Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

Contents
  1. Cómo explicar la muerte de un ser querido a un niño de 3 a 5 años
  2. Cómo perciben la muerte los niños de 3 a 5 años
  3. Cómo explicar la muerte de un ser querido a los niños
  4. Adiós, abuelo: una guía experta para hablar con los niños sobre la muerte de sus seres queridos durante la pandemia de coronavirus | CNN
  5. Evalúa qué es apropiado para la edad
  6. Prepárate
  7. Explica lo que sucedió
  8. Deja espacio para los altibajos del dolor
  9. Responde a sus preguntas
  10. Encuentra formas de conmemorar y honrar a tus seres queridos
  11. Explicar la muerte a los niños
  12. Cuatro claves
  13. Preparar la muerte
  14. Cómo explicarle a tu hijo que el abuelo ha fallecido
  15. – La irreversibilidad: el abuelo no va a volver
  16. – La universalidad: todos los seres vivos mueren
  17. – Con la muerte el cuerpo deja de funcionar
  18. Deja de decirle a los niños que el abuelo se ha ido al cielo: guía para afrontar el duelo
  19. Los niños entienden el cielo como un lugar físico y pueden querer ir con el ser querido
  20. El enfado es la forma de expresión de pena del adolescente
  21. Shock, enfado, aceptación y reorientación, las fases del duelo
  22. Cómo ayudar a su hijo a enfrentar la muerte de un ser querido
  23. Explicar la muerte con un lenguaje que el niño pueda entender
  24. El duelo
  25. Si se necesita más ayuda
  26. Cómo explicar la muerte a un niño según su edad
  27. 1. Comunica la noticia lo antes posible y de forma clara
  28. 2. Ten en cuenta su edad para abordar el tema
  29. 3. Conoce las diferentes fases por las que pasarán
  30. 4. Pon atención en sus reacciones 
  31. 5. Procura volver a la rutina
  32. Herramientas prácticas: Los libros

Cómo explicar la muerte de un ser querido a un niño de 3 a 5 años

Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

La forma de entender la muerte es algo muy subjetivo y personal para los adultos.

Además, al ser un fenómeno frecuentemente asociado a creencias religiosas, cada familia conceptualiza la muerte de manera distinta y esto se transmite a los hijos.

Cuando fallece un ser querido, los padres se plantean cuál es la mejor manera de comunicárselo a los niños.

Los adultos quieren evitar el sufrimiento de los pequeños, pero en algunos momentos de la vida esto no es posible.

No existe una fórmula universal para explicar la muerte de un familiar a los niños de 3 a 5 años.

Cada familia debe buscar la forma más adecuada atendiendo a sus creencias sobre la muerte y lo que hay después de ella y teniendo en cuenta las características del propio niño.

No obstante, teniendo en cuenta las características evolutivas de los niños de 3 a 5 años, pueden establecerse algunos consejos que las familias pueden tener en cuenta para decidir cómo darles la triste noticia a los niños.

En este artículo sobre cómo explicar la muerte a los niños:

  • Cómo perciben la muerte los niños de 3 a 5 años
  • Cómo explicar la muerte de un ser querido a los niños

Cómo perciben la muerte los niños de 3 a 5 años

Los niños conceptualizarán la muerte de un ser querido en función de las habilidades cognitivas y emocionales propias de su edad.

Así pues, debido al desarrollo de su pensamiento, los niños de 3 a 5 años entienden la muerte como algo provisional, transitorio.

Es decir, no entienden que la muerte es “para siempre”, que nunca volverán a ver a la persona fallecida.

Además, los niños de 3 a 5 años tienen un pensamiento y un desarrollo emocional «egocéntrico», centrado en sí mismos, por lo que es común que se sientan culpables de lo que acontece a su alrededor, incluso de la muerte de un ser querido.

También es común que algunos niños muestren que no les ha afectado el falleciemiento del ser querido y actúen como si nada hubiese sucedido. Esto es muy desconcertante pero es normal.

Del mismo modo, es normal que los niños tengan regresiones, que dejen de hacer cosas que ya habían conseguido (como volver a hacerse pis en la cama, pedir el chupete que ya habían dejado, etc.).

Asimismo, los niños pueden expresar sus emociones a través del juego. Es importante observarles para ir conociendo cómo se sienten.

Cómo explicar la muerte de un ser querido a los niños

Cuando fallece un ser querido, es importante contar a los niños la verdad: que esa persona ha muerto, que ha dejado de vivir.

Cada familia explicará el concepto de muerte en función de sus creencias, pero es importante que la explicación sea clara y sencilla, para que los niños puedan comprenderla.

Es importante decir a los niños que la persona ha fallecido, que no volverá.

Los niños de esta edad no entienden que la muerte es algo permanente, por lo que es importante explicárselo.

La noticia debe darse pronto, puesto que los niños percibirán la tristeza de los adultos. Se debe esperar a que pasen los momentos de mayor impacto e intensidad en los adultos para poder explicárselo a los niños con cierta serenidad. Pero no se debe demorar demasiado porque los niños perciben desde el principio que algo sucede.

Es importante explicar a los niños de una forma sencilla de qué murió la persona (estaba muy enfermo, se había hecho mucho daño) para evitar que los niños puedan sentirse culpables.

Debe tenerse en cuenta que a muchos niños les costará tiempo aceptar lo sucedido. De ahí la importancia de respetar el tiempo que necesiten los niños para asumir la pérdida.

Es positivo animar a los niños a que expresen sus emociones y dudas al respecto. Debe escuchárseles, atendérseles, hacerles sentir arropados y comprendidos.

Como en todos los ámbitos de su aprendizaje, los padres ejercen de modelo para los niños. Su forma de expresar los sentimientos asociados a la muerte del ser querido servirán como referencia a los niños.

Aprenderán a expresarse en función de cómo se expresen sus adultos de referencia.

Para ayudar a los niños a superar estos momentos complicados, es muy importante que el adulto se ponga en el lugar del niño, que trate de entender sus sentimientos y de responder a sus necesidades.

Esto implica que tal vez el niño necesite más atención por parte del adulto, pasar más tiempo juntos. Los adultos deben ser flexibles con el niño, adaptarse a los reclamos del pequeño proporcionándoles seguridad y confianza para superar la difícil situación.

Si el niño tiene regresiones, deben aceptarse y permitirse, puesto que éstas responden a una necesidad emocional del niño.

Источник: https://www.elbebe.com/ninos-3-5-anos/como-explicar-muerte-un-ser-querido-un-nino-3-5-anos

Adiós, abuelo: una guía experta para hablar con los niños sobre la muerte de sus seres queridos durante la pandemia de coronavirus | CNN

Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos
¿Cómo ayudar a los niños con ansiedad por la pandemia? 6:29

(CNN) — Las preguntas de mi hija comenzaron después de que un amigo de la familia se enfermó con covid-19.

«Si las personas están enfermas, simplemente pueden darles medicamentos para que mejoren, ¿verdad?», preguntó mi hija con la perspectiva esperanzadora de un niño de 11 años. «¿Pueden ir al hospital para que los médicos y las enfermeras puedan ayudarlos?».

Las preguntas surgieron de una actualización positiva que mi esposo dio sobre su amigo de las clases de artes marciales, John R. Cruz, un trabajador de primeros auxilios que recibe tratamiento en el Holy Name Medical Center en Teaneck, Nueva Jersey.

Él es uno de los afortunados.

Los desafíos de los hispanos en EE.UU. ante pandemia 2:37

No todos son tan afortunados. Ya hemos superado las 126.000 muertes relacionadas con covid-19 en Estados Unidos y más de medio millón de muertes en todo el mundo.

Para los adultos estos números son impactantes. Para los niños, son insondables. Algunos ni siquiera pueden conceptualizar la noción de una sola muerte.

Es natural que los padres quieran proteger a los niños de los sentimientos de preocupación y angustia que experimentamos durante esta pandemia, pero décadas de investigación subrayan que ser honesto con los niños es la mejor manera de mitigar los sentimientos de ansiedad y confusión en tiempos de incertidumbre.

Incluso los niños pequeños son conscientes de los cambios en los estados emocionales de los adultos y notarán la ausencia de cuidadores regulares, incluidos los abuelos.

Entonces, ¿cómo hablamos con los niños sobre la muerte y el proceso de morirse durante la crisis del coronavirus? Estas son conversaciones difíciles, sin duda. Aquí hay seis principios guías, con instrucciones y diálogos de ejemplo, para tener en cuenta.

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Evalúa qué es apropiado para la edad

Si bien los padres siempre deben ser honestos sobre la muerte, la información que divulguen puede diferir en cantidad y profundidad dependiendo de la edad de desarrollo de tu hijo.

¿Cómo sabes dónde la posición de tu hijo? Es una buena práctica seguir el ejemplo de tus hijos y responder sus preguntas sin ofrecer detalles adicionales que puedan abrumarlos. Si no sabes la respuesta, está bien admitirlo.

Los niños entre los 4 y 7 años creen que la muerte es temporal y reversible, puntuada por el hecho de que sus personajes de dibujos animados favoritos pueden morir y luego regresar al día siguiente para otro episodio.

Incluso después de explicar que «todos los seres vivos mueren» y «la muerte es el final de la vida», es normal que los niños pequeños pregunten: «¿Cuándo va volver esa persona?». Debes estaar preparado para recordarles, amablemente y con calma, que «una vez que un cuerpo deja de funcionar, no se puede arreglar» y «una vez que alguien muere, esa persona no puede regresar».

Los niños mayores maduran a partir de este «pensamiento mágico» a medida que entran en la adolescencia, cuestionando el significado de la muerte durante la adolescencia, y a menudo se ven a sí mismos como invulnerables.

Es posible que quieran hablar contigo sobre por qué alguien murió y necesitan orientación sobre los recursos en los que pueden confiar para obtener información válida sobre el coronavirus y las muertes relacionadas con covid-19.

Pregúnteles a sus hijos, independientemente de su edad: «¿Qué han oído sobre el coronavirus y cómo alguien podría contraerlo? ¿Qué saben sobre lo que sucede cuando alguien se enferma?» Aclárales la diferencia entre el virus y la enfermedad y explícales quién tiene el mayor riesgo de enfermarse gravemente por covid-19.

Prepárate

Una conversación sobre la muerte, especialmente cuando estás informando sobre la muerte de un familiar o amigo cercano, es especialmente difícil. No quieres dejar escapar las noticias sin considerar cuidadosamente tus palabras. Tómate un tiempo para ordenar tus pensamientos y tomar un par de respiraciones profundas.

Pregúntate: ¿Quiero que otro adulto que me apoye mientras doy la noticia? ¿En qué parte de mi casa sería mejor hablar de esto con mi hijo? ¿Debería mi hijo tener un juguete especial o una manta reconfortante con él o ella cuando tengamos esta conversación?

Aunque es mejor discutir lo que sucedió con tu hijo antes de que alguien más se lo diga, tomarse unos minutos para calmarte y estar presente es importante para ti y para ellos.

Explica lo que sucedió

Si alguien en el mundo de tus hijos fallece por covid-19, asegúrate de decirles con honestidad, amabilidad, claridad y sencillez. Los expertos coinciden en que los padres deben evitar eufemismos como «nos fuimos a dormir», «la perdimos» o «fuimos a un lugar mejor» para evitar confusiones.

En cambio, podrías decir; «Cariño, ¿recuerdas que el abuelo se puso muy enfermo y ha estado en el hospital durante las últimas semanas? Sus pulmones dejaron de funcionar y no pudieron ayudarlo a respirar. Las enfermeras y los médicos trabajaron muy duro para intentar que el cuerpo del abuelo volviera a estar sano, pero él no podía mejorar. Estamos muy tristes y lo sentimos. El abuelo murió hoy».

Luego pausa y escucha. Es posible que debas repetir tus palabras por segunda vez, ya que la angustia puede dificultar que digieran la información.

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Deja espacio para los altibajos del dolor

En un momento de sufrimiento, puede ser difícil saber qué decir. La honestidad sobre sus propias emociones les da a los niños permiso para ser abiertos sobre su propia confusión, tristeza, ira y miedo.

Puedes admitir: «Todo esto es muy difícil de entender, ¿no? Me siento triste y lloro porque extraño al abuelo».

No te sorprendas si algunos de los sentimientos de su hijo salen de una vez, mientras que otros pueden asomarse días y semanas después de la muerte de un ser querido. Está preparado para lo inesperado y entiende que, cuando los niños lloran, pueden estar llorando un minuto y jugando al siguiente. Esto es normal.

«El duelo no es un proceso lineal», dijo Joe Primo, presidente ejecutivo de Good Grief, en una entrevista en mi podcast «Cómo hablar con los niños sobre cualquier cosa».

Good Grief es una organización sin fines de lucro con sede en Nueva Jersey que brinda habilidades de afrontamiento saludable a los niños que lloran la pérdida de un miembro de la familia.

«El dolor es como una montaña rusa. Está arriba, abajo, por todos lados. Para niños y adultos por igual, cada día es diferente. Y como persona afligida, no tienes idea de cómo se desarrollará tu día».

Responde a sus preguntas

Muchos niños pedirán más información y querrán saber por qué sus seres queridos no sobrevivieron. Reitérales que tu ser querido tenía covid-19 y el equipo médico trabajó muy duro, pero la enfermedad hizo que el cuerpo ya no pudiera funcionar. Puedes contarle a tu hijo sobre complicaciones como el asma que dificultaron la respiración incluso antes del coronavirus.

También es normal que tu hijo pregunte si tú u otras personas en su vida se enfermarán o morirán de covid-19, por lo tanto, ten en cuenta las precauciones que tu familia está tomando para evitar la enfermedad.

«Estamos haciendo todo lo posible para mantenernos saludables. Nos estamos lavando las manos con agua y jabón, manteniendo nuestra casa muy limpia y alejada de los demás para evitar contraer el virus», es algo que podrías decir.

«También usamos máscaras y guantes cuando estamos en la tienda para comprar alimentos. Y no olvidemos que seguimos comiendo alimentos nutritivos, haciendo ejercicio y descansando bien para mantenernos fuertes».

Encuentra formas de conmemorar y honrar a tus seres queridos

Dado que el distanciamiento social hace que sea cada vez más difícil, si no imposible, llorar junto a sus seres queridos como lo hacemos normalmente cuando alguien muere, es imperativo que encontremos una manera de permitir que los niños se despidan y los recuerden. Los estudios han encontrado repetidamente que cuando los niños son parte de funerales y celebraciones de eventos de la vida, les va mejor.

«Los funerales tienen que ver con el luto», señaló Primo, «y el luto es un componente central de un niño que se adapta a su nueva norma, expresa su dolor y obtiene el apoyo de su comunidad». Sin estos marcadores tradicionales, encuentra otras formas de honrar a su ser querido.

Por ejemplo, ten una pequeña ceremonia en el hogar y conmemora la vida de la persona plantando un árbol, haciendo un proyecto de arte, leyendo un poema, elogiando y despidiéndote.

También puedes recopilar cartas, homenajes en video y recuerdos de otros y compartirlos con tus hijos. Muchos han usado Zoom para recordar a los que murieron.

Pregúntales a tus hijos: «¿Cómo les gustaría honrar y recordar a ___________?».

Esta conversación puede ser una de las más difíciles que tendrás con tus hijos, y una que, dados los números, será parte de la realidad de muchas familias a medida que afrontamos la increíble pérdida del coronavirus. Es estresante para todos los involucrados, para sus hijos y también para ti.

Continúa buscando el apoyo que necesitas para que tú y tus hijos puedan ser atendidos durante este momento difícil. Aun cuando debemos ser socialmente distantes, nadie debería tener que llorar solo.

— Robyn Silverman es especialista y autora en desarrollo infantil y adolescente. Es la presentadora del podcast «Cómo hablar con los niños sobre cualquier cosa».

Источник: https://cnnespanol.cnn.com/2020/06/30/guia-para-hablar-con-los-ninos-sobre-la-muerte-por-covid19/

Explicar la muerte a los niños

Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

  • Saber cómo hablar del fallecimiento de un ser querido puede ayudar al duelo
  • Los adultos no siempre tienen claro qué decirles a los más pequeños
  • En el caso de los adolescentes, la comunicación puede ser aún más complicada

'El abuelo te está viendo desde el cielo'. 'Papá está de viaje'. 'Ha subido al cielo en un ascensor'…

Explicar la muerte a los niños puede convertirse en un ejercicio de imaginación que no siempre es útil; ni para ellos, ni para sus mayores.

Tener claras algunas ideas sobre cómo comunicar una mala noticia a los más pequeños de la casa puede ser de gran utilidad para toda la familia.

«A veces les decimos cosas que pueden complicar las cosas», señala Patricia Díaz Seoane, psicóloga de la Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC), una asociación sin ánimo de lucro que cuenta con un servicio gratuito de ayuda al duelo infantil y adolescente. «Nos dimos cuenta de que existía una carencia, no había apenas recursos para ayudar a los niños a superar una pérdida significativa».

Incluso los bebés recién nacidos pueden notar esa pérdida (más aún en el caso de lactantes cuya madre fallece), aunque no entiendan cognitivamente lo que ocurre a su alrededor. Por eso, señala esta especialista, es importante no alterar sus rutinas, ni dejarles de atender y abrazarles en todo momento.

A partir de los cuatro o cinco años, añade la especialista, los padres deberían añadir una explicación verbal, con un lenguaje adaptado a la edad del niños. «Es importante tener claro lo que les dices, porque los niños son curiosos y la explicación puede derivar en muchos porqués», aconseja.

Cuatro claves

Esta psicóloga aconseja tener en cuenta cuatro cosas básicas para comunicar la muerte a los niños.

  • La muerte es universal. «Deben comprender que todos nos vamos a morir, pero que es excepcional en personas jóvenes. Si uno de los dos progenitores muere, la preocupación del niño será cuándo se va a morir el otro, quién le llevaría a él al 'cole' en ese caso. Por eso es importante garantizarles sus rutinas y que se sientan arropados».
  • La muerte es irreversible. «La metáfora del viaje puede hacer que se queden esperando que el ser querido vuelva, que se pregunten si va a venir a su cumpleaños…».
  • El cuerpo ha dejado de funcionar. «Otras explicaciones habituales, como que el abuelo se ha quedado dormido, pueden hacer que cojan miedo».
  • Los sentimientos no se esconden. «Ellos pueden manifestar su tristeza en forma de rabia o enfados, por eso es importante hablar con ellos, decirles que les comprendemos, que los adultos también se sienten mal. Si nos escondemos a llorar, pensarán que es algo malo que hay que ocultar y harán lo mismo».
  • La abuela de Alba murió cuando ella tenía 6 años. Ambas tenían una estrecha relación porque la había cuidado de pequeña. «En un año pasó de ser una niña cariñosa a estar siempre enfadada, no quería salir de casa…», recuerda ahora su madre, María del Mar.

    Alba fue tragándose esa 'vergüenza' a contar que se sentía mal, «se le hizo bola, porque no me quería hacer sufrir más hasta que al final reventó un día y se lo contó a su tía, que fue quien me alertó de que la niña estaba mal por la muerte de su abuela».

    María del Mar explica que su hija no puso ningún reparo en ir al psicólogo, «porque al final fue ella quien me lo pidió, lo necesitaba».

    En pocos meses (no sin antes repetir curso), volvió a poder quedarse en casa sola y a dormir con la puerta cerrada, algunos hábitos que la muerte de su abuela había alterado.

    «En las terapias les legitimamos el sentimiento de tristeza, les ofrecemos un espacio de confianza para que se desahoguen», cuenta su psicóloga en la Fundación Mario Losantos del Campo.

    Preparar la muerte

    Todos los aspectos que rodean al duelo infantil pueden variar en función de distintos factores, como la edad del niño, la cercanía con la persona fallecida («si el abuelo, por ejemplo, era en cuidador habitual del niño») o si se trata de una muerte repentina o fruto de una enfermedad prolongada.

    Precisamente en este sentido, la psicóloga reconoce que las muertes que se pueden 'preparar' o prever de alguna manera ofrecen una buena oportunidad para ayudar al niño a preparar el duelo; «aunque a menudo se aparta al niño del proceso de la enfermedad y se le roba la oportunidad de despedirse».

    Díaz Seoane es partidaria incluso de que a partir de cierta edad puedan acceder al hospital a despedirse de su ser querido. «Los padres deberían prepararles para lo que van a ver, y estar atentos a sus reacciones, pero el duelo es más fácil en un niño preparado».

    Источник: https://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/03/26/psiquiatriainfantil/1364323576.html

    Cómo explicarle a tu hijo que el abuelo ha fallecido

    Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

    La muerte es un hecho que, queramos o no, forma parte de la vida, y por desgracia, todos, tarde o temprano, tenemos que enfrentarnos a la muerte de un ser querido.

    Si el ciclo de la vida sigue su lógica natural, los primeros en fallecer serán los abuelos, por lo que su falta será la primera toma de contacto de los pequeños con la muerte.

    Y, llegado este momento, al dolor de la pérdida se le unen las dudas de cómo hacerles comprender que su abuelo ya no volverá nunca.

    «El abuelo se ha ido»,»la abuela está en un lugar mejor»… son algunas de las expresiones más comunes que se utilizan para intentar explicar este hecho indefectible. A pesar de que creemos que es la mejor manera de hacerlo, no es así. Entonces la pregunta es lógica: ¿Cómo explicamos a los niños la muerte de un ser cercano sin que esto suponga un trauma para él?

    Lo primero que hay que tener en cuenta ante estas situaciones que ocultar la pérdida no debe de ser una opción, ya que tal y como apunta el libro Hablemos del duelo, de la Fundación Mario Losantos del Campo, a pesar de la creencia que protegiendo a los niños de la muerte les ahorraremos sufrimiento, el proceso es justamente el contrario: los apartamos de un proceso fundamental en su vida que los hará más propensos a la frustración y no desarrollarán las habilidades necesarias para afrontar eventos a los que tendrán que hacer frente en la edad adulta.

    Para la psicóloga Vanessa Prades Estévez del centro Simbòlics a la hora de comunicar la pérdida de un ser querido a un niño lo primordial es ser lo más sincero posible.

    «Por normal general, la persona encargada de dar la noticia al niño está sufriendo su propio proceso de duelo, y está triste por la pérdida. Tenemos que ser conscientes de este dolor y no ocultarlo cuando hablamos con el pequeño.

    Expresar estos sentimientos es una manera de comunicación afectiva que da pistas al niño de la realidad de lo que sucede y ejemplifica cómo lidiar con las emociones negativas de tristeza o rabia que pueden surgir».

    Según describe Prades, ser coherente entre lo que explicamos y como nos sentimos es imprescindible para que el niño comprenda la magnitud de la pérdida y lidie con ella, ya que si los padres (o los encargados de comunicar el fallecimiento) no son coherentes entre lo que dicen y lo que sienten el menor va a notar una disonancia que le puede crear angustia. «Además, hay que tener en cuenta que en los más pequeños la imaginación puede rellenar esos vacíos y preocupaciones», puntualiza.

    Además de esta sinceridad Prades recomienda que en el momento de hablar con el pequeño se intente buscar un lugar y un momento tranquilo y que la persona que se lo comunique sea alguien en quien confíe, «por lo que hay que darle un tiempo para que se exprese y responder a esas preguntas con sinceridad, y teniendo en cuenta la edad del menor». En este punto y según la guía Hablemos del duelo el no dar las explicaciones necesarias sobre lo que es la muerte puede dar lugar a que los menores saquen sus propias conclusiones que no siempre serán las más correctas.

    Las preguntas sobre lo que ha sucedido con la persona fallecida varían dependiendo de la edad.

    De esta manera, los niños más pequeños (de hasta seis años) harán preguntas más concretas como: «¿Qué va a comer?, ¿hace frío dónde está?» y también es probable que surjan cuestiones que relacionen la muerte con las personas que lo rodean y llegue a compartir ideas como: «¿Papá se va a morir?» o «¿si os morís quién me va a cuidar?».

    Cuanto más mayor sea el niño las preguntas pueden tratar conceptos más abstractos como: «¿Cómo es el cielo?» o «¿en el cielo se está bien?». Estas dudas favorecen que el menor construya su propio concepto de la muerte, y responderlas con la mayor sinceridad posible ayuda a que este concepto esté ligado con lo que realmente es.

    Para que el niño comprenda qué es la muerte en Hablemos del duelo abordan tres puntos básicos que ayudaran a que esta interpretación sea correcta y reducirán teorías basadas en la fantasía:

    – La irreversibilidad: el abuelo no va a volver

    Es muy importante transmitir a los niños que la muerte es un estado irreversible, es decir, el abuelo o la abuela no van a volver y hay que aprender a vivir sin ellos.

    «Esto es especialmente importante entre los más pequeños, ya que ellos entienden la muerte como algo del presente, por lo que a los pocos días pueden volver a preguntar por el abuelo o la abuela al no tener las herramientas cognitivas necesarias para comprender la muerte como un concepto a largo plazo», asegura Prades.

    Además, la psicóloga también apunta que para que los niños asimilen esta irreversibilidad puede ser positivo que participen en las ceremonias de despedida, especialmente si ellos lo solicitan.

    «Debido al tabú de la sociedad se aparta a los niños de estos momentos para evitar el encuentro con la realidad de la muerte, pero ahora se recomienda que participen si así lo desean.

    Las ceremonias de despedida ayudan a los vivos y son una forma de reconocer comunitariamente que ha habido una pérdida, que hay gente para apoyarlos; y honrar así la memoria de la persona que se ha marchado».

    – La universalidad: todos los seres vivos mueren

    Otro de los puntos fundamentales que deben entender los niños es que la muerte es algo transversal que le pasa a todo el mundo, algo de lo que no suelen ser conscientes hasta que alguien cercano fallece.

    Llegados a este punto es normal que el pequeño se haga preguntas como: «¿Mamá, tú vas a morir?» Las respuestas en estos momentos han de ser claras pero no contundentes. Tal y como explican desde la fundación Mario Losantos del Campo.

    «Hay que tener cuidado a la hora de transmitir este concepto porque el niño entiende la inmediatez ligada a la rotundidad del hecho.

    Es decir, si cuando le pregunta a un adulto: «¿Tú te vas a morir?», este responde rotundamente que sí, el niño entenderá que esa muerte va a producirse en un lapso muy corto de tiempo y se asustará al pensarlo. Por ello es mejor recurrir a respuestas como: «Cariño, yo me voy a morir pero dentro de muchos, muchos años».

    – Con la muerte el cuerpo deja de funcionar

    Explicar que la muerte es un proceso fisiológico y evitar expresiones como: «El abuelo se durmió se quedó muy tranquilo, pero ya no pudo despertarse». En la guía Hablemos del duelo se describe que esta clase de explicaciones puede llevar a los niños a crearse sus propias teorías sobre lo sucedido.

    Por ello aconsejan dar una explicación lógica sobre lo que le ha sucedido a la persona fallecida sin entrar en detalles morbosos.

    «Explicar que el corazón de la persona fallecida ha dejado de latir, que sus pulmones ya no funcionan es suficiente para que los niños entiendan la causa física que ha provocado la muerte», se detalla.

    Por último, hay que tener en cuenta que, al igual que en los adultos, el duelo es un proceso que puede llevar un tiempo indeterminado dependiendo del niño. A lo largo de este período debemos tener en cuenta una serie de factores de acompañamiento que ayudaran al menor a superar la pérdida.

    Una de las primeras cosas que deben comprender los adultos es que el pequeño ha de desarrollar sus propias emociones sobre la muerte, por lo que no hay que compararlas con las emociones o reacciones de la gente adulta.

    Sobre las reacciones que puede tener el menor a la hora de afrontar la noticia de un deceso Prades explica: «A veces se comunica la noticia y los niños no reaccionan o hacen un comentario fuera de lugar o se ponen a reír, algo que choca a los padres, y se toman esto de una manera muy personal, o incluso se asustan. Esto puede ser porque el niño no ha llegado a comprender el alcance de la pérdida. Se trata de una reacción defensiva, la primera reacción es una negación y esto a los niños también les pasa, pero lo expresan a su manera. Hay que dar un tiempo de aceptación del significado».

    Además, hay que dar la posibilidad a los pequeños de hablar de su duelo con las personas que quieran, cuándo quieran y como quieran. El no querer hablar del tema o querer continuar con la cotidianidad como jugar con los amigos, puede ser también la manera del niño de superar su duelo y no tiene por qué ser algo malo o no tiene por qué suponer que el niño no supere este periodo de aflicción.

    Источник: https://elpais.com/elpais/2019/07/31/sesenta_y_tantos/1564571207_373652.html

    Deja de decirle a los niños que el abuelo se ha ido al cielo: guía para afrontar el duelo

    Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

    Son días de reuniones familiares en las que se echa de menos a los que ya no están, a los que nos han dejado, a los que quizá hacían especial la Navidad.

    Si es el primer año que faltan, algunas personas optarán por hacer como si nada. Otras, hablarán del recuerdo del ser querido sin tapujos, con pena y con cariño. Los adultos capeamos el temporal como podemos.

    Pero, ¿y los niños? ¿Sabemos qué hacer ante la pena de un adolescente que apenas nos habla?

    Clara Redondo es escritora, profesora de Escritura Creativa y autora de La hora del cuco, un libro dirigido a niños entre 6 y 12 años que cuenta la historia de Romeo, un chaval que pierde a su abuela.

    La Ceapa, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, le encargó una historia que ayudara a las familias a abordar con los más pequeños la pérdida de un ser querido. Está disponible en la red y ofrece unas pautas recomendables a seguir.

    “Romeo está súper cabreado. Su abuela Celeste, con la que tenía una relación muy especial, ha muerto. Se ve cómo evoluciona ese sentimiento. Lo concebí como un libro de aventuras en el que pasan cosas divertidas. Hay un momento en que se lleva las cenizas.

    Es importante el apoyo de un amigo, de la familia y de sus propios recuerdos”, explica Clara.

    La abuela de Romeo era muy divertida, conducía los autobuses públicos de Madrid y estaba empeñada en que su nieto se presentara a un programa de televisión de preguntas y respuestas.

    La escritora confiesa que es un libro muy especial porque su madre murió hace 4 años y tenía muy fresca la idea que quería transmitir. “Fue la guinda a mi propio duelo. La historia ha gustado mucho por esa mezcla sentimental con un punto de aventura.

    La intención es que cualquier chaval que haya perdido a un ser querido sienta alivio con este personaje y se sienta liberado. Está enfadado con el mundo porque no comprende la muerte de su abuela.

    Sus recuerdos son un apoyo vital y el final es esperanzador”, adelanta. Las ilustraciones son de Leticia Ruifernández.

    Los niños entienden el cielo como un lugar físico y pueden querer ir con el ser querido

    La base del duelo es la misma para todos. Desde los cero hasta los 100 años sentimos vacío dentro. Luego, hay diferencias como la capacidad que cada uno tiene para entender la ausencia. Hasta los 6 y 7 años no saben que la muerte es irreversible, explica Mónica Pereira, psicóloga y experta en duelo. “Es difícil que lo entiendan.

    Preguntarán muchas veces por la persona fallecida y hay que explicarles tantas veces como sea necesario que ya no está más porque se murió. Es un error decirles que está en el cielo o en las estrellas, que se durmió y no se despertó o que se ha ido de viaje y no volverá.

    A nosotros nos parece que le damos una respuesta, pero estamos introduciendo un motivo de angustia más”. La razón es que a esas edades entienden el cielo y las estrellas como un lugar físico y creen que se han ido sin ellos, sienten el abandono. Incluso, explica la psicóloga, pueden querer ir con el ser querido para acompañarles.

    Hasta que el niño no entiende que la muerte es definitiva y que el cielo es una idea más que un lugar concreto, no es buena idea utilizar esa expresión.

    ¿Cómo ayudarles a comprender? Si han tenido mascotas que murieron, incluso plantas, Mónica recomienda utilizar ese recuerdo para explicarles que la vida es un proceso y se acaba. Que permanece en nuestros corazones y en nuestra mente.

    “Conectar con el sentimiento de dolor, hablar de la persona fallecida: de lo que aprendimos a su lado, lo que la echamos de menos, lo que la queríamos. Muchas familias dejan de hablar del ser querido lo que no es recomendable. Es importante que los niños vean que los mayores están afectados por la pérdida sino creerán que no les importaba esa persona.

    A veces, escondemos el dolor para que el niño no sufra, pero hay que enseñarles a manejar el sufrimiento”, explica la psicóloga.

    Un proceso de duelo lleva su tiempo y más vale vivir cada fase sin saltarse ninguna para no correr el riesgo de quedarse anclado. Eso sí, cada uno tiene su ritmo. “Hay madres que si pierden a un hijo necesitan dejar su habitación igual durante un tiempo. Es normal.

    Solo si pasa demasiado tiempo así significa que se han quedado ancladas y necesitan ayuda para avanzar”, afirma. El duelo no pasa solo. Hay que tener un papel activo y si se niega, lo que se hace es posponerlo, según explica Mónica. Nadie puede vivirlo por nosotros.

    El enfado es la forma de expresión de pena del adolescente

    “Lo primero es reconocer que tenemos un dolor. Socialmente no nos lo reconocen y eso es un inconveniente. A un chaval de 15 años le decimos que tiene que ser fuerte cuando está sufriendo.

    Es mejor decirle que entendemos que esté mal, normalizar ese malestar, decirle que tiene derecho y para eso tiene que ver que los demás están afectados”, explica la psicóloga.

    El duelo es un proceso muy largo, necesitamos un año para asumir la pérdida porque tienen que pasar todas las reacciones a los aniversarios: las primeras navidades, los cumpleaños, las actividades familiares.

    “Al principio pensamos que no vamos a ser capaces de soportarlo, pero no somos conscientes de la propia fortaleza. Uno es más fuerte cuando acepta el dolor que cuando lo deja pasar”, anima Mónica.

    Niños y adolescentes exteriorizan la pena mediante la rabia. Es un enfado indiscriminado y por cualquier cosa que encierra el dolor como explica Mónica: “Algunos adolescentes se aíslan y responden de forma agresiva.

    Ayuda hablar del ser querido, decir cómo nos sentimos para invitarles a que lo saquen y permitirles que se despidan”. No es necesario que vean el cuerpo, pero pueden escribirle una carta para decirle adiós.

    Cuando tienen hasta 6 y 7 años, la psicóloga recomienda decirles que la persona no se ha muerto porque ha querido, sino porque era viejecito o estaba enfermo.

    Shock, enfado, aceptación y reorientación, las fases del duelo

    El proceso del duelo tiene sus etapas que son bien conocidas para los especialistas.

    1. Fase de shock. Es en la que cuesta creerlo. No la pasan todas las personas. Está relacionada con una muerte repentina y no esperada, por ejemplo, en un accidente de tráfico.
    2. Fase de rabia. La persona muestra su enfado y surgen las preguntas como por qué a mí.
    3. Fase de aceptación. Se empieza a asumir que pérdida. Es la etapa más larga, dura casi un año.
    4. Fase de reorientación. Es la última etapa en la que se comienza a crear la vida sin la persona.

    En una sociedad que vive de espaldas a la muerte, la pérdida de un ser querido no suele ser un asunto del que se hable. En cambio, pasar el proceso de duelo, es algo que a todos nos toca tarde o temprano y más de una vez a lo largo de nuestra vida. Así que más vale que lo hagamos con éxito.

    Источник: https://cadenaser.com/ser/2016/12/30/sociedad/1483090716_785091.html

    Cómo ayudar a su hijo a enfrentar la muerte de un ser querido

    Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

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    Cuando muere un ser querido, puede ser difícil saber cómo ayudar a los niños a enfrentar la pérdida, especialmente porque usted estará atravesando su propio duelo.

    Lo que los niños pueden entender sobre la muerte depende en gran medida de su edad, sus experiencias vitales y su personalidad. Pero algunas cuestiones importantes deben tenerse en cuenta en todos los casos.

    Explicar la muerte con un lenguaje que el niño pueda entender

    Sea honesto con los niños y aliéntelos a que hagan preguntas. Esto tal vez sea difícil para usted, porque puede que no sepa todas las respuestas.

    Pero es importante crear una atmósfera de confianza y apertura, y que transmita a los niños el mensaje de que no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.

    También puede compartir con ellos las creencias espirituales que usted tenga sobre la muerte.

    La capacidad de un niño para entender la muerte –y la manera en que usted deberá enfocar el tema- variará dependiendo de la edad del niño. Cada niño es único, pero a continuación se describen algunas normas generales que pueden ayudarle.

    Hasta los 5 o 6 años de edad, la imagen que tienen los niños del mundo es muy literal. Por lo tanto, deberá explicarles la muerte utilizando un lenguaje muy concreto.

    Si el ser querido estaba enfermo o era mayor, por ejemplo, puede explicarles que el cuerpo de la persona ya no funcionaba y que los médicos no pudieron arreglarlo.

    Si alguien muere de repente, en un accidente, por ejemplo, puede explicarles lo que ha ocurrido: que a causa de este triste accidente, el cuerpo de la persona ya no funciona. Puede explicarles que «muerte» o «morir» significa que el cuerpo ya no funciona.

    Para los niños de esta edad es difícil entender que todas las personas y todos lo seres vivos acaban muriendo, que esto es algo definitivo y que ya no volverán.

    Por eso, después de que les haya explicado esto, es posible que le pregunten dónde está ese ser querido o cuándo va a volver esa persona.

    Por muy frustrante que esto le resulte, continúe repitiendo con calma que esa persona ha muerto y ya no podrá volver.

    Evite utilizar eufemismos, como decir a los niños que los seres queridos «se han ido lejos» o «están durmiendo» o incluso que su familia ha «perdido» a esa persona. Debido a que los niños pequeños piensan de manera tan literal, estas frases pueden, sin querer, inducirles a sentir miedo de irse a dormir o cuando alguien se vaya lejos.

    Recuerde también que las preguntas de los niños pueden sonar más profundas de lo que realmente son. Por ejemplo, si un niño de 5 años pregunta dónde está ahora alguien que ha muerto, probablemente no está preguntando si existe un más allá.

    Por el contrario, los niños pueden quedarse satisfechos si se les dice que alguien que ha muerto está ahora en el cementerio.

    Este también puede ser un buen momento para que le hable de lo que usted cree sobre el más allá o sobre el cielo, si esto forma parte de su sistema de creencias

    Entre los 6 y 10 años, los niños empiezan comprender que la muerte es algo definitivo, incluso aunque no entiendan que esto le ocurrirá a todos los seres vivos algún día.

    Un niño de 9 años puede pensar, por ejemplo, que si se porta bien o si pide un deseo, su abuela no se morirá. A menudo, a esta edad los niños imaginan la muerte personificándola y piensan en ella como «el hombre del saco» o un fantasma o un esqueleto.

    Pueden entender mejor la muerte si se les da explicaciones precisas, simples, claras y honestas sobre lo que ha ocurrido.

    Cuando los niños entran en la adolescencia, empiezan a entender que todos lo seres humanos finalmente mueren, independientemente de su categoría, su comportamiento, sus deseos o lo que sea que intenten hacer.

    A medida que evolucione la comprensión de la muerte de sus hijos adolescentes, de manera natural surgirán en ellos preguntas sobre la mortalidad y la vulnerabilidad.

    Por ejemplo, si un amigo de 16 años muere en un accidente de coche, es posible que su hijo adolescente sienta miedo de conducir o incluso de ir en coche durante un rato. La mejor manera de responder a esto es hacer hincapié en lo espantoso y triste que fue ese accidente.

    También será un buen momento para recordar a su hijo lo que debe hacer para no correr peligros, como no subir nunca en un coche cuando el conductor haya bebido o usar el cinturón de seguridad.

    Los adolescentes tienden a preguntar sobre el sentido de la muerte a alguien que esté cercano a ellos.

    Un adolescente que pregunta por qué alguien tiene que morir probablemente no está buscando respuestas literales, sino empezando a explorar la idea del sentido de la vida.

    Los adolescentes también tienden a experimentar cierta culpa, especialmente si muere alguno de sus amigos. Sea lo que sea lo que sienta su hijo(a) adolescente, lo mejor que puede hacer es alentarlo a que exprese y comparta su dolor.

    Y si usted necesita ayuda, hay muchos recursos a los que puede recurrir para que le orienten, desde libros a organizaciones de su comunidad o profesionales que pueden ofrecerle asesoramiento psicológico. Sus esfuerzos serán de gran ayuda para que su hijo pueda atravesar estos momentos difíciles, así como las inevitables pérdidas y momentos duros que tendrá que enfrentar más adelante en su vida.

    El duelo

    ¿Es correcto llevar a los niños a los funerales? Depende de usted y de su hijo(a). Es bueno dejar que los niños participen en cualquier ritual de duelo, si ellos quieren hacerlo. Antes que nada, explíqueles lo que ocurre en un funeral o entierro y ofrézcales la posibilidad de que ellos decidan si quieren ir.

    Hábleles sobre sus creencias sobre la muerte y explíqueles el sentido de los rituales de duelo que realicen usted y su familia.

    Si le parece que su propio dolor puede impedirle ayudar a su hijo(a) en este momento difícil, pida a un amigo(a) o un familiar que cuide a su hijo(a) mientras dura la ceremonia. Elija a alguien que sea del agrado de usted y de su hijo(a) y en quien ambos confíen, alguien a quien no importe abandonar la ceremonia si su hijo(a) lo desea.

    A muchos padres les preocupa que sus hijos sean testigos de su dolor y su tristeza, que los vean llorar una muerte.

    No tema por ello, si le permite a su hijo(a) ver su dolor, le estará enseñando que llorar es una reacción natural ante el dolor emocional y la pérdida. Y puede hacer que los niños se sientan más cómodos cuando expresen sus propios sentimientos.

    Pero también es importante transmitirles que por muy triste que usted se sienta, seguirá siendo capaz de cuidar a su familia y de hacer que su hijo(a) se sienta seguro.

    Si se necesita más ayuda

    A medida que los niños aprenden cómo enfrentar la muerte de un ser querido, necesitan que se les deje espacio, que se les comprenda y se les trate con paciencia para que puedan expresar la pena a su manera.

    Es posible que ellos no muestren la pena de la manera en que lo haría un adulto. Un niño pequeño tal vez no llore, o tal vez reaccione a la noticia portándose mal o con hiperactividad.

    Un adolescente quizá se muestre enojado y se sienta más cómodo sincerándose con sus amigos. Cualquier que sea la reacción que tengan sus hijos, no lo tome como algo personal hacia usted.

    Recuerde que aprender a enfrentar la pérdida de un ser querido es igual que enfrentar cualquier otra situación física, mental o emocional, requiere un proceso.

    Sin embargo, esté pendiente de si sus hijos muestran algún signo de que necesitan ayuda para hacer frente a la pérdida.

    Si el comportamiento de su hijo(a) cambia radicalmente -por ejemplo, si su hijo normalmente es un niño sociable que se entiende fácilmente con la gente y de golpe se muestra enfadado, reservado o demasiado ansioso; o si en la escuela pasa de sacar buenas notas a sacar claramente malas notas- busque ayuda.

    Puede consultar con un médico, con el psicólogo de la escuela o con alguna organización que ofrezca atención psicológica para que les oriente y le aconseje. También puede buscar asesoramiento en libros, páginas webs, grupos de apoyo y otros recursos que ayudan a las personas en situaciones de duelo.

    Los padres siempre pueden proteger a sus hijos para apartarlos de las situaciones que implican tristeza y pérdida. Pero al enseñarles a enfrentar este tipo de sentimientos, se desarrollan en ellos recursos emocionales que les podrán ayudar toda su vida.

    Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

    Fecha de revisión: octubre de 2012

    Источник: https://kidshealth.org/es/parents/death-esp.html

    Cómo explicar la muerte a un niño según su edad

    Qué decirle a un niño cuando se mueren los abuelos

    Nacer y morir forma parte ineludible de nuestro ciclo vital. Afrontar este asunto con los niños es algo bastante complicado, ellos están acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno a su entorno.

    La pérdida de un amigo o familiar es un asunto delicado y  muchas veces es un tema evitado en la familia.

    Para aclararnos abordamos algunos aspectos para saber cómo explicar la muerte a un niño.

    Según el psicólogo infantil Guillermo Sánchez Gutiérrez, para afrontar este tema siempre hay que ir con la verdad por delante, porque la muerte resulta ya de por sí consustancial al ser humano y evitar hablar de ella es evitar la realidad de nuestra naturaleza.

    1. Comunica la noticia lo antes posible y de forma clara

    Uno de los errores que solemos cometer algunos padres es querer evitar que nuestros hijos pasen por una situación dolorosa. Para ello, hay que discernir entre si estamos queriendo evitar dolor de los niños o por el contrario no somos capaces de enfrentarnos a la ansiedad que nos genera la situación.

    Otros de los grandes fallos que cometemos es mentir a los niños y demorar decirles que un ser querido ha muerto, ¿cómo puede afectarles? La muerte puede repercutir en la confianza que como hijos depositan en los padres puesto que tarde o temprano lo sabrán.

    Debemos ser modelos para nuestros hijos y si nosotros mentimos estamos legitimando el hecho. Por ello, tenemos que comunicar la noticia a los niños lo antes posible y lo debe hacer una persona de confianza, como pueden ser los padres. No debemos utilizar eufemismos para explicar lo ocurrido, simplemente debemos contarles la verdad adaptada a su forma de entender las cosas.

    2. Ten en cuenta su edad para abordar el tema

    La edad es uno de los factores clave para explicar la muerte a un niño:

    • De 0 a 2 años: Al tratarse de niños pequeños, debemos mantener sus rutinas y horarios. De esta forma, le transmitiremos tranquilidad, seguridad y estabilidad en el ambiente.
    • De 2 a 6 años: Se trata de una edad en la que los niños formulan muchas preguntas. Debemos estar preparados para responder a sus duda de la forma más clara posible, así nuestros hijos verán la muerte como un hecho natural e irreversible.
    • De 6 a 10 años: La capacidad de razonamiento a esta edad es mayor. Por ello, muchos empiezan a tener iniciativa de querer participar en los rituales de despedida, siempre y cuando les hayamos explicado en qué consistirá con suficiente antelación. Si acuden al funeral, no hay que dejarles solos y hay que ir respondiendo a todo aquello que nos vayan preguntando.
    • De 10 a 13 años: En la edad preadolescente seremos un ejemplo para ellos a la hora de asumir una pérdida y seguir adelante. Para ello, debemos mostrarnos cercanos y dispuestos a escucharles.

    3. Conoce las diferentes fases por las que pasarán

    El menor puede atravesar diferentes fases en muy poco tiempo, lo habitual es un proceso basado en la protesta, el miedo y la vuelta a la normalidad. No obstante, debemos tener en cuenta que cada niño es distinto y que puede expresar sus sentimientos de diferente manera. Nosotros, como padres, debemos conocerles y transmitirles apoyo en cada momento.

    4. Pon atención en sus reacciones 

    La muerte es una situación complicada que puede suponer un duelo para los niños. Si esto ocurre puede llegar a suponer un problema en su desarrollo normal. En este caso, debes acudir a un psicólogo para que tus hijos comprendan la situación y aprendan a expresar sus emociones.

    5. Procura volver a la rutina

    Ante todo, debemos seguir con la rutina de los niños e intentar volver a la normalidad lo antes posible. Aunque los primeros días debemos ser más comprensivos y flexibles.

    Para afrontar este asunto siempre hay que ir con la verdad por delante porque evitar hablar de ella es evitar la realidad de nuestra naturaleza

    Herramientas prácticas: Los libros

    Los libros son una buena herramienta para explicar la muerte a un niño de forma sencilla.

    Por ello, hemos seleccionado algunos cuentos que quizás ayuden a poner posibles palabras que nos faltan para tratar la muerte, así como a poner imágenes en esos pensamientos que los niños no entienden.

     Pero, ante todo, debemos explicar la muerte de forma sincera, sin metáforas y con sus consecuencias desde el primer momento.

    ConsejosPsicologíaDuelo

    Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-explicar-la-muerte-a-un-nino/

    Embarazo saludable
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