¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

Contents
  1. ¿Qué hago si el bebé no quiere comer?
  2. Mi bebé no quiere comer ¿qué hago?
  3. ¿Es normal que rechace la comida?
  4. ¿Por qué no quiere comer el bebé?
  5. Principales motivos por los que rechaza la comida el bebé
  6. ¿Qué es la anorexia en bebés?
  7. Trucos para que acepte mejor la comida
  8. ¿Cómo sé si está lleno o se ha quedado con hambre?
  9. Mi bebé no quiere comer: ¿qué debo hacer en estos casos?
  10. Consejos para hacer que el bebé coma
  11. ¿Cuándo es el momento para que el bebé coma otros alimentos distintos a la leche?
  12. ¿Es necesario consultar a un especialista cuando el bebé no quiere comer?
  13. Anorexia en el bebé: ¿Qué hago cuando no quiere comer?
  14. El niño no quiere comer
  15. El apetito del bebé, cuando no quiere comer
  16. Casos especiales en la alimentación de los bebés
  17. El papel de los padres en la alimentación del niño
  18. Tipos de rechazo a la alimentación del bebé
  19. Mi hijo no come: qué hacer y qué no hacer si tiene inapetencia
  20. Respetar y entender al niño
  21. Ofrecerle todo tipo de alimentos y no desistir si algo no le gusta
  22. Comer en familia y en un ambiente agradable
  23. No forzar, ni engañar, ni chantajear
  24. Fuera pantallas a la hora de la comida
  25. No usar alimentos como premios, ni castigos
  26. Dejar que los niños manipulen los alimentos
  27. Mezclar en un plato alimentos que le gustan con los que no
  28. Platos grandes, menos comida
  29. La comida entra por los ojos
  30. No acompañar las comidas con leche
  31. Planificar el menú, comprar y cocinar con ellos
  32. ¿Jarabes para abrir el apetito?
  33. Mi bebé no come nada – Modo papillas
  34. “Ya pero antes se empezaban a dar las papillas a los 3 o 4 meses, ¿no?
  35. “Ya, pero yo le doy fórmula y el pediatra me ha dicho que debo empezar con sólidos cuando cumpla 4 meses”
  36. A tener en cuenta…
  37. “Vale, mi bebé cumple todas las condiciones, pero se niega a comer”
  38. Si aún cumpliendo con todo esto tu bebé se niega a comer:
  39. Mi BEBÉ CÓMIA muy bien y AHORA NO QUIERE comer, ¿por qué?
  40. 2 meses
  41. 3 meses
  42. 4 meses
  43. 7 meses

¿Qué hago si el bebé no quiere comer?

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Sin embargo, a veces el bebé no quiere comer y su alimentación puede llegar a convertirse en un dolor de cabeza.

Los motivos por los que unbebé rechaza la comida pueden ser muy diversos. En este artículo te contamos cuáles son y te damos una serie de trucos para aumentar su apetito.

Mi bebé no quiere comer ¿qué hago?

Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir. También es importante conocer las pautas alimentarias de nuestro pequeño, ya que estas son diferentes en cada bebé.

A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema. Por ello, es fundamental identificar y corregir las causas.

¿Es normal que rechace la comida?

La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Por ello, el rechazo del alimento en bebés se considera algo normal, sobre todo en niños entre 1 y 4 años.

Sin embargo, cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Por ello, es muy importante acudir a un pediatra.

¿Por qué no quiere comer el bebé?

Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos. Esto quiere decir que los bebés no suelen rechazar la comida, sino más bien las condiciones en las que se les da de comer.

Principales motivos por los que rechaza la comida el bebé

Las principales causas por las que un bebé no quiere comer son las siguientes:

  • No necesita más: los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas. Cuando estas necesidades se satisfacen, es normal que el bebé no quiera comer más.
  • Se encuentra en una etapa de desarrollo lento: en torno a los 2 años, los bebés comienzan a desarrollarse más despacio, necesitan menos energía y suelen reducir su ingesta de comida.
  • Técnica de alimentación inadecuada: algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer. Por ejemplo, que haya comido entre horas, que existan muchas distracciones o que los horarios sean muy rígidos.
  • Estrés durante las comidas: muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc. Como consecuencia, el bebé asocia el alimento con una mala experiencia.
  • Rechazo de nuevos alimentos: puede ocurrir cuando se introduce una alimentación complementaria a la leche materna.
  • Fármacos: algunos medicamentos pueden causar pérdida de hambre en bebés.
  • Enfermedad: la falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad. En este caso, podremos detectarlo porque el bebé presenta otros síntomas y deja de ganar peso.

¿Qué es la anorexia en bebés?

La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación. Por ello, es muy importante que lo consultemos con nuestro pediatra.

Trucos para que acepte mejor la comida

Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodoy agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio. Por ello, no debemos utilizar el chantaje ni el castigo y, por supuesto, no debemos obligarle a comer.

Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.). Además, podemos intentar presentar la comida de manera atractiva y comenzar a diversificarla, aunque solo a partir de los 6 meses.

Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo. A partir de este momento, debemos dejar que experimente, lo que le generará una gran satisfacción.

¿Cómo sé si está lleno o se ha quedado con hambre?

Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Posteriormente, se alimentará hasta que se sacie, siempre estableciendo una rutina diaria en cuanto a horarios.

Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre. De esta manera, no la rechazará posteriormente.

Puedes consultar nuestro artículo sobre Cómo saber si el bebé tiene hambre para saber más sobre este asunto.

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Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.

Bibliografía

  • Pérez-García, I., Alberola, S., & Cano, A. (2010). Rechazo del alimento en el niño pequeño. Anales de Pediatría Continuada, 8(1), 10-16.

Источник: https://www.enfamil.es/blogs/alimentando-a-mi-bebe/que-hago-si-el-bebe-no-quiere-comer

Mi bebé no quiere comer: ¿qué debo hacer en estos casos?

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

La alimentación es una arista fundamental en el desarrollo de todo ser humano. Sin embargo, muchas veces sucede que el bebé no quiere comer y no podemos descubrir a qué se debe este comportamiento.

A la hora de evaluar los motivos por los que un bebé no quiere comer, los pediatras sugieren identificar, en primer lugar, desde cuándo presentan este rechazo. Si ocurre desde siempre, puede deberse a alguno de estos motivos:

  • Reflujo ácido: esto sucede cuando el bebé no produce suficiente ácido en su estómago como para procesar los alimentos. Pero también puede ocurrir que produzca demasiado, en cuyo caso también presentará dolores y llorará cada vez que sea alimentado.
  • Rechazo a la lactosa: se da cuando el organismo no produce suficiente lactosa, la enzima necesaria para procesar los lácteos (no es el caso de los quesos y el yogur, que son lácteos ya fermentados). La intolerancia a la lactosa genera dolores intestinales.
  • Expectativa desmedida de los padres: el bebé come por necesidad, no por obligación. Muchas veces  el bebé ya satisfizo sus necesidades, pero los padres insisten en que “come poco”, cuando en realidad el problema no está en el recién nacido, sino en sus expectativas.

Por otro lado, si la conducta de rechazar los alimentos es nueva, es importante detectar el inconveniente lo más rápido posible para poder subsanarlo cuanto antes. Las causas más frecuentes de este comportamiento son:

  • Problemas digestivos: suelen aparecer con diarrea, retortijones, molestias e incluso vómitos.
  • Padecimiento de algún otro tipo de enfermedad: si, por ejemplo, el bebé tiene gripe o fiebre es común que tenga menos apetito.

Consejos para hacer que el bebé coma

Existen algunas técnicas muy sencillas que sirven para ir moldeando la percepción que el bebé tiene sobre el proceso de alimentación. Estos cinco factores podrían contribuir a que esta construcción se produzca:

  1. Hacer de la alimentación una experiencia agradable. Recuerda que durante los primeros años de vida, el bebé absorbe todo lo que percibe y lo relaciona con lo malo y lo bueno. Si el momento de la alimentación se da en un ambiente calmado, esto le ayudará a crear una percepción positiva.
  2. Ten cuidado con las temperaturas. Ellos no conocen qué está frío y qué está caliente. Por eso, procura encontrar la temperatura justa de cada alimento.
  3. Evita los alimentos procesados como la miel, infusiones o té. Su organismo puede no estar preparado para digerirlos. Vuélcate más hacia lo natural y trata de incorporar frutas. En este sentido, la manzana molida o el yogur natural son de las mejores alternativas.
  4. No le obligues a comer cosas que no le gustan. Está conociendo sabores y texturas nuevas constantemente. El hecho de que no le guste una fruta o verdura desde un principio no implica que no la vaya a comer en toda su vida. Dale tiempo y busca otras alternativas.

¿Cuándo es el momento para que el bebé coma otros alimentos distintos a la leche?

A partir de los cuatro o seis meses ya se puede ofrecer el bebé otro tipo de alimentos, especialmente frutas y verduras. Es importante ir incorporando pequeñas cantidades de diferentes ingredientes para que vaya conociendo los sabores que le agradan, los que no, qué temperatura le sienta mejor, y todas las cuestiones relativas a la alimentación.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la leche materna sea la forma exclusiva de alimentación hasta que el niño cumpla seis meses. A partir de ese momento, señalan, es apropiado incorporar alimentos acordes a la edad y que sean seguros para el bebé.

No perdamos de vista que sus dientes aún no han salido y que, por lo tanto, no pueden masticar. Te recomendamos probar con purés de patatas o de verduras, compotas de manzana o de pera y zumos de naranja, entre otras opciones sanas y naturales.

¿Es necesario consultar a un especialista cuando el bebé no quiere comer?

Nuevamente, volvemos al punto inicial. Es importante no alarmarse y saber identificar cuáles son las razones por las que el bebé no quiere comer. Puede ser algo circunstancial o quizás el problema sea el alimento o su preparación. Eso sí, si se presentan síntomas que ameritan una consulta médica o este comportamiento se alarga en el tiempo, no dudes en hacerlo.

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Источник: https://eresmama.com/bebe-no-quiere-comer-que-hacer/

Anorexia en el bebé: ¿Qué hago cuando no quiere comer?

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

Dra. Dª. Cristina Campoy Folgoso, Profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, Miembro del Comité de Nutrición (CoN) de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN).

Cuando el bebé no quiere comer (anorexia) ser por causa orgánica o funcional. El conocimiento de los tipos de rechazo a la comida en esta etapa de la vida del bebé y del comportamiento que deben tener los padres facilita la actitud ante este problema.

Normalmente, La anorexia en el lactante se debe a las infecciones

La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. Por tanto, el rechazo de la comida del niño pequeño sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre.

En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad.

 Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes.

Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. «¡Mi niño no come!», dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.

El niño no quiere comer

El niño, que durante 9 meses de gestación ha gozado de bienestar y equilibrio perfecto entre sí mismo y el espacio interior de la madre, tras el nacimiento, debe adaptarse a un ambiente nuevo temporalmente hostil. Para tranquilizarse, quiere sentirse unido a la madre igual que antes, teniéndola siempre a su lado.

Para el lactante, la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche infantil del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación.

Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella.

La madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo.

Esta recuperación de sí misma a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad.

Está ansiosa y tensa e incluso pierde las cualidades indispensables en una madre: la calma y la serenidad.

Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.

El apetito del bebé, cuando no quiere comer

Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares.

Llegados los 14-16 meses, el apetito baja sensiblemente, ya que la aceleración del crecimiento disminuye y, por tanto, también las necesidades energéticas.

Además, a esta edad, el niño ya es capaz de desplazarse caminando y descubre así un fantástico y excitante mundo por explorar que le hace cambiar su escala de valores, por lo que la comida pasa a segundo término.

Posteriormente, el tener buen o mal apetito depende de los hábitos y constitución del niño. Debemos intentar que coma con los miembros de la casa, de forma relajada y distendida. Sentirse integrado en la familia, darse cuenta de que todos escuchan y contestan a sus peroratas reforzará su autoestima.

Casos especiales en la alimentación de los bebés

Caso especial es el de los llamados «lactantes neuropáticos», bebés que van a mostrar dificultades en el amamantamiento y en el reflejo de succión desde el primer mes de vida, con continuas interrupciones de la tetada por llanto sin motivo aparente, eructos, regurgitaciones, y reflejo gastrocólico exaltado. Estos niños tienen una mirada vivaz e inquieta y con el llanto suelen llevar la cabeza hacia atrás en hiperextensión.

El papel de los padres en la alimentación del niño

Errores dietéticos durante los primeros meses de vida también pueden conducir a una anorexia pertinaz. A veces, tras el destete, la modificación de la consistencia y sabor de los alimentos, así como la introducción de la fruta, verduras o papillas, son motivo de nuevas dificultades, comenzando de nuevo la resistencia del niño a la alimentación.

Además, el niño también puede manifestar cierto malestar por la interrupción de la relación íntima que durante la lactancia mantenía con la madre. La pérdida de apetito también se ha observado en niños con abandono físico por carencia afectiva y privación emocional.

Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida.

Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de «confrontación o enfrentamiento». Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.

Tipos de rechazo a la alimentación del bebé

a) Los que hacen un «rechazo activo» (llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo).

b) Los que manifiestan un «rechazo pasivo» (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan) consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.

Источник: https://www.lechepuleva.es/bebe/no-quiere-comer

Mi hijo no come: qué hacer y qué no hacer si tiene inapetencia

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

Dos de mis tres hijos han tenido épocas de comer mal. Muy mal. Han sido, lo que mucha gente llama, «malos comedores» y, confieso que para los padres es muy agotador. Hay días en los que se lleva mejor, y te consuelas repitiéndote una y otra vez que si no comen es porque no tienen hambre, pero en otras ocasiones es inevitable no alarmarse ante la situación.

Si tú también tienes un peque al que le cuesta comer, te ofrecemos una guía práctica y sencilla con las cosas que debes y no debes hacer en esta situación.

Una de las mayores preocupaciones de los padres es la alimentación de sus hijos. Queremos que crezcan sanos, coman de todo y lo hagan de manera saludable. Pero, ¿qué ocurre cuando nuestro niño se niega a comer días tras día, o consideramos que lo que come no es suficiente?

Si realmente estamos preocupados, lo mejor es concertar una cita con el pediatra para que valore si existe algún problema de salud detrás de esa inapetencia. Pero si el médico nos dice que todo es normal y su crecimiento sigue estando dentro de su percentil, no habrá motivo de preocupación.

Respetar y entender al niño

Una vez descartado cualquier problema de salud, es importante que hagamos el ejercicio de intentar comprender a nuestro hijo, y no tomarnos su falta de apetito o rechazo a comer como algo personal.

Para ello, es aconsejable ponernos en su lugar y pensar que si a nosotros, como adultos, hay rachas en las que tenemos más apetito que otras, y alimentos que nos gustan más que otros, ¿por qué no habría de ocurrirle lo mismo a los niños?

Además, es importante saber que conforme van creciendo también varían sus necesidades energéticas. De este modo, cuando entran en una etapa de crecimiento lento lo normal es que su apetito descienda.

Así mismo, a partir de los dos años muchos niños entran también en una fase (completamente normal) llamada neofobia, que les lleva a rechazar alimentos que antes tomaban o a negarse a probar cosas nuevas.

Ofrecerle todo tipo de alimentos y no desistir si algo no le gusta

Una vez descartado cualquier problema y hecho el ejercicio de entender y respetar al niño, comencemos por ofrecerle todo tipo de alimentos, huyendo de las dietas monótonas.

En este sentido, recordemos la importancia que tiene la alimentación del bebé en su primer año de vida, pues está demostrado que los patrones alimenticios que siga el niño en sus primeros meses, persistirán en su cerebro durante bastante tiempo.

Así pues, desde que comience la alimentación complementaria, procuremos ofrecer al niño (casi) cualquier alimento, enmarcado dentro de una dieta variada y saludable. Además, ¡recuerda que no debes caer en el error de dejar de ofrecer a tu hijo aquello que a ti no te gusta!

Por otro lado, y aunque los niños se nieguen por sistema a probar nuevos alimentos, es importante no desistir, y seguir ofreciéndoselos de forma paciente y sin forzar, hasta que poco a poco vaya llegando su aceptación. Según los expertos, el niño podría empezar a aceptar el alimento tras haberlo probado entre 10 y 15 veces.

Comer en familia y en un ambiente agradable

Compartir la mesa en familia es fundamental para inculcar buenos hábitos alimentarios. El ejemplo de los padres y la educación nutricional que se realiza en la mesa juega un papel muy importante a la hora de educar a nuestros hijos y crear un ambiente positivo.

El momento de la comida debe ser agradable, sin prisas y sin interferencias. Bien sentados en la mesa, los padres enseñaremos a los niños a comer despacio, masticar bien y disfrutar de la comida.

Y si nuestro hijo no quiere comer, evitemos convertir el momento de sentarnos a la mesa en un problema. Dejemos el estres y la ansiedad a un lado, y no caigamos en los gritos, llantos y discusiones, que lo único que conseguirán será agobiarles aún más.

No forzar, ni engañar, ni chantajear

Numerosos estudios han determinado que forzar a los niños a comer es contraproducente, pues no sólo no ayuda a que la alimentación selectiva se reduzca, sino que podría ocasionar el efecto contrario, y provocar un mayor rechazo.

Pero forzar a comer todo el plato o parte del mismo también es:

  • Utilizar técnicas de entretenimiento o engaños para que abran la boca de manera autómata sin prestar atención a lo que están comiendo: por ejemplo, mientras les hacemos trucos de magia, les ponemos el chupete para obligarles a tragar, hacemos el avioncito o les entretenemos con otras historias)
  • Chantajearles o amenazarles, con frases del estilo: «si no comes no vas al cine», «hasta que no comas tres cucharadas más, no te levantas de la mesa», «tienes que comer para que los Reyes Magos te traigan muchos regalos»…

Fuera pantallas a la hora de la comida

Un móvil o una tablet interfiriendo a la hora de comer es contraproducente para los más pequeños, por más divertido que sea lo que proyecte.

Recordemos que la Academia Americana de Pediatría sugiere evitar la exposición de los bebés de hasta 18 meses a las pantallas, y añade que el uso de dispositivos antes de los dos años podría retrasar el desarrollo del habla en los niños.

No usar alimentos como premios, ni castigos

El alimento nunca debe ser un premio ni un castigo, es decir, no debemos premiar con chucherías la ingesta de pescado, por ejemplo, ni obligar al niño a tomarse un plato de brócoli si no nos ha obedecido en otros aspectos.

Haciendo esto, el niño asociará inconscientemente la ingesta de determinados alimentos a algo sacrificado, feo y desagradable. Además, estaremos contribuyendo a aumentar el consumo de azúcar en su dieta al utilizar las chucherías como recompensa o postre.

Dejar que los niños manipulen los alimentos

A la hora de comenzar con la alimentación complementaria, aprovechemos la curiosidad innata que tienen los bebés para explorar, experimentar e imitar a los adultos poniendo en práctica la alimentación autorregulada o Baby Led Weaning. De esta forma, el niño entrará en contacto con los alimentos de forma autónoma, y aceptará mejor sus diferentes sabores y texturas.

Mezclar en un plato alimentos que le gustan con los que no

Si por ejemplo, a nuestro hijo no le gustan las verduras, tratemos de combinarlas en el mismo plato con otros alimentos que sí acepten de buen grado. De este modo, es más fácil conseguir que las vayan incorporando a su dieta. No se trata de camuflar el alimento que rechazan, sino de presentárselo de forma agradable o combinarlo con otros ingredientes que le gusten más.

Platos grandes, menos comida

Si a un niño al que le cuesta comer, le ponemos delante un plato rebosante de comida, es fácil que llegue a agobiarse. Por eso es preferible ofrecer una racióm más pequeña y que el niño repita si se queda con hambre, que ofrecer de inicio gran cantidad de comida.

También podemos recurrir al truco de presentarle la comida en un plato o bandeja grande, de manera que visualmente el niño piense que la ración que tiene delante es más pequeña de lo que en realidad es.

La comida entra por los ojos

No se trata de hacer de cada plato una obra de arte, pero es importante recordar que la comida entra por los ojos por lo que una presentación atractiva de los alimentos puede convertirse en nuestro mejor aliado.

A veces basta con utilizar una vajilla con dibujos que motiven al niño, distribuir la comida por colores, presentar un plato variado con distintos tipos de alimentos, y jugar con la colocación de los ingredientes dentro del plato.

No acompañar las comidas con leche

La leche es muy importante en la dieta de los niños, pero no debemos olvidar que no se trata de una bebida sin más, sino de un alimento que aporta múltiples nutrientes y grasas.

Por ello, si ofrecemos al niño un vaso de leche antes de las comidas, o utilizamos la leche como bebida mientras comen o cenan, su apetito disminuirá y dejarán de consumir otros alimentos.

Planificar el menú, comprar y cocinar con ellos

Una forma de hacer entrar al niño en contacto con los alimentos de manera saludable es involucrarlos en todo el proceso: desde la planificación del menú familiar, hasta la adquisición de los alimentos en el supermercado y su posterior cocinado.

De este modo, podemos pedir a nuestro hijo que nos aporte alguna sugerencia para el menú, y nos acompañe a hacer la compra. Dejémosle que, por ejemplo, elija las verduras que desea tomar, las pese en la báscula y las meta dentro del cesto.

Una vez en casa, animaremos al niño a cocinar con nosotros los alimentos que hemos comprado. Esto generará en ellos una gran curiosidad, aumentarán sus expectativas y se sentirán orgullosos de su aportación.

¿Jarabes para abrir el apetito?

Ante la inapetencia de los niños a la hora de comer, muchos padres pueden pensar que la solución pasaría por ofrecerles un jarabe para abrir el apetito. Pero según podemos leer en este documento de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, este tipo de fármacos no está recomendado:

«En realidad no existen fármacos cuyo efecto sea aumentar el apetito. Moléculas como ciproheptadina o pizotifeno en realidad son sustancias que tienen como efecto secundario el incremento del apetito. Ninguna de las dos ha demostrado su utilidad y pueden producir otros efectos secundarios»

Si el pediatra no lo recomienda, tampoco es necesario dar a nuestros hijos un complejo multivitamínico, pues el exceso de vitaminas en la dieta puede ser contraproducente. En niños sanos, basta con ofrecer una alimentación saludable y variada, y no olvidar la práctica diaria de ejercicio físico al aire libre.

Fotos | iStock

En Bebés y más | ¿Tu hijo rechaza probar nuevos alimentos? No lo presiones

Источник: https://www.bebesymas.com/consejos/mi-hijo-no-come-que-hacer-que-no-hacer-tiene-inapetencia

Mi bebé no come nada – Modo papillas

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

Hay diferentes maneras de ofrecer la alimentación complementaria: papillas, picados, mixtos, BLW, si te has informado sobre los distintos métodos para introducir los sólidos a los bebés, y has elegido las papillas o triturados, te vamos a explicar algunas cosas a tener en cuenta para alimentar a tu bebé.

La alimentación complementaria no tiene porqué empezar a los 6 meses y 1 un día, sino que deberíamos tener en cuenta ítems muchísimo más importantes para saber si está preparado para comer sólidos:

  • ¿Se mantiene sentado en una trona con ayuda sin tambalearse o caerse hacia los lados?
  • ¿Ha perdido el reflejo de extrusión de la lengua? (movimiento reflejo que permite al bebé expulsar de la boca cualquier objeto sólido que alcance la parte anterior de la lengua, es un movimiento reflejo de autoprotección que evita atragantamientos por cuerpos extraños y que desaparece entre los 5 y 8 meses de vida aproximadamente).
  • ¿Muestra interés por la comida?
  • ¿Es capaz de mostrar hambre o saciedad con gestos? Sabe decir que no, o señalar, etc…
  • ¿ Su desarrollo psicomotor le permite mirar un objeto, agarrarlo con la mano y llevárselo a la boca?

Si alguna de estas respuestas es no, significa que aún no está preparado para comer sólidos, con lo cual aquí tienes una posible señal de porqué no come, si es vuestro caso.

“Ya pero antes se empezaban a dar las papillas a los 3 o 4 meses, ¿no?

Correcto, pero “antes” fue la época en la que no se sabía nada de lactancia y las madres no daban el pecho.

Fue el boom de la leche de fórmula, pero ésta no aportaba los nutrientes que aportan las fórmulas de hoy y se debían complementar con alimentos, que por narices tenían que ser en formato muy líquido, pues los bebés, a esa edad, aún no estaban preparados para otras texturas,

“La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento hace que deba ser el alimento aconsejado y recomendado para el recién nacido y lactante sano durante los 6 primeros meses de vida, ya que su composición se adapta a las limitaciones fisiológicas del tubo digestivo, del metabolismo intermediario y de la función renal. Aportando una serie de ventajas: nutricionales, inmunológicas, psicológicas y económicas.“ – AEPED

“Ya, pero yo le doy fórmula y el pediatra me ha dicho que debo empezar con sólidos cuando cumpla 4 meses”

Esta es una recomendación habitual, pero no está alineada ni actualizada con las recomendaciones oficiales de organismos internacionales y nacionales como la OMS o Nacionales como la AEPED:

“Cuando no sea posible la alimentación al pecho materno se realizará con las llamadas leches para lactantes o fórmulas de inicio. Son leches elaboradas a partir de la leche de vaca y sustituyen a la leche materna para los lactantes sanos durante los 6 primeros meses de vida y pueden ser utilizadas junto a otros alimentos hasta el año de vida.”

A tener en cuenta…

  • La comida sólida complementa la lactancia hasta el primer año.

Eso significa que el bebé de esta edad debe alimentarse con leche para entrar en un periodo transicional en el que se inicia la diversificación alimentaria.

Al fin y al cabo, es una manera de empezar a incorporar colores, texturas, olores, nutrientes… Es una manera de aprender, de probar, de experimentar, de ver cómo reacciona el cuerpo, de observar (alergias, reacciones, tolerancia…) con el fin de que llegados al año de edad (siempre aproximado) ese bebé sea capaz de comer comida sólida e irla incorporándola como principal para dejar la leche como alimento complementario.

“Vale, mi bebé cumple todas las condiciones, pero se niega a comer”

Es una consulta común, bebés que no quieren papillas, ni probar texturas nuevas, etc.

Vamos a dar un repaso a algunos tips básicos para que el momento de la comida sea un momento agradable de relación y alimentación:

  • Tan importante es la presentación cómo la calidad del plato: No por hacer papillas debemos abandonar la presentación, las buenas formas, y la calidad nutricional.
  • Los horarios no son importantes a esas edades, es difícil pensar que después de una lactancia a demanda ahora vamos a desayunar a las 8h a comer a las 12h, merendar a las 16h  y a cenar a las 19h. No tiene mucho sentido, ¿verdad?. Recuerda que el bebé sigue tomando leche, con lo que quizás, si de manera relajada, le ofrecemos comida cuando nosotros comemos, sin que tenga 4 ojos mirándolo, la presión y la sensación para él será mucho más llevadera y seguramente mostrará más interés. Al final, los horarios y las rutinas se van a incorporar de manera natural, igual que lo están en nuestras vidas.
  • Un plato tiene que entrar por los ojos. Se llama empatía, ¿o tú te comerías según qué? Un bebé necesita colores y olores agradables, o sea que no se trata de coger la paella del domingo y pasarla por el turmix, sino de tener mucho cuidado en cómo siente la comida nuestro bebé. Debe ser un momento de explosión de los sentidos: olores, sabores, texturas… debe poder experimentar, ponerse contento y esperar ese momento con alegría, pero no todo vale. El plato tiene que tener un aporte nutricional óptimo, hay que huir de los procesados y los añadidos como los azúcares por “muy buena pinta que tengan”
  • No se vale ponerle una cuchara y no dejar que la use. Si has optado por las papillas, prepárate para la guerra con humor, pon un hule en la mesa y quítale la ropa a tu bebé. Usa la cuchara para ofrecerle la comida, pero NO SE LA METAS EN LA BOCA. Es muy necesario que tu bebé muestre sus ganas de comer o su sensación de saciedad, y con una cuchara atacando cada 10 segundos es muy difícil: puedes coger la cuchara y situarla a la altura de sus ojos, pero sin avasallar, ofreciendo, no enchufando, y que sea el bebé el que se incline hacia ella para comer. Si no lo hace o no muestra interés, es importante tener una segunda opción. Cuando coma, aparta la cuchara de su cara, deja que saboree y que trague tranquilamente, y no vuelvas a coger la cuchara hasta que haya tragado y respirado. Si él tiene su propia cuchara e intenta comer, deja que lo haga, permítele probar, confía en él, observa como aprende.
  • Los movimientos masticatorios reflejos aparecen sobre los 7 meses, con lo que, aunque hayas decidido empezar con papillas, ten en cuenta que el bebé necesita empezar a masticar. Es importante empezar a aumentar la consistencia de los alimentos sin prisa pero sin pausa. En breve publicaremos un post sobre la transición de los alimentos.
  • Cuando diga NO o cierre la boca, se acabó. No intentes convencerle, ni distraerle a ver si cuela, mucho menos a hacerle el truco de cambio de chupete-cuchara ni chantajearle con “mamá te va a querer mucho”, etc. Eso es forzar y si hay algo en lo que todos los organismos y profesionales de la nutrición están de acuerdo de manera unánime, es que NO SE DEBE FORZAR NUNCA a un niño a comer. Respeta su decisión, ofrécele el siguiente alimento o el pecho y de nuevo, si le apetece bien y sino, también.

Si aún cumpliendo con todo esto tu bebé se niega a comer:

  • Las comidas, además de nutrirnos tienen que ser momentos placenteros, de calma, de tranquilidad, de relación, ¿o a nosotras nos gusta comer con prisa, alimentos que no nos gustan o comer cuando no nos apetece? Pues eso. Si las comidas se están convirtiendo en momentos de rabietas, llantos, tensión y estrés, vamos por mal camino.
  • Si esto está pasando, lo más probable es que no estemos cumpliendo con lo comentado más arriba. Si tu bebé solo ver la comida se pone a llorar, apártala un par de días de su dieta y aliméntalo de nuevo exclusivamente con tu leche.  Intenta hacerlo en fin de semana, cuando estéis tranquilos, cuando no te tengas que ir a trabajar y puedas estar tú al 100%.
  • Un par de días más tarde, vuelve a empezar, ¡con alegría! Integra a tu bebé en la mesa con vosotros, deja que sea él el que pida probar, intenta no mezclar alimentos aún y ofrecerle dos o tres opciones de distintos colores, texturas y sabores. Pon una cuchara a su alcance y que pruebe. No pasa nada si no usa la cuchara, es sólo simbólica. Deja que meta las manos en el bowl y que se las chupe. Que pruebe poquito a poco y que se convierta en un momentazo para todos.
  • Si aún no come y tiene menos de 7 meses, es que probablemente no esté preparado. Espera un poco.
  • Si tiene más de 7 meses y no come absolutamente nada, aún poniendo en práctica lo comentado en este post, puede ser el momento de consultar con un profesional especializado para valorar la ingesta o con el pediatra para valorar otros motivos (lee + aquí)
  • Cuando empiece a comer, es de VITAL IMPORTANCIA que transmitas todo esto a las personas que están con él en los momentos de las comidas. Si ya has empezado a trabajar y se queda con la canguro, la abuela o la guardería, investiga cómo le están ofreciendo la comida y haz los cambios pertinentes. Respetar esta etapa tan importante es crucial para que cuando este bebé se convierta en niño, pueda gozar de autonomía y quiera probar sensaciones nuevas.

Si te has quedado con ganas de más, atenta, porque Iria Quintans , dietista nutricionista de Nutrienfamilia nos está preparando una entrada para explicaros la transición de los triturados a los sólidos ¡”comme il faut”!

*Es importante recalcar que en todo momento estamos hablando de bebés sanos que se encuentran dentro de la normalidad. Si no estás segura si es vuestro caso, no dudes en consultar con un profesional pediátrico.

Источник: https://blog.lactapp.es/bebe-no-come-nada-modo-papillas/

Mi BEBÉ CÓMIA muy bien y AHORA NO QUIERE comer, ¿por qué?

¿Por qué mi bebé no quiere comer nada?

A lo largo del desarrollo, los bebés, niños y niñas pasarán por ciertas crisis y brotes de crecimiento que afectarán directamente a su alimentación.

Pueden pasar de comer fenomenal, a no querer comer absolutamente nada o a volverse muy selectivos con los alimentos que les ofrecemos.

¿Cuál es nuestro papel como adultos en estos casos? ¿qué podemos hacer para que nuestro hijo o hija coma?

En este artículo de paraBebés vamos a ver qué pasa si nuestro bebé no quiere comer nada, causas por las que un bebé no quiere comer de repente a los 2, a los 3 meses, a los 4 meses, a los 7 meses y al año de edad. También indicaremos pautas y consejos para cuando un bebé no quiere comer.

Mi bebé comía muy bien y ahora no quiere comer. La alimentación infantil es una de las cuestiones que más preocupan a las familias hoy en día. Desde el momento del nacimiento, los padres y madres muestran una gran preocupación por que sus hijos e hijas se alimenten de una forma adecuada y que acepten alimentos de todo tipo.

Los primeros 6 meses de vida, esta cuestión es más sencilla de llevar a cabo, ya que los bebés se alimentan únicamente de leche materna o de fórmula. En este artículo, verás los 4 tipos de leche materna.

Una vez que empieza la alimentación complementaria, muchos niños y niñas muestran rechazo a los alimentos que se les presentan creando una gran angustia a sus progenitores.

La alimentación es un proceso que necesita un tiempo de adaptación progresivo por parte del bebé, que tendrá que ir acostumbrándose a nuevos sabores y texturas que se irán incorporando a su dieta.

Pero, en este momento, debemos plantearnos una cuestión: ¿el bebé no come nada o no come lo que a nosotros nos gustaría que comiera?

Su estómago es muy pequeño y no podemos crearnos altas expectativas en cuanto a la cantidad que deben ingerir. Comerán lo que necesiten.

Si nuestro hijo o hija rechaza cualquier tipo de alimento, presentado en diferentes formatos (sólido o triturado) y se niega a comer, en un principio no debería preocuparnos, ya que hasta el año de edad su alimento principal es la leche materna o la leche de fórmula, por lo que, de momento, sus necesidades nutricionales están cubiertas.

¿Por qué mi bebé no quiere comer? Son muchos los motivos que llevan a los bebés a dejar de comer en ciertos períodos de tiempo.

Entre el nacimiento y los 6 meses de edad, las causas más frecuentes de dejar de comer suelen ser por crisis de lactancia o por la salida de los primeros dientes.

Las crisis de lactancia suelen ser más evidentes en aquellos bebés alimentados con leche materna, pero también las pueden presentar los que toman leche de fórmula. Vamos a ver las causas por las que un bebé no quiere comer en diferentes meses:

2 meses

¿Por qué mi bebé de 2 meses no quiere comer? Si tu bebé de 2 meses come menos que antes, debes saber que alrededor de las 7 semanas de vida, se produce una crisis de lactancia en la que el bebé necesita mayor cantidad de leche para su crecimiento.

La leche materna, por su parte, cambia de composición para adaptarse a las necesidades del bebé y, también, se modifica ligeramente su sabor. El bebé llora cuando come, le cuesta agarrarse al pecho, arquea la espalda.

etc Con esto consigue aumentar la producción de leche aunque, a vista de los adultos, de la sensación de que no quiere comer.

3 meses

Mi bebé de 3 meses no quiere comer. Si a esta edad el bebé no quiere comer, puede deberse a la crisis de crecimiento más marcada en los lactantes. El bebé no come tan a menudo y reduce el tiempo de las tomas. Los padres y madres confunden este hecho con que el bebé no come, pero él ya sabe succionar perfectamente y extrae la leche muy rápido.

Además, empieza a recibir los estímulos del exterior con mucha claridad, lo que hace que se distraiga con facilidad.

Hace años, cuando no se sabían todas estas cosas, la mayoría de los bebés eran destetados a esta edad, ya que coincidía con el total establecimiento de la lactancia materna, donde las mujeres dejan de notar los pechos duros y, sumado al comportamiento de los hijos e hijas, se atribuía a una retirada de leche. Hoy en día, se sabe que es una crisis que puede durar hasta un mes, por lo que solo queda tener paciencia.

4 meses

Mi bebé de 4 meses no quiere comer. Con esta edad, los bebés pasan por una crisis de sueño que se traduce en múltiples despertares que afectan a la alimentación, ya que la succión les relaja, pero muchas veces no quieren comer. Descubre qué puede hacer un bebé de 4 meses.

7 meses

Si mi bebé de 7 meses no quiere comer, ¿qué hago? Puede deberse a que la alimentación complementaria ha empezado hace un mes, aproximadamente, y muchos niños muestran gran interés por los nuevos alimentos, aunque coman muy poquita cantidad, y pueden rechazar la leche momentáneamente. En este artículo, te contamos qué hace un bebé de 7 meses.

1 año

Se produce una desaceleración en su crecimiento, ya que no pueden seguir evolucionando al ritmo vertiginoso que lo hacían hasta ahora. Al crecer menos, también necesitan ingerir menos cantidad de calorías y, además, se vuelven más selectivos con los alimentos. Normalmente, la demanda de leche se mantiene o, incluso, aumenta.

Además de estas crisis de crecimiento, los niños y niñas que pasen por alguna enfermedad o dolencia, pueden mostrar inapetencia durante días. Por tanto, otra de las causas por las que un bebé no quiere comer de repente puede ser un problema de salud o malestar. Vamos a ver a continuación qué hacer si nuestro bebé no quiere comer.

Como podemos ver, nuestro bebé puede dejar de comer, como lo hacía habitualmente, de un momento a otro, por múltiples causas. Lo que debemos valorar, es que nuestro bebé esté activo y contento, signos que nos mostrarán que lo poco que come, es suficiente en su etapa de desarrollo. Aquí te dejamos unas pautas a tener en cuenta ante esta situación:

  • No obligar a comer: cuanto más forcemos a los niños y niñas peor. No queremos crear una relación negativa con la comida.
  • Seguir ofreciendo variedad y con diferentes presentaciones: a mayor oferta de comida, mayores posibilidades habrá de que coma en algún momento. Aquí encontrarás ideas de papillas para bebés de 6 meses y 10 ideas de desayunos para bebés de 1 año.
  • No usar la comida como premio o castigo ni enfadarse si no come.
  • Predicar con el ejemplo: comer en familia, que vea como comen las personas de su entorno, fomentará su imitación y favorecerá sus ganas de comer.
  • Respetar los signos de saciedad: si nuestro bebé no quiere comer más, no presionarle. Por mínima que sea la cantidad que coma, es suficiente para él.
  • Evitar distracciones como la televisión o los teléfonos que puedan desviar su atención de la comida.
  • Paciencia: será nuestra mejor aliada para afrontar estas situaciones.

En el siguiente artículo encontrarás otros Consejos para que los niños muestren interés en los alimentos sólidos.

No obstante, desde paraBebés te recomendamos que acudas al pediatra o a la pediatra ante cualquier tema que te preocupe sobre tu hijo o hija, ya que debe valorar cada caso particular y descartar algún tipo de patología.

Mi bebé comía muy bien y ahora no quiere comer, ¿por qué? En el siguiente vídeo te explicamos por qué tu bebé no quiere comer y qué puedes hacer para remediarlo.

Si deseas leer más artículos parecidos a Mi bebé comía muy bien y ahora no quiere comer, ¿por qué?, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Alimentación del bebé.

Bibliografía

  • Coulthard, H., Emmett, P., Harris, G. (2017). ¿Existen períodos sensibles para la aceptación de alimentos en la infancia?, 5(1):75-85. DOI 10.1007 / s13668-017-0203-0
  • Gomez M. (2018). Recomendaciones de la Asociación española de pediatría sobre la alimentación complementaria.

    Recuperado de https://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/recomendaciones-aeped-sobre-alimentacion-complementaria

  • Padró, A (fecha desconocida). Crisis o brotes de crecimiento. Recuperado de: https://albalactanciamaterna.

    org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/crisis-o-brotes-de-crecimiento/

Источник: https://www.parabebes.com/mi-bebe-comia-muy-bien-y-ahora-no-quiere-comer-por-que-4575.html

Embarazo saludable
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