Psicología para niños de padres separados

¿Puedo llevar a mi hijo al psicólogo sin permiso de mi ex pareja? –

Psicología para niños de padres separados

Las crisis matrimoniales pueden resultar muy difíciles para los hijos. Por eso a veces es frecuente que el otro progenitor tenga que permitir la asistencia psicológica del menor después de la separación o divorcio de ambos.

Sin embargo, tras la ruptura se vuelve complicado tomar decisiones, y puede que no estéis de acuerdo en la necesidad de someter a tratamiento a los pequeños. ¿Qué ocurre en estos casos?

¿Necesito el consentimiento de mi ex pareja para llevar a mis hijos al psicólogo?

Hay quien opta por llevar a los niños al psicólogo unilateralmente. La decisión es comprensible, ya que los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Pero a nivel jurídico la cuestión no es tan sencilla. Tras la ruptura, determinadas situaciones requieren el consentimiento de ambos cónyuges, siempre que conserven la patria potestad.

En general, la patria potestad se mantiene aunque la guarda y custodia haya sido atribuida en exclusiva a uno de los padres. Así que en la mayoría de las ocasiones las decisiones de especial trascendencia deberán ser adoptadas conjuntamente.

Una cosa es que se trate de un acto cotidiano, como hacer una excursión, llevar determinados horarios o elegir el menú semanal. Estas decisiones cotidianas se pueden adoptar sin problemas por cada uno de los progenitores.

Si la decisión es más relevante, pero resulta urgente, en general también se podrá tomar unilateralmente. Por ejemplo, elegir un tratamiento o autorizar una intervención quirúrgica en el instante posterior a un accidente grave.

Pero cuando las decisiones sean importantes y además no exista tal situación de urgencia, ambos progenitores tendréis que poneros de acuerdo. Este es el caso de someter al niño a terapia infantil.

La terapia infantil desde una perspectiva jurídica

Nuestro ordenamiento jurídico considera que someter a los niños a terapia psicológica (también psiquiátrica) es una decisión de suficiente relevancia como para que deban adoptarla ambos progenitores conjuntamente y permitir la asistencia psicológica del menor al progenitor que lo proponga.

Los propios Colegios de Psicólogos han prestado atención a esta cuestión, regulada principalmente:

  • En el artículo 25 de su Código Deontológico, que requiere la comunicación con los padres cuando se trata a un menor.
  • También en el artículo 9.3.c) de la Ley de Autonomía del Paciente, que determina que cuando el menor de edad no pueda comprender (intelectual o emocionalmente) el alcance de la intervención, el consentimiento informado deberá ser prestado por representación, a través de sus padres.
  • Y en el artículo 156 del Código Civil, que determina que la patria potestad compartida implica la necesidad de decidir conjuntamente aspectos relevantes que afecten a la educación, la salud o el desarrollo emocional del menor.

Así, los Colegios concluyen con buen criterio que para prestar atención a menores de 16 años (en algunos Colegios esta edad se reduce hasta los 14 años) es necesario recabar el consentimiento de ambos progenitores.

Y esta medida, en realidad, es acertada para prevenir posteriores conflictos. Principalmente porque los Tribunales han resuelto reiteradamente en este sentido.

Así, la jurisprudencia entiende que los tratamientos psicológicos y psiquiátricos resultan de suficiente entidad como para que ambos padres debáis consentirlos. En caso de que no os pongáis de acuerdo, siempre podréis solicitar la autorización judicial.

¿Cómo llevo a los niños al psicólogo si mi pareja se niega?

Si os resulta imposible llegar a un acuerdo, el artículo 156 del Código Civil os permite solicitar la autorizaciónjudicial. Esta autorización sustituirá a la del progenitor y permite la asistencia psicológica del menor.

Debes saber que el proceso se aplica para cada acto concreto. Es decir, si acudes al juzgado para que el Juez te autorice a llevar a tus hijos al psicólogo todavía necesitarás llegar a acuerdos para realizar cada uno de los actos que hemos indicado en el apartado anterior.

El proceso de solicitud de autorización judicial es relativamente sencillo. Presentarás una solicitud y unos días después de admitirse se os citará a una comparecencia. En esta participaréis:

  • Tu ex pareja y tú, en todo caso.
  • El Ministerio Fiscal, en defensa de los derechos e intereses de los menores.
  • Tus hijos, siempre que tengan “suficiente madurez” y, en todo caso, cuando tengan más de 12 años.

El Juez oirá a todos los comparecientes y analizará las pruebas y documentos que aportéis. La decisión se tomará mediante Auto, en el que determinará si permitir la asistencia psicológica del menor.

Ten en cuenta que para realizar esta solicitud no es imprescindible la asistencia de abogado y procurador. Sin embargo, contar con el asesoramiento de un abogado de familia incrementará tus posibilidades de éxito y te evitará problemas formales, jurídicos o de fondo.

Algunas soluciones preventivas

Recuerda que antes de presentar una demanda conviene que intentes llegar a un acuerdo con tu ex pareja. Si no hay manera de conseguirlo, una buena opción puede ser acudir a mediación familiar.

Los mediadores familiares son profesionales especializados en facilitar la comunicación. No pueden tomar decisiones, como hacen los árbitros o jueces, pero os ayudarán a acercar vuestras posiciones para explorar soluciones favorables para todos.

Por supuesto, la efectividad de estas medidas será mayor si has establecido un convenio regulador realista y previsor.

Así, nada impide que en este documento incluyas una cláusula donde permitir la asistencia psicológica del menor o menores en caso de presentar algún trastorno, que se suele manifestar en ansiedad, depresión, falta de concentración o problemas de autoestima, no sea un problema.

Estos síntomas llevan a los pequeños a tener problemas de rendimiento escolar y de aislamiento social. Por tanto, si consideras que tus hijos necesitan asistir a terapia infantil, recuerda que necesitarás el consentimiento de tu ex pareja salvo que preveas lo contrario en el convenio regulador.

Si necesitas el concurso de tu ex pareja y no lo consigues siempre podrás contratar a un abogado de familia para que defienda los intereses de tus hijos en juicio. La terapia infantil es muy recomendable en estos casos, y es fácil que consigas la autorización judicial si tus hijos la necesitan.

Источник: https://www.raquelfrancoabogada.com/permitir-asistencia-psicologica/

12 Pautas para ayudar a niños de padres divorciados (Parte 3)

Psicología para niños de padres separados

Una vez que la pareja, por el bien de todos, ha tomado la decisión de separarse, empieza un largo, duro y doloroso proceso de duelo, por el que pasan todos los implicados en el divorcio y que en la mayoría de los casos genera un enorme dolor emocional que hay que saber afrontar y elaborar.

Lo aconsejable es contar con el soporte y ayuda de personas cercanas y si no es posible, se recomienda encarecidamente acudir a un profesional de la salud mental que acompañe en estos duros momentos, porque solos es muy difícil de sobrellevar la magnitud del hecho. Si no se procesa y elabora adecuadamente el conflicto, el dolor puede llegar a permanercer toda la vida.

Os presento una recopilación de objetivos que se han demostrado sumamente eficaces para ayudar a los hijos:

  1. Que los niños reconozcanla separación como algo real e ineludible.
  1. Que los niños aceptenla separación, como un hecho más, aunque difícil, que ha sucedido en sus vidas y que sucede en las vidas de muchas otras personas, conocidas, no conocidas y personas famosas y de prestigio.
  1. Que el niño renuncie a creencia de una familia modélica, unida y feliz y a  las fantasías de reconciliación.
  1. Hacer ver al niño la imagen idealizada que, a veces, se tiene del progenitor que ha dejado la casa. Cada persona tiene sus virtudes y defectos. Nadie es perfecto. Los dos progenitores son responsables de la separación y se deben querer y respetar por igual. No queremos que se albergue odio hacia ningún progenitor.
  1. Que los niños no se sientan responsables o culpables de lo sucedido. La decisión tomada es debido a un problema de adultos, de pareja.
  1. Que los niños acepten que la relación con uno o ambos padres va a disminuir y cambiar. Pero sus padres van a estar siempre ahí, queriéndolos, cuidándolos, aunque de diferente manera que hasta ahora.
  1. Que no deben dejarse implicar en la conflictividad de los adultos, es un conflicto de mayores y ellos deben mantenerse al margen de los conflictos de los adultos.
  1. Que no deben ejercer de intermediarios en los conflictos entre sus padres. Los niños deben estar al margen. Los niños deben dedicarse a sus propios asuntos de niños.
  1. Que deben aprender a gestionar y afrontar los sentimientos de culpa, cólera y reproche. Se les enseña a gestionar las emociones. Normalizamos y legitimizamos estos sentimientos. 
  1. No pretender que los problemas se resuelvan con su sacrificio personal ni tampoco que vaya a suceder ningún milagro. Los niños no son responsables de la solución de los problemas causados por los adultos y no le corresponde a ellos resolverlos. Los milagros no existen, existe el azar, las casualidades y las oportunidades ventajosas.
  1. Deben tener expectativas realistas, sobre todo los adolescentes, respecto a iniciar otras relaciones personales que compensen la pérdida sufrida. Un padre no es reemplazable nunca.
  1. Aceptar la complejidad de la situación y normalizarla como parte inherente de la complejidad de las relaciones humanas. La vida, a veces, es muy complicada y difícil de entender de forma lógica. 

Hacer ver al hijo, que el divorcio puede tener efectos y partes positivas, también. Está claro, en los casos donde se pone fin a situaciones de conflicto abierto y violento.

   No todo son desventajas y esto hay que ponerlo en valor y destacarlo.

¿Qué cosas positivas podemos encontrar tras la separación?

  • Se pueden conocer unas nuevas facetas de los padres hasta ahora desconocidas. Nuevas aficiones, deportes…A pesar de todo, los papás pueden ser más felices que antes.
  • Se puede vivir en barrios y casas diferentes con la experiencia de cambiar de entorno y conocer otros contextos y a personas diferentes. A los niños les gusta mucho las novedades.
  • Asumir responsabilidades que harán madurar al niño más rápidamente y desarrollar otras partes de su personalidad, que en otros casos llevaría años conseguir.

Algunos mensajes para los padres

  1. No caer en la sobreprotección del niño. Tratar al niño acorde con su edad. Si lo sobreprotegemos por lo que ha ocurrido, no le ayudaremos a crecer y acabará comportándose siempre de forma inmadura.
  2. Todas las personas tienen defectos y virtudes.

    Así debemos hablar del otro progenitor, con argumentos reales, sin caer en la ficción. Reconocer por ejemplo, que es buen padre aunque un desastre como pareja.

  3. Dedicar  tiempo a la comunicación y no llenar excesivamente con actividades al niño, sin parar ni un momento para hablar o desahogarse.

     

  4. No involucrar a los hijosen cuestiones claves del proceso de separación, como custodias, dinero,…
  5. Tener claro la separación entre padre y pareja. Como padres las tareas son de acompañar, guiar y orientar a los hijos.

    Además, del mantenimiento del vínculo afectivo, de las responsabilidades de cuidado y manutención, y del poder parental (uso de la autoridad para dirigir al menor y que éste acate órdenes). Estas funciones deben quedar claras y preservadas, independientemente del proceso de divorcio o separación como pareja.

    Ser pareja es independiente a ser padre.

Sabiendo cuales son los problemas que pueden surgir, que he ido esbozando en sucesivos artículos, y siguiendo ciertas recomendaciones, se puede afrontar y superar de la forma más suave posible un proceso de divorcio con hijos. De todas formas, ante la menor complicación merece la pena consultar con un psicólogo profesional de la salud. 

Bibliografía:

-Revista de la asociación española de Neuropsiquiatría. 2004.Separación o Divorcio. Reyes Vallejo Orellana.

-Hospital Gregorio Marañón. Programa de formación continuada. Pediatría y Psiquiatría.

-www.psicologíaymente.net

-www.kidhealth.org

-www.solohijos.com

-www.guiainfantil.com

Источник: https://maribelpazpsicologamadrid.es/12-pautas-para-ayudar-a-ninos-de-padres-divorciados-parte-3/

SEPARACIÓN DE LOS PADRES

Psicología para niños de padres separados

La separación de los papás, constituye una situación de crisis para cualquier familia, especialmente para los niños, dado que su entorno y mundo habitual se ve amenazado.

Las principales figuras de vinculación que ha tenido en su vida, están tomando caminos diferentes y separados.

Viene un proceso de elección (desde los padres) de quién vivirá con quién y generalmente, sea cual sea la decisión, implicará una siuación de duelo para el infante.

Esta situación de dolor genera angustia y estrés en toda la familia. Regularmente es un quiebre que viene dándose desde un tiempo previo al momento de la ruptura misma. Este período previo, probablemente ha sido visto y percibido por el niño, terminando en lo que la mayoría de los niños temen: la separación de los padres.

Por otra parte, la separación de los padres, con el consecuente cambio en el estilo y tipo de vida que se llevaba previamente, genera cambios en el grado de cercanía con uno de los dos papás, dependiendo con cuál papá se haya quedado. La interacción se ve afectada.

Ahora los hijos de padres separados, ven menos a uno de sus padres y, muchas veces, se genera un clima de tensión cuando deben interactuar entre ellos.

Por otra parte, dependiendo de la edad, del grado de comprensión o de información que hayan recibido, es que se sienten culpables de que los padres se hayan separado: ¿Por qué? Debido al ambiente tenso, algunos niños generan algunas condcutas de irritabilidad o inestabilidad emocional, que pueden generar roces entre los padres (por ejemplo en el ámbito disciplinario) y los niños tienden a pensar que quizás ellos influyeron en que los padres hayan tomado esa decisión de distanciarse. Otras veces, los papás y mamás generan alianzas con los niños, dándose una coalición contra alguno de ellos. Esto se da por ejemplo, cuando se envían mensajes al otro padre, pero a través de los niños. En este caso, los niños sienten que deben tomar partido por alguno de los papás, pero cayendo inevitablemente en una situación de dolor y rechazo, pero dado desde el adulto.

Pueden ser muchas aristas las que tome la situación de separación de los padres.

En algunos casos incluso, puede llegar a ser una situación de alivio para los niños, especialmente si venía dándose una condición de peleas, discusiones intensas y frecuentes entre los padres. La separación, puede traer algunos espacios de mayor armonía.

Pero lo habitual es que la ruptura matrimonial, genere inestabilidad y algunos síntomas en los niños, como medio de manifestación del cambio y sufrimiento al que se enfrentan.

¿Por qué es importante estar atentos al comportamiento del niño pre y post separación de los padres?

La conducta de los niños es una forma de comunicación de todo ser humano, pero especialmente en los hijos de padres separados, dado que muchas veces no tienen las herramientas suficientes como para poder resolver este conflicto (porque es de los adultos), o bien, no depende directamente de ellos el poder realizarlo. Por otra parte, dependiendo del nivel de capacidad de elaboración y expresión del lenguaje que tenga ese niño, es que va a poder comunicar o no lo que le pasa. Por lo tanto, la conducta emocional, social y escolar, nos darán luces de cómo se encuentra ese niño frente a la situación de cambio y estrés familiar que está viviendo. Aquí pueden llegar a aparecer síntomas psicosomáticos, conductas regresivas, cambios en el humor del niño, irritabilidad, dificultades en el control de esfínteres, desconcentración y problemas escolares, en el plano académico y también social. Puede aparecer alguno de estos síntomas o un conjunto de ellos.

¿Qué profesionales pueden ayudar a los niños cuando los padres se separan?

Cualquier persona que se relacione habitualmente con un niño con padres separados, puede ayudarlo a que exprese y vaya elaborando lo que le sucede.

Sin embargo, en ocasiones, esta tarea se ve facilitada por el trabajo con especialistas en el área infantil, como son los psicólogos infantiles, psicopedagogos y profesores del niño, puesto que ofrecen una alternativa externa y menos amenazante, para conversar sobre sus penas y miedos respecto a la situación que viven. Así mismo, por el uso de técnicas de evaluación e intervención psicoterapéutica que facilitan un mejor tratamiento del niño.

¿Cuándo es necesario realizar una intervención psicológica a niños con padres separados?

Es positivo hacer una evaluación e intervención psicológica, cuando el niño presenta cambios importantes y significativos en su comportamiento habitual. Es decir, cuando denota que la situación no la puede elaborar adecuadamente y está generando repercusiones en su área emocional, social o académica.

Suele aparecer sintomatología ansiosa, anímica y conductual como: temores a quedarse solo, que le pase algo a algún familiar, dependencia significativa, pesadillas, miedo a alguno de los padres o a quedarse con él/ella, hacerse pipí, desánimo y desgano profundo o recurrente.

También, puede ir en el otro polo con: aumento de la irritabilidad, agresividad, peleas, desafíos a la autoridad, llamadas de atención, así como baja en el rendimiento en el colegio, entre otras.

Todos estos elementos muestran una alteración del menor, pudiendo iniciarse un proceso de orientación a las mamás y papás, así como de evaluación y apoyo terapeútico desde el psicólogo infantil hacia el niño o niña, en caso de ser necesario.

De nuestro equipo de psicólogos infanto juveniles:

*¿Estás pasando por un proceso de separación y necesitas orientación de cómo llevarlo mejor para tu hijo/hija? ¿Ya te separaste y necesitas orientación de cómo coordinarte con tu ex-pareja para poder generar un ambiente estable y positivo para tu niño/niña? Llámanos, escríbenos o contáctanos a través de nuestros teléfonos, e-mail o cuenta de Instagram.

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Источник: https://www.psicologoinfantil.cl/orientacion-padres-madres/separaciones-divorcios.html

Padres divorciados, ¿cómo lo viven los niños según su edad?

Psicología para niños de padres separados

Muchos progenitores piensan que la separación solo les afecta directamente a ellos. No obstante, esto no es cierto cuando hay niños de por medio.

Aunque no se les preste atención, los más pequeños sufren el divorcio, las discusiones, los malentendidos y todo lo que pueda generarse en la ruptura. Tener padres divorciados puede ser una situación que muchos niños no sepan gestionar por sí mismos.

Además, lo normal es que tengan muchas dudas y necesiten que alguien, con paciencia y comprensión, se las aclare.

No es una casualidad que muchos niños con padres divorciados terminen teniendo problemas en el colegio, que algunos empiecen a coquetear con el alcohol y las drogas a una edad muy temprana o que terminen con los canales de comunicación que les conectan con su familias. Los niños sufren tanto o más, lo hacen al ver como una de las primeras relaciones que tienen como referencia, fracasa.

El 60% de los niños de padres divorciados necesitan someterse a algún tipo de tratamiento psicológico.

Las consecuencias de un divorcio dependen de la edad

No es lo mismo que el niño tenga 6 o tenga 2 años cuando se produce la separación. Las circunstancias cambian y el nivel de madurez también es muy distinto.

Por lo tanto, dependiendo de qué edad tenga el niño, este se verá más o menos afectado de tener padres separados.

Un dato sin duda a tener en cuenta, pues todo lo que le afecte en estas edades les marcará en sus años posteriores.

Un niño que no llega a los 2 años no entiende qué es un divorcio y mucho menos las consecuencias que tiene.

Pero, a pesar de esto, sabe que algo no va bien o al menos ha cambiado, que hay variaciones en el estado emocional de sus padres y también se percata de si están ausentes o no.

Esta ausencia, muchas veces, se traduce en sentimientos de abandono y debido al clima del entorno, si no se le transmite la debida seguridad, esto puede tener consecuencias psicológicas importantes.

Un niño que tenga entre 2 y 3 años se encuentra en una etapa muy delicada, en pleno desarrollo.

Si la separación produce un gran impacto en el pequeño, la consecuencia puede ser un retraso importante en su desarrollo: retraso a la hora de adquirir determinadas habilidades psicomotoras, dificultades para aprender el lenguaje y problemas con el control de los esfínteres.

Un niño en esta edad tampoco entiende mucho lo que implica un divorcio, solo sabe que desea que sus padres sigan juntos, lo que se convierte en un sueño para él.

Si el niño tiene entre 3 y 5 años ya sabe -o intuye al menos- qué es un divorcio y qué implica, por eso hará muchas preguntas.

El problema aparece cuando en sus ganas por encontrar respuestas se encuentra con mentiras, que no le cuadran y que, por lo tanto, van a acentuar la sensación de que el mundo se ha trasformado en un lugar muy inseguro.

Entre los miedos que se pueden acentuar, puede acentuarse el temor a estar solos o a que alguno de sus padres lo abandone. Por eso, puede mostrarse posesivo con uno de ellos (o con los dos).

Los niños pueden reaccionar con rabia, tristeza o ira ante la posibilidad de un divorcio dando a entender que a ellos también les afecta.

El niño que tenga entre 6 y 12 años es mucho más empático e incluso puede llegar a ponerse con acierto en el lugar de sus padres, aunque no es raro que siga alimentando la ilusión de que sigan juntos. No lo hace muchas veces una persona mayor, ¿por qué no lo iban a hacer los niños?

Sin embargo, cuidado, porque una decepción en este sentido -comprender que eso no va a pasar- puede ocasionarles un gran impacto emocional, mucho mayor incluso que la propia separación. No es lo mismo pensar que una situación es transitoria que pensar en ella como permanente: quizás las adaptaciones que deban hacerse sean las mismas, pero el impacto emocional no va a ser el mismo.

En este sentido pensemos que un niño de esta edad, por maduro que sea, está muy lejos de completar su desarrollo emocional. Hay procesos que no va a comprender, como que dos personas que se quieren hayan decidido no estar juntas. Esta sensación de vivir en un mucho que se rige por reglas complejas que se le escapan puede superarles.

En esta franja de edad, el niño puede desarrollar dos “estrategias de afrontamiento” (entre otras): el niño puede “desaprender” habilidades que había adquirido en el plano emocional o puede mostrarse fuerte mientras camufla un dolor y un miedo muy profundo. En el segundo caso aprende a no expresar sus sentimientos, algo que le afectará en su vida adulta.

Los padres divorciados y la comunicación con sus hijos

Como hemos visto, una separación provoca efectos diferentes dependiendo de la edad que tenga el niño.

Por eso, aunque estemos destrozados y no sea lo que más nos apetezca en esos momentos, siempre hay que atender las dudas y las preocupaciones del los más pequeños, comunicarse con ellos y hacerles saber que se produzcan las trasformaciones que se produzcan a su alrededor siempre les vamos a querer y van a poder contar con nosotros.

Por otro lado, pensemos que el niño puede estar culpabilizándose por esa separación. Es posible que considere que su comportamiento ha llevado a sus padres a querer separarse. Los progenitores tienen que hablar con él y hacerle entender que no son responsables, y menos todavía culpables, de lo que ocurre.

Para ello, intentemos ser claros con el pequeño. De nada sirve enmascarar lo sucedido por creer que no va a comprender la situación. Los niños entienden más de lo que pensamos (sobre todo los padres) y necesitan saber lo que ha ocurrido. Por eso, ser claros, directos, no mentir y adecuar el discurso a su edad es muy importante para que se sienta querido.

Muchos padres divorciados intentan poner al niño en contra del otro progenitor, algo que es sumamente doloroso y dañino.

Muchas parejas se centran en ellas mismas, descuidando las emociones que pueden estar experimentando sus hijos. Esto provoca que se sientan abandonados y poco apreciados.

Sin embargo, no podemos evitar hablar con ellos de algo tan importante.

Porque, aunque no lo veamos, puede que se esté gestando una herida que, al no ser atendida, se haga más grande con el paso de los años.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/padres-divorciados-lo-viven-los-ninos-segun-edad/

Los hijos de padres divorciados, cómo evitar que sea un trauma

Psicología para niños de padres separados

«Tener hijos no le convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista» Michael Levine.

Cómo viven la separación los hijos
 

Según un artículo de la Fundación Belén (2017) casi el 50% de los matrimonios celebrados en España termina en divorcio.  En Estados Unidos y otros países europeos ya ha superado esta cifra. Las cifras del divorcio son tan altas que se han disparado los estudios sobre los efectos del divorcio en los hijos.

Antes de que una pareja con hijos decida poner fin a su relación suele haber recorrido un largo camino de peleas y conflictos que los lleva a este punto. En la mayoría de los casos los hijos transitan por ese camino de conflicto a la sombra de los padres.

Hay muchas separaciones en las que se tiene en cuenta el bienestar de los hijos, pero también hay casos en los que los padres están tan desbordados por la situación que no pueden percibir lo que le está sucediendo al niño o al adolescente.

Y en casos más extremos incluso se utiliza a los hijos para alienar a la otra parte, chantajearla o incluso manipularla.

En general, las parejas separadas que traen a sus hijos a consulta insisten en que el niño o adolescente no tiene interés por nada. Incluso sienten que los hijos se aprovechan del divorcio para conseguir caprichos, o creen que sus hijos son “rebeldes”.

Y quizás esto es verdad, pero en la mayoría de casos estos comportamientos son síntomas de que algo no marcha bien en la vida del niño o adolescente. Al final, lo importante no es si tu hijo es o no rebelde, o si te manipula para que le des más o menos dinero.

Lo importante es ¿por qué necesita hacer eso? ¿Qué te está diciendo? O más importante aún ¿qué necesita tu hijo?

 

Hijos de padres divorciados: problemas psicológicos

 

Los hijos de una separación mal gestionada pueden sentirse abandonados, creer que ya no les quieren o incluso culparse por la separación, situaciones que desencadenan comportamientos tales como aislamiento, rebeldía, indiferencia, etc.

Son muchos los factores que influyen en cómo afectará la ruptura a los hijos: como haya sido la relación de los padres antes del divorcio, el motivo de la separación, la edad del hijo, etc. Por ejemplo, la edad en que se encuentre el hijo será clave para prever la conducta que desarrollará ante un mal divorcio.

Mientras un bebé puede sentirse culpable de la separación, un niño de 9 años puede sentirse abandonado o un adolescente puede desarrollar una conducta antisocial.
 

Hijos del padres divorciados: cuando la separación se hace adecuadamente

Cuando una separación se realiza de forma adecuada los hijos presentarán síntomas breves y se adaptarán a los cambios de una forma sana. Un profesional puede acompañar a los adultos y a los niños en una situación tan difícil. A continuación, se recomiendan algunos consejos que podremos realizar durante una situación de separación o divorcio.

  • Pasar tiempo con nuestros hijos. Ahora más que nunca necesitan momentos con nosotros en los que se favorezca el diálogo y que nos permitan saber cómo está o si necesita algo de nosotros. Por ejemplo, tener un día a la semana programado para hacer alguna actividad al aire libre con ellos. Además, les debemos transmitir que seguimos estando ahí para lo que necesiten.
  • No pedirles que se posicionen. Un ejemplo muy típico es preguntar con quién quieren vivir. Esta decisión es de los padres y deberían tener en cuenta la escuela, las relaciones, los horarios y en general su bienestar.
  • No responsabilizar a los hijos de la separación. Por ejemplo, si uno de los motivos de discusión con la expareja son temas relacionados con el hijo no es culpa del hijo sino de la falta de entendimiento de la pareja.
  • No descalificarse delante de los hijos, ponerlos en contra o compararlos con la expareja. Parece muy obvio, pero algunos progenitores cuando se enfadan dicen cosas como: eres igual que tu padre o que tu madre.
  • Explicar a los hijos la situación de una forma calmada y sincera. Lo ideal sería explicárselo los dos progenitores y resolver todas las dudas que puedan tener respecto al tema.
  • No ser más permisivo ni competir por el cariño de los hijos. Es importante seguir manteniendo las reglas familiares establecidas y los límites.
  • No utilizar al niño para saber cosas de su expareja ni desahogarnos con ellos. 
  • No mentirles para protegerles. Por ejemplo, si uno de los padres tuviera una nueva pareja y se le pregunta por ella es mejor decir la verdad. De lo contrario perderán la confianza en nosotros.
  •  Fomentar una buena relación del hijo con la expareja e intentar mantener la mejor relación posible siempre que no sea perjudicial.

Autora: Rebeca Carrasco

Источник: https://www.psicologiamadrid.es/blog/articulos/psicologia-infantil-y-adolescentes/los-hijos-del-divorcio-como-evitar-que-sea-un-trauma

Cuando separarse es lo mejor para nuestros hijos

Psicología para niños de padres separados

El divorcio de los padres es una de las crisis vitales más estresantes que tienen que afrontar muchos niños hoy en día, que tienen que asumir que a partir de ahora, tienen padres separados.

Aunque la incidencia del divorcio ha experimentado un fuerte aumento en las últimas décadas, no por su normalización debemos minimizar el impacto negativo que tiene en los niños y es importante que sepan ciertas cosas tras la separación de sus padres.

Todos conocemos que la separación de los padres, más cuanto menor la edad del niño, tiene consecuencias negativas. Algunos de estos efectos negativos serían: ansiedad, angustia, temores, incomprensión de la situación, sensación de falta de control, bajo estado de ánimo, problemas de conducta, bajo rendimiento académico, por mencionar los más significativos.

Si especificamos los efectos más destacables por edades, serían los siguientes:

De tres a cinco años

Se sienten culpables. Creen que el divorcio ha tenido algo que ver con su comportamiento.

Su pensamiento mágico les hace asumir responsabilidades muy fantasiosas: que la culpa es porque no come bien, o porque se porta mal.

Tienen mucho miedo al abandono, a quedar solos o desatendidos. A estas edades los padres son lo más importante para el niño y constituyen su mundo.

De seis a doce años

Es la peor edad para afrontar el divorcio de los padres. Sienten profundo dolor ante el proceso, son muy conscientes de lo que ocurre, pero aún no saben manejar sus emociones. Con mucha frecuencia tienen la fantasía de que sus padres van a reconciliarse, y realizan conductas para favorecer este acercamiento.

Los adolescentes

Pueden experimentar miedo, soledad, depresión y culpabilidad, aunque tienen mejores recursos para adaptarse y afrontar la situación.

Pensar en las consecuencias negativas que divorciarnos va a tener para nuestros hijos puede que nos haga pensar que no hacerlo y aguantarse puede ser la mejor opción.

Sin embargo, el conflicto familiar también tiene importantes consecuencias en la salud mental del niño.

Las situaciones de conflicto conllevan mayor hostilidad en el niño, menor afectividad, ansiedad, bajo estado de ánimo, quejas somáticas y conductas antisociales. También con frecuencia en la adultez tendrán relaciones de pareja insatisfactorias, así como mayores tasas de divorcio.

Si además hay violencia en la pareja, o maltratos de algún tipo, la gravedad de estos síntomas aumenta significativamente, y suele conllevar secuelas psíquicas de por vida.

Por lo tanto, ante la disyuntiva de separarnos o no cuando existen conflictos en la pareja, deberíamos tener en cuenta estos factores:

  1. El entorno ideal para el desarrollo físico y psicosocial del niño es la familia. La permanencia en el núcleo familiar permite al niño gozar de la compañía, afecto y cuidados de ambos progenitores, lo cual es imprescindible para su desarrollo integral.
  2. En el caso de que existan violencia en la pareja o maltratos, se debe acudir siempre a servicios sociales para informar de los hechos y buscar asesoramiento profesional sobre el proceso a seguir. La violencia de género no debe tolerarse nunca, es un error pensar que se soporta en beneficio de los hijos. Como ya hemos visto, tiene graves consecuencias para su desarrollo.
  3. Si la pareja atraviesa una crisis, es recomendable buscar ayuda profesional. Todas las parejas atraviesan por períodos de crisis y conflictos. Es poco realista pensar que para que una pareja funcione, todo debe ir siempre de maravilla. Ante una crisis que se estanca, o se prolonga en el tiempo, hacer una terapia de pareja es muy recomendable.
  4. La terapia de pareja no siempre va encaminada a solucionar los problemas de pareja y salvar el matrimonio. En ocasiones, la terapia de pareja sirve para darse cuenta de que es mejor separarse. Pero en cualquier caso ayuda a hacer las cosas bien, a intentar soluciones antes de dar por fracasado un matrimonio, y a limar los conflictos. Aunque el resultado final de la terapia de pareja sea la separación, durante el proceso habrá tenido ocasión de resolver y afrontar muchos aspectos, lo que facilitará que el divorcio se realice de manera más calmada.
  5. Si finalmente se valora que el divorcio es la mejor opción, es muy recomendable acudir a un mediador o psicólogo que nos ayude a llegar a acuerdos sobre todos los aspectos necesarios: custodia, separación de bienes, uso de la vivienda, entre otros. Permitir que una persona externa, no vinculada emocionalmente en el proceso, nos asesore, es garantía de que se priorizará el bienestar de los hijos.

Por último, y lo más importante, recordar siempre que cuanto menos conflictos, discusiones y críticas hacia el otro progenitor presencie nuestro hijo, mejor afrontará la situación.

 Una vez hayáis comunicado a vuestros hijos la decisión de separaros, si es que así lo decidís, es posible que les vayan surgiendo dudas y necesiten aclarar muchas cosas.

Es muy importante que estemos muy presentes para él afectivamente y no caer en los típicos errores en los que caen los padres separados. El niño debe sentir que tiene a sus padres, sea cual sea nuestra situación de pareja.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

ConsejosPsicologíaSeparación y divorcio

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/padres-separados/

Embarazo saludable
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