Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Lo que puede hacer para cambiar la conducta de su hijo

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

La mejor manera de detener el comportamiento no deseado es ignorarlo. De esta manera funciona mejor durante un período de tiempo. Cuando desee que el comportamiento se detenga de inmediato, puede utilizar el método de tiempo de espera.

¿Cómo uso el método del tiempo de espera?

Decida con anticipación los comportamientos que tendrán como resultado un tiempo de espera (generalmente rabietas, o comportamiento agresivo o peligroso).

Elija un lugar de tiempo de espera que no sea interesante para el niño y que tampoco sea aterrador, como una silla, una esquina o un corralito.

Cuando esté lejos de su hogar, considere usar un automóvil o un área de descanso cercana como un lugar de para el tiempo de espera.

Cuando aparezca un comportamiento inaceptable, dígale al niño que el comportamiento es inaceptable y adviértale que lo dejará en un tiempo de espera si no detiene el comportamiento. Mantenga la calma y no parezca enojado. Si su hijo sigue comportándose mal, llévelo con calma al área del tiempo de espera.

Si es posible, mantenga un registro de cuánto tiempo ha estado su hijo en tiempo de espera. Coloque un temporizador para que su hijo sepa cuándo se acabó el tiempo. El tiempo de espera debe ser breve (generalmente 1 minuto por cada año de edad) y debe comenzar inmediatamente después de alcanzar el lugar de tiempo de espera o después de que el niño se calme.

Debe poder ver o escuchar al niño, pero no hable con él. Si el niño sale del área de tiempo de espera, llévelo de nuevo al área y considere volver a cero el temporizador. Cuando termine el tiempo de espera, deje que el niño salga del lugar. No hable sobre el mal comportamiento, sino busque formas de recompensar y reforzar el buen comportamiento más adelante.

¿Cómo fomento un nuevo comportamiento deseado?

Una forma de fomentar el buen comportamiento es usar un sistema de recompensas.

Los niños que aprenden que el mal comportamiento no es tolerado y que el buen comportamiento es recompensado tienen habilidades de aprendizaje que les durarán toda la vida.

Esto funciona mejor en niños mayores de 2 años de edad. Puede tomar hasta 2 meses para trabajarlos. Puede ser útil para los padres ser pacientes y mantener un diario de comportamientos.

Elija entre 1 y 2 comportamientos que le gustaría cambiar (por ejemplo, hábitos para ir a dormir, cepillarse los dientes o recoger juguetes). Elija una recompensa que su hijo disfrute.

Algunos ejemplos de buenas recompensas son un cuento más a la hora de acostarse, retrasar media hora el momento de acostarse, darles un bocadillo preferido o, para los niños mayores, ganar puntos para un juguete especial, un privilegio o una pequeña cantidad de dinero.

Explique al niño el comportamiento deseado y la consiguiente recompensa. Por ejemplo, dígale al niño: «Si te pones el pijama y te lavas los dientes antes de que termine este programa de televisión, puedes quedarte despierto media hora más». Solicite el comportamiento solo una vez. Si el niño hace lo que pide, entregue la recompensa.

Puede ayudar al niño, si es necesario, pero no se involucre demasiado. Debido a que cualquier atención de los padres, incluso la atención negativa, es tan gratificante para los niños, es posible que al principio prefieran tener atención de los padres en lugar de una recompensa.

Las declaraciones de transición, como «en 5 minutos se termina el tiempo de juego», son útiles cuando le está enseñando nuevas conductas a su hijo.

Este sistema le ayuda a evitar luchas de poder con su hijo. Sin embargo, su hijo no es castigado si decide no comportarse como usted lo pide. Simplemente no recibe la recompensa.

Ganarle al reloj (buen método para un niño que hace todo lentamente)

Pídale al niño que haga una tarea. Inicie el temporizador. Si la tarea se realiza antes de que suene el temporizador, su hijo recibirá una recompensa. Para decidir la cantidad de tiempo que le dará al niño, calcule el «tiempo récord» de su hijo para hacer esa tarea y agregue 5 minutos.

El juego del buen comportamiento (bueno para enseñar un nuevo comportamiento)

Escriba una lista corta de buenos comportamientos en una tabla y márquela con una estrella cada vez que vea el buen comportamiento. Después de que su hijo haya ganado un pequeño número de estrellas (dependiendo de la edad del niño), déle una recompensa.

Buenas marcas/malas marcas (el mejor método para niños difíciles y muy activos)

En poco tiempo (alrededor de una hora) ponga una marca en una tabla o en la mano de su hijo cada vez que lo vea realizando un buen comportamiento.

Por ejemplo, si ve a su hijo jugando en silencio, resolviendo un problema sin pelear, recogiendo juguetes o leyendo un libro, marque la tabla. Después de un cierto número de marcas, déle a su hijo una recompensa.

También puede hacer marcas negativas cada vez que se produce un mal comportamiento. Si hace esto, solo dé a su hijo una recompensa si hay más marcas positivas que negativas.

Pasar un tiempo en paz (a menudo útil cuando está preparando la cena)

Pídale a su hijo que juegue tranquilamente solo o con un hermano por un tiempo breve (tal vez 30 minutos).

Controle a su hijo con frecuencia (cada 2 a 5 minutos, dependiendo de la edad del niño) y dé una recompensa o una ficha por cada minuto que estuvieron tranquilos o jugando bien.

Aumente gradualmente los intervalos (pase de revisar el comportamiento de su hijo cada 2 a 5 minutos a revisar cada 30 minutos) pero continúe dando recompensas por cada período de tiempo en que su hijo estuvo tranquilo o jugó bien.

Источник: https://es.familydoctor.org/lo-que-puede-hacer-para-cambiar-la-conducta-de-su-hijo/

¿El TDAH aumenta el riesgo de tener problemas mentales?

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Los niños con TDAH tienen más probabilidad que otros niños de experimentar problemas mentales. Un estudio reciente siguió a individuos con TDAH desde los 8 años de edad hasta la adultez.

El estudio reportó que el riesgo de desarrollar problemas de conducta, dificultades de aprendizaje, ansiedad, depresión, abuso de substancias y autolesiones era mayor en aquellos que tenían TDAH.

La adolescencia es la etapa en la que las personas con TDAH tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental.

Pero el conocimiento es poder. Conozca qué conductas y síntomas pueden desarrollarse y cómo identificarlos. Así podrá actuar a tiempo, y el resultado será mejor para su hijo.

Problemas de conducta

Los problemas más comunes en niños con TDAH son las conductas desafiantes y agresivas. Esto incluye rehusarse (con más frecuencia que otros niños) a seguir las indicaciones de padres y maestros. Estos niños pueden tener crisis emocionales cuando les piden que hagan algo que les resulta difícil.

Los niños con TDAH tienden a volverse desafiantes en situaciones particulares, dice el Dr. Vasco Lopes, un especialista en TDAH y conductas disruptivas. Estas situaciones incluyen ocurren al hacer la tarea escolar, irse a dormir, dejar de jugar, sentarse y cenar. Estas situaciones son difíciles de tolerar debido a los déficits que son característicos del TDAH. Estos incluyen:

  • Prestar atención
  • Tolerar una situación aburrida
  • Controlar los impulsos
  • La transición de una actividad a otra
  • Controlar su nivel de actividad

Cuando la conducta desafiante se convierte en un trastorno

¿Es el patrón de conductas desafiantes o de oposición a la autoridad de su hijo lo suficientemente severo como para que la vida diaria en la escuela y en la casa sea muy difícil? Entonces podría ser diagnosticado con un trastorno. Estos son algunos de los diagnósticos o etiquetas que le podrían asignar después de una evaluación, dependiendo de su edad y sus síntomas.

  • Trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de conducta de no cooperar, desafiante, hostil e irritable con cualquier figura de autoridad. Este trastorno ocurre en alrededor del 50% de los niños con TDAH del tipo combinado y en el 25% de los niños con TDAH del tipo inatento.
  • Trastorno de conducta (CD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de comportamiento agresivo, disruptivo, deshonesto (frecuentemente miente y roba) y de romper las reglas. Alrededor de uno de cada cuatro niños con TDAH del tipo combinado también presentan un trastorno de conducta.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño está casi siempre irritable. Tiene momentos de mal humor frecuentes y severos que parecen desproporcionados con la situación. Muchos niños son diagnosticados primero con DMDD y luego reciben también un diagnóstico de TDAH.

El entrenamiento para padres puede ayudarlos a usted y a su hijo

Existen dos tipos de capacitación para padres que pueden ayudarlo a lidiar con las crisis desafiantes y emocionales de su hijo: La terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés) y la capacitación conductual para padres (PMT, por sus siglas en inglés).

  • Ambas enseñan cómo prestar atención a las conductas positivas de su hijo.
  • Ambas promueven la estrategia de ignorar conductas inapropiadas de poca importancia.
  • Ambas capacitan para establecer consecuencias consistentes con las conductas inapropiadas graves y las conductas agresivas.
  • PMT le enseña a los padres destrezas específicas (usualmente sin que su hijo esté presente).
  • PCIT hace que los padres interactúen con sus hijos, al mismo tiempo que reciben indicaciones del terapeuta sobre qué destrezas deben usar.
  • Ambos tipos de capacitación para padres han mostrado una reducción de las conductas disruptivas, agresivas y desobedientes.
  • Ambas reducen el estrés de los padres y mejoran la relación padre-hijo.

Diferencias en el aprendizaje

Las diferencias en la manera de aprender relacionadas con la lectura y las matemáticas son comunes en los niños con TDAH. Dependiendo de la edad, su hijo podría tener dificultad con:

  • Hacer rimas.
  • Asociar sonidos con símbolos.
  • Secuenciar los sonidos en el orden correcto.
  • Seguir instrucciones.
  • Pronunciar palabras que no le son familiares.
  • Confundir símbolos matemáticos básicos como “+” y “‒”.
  • Cometer los mismos errores de cálculo por descuido, una y otra vez.

Algunos niños aprenden aprenden con facilidad conceptos nuevos mientras escuchan la lección en el salón de clases. Pero reproducir y aplicar el nuevo conocimiento en la casa puede ser muy difícil.

Qué hacer: Si usted cree que su hijo puede tener una discapacidad del aprendizaje, la escuela está legalmente obligada a realizar una evaluación de acuerdo con la Ley para la Educación de Individuos con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

El tratamiento usualmente incluye fortalecer las habilidades y desarrollar una estrategia de aprendizaje diseñada para aprovechar esas fortalezas.

Un especialista en aprendizaje puede determinar los servicios o las adaptaciones que beneficiarían a su hijo en la escuela.

Depresión

El TDAH aumenta el riesgo de que un niño desarrolle depresión, particularmente en la adolescencia. Estas son algunas señales:

  • Irritabilidad
  • Cambios en las rutinas del sueño
  • Cambios en el apetito
  • Cambios en el rendimiento académico
  • Pérdida del interés en los amigos y las actividades que solía disfrutar
  • Miedos irracionales
  • Aislamiento de los miembros de la familia

Qué hacer: Si su hijo está mostrando síntomas de depresión por varias semanas y están interfiriendo con su vida en la escuela, con los amigos o en la casa, es el momento de solicitar una evaluación. El tratamiento para el TDAH no aliviará los síntomas de la depresión.

Los niños con depresión pueden ser tratados con terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés). En esta terapia, un psicólogo ayudará a su hijo a reconocer el patrón de pensamientos negativos y a cambiar ese patrón.

Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar y pueden ser tomados con la medicación para el TDAH.

Ansiedad

La ansiedad se manifiesta con frecuencia en niños y adolescentes con TDAH. Se manifiesta de diferentes formas:

  • Trastorno de ansiedad generalizada es cuando alguien está preocupado por todo y por nada en específico al mismo tiempo. La persona puede tener miedos y fobias relacionados con la escuela, ciertas comidas, gérmenes, etc.
  • Trastorno de ansiedad social es cuando alguien es extremadamente temeroso de gente que no conoce y situaciones nuevas hasta el punto que obstaculiza su vida en la escuela y con las amistades.
  • Trastorno de ansiedad por separación es cuando un niño es irracionalmente temeroso de separarse de sus padres o tiene miedo de que sus padres o algún otro miembro de la familia se muera.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo es cuando alguien está tiene miedos o pensamientos no deseados (obsesiones) y trata de controlarlos con conductas repetitivas (compulsiones).

Qué hacer: Si su hijo tiene miedos y preocupaciones que le causan angustia e interfieren con su vida en la casa o en la escuela, es importante que un especialista en salud mental lo evalúe para determinar si tiene ansiedad. La terapia cognitivo-conductual es muy efectiva en adolescentes con ansiedad. En casos muy severos, esta terapia se combina con medicación.

Abuso de substancias

Los adolescentes con TDAH son más propensos a tener problemas de abuso de substancias que los adolescentes sin TDAH.

Los niños con TDAH tienden a tener baja autoestima, y esto puede llevarlos a relacionarse con niños que pudieran estar abusando de las drogas y el alcohol.

Aunque los niños con TDAH tienen más riesgo de abusar de sustancias, aquellos que toman medicamentos tienen menos riesgo. Una de las razones es que los medicamentos ayudan a controlar la conducta impulsiva que conduce al abuso de substancias.

Qué hacer: Supervise a su hijo. Conozca a sus amigos. Pase tiempo con él. Asegúrese de saber dónde está y cuáles son sus actividades. La supervisión de los padres disminuye los problemas de conducta. Además déjele saber que usted está siempre disponible para hablar y ofrecer apoyo. Si su hijo desarrolla un problema de abuso de substancia es importante buscar tratamiento.

Autolesiones

Las adolescentes con TDAH tienen más riesgo que otras niñas de autolesionarse, como por ejemplo cortarse. Un estudio reportó que el 51% de las adolescentes diagnosticadas con el tipo combinado del TDAH reportaron cortes u otras formas de autolesión, comparado con 29% en adolescentes con TDAH del tipo inatento y con 19% en el grupo de control. Esté atento a:

  • La mención de autolesionarse
  • Cicatrices sospechosas
  • Heridas que no sanan o empeoran
  • Cortes en el mismo lugar
  • Aumento del aislamiento
  • Posesión de objetos cortantes como pedazos de vidrio
  • Usar mangas largas cuando hace calor
  • Evitación de actividades sociales
  • Muchas vendas autoadhesivas
  • Negarse a ir al vestidor o cambiarse de ropa en la escuela

Qué hacer: Actúe inmediatamente si se entera de que su hija se ha estado cortando. Es un hábito adictivo. Mientras más veces lo haga, mayor es la necesidad de volver a hacerlo. El tratamiento es más fácil si la conducta empezó recientemente. Comience por hablar con el médico que está tratando su TDAH.

No es justo, pero es inevitable el hecho de que los niños con TDAH tengan más probabilidad de tener otros problemas de conducta o de salud mental. La buena noticia es que los padres que saben a qué estar atentos y actúan enseguida pueden ayudar a prevenir que estas dificultades se vuelvan más graves.

Y la mejor noticia es que los estudios más recientes muestran que una vez que los niños alcanzan la adultez, desaparece el alto riesgo de estos problemas de conducta y mentales.

Saber a qué hay que estar atento y conseguir ayuda para su hijo al primer signo de que algo no está bien es la mejor manera de proteger a su hijo que tiene TDAH.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/add-adhd/does-adhd-raise-risk-mental-health-issues

Problemas de comportamiento en niños en edad preescolar

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

La mayoría de los niños que son tratados por problemas de comportamiento perturbador están en edad escolar: Han estado comportándose mal en clase, ignorando o desafiando las directrices  de los maestros, o siendo demasiado agresivos con otros niños.

Aunque en muchos casos estos niños han estado mostrando un comportamiento problemático años antes de empezar en la escuela.

Las señales de que los niños en edad preescolar pueden necesitar ayuda para aprender a manejar sus impulsos y regular su comportamiento incluyen:

  • Tal vez han estado teniendo más rabietas (y más graves) que los niños típicos de su edad
  • Tal vez son extremadamente difíciles de manejar para padres agotados y frustrados
  • Tal vez han sido expulsados ​​del preescolar o excluidos de las citas para jugar
  • Su comportamiento puede estar afectando la vida familiar y poniendo mucha presión sobre otros miembros de la familia
  • Los conflictos sobre su comportamiento pueden estar creando relaciones negativas con los padres
  • A los padres les preocupa que puedan herir a sus hermanos menores

¿Qué tipos de terapia son eficaces para los niños en edad preescolar?

A esta edad, la terapia dirigida a ayudar a los niños con problemas de comportamiento se centra en los padres, enseñándoles habilidades para dar forma al comportamiento del niño de manera más efectiva y restablecer las relaciones familiares de una manera más positiva.

  • La Terapia de Interacción Entre Padres e Hijos (PCIT, por sus siglas en inglés): En PCIT los padres reciben entrenamiento en vivo, de parte de terapeutas ubicados detrás de un espejo unidireccional, mientras conducen a niños con edades entre 2 y 7 a través de una serie de tareas y técnicas prácticas para establecer límites y responder eficazmente ante el comportamiento deseado y el indeseado. Generalmente, el entrenamiento requiere entre 14-17 sesiones semanales.
  • Entrenamiento Para Padres (PMT): En PMT los padres suelen ser vistos sin que el niño esté presente, aunque se puede pedir a los niños (de 3 a 13) que participen en algunas sesiones. Las habilidades para tratar de manera más efectiva con comportamientos desafiantes son enseñadas y modeladas por el terapeuta y luego se practica el juego de roles con los padres. Después de cada sesión, los padres practican las habilidades en casa.
  • Programa de Crianza Positiva (Triple P, por sus siglas en inglés): El Triple P está diseñado para tratar problemas de conducta infantil desde la infancia hasta la adolescencia y para promover relaciones positivas entre padres e hijos. Su objetivo es dotar a los padres con la información y habilidades que le permitan aumentar la confianza y la autosuficiencia en el manejo del comportamiento infantil.

¿Cuándo debe comenzar la terapia?

La evidencia demuestra que los niños son más receptivos a la terapia para cambiar el comportamiento hasta los 7 años. Cuanto más pequeños sean los niños al momento de ser tratados, más tiempo tendrán los padres para aplicar estas habilidades con ellos, explica la psicóloga del comportamiento Melanie Fernández.

“Tienes tiempo para fijar los logros, para consolidar estos tipos de interacciones positivas, para mejorar la trayectoria del niño a largo plazo “.

Cuando los niños pequeños se comportan de manera que los padres encuentran preocupante, a menudo se les dice que esperen, porque los niños crecerán y dejarán atrás ese comportamiento.

Pero la realidad es que cuando los niños no son capaces de actuar de manera apropiada para su edad, es mejor no esperar, dice el Dr. Fernández. Los niños están aprendiendo todo el tiempo, y cuanto más tiempo se tolera su comportamiento fuera de control, más firmemente arraigado se vuelve. “Cuanto más tiempo dura el comportamiento mal adaptado”, dice el Dr.

Fernández, “más difícil y más estresante es para los padres lograr cambiarlo”.

Los padres también pueden preocuparse de ser criticados por ser “padres helicópteros”, añade.

Sin embargo, el entrenamiento de los padres simplemente ayuda a los niños que son perjudiciales o están fuera de control a aprender habilidades que no han aprendido, a controlar sus impulsos y a responder eficazmente a las indicaciones. Les ayuda a evitar ser etiquetados como niños “problemáticos”.

¿Cómo puede un padre saber cuándo un niño podría beneficiarse de la terapia de padres?

Todos los niños de dos años, todos los de tres años, tienen rabietas y pueden resistir la instrucción de los padres, señala el doctor Fernández. A las dos años es natural que los niños digan no a muchas cosas.

El comportamiento realmente merece atención cuando “no” es la única respuesta que está recibiendo, y no cambia sin una gran pelea. Con las rabietas, es una cuestión de frecuencia, pero también cuan perturbadoras son.

Usted puede necesitar ayuda si está viendo no sólo rabietas frecuentes, sino también ataques de rabia intensa completos, donde el niño está molesto, llorando durante mucho tiempo e inconsolable.

Todos los padres sienten ganas de halarse el pelo en ciertos momentos, pero usted debe pensar en obtener ayuda cuando el comportamiento difícil se convierte en una cosa regular, cuando está causando angustia en la familia, cuando usted está empezando a deprimirse, o está tan estresado que comienza a tener problemas para gustarle su hijo.

No es raro escuchar a los padres decir: “Amo a mi hijo, pero es difícil, porque todo es una pelea”.

Otra señal de un problema es si se encuentra teniendo que ajustar su estilo de vida porque realmente no puede ir a muchos lugares, ni siquiera a los lugares para niños.

Si no puede hacer un viaje al supermercado porque terminará con gritar, llorar o pelear, podría ser hora de obtener ayuda.

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¿Qué pasa con los niños que no se comportan mal, pero simplemente no obedecen órdenes?

Otro problema es lo que los terapeutas del comportamiento llaman “incumplimiento pasivo”, cuando usted le ha dicho a su hijo que haga algo seis, siete, ocho veces, y simplemente no lo hace.

Él dice: “Un minuto más” o “Ya voy”, o “Estoy jugando”, o simplemente lo ignora cuando usted sabe que le ha oído. Eso se pone problemático, porque en el futuro, la escuela no va a trabajar si el niño no cumple con las solicitudes de los maestros.

Incluso cosas como cruzar la calle son peligrosas si el niño incumple aunque sea pasivamente ante un, “Por favor, toma mi mano.”

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¿Qué ocurre en el entrenamiento de padres?

Los programas varían en los enfoques, pero lo que tienen en común es que a los padres se les enseña cómo interactuar con su hijo de una manera positiva que sea apropiada para el desarrollo, y luego a establecer expectativas razonables para su hijo y a comunicar esas expectativas de una manera que hace que sea más probable que su hijo lo escuche.

Los padres aprenden una manera muy consistente y predecible de darle seguimiento cuando sus hijos hacen y no escuchan. Practican con tanta frecuencia que la respuesta se convierte en automática, por lo que saben cómo reaccionar incluso en situaciones dudosas o que parecen excepciones.

La intervención temprana es importante porque ayuda a los niños a aprender nuevos comportamientos antes de que hayan construido todo su estilo de vida en torno a malos hábitos y comportamientos que crean una experiencia muy negativa tanto en casa como, más adelante, en la escuela.

Los niños también necesitan y quieren tener una relación positiva con sus padres, otros adultos y otros niños. Cuanto antes podamos ayudarles a ser eficaces en eso, más felices y más exitosos van a ser.

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Источник: https://childmind.org/article/problemas-de-comportamiento-en-ninos-en-edad-preescolar/

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