Preadolescencia y familia, cambios y consejos

Contents
  1. 8 consejos para padres con hijos preadolescentes
  2.  
  3. Compartimos muchos consejos y recursos terapéuticos en psicología infantil y adolescente
  4. Consejos para padres con hijos preadolescentes
  5. ¿A qué edad empieza la preadolescencia?
  6. Los tiempos han cambiado
  7. Hablemos de la preadolescencia: ¿cuáles son los principales cambios emocionales de esta etapa?
  8. ¿Por qué sucede esto?
  9. ¿Qué ocurre en el cerebro?
  10. ¿Qué caracteriza la preadolescencia?
  11. Otros aspectos comunes de esta etapa
  12. 1. Aumento de las relaciones sociales
  13. 2. Sentimientos de miedo y vergüenza
  14. 3. Necesidad de intimidad
  15. 4. Labilidad emocional
  16. 5. Egocentrismo y preocupación por la opinión de los demás
  17. 6. Ataque al grupo original
  18. 7. Cambios de actitud o ideología
  19. 8. Malos hábitos
  20. 9. Descubrimiento de la sexualidad
  21. La preadolescencia, cómo afrontarla
  22. La preadolescencia y todo lo que viene después: ¿es un problema?, ¿un desafío?; o, por el contrario, ¿un descubrimiento?
  23. Los 3 momentos cruciales
  24. Los cambios físicos y psicológicos
  25. La importancia del grupo de amigos
  26. Hablando de normas…
  27. La preadolescencia: ¿cómo afrontarla?
  28. La preadolescencia: empiezan los cambios en tu hijo
  29. Consejos para padres con hijos preadolescentes:
  30. Mantener una buena relación con su hijo preadolescente
  31. Qué esperar
  32. ¿Qué puede hacer?
  33. Preadolescencia: Cambios y libros para esta etapa
  34. Cambios físicos en la preadolescencia
  35. Cambios sociales y emocionales en la preadolescencia
  36. Cambios en el comportamiento durante la preadolescencia
  37. Consejos para los padres de preadolescentes
  38. No olvidemos tampoco…
  39. Libros interesantes para esta etapa
  40. ¿Qué pasa en mi cuerpo?
  41. El Libro Rojo de las Niñas
  42. El Libro Dorado de los Niños
  43. Resumiendo, una vez llegada la preadolescencia…

8 consejos para padres con hijos preadolescentes

Preadolescencia y familia, cambios y consejos

Cada vez con más frecuencia se escucha hablar de preadolescencia, es un periodo comprendido entre los 9 y los 12 años en el que el niño pasa de ser, precisamente, un niño a ser un adolescente.

Este concepto surge de la necesidad de designar ese periodo en que los niños están dejando de ser niños, pero aun no forman parte del grupo de los adolescentes.

Y cada vez preocupa más este periodo puesto que los niños de hoy en día maduran mucho antes de lo que lo hacían  los padres a su edad.

Consejos para padres con hijos preadolescentes

Es un periodo donde pueden surgir conflictos  difíciles de sobrellevar.

Los niños se ven más mayores y  quieren ser más independientes, mientras que los padres los siguen viendo como niños y les cuesta tolerar los cambios en su forma de ser y de actuar.

La normalización de ciertos comportamientos y la comprensión de los procesos que son típicos a estas edades nos ayudará a a atravesar esta etapa. Los siguientes consejos nos serán de utilidad a la hora de afrontar este periodo.

Consejos para padres con hijos preadolescentes

  • Autoconciencia ¿Cómo éramos nosotros de adolescentes? ¿Qué cosas nos preocupaban? Recordar nuestra propia adolescencia puede darnos una visión más empática.
  • Es aconsejable mantenernos informados, leer  algunos libros o  estar en contacto con profesionales que trabajen con niños y adolescentes. Podría resultarnos útil tanto para comprender a nuestros propios hijos como para tranquilizarnos y ayudarnos a normalizar algunos comportamientos.
  • Las normas y los límites siguen siendo importantes. Se flexibilizan y se ajustan a la edad y desarrollo del niño. Es importante que los adultos estén de acuerdo respecto a que normas son importantes y como hay que cumplirlas. Por otro lado los padres tienen que estar preparados para discutir ciertas normas y flexibilizar en algunos puntos.
  • Escuchar, escuchar y escuchar. Los preadolescentes y adolescentes huirán más que nunca de los sermones y las frases repetitivas. Sin embargo acudirán a sus padres si saben que no les sermonean ni critican continuamente.

Comunicación en la preadolescencia

  • Mucho ojo con las muestras de afecto, o por el contrario con las recriminaciones en público, sobre todo si son sus amigos. A veces podemos hacerlo sin darnos cuenta, por ejemplo decirle “eso son tonterías”. A  esta edad los niños son muy sensibles a la aprobación social y temen hacer el ridículo ante sus iguales.
  • Conoce a tu hijo DE NUEVO. Está en pleno cambio, de un día para otro puede cambiar en su forma de vestir, de actuar, de pensar…. Puede dejar de lado actividades y gustos que hasta ese momento le encantaban y aficionarse a otros gustos e intereses completamente diferentes.
  • Como padres no debemos sentirnos amenazados “por que nuestro hijo ya no nos hace tanto caso como antes”. A estas edades los amigos se convierte en una fuente de influencia poderosa, sin embargo podemos estar tranquilos, no reemplazan a los padres.
  • Respeto a la intimidad. Los preadolescentes y adolescente requieren respeto a su intimidad. Esto no significa que tengamos que desentendernos de que hacen o donde están. Podemos estar informados, por ejemplo sabiendo con que amigo esta y donde van, pero no necesitamos saber todos los detalles.

Ante todo tener paciencia, la mayoría de las situaciones problemáticas se resuelven con el paso del tiempo, la paciencia y el apoyo. Sin embargo, aunque muchos de estos comportamientos son normales y típicos de la edad no debemos bajar la guardia, la niñez y la adolescencia son periodos importantísimos en el desarrollo de la persona.

Como padres o como educadores debemos estar atentos a todos aquellos cambios que por excesivos o duraderos en el tiempo requieran de intervención profesional.

Cuando cualquier tipo de problemática este causando malestar intenso y duradero ya se en el niño o en la familia, consultar con un profesional de la pediatría o la psicología nos puede ayudar a superar ciertas dificultades

Identificar señales de preocupación en la preadolescencia

  • Cambios demasiado bruscos; peso, alimentación, estado de ánimo etc.
  • Cambios drásticos en sus rutinas o hábitos
  • Problemas para dormir
  • Propensión a la agresividad
  • Abandono o desinterés excesivo en ciertas actividades o personas
  • Absentismo escolar
  • Bajada brusca del rendimiento escolar
  • Habla o “bromea” sobre suicidio
  • Muestra ansiedad o preocupación excesiva
  • Indicios de que puede consumir o relacionarse con gente que consume ciertas sustancias: alcohol, tabaco, drogas etc.
  • Problemas con la ley
  • Desaparicion de dinero en casa

 

Los problemas situacionales o emocionales de un niño o un adolescente siempre deberían ser consultados y tratados por un profesional que nos ayude a manejar estas situaciones y, sobre todo, que ayude al niño o adolescente a sentirse bien.

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Consejos para padres con hijos preadolescentes

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No son pequeños pero tampoco mayores.

Existen multitud de foros en los que padres preocupados preguntan a qué edad empieza la preadolescencia (¿10 años? ¿12 años?), y dado que los tiempos han cambiado, que aparentan ser mayores de lo que éramos nosotros a su edad y que no sabemos, por ejemplo, cómo enseñar a nuestros hijos a protegerse en las redes sociales, conviene que eches un ojo a estos consejos para padres con hijos preadolescentes.

¿A qué edad empieza la preadolescencia?

Ésta es la pregunta del millón. La versión oficial dice que es un período comprendido entre los 9 y los 12 años pero, como todo en la vida, esto no es matemático, depende de cómo sea tu hijo.

Ten por seguro que será preadolescente cuando en “la construcción de su yo intervengan cambios corporales, conductuales y emocionales” tal y como explica la psicóloga infantil Sara Tarrés en 'Cambios emocionales en la preadolescencia' de Guía Infantil.

Quizás se muestre demasiado frío (y cortante), seguramente conteste con monosílabos y, por supuesto, no querrá que muestres afecto por él/ella en público, menos si hay alguien de su edad cerca. Su comportamiento ambivalente puede ser desconcertante e incluso desagradable.

Los tiempos han cambiado

Los niños de hoy están viviendo experiencias muy diferentes a las que nosotros vivimos, en parte por la aparición de internet y las redes sociales (no dejes de leer 'Cómo detectatar los 4 tipos de bullying más comunes' o '¿Qué es el sexting y cómo proteger a los adolescentes?').

La buena noticia es que, en muchas ocasiones, demuestran mayor madurez y una actitud de confianza. Aún así hay una brecha generacional enorme.

Como padres, estamos tratando con problemas que nuestros propios padres jamás soñaron, y a menudo nos sentimos menos preparados de lo que estaban ellos cuando nosotros nos convertimos en preadolescentes.

Criar a un niño ya no se basa en establecer normas estrictas. De hecho, el portal de psicología Cepvi advierte en el artículo 'Pre-adolescentes: cómo modificar su comportamiento' que “los padres que utilizan un castigo intenso, suelen fomentar en sus hijos comportamientos agresivos y violentos”.

Muy pocos hemos educado a nuestros hijos para que obedezcan ciegamente.

Sin embargo, sabemos que es mucho mejor tener niños que piensen, reflexionen y usen la cabeza, a prohibir y convertir a los chavales en ignorantes que no pueden ver las consecuencias de sus actos y que en cuanto se les presenta la ocasión, deciden saltarse las reglas.

1. Cenad juntos

Procura encontrar un hueco en el día para pasar tiempo y hablar con tus hijos. El mayor reto con los preadolescentes es captar su atención. Si estableces el hábito de charlar sobre cómo le ha ido el día durante la cena, conseguirás establecer un poco de complicidad entre vosotros.

2. Fuera móvil en la mesa y el coche

Empieza por ti, sírvele de ejemplo. Si te conectas a o chateas por Whatsapp al comer o al volante, tu hijo imitará tu comportamiento. Pon la norma de que nadie puede interactuar en el mundo digital mientras estéis en espacios como el coche o la mesa, de esta forma favorecerás la conversación.

3. Demuestra cariño sutilmente

La psicoterapeuta de 'Mother of Family Therapy', Virginia Satir dice que “necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”.

Los preadolescentes suelen evitar las muestras de afecto, a pesar de que las necesitan. Ante esto puedes buscar alternativas para demostrarle cariño, como por ejemplo revolverle o alisarle el pelo cariñosamente o darle un toquecito en la nariz.

No hace falta que sea constantemente, pero sí debe estar presente.

4. Actualízate

El mundo tecnológico cambia constantemente. Salen nuevas apps; las redes sociales que antes estaban de moda, ahora no lo están; hoy mola un videojuego y mañana no. Muchos preadolescentes saben que sus padres no tienen ni idea de tendencia digital y ellos no van a ser quienes se lo expliquen porque “es guay” que tus padres no sepan.

Por tanto, debes acostumbrarte a estar al día de lo último en apps, redes sociales, gadgets, videojuegos, etc. y comprobar cómo lo están utilizando tus hijos para poner límites.

Te recomendamos que visites nuestra sección Actualízate donde abordamos temas como ¿Por qué mis hijos están como locos con Dubsmash?, ¿Qué es Instagram Live?, etc.

5. Conoce a sus amigos

No puedes elegir a los amigos de tu hijo, pero sí saber quiénes son. Dado que posiblemente te van a apartar de su mundo, saber quiénes son, con quién están y lo que están haciendo es clave.

¿Lo mejor? Conviértete en el padre que organiza los mejores planes, así tus hijos se acostumbrarán a que estés presente cuando está con sus amigos.

Y, ojo, presta atención: si tus hijos están hablando de alguien del que nunca le has oído hablar, sugiérele que le invite al próximo plan para conocerle en persona.

6. Saber qué les gusta

Lo sabemos, hablar de Pokémon o Yokai-Watch, de los últimos rs o de cualquier cosa relacionada con Minecraft es aburrido, pero es importante que tus hijos sientan que muestras interés por las cosas que les gustan. Si estás dispuesto a comprender por qué les importa lo que les importa construirás una gran relación que se prolongará a lo largo de los años.

7. Compartid un hobby

¿Qué tal si, por ejemplo, empezáis a correr juntos? No sólo es una forma de inculcarle un hábito saludable si no que ayudará a apaciguar sus revolucionadas hormonas pre-adolescentes y a activar tu metabolismo. Si no es correr, opta por otra cosa (como ir a clases de pintura), lo importante es hacer algo que genere un vínculo, un punto común, algo especial que defina vuestra relación.

8. Deja que fracase (o tenga éxito)

Asúmelo, tu hijo ya no necesita que le vigiles por si mete los dedos en el enchufe, se come una moneda o se cae a la mínima.

Ese tiempo ya pasó, pero a los padres de preadolescentes nos cuesta romper el hábito de protegerles. Lo mejor es que te vayas acostumbrando a dar espacio a tus hijos para que prueben cosas por su cuenta.

De este modo, cuando sea el momento de dejarlos ir, sabrás que podrán valerse por sí mismos cuando estén solos.

Derechos de imagen: Karen Borter, Julie phillips

Источник: https://www.eldiario.es/educo/adolescentes-consejos-parentalidad-positiva-familia-tips_132_3520698.html

Hablemos de la preadolescencia: ¿cuáles son los principales cambios emocionales de esta etapa?

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La preadolescencia es una etapa que une la niñez con la adolescencia y marca el comienzo de la construcción de la identidad en nuestros hijos. Cada niño tiene su propia maduración, pero en términos generales, el período del que hablamos tiene lugar entre los 11 y 13 años.

Este es de considerable interés desde la perspectiva de la regulación emocional por varias razones. Por un lado, desde el punto de vista del desarrollo, esta fase se asocia con cambios biológicos y físicos significativos. Además, de una creciente necesidad de independencia, presiones académicas o laborales y relaciones sociales fluctuantes.

Estos desafíos, a menudo, van acompañados de una mayor labilidad emocional y de estrés.

¿Por qué sucede esto?

El propio desarrollo cerebral produce estos cambios y, por lo tanto, que los jóvenes no sean capaces de regular con éxito sus emociones, produciendo una mayor desregulación y probabilidad de padecer ansiedad o trastornos relacionados con el estrés.

¿Qué ocurre en el cerebro?

Las regiones cerebrales involucradas en la generación y regulación del afecto, incluyendo el sistema límbico y la corteza prefrontal, experimentan un desarrollo estructural y funcional prolongado.

También es un momento de creciente vulnerabilidad a las psicopatologías de internalización y externalización asociadas con una mala regulación de las emociones, que incluyen depresión, ansiedad y comportamiento antisocial.

Por lo tanto, es de particular interés comprender cómo se desarrolla la regulación de las emociones durante este tiempo y cómo esto se relaciona con el desarrollo cerebral.

¿Qué caracteriza la preadolescencia?

En primer lugar, por un período de mayor reactividad emocional, inestabilidad y toma de riesgos. Existe una mayor hipersensibilidad al rechazo, una gran influencia de los amigos y del entorno, así como una especie de negación hacia el grupo original, es decir, hacia los padres.

En una investigación realizada hace unos años por Larson y cols (2002) se observó cómo los preadolescentes se volvían más negativos al inicio, pero con el paso de los años y tras la llegada a la madurez disminuía el porcentaje de estas emociones desagradables.

Las recompensas son otro punto a destacar en esta etapa, los preadolescentes muestran un mayor énfasis por estas, especialmente a nivel social. En comparación con los adultos, los jóvenes no suelen percibir o valorar el riesgo de la recompensa por su impulsividad y necesidad de refuerzo a corto plazo.

Fuente: Canva

Otros aspectos comunes de esta etapa

Existen diversos cambios que a continuación describiremos:

1. Aumento de las relaciones sociales

Pasan a ser su nueva prioridad. Los jóvenes tratan de agradar a sus amigos, ya que son su grupo de referencia. Estos adoptan sus propios pensamientos, actitudes y gustos, además se alejan de sus padres.

2. Sentimientos de miedo y vergüenza

Existe un aumento del sentido de pudor y de la vergüenza,  incluso del propio cuerpo.

3. Necesidad de intimidad

Es una etapa donde necesitan mayor intimidad, así como pasar tiempo solos, aislados o con sus amigos.

4. Labilidad emocional

Se producen cambios de humor constantes, fluctuación entra alegría y tristeza.

5. Egocentrismo y preocupación por la opinión de los demás

En esta etapa, aunque la atención se centra en uno mismo, se comienzan a preocupar mucho por la opinión de los demás, fundamentalmente la de su grupo de iguales.

6. Ataque al grupo original

En la búsqueda de su identidad, se produce un «ataque» al adulto. Cualquier mensaje que provenga de «ese mundo» será descalificado. Necesitan buscar nuevos modelos: ídolos, héroes, personajes de referencia.

7. Cambios de actitud o ideología

Llegan a producirse cambios de actitud y de ideología tan extremos que a veces son difícilmente entendibles. Necesitan desprenderse de todo lo que les pueda señalar como un niño e identificarse con los adultos. Aparecen los tatuajes y los piercings, y se produce el abandono de las tradicionales actividades extraescolares.

8. Malos hábitos

Se inicia el consumo de alcohol, del tabaco y en ocasiones, otras drogas.

9. Descubrimiento de la sexualidad

Con los cambios hormonales y físicos, arranca el descubrimiento de la sexualidad. Comienza la idea de tener pareja, vivir el enamoramiento, las sensaciones e impulsos sexuales. Por todo ello, es normal tener fantasías relacionadas con la actividad sexual o practicar la masturbación.

Estos comportamientos no deben preocuparnos, puesto que son aspectos propios del desarrollo. Es importante aprender a gestionarlos, mantener la calma y tener una buena comunicación para no entrar en conflictos constantes.

Los preadolescentes, a pesar de todo y aunque pueda parecer lo contrario, quieren estar amparados por adultos referentes, es decir, los padres. Necesitarán unos progenitores presentes que les entiendan y una sociedad que sepa guiarlos. Por tanto, será labor de todos nosotros intentar entender qué ocurre en este inicio de etapa tan compleja.

Natalia Martín
PhD en psiquiatría y neuropsicóloga
Natalia Martín Psicología

ConsejosPsicologíaAdolescencia (13-17 años) Preadolescencia (11-12 años)

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/preadolescencia/

La preadolescencia, cómo afrontarla

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Me ha parecido buena idea empezar el post con esta cita porque hace referencia al futuro. Y la idea de futuro es maravillosa, ya que engloba todo lo que es posible que ocurra.

Greene hace alusión a ese momento en la infancia en el que se abre una etapa, que bien podría ser la preadolescencia y todo lo que vendrá después, caracterizada por un proceso de constante cambio, de posibilidades, que pueden ser de lo más
emocionantes.

Y es que una cuestión importante, que no se debe perder de vista, tiene que ver con cómo los padres y las madres, interpretan y se enfrentan a esta etapa de la vida de sus hijos. La forma en que unos padres interpretan este período marca inevitablemente la manera de experimentarla en los niños.

La preadolescencia y todo lo que viene después: ¿es un problema?, ¿un desafío?; o, por el contrario, ¿un descubrimiento?

Voy a intentar dar algunas ideas para entender mejor este momento en la vida de cualquier niño.

Para empezar creo que existe una confusión bastante extendida sobre las etapas que conforman el periodo entre la infancia y la etapa adulta.

Es importante saber distinguir entre 3 momentos cruciales en esta transición ya que ese conocimiento ayudará a los padres a guiar a sus hijos por este proceso.

Los 3 momentos cruciales

  1. La infancia se abandona relativamente pronto. Sobre los 8 años pueden comenzar a experimentar los cambios que la preadolescencia, la primera etapa, demanda.

    Son, sobre todo, cambios musculo-esquelético, es decir, comienzan a crecer y hacerse más fuertes pero, psicológicamente, siguen siendo niños con intereses y actitudes de niños. Algunos experimentan modificaciones en su cuerpo propias de edades más tardías, antes de los 8 años, como el desarrollo de los pechos y la aparición del vello púbico.

    Cuando esto ocurre estamos hablando de una condición llamada “pubertad precoz” que requiere consejo médico.

  2. La segunda etapa es la pubertad, repleta de cambios físicos que van conformando el cuerpo del niño o niña que se convertirá en adulto.

  3. La pubertad no debe confundirse con la adolescencia, última etapa antes de la adultez, donde el niño tiene que ir aceptando psicológicamente lo que significan esos cambios corporales, es decir: cómo ser hombre o mujer en sociedad, enfrentarte a cambios internos en la forma de pensar, sentir, ver el mundo y, por supuesto, también afrontar la tarea de construir una identidad propia, entre otras. Con tantos hitos importantes que cumplir no debe extrañarnos que estén todo el día en tensión, lidiando con conflictos internos y externos. Vamos, insoportables.

Los cambios físicos y psicológicos

No sabe que va a experimentar cambios físicos y psicológicos cruciales y, ni mucho menos, qué hacer con ellos. Cuando comienzan a darse el grado de incertidumbre que puede sentir es máximo. Un día se levanta y ha crecido medio metro, otro día tienen granos en la cara, una mañana se encuentran con que les sale un pelo no sé dónde. Es un caos.

Lo primero que recomiendo a las madres y a los padres para ayudarles a afrontar esta etapa es hablar con ellos, contarles acerca de los cambios físicos que están experimentando en esta etapa preadolescente y los que están por venir. Y es que relaja mucho que alguien te diga lo que va a pasar.

Especialmente importante es esta información para las niñas, cuyos cambios corporales pueden ser poco aceptados por ellas y, como resultado de esa falta de aceptación, intentar cambiar su cuerpo a través de restricciones en la comida o por medio de cualquier otro método rápido que les lleva a situaciones perjudiciales.

La importancia del grupo de amigos

Otro asunto importante a tener en cuenta en la preadolescencia es que comienza a tener mucha importancia y, cada vez la tendrá más, el grupo de amigos. Las madres y padres se preocupan cuando ven a sus hijos iniciar una separación del grupo familiar a favor del grupo de amigos porque dejan de tener tanta comunicación con ellos.

¿Dé que hablan los jóvenes?

  • Para que cuenten sus secretillos a las madres y padres, sus miedos, los planes que el grupo propone y que no saben bien como valorar, la confianza en que sus padres son personas a las que recurrir en caso de necesidad es esencial. Esto se consigue, y lo comento cada vez que tengo ocasión, trabajando la escucha activa ante todo lo que el niño quiera comunicar: sus miedos, sus deseos, sus ilusiones o simplemente compartiendo cómo vive su día a día, sin asustarnos por lo que cuenta o censurarle determinados temas.
  • El niño tiene que tener la certeza de que puede contar cualquier cosa a sus padres que, de entrada, le prestaran su atención y le ayudaran a entender y valorar lo que les dice. La confianza es una expectativa que se va gestando con el paso del tiempo y para crearla, requiere cuidados, mimos y mucha atención a esos momentos donde el niño busca a sus padres para recabar información, estar apoyado, contar su día a día, etc. Vamos, estar ahí para ellos y ellas.

Hablando de normas…

Su flexibilización en la etapa preadolescente y en las siguientes es un asunto a tener en cuenta. Las normas en casa no pueden ser las mismas para un niño de 7 años que para uno de 11, en plena preadolescencia.

Ambas edades no conllevan las mismas necesidades y, por lo tanto, mantener unos límites demasiado estrictos y obsoletos en relación a su edad solo puede provocar conflictos innecesarios en casa.

Para no pasarse de permisivos será útil, entre otras cosas, hablar con algunas madres y padres de niños de edades similares pasa saber qué normas y límites hay establecidos en otras casas.

A veces los adultos nos olvidamos que fuimos preadolescentes y adolescentes y, que esa vivencia proporciona una información que es muy valiosa a la hora de ayudar a un niño a entender y gestionar todos los cambios que tiene por delante. Ahora como adulto volviendo la vista atrás, ¿qué te dirías si pudieras volver a la adolescencia y hablarte a ti mismo? ¿Qué te hubiera ayudado o sido útil para llevarla mejor?

Desde una confianza hacia los hijos e hijas cultivada muy tempranamente por las madres y padres, estos pueden acompañarlos en esta etapa, transmitiéndoles que, aunque tiene sus dificultades, es de lo más, si no lo más emocionante que van a vivir nunca.

Y vosotras Malasmadres, ¿estáis viviendo esta etapa?, ¿tenéis alguna duda?

Источник: https://clubdemalasmadres.com/afrontar-preadolescencia/

La preadolescencia: ¿cómo afrontarla?

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¿Creías que la adolescencia llega, de repente, a los 14 años y sin avisar? A lo mejor tu hijo tiene 9 o 10 años y su cuerpo empieza a cambiar, ya no quiere que le des besos, ni muestras de afecto en público o te empieza contestar mal. ¡Bienvenido a la preadolescencia!

Se trata de una fase de transición desde los 9 o 10 años hasta la adolescencia, alrededor de los 13, es una nueva etapa llamada preadolescencia. En ella tu hijo te parecerá que es de otro planeta.

La preadolescencia: empiezan los cambios en tu hijo

A partir de los 9 o 10 años los niños empiezan a entrar en una etapa en la que se viven muchos cambios físicos, psicológicos, sociales y en la que necesitan mucha ayuda, aunque ellos crean que no.

Y piensan que no porque, al mismo tiempo, quieren más independencia, empiezan a ser más rebeldes y los amigos comienzan a tener una gran importancia.

Además sus emociones están a flor de piel y sus padres, que hasta el momento, eran sus héroes dejáis de serlo.

Como padres, ayudarles no es una tarea fácil. A veces, sus comentarios os van doler, antes os pedían opinión y ahora ya no… Estamos ante una etapa de muchos altibajos y donde las relaciones entre padres e hijo pueden debilitarse. 

Sin embargo, tal y como dice el refrán: «Quién siembra recoge». No podemos pretender que si la relación con nuestro hijo en la infancia no ha sido estrecha en la preadolescencia vaya a mejor. Todo lo contrario, cuanto más trabajemos en su infancia con ellos, más llevaderas resultarán estas etapas y las que queden por venir en las que vuestro hijo buscará su identidad.

Consejos para padres con hijos preadolescentes:

  1. No te sientas herido. No te tomes como algo personal sus malas contestaciones, sus “paso de ti “o “me avergüenzo de ti»…
  2. Ellos te hablan mal, tú les hablas bien. Deja claro que ahora tú les hablas bien y ellos te tiene que hablar bien. Intenta asentar las bases de unas normas de respeto mínimo es muy importante.

    Verás como ellos utilizarán estas frases con sus amigos.

  3. Ellos te rechazan pero a su vez te necesitan. Siéntate a charlar abiertamente, está bien aceptar y entender que no sois una familia perfecta y que les quieres y aceptas,  tal y como son. Además no te juzgues por lo que pudiste hacer, para que no fueran como son .

  4. Sentaros a comer y a charlar sin tapujos todos juntos una vez al día. Que tu hijo no sea un invitado sino un participante más.
  5. Cuando hay muchos agravios y ataques, estate dispuesto empezar de cero y a perdonar.
  6. Se pueden hacer muchas locuras pero tienen que tener claro que hay unos límites inamovibles.

    Son límites que no se pueden traspasar y eso, aunque protesten, les hace sentir seguros.

  7. Necesitan su intimidad. Esos momentos donde quieren estar solos en su habitación, hay que respetarlos.
  8. Su mundo es muy auténtico. Sé autentico tú también a la hora de transmitirle tu cariño, tu apoyo incondicional.

    Seas como seas siempre te querré.

  9. Confío en ti.
  10. Sé empático. Recuerda cuando tenías 10 años y tus padres te parecían un rollo.
  11. No olvides que es una persona diferente a ti.

  12. No dejes de enseñarle tus valores, aunque aparentemente en esta etapa no quiera verlos, ahí quedará la semilla.
  13. Ponte al día. Aprende sobre redes, tecnología moda… Así podrás hablar con ellos de temas que les interesen y en su lenguaje.
  14. Mira a ver con quién anda.

    Organiza los mejores planes ,para que estén con sus amigos ,cerca de ti.

  15. Puedes compartir un hobby con él, sería estupendo.
  16. Busca ayuda si lo necesitas. Pedir ayuda implica ganar recursos y herramientas para lidiar esta etapa.

¿Me han cambiado a mi hijo? Suele ser alguna de las frases que los padres de hijos preadolescentes y adolescentes dicen, a menudo. Sin embargo, ten en cuenta que es una etapa crucial en la que buscan su identidad. Por tanto, dales su espacio y diles que estás ahí para lo que necesiten. Armarte de paciencia y sé consciente de que pasará.

Sin embargo, si las situaciones sobrepasan, las conductas pasan a ser desafiantes o sus comportamientos agresivos… No lo dudes, pide ayuda a un profesional que te dé pautas y te ayude a gestionar esos comportamientos y con el que también tu hijo puede expresar, si no puede hacerlo contigo, esas emociones. Precisamente, la Terapia de Aceptación y Compromiso permite que los niños y adolescentes se den cuenta ellos mismos de sus conductas y las discriminen. ¿Quieres saber más? Ponte en contacto conmigo.

Источник: https://katiaranzabal.com/consejos-para-padres/preadolescencia-como-afrontarla/

Mantener una buena relación con su hijo preadolescente

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Mantenerse conectado cuando los niños llegan a la adolescencia y se vuelven más independientes puede resultar un desafío para los padres, pero esto es tan importante como siempre, o incluso más importante que antes.

Si bien las actividades escolares, los nuevos intereses y tener una vida social se vuelven más importantes a medida que los hijos crecen, los padres continúan siendo las anclas que les brindan amor, orientación y apoyo.

Y esa conexión les brinda una sensación de seguridad y los ayuda a generar la resiliencia que necesitan para enfrentar los vaivenes de la vida.

Qué esperar

Es probable que su hijo preadolescente se comporte como si no necesitara o quisiera su orientación y es posible que, por momentos, hasta parezca sentirse avergonzado. Este es el momento en el que los hijos comienzan a confiar más en sus pares y a pedir más espacio y privacidad (espere ver la puerta de su habitación cerrada con más frecuencia).

Por más difícil que le resulte aceptar estos cambios, intente no tomárselo como algo personal. Son todas señales de una mayor independencia.

La mejor manera de sobrellevarlas es encontrar un equilibrio: dele más espacio a su hijo expandiendo los límites, pero continúe haciendo cumplir los valores familiares y las reglas importantes de la casa.

Por ejemplo, si un hijo pide más privacidad podría permitirle ganarse el privilegio de tener una cerradura en la puerta de su cuarto si hace algunas tareas del hogar durante un determinado período de tiempo.

Pero no tiene que desentenderse de su hijo por completo. Usted continúa siendo una influencia importante; simplemente su hijo preadolescente tal vez responda mejor al ejemplo que usted le da que a las instrucciones. Por lo tanto, ponga en práctica lo que predica; y no predique tanto por un tiempo.

Si usted es un modelo de las cualidades que desea que su hijo adolescente aprenda y ponga en práctica (comunicación respetuosa, amabilidad, alimentación saludable y realización de las responsabilidades diarias sin quejarse), es más probable que su hijo las copie.

¿Qué puede hacer?

Las cosas pequeñas y sencillas pueden reforzar el vínculo. Hágase un tiempo en su horario para tener momentos especiales, aproveche las rutinas que ya comparten y demuéstrele que le importa.

He aquí algunos consejos:

  • Comidas familiares: Preparar una comida puede parecer trabajoso, especialmente después de un día extenso. Pero las comidas compartidas en familia ofrecen un tiempo valioso juntos. Por lo tanto, prográmelas y organícelas como lo haría con cualquier otra actividad. Aun cuando tenga que comprar algo precocido, siéntense a comer todos juntos. Apague el televisor e intente apagar el teléfono. Si no es posible hacerlo todas las noches, programe una cena familiar semanal que se adapte a los horarios de todos sus hijos. Haga que sea algo entretenido y que todos participen en la preparación y la limpieza. Compartir una actividad ayuda a generar una cercanía y conexión, y si todos hacen algo, tendrán una sensación de responsabilidad y trabajo en equipo.
  • Horario de ir a la cama y decir buenas noches: Es posible que su hijo ya no necesite que lo arropen, pero mantenga una rutina sistemática para la hora de irse a dormir que ayude a los preadolescentes a dormir lo suficiente para crecer sanos y fuertes. Busque una manera de poder relajarse juntos antes de irse a dormir. Lean juntos. Repasen los hechos destacados del día y conversen sobre el día siguiente. E incluso, si su hijo preadolescente ya está grande para la rutina de arroparlo cuando se acueste, nunca está demás un beso o un abrazo de buenas noches. Si no le resulta placentero, simplemente tóquele el hombro o la espalda mientras le desea unas buenas noches.
  • Compartan tiempo ordinario: Encuentre pequeñas actividades que le permitan pasar tiempo juntos. Invite a su hijo preadolescente a ir con usted a pasear al perro. Pregúntele si puede acompañarlo cuando sale a correr. Lavar el auto, hornear galletas, alquilar películas, mirar su programa favorito de televisión… todas son oportunidades de disfrutar de su compañía. Y son posibilidades para que los niños hablen de lo que están pensando. Incluso un viaje en auto es una oportunidad de vincularse. Mientras maneja, su hijo adolescente estará más predispuesto a mencionar un tema complejo. Como está concentrado en el camino, no es necesario que haga contacto visual y esto puede hacer que su hijo no se sienta incómodo.
  • Cree tiempo especial: Haga que sea una tradición celebrar los logros familiares, además de los cumpleaños o las fiestas. Poner énfasis y celebrar ocasiones menos importantes, como un buen boletín de calificaciones o haber ganado un partido de fútbol, ayuda a reforzar los lazos familiares.
  • Demuestre afecto: No subestime el valor de decirle y demostrarle a su hijo adolescente cuánto lo ama. Al hacerlo, los niños se sienten seguros y amados. Y está demostrando maneras sanas de mostrar afecto. Aun así, los preadolescentes tal vez comiencen a sentirse incómodos con las grandes demostraciones de afecto de sus padres, en especial si son en público. Tal vez rechacen un abrazo y un beso, pero debe comprender que no tienen un problema con usted. Simplemente reserve este tipo de demostraciones de afecto para los momentos en que los amigos no estén cerca. Y en público, encuentre otras maneras de demostrar que lo quiere. Una sonrisa o un saludo con la mano pueden ser una señal de cariño y a la vez se respetan los límites. Reconozca en voz alta las cualidades positivas y las habilidades de su hijo cuando las vea. Puede decirle: «¡Qué bello dibujo! ¡Es muy artístico!» o «Estuviste muy bien en la práctica de béisbol de hoy. Me encantó mirarte».
  • Involúcrese: Involúcrese en las cosas que su hijo emprenda. Si participa activamente podrán pasar más tiempo juntos y compartir experiencias. No es necesario que sea el líder del grupo Scout, el representante de los padres en la escuela o el entrenador del equipo de fútbol para participar activamente. Y es posible que su hijo desee hacer más actividades si usted no está a cargo de ellas. No pasa nada. Vaya a los partidos y los entrenamientos cuando pueda hacerlo; cuando no pueda, pregúntele cómo estuvo todo y escuche atentamente. Ayude a los hijos a superar las frustraciones y demuestre empatía si una mala jugada terminó haciendo que el equipo contrario ganara. Su actitud frente a los contratiempos le enseñará a aceptarlos y sentirse bien con ellos, además de juntar coraje para volver a intentarlo.
  • Manténgase interesado: Manténgase interesado en las ideas, los sentimientos y las experiencias de su hijo preadolescente. Si escucha lo que le está diciendo, le será más sencillo ofrecerle la orientación, la perspectiva y el apoyo que necesita. Y responder sin enjuiciar hará que sea más probable que su hijo acuda a usted si surge un problema complejo.
  • Administre los dispositivos electrónicos: A medida que los niños crecen, es más probable que tengan (y usen cada vez más) su propia tablet, computadora portátil o teléfono. Si bien el uso de dispositivos electrónicos es una manera útil de que los preadolescentes se mantengan conectados con sus amigos, el uso excesivo o sin restricciones puede dar lugar a desafíos y reducir la calidad y la frecuencia del tiempo para la familia. Establezca límites coherentes con sus valores y permita cierta libertad dentro de esos límites. Por ejemplo, no espíe las conversaciones en las redes sociales o los mensajes de texto, a menos que sea necesario para la seguridad y el bienestar de su hijo. Las aplicaciones, los programas y los módems (como Circle with Disney) pueden ayudar a hacer que se respeten los límites. Por último, asegúrese de ser un modelo de uso saludable de los dispositivos electrónicos.
  • Cambie su estilo de comunicación: La nueva independencia de su hijo preadolescente probablemente provoque algunos cambios en la comunicación. Si bien un niño pequeño agradecerá que usted resuelva un problema con su amigo conversando con la mamá, a un preadolescente esta solución le resultará difícil de aceptar. Para muchos preadolescentes, conversar sobre un desafío de la vida con sus padres ya no significa que estén buscando que los padres les den una solución; solo quieren ser escuchados y recibir apoyo. Tal vez sienta el deseo de resolver todos los problemas que su hijo preadolescente le mencione (o de llamar a sus profesores y sus amigos para enfrentar el problema directamente), pero en el caso de los problemas pequeños, recuerde que tal vez solo estén buscando un lugar para desahogarse y recibir el apoyo necesario para buscar una solución ellos mismos. Cuando escuche un problema que no requiera una solución de un adulto, puede decirle algo como: «Realmente es complicado. Entiendo por qué estás enojado. Cuentas conmigo si necesitas algo o si quieres seguir hablando de esto». Si quiere ayuda, se la pedirá. Pero su apoyo, escucha y empatía lo ayudarán a sentir que tiene las herramientas para encontrar la solución por sí mismo.

Revisado por: Maia Noeder, PhD

Fecha de revisión: julio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/preteen-esp.html

Preadolescencia: Cambios y libros para esta etapa

Preadolescencia y familia, cambios y consejos

La preadolescencia es una etapa de transición que se da entre la niñez y la adolescencia. Los niños entre 9 y 11 años atraviesan un tiempo de transformación entre la infancia y la pubertad en el que experimentan cambios biológicos y sociales. También transformaciones cognitivas que les van a permitir enfrentarse a las tareas intelectuales propias de un adulto.

La preadolescencia es una época a veces complicada, tanto para los hijos como para los padres. Por un lado, seguimos viéndolos como los niños que todavía son. A veces resulta complicado entender que debemos dejarles volar un poco.

Por otro lado, los padres sabemos (y tememos) que nuestro hijo ha crecido y ha madurado en muchos aspectos. Los padres debemos tener clara la importancia de las normas y el diálogo para afrontar estos nuevos cambios.

La relación de los preadolescentes con los padres va cambiando, no de forma radical, sino paulatinamente. En ocasiones vemos que nuestro hijo se ha vuelto más distante. Es un comportamiento normal, típico de esta etapa.

¿No os ha pasado que de repente vuestro niño quiere que le déis el beso de despedida mucho antes de entrar al cole? Paciencia, cariño y mucho tacto no nos deben faltar a los padres para superar con éxito este periodo.

La preadolescencia en ocasiones no es fácil, con todos esos factores físicos y emocionales a los que debemos hacer frente en familia. Pero para ayudar a los hijos a que entiendan los cambios que están sufriendo, primero debemos entenderlos los padres.

Cambios físicos en la preadolescencia

Es en los inicios de la preadolescencia, cuando aún los niños recurren a sus padres en busca de consejo y asesoramiento. Es el momento ideal para intentar explicar a nuestros hijos lo que está ocurriendo en su cuerpo. Está cambiando, el cuerpo está creciendo y empieza a tomar la forma que tendrá de adulto.

Los cambios físicos más evidentes son:

  • En las chicas, lo primero que se desarrolla es el pecho (al principio puede ocurrir de forma asimétrica). Comienza normalmente a partir de los 8 años. También empieza a aparecer el vello púbico.
  • La menarquia (primera regla) suele ser unos dos años después de la aparición del vello y de los senos. Habitualmente entre los 10 y los 15 años.
  • En los chicos, primero comienza a haber un crecimiento testicular. Esto ocurre a partir de los 9 años, al igual que el vello púbico.
  • Se produce el llamado “estirón puberal”. En las niñas el punto máximo es alrededor de los 12 años. En los niños el pico es más tardío, su punto máximo es sobre los 14 años. Éste dependerá de factores familiares y hormonales, entre otros.
  • También cambia la composición corporal (grasa y musculatura).
  • La maduración en las niñas suele ocurrir entre 1 y 2 años antes que en los niños.
  • A veces a esta edad hay que estar más pendiente puesto que algunos chicos y chicas se preocupan menos de su aseo personal. Suele ser una situación temporal. Aun así, es bueno insistir en mantener unos buenos hábitos de higiene personal.
  • Explicar con naturalidad la transformación física es fundamental. Sobre todo cuando véis que de pronto pegan el estirón, su genitales se hacen más evidentes y el vello empieza a surgir en todo su cuerpo.

Cambios sociales y emocionales en la preadolescencia

  • Siguen necesitando límites o normas de referencia, pero deben ir ampliando su autonomía.
  • Las normas deben ser claras y razonables. Pueden ser negociadas. No pueden existir reglas para todo. Los padres tienen que intentar siempre estar de acuerdo entre ellos a la hora de establecerlas.
  • En ocasiones, podemos observar que nuestro hijo oculta sus pensamientos ante los adultos. Puede mostrarse demasiado vehemente y apasionado en la defensa de sus intereses. Confía más en sus amigos que en los adultos.
  • En el comportamiento de los preadolescentes predominan las contradicciones porque por un lado mantienen conductas infantiles, mientras que por el otro, comienzan a dar indicios de independencia que llegaran a realizarse en la adolescencia.
  • A nivel psicológico empiezan a comportarse de manera distinta y a expresar intereses particulares. A nivel emocional tanto para los niños como para las niñas el grupo de amigos adquiere gran relevancia.

Cambios en el comportamiento durante la preadolescencia

No solo se va transformando su cuerpo, sino también su comportamiento.

  • En esta etapa se observa cómo los niños pasan a relacionarse más con otros chicos de su edad y se distancian un tanto de las niñas.
  • Por su parte, las niñas también prefieren la compañía de otras chicas y es en este momento cuando se empiezan a compartir secretos.

Los padres debemos insistir y educarles en promover la igualdad de género y el respeto. Pero siempre teniendo en cuenta que igualdad no significa homogeneidad. Todos somos iguales en cuanto a nuestros derechos y así debemos respetarnos con nuestras diferencias particulares.

Consejos para los padres de preadolescentes

  • Si los padres quieren enseñar a sus hijos buenos comportamientos deben predicar con el ejemplo. Los padres deben ser su punto de referencia.
  • Es importante aumentar su autoestima y ayudarles en sus inseguridades.
  • Los hijos solo acudirán a los padres si saben que estos no los sermonearán ni criticarán continuamente. Por ello, escucharlos es fundamental. Significa evitar interrumpir y poner atención en lo que ellos dicen.
  • Aprovechar el momento de las comidas en familia, por ejemplo, para hablar de las cosas cotidianas y conocerse mejor.
  • Hay que intentar ser firmes en las decisiones razonadas, pero también reconocerlo cuando los padres nos equivocamos.

    No siempre los adultos estamos en posesión de la verdad.

  • No se les debe recriminar o ridiculizar delante de sus amigos, ni decirles que lo que dicen son tonterías.
  • Durante esta época los amigos tienen mucha influencia y son lo más importante para ellos.

    Sin embargo, no reemplazan a los padres. Estos siguen siendo los que más influyen en la vida de sus hijos.

  • Los padres debemos preocuparnos en conocer a los amigos de nuestros hijos y en qué entorno se mueven.

  • Es momento de hablar abiertamente sobre temas conflictivos (como el sexo, las drogas o el alcohol y el tabaco). Antes de que se expongan a situaciones problemáticas. Habrá más posibilidades de que nuestros hijos actúen de forma correcta llegado el momento.

No olvidemos tampoco…

♥ Respetar la intimidad de los hijos. Por supuesto, debemos saber siempre dónde están, con quién y qué están haciendo. Pero no en plan interrogatorio queriendo conocer todos los detalles.

♥ Tener paciencia. La mayoría de los problemas no son graves ni duraderos. Las posibles crisis pueden mejorar en el entorno familiar. A veces los padres también necesitamos apoyo.

♥ Saber identificar las señales de alarma. Los cambios demasiado bruscos pueden querer decir que hay un problema real subyacente.

Libros interesantes para esta etapa

La lectura de libros relacionados con esta etapa puede ayudarnos. Os recomiendo que los leáis juntos, con vuestros hijos. Puede ser un buen momento de diálogo e intercambio. Y puede ayudar a los niños a encontrar ese clima de confianza en el que poder contaros sus inquietudes, dudas y preocupaciones.

¿Qué pasa en mi cuerpo?

Este es un libro destinado a chicas y a chicos que se encuentran en esta etapa, tanto de la preadolescencia como de la adolescencia propiamente dicha. Puedes encontrar ambas versiones:

La autora Lynda Madaras explica por un lado a las chicas todo el proceso de cambios por los que pasa el cuerpo femenino, incluyendo los hormonales. También habla de cómo asumir la sexualidad y las relaciones con los chicos. Conversa igualmente sobre anorexia y bulimia y otros problemas que pueden presentarse en esta edad.

♥ Si te interesan los libros, puedes ver dónde conseguirlos pinchando en cada una de las imágenes.

Como en el anterior, el libro para chicos vuelve a centrarse en los cambios corporales y psicológicos por los que ellos pasan. Está escrito en un estilo reconfortante y acertado. Brinda consejos sensatos y directos sobre los cambios de esta etapa. Incluye ilustraciones detalladas y casos reales a lo largo del libro.

Ambos libros vienen con una introducción para los padres y una sección útil de recursos.

El Libro Rojo de las Niñas

Este es un libro precioso. Un libro que nació para acompañar y empoderar a las niñas en su camino hacia la madurez.

Con un lenguaje poético, muy en sintonía con sus ilustraciones, muestra una imagen de las niñas más real, más natural, lejos de la imagen hipersexualizada que nuestra sociedad y nuestra cultura promueven.

No es un libro más que contribuya a generar el deseo por tener un cuerpo diferente, ni más delgado, ni con más o menos curvas.

Justamente nació para ayudarnos en el camino de amarnos sin condiciones. Una tarea difícil en una sociedad que empuja desde bien pequeñas a las niñas a ser diferentes a como de verdad son. Cuenta que las niñas son poderosas por ser ellas mismas.

No trata solamente sobre la menstruación, pero está muy presente desde una visión reconciliadora. Da una visión más allá de su sentido reproductor. Es un libro fácil de leer, pero muy potente y que recomiendo mucho leerlo juntas, madre e hija.

El Libro Dorado de los Niños

Si tienes un hijo preadolescente, El Libro Dorado de los Niños nació para acompañarle y recordarle su fuerza interior. Pero también es una lectura interesante para vosotros los padres.

Este es un libro ilustrado cuyas palabras e imágenes parecen susurrarle a tu psique (emociones – mente – espíritu) que es bueno obedecerte, escucharte… Y te recuerda que eres muy poderoso de una forma muy diferente a la que quizás te han contado antes.

Está cargado de valores positivos para fomentar la igualdad y erradicar estereotipos. Como el anterior, las ilustraciones son muy chulas y el texto es muy bonito.

Los dos libros en realidad tratan sobre la esencia del ser humano. Son libros cargados de energía. Una exquisitez que nos transporta a nuestros orígenes, al niño que a veces olvidamos que llevamos dentro. Y nos recuerdan las capacidades que tenemos para ser felices y para ser lo que queremos ser.

Son lecturas apasionantes tanto para grandes como para pequeños, ya que nos recuerdan nuestra verdadero ser. Además potencian la autoestima de una forma muy tierna.

Resumiendo, una vez llegada la preadolescencia…

Siempre es interesante recordar cuando nosotros pasamos por esta etapa, con todos sus altibajos emocionales. Así que los padres debemos prepararnos para los cambios de humor y los conflictos que vendrán también en la adolescencia.

Si estamos preparados podremos afrontarlo mejor, ¿no creéis?

Источник: https://www.eltrucodemama.es/preadolescencia-cambios/

Embarazo saludable
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