Prepararse para la lactancia

Mitos y leyendas de la preparación del pezón para la lactancia durante el embarazo

Prepararse para la lactancia

Mitos y leyendas nacen del desconocimiento y del misterio. Algo natural que se ha vuelto misterioso y de lo que muy poco se sabe, sobre todo en sociedades occidentalizadas, es la lactancia materna.

Este desconocimiento provoca la aparición de cientos de consejos que, la mayoría de las veces, no tienen fundamento y mucho menos los resultados buscados.

Estando embarazada, fueron varias las personas, tanto sanitarios como de otros ámbitos, que me preguntaron si pensaba dar el pecho. Ante la respuesta afirmativa casi siempre escuchaba «¿y te estás preparando?». ¿Perdón? ¿Tengo que hacer un máster? ¿Tengo que opositar para madre amamantadora? ¿Es necesaria una licencia de apertura de negocio lácteo?

Empiezas a informarte… en internet. Y llegas a los foros de madres donde, ante la pregunta sobre cómo prepararse para la lactancia, casi siempre se habla de la preparación de los pezones.

Y digo yo que si, a pesar del empeño que hemos puesto durante siglos para extinguirnos, la especie humana ha llegado hasta hoy sin que las mujeres prepararan los pezones, será que no es tan necesario…

De entre todo lo que se puede leer, me gustaría desterrar los mitos más recurrentes.

Masajear con cremas

No importa si son cremas específicas de farmacia o si son cremas más naturales, como la de caléndula. En ningún caso estas cremas van a favor de la lactancia. Al contrario, masajear con cremas puede reblandecer la piel y, por tanto, debilitar la zona favoreciendo la aparición de grietas al iniciar la lactancia.

Por otro lado, los masajes estimulan la oxitocina. Esto puede llegar a desencadenar el proceso de parto en las últimas semanas de gestación (no quiere decir que sea el método para provocar el parto…).

La mejor manera de evitar las grietas es empezar la lactancia con buen agarre y posición correcta.

Pellizcar los pezones

Así es, existe este consejo y no en páginas que intentan emular 50 sombras de Grey.

Se trata de un consejo muy a la vieja usanza pero que no sirve absolutamente para nada. Bueno sí, para sufrir sin necesidad a no ser que se sea seguidor en la práctica de las páginas antes comentadas.

Hacer callo…

Cepillar con cepillo de dientes, frotar con guante de crin… y si les parece con piedra pómez o con lija de carpintero.

En teoría es para hacer callo: que los pezones lleguen reforzados y así evitar las grietas.

En la práctica solo se provoca dolor, eliminar la grasa natural de la piel e incluso la aparición de irritaciones que, de permanecer tras el parto, pueden interferir con el buen inicio de la lactancia.

Ir sin sujetador

¡Alegría! Eso si se tiene un pecho pequeño pero si en unos meses se han aumentado dos tallas, el ir sin sujetador puede ser más bien incómodo.

Y realmente no es ni bueno ni malo para la lactancia.

Exploración y revisión previa de los pezones

Hay quien considera positivo el saber cómo son los pezones a fin de tomar medidas preventivas.

¿De verdad puede servir de algo poner la tirita antes de tener la herida? Sin haber puesto nunca al bebé al pecho, no podemos adivinar si el agarre va a ser bueno o no. Y en caso de no serlo, será el momento de asesorarse con una profesional.

«Tus pezones no son los más adecuados para la lactancia» o «Te va a costar que se enganche con esos pezones». Lejos de ayudar, esto lleva a la pérdida de confianza, tan necesaria para una buena lactancia.

Técnicas de preparación de pezones invertidos o planos

Este tipo de pezones no representan un obstáculo en la lactancia. No obstante existen muchos ejercicios que se recomiendan antes del parto. Y existen otros tantos estudios que rebaten estas técnicas.

Un ejemplo nos lo exponen desde Alba Lactancia: un estudio realizado hace 20 años demostrando que los famosos ejercicios de Hofman no incrementan el porcentaje de lactancia exitosa entre mujeres con pezones invertidos o planos.

Lo único que puede sentir la mujer es que sus pechos no sirven para amamantar, volviendo a la problemática de la confianza.

Y entonces ¿la futura mamá no puede hacer nada? Al contrario, puede hacer mucho: informarse de fuentes expertas, acudir a grupos de apoyo a la lactancia, ver mujeres amamantando y, sobre todo, confiar en su cuerpo, en su capacidad, y disfrutar de esta etapa tan maravillosa.

Источник: http://puerinatura.com/preparacion-lactancia-embarazo

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Prepararse para la lactancia

¿Te preguntas cómo preparar los pezones y el pecho para la lactancia materna? La mejor preparación que puedes tener para establecer una lactancia materna satisfactoria, tanto para tu hijo como para ti, es aprender acerca de este maravilloso proceso.

Si bien todas nosotras estamos preparadas naturalmente para amamantar a nuestros bebés, muchas veces llegamos al día del parto con expectativas poco realistas y entonces, por ejemplo, nos desilusionamos si la leche tarda unos días en bajar porque creemos que nuestro bebé pasa hambre.

Aprender acerca de qué es “normal” a la hora de dar el pecho previene que nos frustremos y recurramos enseguida al biberón.

Numerosos estudios señalan que dar el pecho o no, no repercute en la forma que éste tendrá después, ya que son la edad de la madre, el número de embarazos y las variaciones de peso, lo que más afecta.

Es importante que sepas que no hay ninguna contraindicación para dar el pecho aunque hayas tenido una operación de aumento o disminución de mamas. Aunque puede haber alguna dificultad en el caso de la reducción. Las principales dolencias que pueden afectar a las madres en período de lactancia son las grietas en el pezón.

Estos son algunos aspectos que habría que tener en cuenta antes de enfrentarnos a la lactancia materna:

Pedir ayuda si tienes problemas

Dar el pecho es la forma más natural de alimentar al bebé, pero eso no quiere decir que no se nos presenten dudas o que desde el primer momento el bebé se acople bien al pecho.

Por eso existen asesoras de lactancia en los propios hospitales que pueden ayudarte a resolver las preguntas que te plantees o las dificultades con las que te hayas encontrado.

También te mostrarán las posturas más indicadas para evitar la aparición de grietas y heridas.

Amamantar con pezones invertidos o planos

Normalmente el pezón se endurece y se pone erecto cuando hace frío o en respuesta a un estímulo táctil. En el caso de pezones planos, esto no pasa o sólo muy poquito. A veces incluso se contrae el pezón y desaparece, entonces se habla de pezón invertido.

En la mayoría de mujeres con pezones planos este problema se solventa cuando el bebé empieza a mamar, aunque hace falta un poco de ayuda los primeros días para que el bebé se agarre al pecho. Hay que intentar que el bebé abra mucho la boca para abarcar una gran superficie de la areola, el vacío que crea al succionar obligará al pezón a salir poco a poco.

Los pezones invertidos son fácilmente diagnosticables: observa cómo presionando dos puntos opuestos de la areola se hunden mucho más.

Suponen una dificultad para conseguir que el niño se coja bien al pecho, pero no hacen imposible la lactancia, ya que cabe la posibilidad de utilizar pezonera o, en última instancia, extraerte la leche y dársela con biberón.

La succión fuerte del bebé también ayudará a que tu pezón se forme según sus necesidades.

¿Cómo cuidar el pecho durante la lactancia materna?

El pecho en el embarazo aumenta y se va preparando para la función que desempeñará cuando llegue el bebé. Para que no aparezcan las temidas grietas en el pezón ni el pecho se resienta inflamándose y para que todo marche sobre ruedas durante la lactancia materna, hay unas cuantas pautas que pueden echarte una mano. Estas son las principales:

Humedecerlo con leche

Una recomendación que suelen hacer las asesoras de lactancia es que en cuanto acabes de dar el pecho lo humedezcas un poco el pezón con tu propia leche.

Después, déjalo secar al aire libre si es posible durante unos minutos.

Este “truco” suele tener efecto porque la leche materna tiene propiedades antiinfecciosas y antiinflamatorias, y por esa razón es una buena prevención contra las temidas grietas.

Higiene con jabón neutro

La higiene siempre es importante, de eso no hay duda. Pero no por dar el pecho tienes que extremarla lavándote antes y después de cada toma, ya que resecarás mucho la piel.

La higiene habitual de una ducha diaria es suficiente, y si usas jabones neutros, que no sean agresivos, mejor aún.

Lo que sí es conveniente es lavarse las manos antes y después de dar de mamar al bebé para evitar infecciones.

Separar al bebé después de mamar

Otra práctica que ayuda a proteger el pecho es aprender a separar al bebé del pezón cuando acabe de mamar, de forma que cuando termine de succionar puedas dejar descansar el pecho. Para hacerlo lo más efectivo y sencillo es meter tu dedo meñique en la boca del bebé con suavidad y separarlo así del pecho.

Un buen sujetador

La elección del sujetador es importante porque necesitarás que tenga un tirante ancho, y a poder ser regulable para que sujete bien, además de elegir una o dos tallas más de las que usabas, dependiendo de lo que te haya crecido el pecho, para que no te apriete. También es buena idea que no tenga demasiadas costuras para que resulte cómodo.

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Источник: https://letsfamily.es/embarazo/sirve-preparar-los-pezones-para-la-lactancia/

Preparación para la lactancia, ¿es necesaria?

Prepararse para la lactancia

Hasta donde sabemos, ninguna hembra mamífera prepara sus pezones para alimentar a sus crías. Si la mujeres se creen obligadas a hacerlo, y eso no es reciente, es porque en la especie humana, la lactancia no es solo “natural”, sino “cultural”. Y cada cultura posee su propia percepción, especialmente en lo que se refiere a los senos lactantes.

En numerosas regiones de Africa, por ejemplo, los senos de una madre lactante deben ser largos y pendientes, muy diferentes de aquellos de las mujeres jóvenes. Por tal motivo, ciertas manipulaciones (vendajes apretados, aplastar los senos, entre otras) son practicadas desde el primer embarazo con el fin de quebrar las fibras mamarias.

En occidente, al contrario, los senos deben permanecer firmes y altos, sin importar las circunstancias. De ahí, los sostenes, las cremas reafirmantes, las pomadas anti estrías, unas más eficaces que otras. Y el miedo recurrente de que la lactancia “daña” el busto.

No hay necesidad de endurecer los pezones

En nuestra sociedad es frecuente que la futura madre piense que la lactancia se da sola, aunque también pretende anticiparse todas las catástrofes (grietas, dolores, congestiones, etc.) habituando los pezones con anticipación, endureciéndolos.

Y la realidad es que existe consenso casi general entre los expertos en lactancia en el sentido de que los dolores de los pezones y las grietas se deben a una mala succión del bebé (mala posición de su cuerpo, de su boca, de su lengua…) y que todas las cremas aplicadas a manera de prevención en nada cambian esta circunstancia (ver recuadro).

Aún así, nada impide, si la madre lo desea, masajear suavemente los senos durante el embarazo. Esto puede ayudar a algunas madres a acostumbrarse a la idea de que pronto la boca del bebé los succionará con un vigor que puede ser sorprendente. Y esto puede ser útil más adelante cuando la madre desee extraerse la leche.

De la misma manera, en ciertas parejas, las caricias de los senos y la succión del pezón hacen parte del juego amoroso y pueden ser una manera natural de prepararse para la lactancia.

A algunas mujeres les gusta aplicar una crema hidratante sobre sus senos y pezones durante el embarazo. Lo que está desaconsejado es aplicar jabón (y sobretodo alcohol) sobre la areola y el pezón porque resecan la piel y hacen que se vuelva frágil.

Vale la pena recordar que los senos producen, desde el embarazo, su propio “producto cosmético”: las glándulas de Montgomery, esos pequeños bultos sobre la areola, secretan una sustancia que lubrica y protege los pezones e inhibe el desarrollo de bacterias.

Los senos se preparan para la lactancia

De hecho, la parte más importante de la preparación se hace en forma natural y automática: bien sea que la madre haya decidido o no amamantar, su cuerpo se prepara para la lactancia a lo largo del embarazo.

Los senos aumentan su volumen (es también, con frecuencia, el primer signo de embarazo) y se pueden volver sensibles a medida que la glándula mamaria situada en el interior del seno, se desarrolla. La areola, ese círculo de piel oscura que rodea el pezón, toma un color más oscuro y los pezones pueden volverse más duros y protuberantes. Las glándulas de Montgomery se desarrollan.

La talla y la forma de los senos y de los pezones varían enormemente de una mujer a otra. Pero el tamaño de los senos no tiene nada que ver con la capacidad de la mujer para producir leche para su bebé: simplemente los senos gordos tienen más tejido adiposo.

En el transcurso del segundo trimestre, los senos comienzan a producir calostro, esa primera leche que el bebé absorberá y que tiene una tasa de anticuerpos particularmente elevada. Algunas mujeres notan que hacia el final del embarazo escurre algo de calostro de sus senos.

Si ese no es su caso, no hay nada que impida iniciar la lactancia.

Anteriormente se recomendaba extraer algunas gotas de calostro todos los días para ayudar en la lactancia. Nunca se ha probado que esta práctica ayude a prevenir la congestión o los dolores de los pezones. Tampoco ayuda a tener más producción de leche.

Si los pezones son planos o invertidos

Los pezones planos o invertidos pueden hacer que al bebé le cueste trabajo prenderse, pues generalmente es más fácil hacerlo de un pezón protuberante. Con un poco de práctica, y la posición correcta, tanto el bebé como la madre tendrán la pericia suficiente para amamantar con facilidad.

Diversos procedimientos se pueden usar para remediar este problema. En primer lugar, se pueden usar debajo del sostén las copas que se usan para recoger leche, algunas horas diarias, durante el último trimestre del embarazo.

El anillo que descansa sobre la piel ejerce una ligera presión sobre la areola y fuerza al pezón a sobresalir. También es posible usar un sostén viejo al que se le ha cortado un círculo en la punta, de manera que el pezón sobresalga.

Algunos especialistas recomiendan los ejercicios de Hoffmann, que se realizan varias veces al día durante el embarazo; se trata de hacer presiones firmes con el pulgar sobre la base del pezón (ver figura).

La eficacia de estos dos métodos fue fuertemente cuestionada por un estudio que en 1992 comparó cuatro grupos de mujeres: un grupo utilizó las copas, otro practicó los ejercicios de Hoffmann, el tercero recurrió a ambos y el cuarto no hizo nada para prepararse. El estudio no encontró diferencia significativa entre los cuatro grupos en lo que se refiere a la aparición de grietas, a problemas de colocación y a mastitis. La duración de la lactancia fue mucho más elevada… entre las que no hicieron nada en sus pezones!

Recientemente se habla de la pezonera, un pequeño aparato que colocado sobre le pezón permite, gracias a una jeringa, aspirar el aire y crear un vacío que permite succionar el pezón que de esta manera se alarga.

Se logra el mismo efecto con una jeringa a la cual se le corta la tapa de la aguja para introducir por allí el émbolo y aspirar el pezón.

Este procedimiento lo debe realizar la propia madre para halar el émbolo solo si no hay dolor.

Si la madre se da cuenta de su pezón invertido solo al momento que nace el bebé, esta jeringa usada minutos antes de que amamante el bebé, ayuda al agarre por parte del chiquitín. En cualquier caso, es importante que el bebé tenga la boca bien abierta antes de introducir el pezón y la areola en ella.

Si recordamos que el bebé succiona de la areola y no del pezón, se entiende por qué es más importante aprender a colocar bien al bebé, con un buen “bocado de seno”, más que invitarla a manipularse los pezones durante el embarazo, práctica que al final tiene un resultado más dudoso.

Cuando hay cirugía del seno

La mujer que ha tenido una cirugía del seno, se pregunta a menudo si la intervención afectó su habilidad de amamantar. Es importante saber dónde se hicieron las incisiones; si éstas fueron hechas en el pliegue bajo el seno hay gran posibilidad de que ningún ducto o nervio haya sido cortado.

Si la incisión está cerca de la axila, es conveniente preguntar al cirujano si tuvo cuidado de no dañar ningún nervio. Las incisiones cerca de la areola indican, con frecuencia, que se cortaron algunos ductos lactíferos y posiblemente haya daño en los nervios.

Estas madres pueden presentar insuficiencia en su producción de leche para lactar exclusivamente a su bebé.

Cualquier duda se puede resolver con el cirujano que practicó la cirugía. Si hay un solo seno afectado, la madre puede amamantar perfectamente con el otro seno.

Si el pezón, en alguno de los senos tiene falta de sensibilidad, puede indicar que hay daño severo del nervio, lo que permite pensar que el reflejo de eyección o el de bajada se verán afectados.

Además, la pérdida de sensibilidad puede reducir la estimulación nerviosa que se origina en el pezón y va a la glándula pituitaria, lo cual afecta la producción de leche.

Las reducciones mamarias muchas veces afectan la habilidad para amamantar pues el cirujano remueve secciones completa del seno, incluyendo ductos. Si el pezón ha sido retirado y luego es colocado de nuevo, la posibilidad de lactar exclusivamente es reducida ya que los ductos y nervios fueron cortados.

En cuanto a los implantes, generalmente no causan problemas, excepto si los canales lactíferos han sido cortados.

Vestidos y aparatos

La sociedad de consumo ha previsto que la mujer embarazada debe llegar al hospital, armada de toda una parafernalia de aparatos “indispensables” para la lactancia: cojines, copas, protectores, extractores, pezoneras, sostenes, cremas…

Muchos de esos productos son inútiles, algunos hasta son perjudiciales. Lo que si es conveniente comprar, es al menos un sostén una talla más grande que la habitual y esperar que se establezca la lactancia para saber si conviene otro más grande.

En lo que se refiere a los vestidos, son recomendables los de dos piezas, es decir falda y blusa o pantalón y blusa. Estos permite levantar la parte superior para instalar al bebé en el seno sin tener que “despechugarse”. Por el contrario, cuando es necesario abrir botones para que el bebé lacte, es muy posible que el seno libre también quede al descubierto.

La verdadera preparación

De hecho, la verdadera preparación, aquella que hace la diferencia entre una lactancia exitosa y una que fracasa, no se hace en el cuerpo, se hace en la cabeza.

La verdadera preparación consiste en ver, desde pequeña, a mujeres de la familia que amamantan con felicidad. Personalmente, recuerdo llevar mi deseo de lactar al ver a mi hermana mayor lactar a su bebé cuando yo tenía 8 años.

La verdadera preparación se tendría que dar por haber escuchado hablar de lactancia como una manera normal de alimentar a un bebé. Haberlo escuchado en familia, en la escuela, en los libros, las revistas, afiches, en la televisión, el cine…

La verdadera preparación consiste en informarse durante el embarazo, leer, buscar mujeres que amamanten.

En efecto, la lactancia es un comportamiento en parte adquirido; su éxito depende del conocimiento de una serie de hechos, de la manera como funciona la glándula mamaria y de las necesidades del bebé, entre otros.

¿Cuántos destetes precoces tienen como explicación un problema de lactancia que habría podido evitarse o resolverse si la madre hubiera estado bien informada?

La verdadera preparación consiste en informarse acerca de las prácticas de lactancia del sitio donde va a dar a luz. ¿Qué pasa con la primera colocación al seno? ¿Separan al niño y la madre en ese “período sensible” que son las dos o tres primeras horas después del nacimiento? ¿Dejan al bebé y la madre juntos durante la noche?

La verdadera preparación consiste en informarse acerca de la lactancia, pero sobretodo sobre el comportamiento normal de un bebé recién nacido.

Muchos padres llegan a ese momento con ignorancia total acerca de lo que es la realidad de la vida cotidiana con un bebé, y con expectativas totalmente idealistas.

Por ejemplo, si el bebé no pasa rápidamente la noche, quiere amamantar antes de lo que se espera, tiene cólicos, ellos se van a sentir perdidos, incompetentes… y van a suspender la lactancia acusándola de todos los males.

La adecuada colocación del bebé impide las grietas

Pasos muy sencillos ayudan a que el bebé se prenda de manera adecuada al seno. Esto evita grietas y congestión en la madre y asegura que el bebé reciba suficiente leche.

1.- La madre debe estar en una posición cómoda.

2.- El bebé debe estar enfrentado totalmente a su madre de manera que no tenga que voltear la cabecita hacia ella para prenderse del pezón.

3.- Con la punta del pezón, toque el borde del labio inferior del bebé.

4.- Cuando el bebé abra la boquita, introduzca en ella pezón y areola.

Recuerde que los depósitos de leche están bajo la areola.

5.- La nariz del bebé debe tocar el seno de la madre, lo cual no impide su respiración. Si parece que el seno oprime la nariz del bebé, levante al chiquito un poco, en lugar de oprimir el seno con sus dedos.

6.- Si hay dolor o el bebé se ha escurrido hacia el pezón, rompa la succión introduciendo el dedo meñique en el ángulo de la boca del bebé. Repita la colocación desde el principio.

Es más fácil aprender a lactar sentada, para aprender a colocar al bebé. Luego usted puede ensayar variaciones como acostada, recostada, caminando.

La plétora también puede aplanar el pezón

La plétora, esa congestión debida a la bajada de la leche entre el segundo y el sexto día después del parto, muchas veces hace que el pezón se aplane dificultando su agarre por parte del bebé.

En ese caso ayuda extraerse un poco de leche antes de amamantar. Eso hace que el pezón salga para que el bebé lo agarre bien. En este tiempo la madre puede sentir además, el seno caliente e incómodo. Las compresas frías entre una lactada y otra alivian la incomodidad y reducen la congestión.

Traducido y adaptado por María Cristina Sáenz de “Allaiter Aujourd’hui” No. 47, publicación de la Leche League de Francia.

Источник: https://laligadelaleche.org.mx/preparacion-para-la-lactancia-es-necesaria/

TEMA 1

Prepararse para la lactancia

Amamantar no es solamente un acto instintivo, también requiere aprendizaje, información y sobre todo observación previa. Muchas mujeres no han cogido a un bebé en brazos hasta tener el suyo y tampoco han visto amamantar.

La evidencia científica sugiere que la mitad de las mujeres deciden dar o no el pecho antes del embarazo ( la mayoría durante la adolescencia) y que recibir información sobre lactancia materna durante el embarazo en las clases de preparación maternal aumenta la tasa de mujeres que la inician y que la mantienen.

No se recomienda explorar los pezones de las embarazadas porque puede generar angustia y pérdida de confianza en su capacidad de lactar, además de derivar en una predisposición al fracaso en especial si los pezones se identifican como invertidos o planos.

No es necesario preparar los pezones durante el embarazo ni aplicando pomadas o ungüentos, ni frotando con guante de crin, ni extrayendo calostro. Además de inútil puede ser contraproducente.

La mejor manera de prepararse para la lactancia materna es acudir a un grupo de apoyo a la lactancia materna durante el embarazo.

¿Afecta el parto a la lactancia?

El parto no es un acto quirúrgico, sino un hecho trascendental en la vida de las familias que debería tratarse con todo el respeto y dignidad que se merece. Se trata nada menos que de la llegada al mundo de una nueva vida.

En los hospitales españoles, el modelo más común de parto es el que se conoce como “parto medicalizado y dirigido” aunque poco a poco se van implementando otros modelos más respetuosos con la fisiología del parto, que a su vez facilitan el establecimiento de la lactancia.

El parto medicalizado implica un buen número de intervenciones y manipulaciones no exentas de efectos colaterales para la madre y el bebé, entre los que se cuentan distintas secuelas físicas dolorosas en el posparto que pueden entorpecer la lactancia materna.

Es difícil dar de mamar en una posición correcta cuando no te puedes ni sentar debido al dolor de los puntos de la episiotomía, y también es difícil amamantar recién cesareada, cuando es un suplicio girarte en la cama y llevas suero en vena y una sonda vesical.

No tiene nada que ver empezar una lactancia después de un parto natural, libre de cables, sondas y sueros, que hacerlo inmovilizada por la peridural.

Está también comprobado que las ingurgitaciones más importantes suceden a mujeres que han recibido sueros intravenosos y peridural (esto es así porque ambos favorecen la formación de edemas, es decir, la inflamación por acumulación de líquidos).

A grandes rasgos, cuanto más indemne salgas de tu parto, más fácil lo tendrás para iniciar la lactancia materna.

El parto medicalizado también disminuye la autoestima y la confianza de las mujeres en su propio cuerpo. Los partos no los hacen los médicos ni las comadronas, los hacen las mujeres. No existe nada más poderoso en esta tierra que una mujer dando a luz, pero las mujeres nos hemos dejado arrebatar ese poder, y recuperarlo nos ayudará también a disfrutar del poder de amamantar.

Por su parte, los bebés pueden tener más problemas para mamar bien durante los primeros días, y a menudo tienen un patrón de succión inmaduro e ineficaz.

Así pues, facilitando el parto estaremos facilitando la lactancia materna, pero… ¿de qué manera se puede facilitar un parto?

La ciencia ha descubierto que segregar adrenalina durante el parto hace que el mismo se vuelva más largo, difícil y doloroso, y por tanto menos seguro.

¿Qué situaciones pueden disparar la adrenalina y activar el neocórtex en una mujer que está de parto?

  • El frío: la mayoría de las salas de parto están incluidas en zonas quirúrgicas, y éstas suelen estar muy frías para prevenir la proliferación de microorganismos.
  • La luz: las mujeres que están de parto, como todas las hembras mamíferas, buscan instintivamente intimidad y oscuridad.

    La luz intensa puede bloquear el parto por sí sola.

  • Sentirse observadas.
  • Falta de intimidad, sentir vergüenza.
  • Que les hablen y les hagan preguntas.
  • Que se les aplique tecnología médica, sobre todo dolorosa.

Lo más importante que tiene que hacer un profesional que acompaña un parto es justamente acompañar, estar ahí, dar apoyo y seguridad, vigilando que no haya ningún signo de peligro ni para la mamá ni para el bebé.

La tecnología es buena cuando se necesita, pero aplicar tecnología a todos los partos normales ocasiona más problemas que beneficios.

En el parto humano, la proporción del tamaño de la pelvis materna respecto al perímetro craneal de la cría es más justa que en ninguna otra especie de mamíferos, por lo que, para que todo marche bien, se necesita:

  • Libertad de movimientos
  • Verticalidad
  • Tiempo

El control del bebé en el parto

Aún hoy, la mayoría de mujeres en trabajo de parto son controladas desde que entran en la unidad de partos hasta que nace el bebé mediante monitorización continua del latido fetal y las contracciones, ya sea con aparatos externos o internos (en este último caso, se introduce una sonda en la cavidad uterina, por detrás de la cabeza del feto, para marcar la presión intrauterina exacta en milímetros de mercurio, y se inserta un electrodo en el cuero cabelludo del bebé, lo que provoca una herida en el mismo, con el agravante de que hay que romper la bolsa de líquido amniótico para colocarlo todo).

Tanto las formas de monitorización externas como las internas reducen de manera importante la movilidad de la madre y provocan incomodidad y dolor, por lo que repercuten en una mayor necesidad de aplicar la anestesia peridural.

A menudo, el control del latido fetal y las contracciones sólo se puede hacer correctamente cuando la mujer está tumbada en la cama en posición supina (boca arriba), con lo cual muchas mujeres se ven obligadas a permanecer en esa posición durante todo el proceso.

En cuanto a la posición supina, sabemos que provoca contracciones más dolorosas y dificulta el avance del parto.

Además, se compromete el intercambio de oxígeno madre-hijo debido al efecto Caldeiro, que consiste en una hipotensión arterial en la madre debido al peso que ejerce la matriz con el bebé sobre la vena cava inferior (la que aporta sangre oxigenada al feto) cuando la mujer se encuentra acostada boca arriba. La mujer embarazada a término siente mareo, náuseas y sensación de falta de aire cuando está tumbada en esta posición.

En cambio, controlar el latido fetal de modo intermitente favorece el desarrollo de un parto fisiológico acompañado no manipulado.

A finales de los años sesenta, el obstetra uruguayo Caldeiro Barcia diseñó, fabricó y aplicó la monitorización electrónica continua del parto para estudiarlo en cuanto proceso fisiológico. Al cabo de varios años, tras ver y comprobar cómo los aparatos y técnicas que desarrolló se aplicaban de manera rutinaria en la mayoría de los partos de bajo riesgo, afirmó:

“Yo inventé la monitorización cardiotocográfica continua para poder ayudar en aquellos partos con problemas, no para poner en problemas a todas las mujeres de parto”

La posición para el expulsivo

La posición de litotomía (tumbada con las piernas abiertas en alto) dificulta el nacimiento del bebé, pero se sigue usando porque se considera el parto como un acto quirúrgico.

En el lenguaje no verbal, esta postura indica sumisión, vulnerabilidad absoluta, estar tan expuesta que te pueden hacer cualquier cosa, pasividad total. La madre sólo ve el techo, no participa, le sacan al niño.

Las mujeres a las que no se les dice cómo han de colocarse en ese momento tienen a su bebé en posición vertical.

Cuando la cabeza del bebé está a punto de salir, el coxis o rabadilla tiene la capacidad de desplazarse hacia atrás, aumentando así en uno o dos centímetros más el diámetro del canal óseo del parto, lo que ayuda mucho.

Pero si la madre está tumbada en posición supina sobre una camilla de partos, esto no es posible, con lo que el canal del parto es más estrecho, el parto más difícil y la oxigenación del bebé intrauterino se ve comprometida.

La anestesia

En el año 2006 el Internacional Breastfeeding Journal publicó un estudio en el que se demostraba que la administración de la anestesia peridural en el parto puede influir en la capacidad del recién nacido para mamar, pudiendo producir por sí sola una succión caótica.

Además, su uso favorece una cascada de intervenciones, ya que con peridural las contracciones se aflojan y distancian, lo que hace necesario romper la bolsa y aplicar oxitocina; ésta, a su vez, al acelerar el ritmo y la intensidad de las contracciones, puede provocar sufrimiento fetal, o simplemente niños que nacen más cansados, con estrés y poco predispuestos a mamar.

La inmovilidad de la mujer que provoca la peridural y la falta de verticalidad disparan las cifras de bebés que no bajan, bebés que no giran y no se colocan bien, lo que a su vez genera la necesidad de nuevas intervenciones. No tiene nada que ver amamantar y establecer la lactancia después de una cesárea o un parto instrumentalizado con hacerlo después de un parto normal fisiológico sin anestesia.

¿Es necesaria la episiotomía?

La evidencia científica no apoya la episiotomía salvo en contadas ocasiones, pese a lo cual se sigue practicando en muchos partos, lo que ocasiona dificultades a corto plazo (dolor al moverse y sentarse) y también a largo plazo (dificultades en las relaciones sexuales, incontinencia, etcétera). No será lo mismo iniciar la lactancia materna con esas molestias que sin ellas.

Respetar el cordón umbilical

Según la evidencia científica el corte tardío del cordón umbilical previene la anemia en la primera infancia, ya que hace que los bebés tengan unos niveles de hemoglobina más altos. Los estudios concluyen diciendo que se debería esperar como mínimo tres minutos, y si el bebé no está en buenas condiciones un mínimo de 60 segundos entre las piernas de la madre.

Los bebés nacen con dos sistemas de oxigenación durante los primeros minutos de vida, de modo que si falla uno, tienen otro.

Uno de esos sistemas es el que ha acompañado al bebé durante toda la vida uterina, pues la placenta y el cordón umbilical siguen funcionando y aportándole sangre oxigenada una vez que nace. El otro sistema es el que activa el bebé al abrir los pulmones por primera vez y respirar.

Es como si nacieran con un sistema de reanimación neonatal incorporado. Por eso es muy importante no pinzar el cordón si el bebé aún no está respirando.

Hay una cantidad de sangre en la placenta equivalente a la tercera parte del volumen total de sangre que tendrá el bebé, y esa sangre tiene que pasar a través del cordón en esos minutos previos al corte del cordón.

Si éste se pinza o se corta, esa sangre se va quedar en la placenta y se va a tirar o donar, por lo que el neonato puede quedarse sin reservas de hierro suficientes.

Y esto es todavía más importante si el recién nacido es prematuro o de bajo peso, puesto que la reserva de hierro la hacen los bebés intrauterinos durante el último mes de gestación.

Cuanto mejores sean las condiciones físicas en las que se encuentre el bebé al iniciar la lactancia, mejor funcionará ésta.

Nacer por cesárea

En los últimos años se ha disparado de forma alarmante la tasa de cesáreas que se practican en España. Recordemos que la cesárea es una intervención de cirugía mayor no exenta de riesgos.

Actualmente, el 25 por ciento de mujeres españolas (con variabilidad entre el 15 y el 45 por ciento, según el hospital o clínica) dan a luz mediante cesárea.

Tanto el sentido común como la evidencia científica señalan que NO es posible que una de cada tres mujeres sea incapaz de parir, por lo que probablemente al menos la mitad de esas cesáreas son innecesarias.

De ser posible, el parto vaginal siempre es más seguro para la madre y el bebé, y es preferible porque incrementa el porcentaje de éxito en la lactancia materna y su duración, porque aumenta el bienestar psicológico de madre e hijo y reduce el trauma emocional de ambos, y porque disminuye los costos del sistema de salud y la duración de la estancia hospitalaria.

Es importante saber que fisiológicamente no hay ninguna causa por la cual el hecho de tener cesárea retarde la subida de la leche.

La causa de ese posible retraso que algunos profesionales y madres observan es debida a las rutinas hospitalarias que suelen ir asociadas a una cesárea como mayor tiempo de separación postparto y menor número de tomas los primeros días debido al dolor que sufre la madre y la necesidad de que alguien le ayude para amamantar.

A modo de conclusión final

Cuanto más positiva sea la vivencia de tu parto y menos lesionada estés, más fácil te resultará amamantar.

Actualmente, la sensibilización de los profesionales sanitarios respecto a la humanización del parto está aumentando, y se han desarrollado protocolos de atención al parto normal no medicalizado en todas las comunidades autónomas y también a nivel nacional.

Podéis encontrar más información y artículos de evidencia científica sobre este tema en las webs:

www.donallum.org
www.elpartoesnuestro.org

Artículo redactado por Inma Marcos. Asesora de Lactancia de ALBA. Comadrona. IBCLC.
Revisado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA

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Источник: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/embarazo-y-parto-un-buen-inicio-de-la-lactancia/

Embarazo saludable
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