¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

¿Cuándo un bebé debe empezar a beber agua? — Mejor con Salud

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

El título de este post tiene una respuesta obvia. Por supuesto que el bebé necesita empezar a beber agua desde el día que nace. Y, en efecto, lo hace, solo que no toma agua en su versión cristalina, sino el agua que le proporciona la leche.

La leche que exclusivamente recibe el bebé amamantado o alimentado con fórmulas lácteas, durante sus primeros 6 meses de vida, le proporciona el agua que necesita para mantenerse hidratado.

El agua en la leche materna

La Organización Mundial de la Salud considera que el bebé debe ser alimentado de forma exclusiva y a demanda con lactancia materna durante los 6 primeros meses de vida. Esto se entiende como que no necesita de ningún alimento, ni agua ni frutas ni cereales, nada que no sea la leche de su madre durante este primer periodo de vida.

La leche materna tiene la proporción perfecta de agua y nutrientes que necesita el bebé recién nacido. Cuando el pequeño es amamantado de forma exclusiva, no necesita agua porque la leche se encarga de mantenerlo hidratado.

El bebé llorará porque tiene hambre o tiene sed. Cuando su madre le ofrece el pecho, la primera leche que recibe es más acuosa, por lo que sacia la sed del niño. La leche del final de la toma es más rica en nutrientes, proteínas y grasas, con lo cual se alimenta al pequeño.

Si se ofrece agua a un bebé con menos de 6 meses, no solo no la necesita, sino que además puede afectar su alimentación, según evidencia este estudio publicado en el Journal Of Pediatrics and Child Health, lo que puede tener serias repercusiones en el crecimiento y desarrollo del bebé.

El bebé alimentado con fórmulas lácteas

Cuando el bebé es alimentado con fórmulas lácteas, tampoco necesita beber agua. Su único alimento, la leche, contiene el agua necesaria para mantenerlo con vida, al igual que si recibe una alimentación mixta que incluya leche materna y fórmula.

El agua potable y debidamente hervida es la que se utilizará para preparar la leche con la fórmula láctea. Esta leche tiene que prepararse con las proporciones de agua y leche que indica el fabricante.

Agregar más agua para “hidratar” al bebé es completamente innecesario. En la leche preparada está la proporción de agua y alimento que necesita el pequeño para satisfacer sus impulsos de hambre y sed.

Se ha popularizado que los bebés alimentados con fórmulas se les debe dar su biberón cada 3 horas. Pero esto es un error. La alimentación con biberón también tendría que ser a demanda del bebé.

Ello obedece a la misma razón que ya explicamos. El pequeño llora cuando tiene sed y eso no necesariamente coincide con el horario de alimentación que se haya establecido. Se le ofrece el biberón y tomará la porción de leche que necesite para no sentir sed.

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Empezar a beber agua después de los 6 meses

Cuando el bebé comienza la alimentación complementaria, aproximadamente a los 6 meses, quizás necesite empezar a beber agua. Pero eso no es una regla fija, sino que depende de cómo esté creciendo el niño.

En un bebé alimentado con lactancia materna de forma exclusiva, el inicio de la alimentación complementaria se puede demorarse hasta los 8 o 10 meses. Hasta entonces, el pequeño no necesitará empezar a beber agua.

De hecho, beber agua antes de los 6 meses podría provocar en los pequeños sensación de saciedad, ya que se ha demostrado que ingerir agua antes de los alimentos es capaz de reducir, de manera significativa, el apetito.

Todos los alimentos tienen una proporción de agua; ya sea que se consuman crudos, como las frutas, o preparados, como las sopas, las papillas, los purés y los zumos. El cuerpo del bebé tomará de los alimentos el agua que necesite.

Mientras se van incorporando las verduras y papillas a la alimentación del pequeño, este sigue tomando leche, ya sea materna o de fórmula. En esa leche está el agua que necesita el niño para mantenerse hidratado. Si le ofreces agua y la rechaza, no te preocupes, simplemente no la necesita.

Empezar a beber agua: ¿cuánta necesita?

Es innecesario precisar qué cantidad de líquido necesita el bebé para empezar a tomar agua. La sed es el sistema regulatorio perfecto para indicarte cuánta agua necesita.

Además, probablemente “agua” sea una de las primeras palabras que aprenderá. Asociará sed con agua y te la pedirá. No obstante, hay algunas señales que te pueden indicar si está bien hidratado o no.

Si tu bebé está activo, tiene saliva y orina abundantes y sus heces son blandas, es una señal inequívoca de que está bien hidratado. Si detectas que tiene la boca seca, orina mucho menos, la orina es más oscura y las heces están más duras, son síntomas de que necesita mayor hidratación.

¿Qué hacer si hay signos de deshidratación?

Si tu bebé tiene menos de 6 meses, antes que agua necesitará que le des más leche. Si es leche materna, mucho mejor. En esta etapa, la deshidratación está asociada a carencias nutricionales, así que no lo dudes, tu bebé lo que necesita es leche. No es momento de empezar a beber agua.

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Cuando ya se haya iniciado la ingesta de alimentos, tienes que evaluar cómo va la evolución del peso de tu bebé. Si el peso es menor de lo esperado, ofrece leche en vez de agua. Si su peso está bien, puedes ofrecer leche o agua. El pequeño aceptará o rechazará el agua según la necesite.

En el caso de que persista la deshidratación, deberás consultar con tu médico. El especialista será quien determine si hay una razón de mayor peso que sea necesario descubrir y atender.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/cuando-un-bebe-debe-empezar-a-beber-agua/

¿Cuándo empezar a ofrecer agua a los bebés y cuánta?

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

El agua es uno de esos elementos básicos que todo ser humano necesita para vivir y que ingerimos varias veces al día. Está tan presente en nuestras vidas que muchas personas creen que los bebés, como los adultos, necesitan beber agua a menudo.

La realidad es que razón no les falta, sólo que es algo a matizar.

Los bebés necesitan beber agua, igual que los adultos (de hecho necesitan bastante más que los adultos), pero el agua que han de beber ha de ir siempre acompañada de nutrientes.

De no ser así los bebés correrían serios riesgos de desnutrición, al llenar sus estómagos de agua (que no aporta nutrientes ni calorías) sin posibilidad de dar alimentos en diversos momentos del día por esto mismo.

Si os estáis preguntando a qué me refiero con «agua con nutrientes», es muy simple: leche materna o, en su defecto, leche artificial. A continuación explicaremos cuándo se les puede empezar a ofrecer agua, así, a secas, y cuánta pueden llegar a necesitar.

Los bebés necesitan mucha más agua que los adultos

Parece un sinsentido decir que por favor nadie dé agua a los bebés si tenemos en cuenta que los bebés necesitan mucha más agua que los adultos, pero es así.

El 70% del peso corporal de un lactante (bebé de 1 a 24 meses) es agua, mientras que en los adultos esa proporción es de un 50%.

Al contener sus cuerpecitos una mayor proporción de agua necesitan tomar un 10-15% de su peso en agua cada día, mientras que nosotros los adultos nos bastamos con un 2-4%.

Si hiciéramos un cálculo proporcional y bebiéramos lo mismo que deben tomar los lactantes probablemente moriríamos, porque equivale a unos 10 litros de agua al día.

Como digo, dicho así, parece que los padres tengan que llevar un biberón lleno de agua en la mano de manera constante y sin embargo esto no sólo no es así, sino que hasta los seis meses no necesitan probar el agua, ni se recomienda que lo hagan.

El agua hasta los seis meses

Los bebés necesitan aproximadamente 700 ml de agua hasta el sexto mes de vida. Esta cantidad de agua proviene de la leche materna a demanda o de los biberones de leche artificial.

Los bebés comen a menudo. Los que toman leche materna lo hacen a veces cada hora y otras dejan pasar más tiempo, mientras que los que toman leche artificial lo hacen cada 2-3 horas, a veces más, a veces menos.

Comen a menudo porque necesitan comer a menudo.

Su estómago es muy pequeñito y la energía que consumen para vivir y para crecer es mucho mayor, en proporción, que la energía que nosotros necesitamos, básicamente porque nosotros no tenemos que crecer ni triplicar nuestro peso en un año.

Esto quiere decir que además de comer a menudo, necesitan que aquello que coman esté cargado de nutrientes y de energía (estómago pequeño = poca comida muy concentrada).

Si a alguien se le ocurriera darle un día un biberón con agua a un bebé estaría desnutriéndole temporalmente, si lo hiciera todos los días estaría corriendo riesgos innecesarios. Creo que a ningún adulto se nos ocurre sustituir comida por un estómago lleno de agua o al menos no como hábito cotidiano de alimentación.

Como ejemplo os comentaré el caso de una niña africana de 3 meses que estuve visitando mes a mes con algo de preocupación (a los 3, a los 4 y a los 5 meses) para valorar su peso, pues ganaba poco de lo que se podría esperar para un bebé que toma leche materna en exclusiva. Le preguntaba a la mamá si le daba a demanda, si la demanda era cada vez que la niña pedía o si ella le limitaba las tomas y ella me decía siempre que le daba siempre que la niña pedía.

En un momento dado, en la visita de los cinco meses, la madre sacó un biberón de agua lleno hasta arriba, se lo ofreció a la niña y ésta tomó agua un buen rato.

-¿Ya le das agua? – pregunté asombrado.-Sí, le gusta mucho… bebe mucho – me respondió.

Evidentemente le recomendé que bebiera mucha menos o directamente nada y le expliqué que lo más probable era que la niña subiera poco de peso, simplemente, porque cada vez que tomaba agua, dejaba de tomar comida.

Entonces, recapitulando, la recomendación es: no hay que dar agua a los bebés durante los primeros seis meses de vida.

El agua entre los siete meses y el año

Los niños amamantados, por norma general, siguen mamando frecuentemente incluso cuando han comenzado la alimentación complementaria. Esto quiere decir que no suelen necesitar ningún aporte extra de agua, aunque tampoco pasaría nada si mientras comen alimentos que pudieran generar sed (sólo se me ocurren las galletas), se les ofrece un poco de agua por si la quieren tomar.

Digo las galletas porque el resto de alimentos que se les suele ofrecer son más bien ricos en agua (verdura con carne, fruta y cereales, que se hacen con leche o agua).

Los niños no amamantados en cambio hacen menos tomas de leche al iniciar la alimentación complementaria (muchos sólo la beben por la mañana y por la noche) y por esta razón es más probable que necesiten agua durante el día. Lo recomendable es ir ofreciendo y que vayan tomando la que necesiten.

El agua entre el año y los tres años

En este periodo de tiempo los niños deberían tomar aproximadamente 1,3 litros de agua. Esta cantidad se obtiene sumando el agua que proviene de los alimentos y la que los niños beben. Digamos que haciendo la resta un niño de estas edades debería beber, más o menos, unos 0,9 litros/día, que equivalen a unos cuatro vasos de agua.

No hace falta controlar las cantidades

Después de comentar cuánta agua necesitan los niños en las diferentes edades me veo en la obligación de sugerir que olvidéis los datos ofrecidos, no sea que alguna madre (o padre) empiece a insistir a su hijo, agua en mano, para que se la beba.

De igual modo que los adultos sanos no tenemos ni idea de cuánta agua tomamos a diario, no es necesario saber cuánta agua deben tomar nuestros hijos porque la naturaleza ideó un sistema muy eficaz y seguro que nos obliga a tomar agua de vez en cuando: la sed.

Los niños también tienen sed, así que si respetamos su sed, ellos mismos beberán el agua que necesitan. Si son bebés y no piden «¡Agua!», se les ofrece y que sean ellos los que traguen o los que directamente aparten la cara.

Fotos | iStockphoto y Klearchos Kapoutsis en FlickrEn Bebés y más | La importancia del agua en la dieta infantil, Con el calor, mantener al bebé bien hidratado, Las aguas envasadas más aptas para los bebés

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/cuando-empezar-a-ofrecer-agua-a-bebes-cuanta

Cuándo hay que dar agua al bebé y cuánta cantidad

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

Es una de las preguntas más frecuentes: ¿hay que dar agua al bebé? Si es así, ¿cuánta le doy? Nos entra la duda y nos visualizamos ya recorriendo los estantes del supermercado analizando cuál es la mejor agua mineral para que nuestro hijo no muera de sed…

Lo cierto es que sí, que los bebés necesitan agua (el 70% del cuerpo de un niño de entre 0 y 24 meses está formado precisamente de este líquido). De hecho necesitan más que los adultos, pero la naturaleza es muy sabia y no necesitan que nosotros se la demos de forma externa.

Viene de fábrica, en la leche de la madre: la cantidad justa y necesaria para los bebés de menos de 6 meses con lactancia materna. ¡Así que deja la visita al supermercado para otro día!

¿Y si el bebé toma biberón? Pues tampoco necesitan que se la demos porque la composición de este es agua y polvos.

De 0 a 6 meses: no hay que dar agua al bebé

La leche de la madre está preparada para que al bebé no le falte nada. Nuestras glándulas mamarias están hechas para ello.

De hecho, la leche materna está compuesta por múltiples nutrientes peroprincipalmente por agua (es el 88% del total de su composición).

Así que cada vez que toma el pecho, tu bebé está alimentándose y saciando su sed. ¡No hace falta dar más agua al bebé! Pero, ¿y en verano?

Pues en verano también. Quizás has notado que tu bebé demanda más pecho de lo habitual y que estas tomas son más cortas. No es algo fuera de lo normal. Todo lo contrario.

Lo más probable es que tenga sed y con un buen chupetón de leche de mamá se acabe el problema. Los bebés tienen la capacidad de la autorregulación; de modo que si la toma es corta y más frecuente, seguramente necesitan agua.

Si esta es más larga, entonces tienen hambre. Hay que confiar en ellos.

Como he dicho antes, los bebés que toman leche de fórmula tampoco necesitan agua extra (ni agua, ni infusiones ni ninguna bebida). Al igual que el pecho, el biberón se ha de tomar a demanda y, seguramente, en verano se multiplicarán las veces que quiera dar un traguito.

Y si se siguen las instrucciones de la leche de fórmula, no hay que preocuparse porque en la preparación se incluye (¡oh, sorpresa!), ¡agua! Los bebés pequeñitos necesitan alrededor de 700 ml de agua al día. Y eso lo consiguen tanto con el pecho como con el biberón.

«Un poco de agua no le hará daño»

¡Error! Evidentemente no es perjudicial para la bebé, y si alguien le diera un poco de agua no le va a pasar nada, pero dar agua de manera rutinaria a tu bebé con el objetivo de hidratarla podría tener ciertas consecuencias: llenarle el estómago de agua, no dejando espacio para los nutrientes. Estaríamos interfiriendo en su correcta nutrición.

Y es que es una cuestión física: los recién nacidos tienen el estómago muy pequeñito y se les llena rápidamente. Esa es la razón por la que pueden llegar a realizar hasta 12 tomas en 24 horas (¡o no soltarte el pecho en todo el día!).

Su estómago es pequeño, dirigiere muy rápido y si le llenamos la tripa de agua corremos el riesgo de que se sientan llenos de líquido pero se lleven horas sin ingerir los nutrientes necesarios para crecer, e incluso rechacen la toma porque están llenos de algo tan inocuo como el agua.

No hay que olvidar que los bebés necesitan todos esos nutrientes, además de agua, para su desarrollo. Solo en un año medirán un 50% más que al nacer y multiplicarán por tres su peso (esto es orientativo). Dar agua al bebé no le ayuda a ingerir las sustancias realmente necesarias para su desarrollo.

El agua y la alimentación complementaria

A partir de los seis meses de edad, se empiezan a ofrecer alimentos como complemento a la lactancia.

Pero hasta el año la leche materna (o artificial) sigue siendo la fuente principal de alimentación de los bebés, y esta sigue aportando todo el agua que necesitan.

Además, muchos de los alimentos que comenzamos a ofrecer están formados básicamente de agua (frutas y verduras), así que no suele ser necesario darles más agua extra.

Por eso, aunque les ofrezcamos agua, es poco probable que la quieran.

Sobre todo si antes de ingerir cualquier alimento sólido han tomado el pecho, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría en este periodo.

En el caso de los bebés de más de seis meses que toman biberón, sí es posible que necesiten algo de agua cuando comienzan a comer alimentos sólidos.

Las tomas en estos bebés se pueden reducir, y es posible que solo tomen leche de fórmula dos o tres veces al día. La ingesta de verduras y frutas les aportará hidratación pero se les puede ofrecer agua a parte. Ellos decidirán si la quieren o no. Es mejor no forzarles.

¿Y cómo se la ofrezco? Lo ideal es en un vaso o en una tacita (sí, aunque solo tenga 6 meses, cualquier bebé es capaz de beber así).

No se aconseja dar agua al bebé directamente de una botella, aunque sea pequeña, para evitar infecciones y diarreas. Lo ideal es transportarla en envases bien cerrados y fríos para evitar que se contamine.

Si sobra agua del vasito, mejor tirarla y no ofrecérsela otra vez.

A partir de los 12 meses: ¿cuánta cantidad de agua le doy?

Lo fundamental es no obsesionarse y confiar en que nuestro peque nos hará saber si tiene sed. En mi caso, afortunadamente, amamanté hasta los dos años, así que además de los alimentos sólidos, a ninguna de mis hijas le ha faltado el chorro necesario de leche materna.

Si los bebés pequeñitos necesitan alrededor de un 10-15% de su peso en agua (que adquieren, insisto, de la leche materna), a partir del año la cantidad total de agua que necesita un niño está en torno a 1,3 litros de agua diario. Esa agua la reciben de la leche materna (para aquellos que sigan con el pecho a partir de los 12 meses), de los alimentos que ingieren y del agua que beben. Con unos 4 vasos de agua al día, sería suficiente.

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Pero, subrayo, esto es orientativo. Como comenté antes, los niños tienen capacidad para autorregularse y, sobre todo, tienen una señal básica (ellos y nosotros) para saber que necesitan agua: la sed. Así que, aunque no está mal que se la ofrezcamos, ellos mismos nos la pedirán cuando tengan sed.

Y si son pequeñitos y no saben aún decir «agua», solo hay que acercársela y si se la beben, es que la necesitan. Si vuelven la cara, está claro: la respuesta es no. La clave está en ofrecer sin obligar.

Revisado por:

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/cuando-empezar-a-dar-agua-al-bebe-y-cuanta-cantidad/

¿Desde cuándo pueden beber agua los bebés?

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

Ahora que llega el buen tiempo y empieza a hacer calor, muchas madres se preguntan si sus hijos pequeños pueden beber agua para calmar la sed que creen que tienen, en un intento de resfrescarles un poco el espíritu.

Porque quizá en Gijón, con la brisa del mar y alguna que otra tormenta, no haga falta, pero en Sevilla, a 43º a la sombra, ¿quién no le daría un buen lingotazo a la fuente del parque para apaciguar el calor del verano? Seguro que todos.

Antes de meternos en faena vamos a dejar claros un par de conceptos.

A lo largo de este post nos referiremos como “bebés” a aquellos niños que todavía toman lactancia (ya sea materna o artificial) como la parte fundamental de su alimentación, que como bien sabréis son los menores de un año.

Por tanto, el título de esta entrada se podría cambiar por “¿cuándo pueden beber agua los niños menores de un año?”… De esa edad en adelante haremos mención al final de este artículo. Vamos a ello!!

Las necesidades de líquidos de un bebé

Una de las cosas que te grabas a fuego cuando estudias pediatría es la cantidad de mililitros (mL) que necesita un niño según su peso para cubrir sus necesidades hídricas diarias.

Es lo que se conoce como regla de Hollyday y nos sirve a los pediatras, por ejemplo, para calcular el suero que tenemos que poner a un niño al que van a operar de una apendicitis para que no se deshidrate, pero también para calcular qué cantidad de leche debería tomar un bebé para mantenerse bien hidratado y crecer de forma adecuada.

Otra cosa que seguro que sabéis es que hasta los 6 meses de vida, los bebés sanos son capaces de alimentarse solo de leche, ya sea materna o artificial. De ahí que la recomendación tanto de la OMS como de la Asociación Española de Pediatría sea la de esperar hasta esa edad para iniciar la alimentación complementaria, es decir, los alimentos diferentes a la leche.

Os parecerá una tontería, pero ¿cómo puede entonces mantenerse un niño tan pequeño bien hidratado si sólo toma leche? Pues aquí es donde la naturaleza hace su magia, porque ¿sabéis qué? Cerca del 90% de la composición de la leche materna (y también de la artificial) es agua, lo que garantiza que el bebé toma líquidos suficientes siempre y cuando se respete la lactancia a demanda.

Pero si la leche es agua casi en su totalidad, ¿puedo darle entonces agua a mi bebé?

Seguro que a más de uno le habrá saltado esta pregunta a la cabeza y tiene toda su lógica, sobre todo a los que alimentáis a vuestros hijos con leche artificial: si para preparar un biberón pongo unos polvos en un recipiente con agua, ¿que tiene de malo que le de un poco de agua sin más? Parece lógico, ¿verdad? Incluso, “¿qué más dará un lingotazo de agua en vez de la teta de mi mamá? Así la dejo descansar un rato…”.

El problema surge porque los bebés más pequeños notan hambre cuando se les vacía el estómago, a diferencia de los adultos que nos damos cuenta de que queremos comer de forma diferente.

Si a un bebé que pide le damos unos buchitos SOLO de agua, su cuerpo pensará que está comiendo y es probable que luego no reclame una toma cuando realmente le toca, ya sea de teta o de biberón.

Por eso los pediatras repetimos como un mantra “la lactancia debe ser a demanda”, lo que garantiza que el niño toma los nutrientes que necesita, pero también los líquidos que le hacen falta.

En verano, cuando hace calor y el niño tiene más sed, esta será más frecuente, así como cuando tiene una gastroenteritis ya que las necesidades de líquidos son mayores. Por eso es muy habitual que durante la época estival los bebés reclamen más tomas de lo que hacían habitualmente.

Además, recordad que la primera parte de una toma de lactancia materna tiene sobre todo agua, por eso esas tomas “extra” que hacen en verano os puedan parecer solo un chupito comparadas con las que hace cuando os vacían el pecho entero.

¿Y que pasa a partir de los 6 meses?

Entre los 6 y los 12 meses de vida, los niños realizan una transición entre la lactancia exclusiva a comer “de todo”, es decir, como un adulto.

En ese proceso la leche va perdiendo protagonismo hasta que, al rededor del año de vida, no representa más del 30% de la ingesta calórica diaria (no os volváis locos que no hace falta que calculéis nada).

A este periodo de la vida se le conoce como alimentación complementaria.

Como os podéis imaginar, si la leche, que era la fuente única y principal de líquidos para un niño menor de seis meses empieza a perder protagonismo, algo habrá que hacer para que el niño no se deshidrate. Pero no os preocupéis que está todo pensando.

Los alimentos que acompañan a la leche como parte de la alimentación complementaria también contienen agua.

Por ejemplo, las frutas son casi todo agua: las fresas un 91%, la manzana un 84%, la naranja un 88%… Y en cuanto a las verduras: las judías verdes un 90%, el calabacín un 95%, la zanahoria un 88%… Además, ¿quién hace un puré de verduras en seco? Todo esto pone de manifiesto que aunque un niño no tome leche para comer o para merendar, parte de la ingesta hídrica que necesita la compensa con los propios alimentos que ha comido.

De todas formas, sobre todo en los niños que toman lactancia artificial o en aquellos que toman materna y su mamá no está presente, no está de más que a partir de los seis meses se les ofrezca (ojo, ofrecer no es forzar a beber) un poco de agua en las comidas, como parte de los líquidos que deben tomar a diario.

¿Y qué es mejor: con vasito o biberón?

Habréis visto en las tiendas para bebés multitud de cacharros para enseñar a los niños a beber: que si vasitos con boquilla, que si vasitos 360º, que si tazas con asas ergonómicas, que si biberones de agua…

La verdad es que da un poco igual lo que utilicéis cuando llegue el momento de ofrecer agua a vuestro hijo. Sin embargo, tenéis que pensar que no es lo mismo tomar teta o un biberón, que tomar un vaso de agua. Así que cuanto antes empecéis el entrenamiento de “tragar” agua como un niño mayor, pues mejor que mejor.

Tampoco pasa nada por hacerlo poco a poco, pero si que es importante que tengáis en la cabeza que los niños se hacen mayores y cuanto antes les quitemos los vicios de bebé, pues mejor que mejor, que luego queremos hijos autónomos a los que no les hemos dado esa oportunidad.

Y si os estáis preguntando que si hay que hervir el agua o debe ser mineral… supongo que ya sabéis que no es necesario.

Basta con que ofrezcáis a vuestros hijos la misma que tomáis vosotros: si es del grifo porque vivís en Madrid y dicen que el agua es maravillosa, pues fenomenal; si vivís en zona de costa y no os gusta el sabor y tomáis embotellada, pues tampoco pasa nada… Normalización y sentido común.

¿Y a partir del año de vida?

Como decíamos, a partir del año de vida los niños están sobradamente preparados para comer como un adulto, y en ese sentido el agua es la bebida que no debe faltar en la mesa cuando se sientan a comer o cenar.

No pasa nada porque también les deis un poco de leche como parte de esas comidas, pero recordad que esta “bebida”, además de agua, contiene hidratos de carbono, proteínas y grasas que podrían sobrealimentar a vuestro hijo si es que solo tenía sed.

Al fin y al cabo, la leche es una fuente no desdeñable de calorías que se debe dar (si es que esta es vuestra decisión) como parte de un alimentación sana y equilibrada.

El problema que tienen los niños pequeños de uno o dos años es que tienen pocos recursos para pedir lo que necesitan, y podría ocurrir que tengan sed y no tengan acceso al agua.

Por eso es muy importante que se la ofrezcáis de vez en cuando (otra vez, ofrecer no es forzar), para que beban si es lo que les apetece (por ejemplo, podéis llevar una cantimplora con un vasito en el carro cuando salgáis de paseo para que no os pille desprevenidos).

A media que se vayan haciendo mayores estarán más capacitados para transmitiros lo que quieren, de hecho, la palabra “agua” es de las primeras que aparecen en el vocabulario infantil.

En resumen:

  • Hasta los seis meses de vida no se recomienda que los bebés tomen agua ya que con la leche materna o la artificial se cubren las necesidades diarias de líquidos que un niño necesita.
  • Entre los seis y los doce meses, cuando se comienza con la alimentación complementaría, los bebés pueden empezar a beber agua con las comidas en pequeñas cantidades, manteniendo la leche como el aporte hídrico principal.
  • Una vez cumplidos los doce meses la cosa se invierte y es el agua el principal líquido que un niño debería beber.

NOTA: como habéis podido leer, no hemos mencionado ningún otro liquido que no sea agua o leche, ya que no se recomienda que los niños pequeños (y seguramente tampoco los adultos) tomen bebidas para hidratarse diferentes a estas. Otra cosa es que de forma puntual, nos tomemos un refresco que de vez en cuando sienta de maravilla.

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Источник: https://blogs.20minutos.es/dos-pediatras-en-casa/2020/06/08/desde-cuando-pueden-beber-agua-los-bebes/

¿Un bebé menor de 6 meses debe beber agua?

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

Si fuera una respuesta obvia, no estaríamos preguntándonos si un bebé menor de 6 meses debe beber agua; pero muchos especialistas lo desaconsejan. Aunque sabemos que el agua es un elemento vital para todos los seres vivos, se acostumbra a no dársela a bebés menores de seis meses.

La leche materna se convierte en el alimento básico del bebé desde sus primeros días y por muchos meses más. Se cree que toda la nutrición y también la hidratación que requieren los pequeños, la reciben durante la lactancia; quizá para cuando sea introducida la alimentación complementaria podría comenzar a beber agua.

¿Por qué no deben beber agua los bebés?

La razón principal para que el bebé no beba agua es que no la necesitan; incluso, notaremos que él mismo quizá la rechace. No se le debe obligar a beber agua y tampoco debería ser causa de preocupación, pues es algo normal y no traerá consecuencias.

La sed es algo fácil de identificar hasta para los niños pequeños, cuando estos son más grandes y comienzan a hablar, son capaces de indicar que quieren agua. De hecho, es una de las primeras palabras que aprenden a decir los bebés; pero ellos no comienzan a sentir sed, sino hasta que consumen otros alimentos además de la leche.

Según los expertos, la lactancia materna debe ser exclusiva hasta los seis meses de edad, por “exclusiva” entendemos, que es lo único que el bebé debería consumir. Por ende, además del agua, ningún otro alimento debe ser consumido por los lactantes hasta tanto hayan recibido los nutrientes de la leche materna en este periodo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, hay dos razones básicas por las cuales no hay que darles agua a los bebés.

La primera como ya dijimos, es que no la necesitan, y la segunda es que puede afectar la manera en que se alimentan.

Para los especialistas, toda la hidratación está en la leche materna y si llegaran a beber agua, podría disminuir el consumo de su leche.

¿Cuál es el agua que debería beber?

Hay casos excepcionales donde los niños beben agua antes de los seis meses, por ejemplo, el desconocimiento por parte de los padres, bebés que se alimentan con fórmula, problemas con  fiebre o gastroenteritis. Si fuera necesario, entonces es preciso tomar en consideración ciertas condiciones que debe tener el agua, por ejemplo.

  • Es recomendable el agua cuya potabilidad esté garantizada, con poca cantidad de flúor y nada de tuberías de plomo. Aun cuando sea potable, debe ser hervida y llevada a temperatura ambiente antes de darla al bebé
  • El agua envasada, aunque es preferible, no siempre es la mejor opción. Para que sea óptima, es importante verificar que sea baja en flúor, yodo y nitratos; por lo general en la etiqueta expresa que es apta para el consumo infantil y que es baja en mineralización. Algunas madres acostumbran también a hervir el agua que viene embotellada.

Cuando el bebé comienza a recibir su alimentación complementaria, muchos de los productos que consume, también llevan agua. Las sopas, papillas y zumos, aportarán gran parte de la hidratación que requiere, además todavía estará tomando su leche. Así que es conveniente darle pequeños sorbos para que pueda saciar la sed producida por los alimentos.

¿Cómo estamos seguros de que no necesita beber agua?

Quizá no lo sabías, pero la leche materna tiene cubierto este aspecto, al punto que el niño puede tomar el pecho también por sed. Recordemos que hasta el momento de su nacimiento, el pequeño fue hidratado de una manera poco convencional y una vez nacido solo distingue la leche como alimento.

Si ponemos atención, podemos ver que en ciertos casos el bebé toma su leche por pequeñas porciones, es posible que estos episodios estén relacionados más con la sed que con el hambre. Por esta razón, es quizá que la mayoría de los bebés rechazan el agua, pues estos ya se sienten saciados en este aspecto, es como intentar beber agua después de habernos hartado.

A diferencia de cuando mama por hambre, en el caso de mamar por sed es común que tome el pecho fuera de la hora habitual y succione un poco de cada pecho. Se tiene entendido que esto lo hace por sed, porque la primera leche que succiona es un tanto más acuosa que la que sale después y por eso saca lo que necesita de cada uno.

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Источник: https://eresmama.com/un-bebe-menor-de-6-meses-debe-beber-agua/

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

¿Por qué los bebés no deben beber agua antes de los 6 meses?

Todo el mundo sabe que beber dos litros de agua al día es necesario para llevar una vida equilibrada. Pero, ¿ocurre lo mismo con los bebés? Lo cierto es que pasa todo lo contrario y hasta los seis meses no se les permite beber agua.

Indice

  • Los bebés y el agua
  • ¿Por qué los bebés no beben agua?

Los bebés y el agua

Aunque parezca extraño, el bebé no necesita agua. Obtiene toda la hidratación que necesita de la leche materna o de la leche de fórmula, incluso si hace mucho calor. La leche materna contiene agua en un 88% y, por lo tanto, cuando un bebé come, se está hidratando y nutriendo, lo único que necesita el recién nacido.

Por lo tanto, si estás en medio de una ola de calor y tu pequeño tiene 3 meses, no hace falta que le des agua, lo que tienes que hacer es ponerle más al pecho. Y, si no le das lactancia materna, ofrécele más a menudo el biberón.

No obstante, a partir de los seis meses, momento en el que empieza con la alimentación complementaria, se le puede proporcionar agua poco a poco, a sorbitos, ya que la cantidad de leche que toma a partir de este momento suele ser menor.

No exageres la dosis porque las consecuencias pueden ser muy negativas. Por ejemplo, puede provocarle dolor de estómago o diarreas y, sobre todo, llenar su estómago de agua y quitarle espacio para su comida que sí le aporta nutrientes.

Hay que prestar especial atención porque también existiría la probabilidad de peligro de malnutrición.

No obstante, no te preocupes porque esto es raro que pase ya que a la mayoría de bebés no les gusta el agua al principio y cuesta un poco que se acostumbren a ella y la beban. Además, el organismo es muy sabio y solo beberá aquello que necesite. Si no tiene sed, rechazará el agua.

Puedes ofrecérsela en biberón o vaso de aprendizaje, eso ya depende de cómo se apañe mejor tu pequeño. Y nunca se la des muy fría, siempre a temperatura ambiente (a no ser que haga muchísimo calor, en cuyo caso puedes mezclarla con un poquito de agua fría).

También es conveniente que le des agua mineral embotellada hasta el año de edad, aunque esto depende un poco de la calidad del agua que llegue a tu casa, si tiene mucha cal o no, etc.

También puedes filtrar el agua del grifo con una jarra especial para limpiarla de impurezas.

¿Por qué los bebés no beben agua?

Darle agua a tu bebé antes de que su organismo esté preparado puede provocarle que se intoxique a través del agua, un problema de salud bastante grave. En otras palabras, si tu hijo tiene 5 meses y toma dos sorbos de agua, no tienes por qué preocuparte. Sin embargo, si el pequeño bebe mucha agua, puede sobrecargar su sistema –que aún es frágil– y conducir a problemas serios.

La intoxicación por agua se origina cuando los niveles de sodio dentro del cuerpo están trastornados y, como consecuencia, causan estragos en el equilibrio de electrolitos en su sistema. Esto provoca que los tejidos se hinchen y puede dar lugar a vómitos, convulsiones y un coma.

Si tu bebé ha tomado muchísima agua y estás notando estos síntomas de intoxicación unidos a la irritabilidad, somnolencia o micción excesiva llama a tu médico urgentemente. Este tratamiento se debe realizar en el hospital.

No obstante, esto es algo que rara vez pasa ya que, como decíamos, los bebés apenas beben agua cuando se la ofreces, con lo que es muy raro que llegue a beber tanta como para que le dé una intoxicación por agua.

Por último, cuando tu bebé haya comenzado a comer alimentos sólidos, es el momento adecuado para introducir agua o zumos en su dieta. En cambio, no es necesario si la leche materna y la de fórmula siguen siendo su alimento principal.

La dosis de biberón para el recién nacido debe ser definida por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/por-que-los-bebes-no-deben-beber-agua-antes-de-los-6-meses-7511

Embarazo saludable
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