¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Contents
  1. Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños
  2. Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo
  3. En que consiste la técnica de la tortuga
  4. Como aplicar la técnica de la tortuga
  5. Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil
  6. El cuento de la tortuga para el control de impulsos
  7. Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños
  8. ¿Qué es la Técnica de la Tortuga?
  9. A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga
  10. Beneficios de la Técnica de la Tortuga
  11. Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga
  12. Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga
  13. Paso 2: Relajar- La respiración abdominal
  14. Paso 3: Solucionar- La solución de problemas
  15. Ahora es tu turno…
  16. Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?
  17. ¿Qué queremos conseguir?
  18. ¿Cómo la aplicamos?
  19. Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños
  20. Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve
  21. El cuento de la tortuga
  22. Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso
  23. «Tortuga» o «stop»
  24. Relajación
  25. Solución de problemas
  26. La importancia del refuerzo positivo
  27. Controlar las emociones no significa reprimirlas
  28. Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños
  29. Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo
  30. En que consiste la técnica de la tortuga
  31. Como aplicar la técnica de la tortuga
  32. Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil
  33. El cuento de la tortuga para el control de impulsos
  34. Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños
  35. ¿Qué es la Técnica de la Tortuga?
  36. A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga
  37. Beneficios de la Técnica de la Tortuga
  38. Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga
  39. Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga
  40. Paso 2: Relajar- La respiración abdominal
  41. Paso 3: Solucionar- La solución de problemas
  42. Ahora es tu turno…
  43. Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?
  44. ¿Qué queremos conseguir?
  45. ¿Cómo la aplicamos?
  46. Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños
  47. Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve
  48. El cuento de la tortuga
  49. Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso
  50. «Tortuga» o «stop»
  51. Relajación
  52. Solución de problemas
  53. La importancia del refuerzo positivo
  54. Controlar las emociones no significa reprimirlas
  55. Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños
  56. Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo
  57. Participantes en actividades para trabajar el enfado en infantil
  58. Materiales para la actividad
  59. En que consiste la técnica de la tortuga
  60. Como aplicar la técnica de la tortuga
  61. Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil
  62. El cuento de la tortuga para el control de impulsos
  63. Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños
  64. ¿Qué es la Técnica de la Tortuga?
  65. A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga
  66. Beneficios de la Técnica de la Tortuga
  67. Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga
  68. Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga
  69. Paso 2: Relajar- La respiración abdominal
  70. Paso 3: Solucionar- La solución de problemas
  71. Ahora es tu turno…
  72. Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?
  73. ¿Qué queremos conseguir?
  74. ¿Cómo la aplicamos?
  75. Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños
  76. Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve
  77. El cuento de la tortuga
  78. Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso
  79. «Tortuga» o «stop»
  80. Relajación
  81. Solución de problemas
  82. La importancia del refuerzo positivo
  83. Controlar las emociones no significa reprimirlas
  84. Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños
  85. Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo
  86. Participantes en actividades para trabajar el enfado en infantil
  87. Materiales para la actividad
  88. En que consiste la técnica de la tortuga
  89. Como aplicar la técnica de la tortuga
  90. Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil
  91. El cuento de la tortuga para el control de impulsos
  92. Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños
  93. ¿Qué es la Técnica de la Tortuga?
  94. A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga
  95. Beneficios de la Técnica de la Tortuga
  96. Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga
  97. Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga
  98. Paso 2: Relajar- La respiración abdominal
  99. Paso 3: Solucionar- La solución de problemas
  100. Ahora es tu turno…
  101. Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?
  102. ¿Qué queremos conseguir?
  103. ¿Cómo la aplicamos?
  104. Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños
  105. Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve
  106. El cuento de la tortuga
  107. Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso
  108. «Tortuga» o «stop»
  109. Relajación
  110. Solución de problemas
  111. La importancia del refuerzo positivo
  112. Controlar las emociones no significa reprimirlas
  113. Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente Источник: https://www.psicoayudainfantil.com/tecnica-de-la-tortuga/

Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?
¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Técnica de la tortuga: Juego educativo para el autocontrol de la conducta impulsiva.

Quien creo la técnica de la tortuga: Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin académicos de la Universidad del Estado de New York en 1990.

En este artículo te explicaremos en qué consiste esta técnica para el control de los impulsos a través del cuento de la tortuga y te enseñaremos para que sirve la técnica de la tortuga y como se aplica. Comenzamos

Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo

Esta técnica esta incluida dentro de las actividades para trabajar el enfado en infantil enseñando a los niños y niñas a relajarse ante situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas

  • Enseñar a los niños y niñas estrategias para relajarse.
  • Fomentar el autocontrol de la conducta impulsiva.
  • Desarrollar la capacidad de conocer, expresar y manejar las emociones.
    • Controlar la agresividad, analizando adecuadamente las situaciones y responder con autocontrol.
  • Manejar las rabietas y los malos modales
  • Se puede utilizar la técnica de la tortuga para resolver conflictos
  • Puede utilizarse la Técnica de la tortuga para niños con TDAH

En que consiste la técnica de la tortuga

El juego consiste en ayudar a los niños y niñas a aprender a relajarse, replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos.

Es importante desarrollar habilidades de autocontrol ante conductas impulsivas. Con la técnica desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y manejar sus emociones. Con esta técnica de fácil aplicación, proporcionamos a los niños y niñas medios para canalizar su propia ira.

Como aplicar la técnica de la tortuga

Preparación: En primer lugar contamos el cuento de la tortuga a los niños y niñas.

Explicación: Les explicamos que al igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que sentía ira y enfado, nosotros podemos hacer lo mismo y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase el enfado y de esta forma no reaccionar con conductas impulsivas.

Para llevar a cabo esta técnica, emplearemos varias semanas de entrenamientos, para que poco a poco los niños y niñas adquieran esta respuesta. Implementaremos la técnica en 4 etapas:

  • En la primera etapa (semanas 1 y 2) se enseña al niño a responder a la palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón. Para ello, le explicaremos como tiene que hacer para esconderse en su caparazón. Le diremos que cuando escuche la palabra tortuga debe replegar su cuerpo y relajarse dentro del caparazón. Se harán varios entrenamientos, en diferentes momentos les diremos la palabra tortuga.
  • En la segunda etapa (semanas 3 y 4) el niño aprende a relajarse. Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos, y después relaja a la vez todos los músculos. Una vez a aprenda a replegarse (etapa 1), le enseñamos a relajarse dentro del caparazón. Haremos también varios entrenamientos.
  • La etapa tercera (semana 5) pretende conseguir la generalización en la utilización de la posición de tortuga y la relajación a diferentes contextos y situaciones. Para ello, empleamos historias, ejemplos en los que necesitara relajarse. Por ejemplo cuando tus padres se enfadan contigo, te pones furioso, tenemos que relajarnos como la tortuga. Le pediremos también que emplee la técnica cuando se encuentre ante cualquier situación en la que se sienta furioso.
  • La última etapa (semana 6) se dedica a la enseñanza de estrategias de solución de problemas interpersonales. Además de la técnica, pediremos a los niños y niñas que expliquen la situación, que cuenten como se sentían (hacemos que identifiquen y expresen su emoción). Reflexionamos con ellos, una vez calmados diferentes formas de solucionar esta situación.

Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil

10 consejos eficaces para enseñar a los niños AUTOCONTROL

Para completar la actividad, te dejamos el cuento de la tortuga para el autocontrol en niños

El cuento de la tortuga para el control de impulsos

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía (4,5,6,7,8) años y que se llamaba Pepe. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar. Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra.

No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer.

A Pepe lo que le gustaba era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le castigaba.

“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga, el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Pepe le preguntó por qué estaba tan triste, y Pepe le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que se portaba mal sin saber por qué.

 El señor Tortuga le sonrió y le dijo que comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a portarse bien.

El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu concha!

El señor Tortuga le contó a Pepe que había aprendido a dominarse en las situaciones difíciles metiéndose en su caparazón, respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos, dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Pepe se entusiasmó realmente con la idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su profesor y sus padres estaban muy contentos con él.

Pepe siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que verdaderamente lo hizo bien. Tu puedes también hacer lo que hace Pepe. Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer

FIN

© 2020 Educa y Aprende [ Técnica de la tortuga: Actividades para trabajar el enfado en infantil ] Celia Rodríguez Ruiz.  Escuela de padres  síguenos en @educa_aprende

Источник: https://educayaprende.com/juego-educativo-la-tecnica-de-la-tortuga/

Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Como padre seguro que te has enfrentado a situaciones donde tu hijo ha reaccionado “sin pensar”, dejándose llevar por sus emociones. Las rabietas o las conductas impulsivas como pegar o chillar cuando quiere algo, son un ejemplo de este tipo de reacciones. Para ayudarte a desarrollar la capacidad de autocontrol en tu hijo, te planteo la Técnica de la Tortuga.

En este artículo te voy a contar:

  • Qué es y porqué funciona la Técnica de la Tortuga.
  • Cuáles son sus beneficios.
  • Cómo se lleva a cabo.

¿Qué es la Técnica de la Tortuga?

Cuando tu hijo alcanza los 2 años de edad, llega a un período de su desarrollo donde cada vez tiene mayor autonomía y mayores capacidades de comunicación. Sin embargo, necesita tu ayuda para aprender a gestionar sus emociones, entre ellas el enfado, y también para aprender a tolerar la frustración.

Durante esta fase de su crecimiento, el niño tiene un cerebro emocional muy desarrollado. Es decir, es capaz de expresar sus emociones y lo hace con gran intensidad. Sin embargo, su cerebro racional (el que nos ayuda a tomar buenas decisiones) aún está en construcción y no encuentra respuestas alternativas a la rabieta. Esa es la explicación de porqué parece que a veces actúa “sin pensar”. 

La Técnica de la Tortuga, es un juego que le ayuda a controlar la expresión de sus emociones y a formar su cerebro racional. En definitiva, esta técnica es un método para aprender autocontrol y poder vivir las frustraciones del día a día de manera adecuada, sin hacerse daño a él ni a otras personas. 

La aplicación de esta técnica conlleva un entrenamiento en tres pasos:

  1. Parar- La postura de la tortuga. La idea es imitar a las tortugas cuando se meten en su caparazón, y para ello, el niño debe recoger su cuerpo sobre sí mismo.
  2. Relajar- La respiración abdominal. Para destensar los músculos, y favorecer que la rabia y la frustración se puedan controlar.
  3. Solucionar- La solución de problemas. Se buscará una solución adecuada a la situación, para que el niño abandone las rabietas y las peleas como caminos para conseguir lo que quiere.

Como ves, al niño se le enseña:

  • Conocimiento sobre la emoción del enfado.
  • Estrategias de relajación.
  • Control sobre las conductas impulsivas.

A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga

Esta técnica se puede aplicar con niños que tienen entre 3 y 7 años de edad. Para niños más mayores, se pueden utilizar técnicas similares basadas en los mismos principios de Parar- Relajar- Solucionar, pero sin hacer referencia a la Tortuga.

Es un método que se puede aplicar a cualquier niño, pero es importante resaltar que funciona muy bien en niños con un alto grado de impulsividad y en niños con TDAH.

Se puede enseñar tanto en casa y como en el aula del colegio.

Beneficios de la Técnica de la Tortuga

Esta técnica no sólo favorece el autocontrol del niño, sino que también le ayuda a:

  • Pensar antes de actuar. Tomarse un tiempo para pensar en la mejor respuesta y favorecer así conductas más asertivas.
  • Desarrollar la autonomía. Después de practicar varias veces esta técnica, el niño sabrá reconocer cuándo la tiene que poner en marcha y por tanto, será más autónomo y no dependerá de un refuerzo externo.
  • Disminuir los niveles de ansiedad y las respuestas impulsivas. 
  • Aumentar su autoestima, al ver que es capaz de conseguir más cosas sin necesidad de utilizar la agresión.
  • Favorecer la conciencia de responsabilidad, puesto que tiene que pensar y valorar qué respuesta alternativa es la mejor.

Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga

Como te decía más arriba, este método de autocontrol se presenta al niño como un juego muy divertido donde tiene que imitar a una tortuga. Para facilitar que tu hijo se identifique con el animal y comprenda cuándo va a ser tortuga, comienza por contarle este cuento (pincha sobre el enlace para acceder al cuento).

Cuando hayas terminado de leer el cuento, habla con tu hijo sobre él. Asegúrate de que ha comprendido qué le pasaba a la tortuga y qué hacía cuando tenía ganas de pegar. Pregúntale a tu hijo qué cosas son las que le hacen enfadar y qué podría hacer para no dañar a nadie cuando está furioso.

Es el momento para que le propongas imitar a la tortuga.

Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga

Enseñamos al niño que antes de pegar o hacer una rabieta, debe imitar a la tortuga y meterse en su caparazón.

Para ello, tiene que:

  • Juntar su barbilla con su pecho.
  • Pegar sus brazos a su cuerpo.
  • Juntar las piernas.
  • Cerrar los ojos.

Recuerda que estáis jugando, así que tú también tienes que meterte en tu caparazón. Además, así serás el modelo que siga tu hijo para saber cómo lo tiene que hacer.

Practicad varias veces poniendo ejemplos de situaciones que a tu hijo le enfaden mucho y le hagan perder el control. Puedes utilizar la palabra “tortuga” como señal para que ponga en marcha la técnica. De esta forma, cuando os encontréis en una situación real que provoque descontrol en el niño, y tu digas “¡Tortuga!”, él podrá poner en marcha esta técnica de autocontrol.

No olvides reforzar cada vez que haga la tortuga.

Paso 2: Relajar- La respiración abdominal

Es importante vivir todas las emociones, por ello no puedes limitarte a que detenga su conducta y se esconda en su caparazón. Si sólo haces eso, le enseñarás que sentir enfado o frustración está mal y en realidad, son emociones muy necesarias que todo el mundo siente. Lo que tiene que aprender es a expresarlas de forma adecuada.

Para ello, necesita controlar la intensidad del enfado. Este segundo paso de relajación, le permitirá poder disminuir el nivel del enfado y pensar en una solución alternativa al berrinche o la pataleta.

Una buena técnica para conseguir la relajación, es utilizar la respiración abdominal.

  • Centramos la atención en la respiración.
  • Inspiramos lento por la nariz.
  • LLevamos el aire a la tripa, inflándola como un globo.
  • Soltamos el aire despacito por la boca.

Cuando el niño esté más calmado se puede realizar el tercer paso.

Paso 3: Solucionar- La solución de problemas

Mientras le estás enseñando este juego, tienes que ayudarle a que piense en soluciones alternativas a las agresiones, los chillidos o las peleas. Una forma de hacerlo es proponer ejemplos de situaciones conflictivas, y decidir entre los dos de qué forma se pueden solucionar.

Imagina una situación real en la que tus hijos están jugando con bloques de construcciones. El pequeño quiere una pieza que tiene el mayor, pero no se la da.

Así que tu hijo pequeño empieza a gritar… y antes de que vaya a más tú dices “¡Tortuga!” Tu hijo se coloca en la postura de la tortuga, tú le ayudas a respirar para que se relaje y entonces (sin dejar de hacer la tortuga, pero con menos tensión corporal) le preguntas:

-“¿Qué te pasa?”

-“Que necesito esa pieza que tiene mi hermano y ¡no me la da!”

-“mmm… ¿Cuál es la mejor manera de pedir las cosas?”

-“Diciendo por favor.”

-“¡Muy bien! Entonces ya puedes salir de tu caparazón para pedirle la pieza diciendo por favor.”

Es importante que permanezcas a su lado durante todo el proceso. Tu hijo es pequeño y necesita que le vayas guiando para poder aprender a hacerlo él solo.

No olvides nunca reforzar cada vez que pone en marcha este técnica. Es algo que le costará mucho llevar a cabo, por eso si le refuerzas con elogios conseguirás que cada vez la utilice en más situaciones.

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Ahora es tu turno…

¿Qué trucos o técnicas utilizas para calmar a tu hijo? ¿Conocías la técnica de la tortuga? ¿Qué te parece?

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Источник: http://psiente.com/tecnica-la-tortuga-metodo-autocontrol/

Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin (1990).

La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos. Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece hasta que se tranquiliza.

La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria. Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del seno familiar.

¿Qué queremos conseguir?

  • Que el niño sea capaz de controlar su conducta ante situaciones estresantes o que le generan rabia.
  • Que el niño sea capaz de expresar esas emociones de una manera adecuada, no agresiva ni hostil.
  • Que gane en autocontrol y se reduzca la impulsividad.

¿Cómo la aplicamos?

  1. Le leemos al niño el cuento de la Tortuga (más abajo os lo adjuntamos). Buscamos ejemplos en las conductas del  niño para que se identifique con el personaje que lo protagoniza.
  2. Se enseña al niño a responder a la palabra “Tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón.

    Le explicamos que cuando le veamos muy nerviosos, o con rabia o enfado, le diremos la palabra “Tortuga” para que sepa que es un buen momento para “parar y pensar”.

  3. También se le explica que él mismo la puede usar cuando se encuentre en una situación “peligrosa”, en la qué el mismo sabe que lo más normal es que acabe pegando, mordiendo…etc. Es importante que vaya aprendiendo a conocer y canalizar sus emociones.
  4. No olvidéis reforzar positivamente con elogios cuando el niño sea capaz de poner en práctica la Tortuga.

El cuento de la tortuga

Hace mucho tiempo, vivía una tortuga pequeña y risueña. Tenía 5 años. Se llamaba Torti. A Torti no le gustaba ir a la escuela. Prefería quedarse en casa con su madre y su hermanito.

No quería estudiar ni aprender nada: sólo le gustaba correr y jugar con sus amigos, o pasar las horas mirando la TV. Le parecía horrible tener que leer y leer, y hacer esos terribles problemas de matemáticas que nunca entendía.

Odiaba con toda su alma escribir y era incapaz de acordarse de apuntar los deberes que le pedían.

Tampoco se acordaba nunca de llevar los libros ni el material necesario a la escuela. En clase, no escuchaba a la profesora y se pasaba el rato haciendo ruiditos que molestaban a todos. Cuando se aburría, que pasaba a menudo, interrumpía la clase chillando o diciendo tonterías que hacían reír a todos los niños.

A veces, intentaba trabajar, pero lo hacía rápido para acabar enseguida y se volvía loca de rabia cuando, al final, le decían que lo había hecho mal. Cuando pasaba esto, arrugaba las hojas o las rompía en mil trocitos. Así pasaban los días…

Cada mañana, de camino hacia la escuela, se decía a sí misma que se tenía que esforzar en todo lo que pudiera para que no le castigasen. Pero, al final, siempre acababa metida en algún problema.

Casi siempre se enfadaba con alguien, se peleaba constantemente y no paraba de insultar. Además, una idea empezaba a rondarle por la cabeza: «soy una tortuga mala» y, pensando esto cada día, se sentía muy mal.

Un día, cuando se sentía más triste y desanimada que nunca, se encontró con la tortuga más grande y vieja de la ciudad. Era una tortuga sabia, tenía por lo menos 100 años, y de tamaño enorme.

La gran tortuga se acercó a la tortuguita y deseosa de ayudarla le preguntó qué le pasaba: – ¡Hola! –le dijo con una voz profunda– te diré un secreto: no sabes que llevas encima de ti la solución a tus problemas»

Torti estaba perdida, no entendía de qué le hablaba. «¡Tu caparazón!» exclamó la tortuga sabia. Puedes esconderte dentro de ti siempre que te des cuenta de que lo que estás haciendo o diciendo te produce rabia.

Entonces, cuando te encuentres dentro del caparazón tendrás un momento de tranquilidad para estudiar tu problema y buscar una solución. Así que ya lo sabes, la próxima vez que te irrites, escóndete rápidamente».

A Torti le encantó la idea y estaba impaciente por probar su secreto en la escuela. Llegó el día siguiente y de nuevo Torti se equivocó al resolver una suma. Empezó a sentir rabia y furia, y cuando estaba a punto de perder la paciencia y de arrugar la ficha, recordó lo que le había dicho la vieja tortuga.

Rápidamente encogió los bracitos, las piernas y la cabeza y los apretó contra su cuerpo, poniéndose dentro del caparazón. Estuvo un ratito así hasta que tuvo tiempo para pensar qué era lo mejor que podía hacer para resolver su problema.

Fue muy agradable encontrarse allí, tranquila, sin que nadie le pudiera molestar.

Cuando salió, se quedó sorprendida de ver a la maestra que le miraba sonriendo, contenta porque se había podido controlar. Después, entre las dos resolvieron el error («parecía increíble que con una goma, borrando con cuidado, la hoja voliera a estar limpia»).

Torti siguió poniendo en práctica su secreto mágico cada vez que tenía problemas, incluso a la hora del patio. Pronto, todos los niños que habían dejado de jugar con ella por su mal carácter, descubrieron que ya no se enfadaba cuando perdía en un juego, ni pegaba sin motivos.

Al final del curso, Carla-tortuga lo aprobó todo y nunca más le faltaron amiguitos.

Источник: https://www.imageneseducativas.com/que-es-la-tecnica-de-la-tortuga-y-como-aplicarla-correctamente/

Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

En ocasiones, o con frecuencia, ¿tu hijo, o tu hija, reacciona de forma exagerada u objetivamente inadecuada? ¿Tiene comportamientos inapropiados también en la escuela infantil o en el colegio? ¿Su profesora te ha convocado para tratar de averiguar el motivo de las reacciones conflictivas de tu pequeño? La llamada «técnica de la tortuga» podría ayudar a tu hijo a controlar las reacciones emocionales negativas en caso de frustración. 

(Te interesa: Rabietas y berrinches)

Cuando las mamás y los papás se enfrentan a este tipo de problema, suelen sentirse muy preocupados y, quizás, sobrepasados por la situación, sin saber qué hacer.

Son muchos los motivos que pueden originar respuestas emocionales excesivas en el niño. Por ejemplo:

Situaciones de estrés emocional vividas en casa o en la escuela.

Frustración y agresividad debido a una educación represora o carente de refuerzos positivos.

– Trastornos emocionales por situaciones de shock o estrés postraumático.

TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

TEA (Trastornos del Espectro Autista).

– O bien, simplemente, una educación emocional escasa o ausente por parte de los progenitores, entre otros motivos de distinta índole.

Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve

La técnica de la tortuga, también llamada «cuento de la tortuga» o «juego de la tortuga», es un recurso usado en psicología para el autocontrol de las conductas impulsivas por parte de los niños. Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin, académicos de la Universidad del Estado de Nueva York en 1990.

Se trata de una herramienta que se enseña a los niños para que, ante una situación de estrés y reacción excesiva en negativo (como una rabieta, el impulso de pegar a un compañero o la expresión de emociones exageradas en contextos no adecuados), el pequeño sepa cómo actuar antes de que la situación se le vaya de las manos. ¿Qué otras cosas tener en cuenta?

Es una forma de autocontrolarse para evitar sufrir una emoción muy desagradable que, además, afecta y puede hacer daño a otras personas.

Sirve para controlar conflictos, agresividad, malas formas, rabietas y situaciones emocionales que desbordan al niño y le sobrepasan. 

– Más adelante, explicaremos paso a paso cómo se aplica esta técnica, cada vez más utilizada en escuelas para ayudar a los niños con dificultades para contener su impulsividad negativa.

– A grandes rasgos, se trata de una técnica que se basa en una historia infantil, el «cuento de la tortuga», que nos enseña a «meternos en nuestro caparazón» cuando creamos que vamos a reaccionar impulsivamente y a tener un comportamiento inadecuado hacia los demás y hacia nosotros mismos.

– Se puede definir como un método que busca la contención, la relajación y la reflexión sobre nuestros actos, para la posterior búsqueda de soluciones razonadas, una vez nos hayamos tranquilizado.

(Te interesa: Técnica del semáforo para controlar las emociones)

El cuento de la tortuga

A continuación, te ofrecemos un resumen del «cuento de la tortuga», en el que se basa este recurso para el autocontrol.

Hace mucho, mucho tiempo, había una joven tortuga que disfrutaba mucho de la vida en su casa y con su familia, pero no se sentía tan contenta cuando iba a la escuela. No le gustaba estudiar ni aprender y solo quería divertirse jugando con sus amigos, riendo y… también peleándose con ellos.

Como no le gustaban las clases ni lo que su maestra le enseñaba, la tortuga se dedicaba a interrumpir la clase constantemente, además de gritar y molestar a sus compañeros y compañeras sin ningún motivo aparente.

Además, cualquier cosa que le ofendiese mínimamente o que considerase injusta era motivo suficiente para reaccionar muy mal delante de todos, lo que disgustaba enormemente a sus compañeras tortugas y a su maestra.

La tortuga no quería reaccionar de la forma en que lo hacía, y cada día se repetía a sí misma que iba a mejorar. Sin embargo, a la hora de la verdad, era incapaz de controlarse. Cada vez se sentía peor y más triste.

Un día, paseando mientras pensaba en las cosas desagradables que hacía sin desearlo, se encontró con una tortuga muy viejecita y sabia. ¡Tenía 200 años y era enorme!

La vieja tortuga le preguntó qué le pasaba, viendo su carita de sufrimiento, y entonces la joven tortuga le explicó todo lo que le ocurría y su miedo a ser una tortuga “mala”.

La tortuga sabia le dijo, entonces: “¿No ves que llevas encima de ti la respuesta a los problemas que te preocupan? ¡Es tu caparazón!”.

“Tienes una coraza en la que puedes esconderte siempre que creas que lo que te están diciendo o lo que ocurre a tu alrededor te enfada mucho. Así pues, la próxima vez que te irrites, métete inmediatamente en tu caparazón”.

Al día siguiente, cuando estaba en clase, volvió a sentir que perdía los nervios y se empezaba a enfadar mucho. De repente, paró y recordó las palabras de la vieja tortuga.

Rápidamente, encogió sus brazos, piernas y cabeza y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que se calmó.

Cuando se tranquilizó y salió de su caparazón, se quedó muy sorprendida al ver que su maestra y sus compañeros le estaban sonriendo. ¡Todos la felicitaron mucho por su buen comportamiento y su valiente forma de controlar su enfado!

La joven tortuga utilizó esta técnica cada vez que lo necesitaba y, a partir de entonces, cada vez mejoró más en todos los aspectos de su vida. Se respetaba más a sí misma y también a los demás.

Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso

Seguidamente, veamos cómo se aplica la técnica de la tortuga, de forma más concreta.

«Tortuga» o «stop»

Se trata de las palabras clave para indicar a un niño o una niña que su comportamiento se está descontrolando y que ha llegado el momento de aplicar el método de autocontrol. 

En primer lugar, la profesora (o los papás) deberá haber explicado a la clase en qué consiste la técnica de la tortuga. Es decir, decirles que el en momento que se pronuncie la palabra clave, el pequeño deberá encoger sus brazos, piernas y cabeza, encerrándose en su «caparazón» hasta que se sienta más tranquilo y capaz de razonar con claridad.

La palabra «tortuga» se utiliza con los niños más pequeños, a los que se habrá explicado el cuento de la tortuga previamente.

La palabra clave «stop» se emplea con los más mayorcitos, que sentirán, así, que no se les infantiliza con el ejemplo del personaje de un cuento.

Relajación

Es muy importante que también se enseñe a los niños a relajar sus músculos, y a no contraerse en exceso, para evitar tensiones. Parar, respirar profundo y lento varias veces, y relajar la tensión muscular a la vez que se exhala el aire son técnicas adecuadas para la relajación.

Solución de problemas

Una vez el niño o la niña se ha tranquilizado, llega el momento de pensar y reflexionar sobre el comportamiento que se ha controlado gracias al método.

Con la mente tranquila y en calma, se puede pensar mejor y buscar, con la ayuda de los adultos y de otros compañeros, la mejor forma de solucionar la causa que provoca el malestar del niño.

La importancia del refuerzo positivo

La corriente educativa basada en la disciplina positiva es fundamental para «premiar» el esfuerzo de un niño o una niña que aplican la técnica de la tortuga con éxito (o al menos lo intentan).

El refuerzo positivo en este caso es clave, puesto que el pequeño necesita saber que el autocontrol de las reacciones negativas, que molestan a los demás, pero que también representan un motivo de malestar para el propio niño, se valora de forma muy positiva.

Esforzarse tiene premio, y es la satisfacción de recibir elogios, respeto y valoración por parte de los iguales, los educadores y la propia familia.

Controlar las emociones no significa reprimirlas

Esto es muy importante. A la hora de aplicar la técnica de la tortuga, es fundamental no exagerar en el autocontrol. Es decir, el niño no debe caer en la represión frecuente de sus emociones.

– Es preciso que el adulto que supervisa la técnica valore y oriente al pequeño para que la aplique de forma equilibrada, con mesura y sin excesos. No hay que recurrir a este método cada dos por tres, sino solo cuando es verdaderamente necesario.

Solo de esta forma, se podrá evitar que reprima emociones y sentimientos que es mejor expresar, pero haciéndolo de forma adecuada y con calma; no desde la estridencia y la falta de respeto a los demás y a uno mismo.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/ninos/salud-bienestar/psicologia-infantil/tecnica-de-la-tortuga

Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?
¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Técnica de la tortuga: Juego educativo para el autocontrol de la conducta impulsiva.

Quien creo la técnica de la tortuga: Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin académicos de la Universidad del Estado de New York en 1990.

En este artículo te explicaremos en qué consiste esta técnica para el control de los impulsos a través del cuento de la tortuga y te enseñaremos para que sirve la técnica de la tortuga y como se aplica. Comenzamos

Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo

Esta técnica esta incluida dentro de las actividades para trabajar el enfado en infantil enseñando a los niños y niñas a relajarse ante situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas

  • Enseñar a los niños y niñas estrategias para relajarse.
  • Fomentar el autocontrol de la conducta impulsiva.
  • Desarrollar la capacidad de conocer, expresar y manejar las emociones.
    • Controlar la agresividad, analizando adecuadamente las situaciones y responder con autocontrol.
  • Manejar las rabietas y los malos modales
  • Se puede utilizar la técnica de la tortuga para resolver conflictos
  • Puede utilizarse la Técnica de la tortuga para niños con TDAH

En que consiste la técnica de la tortuga

El juego consiste en ayudar a los niños y niñas a aprender a relajarse, replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos.

Es importante desarrollar habilidades de autocontrol ante conductas impulsivas. Con la técnica desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y manejar sus emociones. Con esta técnica de fácil aplicación, proporcionamos a los niños y niñas medios para canalizar su propia ira.

Como aplicar la técnica de la tortuga

Preparación: En primer lugar contamos el cuento de la tortuga a los niños y niñas.

Explicación: Les explicamos que al igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que sentía ira y enfado, nosotros podemos hacer lo mismo y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase el enfado y de esta forma no reaccionar con conductas impulsivas.

Para llevar a cabo esta técnica, emplearemos varias semanas de entrenamientos, para que poco a poco los niños y niñas adquieran esta respuesta. Implementaremos la técnica en 4 etapas:

  • En la primera etapa (semanas 1 y 2) se enseña al niño a responder a la palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón. Para ello, le explicaremos como tiene que hacer para esconderse en su caparazón. Le diremos que cuando escuche la palabra tortuga debe replegar su cuerpo y relajarse dentro del caparazón. Se harán varios entrenamientos, en diferentes momentos les diremos la palabra tortuga.
  • En la segunda etapa (semanas 3 y 4) el niño aprende a relajarse. Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos, y después relaja a la vez todos los músculos. Una vez a aprenda a replegarse (etapa 1), le enseñamos a relajarse dentro del caparazón. Haremos también varios entrenamientos.
  • La etapa tercera (semana 5) pretende conseguir la generalización en la utilización de la posición de tortuga y la relajación a diferentes contextos y situaciones. Para ello, empleamos historias, ejemplos en los que necesitara relajarse. Por ejemplo cuando tus padres se enfadan contigo, te pones furioso, tenemos que relajarnos como la tortuga. Le pediremos también que emplee la técnica cuando se encuentre ante cualquier situación en la que se sienta furioso.
  • La última etapa (semana 6) se dedica a la enseñanza de estrategias de solución de problemas interpersonales. Además de la técnica, pediremos a los niños y niñas que expliquen la situación, que cuenten como se sentían (hacemos que identifiquen y expresen su emoción). Reflexionamos con ellos, una vez calmados diferentes formas de solucionar esta situación.

Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil

10 consejos eficaces para enseñar a los niños AUTOCONTROL

Para completar la actividad, te dejamos el cuento de la tortuga para el autocontrol en niños

El cuento de la tortuga para el control de impulsos

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía (4,5,6,7,8) años y que se llamaba Pepe. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar. Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra.

No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer.

A Pepe lo que le gustaba era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le castigaba.

“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga, el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Pepe le preguntó por qué estaba tan triste, y Pepe le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que se portaba mal sin saber por qué.

 El señor Tortuga le sonrió y le dijo que comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a portarse bien.

El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu concha!

El señor Tortuga le contó a Pepe que había aprendido a dominarse en las situaciones difíciles metiéndose en su caparazón, respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos, dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Pepe se entusiasmó realmente con la idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su profesor y sus padres estaban muy contentos con él.

Pepe siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que verdaderamente lo hizo bien. Tu puedes también hacer lo que hace Pepe. Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer

FIN

© 2020 Educa y Aprende [ Técnica de la tortuga: Actividades para trabajar el enfado en infantil ] Celia Rodríguez Ruiz.  Escuela de padres  síguenos en @educa_aprende

Источник: https://educayaprende.com/juego-educativo-la-tecnica-de-la-tortuga/

Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Como padre seguro que te has enfrentado a situaciones donde tu hijo ha reaccionado “sin pensar”, dejándose llevar por sus emociones. Las rabietas o las conductas impulsivas como pegar o chillar cuando quiere algo, son un ejemplo de este tipo de reacciones. Para ayudarte a desarrollar la capacidad de autocontrol en tu hijo, te planteo la Técnica de la Tortuga.

En este artículo te voy a contar:

  • Qué es y porqué funciona la Técnica de la Tortuga.
  • Cuáles son sus beneficios.
  • Cómo se lleva a cabo.

¿Qué es la Técnica de la Tortuga?

Cuando tu hijo alcanza los 2 años de edad, llega a un período de su desarrollo donde cada vez tiene mayor autonomía y mayores capacidades de comunicación. Sin embargo, necesita tu ayuda para aprender a gestionar sus emociones, entre ellas el enfado, y también para aprender a tolerar la frustración.

Durante esta fase de su crecimiento, el niño tiene un cerebro emocional muy desarrollado. Es decir, es capaz de expresar sus emociones y lo hace con gran intensidad. Sin embargo, su cerebro racional (el que nos ayuda a tomar buenas decisiones) aún está en construcción y no encuentra respuestas alternativas a la rabieta. Esa es la explicación de porqué parece que a veces actúa “sin pensar”. 

La Técnica de la Tortuga, es un juego que le ayuda a controlar la expresión de sus emociones y a formar su cerebro racional. En definitiva, esta técnica es un método para aprender autocontrol y poder vivir las frustraciones del día a día de manera adecuada, sin hacerse daño a él ni a otras personas. 

La aplicación de esta técnica conlleva un entrenamiento en tres pasos:

  1. Parar- La postura de la tortuga. La idea es imitar a las tortugas cuando se meten en su caparazón, y para ello, el niño debe recoger su cuerpo sobre sí mismo.
  2. Relajar- La respiración abdominal. Para destensar los músculos, y favorecer que la rabia y la frustración se puedan controlar.
  3. Solucionar- La solución de problemas. Se buscará una solución adecuada a la situación, para que el niño abandone las rabietas y las peleas como caminos para conseguir lo que quiere.

Como ves, al niño se le enseña:

  • Conocimiento sobre la emoción del enfado.
  • Estrategias de relajación.
  • Control sobre las conductas impulsivas.

A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga

Esta técnica se puede aplicar con niños que tienen entre 3 y 7 años de edad. Para niños más mayores, se pueden utilizar técnicas similares basadas en los mismos principios de Parar- Relajar- Solucionar, pero sin hacer referencia a la Tortuga.

Es un método que se puede aplicar a cualquier niño, pero es importante resaltar que funciona muy bien en niños con un alto grado de impulsividad y en niños con TDAH.

Se puede enseñar tanto en casa y como en el aula del colegio.

Beneficios de la Técnica de la Tortuga

Esta técnica no sólo favorece el autocontrol del niño, sino que también le ayuda a:

  • Pensar antes de actuar. Tomarse un tiempo para pensar en la mejor respuesta y favorecer así conductas más asertivas.
  • Desarrollar la autonomía. Después de practicar varias veces esta técnica, el niño sabrá reconocer cuándo la tiene que poner en marcha y por tanto, será más autónomo y no dependerá de un refuerzo externo.
  • Disminuir los niveles de ansiedad y las respuestas impulsivas. 
  • Aumentar su autoestima, al ver que es capaz de conseguir más cosas sin necesidad de utilizar la agresión.
  • Favorecer la conciencia de responsabilidad, puesto que tiene que pensar y valorar qué respuesta alternativa es la mejor.

Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga

Como te decía más arriba, este método de autocontrol se presenta al niño como un juego muy divertido donde tiene que imitar a una tortuga. Para facilitar que tu hijo se identifique con el animal y comprenda cuándo va a ser tortuga, comienza por contarle este cuento (pincha sobre el enlace para acceder al cuento).

Cuando hayas terminado de leer el cuento, habla con tu hijo sobre él. Asegúrate de que ha comprendido qué le pasaba a la tortuga y qué hacía cuando tenía ganas de pegar. Pregúntale a tu hijo qué cosas son las que le hacen enfadar y qué podría hacer para no dañar a nadie cuando está furioso.

Es el momento para que le propongas imitar a la tortuga.

Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga

Enseñamos al niño que antes de pegar o hacer una rabieta, debe imitar a la tortuga y meterse en su caparazón.

Para ello, tiene que:

  • Juntar su barbilla con su pecho.
  • Pegar sus brazos a su cuerpo.
  • Juntar las piernas.
  • Cerrar los ojos.

Recuerda que estáis jugando, así que tú también tienes que meterte en tu caparazón. Además, así serás el modelo que siga tu hijo para saber cómo lo tiene que hacer.

Practicad varias veces poniendo ejemplos de situaciones que a tu hijo le enfaden mucho y le hagan perder el control. Puedes utilizar la palabra “tortuga” como señal para que ponga en marcha la técnica. De esta forma, cuando os encontréis en una situación real que provoque descontrol en el niño, y tu digas “¡Tortuga!”, él podrá poner en marcha esta técnica de autocontrol.

No olvides reforzar cada vez que haga la tortuga.

Paso 2: Relajar- La respiración abdominal

Es importante vivir todas las emociones, por ello no puedes limitarte a que detenga su conducta y se esconda en su caparazón. Si sólo haces eso, le enseñarás que sentir enfado o frustración está mal y en realidad, son emociones muy necesarias que todo el mundo siente. Lo que tiene que aprender es a expresarlas de forma adecuada.

Para ello, necesita controlar la intensidad del enfado. Este segundo paso de relajación, le permitirá poder disminuir el nivel del enfado y pensar en una solución alternativa al berrinche o la pataleta.

Una buena técnica para conseguir la relajación, es utilizar la respiración abdominal.

  • Centramos la atención en la respiración.
  • Inspiramos lento por la nariz.
  • LLevamos el aire a la tripa, inflándola como un globo.
  • Soltamos el aire despacito por la boca.

Cuando el niño esté más calmado se puede realizar el tercer paso.

Paso 3: Solucionar- La solución de problemas

Mientras le estás enseñando este juego, tienes que ayudarle a que piense en soluciones alternativas a las agresiones, los chillidos o las peleas. Una forma de hacerlo es proponer ejemplos de situaciones conflictivas, y decidir entre los dos de qué forma se pueden solucionar.

Imagina una situación real en la que tus hijos están jugando con bloques de construcciones. El pequeño quiere una pieza que tiene el mayor, pero no se la da.

Así que tu hijo pequeño empieza a gritar… y antes de que vaya a más tú dices “¡Tortuga!” Tu hijo se coloca en la postura de la tortuga, tú le ayudas a respirar para que se relaje y entonces (sin dejar de hacer la tortuga, pero con menos tensión corporal) le preguntas:

-“¿Qué te pasa?”

-“Que necesito esa pieza que tiene mi hermano y ¡no me la da!”

-“mmm… ¿Cuál es la mejor manera de pedir las cosas?”

-“Diciendo por favor.”

-“¡Muy bien! Entonces ya puedes salir de tu caparazón para pedirle la pieza diciendo por favor.”

Es importante que permanezcas a su lado durante todo el proceso. Tu hijo es pequeño y necesita que le vayas guiando para poder aprender a hacerlo él solo.

No olvides nunca reforzar cada vez que pone en marcha este técnica. Es algo que le costará mucho llevar a cabo, por eso si le refuerzas con elogios conseguirás que cada vez la utilice en más situaciones.

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Ahora es tu turno…

¿Qué trucos o técnicas utilizas para calmar a tu hijo? ¿Conocías la técnica de la tortuga? ¿Qué te parece?

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Источник: http://psiente.com/tecnica-la-tortuga-metodo-autocontrol/

Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin (1990).

La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos. Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece hasta que se tranquiliza.

La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria. Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del seno familiar.

¿Qué queremos conseguir?

  • Que el niño sea capaz de controlar su conducta ante situaciones estresantes o que le generan rabia.
  • Que el niño sea capaz de expresar esas emociones de una manera adecuada, no agresiva ni hostil.
  • Que gane en autocontrol y se reduzca la impulsividad.

¿Cómo la aplicamos?

  1. Le leemos al niño el cuento de la Tortuga (más abajo os lo adjuntamos). Buscamos ejemplos en las conductas del  niño para que se identifique con el personaje que lo protagoniza.
  2. Se enseña al niño a responder a la palabra “Tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón.

    Le explicamos que cuando le veamos muy nerviosos, o con rabia o enfado, le diremos la palabra “Tortuga” para que sepa que es un buen momento para “parar y pensar”.

  3. También se le explica que él mismo la puede usar cuando se encuentre en una situación “peligrosa”, en la qué el mismo sabe que lo más normal es que acabe pegando, mordiendo…etc. Es importante que vaya aprendiendo a conocer y canalizar sus emociones.
  4. No olvidéis reforzar positivamente con elogios cuando el niño sea capaz de poner en práctica la Tortuga.

El cuento de la tortuga

Hace mucho tiempo, vivía una tortuga pequeña y risueña. Tenía 5 años. Se llamaba Torti. A Torti no le gustaba ir a la escuela. Prefería quedarse en casa con su madre y su hermanito.

No quería estudiar ni aprender nada: sólo le gustaba correr y jugar con sus amigos, o pasar las horas mirando la TV. Le parecía horrible tener que leer y leer, y hacer esos terribles problemas de matemáticas que nunca entendía.

Odiaba con toda su alma escribir y era incapaz de acordarse de apuntar los deberes que le pedían.

Tampoco se acordaba nunca de llevar los libros ni el material necesario a la escuela. En clase, no escuchaba a la profesora y se pasaba el rato haciendo ruiditos que molestaban a todos. Cuando se aburría, que pasaba a menudo, interrumpía la clase chillando o diciendo tonterías que hacían reír a todos los niños.

A veces, intentaba trabajar, pero lo hacía rápido para acabar enseguida y se volvía loca de rabia cuando, al final, le decían que lo había hecho mal. Cuando pasaba esto, arrugaba las hojas o las rompía en mil trocitos. Así pasaban los días…

Cada mañana, de camino hacia la escuela, se decía a sí misma que se tenía que esforzar en todo lo que pudiera para que no le castigasen. Pero, al final, siempre acababa metida en algún problema.

Casi siempre se enfadaba con alguien, se peleaba constantemente y no paraba de insultar. Además, una idea empezaba a rondarle por la cabeza: «soy una tortuga mala» y, pensando esto cada día, se sentía muy mal.

Un día, cuando se sentía más triste y desanimada que nunca, se encontró con la tortuga más grande y vieja de la ciudad. Era una tortuga sabia, tenía por lo menos 100 años, y de tamaño enorme.

La gran tortuga se acercó a la tortuguita y deseosa de ayudarla le preguntó qué le pasaba: – ¡Hola! –le dijo con una voz profunda– te diré un secreto: no sabes que llevas encima de ti la solución a tus problemas»

Torti estaba perdida, no entendía de qué le hablaba. «¡Tu caparazón!» exclamó la tortuga sabia. Puedes esconderte dentro de ti siempre que te des cuenta de que lo que estás haciendo o diciendo te produce rabia.

Entonces, cuando te encuentres dentro del caparazón tendrás un momento de tranquilidad para estudiar tu problema y buscar una solución. Así que ya lo sabes, la próxima vez que te irrites, escóndete rápidamente».

A Torti le encantó la idea y estaba impaciente por probar su secreto en la escuela. Llegó el día siguiente y de nuevo Torti se equivocó al resolver una suma. Empezó a sentir rabia y furia, y cuando estaba a punto de perder la paciencia y de arrugar la ficha, recordó lo que le había dicho la vieja tortuga.

Rápidamente encogió los bracitos, las piernas y la cabeza y los apretó contra su cuerpo, poniéndose dentro del caparazón. Estuvo un ratito así hasta que tuvo tiempo para pensar qué era lo mejor que podía hacer para resolver su problema.

Fue muy agradable encontrarse allí, tranquila, sin que nadie le pudiera molestar.

Cuando salió, se quedó sorprendida de ver a la maestra que le miraba sonriendo, contenta porque se había podido controlar. Después, entre las dos resolvieron el error («parecía increíble que con una goma, borrando con cuidado, la hoja voliera a estar limpia»).

Torti siguió poniendo en práctica su secreto mágico cada vez que tenía problemas, incluso a la hora del patio. Pronto, todos los niños que habían dejado de jugar con ella por su mal carácter, descubrieron que ya no se enfadaba cuando perdía en un juego, ni pegaba sin motivos.

Al final del curso, Carla-tortuga lo aprobó todo y nunca más le faltaron amiguitos.

Источник: https://www.imageneseducativas.com/que-es-la-tecnica-de-la-tortuga-y-como-aplicarla-correctamente/

Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

En ocasiones, o con frecuencia, ¿tu hijo, o tu hija, reacciona de forma exagerada u objetivamente inadecuada? ¿Tiene comportamientos inapropiados también en la escuela infantil o en el colegio? ¿Su profesora te ha convocado para tratar de averiguar el motivo de las reacciones conflictivas de tu pequeño? La llamada «técnica de la tortuga» podría ayudar a tu hijo a controlar las reacciones emocionales negativas en caso de frustración. 

(Te interesa: Rabietas y berrinches)

Cuando las mamás y los papás se enfrentan a este tipo de problema, suelen sentirse muy preocupados y, quizás, sobrepasados por la situación, sin saber qué hacer.

Son muchos los motivos que pueden originar respuestas emocionales excesivas en el niño. Por ejemplo:

Situaciones de estrés emocional vividas en casa o en la escuela.

Frustración y agresividad debido a una educación represora o carente de refuerzos positivos.

– Trastornos emocionales por situaciones de shock o estrés postraumático.

TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

TEA (Trastornos del Espectro Autista).

– O bien, simplemente, una educación emocional escasa o ausente por parte de los progenitores, entre otros motivos de distinta índole.

Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve

La técnica de la tortuga, también llamada «cuento de la tortuga» o «juego de la tortuga», es un recurso usado en psicología para el autocontrol de las conductas impulsivas por parte de los niños. Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin, académicos de la Universidad del Estado de Nueva York en 1990.

Se trata de una herramienta que se enseña a los niños para que, ante una situación de estrés y reacción excesiva en negativo (como una rabieta, el impulso de pegar a un compañero o la expresión de emociones exageradas en contextos no adecuados), el pequeño sepa cómo actuar antes de que la situación se le vaya de las manos. ¿Qué otras cosas tener en cuenta?

Es una forma de autocontrolarse para evitar sufrir una emoción muy desagradable que, además, afecta y puede hacer daño a otras personas.

Sirve para controlar conflictos, agresividad, malas formas, rabietas y situaciones emocionales que desbordan al niño y le sobrepasan. 

– Más adelante, explicaremos paso a paso cómo se aplica esta técnica, cada vez más utilizada en escuelas para ayudar a los niños con dificultades para contener su impulsividad negativa.

– A grandes rasgos, se trata de una técnica que se basa en una historia infantil, el «cuento de la tortuga», que nos enseña a «meternos en nuestro caparazón» cuando creamos que vamos a reaccionar impulsivamente y a tener un comportamiento inadecuado hacia los demás y hacia nosotros mismos.

– Se puede definir como un método que busca la contención, la relajación y la reflexión sobre nuestros actos, para la posterior búsqueda de soluciones razonadas, una vez nos hayamos tranquilizado.

(Te interesa: Técnica del semáforo para controlar las emociones)

El cuento de la tortuga

A continuación, te ofrecemos un resumen del «cuento de la tortuga», en el que se basa este recurso para el autocontrol.

Hace mucho, mucho tiempo, había una joven tortuga que disfrutaba mucho de la vida en su casa y con su familia, pero no se sentía tan contenta cuando iba a la escuela. No le gustaba estudiar ni aprender y solo quería divertirse jugando con sus amigos, riendo y… también peleándose con ellos.

Como no le gustaban las clases ni lo que su maestra le enseñaba, la tortuga se dedicaba a interrumpir la clase constantemente, además de gritar y molestar a sus compañeros y compañeras sin ningún motivo aparente.

Además, cualquier cosa que le ofendiese mínimamente o que considerase injusta era motivo suficiente para reaccionar muy mal delante de todos, lo que disgustaba enormemente a sus compañeras tortugas y a su maestra.

La tortuga no quería reaccionar de la forma en que lo hacía, y cada día se repetía a sí misma que iba a mejorar. Sin embargo, a la hora de la verdad, era incapaz de controlarse. Cada vez se sentía peor y más triste.

Un día, paseando mientras pensaba en las cosas desagradables que hacía sin desearlo, se encontró con una tortuga muy viejecita y sabia. ¡Tenía 200 años y era enorme!

La vieja tortuga le preguntó qué le pasaba, viendo su carita de sufrimiento, y entonces la joven tortuga le explicó todo lo que le ocurría y su miedo a ser una tortuga “mala”.

La tortuga sabia le dijo, entonces: “¿No ves que llevas encima de ti la respuesta a los problemas que te preocupan? ¡Es tu caparazón!”.

“Tienes una coraza en la que puedes esconderte siempre que creas que lo que te están diciendo o lo que ocurre a tu alrededor te enfada mucho. Así pues, la próxima vez que te irrites, métete inmediatamente en tu caparazón”.

Al día siguiente, cuando estaba en clase, volvió a sentir que perdía los nervios y se empezaba a enfadar mucho. De repente, paró y recordó las palabras de la vieja tortuga.

Rápidamente, encogió sus brazos, piernas y cabeza y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que se calmó.

Cuando se tranquilizó y salió de su caparazón, se quedó muy sorprendida al ver que su maestra y sus compañeros le estaban sonriendo. ¡Todos la felicitaron mucho por su buen comportamiento y su valiente forma de controlar su enfado!

La joven tortuga utilizó esta técnica cada vez que lo necesitaba y, a partir de entonces, cada vez mejoró más en todos los aspectos de su vida. Se respetaba más a sí misma y también a los demás.

Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso

Seguidamente, veamos cómo se aplica la técnica de la tortuga, de forma más concreta.

«Tortuga» o «stop»

Se trata de las palabras clave para indicar a un niño o una niña que su comportamiento se está descontrolando y que ha llegado el momento de aplicar el método de autocontrol. 

En primer lugar, la profesora (o los papás) deberá haber explicado a la clase en qué consiste la técnica de la tortuga. Es decir, decirles que el en momento que se pronuncie la palabra clave, el pequeño deberá encoger sus brazos, piernas y cabeza, encerrándose en su «caparazón» hasta que se sienta más tranquilo y capaz de razonar con claridad.

La palabra «tortuga» se utiliza con los niños más pequeños, a los que se habrá explicado el cuento de la tortuga previamente.

La palabra clave «stop» se emplea con los más mayorcitos, que sentirán, así, que no se les infantiliza con el ejemplo del personaje de un cuento.

Relajación

Es muy importante que también se enseñe a los niños a relajar sus músculos, y a no contraerse en exceso, para evitar tensiones. Parar, respirar profundo y lento varias veces, y relajar la tensión muscular a la vez que se exhala el aire son técnicas adecuadas para la relajación.

Solución de problemas

Una vez el niño o la niña se ha tranquilizado, llega el momento de pensar y reflexionar sobre el comportamiento que se ha controlado gracias al método.

Con la mente tranquila y en calma, se puede pensar mejor y buscar, con la ayuda de los adultos y de otros compañeros, la mejor forma de solucionar la causa que provoca el malestar del niño.

La importancia del refuerzo positivo

La corriente educativa basada en la disciplina positiva es fundamental para «premiar» el esfuerzo de un niño o una niña que aplican la técnica de la tortuga con éxito (o al menos lo intentan).

El refuerzo positivo en este caso es clave, puesto que el pequeño necesita saber que el autocontrol de las reacciones negativas, que molestan a los demás, pero que también representan un motivo de malestar para el propio niño, se valora de forma muy positiva.

Esforzarse tiene premio, y es la satisfacción de recibir elogios, respeto y valoración por parte de los iguales, los educadores y la propia familia.

Controlar las emociones no significa reprimirlas

Esto es muy importante. A la hora de aplicar la técnica de la tortuga, es fundamental no exagerar en el autocontrol. Es decir, el niño no debe caer en la represión frecuente de sus emociones.

– Es preciso que el adulto que supervisa la técnica valore y oriente al pequeño para que la aplique de forma equilibrada, con mesura y sin excesos. No hay que recurrir a este método cada dos por tres, sino solo cuando es verdaderamente necesario.

Solo de esta forma, se podrá evitar que reprima emociones y sentimientos que es mejor expresar, pero haciéndolo de forma adecuada y con calma; no desde la estridencia y la falta de respeto a los demás y a uno mismo.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/ninos/salud-bienestar/psicologia-infantil/tecnica-de-la-tortuga

Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?
¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Técnica de la tortuga: Juego educativo para el autocontrol de la conducta impulsiva.

Quien creo la técnica de la tortuga: Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin académicos de la Universidad del Estado de New York en 1990.

En este artículo te explicaremos en qué consiste esta técnica para el control de los impulsos a través del cuento de la tortuga y te enseñaremos para que sirve la técnica de la tortuga y como se aplica. Comenzamos

Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo

Esta técnica esta incluida dentro de las actividades para trabajar el enfado en infantil enseñando a los niños y niñas a relajarse ante situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas

  • Enseñar a los niños y niñas estrategias para relajarse.
  • Fomentar el autocontrol de la conducta impulsiva.
  • Desarrollar la capacidad de conocer, expresar y manejar las emociones.
    • Controlar la agresividad, analizando adecuadamente las situaciones y responder con autocontrol.
  • Manejar las rabietas y los malos modales
  • Se puede utilizar la técnica de la tortuga para resolver conflictos
  • Puede utilizarse la Técnica de la tortuga para niños con TDAH

Participantes en actividades para trabajar el enfado en infantil

Niños y niñas de 3 años en adelante.

Materiales para la actividad

En que consiste la técnica de la tortuga

El juego consiste en ayudar a los niños y niñas a aprender a relajarse, replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos.

Es importante desarrollar habilidades de autocontrol ante conductas impulsivas. Con la técnica desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y manejar sus emociones. Con esta técnica de fácil aplicación, proporcionamos a los niños y niñas medios para canalizar su propia ira.

Como aplicar la técnica de la tortuga

Preparación: En primer lugar contamos el cuento de la tortuga a los niños y niñas.

Explicación: Les explicamos que al igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que sentía ira y enfado, nosotros podemos hacer lo mismo y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase el enfado y de esta forma no reaccionar con conductas impulsivas.

Para llevar a cabo esta técnica, emplearemos varias semanas de entrenamientos, para que poco a poco los niños y niñas adquieran esta respuesta. Implementaremos la técnica en 4 etapas:

  • En la primera etapa (semanas 1 y 2) se enseña al niño a responder a la palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón. Para ello, le explicaremos como tiene que hacer para esconderse en su caparazón. Le diremos que cuando escuche la palabra tortuga debe replegar su cuerpo y relajarse dentro del caparazón. Se harán varios entrenamientos, en diferentes momentos les diremos la palabra tortuga.
  • En la segunda etapa (semanas 3 y 4) el niño aprende a relajarse. Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos, y después relaja a la vez todos los músculos. Una vez a aprenda a replegarse (etapa 1), le enseñamos a relajarse dentro del caparazón. Haremos también varios entrenamientos.
  • La etapa tercera (semana 5) pretende conseguir la generalización en la utilización de la posición de tortuga y la relajación a diferentes contextos y situaciones. Para ello, empleamos historias, ejemplos en los que necesitara relajarse. Por ejemplo cuando tus padres se enfadan contigo, te pones furioso, tenemos que relajarnos como la tortuga. Le pediremos también que emplee la técnica cuando se encuentre ante cualquier situación en la que se sienta furioso.
  • La última etapa (semana 6) se dedica a la enseñanza de estrategias de solución de problemas interpersonales. Además de la técnica, pediremos a los niños y niñas que expliquen la situación, que cuenten como se sentían (hacemos que identifiquen y expresen su emoción). Reflexionamos con ellos, una vez calmados diferentes formas de solucionar esta situación.

Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil

10 consejos eficaces para enseñar a los niños AUTOCONTROL

Para completar la actividad, te dejamos el cuento de la tortuga para el autocontrol en niños

El cuento de la tortuga para el control de impulsos

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía (4,5,6,7,8) años y que se llamaba Pepe. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar. Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra.

No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer.

A Pepe lo que le gustaba era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le castigaba.

“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga, el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Pepe le preguntó por qué estaba tan triste, y Pepe le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que se portaba mal sin saber por qué.

 El señor Tortuga le sonrió y le dijo que comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a portarse bien.

El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu concha!

El señor Tortuga le contó a Pepe que había aprendido a dominarse en las situaciones difíciles metiéndose en su caparazón, respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos, dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Pepe se entusiasmó realmente con la idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su profesor y sus padres estaban muy contentos con él.

Pepe siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que verdaderamente lo hizo bien. Tu puedes también hacer lo que hace Pepe. Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer

FIN

© 2020 Educa y Aprende [ Técnica de la tortuga: Actividades para trabajar el enfado en infantil ] Celia Rodríguez Ruiz.  Escuela de padres  síguenos en @educa_aprende

Источник: https://educayaprende.com/juego-educativo-la-tecnica-de-la-tortuga/

Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Como padre seguro que te has enfrentado a situaciones donde tu hijo ha reaccionado “sin pensar”, dejándose llevar por sus emociones. Las rabietas o las conductas impulsivas como pegar o chillar cuando quiere algo, son un ejemplo de este tipo de reacciones. Para ayudarte a desarrollar la capacidad de autocontrol en tu hijo, te planteo la Técnica de la Tortuga.

En este artículo te voy a contar:

  • Qué es y porqué funciona la Técnica de la Tortuga.
  • Cuáles son sus beneficios.
  • Cómo se lleva a cabo.

¿Qué es la Técnica de la Tortuga?

Cuando tu hijo alcanza los 2 años de edad, llega a un período de su desarrollo donde cada vez tiene mayor autonomía y mayores capacidades de comunicación. Sin embargo, necesita tu ayuda para aprender a gestionar sus emociones, entre ellas el enfado, y también para aprender a tolerar la frustración.

Durante esta fase de su crecimiento, el niño tiene un cerebro emocional muy desarrollado. Es decir, es capaz de expresar sus emociones y lo hace con gran intensidad. Sin embargo, su cerebro racional (el que nos ayuda a tomar buenas decisiones) aún está en construcción y no encuentra respuestas alternativas a la rabieta. Esa es la explicación de porqué parece que a veces actúa “sin pensar”. 

La Técnica de la Tortuga, es un juego que le ayuda a controlar la expresión de sus emociones y a formar su cerebro racional. En definitiva, esta técnica es un método para aprender autocontrol y poder vivir las frustraciones del día a día de manera adecuada, sin hacerse daño a él ni a otras personas. 

La aplicación de esta técnica conlleva un entrenamiento en tres pasos:

  1. Parar- La postura de la tortuga. La idea es imitar a las tortugas cuando se meten en su caparazón, y para ello, el niño debe recoger su cuerpo sobre sí mismo.
  2. Relajar- La respiración abdominal. Para destensar los músculos, y favorecer que la rabia y la frustración se puedan controlar.
  3. Solucionar- La solución de problemas. Se buscará una solución adecuada a la situación, para que el niño abandone las rabietas y las peleas como caminos para conseguir lo que quiere.

Como ves, al niño se le enseña:

  • Conocimiento sobre la emoción del enfado.
  • Estrategias de relajación.
  • Control sobre las conductas impulsivas.

A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga

Esta técnica se puede aplicar con niños que tienen entre 3 y 7 años de edad. Para niños más mayores, se pueden utilizar técnicas similares basadas en los mismos principios de Parar- Relajar- Solucionar, pero sin hacer referencia a la Tortuga.

Es un método que se puede aplicar a cualquier niño, pero es importante resaltar que funciona muy bien en niños con un alto grado de impulsividad y en niños con TDAH.

Se puede enseñar tanto en casa y como en el aula del colegio.

Beneficios de la Técnica de la Tortuga

Esta técnica no sólo favorece el autocontrol del niño, sino que también le ayuda a:

  • Pensar antes de actuar. Tomarse un tiempo para pensar en la mejor respuesta y favorecer así conductas más asertivas.
  • Desarrollar la autonomía. Después de practicar varias veces esta técnica, el niño sabrá reconocer cuándo la tiene que poner en marcha y por tanto, será más autónomo y no dependerá de un refuerzo externo.
  • Disminuir los niveles de ansiedad y las respuestas impulsivas. 
  • Aumentar su autoestima, al ver que es capaz de conseguir más cosas sin necesidad de utilizar la agresión.
  • Favorecer la conciencia de responsabilidad, puesto que tiene que pensar y valorar qué respuesta alternativa es la mejor.

Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga

Como te decía más arriba, este método de autocontrol se presenta al niño como un juego muy divertido donde tiene que imitar a una tortuga. Para facilitar que tu hijo se identifique con el animal y comprenda cuándo va a ser tortuga, comienza por contarle este cuento (pincha sobre el enlace para acceder al cuento).

Cuando hayas terminado de leer el cuento, habla con tu hijo sobre él. Asegúrate de que ha comprendido qué le pasaba a la tortuga y qué hacía cuando tenía ganas de pegar. Pregúntale a tu hijo qué cosas son las que le hacen enfadar y qué podría hacer para no dañar a nadie cuando está furioso.

Es el momento para que le propongas imitar a la tortuga.

Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga

Enseñamos al niño que antes de pegar o hacer una rabieta, debe imitar a la tortuga y meterse en su caparazón.

Para ello, tiene que:

  • Juntar su barbilla con su pecho.
  • Pegar sus brazos a su cuerpo.
  • Juntar las piernas.
  • Cerrar los ojos.

Recuerda que estáis jugando, así que tú también tienes que meterte en tu caparazón. Además, así serás el modelo que siga tu hijo para saber cómo lo tiene que hacer.

Practicad varias veces poniendo ejemplos de situaciones que a tu hijo le enfaden mucho y le hagan perder el control. Puedes utilizar la palabra “tortuga” como señal para que ponga en marcha la técnica. De esta forma, cuando os encontréis en una situación real que provoque descontrol en el niño, y tu digas “¡Tortuga!”, él podrá poner en marcha esta técnica de autocontrol.

No olvides reforzar cada vez que haga la tortuga.

Paso 2: Relajar- La respiración abdominal

Es importante vivir todas las emociones, por ello no puedes limitarte a que detenga su conducta y se esconda en su caparazón. Si sólo haces eso, le enseñarás que sentir enfado o frustración está mal y en realidad, son emociones muy necesarias que todo el mundo siente. Lo que tiene que aprender es a expresarlas de forma adecuada.

Para ello, necesita controlar la intensidad del enfado. Este segundo paso de relajación, le permitirá poder disminuir el nivel del enfado y pensar en una solución alternativa al berrinche o la pataleta.

Una buena técnica para conseguir la relajación, es utilizar la respiración abdominal.

  • Centramos la atención en la respiración.
  • Inspiramos lento por la nariz.
  • LLevamos el aire a la tripa, inflándola como un globo.
  • Soltamos el aire despacito por la boca.

Cuando el niño esté más calmado se puede realizar el tercer paso.

Paso 3: Solucionar- La solución de problemas

Mientras le estás enseñando este juego, tienes que ayudarle a que piense en soluciones alternativas a las agresiones, los chillidos o las peleas. Una forma de hacerlo es proponer ejemplos de situaciones conflictivas, y decidir entre los dos de qué forma se pueden solucionar.

Imagina una situación real en la que tus hijos están jugando con bloques de construcciones. El pequeño quiere una pieza que tiene el mayor, pero no se la da.

Así que tu hijo pequeño empieza a gritar… y antes de que vaya a más tú dices “¡Tortuga!” Tu hijo se coloca en la postura de la tortuga, tú le ayudas a respirar para que se relaje y entonces (sin dejar de hacer la tortuga, pero con menos tensión corporal) le preguntas:

-“¿Qué te pasa?”

-“Que necesito esa pieza que tiene mi hermano y ¡no me la da!”

-“mmm… ¿Cuál es la mejor manera de pedir las cosas?”

-“Diciendo por favor.”

-“¡Muy bien! Entonces ya puedes salir de tu caparazón para pedirle la pieza diciendo por favor.”

Es importante que permanezcas a su lado durante todo el proceso. Tu hijo es pequeño y necesita que le vayas guiando para poder aprender a hacerlo él solo.

No olvides nunca reforzar cada vez que pone en marcha este técnica. Es algo que le costará mucho llevar a cabo, por eso si le refuerzas con elogios conseguirás que cada vez la utilice en más situaciones.

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Ahora es tu turno…

¿Qué trucos o técnicas utilizas para calmar a tu hijo? ¿Conocías la técnica de la tortuga? ¿Qué te parece?

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Источник: http://psiente.com/tecnica-la-tortuga-metodo-autocontrol/

Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin (1990).

La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos. Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece hasta que se tranquiliza.

La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria. Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del seno familiar.

¿Qué queremos conseguir?

  • Que el niño sea capaz de controlar su conducta ante situaciones estresantes o que le generan rabia.
  • Que el niño sea capaz de expresar esas emociones de una manera adecuada, no agresiva ni hostil.
  • Que gane en autocontrol y se reduzca la impulsividad.

¿Cómo la aplicamos?

  1. Le leemos al niño el cuento de la Tortuga (más abajo os lo adjuntamos). Buscamos ejemplos en las conductas del  niño para que se identifique con el personaje que lo protagoniza.
  2. Se enseña al niño a responder a la palabra “Tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón.

    Le explicamos que cuando le veamos muy nerviosos, o con rabia o enfado, le diremos la palabra “Tortuga” para que sepa que es un buen momento para “parar y pensar”.

  3. También se le explica que él mismo la puede usar cuando se encuentre en una situación “peligrosa”, en la qué el mismo sabe que lo más normal es que acabe pegando, mordiendo…etc. Es importante que vaya aprendiendo a conocer y canalizar sus emociones.
  4. No olvidéis reforzar positivamente con elogios cuando el niño sea capaz de poner en práctica la Tortuga.

El cuento de la tortuga

Hace mucho tiempo, vivía una tortuga pequeña y risueña. Tenía 5 años. Se llamaba Torti. A Torti no le gustaba ir a la escuela. Prefería quedarse en casa con su madre y su hermanito.

No quería estudiar ni aprender nada: sólo le gustaba correr y jugar con sus amigos, o pasar las horas mirando la TV. Le parecía horrible tener que leer y leer, y hacer esos terribles problemas de matemáticas que nunca entendía.

Odiaba con toda su alma escribir y era incapaz de acordarse de apuntar los deberes que le pedían.

Tampoco se acordaba nunca de llevar los libros ni el material necesario a la escuela. En clase, no escuchaba a la profesora y se pasaba el rato haciendo ruiditos que molestaban a todos. Cuando se aburría, que pasaba a menudo, interrumpía la clase chillando o diciendo tonterías que hacían reír a todos los niños.

A veces, intentaba trabajar, pero lo hacía rápido para acabar enseguida y se volvía loca de rabia cuando, al final, le decían que lo había hecho mal. Cuando pasaba esto, arrugaba las hojas o las rompía en mil trocitos. Así pasaban los días…

Cada mañana, de camino hacia la escuela, se decía a sí misma que se tenía que esforzar en todo lo que pudiera para que no le castigasen. Pero, al final, siempre acababa metida en algún problema.

Casi siempre se enfadaba con alguien, se peleaba constantemente y no paraba de insultar. Además, una idea empezaba a rondarle por la cabeza: «soy una tortuga mala» y, pensando esto cada día, se sentía muy mal.

Un día, cuando se sentía más triste y desanimada que nunca, se encontró con la tortuga más grande y vieja de la ciudad. Era una tortuga sabia, tenía por lo menos 100 años, y de tamaño enorme.

La gran tortuga se acercó a la tortuguita y deseosa de ayudarla le preguntó qué le pasaba: – ¡Hola! –le dijo con una voz profunda– te diré un secreto: no sabes que llevas encima de ti la solución a tus problemas»

Torti estaba perdida, no entendía de qué le hablaba. «¡Tu caparazón!» exclamó la tortuga sabia. Puedes esconderte dentro de ti siempre que te des cuenta de que lo que estás haciendo o diciendo te produce rabia.

Entonces, cuando te encuentres dentro del caparazón tendrás un momento de tranquilidad para estudiar tu problema y buscar una solución. Así que ya lo sabes, la próxima vez que te irrites, escóndete rápidamente».

A Torti le encantó la idea y estaba impaciente por probar su secreto en la escuela. Llegó el día siguiente y de nuevo Torti se equivocó al resolver una suma. Empezó a sentir rabia y furia, y cuando estaba a punto de perder la paciencia y de arrugar la ficha, recordó lo que le había dicho la vieja tortuga.

Rápidamente encogió los bracitos, las piernas y la cabeza y los apretó contra su cuerpo, poniéndose dentro del caparazón. Estuvo un ratito así hasta que tuvo tiempo para pensar qué era lo mejor que podía hacer para resolver su problema.

Fue muy agradable encontrarse allí, tranquila, sin que nadie le pudiera molestar.

Cuando salió, se quedó sorprendida de ver a la maestra que le miraba sonriendo, contenta porque se había podido controlar. Después, entre las dos resolvieron el error («parecía increíble que con una goma, borrando con cuidado, la hoja voliera a estar limpia»).

Torti siguió poniendo en práctica su secreto mágico cada vez que tenía problemas, incluso a la hora del patio. Pronto, todos los niños que habían dejado de jugar con ella por su mal carácter, descubrieron que ya no se enfadaba cuando perdía en un juego, ni pegaba sin motivos.

Al final del curso, Carla-tortuga lo aprobó todo y nunca más le faltaron amiguitos.

Источник: https://www.imageneseducativas.com/que-es-la-tecnica-de-la-tortuga-y-como-aplicarla-correctamente/

Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

En ocasiones, o con frecuencia, ¿tu hijo, o tu hija, reacciona de forma exagerada u objetivamente inadecuada? ¿Tiene comportamientos inapropiados también en la escuela infantil o en el colegio? ¿Su profesora te ha convocado para tratar de averiguar el motivo de las reacciones conflictivas de tu pequeño? La llamada «técnica de la tortuga» podría ayudar a tu hijo a controlar las reacciones emocionales negativas en caso de frustración. 

(Te interesa: Rabietas y berrinches)

Cuando las mamás y los papás se enfrentan a este tipo de problema, suelen sentirse muy preocupados y, quizás, sobrepasados por la situación, sin saber qué hacer.

Son muchos los motivos que pueden originar respuestas emocionales excesivas en el niño. Por ejemplo:

Situaciones de estrés emocional vividas en casa o en la escuela.

Frustración y agresividad debido a una educación represora o carente de refuerzos positivos.

– Trastornos emocionales por situaciones de shock o estrés postraumático.

TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

TEA (Trastornos del Espectro Autista).

– O bien, simplemente, una educación emocional escasa o ausente por parte de los progenitores, entre otros motivos de distinta índole.

Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve

La técnica de la tortuga, también llamada «cuento de la tortuga» o «juego de la tortuga», es un recurso usado en psicología para el autocontrol de las conductas impulsivas por parte de los niños. Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin, académicos de la Universidad del Estado de Nueva York en 1990.

Se trata de una herramienta que se enseña a los niños para que, ante una situación de estrés y reacción excesiva en negativo (como una rabieta, el impulso de pegar a un compañero o la expresión de emociones exageradas en contextos no adecuados), el pequeño sepa cómo actuar antes de que la situación se le vaya de las manos. ¿Qué otras cosas tener en cuenta?

Es una forma de autocontrolarse para evitar sufrir una emoción muy desagradable que, además, afecta y puede hacer daño a otras personas.

Sirve para controlar conflictos, agresividad, malas formas, rabietas y situaciones emocionales que desbordan al niño y le sobrepasan. 

– Más adelante, explicaremos paso a paso cómo se aplica esta técnica, cada vez más utilizada en escuelas para ayudar a los niños con dificultades para contener su impulsividad negativa.

– A grandes rasgos, se trata de una técnica que se basa en una historia infantil, el «cuento de la tortuga», que nos enseña a «meternos en nuestro caparazón» cuando creamos que vamos a reaccionar impulsivamente y a tener un comportamiento inadecuado hacia los demás y hacia nosotros mismos.

– Se puede definir como un método que busca la contención, la relajación y la reflexión sobre nuestros actos, para la posterior búsqueda de soluciones razonadas, una vez nos hayamos tranquilizado.

(Te interesa: Técnica del semáforo para controlar las emociones)

El cuento de la tortuga

A continuación, te ofrecemos un resumen del «cuento de la tortuga», en el que se basa este recurso para el autocontrol.

Hace mucho, mucho tiempo, había una joven tortuga que disfrutaba mucho de la vida en su casa y con su familia, pero no se sentía tan contenta cuando iba a la escuela. No le gustaba estudiar ni aprender y solo quería divertirse jugando con sus amigos, riendo y… también peleándose con ellos.

Como no le gustaban las clases ni lo que su maestra le enseñaba, la tortuga se dedicaba a interrumpir la clase constantemente, además de gritar y molestar a sus compañeros y compañeras sin ningún motivo aparente.

Además, cualquier cosa que le ofendiese mínimamente o que considerase injusta era motivo suficiente para reaccionar muy mal delante de todos, lo que disgustaba enormemente a sus compañeras tortugas y a su maestra.

La tortuga no quería reaccionar de la forma en que lo hacía, y cada día se repetía a sí misma que iba a mejorar. Sin embargo, a la hora de la verdad, era incapaz de controlarse. Cada vez se sentía peor y más triste.

Un día, paseando mientras pensaba en las cosas desagradables que hacía sin desearlo, se encontró con una tortuga muy viejecita y sabia. ¡Tenía 200 años y era enorme!

La vieja tortuga le preguntó qué le pasaba, viendo su carita de sufrimiento, y entonces la joven tortuga le explicó todo lo que le ocurría y su miedo a ser una tortuga “mala”.

La tortuga sabia le dijo, entonces: “¿No ves que llevas encima de ti la respuesta a los problemas que te preocupan? ¡Es tu caparazón!”.

“Tienes una coraza en la que puedes esconderte siempre que creas que lo que te están diciendo o lo que ocurre a tu alrededor te enfada mucho. Así pues, la próxima vez que te irrites, métete inmediatamente en tu caparazón”.

Al día siguiente, cuando estaba en clase, volvió a sentir que perdía los nervios y se empezaba a enfadar mucho. De repente, paró y recordó las palabras de la vieja tortuga.

Rápidamente, encogió sus brazos, piernas y cabeza y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que se calmó.

Cuando se tranquilizó y salió de su caparazón, se quedó muy sorprendida al ver que su maestra y sus compañeros le estaban sonriendo. ¡Todos la felicitaron mucho por su buen comportamiento y su valiente forma de controlar su enfado!

La joven tortuga utilizó esta técnica cada vez que lo necesitaba y, a partir de entonces, cada vez mejoró más en todos los aspectos de su vida. Se respetaba más a sí misma y también a los demás.

Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso

Seguidamente, veamos cómo se aplica la técnica de la tortuga, de forma más concreta.

«Tortuga» o «stop»

Se trata de las palabras clave para indicar a un niño o una niña que su comportamiento se está descontrolando y que ha llegado el momento de aplicar el método de autocontrol. 

En primer lugar, la profesora (o los papás) deberá haber explicado a la clase en qué consiste la técnica de la tortuga. Es decir, decirles que el en momento que se pronuncie la palabra clave, el pequeño deberá encoger sus brazos, piernas y cabeza, encerrándose en su «caparazón» hasta que se sienta más tranquilo y capaz de razonar con claridad.

La palabra «tortuga» se utiliza con los niños más pequeños, a los que se habrá explicado el cuento de la tortuga previamente.

La palabra clave «stop» se emplea con los más mayorcitos, que sentirán, así, que no se les infantiliza con el ejemplo del personaje de un cuento.

Relajación

Es muy importante que también se enseñe a los niños a relajar sus músculos, y a no contraerse en exceso, para evitar tensiones. Parar, respirar profundo y lento varias veces, y relajar la tensión muscular a la vez que se exhala el aire son técnicas adecuadas para la relajación.

Solución de problemas

Una vez el niño o la niña se ha tranquilizado, llega el momento de pensar y reflexionar sobre el comportamiento que se ha controlado gracias al método.

Con la mente tranquila y en calma, se puede pensar mejor y buscar, con la ayuda de los adultos y de otros compañeros, la mejor forma de solucionar la causa que provoca el malestar del niño.

La importancia del refuerzo positivo

La corriente educativa basada en la disciplina positiva es fundamental para «premiar» el esfuerzo de un niño o una niña que aplican la técnica de la tortuga con éxito (o al menos lo intentan).

El refuerzo positivo en este caso es clave, puesto que el pequeño necesita saber que el autocontrol de las reacciones negativas, que molestan a los demás, pero que también representan un motivo de malestar para el propio niño, se valora de forma muy positiva.

Esforzarse tiene premio, y es la satisfacción de recibir elogios, respeto y valoración por parte de los iguales, los educadores y la propia familia.

Controlar las emociones no significa reprimirlas

Esto es muy importante. A la hora de aplicar la técnica de la tortuga, es fundamental no exagerar en el autocontrol. Es decir, el niño no debe caer en la represión frecuente de sus emociones.

– Es preciso que el adulto que supervisa la técnica valore y oriente al pequeño para que la aplique de forma equilibrada, con mesura y sin excesos. No hay que recurrir a este método cada dos por tres, sino solo cuando es verdaderamente necesario.

Solo de esta forma, se podrá evitar que reprima emociones y sentimientos que es mejor expresar, pero haciéndolo de forma adecuada y con calma; no desde la estridencia y la falta de respeto a los demás y a uno mismo.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/ninos/salud-bienestar/psicologia-infantil/tecnica-de-la-tortuga

Técnica de la tortuga: Autocontrol de la conducta impulsiva en niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?
¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Técnica de la tortuga: Juego educativo para el autocontrol de la conducta impulsiva.

Quien creo la técnica de la tortuga: Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin académicos de la Universidad del Estado de New York en 1990.

En este artículo te explicaremos en qué consiste esta técnica para el control de los impulsos a través del cuento de la tortuga y te enseñaremos para que sirve la técnica de la tortuga y como se aplica. Comenzamos

Para que sirve la técnica de la tortuga ⇨ Objetivo

Esta técnica esta incluida dentro de las actividades para trabajar el enfado en infantil enseñando a los niños y niñas a relajarse ante situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas

  • Enseñar a los niños y niñas estrategias para relajarse.
  • Fomentar el autocontrol de la conducta impulsiva.
  • Desarrollar la capacidad de conocer, expresar y manejar las emociones.
    • Controlar la agresividad, analizando adecuadamente las situaciones y responder con autocontrol.
  • Manejar las rabietas y los malos modales
  • Se puede utilizar la técnica de la tortuga para resolver conflictos
  • Puede utilizarse la Técnica de la tortuga para niños con TDAH

Participantes en actividades para trabajar el enfado en infantil

Niños y niñas de 3 años en adelante.

Materiales para la actividad

En que consiste la técnica de la tortuga

El juego consiste en ayudar a los niños y niñas a aprender a relajarse, replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos.

Es importante desarrollar habilidades de autocontrol ante conductas impulsivas. Con la técnica desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y manejar sus emociones. Con esta técnica de fácil aplicación, proporcionamos a los niños y niñas medios para canalizar su propia ira.

Como aplicar la técnica de la tortuga

Preparación: En primer lugar contamos el cuento de la tortuga a los niños y niñas.

Explicación: Les explicamos que al igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que sentía ira y enfado, nosotros podemos hacer lo mismo y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase el enfado y de esta forma no reaccionar con conductas impulsivas.

Para llevar a cabo esta técnica, emplearemos varias semanas de entrenamientos, para que poco a poco los niños y niñas adquieran esta respuesta. Implementaremos la técnica en 4 etapas:

  • En la primera etapa (semanas 1 y 2) se enseña al niño a responder a la palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón. Para ello, le explicaremos como tiene que hacer para esconderse en su caparazón. Le diremos que cuando escuche la palabra tortuga debe replegar su cuerpo y relajarse dentro del caparazón. Se harán varios entrenamientos, en diferentes momentos les diremos la palabra tortuga.
  • En la segunda etapa (semanas 3 y 4) el niño aprende a relajarse. Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos, y después relaja a la vez todos los músculos. Una vez a aprenda a replegarse (etapa 1), le enseñamos a relajarse dentro del caparazón. Haremos también varios entrenamientos.
  • La etapa tercera (semana 5) pretende conseguir la generalización en la utilización de la posición de tortuga y la relajación a diferentes contextos y situaciones. Para ello, empleamos historias, ejemplos en los que necesitara relajarse. Por ejemplo cuando tus padres se enfadan contigo, te pones furioso, tenemos que relajarnos como la tortuga. Le pediremos también que emplee la técnica cuando se encuentre ante cualquier situación en la que se sienta furioso.
  • La última etapa (semana 6) se dedica a la enseñanza de estrategias de solución de problemas interpersonales. Además de la técnica, pediremos a los niños y niñas que expliquen la situación, que cuenten como se sentían (hacemos que identifiquen y expresen su emoción). Reflexionamos con ellos, una vez calmados diferentes formas de solucionar esta situación.

Infografía: Autocontrol e impulsividad infantil

10 consejos eficaces para enseñar a los niños AUTOCONTROL

Para completar la actividad, te dejamos el cuento de la tortuga para el autocontrol en niños

El cuento de la tortuga para el control de impulsos

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía (4,5,6,7,8) años y que se llamaba Pepe. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar. Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra.

No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer.

A Pepe lo que le gustaba era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le castigaba.

“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga, el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Pepe le preguntó por qué estaba tan triste, y Pepe le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que se portaba mal sin saber por qué.

 El señor Tortuga le sonrió y le dijo que comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a portarse bien.

El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu concha!

El señor Tortuga le contó a Pepe que había aprendido a dominarse en las situaciones difíciles metiéndose en su caparazón, respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos, dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Pepe se entusiasmó realmente con la idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su profesor y sus padres estaban muy contentos con él.

Pepe siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que verdaderamente lo hizo bien. Tu puedes también hacer lo que hace Pepe. Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer

FIN

© 2020 Educa y Aprende [ Técnica de la tortuga: Actividades para trabajar el enfado en infantil ] Celia Rodríguez Ruiz.  Escuela de padres  síguenos en @educa_aprende

Источник: https://educayaprende.com/juego-educativo-la-tecnica-de-la-tortuga/

Técnica de la tortuga: método de autocontrol para niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

Como padre seguro que te has enfrentado a situaciones donde tu hijo ha reaccionado “sin pensar”, dejándose llevar por sus emociones. Las rabietas o las conductas impulsivas como pegar o chillar cuando quiere algo, son un ejemplo de este tipo de reacciones. Para ayudarte a desarrollar la capacidad de autocontrol en tu hijo, te planteo la Técnica de la Tortuga.

En este artículo te voy a contar:

  • Qué es y porqué funciona la Técnica de la Tortuga.
  • Cuáles son sus beneficios.
  • Cómo se lleva a cabo.

¿Qué es la Técnica de la Tortuga?

Cuando tu hijo alcanza los 2 años de edad, llega a un período de su desarrollo donde cada vez tiene mayor autonomía y mayores capacidades de comunicación. Sin embargo, necesita tu ayuda para aprender a gestionar sus emociones, entre ellas el enfado, y también para aprender a tolerar la frustración.

Durante esta fase de su crecimiento, el niño tiene un cerebro emocional muy desarrollado. Es decir, es capaz de expresar sus emociones y lo hace con gran intensidad. Sin embargo, su cerebro racional (el que nos ayuda a tomar buenas decisiones) aún está en construcción y no encuentra respuestas alternativas a la rabieta. Esa es la explicación de porqué parece que a veces actúa “sin pensar”. 

La Técnica de la Tortuga, es un juego que le ayuda a controlar la expresión de sus emociones y a formar su cerebro racional. En definitiva, esta técnica es un método para aprender autocontrol y poder vivir las frustraciones del día a día de manera adecuada, sin hacerse daño a él ni a otras personas. 

La aplicación de esta técnica conlleva un entrenamiento en tres pasos:

  1. Parar- La postura de la tortuga. La idea es imitar a las tortugas cuando se meten en su caparazón, y para ello, el niño debe recoger su cuerpo sobre sí mismo.
  2. Relajar- La respiración abdominal. Para destensar los músculos, y favorecer que la rabia y la frustración se puedan controlar.
  3. Solucionar- La solución de problemas. Se buscará una solución adecuada a la situación, para que el niño abandone las rabietas y las peleas como caminos para conseguir lo que quiere.

Como ves, al niño se le enseña:

  • Conocimiento sobre la emoción del enfado.
  • Estrategias de relajación.
  • Control sobre las conductas impulsivas.

A quién va dirigida la Técnica de la Tortuga

Esta técnica se puede aplicar con niños que tienen entre 3 y 7 años de edad. Para niños más mayores, se pueden utilizar técnicas similares basadas en los mismos principios de Parar- Relajar- Solucionar, pero sin hacer referencia a la Tortuga.

Es un método que se puede aplicar a cualquier niño, pero es importante resaltar que funciona muy bien en niños con un alto grado de impulsividad y en niños con TDAH.

Se puede enseñar tanto en casa y como en el aula del colegio.

Beneficios de la Técnica de la Tortuga

Esta técnica no sólo favorece el autocontrol del niño, sino que también le ayuda a:

  • Pensar antes de actuar. Tomarse un tiempo para pensar en la mejor respuesta y favorecer así conductas más asertivas.
  • Desarrollar la autonomía. Después de practicar varias veces esta técnica, el niño sabrá reconocer cuándo la tiene que poner en marcha y por tanto, será más autónomo y no dependerá de un refuerzo externo.
  • Disminuir los niveles de ansiedad y las respuestas impulsivas. 
  • Aumentar su autoestima, al ver que es capaz de conseguir más cosas sin necesidad de utilizar la agresión.
  • Favorecer la conciencia de responsabilidad, puesto que tiene que pensar y valorar qué respuesta alternativa es la mejor.

Pasos para aplicar la Técnica de la Tortuga

Como te decía más arriba, este método de autocontrol se presenta al niño como un juego muy divertido donde tiene que imitar a una tortuga. Para facilitar que tu hijo se identifique con el animal y comprenda cuándo va a ser tortuga, comienza por contarle este cuento (pincha sobre el enlace para acceder al cuento).

Cuando hayas terminado de leer el cuento, habla con tu hijo sobre él. Asegúrate de que ha comprendido qué le pasaba a la tortuga y qué hacía cuando tenía ganas de pegar. Pregúntale a tu hijo qué cosas son las que le hacen enfadar y qué podría hacer para no dañar a nadie cuando está furioso.

Es el momento para que le propongas imitar a la tortuga.

Paso 1: Parar- La postura de la Tortuga

Enseñamos al niño que antes de pegar o hacer una rabieta, debe imitar a la tortuga y meterse en su caparazón.

Para ello, tiene que:

  • Juntar su barbilla con su pecho.
  • Pegar sus brazos a su cuerpo.
  • Juntar las piernas.
  • Cerrar los ojos.

Recuerda que estáis jugando, así que tú también tienes que meterte en tu caparazón. Además, así serás el modelo que siga tu hijo para saber cómo lo tiene que hacer.

Practicad varias veces poniendo ejemplos de situaciones que a tu hijo le enfaden mucho y le hagan perder el control. Puedes utilizar la palabra “tortuga” como señal para que ponga en marcha la técnica. De esta forma, cuando os encontréis en una situación real que provoque descontrol en el niño, y tu digas “¡Tortuga!”, él podrá poner en marcha esta técnica de autocontrol.

No olvides reforzar cada vez que haga la tortuga.

Paso 2: Relajar- La respiración abdominal

Es importante vivir todas las emociones, por ello no puedes limitarte a que detenga su conducta y se esconda en su caparazón. Si sólo haces eso, le enseñarás que sentir enfado o frustración está mal y en realidad, son emociones muy necesarias que todo el mundo siente. Lo que tiene que aprender es a expresarlas de forma adecuada.

Para ello, necesita controlar la intensidad del enfado. Este segundo paso de relajación, le permitirá poder disminuir el nivel del enfado y pensar en una solución alternativa al berrinche o la pataleta.

Una buena técnica para conseguir la relajación, es utilizar la respiración abdominal.

  • Centramos la atención en la respiración.
  • Inspiramos lento por la nariz.
  • LLevamos el aire a la tripa, inflándola como un globo.
  • Soltamos el aire despacito por la boca.

Cuando el niño esté más calmado se puede realizar el tercer paso.

Paso 3: Solucionar- La solución de problemas

Mientras le estás enseñando este juego, tienes que ayudarle a que piense en soluciones alternativas a las agresiones, los chillidos o las peleas. Una forma de hacerlo es proponer ejemplos de situaciones conflictivas, y decidir entre los dos de qué forma se pueden solucionar.

Imagina una situación real en la que tus hijos están jugando con bloques de construcciones. El pequeño quiere una pieza que tiene el mayor, pero no se la da.

Así que tu hijo pequeño empieza a gritar… y antes de que vaya a más tú dices “¡Tortuga!” Tu hijo se coloca en la postura de la tortuga, tú le ayudas a respirar para que se relaje y entonces (sin dejar de hacer la tortuga, pero con menos tensión corporal) le preguntas:

-“¿Qué te pasa?”

-“Que necesito esa pieza que tiene mi hermano y ¡no me la da!”

-“mmm… ¿Cuál es la mejor manera de pedir las cosas?”

-“Diciendo por favor.”

-“¡Muy bien! Entonces ya puedes salir de tu caparazón para pedirle la pieza diciendo por favor.”

Es importante que permanezcas a su lado durante todo el proceso. Tu hijo es pequeño y necesita que le vayas guiando para poder aprender a hacerlo él solo.

No olvides nunca reforzar cada vez que pone en marcha este técnica. Es algo que le costará mucho llevar a cabo, por eso si le refuerzas con elogios conseguirás que cada vez la utilice en más situaciones.

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Ahora es tu turno…

¿Qué trucos o técnicas utilizas para calmar a tu hijo? ¿Conocías la técnica de la tortuga? ¿Qué te parece?

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Источник: http://psiente.com/tecnica-la-tortuga-metodo-autocontrol/

Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente ?

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin (1990).

La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos. Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece hasta que se tranquiliza.

La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria. Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del seno familiar.

¿Qué queremos conseguir?

  • Que el niño sea capaz de controlar su conducta ante situaciones estresantes o que le generan rabia.
  • Que el niño sea capaz de expresar esas emociones de una manera adecuada, no agresiva ni hostil.
  • Que gane en autocontrol y se reduzca la impulsividad.

¿Cómo la aplicamos?

  1. Le leemos al niño el cuento de la Tortuga (más abajo os lo adjuntamos). Buscamos ejemplos en las conductas del  niño para que se identifique con el personaje que lo protagoniza.
  2. Se enseña al niño a responder a la palabra “Tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón.

    Le explicamos que cuando le veamos muy nerviosos, o con rabia o enfado, le diremos la palabra “Tortuga” para que sepa que es un buen momento para “parar y pensar”.

  3. También se le explica que él mismo la puede usar cuando se encuentre en una situación “peligrosa”, en la qué el mismo sabe que lo más normal es que acabe pegando, mordiendo…etc. Es importante que vaya aprendiendo a conocer y canalizar sus emociones.
  4. No olvidéis reforzar positivamente con elogios cuando el niño sea capaz de poner en práctica la Tortuga.

El cuento de la tortuga

Hace mucho tiempo, vivía una tortuga pequeña y risueña. Tenía 5 años. Se llamaba Torti. A Torti no le gustaba ir a la escuela. Prefería quedarse en casa con su madre y su hermanito.

No quería estudiar ni aprender nada: sólo le gustaba correr y jugar con sus amigos, o pasar las horas mirando la TV. Le parecía horrible tener que leer y leer, y hacer esos terribles problemas de matemáticas que nunca entendía.

Odiaba con toda su alma escribir y era incapaz de acordarse de apuntar los deberes que le pedían.

Tampoco se acordaba nunca de llevar los libros ni el material necesario a la escuela. En clase, no escuchaba a la profesora y se pasaba el rato haciendo ruiditos que molestaban a todos. Cuando se aburría, que pasaba a menudo, interrumpía la clase chillando o diciendo tonterías que hacían reír a todos los niños.

A veces, intentaba trabajar, pero lo hacía rápido para acabar enseguida y se volvía loca de rabia cuando, al final, le decían que lo había hecho mal. Cuando pasaba esto, arrugaba las hojas o las rompía en mil trocitos. Así pasaban los días…

Cada mañana, de camino hacia la escuela, se decía a sí misma que se tenía que esforzar en todo lo que pudiera para que no le castigasen. Pero, al final, siempre acababa metida en algún problema.

Casi siempre se enfadaba con alguien, se peleaba constantemente y no paraba de insultar. Además, una idea empezaba a rondarle por la cabeza: «soy una tortuga mala» y, pensando esto cada día, se sentía muy mal.

Un día, cuando se sentía más triste y desanimada que nunca, se encontró con la tortuga más grande y vieja de la ciudad. Era una tortuga sabia, tenía por lo menos 100 años, y de tamaño enorme.

La gran tortuga se acercó a la tortuguita y deseosa de ayudarla le preguntó qué le pasaba: – ¡Hola! –le dijo con una voz profunda– te diré un secreto: no sabes que llevas encima de ti la solución a tus problemas»

Torti estaba perdida, no entendía de qué le hablaba. «¡Tu caparazón!» exclamó la tortuga sabia. Puedes esconderte dentro de ti siempre que te des cuenta de que lo que estás haciendo o diciendo te produce rabia.

Entonces, cuando te encuentres dentro del caparazón tendrás un momento de tranquilidad para estudiar tu problema y buscar una solución. Así que ya lo sabes, la próxima vez que te irrites, escóndete rápidamente».

A Torti le encantó la idea y estaba impaciente por probar su secreto en la escuela. Llegó el día siguiente y de nuevo Torti se equivocó al resolver una suma. Empezó a sentir rabia y furia, y cuando estaba a punto de perder la paciencia y de arrugar la ficha, recordó lo que le había dicho la vieja tortuga.

Rápidamente encogió los bracitos, las piernas y la cabeza y los apretó contra su cuerpo, poniéndose dentro del caparazón. Estuvo un ratito así hasta que tuvo tiempo para pensar qué era lo mejor que podía hacer para resolver su problema.

Fue muy agradable encontrarse allí, tranquila, sin que nadie le pudiera molestar.

Cuando salió, se quedó sorprendida de ver a la maestra que le miraba sonriendo, contenta porque se había podido controlar. Después, entre las dos resolvieron el error («parecía increíble que con una goma, borrando con cuidado, la hoja voliera a estar limpia»).

Torti siguió poniendo en práctica su secreto mágico cada vez que tenía problemas, incluso a la hora del patio. Pronto, todos los niños que habían dejado de jugar con ella por su mal carácter, descubrieron que ya no se enfadaba cuando perdía en un juego, ni pegaba sin motivos.

Al final del curso, Carla-tortuga lo aprobó todo y nunca más le faltaron amiguitos.

Источник: https://www.imageneseducativas.com/que-es-la-tecnica-de-la-tortuga-y-como-aplicarla-correctamente/

Técnica de la tortuga: autocontrol de los impulsos y las emociones en los niños

¿Qué es la técnica de la tortuga y cómo aplicarla correctamente?

En ocasiones, o con frecuencia, ¿tu hijo, o tu hija, reacciona de forma exagerada u objetivamente inadecuada? ¿Tiene comportamientos inapropiados también en la escuela infantil o en el colegio? ¿Su profesora te ha convocado para tratar de averiguar el motivo de las reacciones conflictivas de tu pequeño? La llamada «técnica de la tortuga» podría ayudar a tu hijo a controlar las reacciones emocionales negativas en caso de frustración. 

(Te interesa: Rabietas y berrinches)

Cuando las mamás y los papás se enfrentan a este tipo de problema, suelen sentirse muy preocupados y, quizás, sobrepasados por la situación, sin saber qué hacer.

Son muchos los motivos que pueden originar respuestas emocionales excesivas en el niño. Por ejemplo:

Situaciones de estrés emocional vividas en casa o en la escuela.

Frustración y agresividad debido a una educación represora o carente de refuerzos positivos.

– Trastornos emocionales por situaciones de shock o estrés postraumático.

TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

TEA (Trastornos del Espectro Autista).

– O bien, simplemente, una educación emocional escasa o ausente por parte de los progenitores, entre otros motivos de distinta índole.

Qué es la técnica de la tortuga y para qué sirve

La técnica de la tortuga, también llamada «cuento de la tortuga» o «juego de la tortuga», es un recurso usado en psicología para el autocontrol de las conductas impulsivas por parte de los niños. Esta técnica fue elaborada por Marlene Schneider y Arthur Robin, académicos de la Universidad del Estado de Nueva York en 1990.

Se trata de una herramienta que se enseña a los niños para que, ante una situación de estrés y reacción excesiva en negativo (como una rabieta, el impulso de pegar a un compañero o la expresión de emociones exageradas en contextos no adecuados), el pequeño sepa cómo actuar antes de que la situación se le vaya de las manos. ¿Qué otras cosas tener en cuenta?

Es una forma de autocontrolarse para evitar sufrir una emoción muy desagradable que, además, afecta y puede hacer daño a otras personas.

Sirve para controlar conflictos, agresividad, malas formas, rabietas y situaciones emocionales que desbordan al niño y le sobrepasan. 

– Más adelante, explicaremos paso a paso cómo se aplica esta técnica, cada vez más utilizada en escuelas para ayudar a los niños con dificultades para contener su impulsividad negativa.

– A grandes rasgos, se trata de una técnica que se basa en una historia infantil, el «cuento de la tortuga», que nos enseña a «meternos en nuestro caparazón» cuando creamos que vamos a reaccionar impulsivamente y a tener un comportamiento inadecuado hacia los demás y hacia nosotros mismos.

– Se puede definir como un método que busca la contención, la relajación y la reflexión sobre nuestros actos, para la posterior búsqueda de soluciones razonadas, una vez nos hayamos tranquilizado.

(Te interesa: Técnica del semáforo para controlar las emociones)

El cuento de la tortuga

A continuación, te ofrecemos un resumen del «cuento de la tortuga», en el que se basa este recurso para el autocontrol.

Hace mucho, mucho tiempo, había una joven tortuga que disfrutaba mucho de la vida en su casa y con su familia, pero no se sentía tan contenta cuando iba a la escuela. No le gustaba estudiar ni aprender y solo quería divertirse jugando con sus amigos, riendo y… también peleándose con ellos.

Como no le gustaban las clases ni lo que su maestra le enseñaba, la tortuga se dedicaba a interrumpir la clase constantemente, además de gritar y molestar a sus compañeros y compañeras sin ningún motivo aparente.

Además, cualquier cosa que le ofendiese mínimamente o que considerase injusta era motivo suficiente para reaccionar muy mal delante de todos, lo que disgustaba enormemente a sus compañeras tortugas y a su maestra.

La tortuga no quería reaccionar de la forma en que lo hacía, y cada día se repetía a sí misma que iba a mejorar. Sin embargo, a la hora de la verdad, era incapaz de controlarse. Cada vez se sentía peor y más triste.

Un día, paseando mientras pensaba en las cosas desagradables que hacía sin desearlo, se encontró con una tortuga muy viejecita y sabia. ¡Tenía 200 años y era enorme!

La vieja tortuga le preguntó qué le pasaba, viendo su carita de sufrimiento, y entonces la joven tortuga le explicó todo lo que le ocurría y su miedo a ser una tortuga “mala”.

La tortuga sabia le dijo, entonces: “¿No ves que llevas encima de ti la respuesta a los problemas que te preocupan? ¡Es tu caparazón!”.

“Tienes una coraza en la que puedes esconderte siempre que creas que lo que te están diciendo o lo que ocurre a tu alrededor te enfada mucho. Así pues, la próxima vez que te irrites, métete inmediatamente en tu caparazón”.

Al día siguiente, cuando estaba en clase, volvió a sentir que perdía los nervios y se empezaba a enfadar mucho. De repente, paró y recordó las palabras de la vieja tortuga.

Rápidamente, encogió sus brazos, piernas y cabeza y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que se calmó.

Cuando se tranquilizó y salió de su caparazón, se quedó muy sorprendida al ver que su maestra y sus compañeros le estaban sonriendo. ¡Todos la felicitaron mucho por su buen comportamiento y su valiente forma de controlar su enfado!

La joven tortuga utilizó esta técnica cada vez que lo necesitaba y, a partir de entonces, cada vez mejoró más en todos los aspectos de su vida. Se respetaba más a sí misma y también a los demás.

Cómo aplicar la técnica de la tortuga, paso a paso

Seguidamente, veamos cómo se aplica la técnica de la tortuga, de forma más concreta.

«Tortuga» o «stop»

Se trata de las palabras clave para indicar a un niño o una niña que su comportamiento se está descontrolando y que ha llegado el momento de aplicar el método de autocontrol. 

En primer lugar, la profesora (o los papás) deberá haber explicado a la clase en qué consiste la técnica de la tortuga. Es decir, decirles que el en momento que se pronuncie la palabra clave, el pequeño deberá encoger sus brazos, piernas y cabeza, encerrándose en su «caparazón» hasta que se sienta más tranquilo y capaz de razonar con claridad.

La palabra «tortuga» se utiliza con los niños más pequeños, a los que se habrá explicado el cuento de la tortuga previamente.

La palabra clave «stop» se emplea con los más mayorcitos, que sentirán, así, que no se les infantiliza con el ejemplo del personaje de un cuento.

Relajación

Es muy importante que también se enseñe a los niños a relajar sus músculos, y a no contraerse en exceso, para evitar tensiones. Parar, respirar profundo y lento varias veces, y relajar la tensión muscular a la vez que se exhala el aire son técnicas adecuadas para la relajación.

Solución de problemas

Una vez el niño o la niña se ha tranquilizado, llega el momento de pensar y reflexionar sobre el comportamiento que se ha controlado gracias al método.

Con la mente tranquila y en calma, se puede pensar mejor y buscar, con la ayuda de los adultos y de otros compañeros, la mejor forma de solucionar la causa que provoca el malestar del niño.

La importancia del refuerzo positivo

La corriente educativa basada en la disciplina positiva es fundamental para «premiar» el esfuerzo de un niño o una niña que aplican la técnica de la tortuga con éxito (o al menos lo intentan).

El refuerzo positivo en este caso es clave, puesto que el pequeño necesita saber que el autocontrol de las reacciones negativas, que molestan a los demás, pero que también representan un motivo de malestar para el propio niño, se valora de forma muy positiva.

Esforzarse tiene premio, y es la satisfacción de recibir elogios, respeto y valoración por parte de los iguales, los educadores y la propia familia.

Controlar las emociones no significa reprimirlas

Esto es muy importante. A la hora de aplicar la técnica de la tortuga, es fundamental no exagerar en el autocontrol. Es decir, el niño no debe caer en la represión frecuente de sus emociones.

– Es preciso que el adulto que supervisa la técnica valore y oriente al pequeño para que la aplique de forma equilibrada, con mesura y sin excesos. No hay que recurrir a este método cada dos por tres, sino solo cuando es verdaderamente necesario.

Solo de esta forma, se podrá evitar que reprima emociones y sentimientos que es mejor expresar, pero haciéndolo de forma adecuada y con calma; no desde la estridencia y la falta de respeto a los demás y a uno mismo.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/ninos/salud-bienestar/psicologia-infantil/tecnica-de-la-tortuga

Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente

Источник: https://www.psicoayudainfantil.com/tecnica-de-la-tortuga/

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