¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Contents
  1. Los ritmos de alimentación y sueño del recién nacido
  2. No siempre es hambre
  3. Qué te puede ayudar
  4. Cuidado con las siestas largas
  5. Mi Bebé No Quiere Comer: ¿Por Qué y Qué Hago? – Soluciones
  6. ¿Cómo deben ser los alimentos?
  7. Primeros alimentos
  8. Anorexia en el bebé: ¿Qué hago cuando no quiere comer?
  9. El niño no quiere comer
  10. El apetito del bebé, cuando no quiere comer
  11. Casos especiales en la alimentación de los bebés
  12. El papel de los padres en la alimentación del niño
  13. Tipos de rechazo a la alimentación del bebé
  14. Mi bebé no quiere comer: ¿qué debo hacer en estos casos?
  15. Consejos para hacer que el bebé coma
  16. ¿Cuándo es el momento para que el bebé coma otros alimentos distintos a la leche?
  17. ¿Es necesario consultar a un especialista cuando el bebé no quiere comer?
  18. ¿Qué hago si el bebé no quiere comer?
  19. Mi bebé no quiere comer ¿qué hago?
  20. ¿Es normal que rechace la comida?
  21. ¿Por qué no quiere comer el bebé?
  22. Principales motivos por los que rechaza la comida el bebé
  23. ¿Qué es la anorexia en bebés?
  24. Trucos para que acepte mejor la comida
  25. ¿Cómo sé si está lleno o se ha quedado con hambre?
  26. Qué hacer si tu recién nacido no come
  27. Destete: qué hacer si tu recién nacido no quiere comer alimentos para bebés
  28. ¿Qué pasa si el bebé no come porque está enfermo? Causas y soluciones
  29. ¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?
  30. ¿Realmente el recién nacido no quiere comer?
  31. Consejos para que coma
  32. ¿Por qué a los recién nacidos se les alimenta a demanda?
  33. ¿Cómo puedo saber si mi bebé está comiendo poco?

Los ritmos de alimentación y sueño del recién nacido

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Al principio, todas estas sensaciones aparecen a intervalos irregulares. El hambre, por ejemplo, puede volver a la media hora de una toma, pero otras veces no aparece hasta pasadas cuatro horas.

Al cabo de tres o cuatro meses, la mayoría de los bebés van regulando sus horarios. A partir de ese momento, es más fácil acompasar los ritmos del bebé con los de papá y mamá. No te preocupes: cada vez te será más fácil reconocer qué necesita tu bebé y cómo puedes satisfacerle.

Hasta que alcanzan las seis semanas, la mayoría de los niños necesitan energía cada poco tiempo. Hay que alimentar a los bebés a demanda, es decir, siempre que tengan hambre y en la cantidad que ellos quieran. Al principio, esto puede ocurrir en cualquier momento del día y de la noche.

Si le das el pecho, no tienes que preocuparte por cuánta leche tengas. Cuanto más succione el bebé, más leche producirás. Las primeras tomas pueden ser un poco anárquicas, pero luego, en general, los niños acaban por soltar el pecho cuando no quieren más.

Lo mismo sucede si toma biberón: hay que dárselo cuando él lo pida, y hasta que él quiera. Algunos primerizos piensan que su recién nacido seguirá un ritmo regular y reclamará su “bibe” cada tres o cuatro horas, pero eso no suele pasar.

En los primeros días, ofrece a tu hijo el pecho cada vez que esté despierto, activo o emita sonidos. No hay que esperar a que llore, es un signo tardío de hambre y de que tiene poca glucosa en el cerebro.

No siempre es hambre

Lo correcto es que des el pecho a tu hijo cuando te lo pida.

Pero eso no significa que haya que darle de mamar en cuanto empiece a llorar: a veces, el recién nacido también llora porque necesita mimos o porque tiene el pañal sucio.

Y se enfadará si ve que le das el pecho en lugar de lo que él quería. No te preocupes: desarrollarás una sensibilidad especial para saber lo que necesita tu bebé antes de lo que crees.

Qué te puede ayudar

  • Durante la noche, procura amamantar a tu bebé en un ambiente tranquilo, con el mínimo ruido ambiental, con luz tenue o en penumbra, y no jugar con él después de la toma.
  • Amamantar acostada resulta muy cómodo durante la noche. Si te quedas dormida, no pasa nada. A veces, al producirse una descarga hormonal de prolactina, a la madre la invade el sueño, necesario para su descanso. No es malo compartir la cama con el bebé siguiendo unas mínimas normas de seguridad.
  • Los bebés cuyas necesidades son satisfechas rápida y adecuadamente desarrollan una sensación de confianza. Si su experiencia les dice que la comida siempre acaba llegando, a los tres o cuatro meses ya pueden esperar un poco antes de empezar a llorar. Ya saben que se preocupan por ellos y que no hace falta protestar.
  • Si tu hijo te pide comida regularmente a una hora que no te viene nada bien, puedes intentar modificar ligeramente sus hábitos. Pero hazlo poco a poco: cambia el ritmo de las comidas en unos cinco o diez minutos cada día.

Las mejores posturas para amamantar 1/10

Cada bebé tiene unas necesidades de sueño distintas. La mayoría de los recién nacidos duermen 16 ó 17 horas diarias, pero el tuyo puede ser más dormilón o necesitar menos.

Suelen despertarse cada 3 o 4 horas, normalmente para comer, y permanecen despiertos entre una y dos horas seguidas.

A partir del mes y medio, los patrones del bebé empiezan a seguir los ciclos de luz y oscuridad y el niño comienza a dormir más por la noche.

Un bebé que a los tres meses duerme de un tirón no llega a las ocho horas, sino que se queda en cinco o seis seguidas. Es prácticamente imposible alargar estos periodos. Como mucho, puedes aprender a utilizarlos mejor -aprovechandopara dormir tú cuando él duerma, por ejemplo-.

Cuidado con las siestas largas

Evidentemente, si el bebé duerme mucho durante el día, te deja más tiempo para tus cosas. Pero debes tener en cuenta que las siestas muy largas o muy tardías afectarán a su sueño nocturno.

Por eso, en estas situaciones, tendrás que hacer algo que normalmente está prohibido: despertar al niño. Si lleva muchas horas dormido, lo mejor es hacerlo con muchos besos suaves y una ración extra de caricias.

O dejar que entren en su habitación los ruidos habituales de la casa.

Durante el día, no bajes las persianas de la habitación del niño, deja que entre la luz del día.

Mi Bebé No Quiere Comer: ¿Por Qué y Qué Hago? – Soluciones

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Durante la primera infancia es muy común que, a causa de distintos factores, un bebé no quiera comer, ¡es un problema que ocurre más de lo que nos imaginamos! Puede que no quiera comer a causa de la salida de los dientes, por la forma en la que estamos ofreciendo la alimentación o, simplemente, porque no le guste un determinado alimento.

Para tratar de solucionar el problema, deberemos observar y analizar diferentes situaciones como, por ejemplo, la edad del bebé y cuáles son los intereses y las necesidades de cada etapa. Se aconseja tratar el tema de la manera más respetuosa posible, ya que una mala gestión de la situación podría empeorar el problema generando un rechazo por la comida.

En este interesante artículo de paraBebés, te explicaremos por qué tu bebé no quiere comet y qué debes hacer.

Primero de todo, tenemos que descartar que no sea un problema gastrointestinal: una intolerancia, gases, reflujo, dolor abdominal o, bien, un problema de otro tipo, como puede ser una gripe o fiebre, pues, cuando los bebés enferman, al igual que nosotros, simplemente no tienen hambre.

Además, hablaremos siempre de bebés que estén dentro de los percentiles de peso y altura correctos. En el caso de no ser así, debemos acudir a nuestro pediatra y/o nutricionista, él nos indicará qué debemos hacer.

Puede haber infinitas razones por las que nuestro bebé no quiera comer, entre ellas:

  • Tiene sueño o está cansado/a. Cuando los bebés están cansados puede que no tengan hambre, simplemente quieren dormir. Debemos observar en qué momento estamos ofreciendo la comida y, si está cansado, no forzarlo.
  • Mal agarre en el pecho. En un un recién nacido, sobre todo, el rechazo del pecho puede venir por un mal agarre o una mala posición.
  • Salida de los primeros dientes. Si es un bebé de más de 4 o 5 meses, puede que le estén saliendo los primeros dientes.
  • No le gustan los alimentos ofrecidos. Si es un caso puntual o de pocos días, puede ser que lo que le estamos ofreciendo simplemente no le guste. Tendremos en cuenta que los alimentos que le demos a nuestro bebé sean adecuados a la edad, así como que tengan texturas blandas y sabores suaves.
  • Desaceleración del crecimiento. A partir del primer año de vida, el crecimiento del bebé se desacelera pudiendo causar menos apetito y, por lo tanto, no necesitan comer tanto como comían antes. Es normal que, a partir del año hasta los tres, pasen por épocas en las que no tienen ganas de comer.

Antes, era muy común que un bebé con 4 meses empezase la alimentación complementaria. Hoy en día, en un bebé de menos de 6 meses, el único alimento ofrecido será la lactancia materna o leche de fórmula.

  • En los bebés que toman lactancia materna exclusiva, se le ofrecerá el pecho prácticamente a demanda. Si tu bebé lactante no quiere comer, lo que haremos será ofrecerle el pecho cada 20 o 30' y así, nos aseguraremos que no pasa hambre, no obligaremos ni forzaremos. Los bebés se autorregulan y van a comer cuándo, cómo y cuánto necesiten.
  • En los bebés que toman lactancia mixta, pecho y biberón, tendremos que asegurarnos que el problema no proviene de las tetinas. Puede que al introducir un biberón, no le guste la textura o la forma y lo rechace. Lo mejor es buscar una tetina que se parezca lo más posible al pecho materno. Si el bebé no acepta ningún biberón, hay otras alternativas como, por ejemplo:
  1. Vaso: con un vaso normal se puede ofrecer la leche materna o de fórmula a cualquier bebé. Obviamente lo haremos muy despacio y con el bebé ligeramente incorporado.
  2. Dedo jeringa: este método trata de introducir un dedo hacia el paladar duro del bebé e introducir una jeringa por la comisura de la boca.
  3. Relactador: se trata de un depósito que se cuelga del cuello de la madre y del cual sale una finísima sonda que se pega en el pecho materno, simulando un orificio del pezón. De esta forma, el bebé estará enganchado al pecho, con la sonda introducida en la boca y se le estará ofreciendo la leche de fórmula o materna de forma externa. Este método es ideal para aquellas madres que tienen una dificultad para producir leche, ya que con este método se consigue una mayor estimulación mamaria y así aumentar a la producción.

Si tienes un bebé mayor de 6 meses, has introducido la alimentación complementaria y le cuesta comer, a continuación, te dejamos algunos de los consejos más efectivos.

  • ¡Cuidado con las expectativas! ten en cuenta que el estómago de un bebé tiene una capacidad reducida, ser conscientes de cuánto puede comer.
  • Ofrecer pocas cantidades: si se llena mucho el plato, puede ser que el bebé se agobie y lo rechace.
  • Fomentar su autonomía y colaboración: mientras se le da de comer, se le puede ofrecer una cuchara o un tenedor. Esto favorecerá su intervención en el momento de la comida, se sentirá valorado y partícipe de ello.
  • Respetar sus gustos: puede ser que simplemente no le guste un alimento. Iremos observando en qué momento se da el rechazo y qué se le está ofreciendo. No se le obligará y se le irá ofreciendo ese alimento varias veces a lo largo de las semanas. Se puede cambiar de alimento por otro
  • No forzar ni obligar a comer: como bien hemos dicho anteriormente, los bebés tienen capacidad de autorregulación, no pasarán hambre. La alimentación hasta el año recordemos que es complementaria, la lactancia materna o de fórmula ya le aporta los nutrientes y energía que necesita. Si en algún momento no quiere puré o sólidos no pasa nada.
  • No chantajear: se tiene que olvidar el «si te comes la verdura te voy a dar galletas», «si no te comes la carne mamá se va a enfadar», etc. No hay que ofrecer nada a cambio de comer, ya que se podría provocar que el niño, en un futuro no muy lejano, haga uso del chantaje para conseguir un objetivo.
  • No entretener: evitar distraer o engañar al bebé para que abra la boca y así poder introducir la cucharada. Se puede sentir frustrado y traicionado causando rechazo, además de que puede ahogarse. El objetivo de comer no es que abra la boca, es que disfrute del momento, el niño tiene que ser partícipe del momento.
  • Crear un buen ambiente: el momento de comer tiene que ser una oportunidad de experimentación, descubrimiento y de disfrute. Se debe crear un ambiente positivo, lejos de obligaciones y presiones, pues el bebé puede relacionar la comida como algo negativo y, entonces, no querrá comer.
  • Dar ejemplo y comer en familia: simplemente dando ejemplo, se crearán unos hábitos saludables en ellos y se les transmitirá las ganas por comer. Comer de todo, comer cuando toque, no hacer ascos a la comida, etc. También es buena opción sentar al bebé en la mesa mientras la familia come, si no ha comido, seguramente querrá comer algo de lo que comen los adultos.

El Baby Led Weaning consiste en ofrecer alimentos sólidos introducidos, por primera vez, uno por uno y dejando que sea el bebé, con las manos, el que decida cómo y cuánto comer. Con este método se confía en su capacidad de autorregulación, es decir, que el bebé decida cuándo está lleno.

La mayoría de las veces, una vez se ha introducido la alimentación complementaria, el rechazo del bebé hacia la comida lo causan los purés. La mayoría de rechazos provienen de bebés lactantes, es decir, que solo han tomado lactancia exclusiva. El blw es una buena opción.

Los bebés que no quieren comer purés, este método es muy atractivo, pues son ellos los que cogen el alimento con las manos, lo estrujan, lo experimentan y se lo meten en la boca, descubriendo nuevas texturas, sabores y colores.

Cuando se empieza la alimentación complementaria, hay un mayor porcentaje de bebés que se atragantan con puré y no con alimentos sólidos, ¿sorprendente, verdad? Esto es sencillamente porqué los bebés que se alimentan de puré, muchas veces, se les introduce la cucharada en la boca sí o sí, se ven forzados a tragar, incluso llorando. Con el blw esto no sucede, ya que es el bebé el que decide cuándo ponerse un alimento en la boca y en qué momento tragar.

Entre muchos beneficios, el Baby Led Weaning favorece:

  • El desarrollo de la psicomotricidad fina.
  • La coordinación ojo-mano-boca.
  • Un menor riesgo de la aparición de sobrepeso.
  • Su autonomía.
  • La confianza en sí mismo.
  • La concentración.
  • Un mayor conocimiento de su propio cuerpo.
  • La capacidad de autorregularse.
  • Un menor riesgo de atragantamientos.

Para empezar con el Baby Led Weaning, se tienen que dar una serie de factores en el bebé:

  1. Tener más de 6 meses.
  2. Mostrar un mínimo de interés por los alimentos.
  3. El bebé se tiene que mantener sentado por sí mismo.
  4. No tener reflejo de extrusión: el bebé no saca con la lengua un sólido introducido en la boca.

¿Cómo deben ser los alimentos?

  • Tener una consistencia blanda pero que no se deshagan, pues no lo podrán coger para llevárselo en la boca.
  • Tienen que ser trozos grandes para poder cogerlos como, por ejemplo, un trozo grande de patata hervida.
  • Los alimentos que sean escurridizos los cortaremos de manera que no puedan escurrirse de la mano y puedan provocar atragantamientos. Dos ejemplos claros son la pera o el plátano.
  • Nunca debemos dejar a un bebé solo mientras come.
  • Si se atraganta, debemos esperar a que el bebé intente sacarlo con sus propios medios, ya que podríamos asustarlo y empeorar la situación. debemos mantener la calma

Primeros alimentos

  • Hortalizas hervidas: patata, calabaza, brócoli, judías verdes, zanahoria, coliflor, calabacín, guisantes chafados, etc.
  • Hortalizas crudas: tomate y aguacate.
  • Carbohidratos: pasta, arroz y pan.
  • Legumbres: garbanzos enteros/hacer humus y untarlo en pan y lentejas muy hechas o chafadas con el tenedor.
  • Carne: pollo y ternera hervidos o a la plancha.
  • Frutas: melón, sandía, plátano, manzana al horno, pera.

Si deseas leer más artículos parecidos a Mi bebé no quiere comer: ¿por qué y qué debo hacer?, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Alimentación del bebé.

Bibliografía

  • Gill Rapley MSc RM, R. H. V. (2011). Baby-led weaning: transitioning to solid foods at the baby's own pace. Community practitioner, 84(6), 20.
  • Manrique, M. V. V. (2014). Alimentación complementaria guiada por el bebé: respetando sus ritmos y apoyando su aprendizaje. Medicina naturista, 8(2), 64-72.

Источник: https://www.parabebes.com/mi-bebe-no-quiere-comer-por-que-y-que-debo-hacer-4440.html

Anorexia en el bebé: ¿Qué hago cuando no quiere comer?

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Dra. Dª. Cristina Campoy Folgoso, Profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, Miembro del Comité de Nutrición (CoN) de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN).

Cuando el bebé no quiere comer (anorexia) ser por causa orgánica o funcional. El conocimiento de los tipos de rechazo a la comida en esta etapa de la vida del bebé y del comportamiento que deben tener los padres facilita la actitud ante este problema.

Normalmente, La anorexia en el lactante se debe a las infecciones

La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. Por tanto, el rechazo de la comida del niño pequeño sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre.

En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad.

 Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes.

Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. «¡Mi niño no come!», dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.

El niño no quiere comer

El niño, que durante 9 meses de gestación ha gozado de bienestar y equilibrio perfecto entre sí mismo y el espacio interior de la madre, tras el nacimiento, debe adaptarse a un ambiente nuevo temporalmente hostil. Para tranquilizarse, quiere sentirse unido a la madre igual que antes, teniéndola siempre a su lado.

Para el lactante, la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche infantil del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación.

Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella.

La madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo.

Esta recuperación de sí misma a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad.

Está ansiosa y tensa e incluso pierde las cualidades indispensables en una madre: la calma y la serenidad.

Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.

El apetito del bebé, cuando no quiere comer

Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares.

Llegados los 14-16 meses, el apetito baja sensiblemente, ya que la aceleración del crecimiento disminuye y, por tanto, también las necesidades energéticas.

Además, a esta edad, el niño ya es capaz de desplazarse caminando y descubre así un fantástico y excitante mundo por explorar que le hace cambiar su escala de valores, por lo que la comida pasa a segundo término.

Posteriormente, el tener buen o mal apetito depende de los hábitos y constitución del niño. Debemos intentar que coma con los miembros de la casa, de forma relajada y distendida. Sentirse integrado en la familia, darse cuenta de que todos escuchan y contestan a sus peroratas reforzará su autoestima.

Casos especiales en la alimentación de los bebés

Caso especial es el de los llamados «lactantes neuropáticos», bebés que van a mostrar dificultades en el amamantamiento y en el reflejo de succión desde el primer mes de vida, con continuas interrupciones de la tetada por llanto sin motivo aparente, eructos, regurgitaciones, y reflejo gastrocólico exaltado. Estos niños tienen una mirada vivaz e inquieta y con el llanto suelen llevar la cabeza hacia atrás en hiperextensión.

El papel de los padres en la alimentación del niño

Errores dietéticos durante los primeros meses de vida también pueden conducir a una anorexia pertinaz. A veces, tras el destete, la modificación de la consistencia y sabor de los alimentos, así como la introducción de la fruta, verduras o papillas, son motivo de nuevas dificultades, comenzando de nuevo la resistencia del niño a la alimentación.

Además, el niño también puede manifestar cierto malestar por la interrupción de la relación íntima que durante la lactancia mantenía con la madre. La pérdida de apetito también se ha observado en niños con abandono físico por carencia afectiva y privación emocional.

Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida.

Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de «confrontación o enfrentamiento». Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.

Tipos de rechazo a la alimentación del bebé

a) Los que hacen un «rechazo activo» (llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo).

b) Los que manifiestan un «rechazo pasivo» (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan) consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.

Источник: https://www.lechepuleva.es/bebe/no-quiere-comer

Mi bebé no quiere comer: ¿qué debo hacer en estos casos?

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

La alimentación es una arista fundamental en el desarrollo de todo ser humano. Sin embargo, muchas veces sucede que el bebé no quiere comer y no podemos descubrir a qué se debe este comportamiento.

A la hora de evaluar los motivos por los que un bebé no quiere comer, los pediatras sugieren identificar, en primer lugar, desde cuándo presentan este rechazo. Si ocurre desde siempre, puede deberse a alguno de estos motivos:

  • Reflujo ácido: esto sucede cuando el bebé no produce suficiente ácido en su estómago como para procesar los alimentos. Pero también puede ocurrir que produzca demasiado, en cuyo caso también presentará dolores y llorará cada vez que sea alimentado.
  • Rechazo a la lactosa: se da cuando el organismo no produce suficiente lactosa, la enzima necesaria para procesar los lácteos (no es el caso de los quesos y el yogur, que son lácteos ya fermentados). La intolerancia a la lactosa genera dolores intestinales.
  • Expectativa desmedida de los padres: el bebé come por necesidad, no por obligación. Muchas veces  el bebé ya satisfizo sus necesidades, pero los padres insisten en que “come poco”, cuando en realidad el problema no está en el recién nacido, sino en sus expectativas.

Por otro lado, si la conducta de rechazar los alimentos es nueva, es importante detectar el inconveniente lo más rápido posible para poder subsanarlo cuanto antes. Las causas más frecuentes de este comportamiento son:

  • Problemas digestivos: suelen aparecer con diarrea, retortijones, molestias e incluso vómitos.
  • Padecimiento de algún otro tipo de enfermedad: si, por ejemplo, el bebé tiene gripe o fiebre es común que tenga menos apetito.

Consejos para hacer que el bebé coma

Existen algunas técnicas muy sencillas que sirven para ir moldeando la percepción que el bebé tiene sobre el proceso de alimentación. Estos cinco factores podrían contribuir a que esta construcción se produzca:

  1. Hacer de la alimentación una experiencia agradable. Recuerda que durante los primeros años de vida, el bebé absorbe todo lo que percibe y lo relaciona con lo malo y lo bueno. Si el momento de la alimentación se da en un ambiente calmado, esto le ayudará a crear una percepción positiva.
  2. Ten cuidado con las temperaturas. Ellos no conocen qué está frío y qué está caliente. Por eso, procura encontrar la temperatura justa de cada alimento.
  3. Evita los alimentos procesados como la miel, infusiones o té. Su organismo puede no estar preparado para digerirlos. Vuélcate más hacia lo natural y trata de incorporar frutas. En este sentido, la manzana molida o el yogur natural son de las mejores alternativas.
  4. No le obligues a comer cosas que no le gustan. Está conociendo sabores y texturas nuevas constantemente. El hecho de que no le guste una fruta o verdura desde un principio no implica que no la vaya a comer en toda su vida. Dale tiempo y busca otras alternativas.

¿Cuándo es el momento para que el bebé coma otros alimentos distintos a la leche?

A partir de los cuatro o seis meses ya se puede ofrecer el bebé otro tipo de alimentos, especialmente frutas y verduras. Es importante ir incorporando pequeñas cantidades de diferentes ingredientes para que vaya conociendo los sabores que le agradan, los que no, qué temperatura le sienta mejor, y todas las cuestiones relativas a la alimentación.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la leche materna sea la forma exclusiva de alimentación hasta que el niño cumpla seis meses. A partir de ese momento, señalan, es apropiado incorporar alimentos acordes a la edad y que sean seguros para el bebé.

No perdamos de vista que sus dientes aún no han salido y que, por lo tanto, no pueden masticar. Te recomendamos probar con purés de patatas o de verduras, compotas de manzana o de pera y zumos de naranja, entre otras opciones sanas y naturales.

¿Es necesario consultar a un especialista cuando el bebé no quiere comer?

Nuevamente, volvemos al punto inicial. Es importante no alarmarse y saber identificar cuáles son las razones por las que el bebé no quiere comer. Puede ser algo circunstancial o quizás el problema sea el alimento o su preparación. Eso sí, si se presentan síntomas que ameritan una consulta médica o este comportamiento se alarga en el tiempo, no dudes en hacerlo.

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Источник: https://eresmama.com/bebe-no-quiere-comer-que-hacer/

¿Qué hago si el bebé no quiere comer?

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Sin embargo, a veces el bebé no quiere comer y su alimentación puede llegar a convertirse en un dolor de cabeza.

Los motivos por los que unbebé rechaza la comida pueden ser muy diversos. En este artículo te contamos cuáles son y te damos una serie de trucos para aumentar su apetito.

Mi bebé no quiere comer ¿qué hago?

Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir. También es importante conocer las pautas alimentarias de nuestro pequeño, ya que estas son diferentes en cada bebé.

A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema. Por ello, es fundamental identificar y corregir las causas.

¿Es normal que rechace la comida?

La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Por ello, el rechazo del alimento en bebés se considera algo normal, sobre todo en niños entre 1 y 4 años.

Sin embargo, cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Por ello, es muy importante acudir a un pediatra.

¿Por qué no quiere comer el bebé?

Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos. Esto quiere decir que los bebés no suelen rechazar la comida, sino más bien las condiciones en las que se les da de comer.

Principales motivos por los que rechaza la comida el bebé

Las principales causas por las que un bebé no quiere comer son las siguientes:

  • No necesita más: los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas. Cuando estas necesidades se satisfacen, es normal que el bebé no quiera comer más.
  • Se encuentra en una etapa de desarrollo lento: en torno a los 2 años, los bebés comienzan a desarrollarse más despacio, necesitan menos energía y suelen reducir su ingesta de comida.
  • Técnica de alimentación inadecuada: algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer. Por ejemplo, que haya comido entre horas, que existan muchas distracciones o que los horarios sean muy rígidos.
  • Estrés durante las comidas: muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc. Como consecuencia, el bebé asocia el alimento con una mala experiencia.
  • Rechazo de nuevos alimentos: puede ocurrir cuando se introduce una alimentación complementaria a la leche materna.
  • Fármacos: algunos medicamentos pueden causar pérdida de hambre en bebés.
  • Enfermedad: la falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad. En este caso, podremos detectarlo porque el bebé presenta otros síntomas y deja de ganar peso.

¿Qué es la anorexia en bebés?

La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación. Por ello, es muy importante que lo consultemos con nuestro pediatra.

Trucos para que acepte mejor la comida

Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodoy agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio. Por ello, no debemos utilizar el chantaje ni el castigo y, por supuesto, no debemos obligarle a comer.

Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.). Además, podemos intentar presentar la comida de manera atractiva y comenzar a diversificarla, aunque solo a partir de los 6 meses.

Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo. A partir de este momento, debemos dejar que experimente, lo que le generará una gran satisfacción.

¿Cómo sé si está lleno o se ha quedado con hambre?

Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Posteriormente, se alimentará hasta que se sacie, siempre estableciendo una rutina diaria en cuanto a horarios.

Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre. De esta manera, no la rechazará posteriormente.

Puedes consultar nuestro artículo sobre Cómo saber si el bebé tiene hambre para saber más sobre este asunto.

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Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.

Bibliografía

  • Pérez-García, I., Alberola, S., & Cano, A. (2010). Rechazo del alimento en el niño pequeño. Anales de Pediatría Continuada, 8(1), 10-16.

Источник: https://www.enfamil.es/blogs/alimentando-a-mi-bebe/que-hago-si-el-bebe-no-quiere-comer

Qué hacer si tu recién nacido no come

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

Esta es una de las principales preocupaciones de las madres: si el recién nacido no come (o no come lo suficiente) significa que algo va mal.

Sin embargo, no debes alarmarte: la falta de apetito de los niños recién nacidos es muy común.

En cualquier caso, siempre es recomendable conocer las razones por las que nuestros pequeños no quieren comer y saber cómo debemos proceder en los casos más complejos.

El organismo de un recién nacido es perfectamente capaz de regularse por eso, si no come lo suficiente, no debes preocuparte en exceso.

De hecho, a menudo, los bebés que comen poco sólo están experimentando una fase de cambio como, por ejemplo, la transición de la leche a los alimentos para bebés, que al haber alterado sus hábitos, puede provocar en tu bebé un rechazo temporal de los alimentos.

Las fases más delicadas tienen lugar durante los primeros días y semanas de vida de tu pequeño, más concretamente durante la fase de destete, cuando se da cuenta de nuevos sabores y texturas.

Por supuesto, no debemos olvidar que la falta de apetito puede estar relacionada con una molestia física, pero estos casos son menos frecuentes y pueden tener origen en, por ejemplo, una intolerancia alimentaria, febrícula o diarrea.

Es común que esto asuste a madres y padres primerizos, que se preguntan qué hacer, pero no debes alarmarte. Para poder responder a esta pregunta primero debes saber identificar la causa (siempre y cuando exista una razón específica) y, después, actuar en consecuencia. Aun así, debes tener siempre en ente que jamás debes forzar a un niño a que coma, incluso aunque, aparentemente, coma poco, ya que solo su cuerpo sabe cuál es la cantidad correcta de alimento que necesita para crecer.

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Video por Patricia Álvarez

En los primeros tres meses un niño que no come puede suponer una gran preocupación para sus padres, que pueden pensar que no va a crecer lo suficiente. En relación con este temor, debes tener en cuenta que lo único que importa en las primeras etapas es que el aumento de peso sea constante y no tanto la velocidad a la que lo haga.

Sobre todo, debes vigilar que los valores no disminuyan. Durante el primer trimestre, lo que se considera adecuado es un aumento de entre 130 y 200 gramos por semana (con las excepciones necesarias). Por otro lado, no debes preocuparte si después de los dos primeros meses el crecimiento del peso se vuelve significativamente menos regular.

Son varios factores pueden contribuir a la falta de apetito del bebé durante el primer trimestre. Uno de ellos es la adaptación a la nueva situación ambiental, completamente diferente a la que estaba acostumbrado en el vientre de su madre. Otro de ellos puede ser un cambio de hábitos rutinario.

Aunque parezca insignificante, un movimiento brusco mientras amamantas a tu bebé o, incluso, un timbre inoportuno, puede asustarle y desorientarle cortándole el apetito de golpe.

En estos casos, no hay nada de qué preocuparse: sólo tenemos que esperar a que nuestro hijo recupere la posesión de su querida rutina.

Si la negativa a tomar leche se debe a alguna enfermedad o patología es diferente, pero lo discutiremos con más detalle más adelante.

Destete: qué hacer si tu recién nacido no quiere comer alimentos para bebés

A la edad de 6 meses, el recién nacido comienza la fase de destete, es decir, el momento en que deja gradualmente de tomar leche materna para empezar a beber del biberón y a tomar sus primeras comidas. Este es un paso natural en el crecimiento del bebé, que normalmente no tiene por qué ocasionar ningún 'trauma' en particular.

Sin embargo, puede ser difícil para ellos acostumbrarse al cambio y también pueden negarse a comer al principio. Pero recuerda, ¡nada de dramas! Si su bebé no toma leche del biberón, trata de intercalarla con el pecho al principio, aumentando el número de tomas artificiales día a día.

De esta manera, le será más sentillo empezar a percibir como natural la tetina del biberón y, a la larga, la preferirá.

Si el problema es que tu bebé se niega a comer su comida, la cosa cambia. en este caso entran en juego los nuevos sabores, nuevos olores y nuevas texturas, que son completamente diferentes a la leche a la que estaba acostumbrado.

Por eso, es normal que el niño al principio muestre un poco de desconfianza. Si a los 6 meses el bebé no quiere comer alimentos, lo más importante es mantener la calma: no olvidemos que hasta que cumple un año, la leche sigue siendo un elemento fundamental en la nutrición del bebé y que los alimentos para bebés sólo se utilizan como complemento.

Así que, no lo olvides: ¡tu bebé no morirá de hambre aunque al principio le sea difícil aceptar la comida para bebés!

Dicho esto, te animamos a que pruebes métodos diferentes Por ejemplo, si tu recién nacido no quiere comida para bebés por su sabor, puedes intentar endulzarla añadiendo algún ingrediente. Otro buen recurso es dejar que el niño interactúe con la comida, permitiéndole tocarla y jugar con ella: te aseguramos que al final querrá probarla.

Ante todo, nunca debemos perder la paciencia y tratarle siempre con suavidad ya que, de lo contrario, percibirá e nerviosismo y lo transformará en ansiedad. Debes intentar que esté tranquilo durante el momento de la comida, por ejemplo, hablándole con carió o cantándole una canción infantil. Esto le ayudará a relajarse y no sentirse forzado.

¿Qué pasa si el bebé no come porque está enfermo? Causas y soluciones

Hemos dicho repetidamente que la falta de apetito de tu niño no debería causar una alarma particular porque es a menudo un fenómeno natural. Sin embargo, no se puede excluir la posibilidad de que el rechazo sea causado por una enfermedad o molestia física.

En la mayoría de los casos se trata de enfermedades rutinarias y leves, como resfriados, gripe, bronquitis, otitis, gastroenteritis, alergias o posibles intolerancias alimentarias. Estas patologías tienen entre sus posibles efectos la falta de apetito.

¿Qué debemos hacer si neustro bebé recién nacido no come porque está enfermo?

En primer lugar, nunca debes forzarle a que coma, incluso si no lo ha hecho en las últimas 24 horas. Sin embargo, si es recomendable que les animes a beber: si se trata de fiebre, una infección respiratoria o un trastorno gastrointestinal con diarrea, es aconsejable darle mucha agua a para prevenir la deshidratación.

Cuando se sientan mejor, ellos mismos reclamarán la comida. Esto compensará en poco tiempo la pérdida de peso causada por la enfermedad. Ni que decir tiene que si la pérdida de apetito dura varios días, siempre es mejor ponerse en contacto con el pediatra.

Источник: https://www.enfemenino.com/bebes/que-hacer-recien-nacido-no-come-s4004989.html

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

¿Por qué los recién nacidos no quieren comer?

La mayoría de los recién nacidos, nada más salir, se agarran al pecho de su madre y comienzan a succionar buscando alimento. No obstante, algunos nacen con menos apetito y lo único que quieren hacer es dormir. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Puede afectar a la salud del bebé?

Índice

¿Realmente el recién nacido no quiere comer?

El parto no es igual para todas las mujeres ni para todos los bebés. Para algunos resulta más cansado y agotador y, encima, llegan a mundo desconocido que les resulta abrumador.

Por eso, es normal que algunos bebés se pasen la mayor parte de sus primeras horas de vida durmiendo, lo que no significa necesariamente que vayan a ser muy dormilones.

Simplemente, están agotados y solo quieren descansar.

El problema es que están tan cansados que no quieren ni comer, lo cual puede resultar muy preocupante para sus padres, que por más que lo ponen al pecho no consiguen que se agarre ni coma ni un poco de calostro.

El riesgo en estos casos es una hipoglicemia o nivel bajo de glucosa en sangre que, en niveles por debajo de 30 durante mucho tiempo, puede causar daños graves al bebé.

Pero no hay que preocuparse sin motivo ya que los bebés nacen con reservas calóricas suficientes para pasar horas sin comer, así que no hay que angustiarse.

Eso sí, tienes que intentar que coma cada 3 o 4 horas algo para evitar una hipoglicemia, para que su sistema digestivo empiece a funcionar y pueda expulsar el meconio, para evitar la acumulación de bilirrubina y para que no pierda mucho peso tras el parto.

 

Consejos para que coma

Por lo tanto, es importante que, si tu recién nacido se niega a comer, sigas las siguientes recomendaciones:

– Aunque hay que poner a los bebés al pecho a demanda, si pasan más de 4 horas despiértalo y ponlo al pecho. Una buena manera de hacerlo es quitándole algo de ropa o los calcetines para que note un poco de frío y se despeje. No te preocupes que no va a resfriarse.

– Otra opción es hacerle cosquillas en los pies o tocándole de tal manera que le “molestemos” y así no pueda conciliar el sueño de nuevo.

– El problema puede ser que no sabe agarrarse bien al pecho o que le cuesta. Comprueba tu postura y la del bebé.

Recuerda que su boca debe cubrir el pezón y la aréola y que las mejillas no deben estar hundidas. Además, puedes acercar tu oído a su boquita ya que se le escucha tragar.

Solo con que ingiera unas cuantas gotas de calostro es suficiente, recuerda que su estómago es muy pequeño y apenas si caben unos 7 ml en él.

– Si no hay manera de que agarre el pecho, antes de probar con biberón hazlo con otros métodos que no vayan a interferir en el establecimiento de la lactancia, como usar una cuchara o una aguja para introducir directamente en su boca unas gotitas de calostro que previamente te tienes que haber sacado del pecho.

No te obsesiones con que tiene que comer cada 3 horas o con que come poco. Si el bebé duerme bien, está a gusto, no llora, va cogiendo peso, hace pis y caca con frecuencia y no presenta ningún problema de salud, es posible que su apetito sea menor o que le baste con comer más espaciadamente.

Recuerda que el lema es darle de comer a demanda, por lo que si tu bebé pide cada 4 horas, debes respetarlo. Solo hay que despertarle para evitar una hipoglucemia en las primeras 2 o 3 semanas de vida, pasado este tiempo, si todo va bien, déjale dormir que también le alimenta.

La naturaleza es muy sabia y cada bebé sabe, mejor que nadie, lo que necesita. 

¿Por qué a los recién nacidos se les alimenta a demanda?

A los recién nacidos se les alimenta a demanda porque se ha demostrado que es la mejor forma para que los bebés crezcan sanos y engorden sin problema.

Esto es porque, a menudo, cuando los padres intervienen, lo hacen para alimentarlos “de menos”.

Es decir, que los padres muchas veces intentan espaciar las tomar para que el bebé aguante más tiempo sin comer y de este modo coma más en cada toma y así se haga un bebé menos dependiente.

Muchas veces también se acaban realizando estas acciones porque alguien te aconseja que no puedes alimentar siempre que el bebé lo pida para no “consentirlo” y te recomienden hacerlo cada 3 horas.

 Obviamente el método donde se obliga al bebé a comer siempre cada 3 horas no funciona siempre ya que muchos bebés lloran porque tienen hambre.

Muchas mujeres han fracasado con la lactancia materna por esperar las 3 horas que recomiendan.

¿Cómo puedo saber si mi bebé está comiendo poco?

Si no estás respetando la demanda o si hay algún problema en la succión o agarre o a nivel de producción, el bebé podría estar comiendo poco.

Para saber si el bebé está comiendo poco o mucho la manera más efectiva es mirar la báscula. Al principio el bebé debe estar ganando unos 120-150 gramos por semana.

Pero, si no tienes báscula y quieres saber si es necesario pesarlo, hay una serie de signos que pueden ayudarte.

Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) los signos por los que tienes que empezar a preocuparte serían los siguientes:

– Si el bebé toma el pecho y a los 10 minutos o antes se queda ya dormido

– Si está mojando menos de cuatro pañales al día

– Su piel sigue arrugada después de la primera semana

– Al cabo de tres semanas aún no se le ha puesto la cara redondita

– Después de hacer una toma y quedarse dormido, vuelve a pedir enseguida como si tuviese aún mucha hambre

– Parece que se está poniendo más amarillo, en vez de menos, en la primera semana de vida

Estos son signos de alarma que tendrían que llevarte a la consulta con el pediatra para ver si hay algún problema o si por el contrario todo sigue con normalidad. Su pediatra lo pesará y comparará el peso con el anterior para ver su hay algún problema o no y qué hacer al respecto. 

Hipoglucemia

Definición:

Dismunución del nivel de glucosa en sangre. La causa puede ser un ayuno prolongado, enfermedad o administración excesiva de insulina a los niños diabéticos.

Síntomas:

Cansancio, hambre, sudoración, visión borrosa, pérdida de conocimiento.

Tratamiento:

Tomar algo con azúcar.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/por-que-los-recien-nacidos-no-quieren-comer-8933

Embarazo saludable
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