¿Puede un bebé ser alérgico a la leche materna?

Mi bebé es intolerante a la lactosa ¿Tengo que dejar la lactancia materna?

¿Puede un bebé ser alérgico a la leche materna?

Esta pregunta nos llega demasiadas veces y crea mucha confusión así que vamos a por ello para que no exista más confusión. Vamos a ir paso por paso para intentar que sea muy claro entender este tema:

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un carbohidrato presente en la leche de los mamíferos.

Cada mamífero tiene una leche específica para el crecimiento de su cría y esto se determina por una composición diferente y adecuada al ritmo y necesidades de crecimiento del pequeño, no es lo mismo un cerdo, que un murciélago. Cuanto más lactosa tiene la leche del mamífero más grande es el cerebro de la cría y más lento y complejo su crecimiento.

La lactosa aporta el 40% de las calorías totales de la leche materna. El segundo lugar lo ocupan las grasas y por último, en menor número, las proteínas.

La lactosa es un disacárido (contiene dos azúcares) cuando llega al intestino del bebé y gracias a la enzima lactasa que trabaja en las tripas la lactosa es desconjuga.

La lactosa se transforma en dos azúcares: en glucosa y galactosa. La glucosa da energía, es el azúcar que hace funcionar el cuerpo.

La galactosa es necesaria para la actividad de las células cerebrales y ayuda al funcionamiento del sistema nervioso central.

¿Y qué es la lactasa?

La lactasa es una enzima presente en el intestino delgado que se encarga de descomponer la lactosa. La lactasa disminuye del intestino a medida que crecemos (especialmente en ciertas poblaciones), lo que puede originar cierta intolerancia a la lactosa que se ingiere.

¿Intolerancia y alergia es lo mismo?

No, no es lo mismo. Cuando una persona tiene una alergia a un alimento su sistema inmunológico interviene, ya que interpreta que se trata de un invasor, algo de lo que hay que defenderse, y libera histaminas.

Aparecen reacciones que pueden ocasionar síntomas como problemas para respirar, opresión de garganta, tos, ronquera, vómitos, dolor de estómago, urticaria, inflamación o disminución de la tensión arterial… si la reacción es grave pueden producirse reacciones que pueden poner en peligro la vida de la persona que ha ingerido el alimento.

Por lo que muchos alérgicos deben evitar el consumo e incluso el contacto con los alimentos que desencadenan la reacción alérgica.

Cuando una persona sufre una intolerancia su organismo no puede asimilar correctamente el alimento, lo que se traduce en síntomas como: náuseas, gases, retortijones abdominales, diarrea, irritabilidad… pero estas reacciones no están mediadas por el sistema inmune.

¿Y la alergia a la lactosa?

La alergia a la lactosa no existe, como hemos visto, se trata de una intolerancia. El cuerpo del bebé por diferentes motivos ─que veremos a continuación─ no puede desconjugar (dividir) la lactosa que recibe, lo que le produce molestias intestinales variables.

La lactosa forma parte indisoluble de la leche materna, y es absolutamente necesaria para el crecimiento del bebé. No podemos hacer nada para evitar que la leche materna tenga lactosa ya que el contenido de lactosa de la leche materna no se ve muy afectado por la dieta de la madre o el nivel de glucosa en la sangre.

La lactosa se fabrica dentro de la glándula mamaria.

Entonces ¿mi bebé es alérgico a la leche materna?

No, no se puede ser alérgico a la leche materna pero puede ser alérgico a algún componente presente en la leche materna.

Hay ciertas proteínas de los alimentos que llegan a la leche materna y que pueden causar problemas a los bebés con alergias ya que una pequeña cantidad causa una reacción de su sistema inmune.

Cuando se averigua qué alimento produce la alergia, la madre lo puede eliminar de su dieta, evitando así que forme parte de su leche y que su bebé tenga reacciones alérgicas. Se llama dieta de exclusión y dependiendo del grado de alergia del bebé, la dieta será deberá ser más o menos estricta.

Así el bebé recibirá todos los beneficios de la leche materna evitando los alérgenos que le perjudican.

Vale, entonces ¿si mi bebé tiene intolerancia a la lactosa, tengo que suspender la lactancia materna?

No, no es necesario suspender la lactancia materna. La intolerancia primaria a la lactosa es la que se produce de manera habitual a medida que crecemos, y no sucede en recién nacidos ya que de la leche depende el adecuado crecimiento del bebé.

La intolerancia secundaria se produce a causa de diversas enfermedades o situaciones que hacen que temporalmente no se halle lactasa en el intestino: diarrea, antibióticos… en este caso, una vez el intestino se recupere, se puede volver a ingerir leche.

Los bebés que toman leche materna y que sufren una gastroenteritis o tienen diarrea a causa de los antibióticos no deben suspender la lactancia materna pues la leche materna además de lactosa contiene bacterias lácticas que ayudan a la recuperación de la flora intestinal.

¡Pero hay bebés que no pueden ingerir leche materna bajo ningún concepto!

Cierto, los bebés que padecen galactosemia no pueden ingerir leche materna, ni ningún tipo de leche que contenga lactosa.

La galactosemia es una enfermedad congénita –se nace con ella y es para toda la vida–, y su origen es genético, es decir, que su origen está en un error en la secuencia del ADN. Se trata de una enfermedad rara; ya que su incidencia es de aproximadamente 1 de cada 50.000 personas.

Источник: https://blog.lactapp.es/intolerancia-a-la-lactosa/

En español

¿Puede un bebé ser alérgico a la leche materna?

Casi todos los bebés están inquietos en algunos momentos. Pero hay algunos que están demasiado inquietos porque son alérgicos a la proteína de la leche de vaca, que además constituye el principal componente de la mayoría de las leches artificiales comercializadas para lactantes.

La alergia a la leche la pueden padecer personas de todas la edades; de todos modos, se trata de un tipo de alergia que abunda más en los lactantes (la padecen entre el 2% y el 3%), aunque la mayoría de ellos la supera con le edad.

Si cree que su hijo padece alergia a la leche, hable con el pediatra sobre la posibilidad de probar reemplazar leche artificial elaborada sin leche de vaca y de los lácteos en general.

La alergia a la leche ocurre cuando el sistema inmunitario interpreta equivocadamente que la proteína de la leche es una sustancia peligrosa, contra la que se debe defender el organismo.

Esto inicia una reacción alérgica, que puede hacer que el bebé se ponga inquieto e irritable, se le revuelva el estómago y presente otros síntomas.

Muchos de los niños que son alérgicos a la leche de vaca también reaccionan a la leche de cabra y a la de oveja, y algunos también son alérgicos a la proteína de la leche de soja.

Los lactantes amamantados son menos proclives a desarrollar una alergia a la leche que los alimentados con leche artificial. Los investigadores no acaban de entender por qué algunos desarrollan este tipo de alergia y otros no, aunque se cree que en muchos casos la alergia tiene un importante componente genético.

Generalmente, la alergia a la leche desaparece por si sola cuando el niño tiene entre 3 y 5 años, aunque hay algunos niños que no la superan con la edad.

La alergia a la leche no es lo mismo que la intolerancia a la lactosa. Esta afección, que consiste en la incapacidad para digerir el azúcar lactosa que contiene la leche, es muy poco frecuente en los lactantes y mucho más frecuente en los niños mayores y los adultos.

Síntomas de la alergia a la leche

Los síntomas de la alergia a la proteína de la leche de vaca suelen aparecer durante los primeros meses de vida, a menudo varios días o semanas después de introducir leche artificial o de fórmula elaborada con leche de vaca en la dieta del bebé.

El bebé puede presentar síntomas poco después de alimentarse (reacción de inicio rápido) o bien de siete a 10 días después de ingerir proteína de leche (reacción de inicio lento).

Los síntomas también pueden aparecer si el bebé se alimenta exclusivamente de leche materna y la madre ingiere leche de vaca.

La reacción de inicio lento es más habitual. Entre sus síntomas se incluyen heces blandas o sueltas (que puede contener sangre), vómitos, náuseas, rechazo a la alimentación, irritabilidad o cólico del lactante y erupciones cutáneas, como el eccema.

Este tipo de reacción es más difícil de diagnosticar porque hay otras afecciones que cursan con síntomas similares.

La mayoría de los niños superan este tipo de alergia después de cumplir 2 años, aunque hay algunos que no la superan hasta que son adolecentes.

Las reacciones de inicio rápido pueden llegar de improviso, con síntomas que incluyen irritabilidad, vómitos, resuello, respiración sibilante, inflamación, urticaria u otro tipo de ronchas en la piel asociadas a picor y/o diarrea sanguinolenta.

En algunos casos, puede tener lugar una reacción alérgica grave (denominada anafilaxia) que afecta a la piel, el estómago, la respiración y la tensión arterial del bebé. De todos modos, las reacciones anafilácticas son más frecuentes en otros tipos de alergias alimentarias (como la alergia a los cacahuetes y a los frutos secos) que con la alergia a la leche.

Diagnóstico de alergia a la leche

Si sospecha que su hijo podría ser alérgico a la leche, llame al pediatra. Este les preguntará sobre los antecedentes familiares de alergias e intolerancias alimentarias y practicará una exploración física al bebé.

No hay ninguna prueba de laboratorio especifica que permita diagnosticar con precisión la alergia a la leche, de modo que lo más probable es que el pediatra de su hijo solicite varias pruebas para poder emitir un diagnóstico y para descartar cualquier otro problema.

Aparte de los análisis de heces y de sangre, es posible que el pediatra también solicite una prueba cutánea.

En esta prueba se introduce una cantidad reducida de la proteína de la leche bajo la superficie de la piel del niño utilizando una aguja.

Si se forma una roncha (o habón), significa que el niño podría ser alérgico a la leche. En tal caso, el pediatra le indicaría que evitara alimentarlo con este alimento.

Es posible que el pediatra también solicite una prueba de provocación oral si la considera segura. Esto implica hacer que el bebé consuma leche en la consulta del pediatra y luego esperar unas pocas horas para observar cualquier reacción alérgica que pudiera ocurrir. A veces los médicos realizan esta prueba para confirmar el diagnóstico de alergia.

Tratamiento de la alergia a la leche

Si su hijo es alérgico a la leche y usted lo está amamantando, es importante que limite la cantidad de lácteos que usted ingiere, puesto que la proteína de la leche que provoca la reacción alérgica puede pasar a través de la leche materna. Tal vez le convenga hablar con su médico o con un dietista sobre fuentes alternativas de calcio y otros nutrientes de importancia vital que pueden sustituir nutrientes de los lácteos.

Desde el año 2006, existe una ley conforme la cual todos los fabricantes de productos alimenticios envasados que se venden en EE.UU. deben especificar claramente si los alimentos contienen leche o productos derivados de la leche dentro del listado o bien junto al listado de ingredientes.

Si alimenta a su hijo con leche artificial, es posible que el pediatra le recomiende cambiar a una leche artificial elaborada con soja. Si su hijo no tolera la soja, es posible que el pediatra le indique que debe cambiar a una leche artificial hipoalergénica, en la cual las proteínas han sido descompuestas en partículas, de modo que es menos probable que desencadene reacciones alérgicas.

Existen dos tipos principales de leches artificiales hipoalergénicas:

  1. Leches artificiales o fórmulas extensamente hidrolizadas: contienen las proteínas de la leche de la vaca descompuestas en pequeñas partículas, de modo que son menos alergénicas que las proteínas completas de las leches artificiales ordinarias. La mayoría de los lactantes alérgicos a la leche toleran este tipo de substituto, pero hay algunos bebés que siguen presentando reacciones alérgicas cuando la consumen.
  2. Leches artificiales o fórmulas basadas en aminoácidos, que contienen proteínas en la forma más simple posible (los aminoácido son los componentes básicos de las proteínas). Son recomendables en aquellos casos en que la afección no mejora a pesar de haber cambiado a una leche artificial extensamente hidrolizada.

Leches artificiales inseguras

También existen fórmulas “parcialmente hidrolizadas” en el mercado. De todos modos, estas fórmulas no se consideran realmente hipoalergénicas y pueden provocar importantes reacciones alérgicas.

Las leches artificiales para lactantes disponibles en el mercado estadounidense actual están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.

(FDA, por sus siglas en inglés) y elaboradas mediante procesos sumamente especializados que no se pueden reproducir en el entorno doméstico.

La leche de cabra, la leche de arroz o la leche de almendra no son seguras ni recomendables para un lactante.

Cambiar de leche artificial

Una vez haya cambiado de leche artificial para alimentar a su bebé, los síntomas de la alergia deberían remitir en un plazo de dos a cuatro semanas. Lo más probable es que el pediatra le recomiende seguir alimentándolo con leche artificial hipoalérgenica hasta que cumpla su primer año y que luego vaya introduciendo de forma gradual la leche de vaca en su dieta.

Si tiene alguna duda o hay algo que le preocupa sobre la alergia a la leche, hable con el pediatra de su hijo.

Revisado por: Archana Mehta, MD y Sheelagh M. Stewart, RN, MPH
Fecha de revisión: octubre de 2011

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/alergia-a-la-leche-en-bebs/

Cómo saber si mi bebé tiene alergia a la leche

¿Puede un bebé ser alérgico a la leche materna?

La lactancia materna exclusiva es la fuente de nutrición más recomendable para los bebés al menos hasta los 6 meses de vida. Aun así, el hecho de que un bebé consuma leche materna no garantiza que el pequeño no presente alguna alergia.

Es más, la alergia a la leche de vaca es una de las alergias más comunes entre los bebés, puesto aproximadamente entre un 2 y un 5% la padecen.

Es precisamente por eso por lo que es importante saber cómo detectar los primeros síntomas de la alergia a la leche en bebés y seguir el tratamiento adecuado lo antes posible.

¿Cómo saber si tu bebé tiene alergia a la leche? En este artículo explicaremos todo lo relativo a la alergia a la leche en bebés.

¿Qué es la alergia a la leche en bebés?

Cuando un bebé es alérgico a la leche de vaca, significa que su sistema inmunitario reacciona por error a las proteínas de este tipo de leche.

El sistema inmunitario interpreta que la proteína de la leche es una sustancia peligrosa y dañina, por lo que comienza a defenderse para proteger al organismo de ella.

Esta respuesta por parte del sistema inmune es lo que causa la reacción alérgica en el cuerpo del bebé.

Si quieres saber más sobre este asunto, aquí tienes toda la información sobre qué es la alergia a la leche en bebés.

Cómo saber si mi bebé es alérgico a la leche

Es fundamental detectar lo antes posible si nuestro hijo sufre este tipo de alergia para evitar malestar y complicaciones que puedan surgir. Por estos motivos, ante los primeros síntomas de alergia, es importante acudir al pediatra para que inicie el tratamiento.

A menudo, este tipo de alergias se superan a medida que el bebé va creciendo, sin embargo, esto no siempre sucede. Por ello, es fundamental aprender a identificarlas para tratarlas.

Principales síntomas de alergia a la leche en bebés

Ahora bien, ¿cuáles son los síntomas para determinar que un bebé es alérgico a la leche? Estos síntomas suelen mostrarlos poco después de haber ingerido leche de vaca:

  • Heces blandas o sueltas.
  • Vómitos.
  • Rechazo a la alimentación.
  • Irritabilidad.
  • Erupciones cutáneas.
  • Inflamación.
  • Respiración sibilante.
  • Urticaria.
  • Estómago revuelto.
  • Opresión de garganta.
  • Ojos hinchados y llorosos.
  • Tos.
  • Ronquera.

Si tu bebé presenta algunos de estos síntomas, es imprescindible que acudas al pediatra para realizar una revisión y dar con el tratamiento adecuado.

¿Puede tener mi bebé alergia a la leche materna?

La lactancia materna es precisamente la mejor forma de prevenir la alergia a la leche de vaca. Sin embargo, también es posible que algunos bebés que han sido alimentados con el pecho sufran alergias.

En este caso, las causas que pueden justificar los síntomas de alergia podrían ser: por una parte, que se tengan antecedentes familiares; por otra parte, que la mamá haya ingerido algún producto al que el bebé sí sea alérgico y se haya transmitido a través de la leche materna.

Si estamos ante el segundo caso, la solución será cambiar la dieta de la madre de forma inmediata. Aun así, siempre será recomendable consultarlo con un pediatra.

Qué hacer si mi bebé tiene alergia a la leche

Si tu bebé presenta alergia a la leche no debes preocuparte en exceso, ya que es una situación bastante habitual hoy en día. Muchos bebés no reaccionan de forma adecuada ante el consumo de leche.

En este caso, es importante acudir al pediatra, puesto que él te guiará de la mejor forma posible ante este hecho y realizará al bebé todas las pruebas necesarias para que la alergia no se convierta en un problema.

Por norma general, esta es una alergia reversible, es decir, que igual que viene, se puede ir con el paso del tiempo.

Qué hacer ante una reacción alérgica en el bebé

Lo más importante ante una reacción alérgica en el bebé es la rapidez. Es fundamental acudir o avisar a los servicios de emergencia de forma inmediata. En el camino, si la alergia ya está diagnosticada, se deberá realizar una primera administración de adrenalina para intentar frenar esa reacción alérgica, siempre bajo la recomendación y supervisión de un especialista.

Además de lo anterior, es de vital importancia que el pequeño no se duerma bajo ningún concepto, ya que, al dormirse, puede perder el esfuerzo para seguir respirando. Por este motivo, es imprescindible mantener despierto al pequeño durante el traslado a los servicios de emergencias.

Cómo evitar que se repita esta reacción alérgica

Si sabes que tu bebé puede sufrir un ataque de alergia como reacción a la leche de vaca, es importante eliminar de su dieta cualquier derivado que contenga dichas proteínas, siempre bajo la recomendación y supervisión del pediatra, ya que son las que hacen que todas las alarmas se disparen. Puede llegar a ser complicado si no se presta atención, pero aprenderás rápido qué es lo que puede tomar tu pequeño y lo que no.

En caso de estar alimentando al bebé con leche materna, deberás consultarlo con el pediatra y el alergólogo. Te indicarán los alimentos que debes eliminar de tu dieta para no dañar al bebé.

Finalmente, si usas leche de continuación a partir de los 6 meses y como parte de una dieta diversificada, el pediatra te recomendará una fórmula infantil especial para las alergias.

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Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.

Источник: https://www.enfamil.es/blogs/alimentando-a-mi-bebe/como-saber-si-mi-bebe-tiene-alergia-a-la-leche

Embarazo saludable
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