¿Puedo negarme a una episiotomía?

‘Kristeller’: la maniobra innecesaria que se sigue practicando en los partos

¿Puedo negarme a una episiotomía?

Cuando una mujer se queda embarazada, sabe que las semanas que se van añadiendo a ese fardo de tiempo que es el embarazo son también la cuenta atrás de esa separación ineludible que es el parto.

Una cuenta atrás que se vive con gran incertidumbre, no solo por cómo se desenvolverá el proceso en cuestión sino también por cómo será el acompañamiento y la atención del mismo, de ahí que la elección del lugar en el que parir sea tan importante. Gema García lo eligió por la unidad de neonatos.

“Aunque sabía que tener un parto respetado dependía del personal que te atendiera, lo elegí por ser el único hospital público de Cantabria con unidad de neonatos”, cuenta.

Acudió en enero de 2017 y, aunque deseaba un parto respetado, se encontró con prácticas como la rotura de bolsa sin que la informaran – y aprovechando un tacto –, presión por ponerle la epidural, maniobra de Kristeller y una episiotomía que la tuvo mes y medio sin poder sentarse y quince meses sin poder mantener relaciones sexuales. Relata que desde el principio el trato recibido fue de “nulo respeto por un parto de evolución espontánea” y que aquello hizo que se sintiera aún más vulnerable. Tras más de 12 horas sin apenas poder moverse, y cuando el momento del expulsivo se acercaba, le realizaron hasta en dos ocasiones la maniobra de Kristeller. Lo hicieron tras anunciar que la iban a ayudar: “Entraron tres ginecólogas en la sala. Una de ellas se subió encima de mí y aunque yo chillaba de dolor, siguió. También utilizaron fórceps sin explicar lo que estaban haciendo y en todo momento solo hablaron de una ayudita”.

Una práctica sin evidencia

Explica Jade Magdaleno, matrona y coordinadora de posgrados universitarios para Matronas en Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN), que la maniobra de Kristeller consiste en ejercer presión sobre el abdomen de la mujer con el supuesto fin de favorecer la salida del feto por el canal del parto. Sin embargo, según la experta, la evidencia científica sobre su uso es muy pobre, no pudiéndose establecer en ningún caso su efectividad y sí sus posibles efectos secundarios. “Únicamente hay un estudio bien descrito donde se utiliza un cinturón inflable con el que se controla la presión ejercida, de 80-90mmHg, medidos con manómetro, y su dirección, a 30-40º en dirección a la pelvis. En la práctica, la presión y dirección depende de la persona que, apoyando su brazo en el fondo del abdomen de la mujer tumbada en una camilla, deja caer su peso sobre él”, explica.

La falta de evidencia lleva a autoridades como la OMS o el propio Ministerio de Sanidad a recomendar que, dado que no es una maniobra efectiva y que conlleva riesgos para la salud de la madre y su hijo, no se realice. Sin embargo, la maniobra de Kristeller se sigue realizando.

En marzo de 2018 Silvia Martínez acudía a la clínica privada de Bilbao en la que había realizado el seguimiento del embarazo con síntomas de parto. Cuenta que lo que era un parto vaginal normal terminó con una maniobra de Kristeller, una episiotomía y el uso de ventosa para sacar al bebé.

“Llegué con contracciones regulares no dolorosas y dilatada de 4 centímetros.

Aunque todo era normal, la cosa se empezó a torcer cuando me rompieron la bolsa para acelerar el parto: dilaté completamente en apenas tres horas, pero la niña estaba girada y no terminaba de bajar por lo que decidieron ir al paritorio para terminar de girarla allí”, relata.

Cuenta Silvia que cuando entraron al paritorio, tras tres o cuatro pujos dirigidos, vio como la matrona se subía a una especie de escalón y se lanzaba con fuerza sobre ella. “No podía respirar, me quedé sin aire”. Asegura que sabía lo que estaba pasando, pero en esa situación de vulnerabilidad no pudo decir nada.

“A la tercera o cuarta vez que apretó con fuerza mi tripa recuerdo que me quejé, entonces la matrona me dijo que ya me iba a dejar empujar sola”. En su caso ha tenido secuelas en el suelo pélvico, pero le costó semanas digerir que el parto hubiera terminado así. “No sentí que se hubiera respetado el ritmo natural del parto y me hizo pensar que hubiera podido desarrollarse de otra forma”, lamenta.

Desde El parto es nuestro llevan años reclamando que esta práctica deje de realizarse. Ya en 2013 emprendieron la campaña STOP Kristeller para visibilizar y para concienciar acerca de lo innecesario de esta práctica.

Lo hacían a raíz de los numerosos testimonios que recibían en la asociación, muchos de ellos con graves consecuencias para madre e hijo.

Y es que, según Jade Magdaleno, a nivel materno, una maniobra de Kristeller puede ocasionar la rotura uterina: “Al final del embarazo la pared uterina tiene solo unos milímetros de grosor y con una presión externa puede llegar a romperse.

Dependiendo de la magnitud, puede ser necesario incluso extirpar el útero para frenar la hemorragia que ocasiona”. También dolor abdominal en el lugar donde se ha ejercido la presión, que puede ir desde una leve molestia hasta un dolor intenso durante un largo periodo de tiempo.

“Debemos tener en cuenta que no solo se presiona el útero, hay otros órganos internos y estructuras óseas, como las costillas, que pueden resultar dañados”, insiste. Por último, destaca la matrona que un exceso de presión abdominal daña el suelo pélvico, lo que puede producir incontinencia fecal, urinaria y de gases, prolapsos o dolor en las relaciones sexuales.

Para el bebé también hay riesgos. “El bebé debe ir girando y adaptándose a los espacios de la pelvis.

Forzar su salida sin que él haya podido colocarse adecuadamente puede ocasionar que uno de sus hombros impacte contra el hueso del pubis, dificultando todavía más su salida y pudiéndole ocasionar una fractura de clavícula, de cráneo, o una parálisis de Erb, al lesionarse los nervios que inervan el brazo, produciéndole una parálisis del miembro afectado”, explica. Por suerte, según Magdaleno, en la mayoría de ocasiones no suele producirse ningún daño más allá de la molestia materna por la presión sobre el abdomen. Sin embargo, insiste en que, dado que la evidencia científica determina que la maniobra de Kristeller es ineficaz, no cree que tenga sentido continuar aplicándola, con la asunción de aumento de riesgos que supone dicha decisión.

Invisible en España

La de Kristeller es una maniobra que se aprende en los paritorios. En ellos los profesionales sanitarios reciben la formación práctica con madres y trabajadores reales.

Esto, según Jade Magdaleno, expone a las personas en formación a diferentes criterios profesionales, erróneos o no.

Y lo cierto es que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), al contrario de lo que indican la OMS y el Ministerio de Sanidad, sí mantiene que puede realizarse en “algunos” casos.

“Esta controversia parece, en la práctica, permitir que algunos profesionales continúen realizando la maniobra de Kristeller pese a que la evidencia científica no logre respaldarla, pero sí lo hace la SEGO, que permite su uso cuando la cabecita del bebé ya esté asomando por el orificio vaginal, pero nunca si el bebé todavía no ha llegado allí”, apunta la matrona.

Además de la disparidad de criterios, ocurre que hay mujeres que ni siquiera saben que les están realizando esta maniobra.

Según Francisca Fernández Guillén, abogada especializada en Derecho Sanitario y miembro de El Parto es nuestro, muchas mujeres se refieren a ella con expresiones como «Me apretaron la tripa», «Se me subieron encima y creí que me iban a romper las costillas» o «Me metieron el antebrazo entre la tripa y las costillas y no podía respirar».

Tampoco es fácil reclamar después porque se trata de una maniobra que no queda reflejada en el informe del parto. Así lo cuentan Gema y Silvia, en cuyo caso no aparece mención alguna en sus historiales. Y esa “invisibilidad” también hace que sea imposible conocer la cifra exacta de casos en los que se realiza.

Lo sabe Jade Magdaleno, quien dice haber visto reflejada la maniobra en alguna ocasión, aunque reconoce también que no suele ser lo habitual. “No deja de ser curioso que un profesional acepte como válida una maniobra, pero luego no se atreva a reflejarlo en el informe de atención al parto. Si la hacen es porque consideran que es beneficiosa y eficaz y, si es así, ¿por qué ocultarla en los informes?”, señala.

Desde El parto es nuestro afirman que en algunos países europeos, como es el caso de Reino Unido, la maniobra está prohibida. En España no lo está, pero sí puede haber consecuencias legales para los sanitarios que la practican. “Como toda mala praxis, quien lo practique deberá responder de los daños causados.

En España, para actuaciones contrarias a la buena praxis – tanto desde el punto de vista clínico como con relación al derecho de todo paciente (incluidas las mujeres gestantes) a consentir o rechazar las intervenciones que consideren peligrosas–, existe un sistema de responsabilidad de los profesionales de la salud en el ámbito penal, civil, disciplinario, patrimonial y deontológico. La realización de la maniobra de Kristeller, por no estar recomendada, por tener un alto potencial lesivo y por no ser informada y consentida por las parturientas puede dar lugar a todas esas responsabilidades”, explica Francisca Fernández.

Para la abogada lo ideal es conocer en qué consiste la maniobra y así poder negarse a ella en el caso de que vaya a producirse “ya que, si fuese necesario extraer al bebé, hay alternativas más seguras y menos dañinas”.

Llegado el caso, recomienda insistir al profesional en que si lo que propone es bueno y necesario para el bebé, lo anote en la historia clínica: “Están obligados a reflejar cualquier intervención en la historia clínica, y lo más probable es que, ante esa disyuntiva, dejen el intento y recurran a métodos menos lesivos. El acompañante puede prestar testimonio de lo que ocurra en el paritorio y se puede grabar con el móvil”. Fernández cree que hay que reclamar siempre, tanto si se ha anotado en la historia como si no. Reclamar para hacer visibles estas situaciones, pero también para evitar que se sigan produciendo.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2019/05/08/mamas_papas/1557304205_960268.html

Secuelas tras el parto, el suelo pélvico

¿Puedo negarme a una episiotomía?

Hoy contamos con una nueva colaboradora en nuestro blog, Elena Valiente Díez, malamadre de dos buenoshijos de 3 años y 18 meses y fisioterapeuta especialista en patologías del suelo pélvico, y viene a indagar hoy en lo que ocurre durante el embarazo y tras el parto con la musculatura de esta zona. Muchas de vosotras nos habéis pedido que toquemos este tema. Yo no conocí el suelo pélvico ni había oído hablar de ello hasta que me quedé embarazada de la primera buenahija y reconozco lo importante que es cuidar esta zona para que no queden secuelas después. Ahora en mi segundo embarazo estoy retomando todo los consejos importantes en torno a su cuidado gracias al post que hoy ofrecemos a todas vosotras porque falta me hacía o sino iba a ser la reencarnación de Concha Velasco en versión joven y lozana.

Seguro que en algún momento del embarazo o postparto vosotras, las malasmadres habréis escuchado hablar del suelo pélvico, de la reeducación perineal, de las bolas chinas, de la gimnasia abdominal hipopresiva, etc. Pues bien yo voy a tratar de hablar un poco de la importancia que tiene esta musculatura en la mujer sobre todo después del nacimiento de nuestros buenoshijos.

Aun en la consulta sigo escuchando a señoras que intenta excusar sus problemas perineales con frases del tipo: “no tengo incontinencia urinaria, se me escapa lo normal: al toser, reír, saltar”; “no es que vaya con mucha frecuencia al baño, es que bebo mucha agua”; “me duele la zona de la episiotomía durante las relaciones sexuales, pero bueno me aguanto”.

Esto me hace pensar porque las mujeres dan por hecho que al tener un niño además de renunciar a tantas cosas (como ya muchas habéis comentado en diferentes entradas) tenemos que asumir ciertas dolencias tipo incontinencias urinarias y/o fecales, dispareunias (dolor durante la penetración), prolapsos genitales (caída de órganos), diástasis abdominal (cuando se separan las bandas musculares que hay a cada lado de la línea alba, pudiendo provocar en los casos más graves hernias abdominales), dolores pélvicos crónicos, etc.

Pues bien, simplemente quiero creer que es por la falta de información y no por los tabúes que aun existe en nuestra sociedad. El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cierran la pelvis en su parte inferior.

Este tiene como objetivos: sostener los órganos dentro de la pelvis (útero, vejiga y recto), mantener la competencia del esfínter uretral y anal(evitar los escapes de orina, gases y/o heces) y juega un papel muy importante en la sexualidad ya que esta musculatura tapiza las paredes vaginales.

Muchas son las causas que intervienen en la debilidad de la musculatura perineal como: determinadas practicas deportivas (correr, saltar, abdominales), obesidad, tabaquismo, etc.; pero sin duda las más frecuentes y que tienen especial impacto e interés para nosotras, las malasmadres son: el embarazo, el parto y la menopausia.

¿Pero podemos hacer algo para evitar los problemas de suelo pélvico durante el embarazo, parto y postparto?

Durante el embarazo el valor del tono perineal que es la contracción mínima permanente de la musculatura al margen de cualquier acción voluntaria, varía sensiblemente en función de varios parámetros: El aumento excesivo de peso materno durante la gestación hace que el periné se vea muy comprometido y ayude a la pérdida del tono muscular.

A esto hay que añadirle los cambios hormonales que sufrimos desde el primer momento de la fecundación. El aumento de estrógenos y progesterona además de ser la responsable de los cambios morfológicos en la gestante, también es la encargada de la relajación de la musculatura lisa (o involuntaria) y estriada (o voluntaria).

Dicha musculatura involuntaria, la encontramos en diferentes zonas del cuerpo como son: el interior de los órganos, de los vasos sanguíneos (favoreciendo con su contracción el retorno venoso; por ello es que en las embarazadas es más frecuente encontrar además de miembros inferiores), y también en el interior del aparato reproductor y excretor.

La incontinencia urinaria de esfuerzo en la embarazada es muy elevada (alrededor del 40%, según diferentes estudios) ya que se asocian dos factores muy importantes como son: el aumento de peso y la disminución del tono de la musculatura uretral.

Si practicamos ejercicios de fortalecimiento muscular o lo que es lo mismo, los famosos ejercicios de kegel todos los días y varias veces, conseguiremos contrarrestar estos aspectos negativos y mantener en mejor estado el suelo pélvico.

También es muy importante preparar el periné para el día del parto mediante masajes perineales (lo ideal es que lo realice la pareja). Gracias a estos, se mejora la elasticidad de los tejidos y podemos reducir hasta un 30% el riesgo de desgarro perineal.

Durante la gestación la musculatura además de perder fuerza se contractura. Esto es debido por una parte: al sobrepeso que tiene que soportar el periné, y por otra a la disminución de riego sanguíneo y como consecuencia menor aporte de O2 a los tejidos en la zona vulvar (de ahí el aspecto cianótico e inflamación que adquiere la vulva en la fase final del embarazo).

Durante la consulta siempre suelo poner el mismo ejemplo al ver las caras de asombro cuando digo que tienen la musculatura perineal contracturada: “Imaginad que un día os cuelgan una mochila en la espalda vacía y todas las semanas le añaden peso, y además no te la puedes quitar en ningún momento. Después de nueve meses cargándola, ¿como crees que tendrías tu espalda?”.

La preparación al parto y no la preparación a la maternidad, (tema que me gustaría matizar en otro momento) es muy importante realizarla de manera adecuada ya que esta nos ayudará a mantener firme el suelo pélvico hasta el final del embarazo.

Además nos darán pautas para que la fase de dilatación sea lo más corta posible y así las estructuras que están en el interior de la pelvis (nervios, vasos sanguíneos, órganos etc) no tenga que verse comprometidos con la presión de la cabeza del feto durante mucho tiempo.

El parto podríamos decir que es el momento más crítico para el suelo pélvico.

El expulsivo es la fase en la que más se distiende esta musculatura, por ello es muy importante el haber realizado los masajes perineales y tener buen control muscular (abdominal y perineal) para ayudar a que el expulsivo sea lento y controlado y así se reduzca el riesgo de tener un desgarro perineal y un parto instrumentado.

La postura del parto también influye y mucho en el estado del periné. La postura de litotomía (postura ginecológica) hace que los huesos que forman la pelvis tengan menos libertad de movimiento y que el estrecho inferior este más limitado en la apertura.

Sin embargo, existen otras posturas como tumbada de lado (tengo que decir que esta es mi postura favorita), de cuclillas o a cuatro patas apoyada sobre el respaldo de la cama, en las que sucede todo lo contrario.

El estrecho inferior aumenta su tamaño facilitando la salida del bebé y provocando menos daños al suelo pélvico.

En el postparto no hay que deducir que el cuerpo vuelve al estado original sin más, un suelo pélvico no recuperado deriva en una peor calidad de vida, dolores de espalda, dolores en las relaciones sexuales, posibilidad de pérdida de orina, gases y/o heces, descenso o caída de órganos (prolapsos genitales), etc.

Según diferentes estudios el 80 % de las mujeres sufren algún tipo de alteración después del parto

En otros países vecinos como es el caso de Francia, la seguridad social les cubre a todas las mujeres que han dado a luz una rehabilitación perineal y abdominal.

Ya que aquí no tenemos ese privilegio, yo aconsejo a todas las mujeres que busquen una matrona o fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que les realice una revisión pasado dos meses del parto o cesárea para valorar el estado no solo del periné, sino de todas las estructuras que se ven afectadas durante el embarazo y parto (abdomen, pelvis, diafragma, etc.)

Actualmente solo alrededor del 18% de las mujeres visitan un especialista para dicha valoración.

Tras la anamnesis, a cada mujer se le aconsejará (en el caso de que fuera necesario) el tratamiento rehabilitador más oportuno. Para ello nos ayudaremos de las diferentes técnicas con las que contamos en rehabilitación como por ejemplo: la electroterapia, terapia manual, biofeedback o Gimnasia abdominal Hipopresiva, entre otras.

Y vosotras, ¿habéis tenido problemas con el suelo pélvico? ¿os ha quedado alguna secuela tras el parto? Si tenéis duda nuestra colaboradora os contestará encantada.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/secuelas-tras-el-parto-el-suelo-pelvico/

A juicio una matrona por hacer una episiotomía tras negarse la afectada

¿Puedo negarme a una episiotomía?

Toda mujer tiene derecho a ser informada acerca de las medidas que se van a llevar a cabo en el proceso de su parto con el fin de poder tomar una decisión al respecto. Insisto: la mujer tiene derecho a decidir cómo proceder en cada momento en su parto, después de que se le informe de los riesgos y beneficios de cada procedimiento.

Por eso, cuando a la protagonista de esta historia se le hizo una episiotomía sin su consentimiento, y además se hizo después de que ella se negara, se cometió un acto de violencia obstétrica y una violación de la ley de autonomía del paciente. Ahora la matrona se enfrenta a un juicio por este motivo.

Según informa la Cadena Ser, la mujer estaba de parto cuando la matrona se dispuso a hacer un corte en su sexo para aumentar el espacio por el que debía pasar el bebé. La madre no había dado su consentimiento y al ver lo que iba a hacer se tapó con las manos para evitarlo, mientras le decía «No me cortes, no me cortes».

Pero la matrona siguió adelante y lo hizo. Como la «rebeldía» de la madre no le pareció bien, la matrona le dedicó un comentario demoledor tras nacer su pequeña.

Mientras el resto del personal sanitario felicitaba a la mamá por su recién llegada hija, ella dijo que no tenían que felicitarla por nada porque se había portado muy mal.

Y que por eso no merecía que le dieran a la niña en brazos.

Una maniobra que tiene consecuencias

La episiotomía es un corte en el perineo que debe realizarse solo en casos muy concretos. La OMS hace años que la considera una medida muy cuestionable como prevención de desgarros mayores, y por ello recomienda que se limite su uso.

Sin embargo, muchos profesionales siguen practicándola indiscriminadamente después de muchos años de facilitarle las cosas a ellos (al hacer más grande la salida del bebé el parto es más fácil y rápido), hasta el punto que en España se llegó a hacer hasta en el 80 por ciento de los partos.

Ahora Edurne, la madre, sufre de incontinencia urinaria y dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales), y tanto por obviar sus deseos como por el trato vejatorio que recibió, decidió denunciar a la profesional, que ya declaró el pasado martes en el juzgado de Barakaldo.

En España se realizan en el 45% de los partos

La tasa de episiotomías en España ha descendido mucho en los últimos años. Se calcula que actualmente se realiza en el 45% de los partos, que es un descenso notable con respecto al 2010 (más del 82%), pero que es aún insuficiente si tenemos en cuenta que hay países que se mueven entre el 10 y el 15%.

Podríamos decir que, de las mujeres que tienen parto vaginal, una de cada dos sale con una episiotomía en nuestro país. Esto no debería ser así si hacemos caso a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad en su Estrategia de Atención al Parto Nomal en el Sistema Nacional de Salud.

Según leemos en la guía que debería utilizarse como protocolo de los centros sanitarios, no debe practicarse episiotomía de rutina en el parto espontáneo. Esto quiere decir que solo debe hacerse uso de esta técnica si hay necesidad clínica: en caso de que haya sospecha de compromiso fetal o si se va a hacer uso de instrumentos para ayudar en el expulsivo del bebé.

Es más, durante mucho tiempo se realizaban episiotomías a las mujeres que habían tenido un desgarro importante en sus partos anteriores (de tercer o cuarto grado), para prevenir que sucediera de nuevo, y la evidencia dice que el riesgo de desgarro grave después de haber tenido uno anterior es el mismo que el del resto de mujeres. Por este motivo, tampoco se recomienda realizarla en esta situación, a menos que haya motivos clínicos para ello.

Lo importante no es solo que el bebé esté bien

El trato que la matrona profirió a esta mujer es deleznable. Una vergüenza. Como profesional de la salud respetuoso y consciente de la fuerza y el poder que tienen nuestros actos y nuestras palabras, no puedo más que censurar sus acciones y hacerlas visibles para que, si puede ser, no se repitan.

Ya hace dos meses publiqué un durísimo post con más de 50 frases horribles que algunas mujeres reciben en los hospitales cuando van a dar a luz a sus bebés, muchas veces asustadas y esperando encontrar apoyo y cariño de parte de los profesionales.

Lo hice para destapar las vergüenzas de esos profesionales que se creen con el poder de hacer y decir lo que quieran, aunque eso suponga un recuerdo terrible e imborrable en la mente de las mujeres hasta el punto que, en muchos casos, no se atreven a volver a ser madres por el miedo a vivir algo así de nuevo.

Y es que muchas veces, cuando una mujer explica que su parto fue un desastre, que tiene un recuerdo horrible del trato que recibió, la sociedad le contesta con un «Lo importante es que el bebé está bien».

Y sí, claro que eso es lo verdaderamente importante, pero cuando no hay riesgo, cuando no ha habido peligro, cuando el parto podría haber sido un parto normal y todo iba bien, no hay razón para conformarse solo con eso (de hecho, nunca hay que conformarse solo con eso, porque cuando el parto se complica el respeto debe primar igualmente).

No es de recibo que se hagan maniobras gratuitas sin el consentimiento de las mujeres, ni que se las trate como a niñas estúpidas. No es de recibo porque son las mujeres, las madres, las protagonistas junto a su bebé. Ellas solo van al hospital por si pasa algo, no para que en el momento de cruzar la puerta se les robe su parto y su momento.

Por eso animo a todas las mujeres a que hagan como esta mamá: que se quejen, que reclamen, que denuncien…

porque los malos profesionales se aprovechan del argumento de «lo importante es que el bebé está bien» y del cansancio y el dolor de la madre, que muchas veces prefiere no reclamar por tal de no remover un recuerdo tan doloroso y por tal de no gastar fuerzas en ello, sino en cuidar de su bebé.

Fotos | iStock
En Bebés y más | Una madre comparte el vídeo en el que un ginecólogo le hace una episiotomía contra su voluntad, ¿Puede ser considerada la episiotomía una mutilación genital?, Cómo hacer el masaje perineal para disminuir el riesgo de desgarro y de episiotomía

Источник: https://www.bebesymas.com/parto/a-juicio-una-matrona-por-hacer-una-episiotomia-tras-negarse-la-afectada

Episiotomía: ¿una medida necesaria?

¿Puedo negarme a una episiotomía?

La episiotomía es una intervención médica en el parto. Consiste en hacer una incisión en el perineo para facilitar la salida del bebé y evitar desgarros graves espontáneos.

El perineo desempeña un papel crucial en la continencia urinaria y anal. Durante el parto, el perineo se estira considerablemente y puede desgarrarse, de manera más o menos superficial y significativa.

La episiotomía se ha realizado durante mucho tiempo de forma rutinaria, especialmente en el caso de un primer parto, para evitar desgarros graves en el perineo, favorecer un corte “limpio” (en lugar de una rotura) y/o acelerar la salida del bebé.

El papel de la episiotomía ahora es ampliamente cuestionado. De hecho, varios estudios han demostrado que una práctica restrictiva de episiotomía (es decir, no sistemática y mejor dirigida) hace posible aumentar la tasa de perineos intactos.

¿Cuándo hacer una episiotomía?

Hoy, todas las recomendaciones internacionales denuncian sobreuso de esta técnica. Las situaciones en las que se recomienda la episiotomía no están bien definidas, pero generalmente se realiza en casos de:

  • Emergencia obstétrica, como distocia de hombros: los hombros del bebé permanecen bloqueados en la pelvis materna después de que la cabeza esté fuera, lo cual es una situación rápidamente mortal para el niño si no se extrae rápidamente.
  • Bebé en posición sentada luchando por salir.
  • Para facilitar el uso de instrumentos (ventosa, pinzas, etc.).
  • Macrosomía (bebé grande de más de 4 kg).
  • Frecuencia cardíaca fetal anormal, que requiere extracción rápida.
  • Amenaza de una rotura perineal grave, por ejemplo, una rotura que puede llegar al ano, justo antes de la expulsión.

Consecuencias de la episiotomía

Concebida para evitar lesiones, se practica indiscriminadamente a casi todas las mujeres. Que un “cortecito limpio” previene las lesiones graves del perineo es uno de los mitos más arraigados entre muchos profesionales.

No hay mejor forma de desgarrar un tejido que hacerle, precisamente, un cortecito limpio. En realidad, muchos desgarros profundos corresponden con extensiones de la episiotomía.

El principal argumento que apoya el uso de la episiotomía es que «previene desgarros». Pero hoy en día, se considera que las principales causas de desgarro grave son la posición tumbada, la dilatación forzada químicamente, los pujos dirigidos y, sobre todo, la propia episiotomía.

Ocho meses después del parto, las mujeres que han tenido una incisión perineal tienen una autoestima más baja. Las mujeres que han tenido una episiotomía durante el parto tienen una imagen corporal más pobre y una sexualidad menos plena que otras madres.

Esto es lo que han observado investigadores de la Universidad de Michigan en los Estados Unidos, quienes estaban interesados ​​por primera vez en el sentimiento de las mujeres que tenían esta incisión entre la vagina y el ano en comparación con las mujeres que dieron a luz sin cirugía. Los resultados de este estudio fueron publicados en abril de 2017 en la revista International Journal of Women’s Health.

¿Se utiliza la episiotomía sin razón?

Este corte del perineo se realiza de forma rutinaria en los hospitales convencionales en casi todas las primíparas y en una gran parte de las multíparas.

Cuando el parto no se interfiere, la madre tiene libertad de movimientos y la episiotomía se limita a los casos necesarios, estos raramente superan el 20 por ciento.

Holanda, por ejemplo, registra un porcentaje de episiotomías del 8 por ciento.

En algunas regiones europeas, el índice es del 6 %, mientras que en otras es del cien por cien. En Europa, las tasas de episiotomía son extremadamente variadas entre países: del 4,9 % en Dinamarca al 75 % en Chipre.

Cuando el parto culmina con un reflejo de expulsión, lo que solamente puede ocurrir cuando progresa de forma espontánea, es muy raro que se produzcan desgarros perineales y cuando se producen, son más leves y cicatrizan mejor que una episiotomía. Por ello, los partos espontáneos, como los que tienen lugar en la calle o el coche, raramente se acompañan de desgarros.

La episiotomía no es un procedimiento quirúrgico trivial y en ciertos casos puede tener consecuencias importantes. Desde un mayor dolor y tiempo de curación en comparación con una simple rotura perineal, a un mayor riesgo de infección, absceso y dispareunia. También se puede dar la aparición de un granuloma inflamatorio o endometriosis en la cicatriz.

Desde la década de 1980, se ha acumulado evidencia científica de la inutilidad o contraindicaciones de la episiotomía como una medida de aplicación sistematizada. En muchos casos, esta acción no previene la aparición de desgarros graves ni previene la incontinencia urinaria o anal.

Por el contrario, la tasa de lesiones perineales graves aumenta cuando la extracción instrumental (espátula, fórceps) se asocia con episiotomía.

Por sistema, ¿una medida necesaria?

Las mujeres no deben sufrir más la violencia obstétrica. Es necesario repensar la episiotomía, ya que la misma es un ladrillito en la pared que representa este tipo violencia. Otros serían recibir a pacientes sin un familiar, trabajo de parto atada a una vía, uso de oxitocina de rutina, etc.

Lamentablemente, la mayoría de mujeres no se informa antes de dar a luz. Este tendría que ser un tema integrado dentro de la ESI (Educación Sexual Integral), ya que ataña a la sexualidad, la reproducción y el futuro sexual de las jóvenes mujeres que se someten a una episiotomía.

En muchos casos, el desconocimiento y la falta de información expone a las mujeres a un abuso de autoridad por parte de la medicina hegemónica. Las mujeres se rinden ante la presión y autorizan la realización de una práctica, cuanto menos, polémica.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/episiotomia-una-medida-necesaria/

El drama de llegar al paritorio y ser positivo por Covid: sola, obligada a la cesárea y sin tocar al bebé

¿Puedo negarme a una episiotomía?

Llegué al centro por rotura de bolsa y ahí empezó todo. Me hicieron la prueba del COVID-19 y di positivo. A mi marido ni se la hicieron, sencillamente no le dejaron pasar. Además me administraron oxitocina sintética desde el principio para acelerar el parto, según ellos porque había que “exponerme lo menos posible”.

En general el parto fue espantoso, todo lo contrario a lo que me había preparado. Me sacaron a mi bebé con fórceps y me hicieron episiotomía. Pero con el nacimiento de mi bebé empezó la verdadera pesadilla.

Le hicieron la prueba (en el informe lo pone) y salió negativa, pero se lo llevaran a la UCI sin ni siquiera dejarme tocarlo (lo vi a dos metros de distancia).

He parido sola, nadie me ha acompañado, no he podido estar con mi bebé, y encima no he tenido la posibilidad de iniciar la lactancia materna desde el principio. Le han dado biberones sin pedirme permiso y ahora estoy pasando por auténticas dificultades para instaurar la lactancia.

Quien habla es Marta —nombre ficticio—. Esta madrileña dio a luz hace unos días a su bebé en un hospital de referencia madrileño.

En unas condiciones que ni siquiera ella habría podido llegar a imaginar.

Le indujeron el parto innecesariamente, aceleraron el expulsivo del bebé con fórceps, ni siquiera pudo tocarlo cuando nació y ahora incluso tiene problemas para darle de comer, pues ni siquiera pudo darle el pecho. 

Su caso, sin embargo, no es aislado. Se une al de decenas de madres que han denunciado a lo largo de las últimas tres semanas supuestas negligencias en el parto y durante su estancia en el hospital, con motivo de la emergencia sanitaria por la COVID-19.   

Sin epidural

Parir sola o sin epidural, es una de las prácticas llevadas a cabo en los hospitales por el Covid-19.

Parir sin la presencia de un acompañante, cesáreas programadas, inducción del alumbramiento, acortar el parto natural con fórceps y ventosas, separar a las madres y los recién nacidos, no aplicar la epidural, el ingreso de bebés sanos en la UCI o no poder iniciar la lactancia son algunas de las prácticas a las que se han visto obligadas decenas de parturientas durante y tras el parto. Y que, según reclama la asociación El Parto es Nuestro, no cumplen con el documento técnico del Ministerio de Sanidad, de 17 de marzo de 2020, en cuanto al Manejo de la mujer embarazada y el recién nacido con Covid-19. Ni tampoco con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

Esta asociación, precisamente, es la que durante semanas ha ido reuniendo numerosas quejas y testimonios anónimos no solo de madres, sino también de profesionales sanitarios (matronas, pediatras, enfermeras, auxiliares…) a los que se les ha exigido también realizar prácticas no recomendadas para esta situación de crisis sanitaria.

Este domingo, el equipo de matronas del departamento de la Marina Alta, en Alicante, mostró su total desacuerdo con la directriz emitida el pasado viernes por la Consejería de Sanidad.

Según la cual se prohibía la entrada al parto de los padres y otros allegados por la mujer. «Las mujeres están desamparadas», esgrimían en una nota de prensa.

Pero lo cierto es que medida puede llegar a ser mínima, comparada con las que se llevan a cabo en otros hospitales. 

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, en el Hospital Universitario de Jerez de la Frontera, por ejemplo, no se aplica la epidural (sin anestesia en el parto) a las pacientes positivos; en el Hospital de León a las madres con Covid-19 se les corta el cordón umbilical de manera precoz y solo tienen la opción de lactancia diferida, es decir, sacarse la leche y que otra persona se la dé a su hijo. Y en el Hospital de Palma de Mallorca, a las madres a término (última semana de gestación) que dan negativo, se les induce el parto y a las que son positivas se les traslada a otro centro, donde dan a luz y posteriormente son separadas de sus hijos. 

«La peor pesadilla»

Esto último es lo que le ocurrió a Iratxe —nombre ficticio— hace cuatro días, cuando estuvo sola, ni siquiera le dejaron tocar al bebé tras el parto y no le hicieron «un corte tardío del cordón umbilical». 

Tras el parto, en un hospital vasco, a esta madre no solo no le dejaron coger a su hijo, sino que sin previo aviso ni consulta, se llevaron al bebé, totalmente sano, a la UCI. «Lo hicieron como si no fuera mi hija y sí propiedad del hospital.

A mi me llevaron a una planta de infectados por coronavirus, pero hacía más de una semana que estaba asintomática. No pude amamantar, estuve sola en la habitación.

Me dijeron 'eres autónoma, haz tu cama, tu higiene, quita las sabanas y pon la ropa sucia en estas bolsas'», relata esta afectada. 

«Poco o nada les importaba que hubiese parido hace tres horas. Lo importante es que me sacase la temperatura y les contestase si tenía problemas para respirar. Así estuve tres días. Fue la peor pesadilla que me hubiese imaginado vivir durante mi parto. Totalmente inhumano y nada científico», denuncia esta madre. 

¿Sirven estas medidas?

Un bebé recién nacido en una incubadora.

Todas estas medidas están dirigidas, supuestamente, a frenar la propagación del virus y proteger a la madre y su bebé en el momento del alumbramiento. Pero, ¿sirve de algo realmente, por ejemplo, privar a una embarazada con Covid-19 de la epidural, o programarle una cesárea cuando realmente puede dar a luz de manera natural sea positiva o no?

La respuesta es no.

Negar a la embaraza la epidural, es decir, de anestesia durante un parto natural, según explican desde esta asociación, es una decisión tomada por el propio anestesista que «o está con mucho trabajo y no puede atenderla bien» o «se siente inseguro, si la madre es positivo de Covid-19». «No hay una respuesta lógica a lo que está sucediendo», apuntan desde El Parto es Nuestro. 

Si embargo, para las cesáreas parece no haber ningún tipo de problema con la anestesia. «Deciden programarlas para que los quirófanos y el personal estén lo menos ocupados posibles con el parto», explican las mismas fuentes.

Un parto natural puede llegar a durar 10 horas, mientras que un cesárea dura de media unos 20 minutos.

Así, lo que puede dar trabajo a más de un turno sanitario durante varias horas, se reduce a un tiempo mínimo, aunque ese día incluso tengan que atender más partos. 

No obstante, al tratarse de una intervención quirúrgica, las madres están menos tiempo en el quirófano, pero su estancia es mayor en la planta, donde deben permanecer hasta que se recupera de la operación.

En cambio, en un parto natural sin complicaciones, aunque el tiempo en quirófano sea mayor, la madre puede salir del hospital en 24 horas.

De este modo, ¿qué supone mayor riesgo? ¿estar más tiempo en el quirófano o en la planta hospitalaria? 

Acciones legales 

Frente a estas situaciones, que la asociación considera vulneran los derechos fundamentales de las mujeres y sus familias. El Parto es Nuestro va a interponer todas las reclamaciones y quejas oportunas tanto a las direcciones de los centros sanitarios que incumplen o incurren en estas malas praxis así como ante los organismos públicos competentes en materia de Sanidad.

En caso de que las quejas no sean atendidas de inmediato por el centro sanitario, esta plataforma recurrirá a la via administrativa y, tras a ella, a cuantas acciones legales y judiciales sean oportunas para exigir responsabilidades contra la inactividad de la Administración Pública.

Источник: https://www.elespanol.com/sociedad/20200407/llegar-paritorio-positivo-covid-obligada-cesarea-sin/480453353_0.html

Embarazo saludable
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