Qué hacer con los niños traviesos

Cómo manejar a un niño enérgico o muy travieso

Qué hacer con los niños traviesos
Se dice que un niño es “enérgico” cuando es muy activo y tiene un carácter muy fuerte, o cuando es muy travieso. Esto puede ser especialmente difícil de manejar hasta que cumpla 3 años.

¿Cómo sabes si tu hijo es enérgico? «Todos los niños de entre 1 y 2 años son muy movidos: se suben y bajan de los muebles, brincan y tiran cosas”, dice Mary Sheedy Kurcinka, educadora de padres y autora de los conocidos libros Raising Your Spirited Child (Cómo criar a tu hijo enérgico) y Kids, Parents, and Power Struggles: Winning for a Lifetime (Niños, padres y luchas de poder: cómo ganar durante toda la vida).

«Pero un niño muy enérgico es el que se puede subir a un refrigerador. Todos los niños de entre 1 y 2 años dicen “no”, pero un niño muy enérgico lo hace con más frecuencia y con más énfasis; sus rabietas duran más y son más intensas.

Los niños enérgicos son todo un reto, pero hay maneras de reducir las batallas diarias y de enseñar a tu hijo a controlarse. Resumimos las estrategias principales que propone Kurcinka:

Todos los niños pequeños se ponen ansiosos cuando no saben lo que va a pasar después, pero la mayoría de niños enérgicos necesitan que les expliques los eventos que van a acontecer con un nivel de detalle que te puede llegar a sorprender. Recuerda que para los niños de entre 1 y 2 años, las palabras no siempre son suficientes. Puedes decirle “Papá te recogerá de la guardería esta tarde”, por ejemplo, pero es posible que se olvide de ello durante el día.

A veces, las señales visuales pueden ayudarlo. Si los abuelos van a venir para su visita anual, muéstrale fotos de ellos antes de que lleguen. Incluso puedes hacer un álbum de fotos con sus rituales nocturnos: baño, pijama, cuento, cama. No puedes eliminar todas las sorpresas de la vida de tu niño pequeño, claro, pero puedes reducir el estrés al mínimo, avisándolo de antemano cuando puedas.

Los niños enérgicos necesitan la seguridad y la constancia de reglas claras, así que es importante establecer límites. Si la hora de la siesta siempre es después de la hora de comer y tu niño te hace una escena, sé firme y muéstrate segura de ti misma cuando le hagas dormir la siesta. < "Mientras los niños avanzan hacia su independencia, siguen necesitando una conexión contigo", asegura Kurcinka. Quizá tu hijo pequeño quiere que le acaricies la espalda antes de dormir o le guste acurrucarse contigo en una mecedora por la mañana. Al principio, te parecerá que estas tácticas te frenan, pero en realidad te ayudan a ahorrar tiempo porque evitarás rabietas y batallas. “Los niños pequeños necesitan saber que pueden confiar en que estarás ahí para apoyarlos. De esa manera serán más independientes», añade Kurcinka. «¡Yo puedo!» son las palabras favoritas de un niño pequeño, afirma la terapeuta. Permite que tu hijo vierta su jugo usando una jarrita chica, que use un tenedor durante la cena y que se ponga sus propios zapatos. Aunque todo resulte un poco más desaliñado de lo habitual o tardes un poco más, merece la pena que aumentes así su grado de independencia y su cooperación.

También, observa cómo tienes la casa organizada. ¿Hay un gabinete bajo en la cocina que contiene recipientes de plástico con los que puede jugar? ¿Son fáciles de alcanzar sus juguetes y libros? ¿Hay una cama, sofá o almohada en el piso sobre la cual puede brincar?

Si tu hijo enérgico no puede sentarse quieto a la mesa, escoge bien los restaurantes a los que vas o planea un picnic en el parque. Si le cuesta adaptarse a personas nuevas, no lo sientes sobre el regazo de Santa Claus. Quédate cerca de él y acérquense juntos a Santa Claus, o espera al año siguiente. Y si notas a tu hijo cansado o exaltado en una fiesta, no te apenes y retírate temprano, antes de que tu hijo pequeño pierda el control. Ayuda a tu hijo enérgico a calmarse cuando comience a subir el nivel de intensidad. El agua puede resultar particularmente calmante: dale un baño caliente en una noche fría, ponle una toalla fresca sobre la frente durante una tarde de verano, o permítele jugar con sus patitos de goma en la pileta de la cocina cuando estás cocinando. Para niños un poco mayores (de 2 a 3 años), las pinturas para los dedos y la plastelina para modelar son actividades que calman los sentidos. Los niños más pequeños (menores de 2), se sienten bien cuando juegan con arena, harina de maíz o espuma para afeitar. Habla con tu hijo acerca de por qué comienza a perder el control y hazle saber que no es el único que a veces se siente abrumado por emociones difíciles. Prueba a decirle “las personas y el ruido te están molestando, y también me molestan a mí. Nos iremos de la tienda en cuanto pague estos zapatos”.

Aunque no creas que a esta edad vaya a entender lo que dices, explícaselo de todos modos (pero no te enojes si tus explicaciones no hacen que siga tus instrucciones sin protestar).

Los niños de 1 a 2 años no son capaces de cambiar su comportamiento como respuesta al razonamiento verbal, pero este ejercicio te ayudará a ti a sentir empatía por tu hijo y a la larga aprenderá a reconocer qué es lo que le pone nervioso, antes de perder el control por completo.

No temas que se le suban a la cabeza tus alabanzas. Apoya siempre sus esfuerzos con mensajes positivos: “Gracias por salir de la bañera cuando te lo he pedido” o “Realmente has conseguido hablar en voz baja en casa de Pedro hoy”. Procura nunca perder la oportunidad de alabar el comportamiento que intentas enseñarle. Los adultos damos por hechas muchas transiciones diarias: salir de la casa, subirse y bajarse del auto, ir a la guardería, al supermercado, a la casa de nuevo y a la cama, pero resultan difíciles para un niño enérgico, que necesita tiempo extra para adaptarse a los cambios y que puede sentirse abrumado por las personas y el ruido.

«Un niño de 2 años ha pasado un promedio de 500 horas en un auto”, dice Kurcinka. «Pregúntate: '¿Puedo esperar que mi hijo pequeño lo lleve bien?'» Cuando sea posible, pasa por alto transiciones y peticiones poco realistas: ¿Realmente tienes que parar en esta última tienda o puedes esperar a otro día?.

Lo más importante es que procures observar cómo describes a tu hijo pequeño. El “niño difícil” que además es “tozudo”, “cansador” y un “llorón” también es un niño enérgico que es constante y sensible, dos virtudes que se admiran en los adultos. Usa etiquetas positivas cuando hables de tu hijo con familiares y maestros, y también ellos llegarán a ver sus virtudes.

Y cuanto mayor sea su autoestima, más querrá tu hijo enérgico aprender a comportarse mejor. Cuando te centras en los atributos positivos y los puntos fuertes de tu hijo, cambia tu actitud y esto a su vez cambia la actitud y el comportamiento de tu hijo.


A los niños pequeños les encanta estar en movimiento. Asegúrate de que tiene suficiente actividad física al día y tiempo para explorar y jugar, en especial al aire libre. A menos que estén durmiendo, un niño pequeño no debería estar inactivo por más de una hora seguida. Estar activo ayuda mucho a mejorar su control musculara, balance y coordinación. Cuando juegas con tu hijo y toman turnos, como al jugar a patear la pelota, estará practicando autocontrol.

Dominar una actividad física es bueno para su autoestima y autoconfianza. Mientras más confianza tenga en lo que pueda lograr, es más factible que se comporte mejor.

Seguramente encuentres difícil, si no imposible, anunciar que necesitas más tiempo para ti misma. Pero la casa no tiene que verse perfecta y las cenas no tienen que ser de gourmet. Si ya es medianoche y estás extenuada, deja los platos sucios en la pileta. Lo más importante, dice Kurcinka: «Arma una red de apoyo. No puedes hacerlo todo, siete días a la semana y 24 horas al día”. Tu hijo se beneficiará de verte revitalizada y tú también. Ya sea tu pareja, una amiga, un familiar o una niñera, encuentra a alguien de confianza que pueda cuidar a tu hijo con regularidad y permite que te ayuden.

Recursos

Existen muchos libros para ayudarte a comprender y a trabajar con tu hijo enérgico, incluyen:

  • Raising Your Spirited Child,(Cómo criar a tu hijo enérgico) por Mary Sheedy Kurcinka (HarperPerennial)
  • The Difficult Child: A Guide for Parents, (El niño difícil: Guía para padres) por Stanley Turecki y Leslie Tonner (Bantam)
  • Living With the Active, Alert Child, (Vivir con el niño enérgico y activo) por Linda Budd (Parenting Press)
  • The Fussy Baby Book: Parenting Your High-Need Child From Birth to Age Five, (El libro del bebé quisquilloso: cómo criar a tu hijo exigente desde el nacimiento hasta los 5 años de edad) por William y Martha Sears (Little Brown)
  • Your Child Is a Person, (Tu hijo es una persona) por Herbert Birch, Stella Chess, y Alexander Thomas (Penguin)

Revisado en julio 2017

Referencias

AAP. 2013. Developmental milestones: 2 year olds. American Academy of Pediatrics. http://www.healthychildren.org/English/ages-stages/toddler/Pages/Developmental-Milestones-2-Year-Olds.aspx Mostrar referenciasOcultar referencias

Источник: https://espanol.babycenter.com/a9700214/c%C3%B3mo-manejar-a-un-ni%C3%B1o-en%C3%A9rgico-o-muy-travieso

TDAH. Problemas de conducta ¿Ser travieso o trastorno?

Qué hacer con los niños traviesos

(Tiempo de lectura 7 minutos)

Tras el inicio del curso escolar algunos padres se sienten preocupados por los mensajes de alerta que reciben de maestros o maestras: Tu hijo o hija no permanece sentado, rinde por debajo de sus capacidades, su comportamiento interrumpe la dinámica de la clase y molesta a los compañeros y compañeras… Pero ahí no acaba todo; en casa los problemas siguen estando presentes: rabietas, despistes, “pereza”, desobediencia… Incluso algunos amigos y amigas nos hablan de TDAH.

Es entonces cuando surge una pregunta que provoca angustia y preocupación en los padres: ¿Tendrá nuestro hijo o hija un TDAH?

TDAH, un término que por exceso de uso, está generando tanta alarma como dudas. Este artículo quiere orientar, informar y tranquilizar a esos padres, sobre el TDAH: trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

No parar de pensar y pensar en el comportamiento de nuestros hijos

El impacto mediático de este trastorno, la información contradictoria sobre los beneficios del tratamiento farmacológico y los frecuentes comentarios de amigos, familiares o conocidos, que explican preocupados que a su hijo o hija le diagnosticaron TDAH, hacen saltar todas las alarmas.

A veces los padres no paran de darle vueltas a cualquier comportamiento del niño o niña: ¿Es eso normal? ¿Es “simplemente” travieso o será algo más? Llegan a pensar si son ellos mismos los causantes de la tensión en los pequeños, si se debe a un estilo de vida demasiado estresante, incluso, si son buenos padres educando a sus hijos.

Es muy importante diferenciar entre un comportamiento “normal” de otros que no lo son, ya que en la infancia es frecuente y natural que los niños estén muy activos, presten poca atención a lo que les decimos o actúen de forma impulsiva sin atender a las consecuencias de sus actos.

Hay ocasiones en las que el niño realmente tiene dificultades atencionales y/o de hiperactividad, que se están manifestando en la escuela, en casa, en la interacción con amigos o hermanos… causando en primer lugar una gran frustración en el menor, así como también malestar, incomprensión y angustia en su entorno.

Qué dice el Manual Diagnóstico y Estadístico que utilizamos en Psicología y Psiquiatría (DSM-5)

Para que podamos plantear un posible diagnóstico de TDAH, se deben cumplir los siguientes criterios (según el manual DSM-5):

  • El niño presenta conductas de hiperactividad, problemas de atención y/o impulsividad de forma desproporcionada, comparado con otros niños de su edad y estado de desarrollo.
  • Están presentes desde antes de los 12 años.
  • Le afecta en al menos dos ambientes distintos: escolar, social y/o familiar.
  • Deteriora significativamente su calidad de vida.
  • No es causado por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.

El TDAH engloba varios tipos de dificultades que se clasifican en:

  • Déficit de atención con hiperactividad: es el denominado TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).
  • Déficit de atención sin hiperactividad: TDA (trastorno por déficit de atención).

Teniendo en cuenta lo anterior, nos será fácil entender que el diagnóstico de los niños con déficit de atención pero sin hiperactividad se realiza de forma más tardía por pasar más desapercibido que un niño o niña con comportamiento hiperactivo, pero que los síntomas atencionales van a permanecer durante la adolescencia y la edad adulta en gran parte de los casos.

Pero vayamos a cuestiones prácticas.

10 pistas para estar “ojo avizor” al comportamiento de nuestros hijos e hijas

  1. Hay que insistirles para que acaben las actividades que empiezan (principalmente deberes o actividades cotidianas).
  2. Les cuesta estar quietos o concentrados durante un largo rato (en clase o durante el almuerzo o viajes). Sin embargo si pueden permanecer jugando a la “consola” o viendo televisión durante un tiempo excesivo sin dificultad.

    Esto se debe a que no es una actividad tediosa o monótona donde les cueste mantenerse motivados.

  3. Hacen las cosas sin pensar, son impulsivos, pueden dar la impresión de niños desobedientes o maleducados, pero en la mayoría de los casos, son sentimentales y sensibles ante una reprimenda.
  4. Les cuesta escuchar, tienen dificultades para seguir instrucciones.

  5. No se adaptan bien a los imprevistos o cambios de planes.
  6. Se quedan distraídos y ensimismados en sus pensamientos, o confusos como “en un mar de dudas”.
  7. En el colegio tienen dificultades en el aprendizaje y su rendimiento académico es inferior a sus capacidades.
  8. Se comporta de forma infantil para su edad. Emocionalmente son inmaduros o muy sensibles.
  9. La coordinación corporal no es su fuerte, son “patosos” y no buenos deportistas.
  10. Tienen problemas para dormir.

Tras leer la lista anterior podemos pensar que, uno a uno, constituyen problemas livianos o que son “cosas de niños”, pero cuando aparecen agregados y afectan a diferentes ámbitos de la vida del menor, es cuando los padres deben consultar y conseguir información y confirmación diagnóstica con un profesional.

La información sobre el TDAH: la clave fundamental

La información a padres y docentes acerca de cómo abordar este trastorno en edad escolar y en fases posteriores, es fundamental, por eso quiero indicar los datos más relevantes sobre el TDAH:

  • Es una alteración del neurodesarrollo que implica dificultades en las capacidades de atención, concentración, activación, organización, modulación de emociones e impulsos. En cada etapa vital tiene unas manifestaciones características que nos ayudan al diagnóstico.
  • La implicación genética es muy elevada (más del 70% de los casos diagnosticados). A veces se detectan y diagnostican casos de TDAH en padres de niños que están siendo atendidos por este problema.
  • Los factores psicosociales también pueden estar implicados en su aparición y evolución: tabaco y/o alcohol durante el embarazo, prematuridad, sufrimiento fetal…
  • Es un problema común que afecta entre el 3 y el 7% de los niños o niñas en la etapa preescolar y de educación primaria; persiste durante la adolescencia en un 80% de los casos. En adultos hasta un 30% continúan teniendo síntomas que afectan a la esfera atencional principalmente.
  • Según los expertos, un TDAH no tratado se puede complicar con otras formas más graves como el trastorno oposicionista-desafiante, y puede asociarse a otros trastornos como son el abuso de sustancias tóxicas en la adolescencia o edad adulta. También es frecuente la asociación de trastornos de ansiedad, depresión y fracaso escolar.
  • A pesar de que su “descubridor” redactó un escrito antes de morir refiriendo que el TDAH era un diagnóstico que respondía a intereses comerciales, los profesionales que atendemos a niños, jóvenes y adultos con este tipo de patología sí constatamos, al igual que la literatura científica, que la mayoría mejoran con una atención especializada, y en función de la gravedad, con un tratamiento farmacológico.
  • Los tratamientos farmacológicos han demostrado eficacia en numerosos estudios y el balance riesgo-beneficio es positivo. Han de prescribirse de forma individualizada, por un Médico Psiquiatra que pueda realizar el seguimiento y control del mismo.
  • Asimismo hay otras intervenciones disponibles, como son la psicoeducación, tratamientos grupales, psicopedagógicos, adaptaciones de las formas de examen…
  • Aunque el tratamiento farmacológico y psicopedagógico deben ser la primera opción terapéutica, los expertos señalan que la implicación de la propia familia es fundamental para conseguir resultados satisfactorios.

7 Consejos básicos y útiles para los padres de niños o niñas con TDAH diagnosticado

  1. Informen a maestros y educadores del diagnóstico de TDAH, y asegúrense de que conocen el problema, así como también los “trucos” que funcionan en el trato con su hijo o hija. Si el niño o niña lo requiere hay formas de adaptación educativa que consisten sobre todo en la forma de examinar y enseñar, sin merma de los contenidos.
  2. Explicarles a los niños o niñas, adaptando las explicaciones a su edad, qué es el TDAH y las dificultades que pueden tener, para que no se sientan torpes o diferentes, y puedan ellos mismos participar de “trucos” o soluciones para su vida diaria.
  3. Ante quejas de mal comportamiento por parte de maestros u otros padres, escuchen la versión de su hijo o hija, de forma comprensiva y paciente antes de recriminarles. Reserven las críticas para lo que pueda ser verdaderamente importante.
  4. Incentiven las tareas que hace bien y traten de no recriminar los comportamientos hiperactivos o la falta de escucha o atención.
  5. No sobrecarguen su agenda de actividades extraescolares, ya que probablemente tengan después dificultades para seguir el horario y el ritmo.
  6. Guarden silencio cuando no compartan algo y expresen su disconformidad con lo que no les parezca bien.
  7. Al comienzo de curso, establezcan el horario y lugar de estudio.

    Es recomendable que no tenga distracciones (por ejemplo, el salón no es un lugar adecuado para hacer deberes) y que no sean períodos de tiempo muy prolongados (es preferibles hacer varios descansos).

Si piensa que su hijo puede padecer este tipo de problema es importante acudir a un profesional de la Psicología y Psiquiatría, para que pueda realizar un diagnóstico apropiado. No es nada recomendable dejarse influir o aconsejar por la actual “nube de información y recomendaciones” que hay sobre un tema tan complejo y delicado.

Desde el Centro Área Humana queremos ofrecerles nuestro apoyo y disponibilidad, estamos encantados de compartir nuestros conocimientos y así contribuir a la salud y bienestar de nuestros niños y niñas, y de sus familiares.

Autora

Rocío Perea

Médico Psiquiatra en Área Humana. Especialista en Neurociencias. Área de Psiquiatría.

Estamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

(Número de votos: 9 • Nota Media: 4.2)
Más opciones para compartir

  • Relacionados
  • Populares
  • Últimos

Источник: https://www.areahumana.es/tdah-o-hijo-travieso-como-saberlo/

Si tus niños son muy traviesos puedes aplicar estos consejos para poder educarlos de forma efectiva

Qué hacer con los niños traviesos

Los niños pequeños siempre parecen estar de buen humor. Su curiosidad domina su inocencia y en la mayoría de los casos los padres no pueden controlar el entusiasmo de sus hijos. Por lo general, los padres tenemos el dilema de regañarlos o no, peor aunque parezca difícil es nuestra responsabilidad enseñarles a los niños los modales correctos.

¡Seamos padres inteligentes y animemos a nuestros hijos a divertirse dentro de los límites necesarios!

Aquí hay 7 estrategias correctas que los padres pueden seguir para mantener el comportamiento de sus hijos bajo control.

Haz que tus hijos se detengan y se tomen un “tiempo para pensar” cuando se portan mal

Crédito: Freepik

Cuando corriges a tu hijo mucho después de hacer sus travesuras, el comportamiento se verá reforzado. En su lugar, es mejor hacerlo en el momento justo. Dale a tu hijo tiempo para pensar cómo podría haber manejado la situación de otra manera. Esto es más efectivo y más preciso.

Las correcciones son mejores que las críticas

Crédito: Freepik

Los niños necesitan ser educados y la corrección es el medio correcto para hacerlo. Una crítica puede matar el espíritu del niño, pero una corrección puede motivarlo a hacer algo mejor.

En lugar de decir cosas como “tu habitación siempre es un desastre o eres tan desorganizado”, los padres pueden adaptarse a usar frases positivas como “deja que te ayude a limpiar tu habitación”, etc.

De esta manera, incluso los niños se interesan en corregirse ellos mismos.

Enseña a tus hijos a ser independientes

Crédito: Freepik

Es importante enseñarles a tus hijos a ser independientes, pero esto debe hacerse sabiamente. A veces los niños se aprovechan de la independencia y la explotan de manera equivocada.

Por lo tanto, hay que imponer restricciones cuando sea necesario.

Por ejemplo, si eres un padre que trabaja, asegúrate de decirle a tus hijos dónde está la comida en lugar de pedirles que la preparen ellos mismos cuando estén solos en casa.

Los argumentos nunca son la solución

Crédito: Freepik

Sé un padre con sensatez y nunca discutas con tus hijos ya que no están en edad de razonar como un adulto. Sin embargo, como padres, pueden hacer un comentario válido y acortar la conversación horneando un buen pastel o dándoles juguetes con los que jugar o simplemente pasando un rato familiar de calidad juntos.

Permite que la imaginación de tu hijo fluya

Crédito: Freepik

Si a tu hijo le gusta garabatear en las paredes o trata de ayudarte en tus tareas cotidianas, permite que lo haga y nunca lo detengas o trates de influir en ellos con tus métodos. De esta manera será independiente y empezará a aceptarse tal cual es.

Respeta los horarios de sueño

Crédito: Freepik

Si tu hijo tiene rabietas porque se siente cansado o con sueño, interrumpe la charla.

Nada de lo que digas ayudará a la situación y si te excedes, tu hijo pequeño podría terminar llorando y armando un escándalo. Como padre, es tu deber darles sus descansos y permitirles dormir tranquilamente.

Es mejor mantener un horario regular de sueño ya que los niños no pueden controlar su ansiedad y estrés como lo hacen los adultos.

Sé un modelo a seguir para tus hijos

Crédito: Freepik

Los niños pequeños admiran a sus padres más que a nadie. Sus acciones y palabras pueden tener una gran influencia en el comportamiento de tu hijo.

Si quieres que tu hijo te respete, tus acciones deben definirse y la única manera de hacerlo es ser fiel a tus propias palabras.

Por ejemplo, si estás siguiendo una dieta equilibrada para perder peso, es bueno que la sigas y les muestres los resultados a tus hijos. Al ser constante, incluso los niños siguen tus pasos.

Este padre aplica un castigo diferente para el mal comportamiento de su hijo

© The Epoch Times en español. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción sin un permiso expreso.

Done a The Epoch Times

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político.

Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional.

Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.

Источник: https://es-mb.theepochtimes.com/si-tus-ninos-son-muy-traviesos-puedes-aplicar-estos-consejos-para-poder-educarlos-de-forma-efectiva_398620.html

¿Niños con enfermedad o niños traviesos?

Qué hacer con los niños traviesos

El dilema sobre si los niños son traviesos o tienen una enfermedad o trastorno principalmente lo sufren los padres.

Siempre hay claves, además de especialistas adecuados, que pueden despejar esa duda con objetividad.

Las líneas entre lo que se considera un comportamiento “normal” y uno patológico son delgadas para nosotros, pero para los expertos son claras, pues se basan en los síntomas

Cada vez se diagnostica a más niños en el mundo con trastornos de conducta como el déficit de atención (TDAH).

Según un estudio reciente el uso de fármacos para tratar estos trastornos se ha triplicado desde 1993. Y cada vez más nos preocupamos por el hecho o la posibilidad de tener a un hijo medicado.

Nos preguntamos si estará mi hijo enfermo o solo es un niño travieso. Para lo cual es bueno tener los síntomas claros.

Los niños con TDAH presentan problemas de atención, impulsividad, e hiperactividad.

Para hacer un diagnóstico, señalan los expertos, esos síntomas tienen que ser persistentes y estar presentes en todos los ambientes en el que se mueve el niño, es decir, la casa, la escuela, etc.

Además, debido a estos síntomas tienen dificultades para interactuar socialmente, problemas de comportamiento y mal rendimiento escolar.

Algunos datos sobre la enfermedad

  • El TDAH se da con mayor frecuencia en varones que en niñas. Pero su incidencia no presenta diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos.
  • Actualmente, se estima que el TDAH afecta a entre un 5% y un 10% de la población infantil y juvenil, y que representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.
  • Es un trastorno heterogéneo del desarrollo de naturaleza neurobiológica.

    Es un desorden biológico que tiene amplias repercusiones en la conducta de quien lo padece.

  • Se caracteriza por una atención lábil y dispersa, impulsividad e inquietud motriz exagerada para la edad del niño.
  • Este trastorno es conocido desde 1902.

  • Lo que más caracteriza a un niño con este trastorno, es su falta de atención. Cualquier detalle lo distrae, a mayores estímulos su dificultad para concentrarse aumenta.
  • En casa tienen dificultades para seguir órdenes, parece que no escuchan cuando se les habla.

    Son desorganizados, nunca saben donde han dejado sus cosas, sus juguetes, pierden el material escolar y son descuidados.

  • En el colegio cometen errores por no fijarse en los trabajos o en las diferentes actividades a realizar.

    Con frecuencia saltan de una tarea a otra sin terminarla, ya que evitan situaciones que implican un nivel constante de esfuerzo mental.

  • Con frecuencia actúan de forma inmediata, sin reflexionar. Sin pensar en las consecuencias o en el riesgo o el peligro, ni para sí mismos, ni para los demás.

¿Cómo diferenciar a los niños traviesos de los que padecen TDAH?

Los críticos afirman que la mala conducta infantil se está sobremedicando y que se están utilizando etiquetas médicas para disculpar la rebeldía infantil. El problema hasta hace algunos años era que no había una prueba para el trastorno, y se diagnosticaba en base a un cuestionario subjetivo.

Por suerte la historia ha cambiado.

Investigadores de la Universidad de Cardiff han conseguido establecer, por vez primera, las diferencias genéticas que presentan niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) con respecto a los niños traviesos y sanos. Los científicos esperan que esta constatación  permita evaluar clínicamente con rigurosidad una condición muy prevalente en niños y jóvenes, así como ayudar a superar su estigma.

El descubrimiento es claro: el trastorno por déficit de atención con hiperactividad tiene un origen genético. La investigación evidencia que el TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico. O, en otras palabras, que los cerebros de niños con TDAH son diferentes a los cerebros de otros niños.

Según declara la investigadora en un comunicado de la Universidad de Cardiff: “demasiado a menudo, la gente cree que este trastorno es causa de una mala educación o de una dieta pobre. Ahora se puede afirmar con confianza que el TDAH es una enfermedad genética, y que los cerebros de los niños que padecen esta condición se desarrollan de manera distinta”.

Por ello, si tienes dudas, lo mejor es consultar con un especialista. A veces nos alarmamos por conductas normales y otras pasamos por alto signos de alerta. La mejor forma de disipar la confusión será pidiendo ayuda profesional.

Te podría interesar…

Источник: https://eresmama.com/ninos-enfermedad-ninos-traviesos/

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: