¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

Por qué mi hijo se porta mal para llamar la atención

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

Suele ser habitual que cuando los padres me consultan «por qué mi hijo se porta mal para llamar la atención», como si eso fuera un “mal menor”. Efectivamente, en los niños de 3 a 12 años es muy probable que el mal comportamiento, entre otras causas, busque atraer la atención de la familia.

Por qué se porta mal. Cuales son las causas del mal comportamiento

Eso suele ocurrir cuando se dan alguna de las siguientes circunstancias:

➤ El niño o la niña comprueba que sus padres le prestan una especial atención cuando se porta mal, mientras que cuando se comporta adecuadamente no recibe atención o la que recibe es mínima.

Prestar atención significa que dejan todo para acudir a lo que acaba de hacer, que es un momento especial para dirigirse a él, aunque sea para regañarle; comprueba que sus padres hablan sobre él, se ocupan especialmente, hablan con otros familiares sobre el tema, con los profesores o incluso lo llevan a un especialista.

El niño comprueba que hay una desproporción entre la forma de actuar de sus padres cuando se porta mal (se movilizan y es el centro de atención) que cuando se porta bien.

➤ También suele ocurrir que el niño solo es atendido si realiza un comportamiento negativo. Por ejemplo, es el caso de un niño que ya está cansado mientras sus padres están entusiasmados en un centro comercial.

El niño ha dicho en varias ocasiones que se quiere ir a casa, que está cansado y su razonable petición no es atendida. Finalmente, solo lo tienen en cuenta si explota en una rabieta o protesta desproporcionada.

En otros casos los niños consiguen con su mal comportamiento lo que quiere. De esta forma, le sirve para salirse con la suya y una y otra vez el mal comportamiento obtiene recompensa, de manera que al niño o la niña le sale rentable.

Una situación especial de este comportamiento está relacionada con los celos y la rivalidad entre los hermanos.

Las conductas inadecuadas aparecen cuando los padres están centrados en uno de los hermanos (normalmente el más pequeño) y portándose mal consigue desviar la atención de sus padres y volver a ser el centro, aunque sea para ganarse una regañina.

➤ Por último, descubren que con su comportamiento pueden manejar y chantajear a sus padres. De esta forma ellos mismos manipulan a su familia con expresiones como “si me porto bien entonces…” “si no haces esto entonces me portaré mal”.

Por tanto, que el comportamiento inadecuado de un niño aparezca para llamar la atención de sus padres es una explicación frecuente y razonable, aunque no siempre es la única. En muchos se puede tratar de una falta de límites, de normas incoherentes y en casos extremos de un problema de conducta del niño o de la niña.

 

Ya conocemos por qué se porta mal, cuales son las causas de su mal comportamiento, pero ¿Cómo ponemos remedio a ese comportamiento? Te dejamos 9 consejos imprescindibles para luchar contra las malas conductas en tus hijos

Pautas generales para afrontar el mal comportamiento de nuestros hijos

1️⃣️ En primer lugar, es posible que efectivamente, el niño se porte mal porque es la única forma de reclamar la atención de sus padres. Por tanto, habría que revisar si el niño es atendido adecuadamente y se le presta la suficiente atención para que no tenga que recurrir a portarse mal.

2️⃣️ La segunda medida consiste en prestar especial atención cuando el niño se está comportando adecuadamente. Algunos padres no consideran esto importante porque piensan que es lo que el niño debe de hacer. Al contrario, una medida eficaz es prestar más atención al niño cuando actúa adecuadamente.

Para ello, podemos interesarnos por lo que está haciendo, implicarnos si nos lo pide y sobre todo, cuando un comportamiento concreto es adecuado, elogiarlo y felicitarlo o dar muestras de satisfacción. Es forma muy concreta de comunicarle que así es como queremos que se comporte la próxima vez.

3️⃣️ En tercer lugar, es necesario interesarnos por sus asuntos, sobre todo cuando el niño o la niña nos habla, nos cuenta alguna cosa de su interés, como la escuela o sus amigos.

Es otro momento privilegiado para prestarle atención. Dejaremos lo que estamos haciendo para atenderlo solo a él. Si esto no es posible, se lo diremos y lo pospondremos para un momento mejor, pero no muy lejano en el tiempo.

4️⃣️ Es necesario garantizar, sobre todo con niños pequeños, un tiempo de juego diario compartido. El tiempo de juego es un momento privilegiado para prestarle atención y compartir, desde el disfrute y sin exigencias la atención y la relación.

5️⃣️ Otra medida es atender a las peticiones razonables que el niño nos hace, evitando que tenga que portarse mal para que lo tengamos en cuenta. Imaginemos que estamos en un centro comercial y el niño está cansado y quiere irse.

Si ha superado el tiempo razonable que puede soportar y nos lo está pidiendo adecuadamente, terminemos con esta situación sin dar lugar a un comportamiento más contundente por su parte para ser atendido.

6️⃣️ Cuando aparecen comportamientos negativos que buscan llamar la atención, la mejor estrategia es ignorarlos, siempre que sea posible. Ignorar consiste en no prestar ninguna atención, ni hacer comentarios, ni siquiera mirar al niño o a la niña. Si es posible, marcharnos del lugar en el que él está.

7️⃣️ Hay situaciones en las que no es posible ignorar. En estos casos, procuraremos prestar el mínimo de atención: si hay que regañarle o adoptar cualquier tipo de medidas, lo haremos, pero prestando la mínima atención posible.

8️⃣️ En otros momentos el mal comportamiento tiene claramente la intención de desviar la atención de los padres. Por ejemplo, cuando un hermano pega a otro. En estos casos es más efectivo centrar toda la atención en el hermano que ha sido víctima, procurando ignorar o prestar una atención mínima al hermano que ha pegado.

9️⃣️ Por último, y como medida general hay que evitar que el mal comportamiento del niño y sus llamadas de atención, cuando son inadecuadas, hagan que terminen saliéndose con la suya.   Espero que las orientaciones les ayuden en este tipo de situaciones.

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Источник: https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/escuela-de-padres-se-porta-mal-para-llamar-la-atencion.html

Psicología: Qué hacer cuando los niños reclaman constantemente la atención de los padres

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

La educación de los más pequeños es una tarea muy dura y complicada para los padres.

Entender cuáles son las necesidades de nuestros hijos, y saber diferenciarlas de las exigencias propias de una excesiva permisibilidad, son algunos de los aspectos que más quebraderos de cabeza causan a sus progenitores en los primeros años de vida de los benjamines.

Saber encontrar los límites para evitar comportamientos negativos se ha convertido en uno de los temas a tratar más repetidos por los padres a la hora de tratarlas con un experto. A este respecto, la psicóloga Pilar San Policarpo del Val nos aporta algunos puntos de luz que nos pueden orientar para reconducir este tipo de conductas.

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A una edad temprana, los pequeños tienen una especial necesidad de atención por parte de los padres. ¿Cómo se debe actuar ante estas 'llamadas'? ¿Dónde está el límite?

Cuando los niños son pequeños es normal que reclamen la atención de los padres, necesitan saber que estamos ahí, eso les proporciona seguridad, necesitan la aprobación de sus padres para sentirse seguros. Es importante que les prestemos atención y que seamos sensibles a sus necesidades físicas y emocionales.

El problema puede ser que demanden atención inmediata y que no toleren tiempos de espera. Si se atiende inmediatamente a sus demandas estas pueden convertirse en exigencias, es por ello que debemos diferenciar entre deseos del niño y necesidades.

Las necesidades hay que cubrirlas, los deseos pueden esperar y es aconsejable que no consigan inmediatamente todo lo que desean.

En un principio si están acostumbrados a conseguir lo que desean de manera inmediata se pueden sentir frustrados sino lo consiguen y pueden utilizar estrategias para conseguirlo como rabietas, chantajes, enfados, tirar objetos…

Es importante entender que también necesitan desarrollar la tolerancia a la frustración, en la vida tendrán que lidiar con situaciones de este tipo y si no están preparados porque se les ha evitado, no dispondrán de mecanismos para gestionar las emociones. En muchas ocasiones somos los adultos los que evitamos que se sientan mal por no obtener lo que desean, cedemos a sus demandas porque es más fácil o porque desconocemos que esto en vez de beneficiarles les termina causando perjuicios.

A veces los padres nos encontramos perdidos y no sabemos qué hacer o cómo hacerlo, en estos casos se puede consultar a un profesional para que nos dé pautas educativas explicándole lo que sucede en nuestro caso particular.

Es importante que cuando se ponen normas y límites estos sean los mismos tanto con el padre como con la madre o personas encargadas de su educación.

Cuando en casa uno de los padres es permisivo y el otro exigente y dan mensajes contradictorios se genera inseguridad y confusión en el niño.

¿Qué es la atención positiva? ¿Podría enumerar algunos consejos para ponerla en práctica?

El niño necesita sentir que es querido, que le valoramos y aceptamos.

La atención positiva es resaltar sus puntos fuertes, destacar sus cualidades y hacer hincapié en lo contentos que nos sentimos cuando se ha portado bien o ha sabido esperar un rato para ver ese dibujo que nos quería enseñar y explicarle que habiendo esperado un rato lo veremos mejor que en el momento inmediato que quería verlo cuando estábamos ocupados.

Cuando su comportamiento no ha sido adecuado, se le puede hacer saber  en primer lugar que se le quiere mucho, pero que eso que ha hecho no ha estado bien y que estamos seguros de que la próxima vez lo hará mejor, sin reñirle y explicándole que si vuelve a suceder tendrá unas consecuencias, por ejemplo, si ha empujado a otro niño en el parque: “ ya sabes que mamá te quiere mucho, pero no está bien que empujes a ese niño, a ti te gustaría que te empujasen?, yo sé que no lo vas a volver a hacer, si lo haces me pondré triste y no iremos al parque el sábado (todo concreto al explicarlo)” y cumplirlo, cuidando el tono de voz, manteniendo la calma, buscando el equilibrio entre la firmeza y el cariño. Si va al parque y no repite esa conducta hacerle saber que estamos muy contentos porque se ha comportado muy bien y reforzar su conducta: “como hoy he visto que has entendido que es importante no empujar te voy a leer un cuento antes de ir a dormir”. En el caso contrario si le han empujado y está triste hablar con él de lo que ha pasado, de cómo se ha sentido y de que se puede hacer para que eso no pase (si esto fuese algo habitual) si no sabemos cómo solucionar el problema consultar con un profesional para que nos indique pautas en ese problema concreto, por ejemplo, aprendiendo habilidades sociales y trabajando la autoestima.

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¿Qué edad o qué tipo de comportamientos pueden ser indicativos de que ya no se trata de algo natural, de que puede haber algún 'problema' escondido? ¿Cómo se debería de abordar el tema?

A veces los niños se pueden sentir abandonados y buscar la atención de sus padres portándose mal, si de esta manera sus padres centran su atención en él. Otras veces pueden llegar a hacer chantajes para conseguir lo que desean, si no me dejas la tablet no haré los deberes.

En ocasiones pueden portarse mal porque quieren toda la atención para ellos, por ejemplo, con la llegada de un hermano. En algunos casos ante la separación de los padres pueden mostrar problemas de conducta como escaparse de casa, con esta conducta consiguen o pretenden conseguir que los padres se unan para buscarle.

Indicativos de que las llamadas de atención pueden esconder un problema pueden ser: cambios en el comportamiento, de ser un niño alegre pasar a ser un niño triste, de ser un niño que le gustaba ir al colegio no querer ir, tener dolores de tripa  o decir que los tienen para evitar ir al cole, tener dificultades para hacer las tareas escolares cuando antes no las tenían, no querer estar solo, dificultades para dormir, hacerse pipí en la cama cuando ya no lo hacía…Cuando tienen que adaptarse a nuevas situaciones  es normal que su comportamiento cambie(como empezar al cole, nacimiento de un hermano, separación de los padres, muerte de algún familiar significativo… )

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¿Qué puede haber detrás? ¿Cuáles son los problemas más frecuentes?

Puede haber problemas de ansiedad, problemas escolares, falta de límites, problemas de aprendizaje, padres muy estrictos, muy permisivos. Padres que tienen amplios horarios laborales y que no disponen de tiempo para atender las necesidades emocionales del niño y que intentan compensar el tiempo con objetos materiales.

También puede haber niños hiperactivos, inatentos, desafiantes, ansiosos, dependientes…lo que hay que tener en cuenta es que si hay normas, límites, sus necesidades físicas y emocionales está cubiertas y no sabemos qué hacer lo recomendable sería consultar a un experto como el pediatra, profesores, psicólogo y asegurarse de que el profesional reúne las titulaciones y conocimientos necesarios para aconsejarnos en nuestro caso particular.

Источник: https://www.hola.com/ninos/20190910148766/como-solucionar-ninos-reclaman-siempre-atencion-padres-gt/

¿Por qué a los niños les gusta llamar la atención?

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

Muchos padres se han preguntado en algún momento por qué a los niños les gusta llamar la atención. Escenas de berrinches, niños interrumpiendo las conversaciones de los adultos o portándose mal casi a propósito son el pan de cada día en muchos hogares.

Existen varios factores que pueden servir para definir qué le ocurre al pequeño cuando toma esta actitud. No obstante, casi todos los psicólogos infantiles concuerdan en que los niños que buscan con afán llamar la atención de sus padres todo el tiempo esconden un recelo por ser abandonados.

Además, afirman que en sus mentes han creado un vínculo entre alterar a sus padres y la respuesta inmediata a sus necesidades. 

Los niños de edades muy cortas están programados casi de forma innata para llamar la atención de sus padres para que satisfagan sus demandas.

Esta condición instintiva ha permitido que, durante siglos, los infantes de la espacie humana pudieran sobrevivir gracias a la comunicación por medio de gritos y llantos, en ausencia del entendimiento racional y la capacidad para hablar.

Lo que ocurre, en consecuencia, es que a medida que el niño va creciendo, sigue asociando que el llorar, hablar con un tono de voz elevado o gritar hace que sus padres le presten atención del mismo modo que lo hacía cuando era un bebé. De este modo, logra sentirse protegido y atendido.

De allí se desprende que a los niños les gusta llamar la atención cuando necesitan amor, comprensión o incluso alguna recompensa. Básicamente, existen cuatro situaciones que ilustran las necesidades de los niños y su vínculo con un comportamiento que llame la atención:

  • El niño nota que, cuando levanta la voz e interrumpe una conversación, los padres pueden notar su presencia al igual que los otros miembros de la tertulia; así, logra sentirse integrado.
  • El niño manipula con su conducta y se da cuenta de que cuando hace una rabieta en la calle, por ejemplo, consigue que los padres le den lo que pide solo para calmarlo. Entonces, recurre con frecuencia al berrinche como forma de dominio.
  • Los pequeños que cuentan con hermanos suelen sentirse eclipsados por ellos y buscan llamar la atención de sus padres para conseguir posicionarse en un primer lugar a la hora de recibir amor.
  • Los niños que manifiestan sus sentimientos pero sienten que no tienen respuesta por parte de sus padres toman medidas extremas, como portarse mal, para demostrar su inconformidad y molestia de forma más tajante.

Consejos para manejar la situación

De lo comentado anteriormente, puede deducirse que, cuando el niño busca llamar en exceso tu atención, está mostrando una forma de dominio y de imponer sus demandas impacientemente.

La manera más acertada de llevar la situación será a través de una comunicación efectiva y una revisión de los roles de mando en el hogar.

“Los niños que buscan con afán llamar la atención de sus padres todo el tiempo esconden un recelo por ser abandonados”

Desde luego que reconducir al niño para que exprese de otra forma sus inquietudes, afectos y necesidades no es sencillo. Los padres deben llenarse de paciencia, ya que la mejor manera de hacerlos cambiar de actitud es no cediendo a los llamados del niño, sino más bien tratando de inmediato que se produzca un diálogo entre las partes.

Es muy probable que, en las primeras pruebas, el pequeño se exalte de más al sentirse reprendido. Sin embargo, los padres deben mantener con firmeza su autoridad para lograr que el niño pueda comunicarse de manera educada, manteniendo el respeto y en el momento adecuado.

Autoexamen a los padres

Debe quedar muy claro que existe una diferencia entre los niños que llaman la atención para obtener un beneficio de inmediato a modo de manipulación y los niños que quieren llamar la atención porque sufren del llamado síndrome de niño abandonado.

Es por ese motivo que los padres deben realizarse un autoexamen sobre el tiempo que pasan con sus hijo; han de evaluar si es un tiempo de calidad en el que se llene de afecto al pequeño o si hay un abuso verbal o físico al conducirse hacia al niño.

Por otra parte, se debe considerar si este cuenta con una supervisión apropiada. En todos estos casos, el llamar la atención será una consecuencia de múltiples carencias en los niños.

Por eso, como recomendación final, es importante que analices tu interacción con el pequeño y que no dudes en pedir ayuda si sientes que la conducta de tu hijo se está saliendo de control.

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Источник: https://eresmama.com/por-que-a-los-ninos-les-gusta-llamar-la-atencion/

¿Niños que se provocan la enfermedad para llamar la atención?

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

Hace unos días vimos cómo la falta de relación y tiempo entre padres e hijos puede llegar a hacer que los niños crezcan en la carencia, faltos de un referente y faltos, en cierto modo, de todo el cariño y la atención que merecen en la entrada “Por qué algunos niños de hoy en día acaban siendo adolescentes problemáticos“.

Los niños son personas y ante las adversidades, como todo el mundo, buscan medidas adaptativas, soluciones que les ayuden a vivir con los problemas o ideas que les ayuden a superarlos.

Algunos se resignan y se acostumbran a la falta de tiempo con sus padres buscando alternativas que llenen ese tiempo (la televisión, empezar a sobrevalorar los bienes materiales, etc.

), otros más insistentes tardan más en adaptarse (o no lo hacen nunca) y ante la falta de atención idean estrategias para conseguirla. Una de ellas es tratar, como sea, de provocar la enfermedad para conseguir que le hagan caso.

Esto no lo hacen porque se les ocurra que puede ser una buena idea, sino como respuesta a un aprendizaje. Los niños, por su sistema inmunitario inmaduro, enferman más que los adultos y, por ser niños, necesitan más cuidados que nosotros (que ya nos sabemos cuidar solitos).

Esto hace que en situación de enfermedad los mimemos más, los atendamos, los dejemos dormir con nosotros y estemos, en resumen, más atentos a sus necesidades que cuando están sanos.

Dicho de otro modo: los niños (que sienten que sus padres están poco por ellos) aprenden que cuando están malitos papá y mamá les hacen más caso que cuando no lo están.

Provocando la enfermedad

Cuando un niño se encuentra mal mamá y papá le dejan quedarse en casa y, a veces, incluso se quedan con él (¡y eso que tenían sus propias obligaciones!).

En esa situación se vuelve en cierta manera especial, pasa de ser un niño sano al que nadie hace demasiado caso y del que todo el mundo espera que sea autónomo, independiente y que no moleste demasiado a ser el centro de atención.

Papá juega con él, mamá le abraza y le llena de besos, duerme por las noches con ellos, le preparan su comida favorita y si tiene “suerte” y está muy malito hasta le compran algún regalo. Y si alguien dijera “oye, ¿no creéis que lo estáis mimando demasiado?”, siempre habrá alguien que le defienda porque “pobrecito, que está malito”.

Entonces el niño se da cuenta de que su vida de niño sano no tiene nada que ver con su vida de niño enfermo y lucha por somatizar, por hacer que sus problemas de cada día se transformen en dolores de cabeza, de barriga e incluso en fiebres y diarreas. ¿O quizás simplemente somatizan sin saberlo?

No hacerle caso

“Mi hijo llora, casi berrea, me dice que le duele la barriga y que está malo para llamar la atención, porque no tiene nada”, dicen las madres cuando la técnica de “ponerse enfermo” empieza a volverse crónica y cuando los pediatras han descartado una enfermedad que produzca esos malestares.

En este punto se observa que un niño está realizando conductas inadecuadas (hacerse el enfermo, llorar, quejarse de dolores que no tiene, o quizás sí, pero que él mismo se provoca, a través de su malestar psicológico) sólo para llamar la atención de sus padres, que ya no saben qué hacer con él.

Entonces llega un pediatra, o un psicólogo, o una enfermera, o la abuela, o la suegra, o la vecina del quinto y, llenos de sabiduría te dicen: “cuando esté enfermo, ocúpate de él, pero no le des demasiada atención”, porque claro, si la madre le da atención, si le hace caso, está reforzando las conductas del niño y el niño siempre hará lo mismo. Entonces, si la madre deja de hacerle caso, al no obtener respuesta, el niño dejará de ponerse enfermo con ese fin y todo solucionado.

La punta del iceberg

Y tienen razón, ante la ausencia de respuesta, el niño dejará de actuar de ese modo. El problema es que así eliminas la punta del iceberg y eso sólo sirve como solución temporal, porque el iceberg sigue ahí. Lo interesante es meter la cabeza bajo el agua, aun cuando te mojes entero, para observar cuán grande es dicho iceberg y qué puede hacerse para deshacerlo.

El iceberg es una necesidad del niño que no se satisface, es el tiempo, el cariño, el diálogo, la comprensión y los juegos de sus padres que no llegan.

Son los valores y las normas que el niño espera recibir y no recibe, es el no sentirse del todo querido y es la insatisfacción que produce que el amor de unos padres se transmita a través de los regalos (“mira cuánto te quiere papá, que te compra…”).

Esa es la raíz, el problema que origina comportamientos extraños cuyo objetivo es llamar la atención que no recibe. La solución, por lo tanto, no es “no hacer caso para que no haga esos comportamientos”, sino darle a los niños la atención que merecen para que no tengan que necesitar llamarla (la atención).

Fotos | Tempophage, Leonid Mamchenkov en Flickr
En Bebés y más | ¿Qué significa “portarse bien”?, Responder ante conductas inadecuadas de forma equilibrada, Los celos entre hermanos, ¿Tiempo de calidad o cantidad de tiempo?

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-que-se-provocan-la-enfermedad-para-llamar-la-atencion

Por qué algunos niños son el “payaso de la clase”

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

El maestro acaba de decirle que su hijo se porta mal en la escuela y se hace el gracioso en clase. A usted no le sorprende del todo. Ha notado un comportamiento similar en la casa, especialmente cuando otras personas están presentes. ¿De qué se trata ese comportamiento? ¿Significa algo?

Es cierto que algunos niños disfrutan siendo el centro de atención. Bromean, hacen morisquetas y presumen, principalmente para impresionar a otros niños. Hacen payasadas en el almuerzo, en el recreo o en los pasillos.

Sin embargo, algunos niños actúan así en clase, incluso si les causa problemas y aleja a sus compañeros.

Conozca cuál es la causa de que los niños sean el payaso de la clase, y cómo ayudarlos.

Qué significa ser el payaso de la clase

Existen muchas maneras en que los niños actúan como el payaso de la clase. Estos son algunos ejemplos:

  • Contestan con una broma cuando el maestro les hace una pregunta.
  • Llevan ropa extremadamente llamativa e incluso ofensiva.
  • Se hacen notar al entrar al salón de clases.
  • Tiran cosas y hacen una escena por tener que recogerlas.

Cuando los niños actúan de esta manera, no necesariamente significa que existe un “problema”, pero a menudo lo causa. Hacer payasadas todo el tiempo puede interrumpir la clase y molestar al maestro. Por lo tanto, podría resultar en una acción disciplinaria y tal vez afectar las calificaciones.

Ser el payaso de la clase también puede perjudicar la vida social de su hijo. Hay niños que creen que es divertido y quieren estar cerca de su hijo. Pero a otros los molesta y no les parece divertido.

¿Por qué los niños actúan como el payaso de la clase?

Existen muchos motivos. Si obtienen una respuesta positiva, podría gustarles la atención. Sin embargo, no siempre es el caso.

Los niños con problemas de autocontrol no se resisten al deseo de hacer o decir algo que suponen divertido. Eso suele pasarle a los niños que tienen TDAH. Actúan sin detenerse a pensar en las consecuencias.

El objetivo no siempre es llamar la atención, sino distraer a los otros de las cosas con las que ellos tienen dificultades. Payasean para ocultar sus desafíos. Estos son ejemplos de cosas que los niños podrían querer ocultar:

Los niños usualmente no están tratando de crear problemas, solo están tratando de ocultar sus puntos débiles. Es mejor armar un alboroto al entrar al salón y que todos se rían, que ser blanco de las burlas de tus compañeros porque no sabes estimar el tiempo y siempre llegas tarde. Hacerse el payaso a menudo es una manera de evitar la crítica.

Actuar como un “payaso” y tener TDAH

Esto puede que no tenga ninguna relación con su hijo, pero existe una relación entre tener TDAH y hacer payasadas. Ser chistoso, histriónico y exagerado puede ser un beneficio de tener TDAH para muchos niños. Actuar como un animador es usar una destreza para compensar una carencia.

Si se actúa en el momento oportuno y de la manera correcta, hacerse el payaso puede ser una ventaja social. A menudo los niños consideran que sus compañeros con TDAH son muy simpáticos y es divertido estar en su compañía.

Sin embargo, los niños con TDAH puede que se excedan en su manera de actuar o que hagan tonterías en el momento y lugar equivocado, como durante la clase. Cuando eso ocurre, la atención que reciben es en forma de rechazo.

Cuando su hijo se porta inapropiadamente para llamar la atención, existen maneras de ayudarlo a cambiar esa conducta.

Los niños a veces necesitan ayuda para entender las consecuencias de su forma de comportarse. Puede que no se den cuenta del efecto que provocan sus payasadas. O, puede que se sientan avergonzados de su comportamiento, pero no saben hacer otra cosa.

En un momento de tranquilidad, hable con su hijo acerca de cómo reaccionan los otros, y cuál sería la mejor manera de actuar. Si su hijo ha estado haciéndose el payaso para ocultar sus desafíos, puede que responda igual cuando trate de hablar con él.

Tal vez sea mejor tener un par de conversaciones más breves en lugar de solo una. Deje que pase un tiempo entre una conversación y la siguiente para darle tiempo a su hijo de reflexionar sobre lo que usted le dijo y cómo hacer las cosas manera diferente.

Hable con su maestro si usted piensa que su hijo pudiera estar teniendo problemas en la escuela. El maestro podrá informarle de los desafíos que su hijo esté teniendo.

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El equipo de Understood está integrado por entusiastas escritores, editores y moderadores de la comunidad en línea. Muchos de ellos tienen hijos que piensan y aprenden de manera diferente.

Bob Cunningham (EdM) es director ejecutivo del desarrollo del aprendizaje en Understood.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/add-adhd/why-kids-play-class-clown

Las rabietas

¿Por qué los niños quieren llamar la atención?

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Las rabietas pueden ser frustrantes para cualquier padre.  Pero, en vez de verlas como pequeños desastres, trate las rabietas como oportunidades para educar. 

¿Por qué los niños tienen rabietas?

Las rabietas van desde los quejidos y los llantos hasta los gritos, chillidos, patadas, golpes y aguantarse la respiración. Son igual de frecuentes en los niños que en las niñas, y suelen ocurrir entre las edades de 1 y 3 años. 

Algunos niños tienen rabietas a menudo, y hay otros que solo las tienen muy de vez en cuando. Las rabietas son una parte normal del desarrollo de un niño. Son la forma que tienen los niños pequeños de mostrar su malestar o su frustración. 

Las rabietas pueden ocurrir cuando los niños están cansados, hambrientos, molestos o incómodos. Pueden ocurrir cuando no pueden conseguir algo (como un juguete o la atención de un padre) que desean. Aprender a afrontar la frustración es una habilidad que los niños van desarrollando con el paso del tiempo.

Las rabietas son frecuentes durante el segundo año de la vida, cuando los niños están empezando a desarrollar las habilidades lingüísticas.

Puesto que los niños de 1 a 3 años aún no pueden expresar con palabras lo que quieren, sienten o necesitan, las experiencias frustrantes le pueden provocar rabietas.

Conforme van mejorando en sus habilidades lingüísticas, las rabietas tienden a disminuir.

Los niños de entre 1 y 3 años desean tener más independencia y más control sobre su entorno, de hecho, más de los que ellos son capaces de asumir. Esto puede desembocar en luchas de poder, mientras el niño piensa «lo puedo hacer yo solo» o «quiero eso ya: dámelo». Cuando los niños descubren que no lo pueden hacer solos o que no pueden tener todo lo que desean, aparecen las rabietas. 

Cómo evitar las rabietas

Trate de evitar las rabietas en primer lugar, siempre que sea posible. He aquí algunas ideas que lo pueden ayudar: 

  • Dedique a su hijo mucha atención positiva.  Desarrolle el hábito de fijarse cuándo su hijo se porta bien. Recompense a su pequeño con atención y elogios ante comportamientos positivos. 
  • Conceda a su hijo cierto control sobre cosas pequeñas.  Permítale hacer elecciones de poca importancia como «¿Quieres jugo de naranja o de manzana?» o «¿Prefieres lavarte los dientes antes o después de bañarte?». De este modo, usted no le tendrá que decir «¿Quieres lavarte los dientes ahora?», lo que inevitablemente llevaría aparejada la respuesta «no».
  • Mantenga los objetos prohibidos fuera de la vista y del alcance de su hijo.  Esto reducirá las probabilidades de que luche por alcanzarlos. Obviamente, esto no siempre es posible, sobre todo fuera de casa, donde no se puede controlar el entorno.
  • Distraiga a su hijo.  Aprovéchese de la brevedad del alcance de la atención de un niño pequeño y ofrezca a su hijo algo distinto a lo que él quiere pero no puede tener. Empiece con una nueva actividad que sustituya a la actividad frustrante o prohibida. O limítese a cambiar de ambiente. Lleve a su hijo a un interior o a un exterior, o bien cámbiense de habitación.
  • Ayude a su hijo a aprender nuevas habilidades y a tener éxito.  Ayude a su hijo a prender a hacer cosas nuevas. Elógielo para ayudarlo a sentirse orgulloso de lo que es capaz de hacer. Así mismo, empiece por cosas sencillas antes de avanzar hacia tareas más desafiantes. 
  • Cuando su hijo le pida algo, considere atentamente su petición.  ¿Es intolerable? Tal vez no lo sea. Elija sus batallas. 
  • Conozca los límites de su hijo.  Si sabe que su hijo está cansado, no es el mejor momento para ir al supermercado ni para hacer a toda prisa el último recado. 

Tácticas para afrontar las rabietas

Mantenga la calma cuando responda a una rabieta. No complique el problema con su propia frustración o enfado. Recuérdese a sí mismo que su tarea consiste en ayudar a su hijo para que aprenda a calmarse. Por lo tanto, usted también necesita calmarse. 

Las rabietas se deben manejar de una forma distinta en función de cuál sea la causa que haya alterado a su hijo. A veces, solo necesitará consolar a su hijo. Si el niño está cansado o tiene hambre, lo mejor es que se eche una siesta o que se tome un tentempié. Otras veces, lo mejor será ignorar la rabieta y distraer a su hijo con una actividad nueva. 

Si la rabieta ocurre porque su hijo quiere llamar su atención, una de las mejores formas de reducir esa conducta consistirá en ignorarla. Si la rabieta ocurre porque su hijo no puede conseguir algo que desea, mantenga la calma y no le dé muchas explicaciones sobre los motivos por los cuales no puede tener lo que desea. Y cambien a otra actividad. 

Si la rabieta ocurre después de haberle dicho a su hijo que haga algo que él no quiere hacer, es mejor que ignore la rabieta.  Pero asegúrese de que su hijo completa la tarea después de que se haya tranquilizado. 

Los niños que se pueden hacer daño a sí mismos o hacérselo a los demás durante una rabieta se deben llevar a un lugar silencioso y seguro para que se tranquilicen. Esto también es aplicable a las rabietas que ocurren en lugares públicos. 

Si hay cuestiones de seguridad implicadas y el niño repite el comportamiento prohibido después de que le digan que pare, utilice la pausa obligada o «tiempo fuera» o bien contenga al niño con firmeza durante varios minutos. Sea coherente y consistente.  No ceda en cuestiones de seguridad. 

Los niños en edad preescolar o más mayores tienen más probabilidades de utilizar las rabietas para salirse con la suya si han aprendido que este comportamiento funciona. Para los niños en edad escolar, es adecuado enviarlos a su cuarto para que se tranquilicen, al tiempo que se presta poca atención a su comportamiento. 

En lugar de establecer un límite de tiempo específico, dígale a su hijo que se quede en su habitación hasta que haya recuperado el control.

Esto le otorgará cierto poder: podrá modificar el resultado por medio de sus propias acciones y, así, recuperará la sensación de control que había perdido durante la rabieta.

De todos modos, si «la pausa obligada» (o tiempo fuera) se debe a una conducta negativa (como pegar), añadida a la rabieta, establezca un límite de tiempo. 

Después de la tormenta 

No recompense la rabieta de su hijo cediendo a sus peticiones. Esto solo probará a su pequeño que la rabieta funciona. En lugar de ello, elogie verbalmente a su hijo por haber recuperado el control. Dígale frases como: «Me gusta cómo te has sabido tranquilizar.» 

Además, los niños pueden sentirse especialmente vulnerables después de tener una rabieta, porque saben que se han portado mal. Entonces (cuando su hijo ya se haya calmado) será el momento de darle un abrazo y de tranquilizarle diciéndole que lo quiere, haga lo que haga. 

Asegúrese de que su hijo esté durmiendo lo suficiente. Cuando un niño no duerme lo suficiente, puede estar hiperactivo, antipático, irritable y tener conductas extremas.

El hecho de que un niño empiece a dormir lo suficiente puede reducir de forma considerable sus rabietas. Averigüe cuánto tiempo de sueño es necesario para la edad de su hijo.

Las necesidades de sueño de la mayoría de los niños caen dentro de unos márgenes basados en la edad, pero cada niño tiene sus propias necesidades de sueño específicas. 

Cuándo llamar al médico 

Hable con el médico de su hijo si:

  • Usted suele reaccionar a las rabietas de su hijo con enfado o perdiendo el control.
  • Usted continúa cediendo ante las rabietas de su hijo.
  • Las rabietas de su hijo despiertan muchos sentimientos negativos entre usted y su hijo. 
  • Tiene dudas y preguntas sobre cómo se está comportando usted o su hijo. 
  • Las rabietas de su hijo aumentan en frecuencia, intensidad o duración.
  • Su hijo se hace daño a sí mismo o a otras personas con frecuencia. 
  • Su hijo está muy irritable, discute mucho y apenas coopera.

Su médico también puede averiguar si hay algún problema de salud que podría estar contribuyendo a las rabietas de su hijo, aunque se trata de algo poco frecuente. A veces, un problema en la vista o en la audición, una enfermedad crónica, un retraso en el lenguaje o un trastorno del aprendizaje pueden favorecer las rabietas.

Recuerde que las rabietas no suelen ser un motivo para preocuparse y que suelen desparecer por sí solas. Conforme los niños maduran, ganan auto-control. Aprenden a cooperar, a comunicarse y a afrontar la frustración. Menos frustración y más control equivale a menos rabietas y a unos padres más felices. 

Revisado por: Lauren M. O'Donnell, PsyD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/tantrums-esp.html

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