos los participantes. Sin embargo, solo alcanzó un 55% para el líquido amniótico.

Pero más curioso aún es que las chicas reconocieron los olores con una eficacia mucho mayor que sus compañeros, un 73% frente a un 36%.

¿Significa eso que las mujeres están “programadas” evolutivamente para reconocer el olor de los bebés?

Unsplash | Christian Bowen

Un perfume adictivo

Según un estudio publicado en 2013 por un equipo internacional de investigadores, el olor de los bebés estimula la liberación de dopamina. Este es un neurotransmisor conocido por formar parte de los sistemas de recompensa asociados a las adicciones.

Cuando una mujer huele a su bebé se activan los sistemas de recompensa de su cerebro

Este efecto se muestra especialmente relevante en las mujeres, y más aún en las que son madres. Dicho de una manera muy somera, oler la cabecita de sus hijos les genera un inmenso placer, casi tanto como tomar una cucharada de pastel de chocolate o, en el caso de las fumadoras, dar una calada a un cigarrillo.

Esto parece tener una explicación evolutiva. Las mujeres reciben el aroma de sus hijos como una recompensa, de modo que se sientan empujadas a cuidar de ellos. Este es solo uno de los factores que las llevan a ello, por supuesto, pero cumple a la perfección con su función.

Cabe destacar que este olor va desapareciendo con el tiempo o al menos va tornando a otro menos “adictivo”. El autor principal de este estudio, en una entrevista para The New York Times, declaró que posiblemente se debe a que la responsable de este olor de los bebés es la vérnix caseosa.

Este es un material graso, de textura similar al queso, que cubre el cuerpo de los recién nacidos. Normalmente se retira cuando el personal del hospital los lava, nada más nacer. No obstante, pueden quedar restos en el pelo o los pliegues de la piel durante unos días.

Pasado este tiempo el efecto ya no es tan embriagador, pero ha logrado “enganchar” a la madre para siempre.

Desde luego, los padres también son capaces de reconocer este efecto. De hecho, un estudio de 1998 demostró que 11 de cada 12 padres podían reconocer específicamente el líquido amniótico que había rodeado a su bebé en el útero materno. No obstante, en un sentido evolutivo, son las madres las que han desarrollado con más fuerza este “superpoder”.

Los niños también reconocen a sus madres

Las madres quedan embriagadas por el olor de los bebés nada más tenerlos en sus brazos. Pero ellas también generan un efecto parecido sobre sus hijos. Tanto, que el simple hecho de percibir su aroma logra calmarles al instante.

Los bebés se calman con el olor de sus madres

Lo comprobaron en 1998 dos científicos de la Universidad de Oklahoma, con un estudio entrañable en el que participaron 44 bebés recién nacidos.

A todos ellos se les presentó durante el llanto un camisón, que podía pertenecer a su madre o a otra mujer que hubiese dado a luz en el hospital. Además, como control a algunos no se les presentó ningún camisón y a otros sí que se les hizo oler uno, pero la prenda estaba limpia, sin usar por ninguna mujer.

La proporción de niños que se calmaron ante la presencia del olor de su madre fue mucho mayor que en el resto de casos. Esto, según los autores del estudio, tiene una gran relevancia clínica por dos motivos.

Por uno, porque el uso de una prenda materna puede servir para calmar a los niños cuando sus progenitoras no estén cerca.

Por otro; porque, además de calmarse, tendían a abrir la boca, por lo que puede servir como estímulo para ayudar a los bebés con problemas para alimentarse.

En definitiva, no hay historia de amor más profunda que la de una madre o un padre con sus hijos. Como en el resto de formas de amor, buena parte de esos sentimientos son fruto de la química. Pero no importa, pues eso no lo hace menos especial, sino más bien todo lo contrario.

Источник: https://hipertextual.com/2020/10/olor-bebes

¿Olemos distinto según la edad?

¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Xerardo, lector y socio de eldiario.es, nos escribe un correo electrónico con la siguiente petición: «Acabo de tener mi primer hijo y estoy vivamente sorprendido por el hecho de que huela especialmente bien.

Me han dicho que es normal que los bebés huelan tan bien, pero no sé cuál es la explicación. El caso es que este hecho me ha llevado a reflexionar sobre si las personas olemos diferente en las distintas etapas de la vida y en caso de ser, quiero saber a qué se debe.

¿Por qué perdemos el buen olor de cuando somos bebés? ¿Olemos mejor o peor a medida que crecemos y envejecemos?».

Cómo reducir el mal aliento matinal (y por qué es tan común)

En efecto, olemos distinto según la etapa de la vida en la que nos encontremos, y dicho olor, u olores, puesto que se van sucediendo, se deben a patrones químicos muy concretos siempre que no medie una enfermedad que nos dé mal olor corporal. Para poder explicar el olor concreto de cada edad, lo mejor es repasarlas una a una.

El olor de bebé

Muchas personas sienten que los bebés huelen especialmente bien, con una fragancia dulzona que gusta particularmente a sus padres, pero también a otras personas, especialmente mujeres jóvenes.

No se conoce exactamente cuál es el compuesto que crea este olor, pero se cree que su función concreta es enganchar a los progenitores al hijo, de modo que aumente el afecto y la protección.

Así lo asegura un estudio de la Universidad de Quebec, que testeó a 30 mujeres, 15 madres recientes y 15 sin hijos.

En este sentido el olor a bebé sería un avance evolutivo para crearnos vínculos con nuestros propios padres. De hecho, algunas mujeres sienten un rechazo por el olor de los bebés de otras mujeres, no por desagradable sino porque es muy intenso, lo cual podría indicar que dicho olor serviría a las madres para identificar a su hijo entre un grupo de recién nacidos.

Aunque otras teorías apuntan a que el buen olor de los bebés se debe a que todavía no transpiran con eficiencia y por tanto no sudan, con lo que no se producen fermentaciones ni enranciamientos en su epidermis. Sería, para entendernos, un olor a humano puro. O sea que el olor de los recién nacidos lo podemos identificar como dulzón. 

El olor de niños y adolescentes

Aquí el olor puede ser intenso por varios motivos, relacionados con un exceso de sudoración y los cambios hormonales de la pubertad. Los niños se mueven mucho y sudan, de modo que el sudor se pega a su ropa, en especial el de las glándulas apocrinas de sus axilas. Este sudor tiende a enranciarse y dar aromas molestos. Si bien es más evidente en los adolescentes.

Estos pueden padecer bromhidrosis no solo por exceso de sudoración, sino porque el sudor de las glándulas apocrinas de las axilas, los pies y los genitales esté demasiado cargado de lípidos.

Estos lípidos son oxidados por diferentes bacterias, dando lugar a olores a mantequilla pasada y quesos de torta, que pueden resultar muy fuertes cuando la sudoración ha sido abundante, lo cual sucede en la época de la diferenciación y el despertar sexual, pues se secretan hormonas conocidas como feromonas.

Así que el olor de los niños y adolescentes es más bien a queso y leche agria debido al gran número de aldehídos que se forman al enranciarse el sudor.

Olor de los adultos y ancianos

Hay mucha gente que asegura que las personas mayores huelen de un modo diferente también, aunque otras personas no distinguen tal olor.

Es más, cuanto más joven es la persona que huele, mayor es la sensibilidad al «olor de anciano», que los japoneses han bautizado como kareishukareishu.

Las personas que superan la treintena dejan de percibir progresivamente este olor por dos razones.

La primera es que el kareishu comienza a los 30 y va en aumento por lo que nos acostumbramos a este olor en nuestro propio cuerpo.

La segunda es que también a esta edad empezamos a perder sentido del olfato. Así, el olor a anciano lo notan más los niños y jóvenes.

Es un olor al parecer determinado por un aldehído llamado 2-nonenal, de fragancia fuerte y desagradable cuando está concentrado.

Se debe a que con la edad las glándulas sudoríparas, tanto las ecrinas como las apocrinas, excretan más grasa.

A la par, en la superficie de nuestra dermis cada año que pasa hay menos sustancias antioxidantes respecto a cuando éramos jóvenes.

Esta grasa es oxidada profusamente por un determinado grupo de bacterias que convierten los ácidos grasos en aldehídos de olor penetrante.

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Источник: https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/olemos-distinto-edad_1_1233043.html

El olfato en bebés de 0 a 36 meses

¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Si tu vida dependiera de saber encontrar a una persona determinada en un cuarto oscuro lleno de extraños, ¿podrías hacerlo? Descúbrelo todo sobre el olfato en bebés de 0 a 36 meses.

Tu bebé sí es capaz de conseguirlo, utilizando tan sólo su nariz

El recién nacido que sostienes en tus brazos, a quien tan sólo estás empezando a conocer, ya te reconoce por tu olor. Incluso en la oscuridad, se volverá hacia ti. Si le estás dando el pecho, esto estimulará tu producción de leche. Como el bebé ya puede identificar el olor de su madre, se vuelve hacia ella para satisfacer su hambre.

Tu aroma característico y familiar le tranquiliza

Tras el duro esfuerzo del parto, el bebé se relaja a tu lado, ya que asocia tu olor con el confort y la protección de tus brazos. El olor proporciona al bebé muchas e importantes sensaciones acerca de su entorno inmediato que le dan seguridad.

Además, el sentido del olfato desempeña una función social importante en su vida y también en la tuya. Su maravilloso olor a recién nacido te mantiene cerca, juega con tus emociones. El dulce aroma de tu bebé también atrapa a otras personas, que también estarán encantadas de sostenerlo y de hacerle arrumacos.

Tan sólo con la fuerza del olor, obtiene lo que necesita: cariño y atención.

  • Es químico, es primitivo.
  • Es dulce, no lo es.
  • Es reflejo, es independencia.
  • En última instancia, el olfato ayuda al bebé a adquirir independencia. ¿Cómo?
  • Es memoria, es conexión.

Es químico, es primitivo

El sentido del olfato, como el del gusto, es un sentido “químico”, porque empieza con una respuesta nerviosa ante determinadas moléculas presentes en el ambiente.

El olfato y el gusto son lo que los científicos llaman “sentidos primitivos”, porque incluso los organismos unicelulares pueden hallar las sustancias químicas que necesitan para sobrevivir a través del olor.

Míralo de este modo: tu bebé tiene olfato para el alimento y el confort. ¡No está mal para un crío que sólo tiene un día de vida!

Su agudo sentido del olfato también ayuda al nuevo miembro de la familia a reconocer a los demás.

Después del pecho, el cuello de la madre ocupa el segundo lugar entre los olores más apreciados, ya que sobre él descansa su pequeña carita cuando le sostienes en vertical, con sus fosas nasales pegadas a tu piel.

El recién nacido llegará a reconocer el olor de su padre de este modo y, si les dejas que lo cojan, también de sus hermanos. Cuanta más práctica adquieran sujetando al bebé, más fácil le resultará a éste reconocer sus olores y más satisfactorio será para ellos (y para el pequeño) acogerle entre sus brazos.

Es dulce, no lo es

El recién nacido respira profundamente para inhalar mejor los aromas del plátano, la vainilla, el azúcar y, por supuesto, la leche. Los olores dulces (de otras sustancias y de los propios bebés) permiten a niños y padres disfrutar de los placeres de la intimidad. Ello se debe a que a todos nos gusta estar cerca de las cosas que tienen olores dulces.

Quizá observes que tu bebé se aparta de algunos olores, como la carne podrida o las sustancias químicas tóxicas. Algunos científicos especulan con la posibilidad de que este reflejo tenga la misma función que las náuseas matutinas durante la primera fase del embarazo: evitar alimentos y sustancias que puedan resultar peligrosos.

Quizá sea un sentido primitivo, pero los bebés utilizan el olfato de una forma sorprendentemente sofisticada. Ya en el segundo mes de vida, pueden distinguir diferentes tipos e intensidades de olores.

Los bebés reaccionan a los olores pataleando, chupando, llorando o alterando el ritmo de su respiración.

Aunque no todo el mundo está de acuerdo, algunos investigadores creen que los recién nacidos muestran su aprobación de ciertos olores relajando su cara y su desaprobación, arrugándola.

Es reflejo, es independencia

Aunque el bebé puede distinguir  entre diferentes olores, sus respuestas parecen ser más reflejas que deliberadas o conscientes.

Se llega a esta conclusión porque los olores también le hacen moverse y cambiar su respiración cuando está dormido.

Pero los bebés parecen ser capaces de soportar los olores: si un olor desagradable permanece en el ambiente durante tiempo suficiente, dejan de reaccionar a él. Esto es lo que se llama habituación.

Pero a medida que va creciendo, la reacción del bebé a los olores se va haciendo más calculada, consciente y dependiente de su voluntad. El niño aprende por experiencia a juzgar si las cosas huelen bien o mal. A los tres años de edad, será capaz de expresar algunas de sus opiniones. Y a los seis o siete años, te lo dirá mucho más claramente.

En última instancia, el olfato ayuda al bebé a adquirir independencia. ¿Cómo?

  • A las 24 semanas, el feto puede absorber los olores presentes en el líquido amniótico; este es el principio de su sentido del olfato.
  • Tras el parto, el bebé utiliza esta habilidad para identificar el olor de su madre, que reconoce de cuando todavía estaba en su vientre.
  • Aunque el recién nacido prefiere y necesita estar contigo, el olor le ayuda a iniciar una cierta emancipación. 
  • Parte del confort que solía encontrar solamente en tu aroma, comenzará a encontrarlo en el suyo propio y después en las cosas que ha impregnado con él. 
  • Su manta más suave, que lleva su saliva y su olor, le resulta familiar y le tranquiliza, aunque no seas tú. Esta es la razón por la cual, cuando sea un poco mayor, comenzará a arrastrar su manta por ahí en lugar de agarrarse a tu pierna.
  • Ahora intenta probar cosas por su cuenta, con algo de ayuda de una mano amiga. No tengas demasiada prisa en lavar su adorada manta; cuanto más huela, mejor.

Es memoria, es conexión

El poder del olor afecta a la memoria, también en los adultos. Párate por un momento y recuerda qué ocurre cuando hueles a lilas en invierno.

De repente es primavera, tienes ocho años y vas a toda velocidad en tu nueva bici.

O cuando hueles pan recién salido del horno, la imagen de la cara de tu abuela aparece perfectamente dibujada en tu mente, incluso después de muchos años. El olor es así: dispara o es capaz de desencadenar el recuerdo.

Ya desde su nacimiento (quizá incluso antes), el bebé establece conexiones y comienza a formarse opiniones a través de su sentido del olfato. Le ayuda a saber quién es él mismo y qué es importante y dónde están esas cosas tan importantes para proporcionarle seguridad. En última instancia, le ayuda a recordar momentos intensos. ¿Y tú? Tú siempre recordarás su dulce olor de recién nacido.

Источник: https://www.dodot.es/bebe/crecimiento-y-desarrollo/articulo/el-olfato-en-bebes-de-0-a-36-meses

¿A qué se debe el olor del bebé?

¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Una de las características de los recién nacidos es el olor incomparable que despiden.

Esa fragancia queda de forma constante en el cerebro de la madre de modo que, al pasar los años, ella la recuerda como si fuera ayer.

Múltiples investigaciones se han dado a la tarea descubrir a qué se debe el olor del bebé y los efectos de este en la madre. Te contamos a qué se debe y por qué es una adicción tener a tu pequeño tan cerca.

El olor del bebé: dulce embriagante para las madres

La mayoría de las personas que han sostenido un bebé en sus brazos han podido constatar lo agradable que es su olor.

Los estudios apuntan a que esta agradable sensación se debe a la naturaleza, que, por motivos de supervivencia aparece para forjar un vínculo con la madre.

En otras palabras, en el olor hay sustancias que atrae a los padres para que amamanten y tengan contacto con su hijo.

En el caso de las madres, el olor del bebé genera en el cerebro una reacción tal como lo hacen las dopaminas o las hormonas del placer. De allí que la cercanía con el pequeño sea una adicción, o una acción que produce deleite.

Se estima que, como ya se mencionó, esta sea una de las formas naturales de garantizar un vínculo de amor entre la madre y el hijo. Combinado con otras modificaciones en el cerebro de la madre, el olor estimula la lactancia y, como consecuencia, la supervivencia del bebé.

¿Por qué los bebés tienen ese olor característico?

El tema del olor del bebé ha llevado a varios especialistas a hablar sobre ello y a compararlo con otros aromas conocidos. Algunos lo comparan con el olor de galletas mojadas en leche, un aroma dulce, que despierta todo tipo de sensaciones.

En cambio, otros lo asocian con olor acaramelado o de vainilla, que se introduce en el cerebro para quedarse allí para siempre. Sin embargo, la ciencia apunta que este agradable olor se debe a los siguientes factores:

Vérnix caseosa

La vérnix caseosa es una sustancia blanquecina que recubre la piel del bebé al momento de nacer. Su aspecto grasiento le proporciona hidratación a la piel desde que se empieza a formar en la gestación, en la semana 20 de embarazo.

Esta capa untuosa o sebácea, según los investigadores, ayuda a la regulación de la temperatura y es una sustancia rica en vitamina E, que protege al pequeño durante las primeras semanas de nacido.

De acuerdo con las funciones que cumple esta sustancia en la piel, se recomienda no eliminarla por completo al momento del baño. De esta manera, se garantiza una mejor absorción y se aprovechan los nutrientes.

La vérnix caseosa se compone básicamente de proteínas, agua y grasas, que ayudan a conservar el asombroso olor del bebé. Se percibe con mayor intensidad en la cabeza, durante los primeros meses de nacido.

“En el olor del bebé, hay sustancias que atraen a los padres para que amamanten y tengan contacto con su hijo”

Líquido amniótico

Se calcula que el líquido amniótico también juega un papel importante en el olor del bebé al nacer. Esta sustancia incolora e inodora está formada por carbohidratos, proteínas y nutrientes que mantienen resguardado al bebé mientras se encuentra en el útero.

Al integrarse la vernix caseosa con los sobrantes de líquido amniótico, genera en la piel un olor indescriptible, que es lo que ayuda a formar el vínculo con la madre.

Inactividad de las glándulas sudoríparas

Otro de los factores a los que se atribuyen el olor del bebé es que la termorregulación de la temperatura no se ha desarrollado por completo. Por tal razón, ellos apenas sudan.

Cuando el sudor se seca, puede generar algunas bacterias que son las causantes del mal olor. Si la piel del pequeño se encuentra limpia, no despedirá ningún mal olor.

Con el paso de los meses, puede que el bebé sude al hacer un esfuerzo físico como llorar intensamente. Sin embargo, si transpiran demasiado o al comer, aunque se les quite la ropa, es necesario consultar con el médico de inmediato.

En resumen, el olor del bebé al nacer es una combinación del líquido amniótico y la vernix caseosa presentes en la piel que ayudan a cuidarlo. La finalidad es la de penetrar en el cerebro de la madre y estrechar un vínculo con sus padres que garantice la supervivencia. Sin duda alguna, es uno de esos regalos de la naturaleza que maravillan.

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Источник: https://eresmama.com/a-que-se-debe-el-olor-del-bebe/

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