Qué hacer con un niño inquieto

¿Mi hijo es hiperactivo o inquieto?

Qué hacer con un niño inquieto

Muchos padres acuden a las consultas de Psicología preocupados porque su hijo pueda padecer TDAH.

De hecho, en los últimos tiempos ha aumentado la prevalencia de los casos con TDAH, hasta el punto que en España el 5% de los niños en edad escolar han sido diagnosticados con este trastorno.

Sin embargo, en algunos casos no se trata de hiperactividad sino tan solo de que el niño es inquieto.

Expectativas irreales sobre la infancia

A veces los padres tienen expectativas irreales sobre el comportamiento de los niños, las cuales hacen que confundan la energía y el nivel de actividad propios de la infancia con un trastorno de hiperactividad.

Los adultos deben comprender que a la mayoría de los niños les resulta difícil mantenerse concentrados y tranquilos en una misma actividad durante horas.

Algunos pueden hacerlo, pero suelen ser casos excepcionales.

Como regla general, la capacidad plena para regular la atención y el comportamiento se adquiere a los 12 años. A los 5 años los procesos de inhibición todavía no han madurado lo suficiente, lo cual explica por qué muchos niños actúan de manera impulsiva o les cuesta concentrarse. No obstante, eso no significa que exista necesariamente un TDAH.

Las diferencias entre la hiperactividad y la inquietud

El TDAH es un trastorno con una base neurobiológica que afecta la capacidad del niño para controlar sus impulsos y mantenerse concentrado. Esos síntomas se deben manifestar en diferentes contextos, incluyendo el hogar y el colegio. Como resultado, el niño suele desarrollar problemas de aprendizaje.

Hay que tener en cuenta además que existen diferentes tipos de trastornos de atención: el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA-H), que a su vez está compuesto por tres subtipos: predominantemente inatento, predominantemente hiperactivo-impulsivo o combinado.

El niño que sufre el tipo inatento tendrá dificultades para concentrarse pues se distrae con facilidad, pero no manifestará un exceso de actividad. Es el típico niño que puede permanecer sentado tranquilamente pero sin prestar atención porque su mente se halla en otra parte.

El tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo se caracteriza por un exceso de actividad. En ese caso el niño no logra estar tranquilo, interrumpe constantemente, responde precipitadamente y actúa por impulso. A menudo, ese exceso de actividad también afecta la capacidad atencional.

Sin embargo, lo cierto es que la hiperactividad, la impulsividad y la falta de atención son solo la punta del iceberg en el TDAH. Estos niños sufren otros problemas menos conocidos que los diferencian de los niños inquietos, como por ejemplo:

  • Dificultades para procesar la información. Muchos de los niños con hiperactividad tienen problemas para “desacelerar” lo suficiente como para poder procesar información con precisión. Esto suele generar dificultades en el aula, donde los maestros esperan que los estudiantes interpreten y respondan con rapidez y exactitud a la educación. Esa es una de las razones por la que los niños con TDAH suelen tener problemas de aprendizaje.
  • Frustración y agobio. Los niños con TDAH suelen abrumarse con facilidad y tienen problemas para gestionar sus emociones, cediendo rápidamente a la frustración. Estas dificultades suelen interferir en sus relaciones sociales, lo que les lleva a tener problemas con sus coetáneos, generando una sensación de aislamiento y una baja autoestima.
  • Dificultades en las funciones ejecutivas. A los niños con TDAH les resulta difícil organizar, planificar, priorizar, prestar atención y recordar detalles. Esas dificultades en las funciones ejecutivas, que están reguladas fundamentalmente por los lóbulos frontales, suelen causarles problemas en su vida cotidiana.
  • Inmadurez en el desarrollo. Los niños con TDAH suelen ser menos maduros en comparación con sus coetáneos. Un niño de 11 años con hiperactividad pensará y se comportará como un niño más pequeño, en vez de estar camino a la adolescencia.

Los niños inquietos no suelen manifestar muchos de esos problemas.

El niño inquieto tiene un exceso de energía y, si bien puede haber momentos en los que no preste atención y se muestre irritable, normalmente es capaz de controlar sus impulsos y emociones, prestar atención durante largos periodos de tiempo cuando algo le interesa y comportarse de manera bastante adecuada en los contextos sociales si los adultos se lo exigen. En cualquier caso, ante las dudas, siempre es mejor contar con la opinión profesional de un psicólogo.

Источник: https://www.etapainfantil.com/hijo-hiperactivo-inquieto

Niños y niñas inquietos. 10 Claves para ayudarles a canalizar su energía

Qué hacer con un niño inquieto

Los niños y niñas inquietos, son muy nerviosos, no paran de moverse, tienen mucha energía y tienen que sacar esa energía en forma de acción.

Cuando esto ocurre, la familia no para, el pequeño está constantemente en movimiento, juega, está en actividad constante, rompe cosas, y pone de los nervios a los adultos que le rodean.

Esto hace que normalmente las situaciones acaben en conflicto.

Es normal que los pequeños muestren vitalidad y sean activos, no debemos preocuparnos demasiado por ello, pero al mismo tiempo es fundamental que desarrollen hábitos adecuados y sanos para emplear esa energía de forma productiva.

Por qué los niños son inquietos

Los niños y niñas nerviosos, son muy activos, debemos entender que no es su intención molestar a los demás. Estos niños tienen mucha tensión, y necesitan canalizarla de alguna forma. La inquietud es su manera de descargar tensión. Es necesario para ellos sacar esa activación que llevan dentro.

Los niños y niñas están descubriendo el mundo, todo les llama la atención y despierta su curiosidad, todo es asombroso, las cosas nuevas les causan excitación.

También determinadas situaciones de tensión, como el miedo, la sorpresa e incluso la alegría le causaran tensión y esta tiende a salir fuera en forma de conducta inquieta. Es importante que aprendan a canalizar esa tensión y sacarla con otras manifestaciones de conducta más adecuadas y productivas.

Toda esa vitalidad puede ser buena y provechosa para ellos, pero la están empleando en acciones poco adecuadas, desaprovechando las posibilidades que les proporciona.

10 Claves para ayudarles a canalizar su energía

  1. Favorece el hábito de estar quietos y tranquilos un rato.

Busca actividades tranquilas y agradables e interesantes para el niño o niña, puede ser la lectura de un cuento, un juego de mesa, etc.

Trata de habituarlo diariamente a realizar esta actividad durante un rato. Comienza por intervalos cortos de tiempo y a medida que adquiera el hábito, podemos ir subiendo los tiempos.

  1. Haz de ejemplo y No pierdas los nervios, entiende que no pueden evitarlo.

Se comprensivo con ellos y actúa como modelo. Cuando el pequeño está inquieto es habitual que las personas que le rodean se pongan nerviosas también y respondan con poca calma, debemos mantener la calma en todo momento. Los niños y niñas aprenden mucho de lo que ven.

  1. Ayúdale a que canalice su energía de forma positiva.

Busca alguna actividad con la que pueda descargar su tensión. Si pretendemos que el pequeño este en casa toda la tarde viendo la tele, no descargará esa tensión y se mostrará inquieto. Practica algún deporte con él, llévale a montar en bici, al parque, o cualquier deporte que le interese.

  1. Practica técnicas de relajación.

Es bueno emplear en determinados momentos en los que no se pueda descargar la tensión con otra actividad, técnicas de relajación. Le enseñamos de esta forma una conducta alternativa que le ayuda a relajarse y descargar los nervios.

  1. Ayúdale a relajarse con un clima tranquilo y relajado en casa.

Si el clima familiar es tenso, el pequeño vivirá en un ambiente de tensión y estará nervioso, al igual que él nos contagia los nervios a nosotros, las situaciones de tensión hacen que este nervioso.

  1. Refuerza al pequeño cuando este calmado.

Cuando el niño o niña este calmado, reforzaremos esta conducta prestándole atención, verbalizando lo contentos que estamos hoy que podemos hacer determinadas cosas, como trabajar, leer, etc.

  1. No le etiquetes como inquieto o malo por ello.

Entiende que no puede evitarlo, enséñale a canalizarlo de otra manera, pero no hagas que se sienta mal por algo que va en su forma de ser. Hazle saber que lo que te molesta es su comportamiento, y porque te molesta, no el pequeño en cuestión.

  1. No refuerces su conducta cuando esta está demasiado nervioso.

En muchas ocasiones cuando el niño o niña está nervioso le prestamos más atención, de esta manera estamos reforzando su comportamiento. Debemos intentar no prestarle mucha atención cuando este muy inquieto.

  1. Fomenta su atención con diferentes actividades tranquilas,  puzles, cuentos, juegos de mesa, busca las diferencias, etc.
  2. Anímale a que termine las actividades que realiza.

Los pequeños inquietos tienden a no parar y a cambiar de actividad constantemente. Es importante que le animemos a finalizar las actividades, como rutina de acción.

© 2018 Niños y niñas inquietos. 10 Claves para ayudarles a canalizar su energía por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga para la Escuela de padres del Portal educativo Educapeques

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Источник: https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/ninos-inquietos.html

TDAH

Qué hacer con un niño inquieto

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En algún momento, todos los niños tienen dificultad para prestar atención, escuchar, sentarse quietos o esperar su turno. Pero los niños con TDAH tienen problemas con estas cosas casi todo el tiempo.

Los niños con TDAH no se comportan de esta manera a propósito. El TDAH es un trastorno médico que afecta la atención y el autocontrol. Debido al TDAH, les cuesta más mantenerse concentrados. El TDAH también puede hacer que los niños sean más inquietos que otros niños de su edad.

A los niños con TDAH tal vez les cueste mucho controlar su comportamiento y se metan en problemas más a menudo. Esto puede hacer que les resulte difícil hacer cosas como prestar atención en la clase o llevarse bien con otros.

TDAH significa trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Este es el término médico para las dificultades con la atención y el autocontrol que pueden hacer que los niños sean inquietos y se muevan mucho.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH?

Es posible que los niños con TDAH:

  • tengan dificultad para escuchar y prestar atención
  • necesiten muchos recordatorios para hacer las cosas
  • se distraigan fácilmente
  • parezcan distraídos
  • sean desorganizados y pierdan las cosas
  • no se sienten tranquilos ni esperen su turno o no sean pacientes
  • hagan la tarea escolar u otras tareas a las apuradas o cometan errores por descuido
  • interrumpan mucho y hablen o griten en la clase, cuando no deberían hacerlo
  • hagan cosas que no debieran, incluso aunque sepan que no es correcto
  • se sientan inquietos, ansiosos, frustrados y aburridos

Si un niño presenta muchos de estos síntomas y estos problemas aparecen la mayor parte del tiempo, es posible que tenga TDAH.

¿Cómo determinan los médicos si un niño tiene TDAH?

Si los padres creen que es posible que su hijo tenga TDAH, pueden hablar con el médico. No existen análisis de laboratorio o de sangre para el TDAH. Pero los médicos están capacitados para saber qué síntomas buscar.

Si tus padres te llevan a que te revisen para comprobar si tienes TDAH, el médico te hará preguntas sobre lo que está ocurriendo en tu vida y en la escuela. El médico te hará preguntas como si tienes problemas para hacer la tarea, sentarte quieto, calmarte o escuchar y desde hace cuánto tiempo te ocurre.

El médico se asegurará de que la causa no sea otro problema de salud o aprendizaje. Probablemente, el médico les pedirá a tus padres y maestros que completen listas de verificación.

¿Cómo se trata el TDAH?

Si un médico determina que tienes TDAH, recibirás tratamiento para ayudarte. Esto puede ser un gran alivio. Puede resultar difícil sentir que siempre te estás esforzando para hacer cosas con las que los otros niños no parecen tener dificultades.

Para ayudar a los niños con TDAH, los médicos pueden hacer lo siguiente:

  • Recetar medicamentos. Los médicos les pueden dar a los niños medicamentos que mejoran la capacidad del cerebro para prestar atención, calmarse y ser más pacientes.
  • Proporcionar terapia. Los terapeutas pueden ayudar a los niños a aprender a ser más pacientes, controlar sus sentimientos y adquirir autocontrol. Pueden ayudar a los niños a ver lo mejor de sí mismos y descubrir en qué son buenos y cómo hacer uso de sus fortalezas.
  • Ayudar a los padres a descubrir qué pueden hacer. Los padres pueden hacer cosas para ayudar a los niños a escuchar mejor; por ejemplo, decirles una cosa por vez. Pueden ayudar a los niños a organizar sus cosas en el hogar. Pueden darles aliento, amor y apoyo.

No son únicamente los médicos y los padres quienes ayudan a los niños con TDAH. A veces, las escuelas les hacen a los niños un plan de aprendizaje que recibe el nombre de «IEP» y está diseñado exclusivamente para ellos.

Los maestros también pueden hacer lo siguiente para ayudar a los niños con TDAH para que les vaya bien en la clase:

  • Dividir el trabajo escolar en partes.
  • Ayudar a los niños a organizar sus cosas.
  • Asegurarse de que los niños se sienten donde tengan menos probabilidades de distraerse; por ejemplo, lejos de una puerta o una ventana.
  • Darles a los niños breves descansos para levantarse y moverse durante la clase.

Existen cosas que los niños con TDAH pueden hacer para ayudarse a sí mismos. Por ejemplo, las siguientes:

¿Cuáles son las causas del TDAH?

El TDAH es provocado por diferencias en la capacidad del cerebro para prestar atención, tranquilizarse y ser pacientes. No está claro qué es lo que provoca estas diferencias en el cerebro, pero los médicos saben que el TDAH está en los genes de una persona. La mayoría de los niños con TDAH tienen un padre o un pariente con TDAH.

El TDAH no se debe a la ingesta de demasiado azúcar. Y no es algo que un niño haga a propósito.

¿Qué sienten los niños con TDAH?

A veces, tener TDAH puede resultar difícil. Los niños tal vez reciban un reto por cosas que no pueden evitar; como no escuchar, perder los estribos o hacer las cosas demasiado rápido. Esto puede hacer que se sientan mal con ellos mismos. Por momentos, es posible que se culpen a sí mismos por el TDAH. Pero los niños no tienen la culpa de tener TDAH.

Los padres, los maestros y los terapeutas pueden ayudar a los niños a mejorar en los aspectos de prestar atención, relajarse y adquirir autocontrol. Pueden enseñarles a los niños a hacer uso de sus fortalezas y su energía de formas positivas. Los niños con TDAH pueden mejorar su atención y autocontrol, mejorar en la escuela y las actividades que disfrutan y sentirse bien con ellos mismos.

Revisado por: Shirin Hasan, MD

Fecha de revisión: noviembre de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/adhdkid-esp.html

Entender la hiperactividad de su hijo

Qué hacer con un niño inquieto

Hay muchos niños que son muy activos, pero son capaces de controlarse cuando es momento de parar y calmarse. Podrían patear un balón durante un minuto y cinco minutos más tarde sentarse a leer tranquilamente.

Sin embargo, algunos no pueden quedarse quietos. Constantemente están moviéndose, agarrando cosas o hablando o corriendo aunque se les diga que dejen de hacerlo. Va más allá de que sean activos. Los expertos los describirían como hiperactivos.

Los niños no actúan así a propósito. Tienen necesidad de moverse y aún no han desarrollado las habilidades para controlarse.

Algunas personas critican a los niños hiperactivos porque creen que son indisciplinados o rudos. También podrían hacer comentarios desagradables que les causen malestar y vergüenza (a ellos o a usted).

Si su hijo está en constante movimiento, puede que se haga preguntas sobre su comportamiento. Conozca más acerca de la hiperactividad en los niños.

Comportamiento hiperactivo que podría estar viendo

¿Qué es la hiperactividad? Algunos creen que es cuando los niños están corriendo todo el tiempo, pero es mucho más que eso.

La hiperactividad es estar constantemente activo de maneras inapropiadas en un momento o lugar determinado. La gran diferencia es el hecho de que sea constante. Si sucede una o dos veces, nadie le daría mucha importancia.

Estos son varios ejemplos de lo que podrían hacer a menudo los niños hiperactivos:

  • Correr y gritar cuando juegan, incluso cuando están en un espacio cerrado.
  • Pararse en clase y caminar mientras el maestro habla.
  • Moverse con tal rapidez que tropiezan con personas y cosas.
  • Jugar muy bruscamente y herir accidentalmente a otros niños o a ellos mismos.

La hiperactividad puede evidenciarse de manera diferente dependiendo de la edad y del niño. Estas son algunas conductas que usted podría observar, más allá de correr y saltar:

  • Pareciera que no para de hablar.
  • Interrumpe a otros con frecuencia.
  • Se mueve de un lugar a otro con rapidez y a menudo torpemente.
  • Continúa moviéndose incluso cuando está sentado.
  • Tropieza con cosas.
  • Es inquieto y necesita tocar y jugar con todo.
  • Tiene dificultad para sentarse a comer y realizar actividades en silencio.

Qué puede causar la hiperactividad

La hiperactividad no es lo mismo que ser muy activo: es constante y no la pueden controlar. Los niños no son hiperactivos por falta de disciplina o porque sean rebeldes.

De hecho, los que son demasiado activos suelen querer tranquilizarse para poder ser parte de lo que está ocurriendo a su alrededor.

Puede ser muy frustrante tener dificultad para realizar lo que saben que se espera de ellos.

La edad es algo a tener en cuenta. Los niños tardan en desarrollar las habilidades de autorregulación que necesitan para controlar su comportamiento, y no todos se desarrollan a la misma velocidad. Un niño podría tener un buen autocontrol a los 4 años, mientras que otro lo logra cuando tiene 6 años.

Sin embargo, llega un momento en el que la mayoría de los niños en un rango de edad tienen habilidades de autorregulación similares. Es en ese momento cuando se suele evidenciar si los niños tienen algún retraso.

Una de las causas principales de la hiperactividad es el TDAH, una condición común causada por diferencias a nivel del cerebro.

La hiperactividad es un síntoma fundamental del TDAH. El TDAH no desaparece al crecer, pero la hiperactividad a menudo sí, o al menos se vuelve menos extrema. Eso suele ocurrir en la adolescencia. (Lea más acerca de la hiperactividad en los adolescentes).

También existen condiciones médicas, físicas y mentales, que pueden causar hiperactividad. Los problemas de tiroides, la falta de sueño, la ansiedad y los traumas relacionados con situaciones de abuso son algunos de ellos. El inicio de la pubertad también puede causar que los chicos sean hiperactivos.

Cómo ayudar a los niños hiperactivos

Busque patrones de conducta en su hijo. ¿Cuándo es más hiperactivo? ¿Cómo se evidencia su hiperactividad? Por ejemplo, tal vez luzca como intranquilidad, movimientos nerviosos o hablar constantemente. Esos patrones lo ayudarán a ser específico cuando hable con el médico o el maestro de su hijo.

El maestro es una fuente valiosa de información. Hable con él para saber lo que está ocurriendo en el aula y si tiene alguna recomendación que usted pueda probar en casa. Por ejemplo, tal vez permita descansos o que su hijo manipule un objeto durante la clase.

Si su hijo tiene dificultad para sentarse a hacer la tarea o cenar, antes de empezar permítale que haga una actividad repetitiva durante 10 minutos. Los crucigramas, rompecabezas y juegos de cartas son algunas opciones.

La hiperactividad puede ser difícil para toda la familia (así como para los maestros). Algo importante que usted puede hacer es ayudar a su hijo a no sentirse mal o avergonzado. Explíquele que la hiperactividad es común y que mejorará con apoyo y el paso del tiempo.

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El equipo de Understood está integrado por entusiastas escritores, editores y moderadores de la comunidad en línea. Muchos de ellos tienen hijos que piensan y aprenden de manera diferente.

Bob Cunningham (EdM) es director ejecutivo del desarrollo del aprendizaje en Understood.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/hyperactivity-impulsivity/understanding-your-childs-trouble-with-hyperactivity

Mi hijo es muy inquieto, ¿qué puedo hacer?

Qué hacer con un niño inquieto

Algunas personas suelen decir que, cuando veas a un niño tranquilo, preocúpate. La actividad en los niños no solo es natural, sino también sana. Sin embargo, hoy en día se ha corrido como la pólvora una tendencia a etiquetar a los niños con un trastorno en cuanto se mueven un poco más de lo “normal”. De ahí que muchos padres se pregunten: “¿Mi hijo es muy inquieto?”.

No todo niño inquieto es hiperactivo

Si te has preguntado si tu hijo es demasiado inquieto, antes que nada conviene diferenciar entre lo que es un niño hiperactivo y uno simplemente activo, movido e incluso travieso.

Afortunadamente, hoy contamos con mucha información muy detallada y precisa acerca del trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH).

No obstante, con el aumento del diagnóstico que ha habido en los últimos años, la Organización Mundial de la Salud se ha tomado muy en serio la tarea de apuntar algunos comportamientos sobre los cuales se puede empezar a analizar si un niño podría padecer este trastorno:

  • Dificultad para prestar atención a tareas que no tienen una recompensa inmediata o que no aportan un alto nivel de estimulación.
  • Poca atención para atender a los detalles y para mantener un esfuerzo mental sostenido.
  • Se distraen con facilidad y no prestan atención cuando se les habla directamente.
  • Son olvidadizos y suelen perder las cosas.
  • Se les dificulta la planificación.

“La desatención puede no ser evidente cuando el individuo está enganchado en tareas que proveen estimulación intensa y frecuentes recompensas”
—OMS—

  • Tienen demasiada actividad motriz y muestran dificultad para permanecer quietos.
  • Son impulsivos, no piensan en las consecuencias de sus actos u opiniones.
  • Muestran dificultad para esperar su turno en conversaciones, juegos o en otras actividades.

Mi hijo es muy inquieto y no sé qué hacer

Los niños tienen mucha energía y eso esta bien. En ocasiones, lo que sucede es que no sabemos cómo canalizarla de forma adecuada. Lo único que necesitan son medios para desahogarse, comprensión y una buena marcación de límites.

Sin embargo, es cierto que hay niños que tienen un exceso de energía sin que esto llegue a ser hiperactividad. En estos casos, hay ciertas consideraciones a tomar en cuenta.

Mucha comunicación

Si tu hijo es muy inquieto, necesita saber más que cualquier niño lo que va a suceder. A todos los niños en general les causa cierta ansiedad no saber qué va a pasar; de ahí que sean tan beneficiosas para ellos las rutinas.

Un niño activo requiere que le vayas comunicando su día a día, que seas muy estricto con sus hábitos y que le repitas de forma amorosa todos los pasos a seguir.

Límites muy claros

Cuando un niño no tiene los límites claros, se siente perdido, sin contención. Eso le causa mucho nerviosismo e inseguridad. Las reglas deben ser firmes, pero comprensivas. No puedes cambiarlas constantemente o titubear a la hora de pedirle que las cumpla.

Tú eres su mayor apoyo

Necesitan tenerte cerca, poder confiar en ti y caminar hacia su autonomía al tiempo que comprueban que eso no va a suponer una pérdida de tu cariño. Es normal que a veces no te apetezca quedarte con ellos mientras se duermen, o que no encuentres el tiempo para acurrucarlos en tus brazos para calmarlos antes de perder tú también la calma, pero es muy necesario.

Un entorno a su medida

A los infantes les encanta sentirse útiles, que esa energía sirva para colaborar en las tareas domésticas en función de su edad. Adapta la cocina con un escalón para que puedan ayudarte a batir los huevos o a preparar su merienda. Asimismo, deja a su alcance sus juguetes y sus libros para que desarrollen su independencia.

Anticípate

Nadie mejor que tú conoces a tu hijo, así que estate atento a sus señales de alarma. Si sabes que con el azúcar se estimula demasiado, evita darle golosinas.

Por otro lado, si estás al tanto de que después de una fiesta está muy nervioso, llévatelo un poco antes de que se revolucione y, al llegar a casa, dale un baño con agua caliente y un masaje para apaciguar su ánimo.

Las actividades que necesita

Tu hijo tiene que poder descargar ese extra que lleva dentro. Por lo tanto, llévalo al parque, déjalo correr, que trepe, que salte y que disfrute al aire libre todos los días posibles. En este sentido, un deporte puede ayudarlo muchísimo a canalizar mejor esa energía.

Más allá de esto, a los niños inquietos también les sienta muy bien sentarse unos minutos a hacer actividades que reclamen su atención y desarrollen su motricidad fina. Ejemplos de ello son los rompecabezas, la plastilina, los juegos de construcción, la pintura de dedos, etc.

Finalmente, es aconsejable que practiques algunas técnicas de relajación con ellos. Los niños suelen participar de buen agrado si les explicas bien de qué se trata; cuando empiecen a notar lo bien que se sienten al hacerlo, te lo pedirán ellos solos.

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Источник: https://eresmama.com/mi-hijo-es-muy-inquieto-que-puedo-hacer/

HIJOS HIPERACTIVOS O MUY MOVIDOS. ¿QUÉ PODEMOS HACER?

Qué hacer con un niño inquieto

No deja de moverse en la silla, tarda una eternidad en hacer los deberes, se distrae por tonterías, he de estar constantemente a su lado, tengo que repetir la misma orden cinco veces para que obedezca (si es que obedece)… 

Todos los niños se mueven, es normal y es lo que toca en la infancia, pero hay niños que no paran quietos y que se lo ponen muy difícil a sus padres.

Un niño hiperactivono para de moverse, corre en vez de andar, salta, necesita estar en movimiento aunque no haya ninguna finalidad, le cuesta acabar las tareas y suele saltar de un juego a otro, sin recoger y sin acabar.

Desobedece o le cuesta bastante obedecer, no es que sea malo, es que no atiende y menos las órdenes que son un rollo.

Es el rey de las rabietas, es expresivo para lo bueno y para lo malo, cuando se enfada, se enfada muchísimo y cuando está contento está excitadísimo.

Es impulsivo y no piensa las cosas antes de actuar, por eso a veces se puede mostrar agresivo, porque no controla, sus emociones pasan a acciones sin ningún filtro. Suelen tener dificultades en el aprendizaje también.

Ya conocemos bien la proliferación del diagnóstico de TDAH en nuestra sociedad. Pero no siempre es un diagnóstico acertado. Lejos de intentar explicar en este post que sería patológico y que no, lo que pretendo es orientar a aquellos padres que tienen hijos muy movidos independientemente de que puedan tener este trastorno o no.

Cada vez soportamos menos la conducta irregular de los niños, cuando nuestro hijo no se ajusta a nuestras expectativas, nos frustramos y acabamos buscando desesperadamente una solución. Cuando la verdadera solución pasa por aceptar a tu hijo tal y como es.

Una vez fui a una conferencia de Francisco Castaño Mena y Pedro García Aguado y dijeron una frase que uso muchísimo en la escuela de padres y madres:

“Hay niños redondos y niños cuadrados” A los redondos les pones el pañal, les das un leve empujoncito y ruedan solos, los cuadrados no ruedan y necesitan que les vayas dando empujoncitos a cada paso.

Está claro que los niños muy movidos son cuadrados y requieren de mucho más esfuerzo por parte de los padres para poderlos educar.

Los padres en general no estamos preparados para contener a un hijo inquieto.

Los horarios laborales, las prisas, la escasa tolerancia a la conducta desobediente, fomenta en muchos casos una ruptura emotiva de las relaciones padres-hijos, creando un círculo vicioso de nervios e irritación que refuerza precisamente las conductas que queremos evitar.

Para mí hay dos tipos de hiperactividad, la ambiental y la patológica.

La ambiental es la que aparece en niños muy movidos, desobedientes y energéticos que desbordan a sus padres que no pueden enseñarlos a autocontrolarse.

La hiperactividad patológica es un cuadroneurológico y psicológico más complicado que requiere de un buen diagnóstico y tratamiento adecuado. Pero en ambos casos, la actuación de los padres debe ser la misma:

¿QUÉ PUEDO HACER SI MI HIJO ES MUY MOVIDO?

El primer paso es la aceptación. Nuestro hijo es como es. Quién tiene más de un hijo lo sabe, no hay dos hijos iguales. Habrá cosas que no vamos a poder conseguir nunca: que baje las escaleras como una persona (las baja corriendo, saltando o por la barandilla), que deje de moverse, que se siente como las personas…Sencillamente no puede

Deja ya de pelearte! Es una batalla perdida. Acéptalo como es y guarda tus energías para pelearte por batallas más importantes, que seguro que vendrán.

Elige bien los límites que vas a poner. Todos los niños, movidos o no, necesitan límites. Pero ellos los necesitan más. Debe tener pocos, muy pocos.

No pongas límites que sabes deantemano que no va a poder cumplir (comer sentado una hora sin levantarse de la silla) y que además no sirven de nada.

Pon los importantes como por ejemplo los que tengan que ver con su integridad física (cruzar la carretera o subirse a un árbol). Son niños propensos a los accidentes.

Sé muy constante y recuérdales el límite cada vez que haga falta. No des por hecho que se acuerda porque no lo hace. Háblale claro, frases cortas y sencillas.

Los niños movidos son niños eternamente castigados, se les acumulan los castigos y además no suelen servirles de nada. Úsalo solo para lo verdaderamente importante, de lo contrario siempre le estarás castigando. En este tipo de niños, castigar sirve de poco.

  1. Evita los enfrentamientos

A estas alturas, ya sabrás en qué momentos tu hijo/a puede estallar. Cuando está muy cansado/a, cuando está muy contento/a por algo, cuando hay mucha gente… Son niños que suelen mostrarse todavía más inquietos y nerviosos cuando están con más gente y suelen estar más tranquilos cuando están solos.

Si está muy cansado o está rodeado de gente, evita los enfrentamientos, muéstrate más permisivo. No son momentos para educar, son momentos para contener. Sé paciente y sé más flexible con su comportamiento.

  1. No lo critiques delante de la gente

Si lo haces abrirás la veda. Si yo etiqueto a mi hijo/a delante de la gente, haré que se fijen más en él o ella. Imagínate una comida familiar, todos los niños jugando antes de entrar en el restaurante y el tuyo es el primero en subirse al árbol.

Sin pensarlo dices “es que no para quieto, siempre tiene que dar la nota” y automáticamente haces que todo el mundo se fijeen el mal comportamiento de tu hijo/a.

Si en la misma situación te acercas a tu hijo/a, sin llamar la atención de nadie, lo coges y lo bajas del árbol proponiéndole una actividad alternativa y menos peligrosa, el incidente pasará desapercibido y nadie etiquetará a tu hijo/a.

Es muy importante no infravalorarlo delante de todo el mundo porque se sentirá atacado y menospreciado y conseguirás exactamente lo contrario de lo que quieres, conseguirás que te rete más y te desobedezca. Un niño atacado es un niño resentido que se llena de ira y de rabia. Cuando sentimos rabia no nos apetece portarnos bien, todo lo contrario, nos apetece liarla.

Rutina, rutina y más rutina. Les dará seguridad saber lo que les toca hacer en cada momento. Son desorganizados por naturaleza, por eso necesitarán mucha ayuda en este sentido.

La rutina es necesaria en la infancia, saber qué se espera de ellos en cada momento les facilita mucho el camino.

Puedes hacer una agenda con dibujos en su habitación de cada día de la semana o escribirlo en una pizarra, en fin, cada padre que elija su propia manera.

El juego es la mejor fuente de aprendizaje en la infancia. Guía su juego para que sea productivo, para que intente acabar una cosa antes de empezar la siguiente. Siéntate a hacer puzzles, busca actividades tranquilas para que aprenda también a relajarse, juega con tu hijo/a a aquello que no sabe jugar solo.

  1. Enséñale a autorregularse

Lee cuentos o busca meditaciones infantiles para hacer con él/ella antes de irse a la cama. Necesitan que su energía pare, necesitan aprender a autorregularse.

Realiza actividades con ellos que les ayuden en este sentido, como yoga en familia o relajaciones o canciones.

Es muy recomendable realizar este tipo de actividades al final del día, para favorecer el relax y la conciliación del sueño.

Hay un libro muy bonito que enseña a los padres a meditar con los hijos

Para mí educar en positivo es usar mucho más el refuerzo positivo que el negativo.

Un refuerzo positivo es cuando le dices a tu hijo/a lo bien que ha hecho las cosas, mostrándole así exactamente lo que quieres que haga y motivándolo a tener ganas de hacerlo bien.

Cuando yo le digo lo contento que estoy con lo que ha hecho o ha conseguido, genero un clima de bienestar en el que es más fácil que siga portándose bien.

El refuerzo negativo podría ser por ejemplo un castigo. Yo le digo a mi hijo que aquello que ha hecho está mal y por eso le castigo. Le digo lo que está mal pero no lo que sería lo correcto. Además genero malestar y frustración.

En niños muy movidos, la probabilidad de hacer las cosas mal aumenta y si a eso le sumamos su desobediencia u “obediencia retardada” la probabilidad de estar rodeado de refuerzos negativos aumenta. Le castigan en el colegio, en casa, en el comedor,… Todo el mundo les dice lo que hacen mal, pero ¿quién les dice lo que hacen bien?

Usa el refuerzo positivo siempre que puedas. No se trata de premiar su buena conducta con juguetes, se trata de decirle lo bueno que es en aquello o lo bien que ha hecho lo otro, que vea que valoras su esfuerzo por encima del resultado. Que vea el orgullo en tus ojos por lo que hace y no solo la rabia y la frustración por lo que no hace.

Necesitan saber que estamos ahí, pase lo que pase. Que les apoyamos y valoramos. Pero sobre todo que les queremos siempre, cuando se portan bien y cuando se portan mal también. El amor no es condicional, no cambia dependiendo de su comportamiento, no se vende ni se intercambia, no se usa de chantaje emocional.

No lo etiquetes con frases como “eres malo” “no tienes remedio” “siempre me acabas haciendo enfadar”. Mejor usa frases como “estoy orgulloso de ti por lo que has hecho” “con lo bien que te has portado toda la tarde, no entiendo qué te pasa ahora, ¿estás cansado? ¿nos vamos a casa?”

El afecto se demuestra con gestos y con palabras. Los gestos son fáciles, besos, abrazos,caricias, con las palabras somos menos diestros.

CONCLUSIONES

Si has llegado hasta aquí, es muy probable que tu hijo/a sea de los muy movidos. Espero que estas técnicas te ayuden a tener más armonía en casa y a conseguir ayudar a tu hijo en lo que le hace falta: autorregulación, organización y relajación.

Pero no todo es malo en estos niños, tienen muchísimas cosas buenas: mucha energía, muchas ganas de hacer muchas cosas, son muy expresivos con todo, entusiastas, habladores, curiosos y divertidos. Solo necesitan un poco de ayuda para poder canalizar toda esa energía en cosas maravillosas!

Источник: https://www.psicologosantacoloma.es/hijos-hiperactivos-o-muy-movidos-que-podemos-hacer/

Ejercicios fáciles e infalibles para niños ‘muy inquietos’

Qué hacer con un niño inquieto

La propuesta de actividades que queremos plantear está dirigida a aquellos padres preocupados porque sus hijos son algo movidos, les cuesta prestar atención, concentrarse o se muestran poco pacientes.

Este programa de ejercicios es una guía para la familia propuesta por Robert E. Valett y van a poder ayudar al niño a incrementar el autocontrol o inhibición muscular, basado en:

  • La práctica de la relajación
  • El control de la respiración
  • El incremento del tiempo de concentración y de la inmovilidad
  • Ejercicios para mejorar el control tónico postural y poder retardar la ejecución de un gesto

Como cualquier tipo de actividad que se quiere aprender, requiere una práctica continuada, es decir, que se debe buscar un momento cada día y preferentemente a la misma hora para crear una rutina. El ambiente debe ser tranquilo, silencioso, agradable y seguro para el niño. Es muy importante apoyarle fundamentalmente con halagos, besos y abrazos.

Tareas y ejercicios

Las actividades están agrupadas en cuatro apartados: entrenamiento en la relajación, reducción de la tensión, entrenamiento en inhibición perceptivo-muscular y entrenamiento en inhibición y concentración.

1. Cómo entrenar la relajación

Hay muchas formas de empezar a relajarse y ser conciente de ello. Dependiendo de la edad de tu hijo y de cómo vaya afianzándose en la técnica, te damos varias ideas a continuación.

  • Enseñar al niño a respirar profunda y lentamente, mientras permanece de pie, sentado o tumbado.
  • Hacer que se siente con los ojos cerrados y escuche el ritmo uniforme y lento de la música.
  • Ofrecerle juegos de agua y baños templados siempre que sea posible para que se relaje.
  • Enseñarle a concentrarse y a relajar los músculos. Tumbado en una colchoneta puedes pedirle, por ejemplo, que cierre los ojos y lentamente levante el brazo derecho por encima del cuerpo, que lo vuelva a poner después en la colchoneta y hacer esto mismo con otras partes del cuerpo.
  • Permanecer tumbado escuchando música.
  • Ofrecerle objetos suaves para acariciarlos y abrazarlos.
  • Proporcionarle caricias en el cabello y en la espalda.
  • Tratar de hablarle siempre de una forma lenta, tranquila y suave.

2. Ejercicio físico y entrenamiento para reducir la tensión

Es posible que antes de que pueda relajarse, necesite soltar energía y trabajar su actividad física al máximo. Aquí van ideas.

  • Práctica de ejercicios como saltos y juegos con pelotas y globos.
  • Ejercicios de carreras rápidas y lentas, dar pasos cortos o largos y buscar objetos escondidos siguiendo una pista.
  • Estimular ejercicios de dar golpes y pelear con bolsas colgadas del techo.
  • Darle oportunidad de golpear diferentes tambores.
  • Hacer que levante objetos pesados o pesos.
  • Ejercicios de apretar y después extender la mano empleando pelotas de goma, esponjas o pelotas de papel.
  • Ejercicios variados con movimientos de desplegarse, tales como moverse lentamente alrededor de la habitación siguiendo el ritmo de la música.
  • Hacer que el niño haga muecas con la cara (alegre, triste, asustado y enfadado) para relajar los músculos faciales.

3. Cómo entrenar la inhibición perceptivo-muscular

Para estar relajado y ser conciente de ello, es necesario que el niño entienda lo que se siente estando quieto. Así interiorizará la sensación de quietud.

  • Hacer que el niño permanezca inmóvil sobre ambos pies durante un tiempo y tan quieto como pueda. También puede hacerlo sobre un solo pie.
  • Decirle que se siente derecho, con los ojos cerrados y sin moverse durante tanto tiempo como pueda.
  • Pedirle que intente comer pipas o cacahuetes tan lentamente como sea capaz.
  • Pedirle que intente prolongar el tiempo que usa para comer o beber. Contando hasta diez las veces que mastica para cada bocado.
  • Proponerle que abra y cierre suavemente puertas, ventanas y cajones. Intentado no hacer ruido.
  • Muéstrale cómo debe recoger, guardar y ordenar la ropa lentamente.
  • Hacer que dibuje, recorte, pegue y organice dibujos o diseños de manera cuidadosa.
  • Darle un caramelo y al final de un tiempo pactado, premiarle con puntos o recompensa si ha mantenido el autocontrol y no se lo ha comido.
  • Pedirle que ordene lápices, papeles o diferentes objetos en su lugar correspondiente para desarrollar un sentido personal del orden y la organización.
  • Proponerle practicar carreras de tortugas y otros movimientos y juegos lentos.

4. Cómo entrenar la atención y la concentración

Ayudar a que reduzca la cantidad de estímulos que lo invaden, enseñándole con ejercicios a enfocarse y concentrarse en los que él elige.

  • Pedirle que cierre los ojos mientras escucha una historia previamente grabada.
  • Enseñarle a anotar sus propios progresos y éxitos en un cuaderno.
  • Estimularle para que trabaje en un proyecto propio que refleje sus intereses.
  • Ofrecerle tareas y actividades breves para evitar que se canse.
  • Hacer que el niño observe por ejemplo un acuario, un reloj de arena, cepille un perro u otro animal. Actividades que requieran un mínimo de atención y donde la acción se desarrolla lentamente.
  • Leer frases de autosugestión de manera repetida del tipo: «Puedo hablar muy despacio”, «estoy progresando en aprender a relajarme y concentrarme” y «ahora controlo mucho mejor mi comportamiento”.

Hay actividades que el niño debe apuntar en su cuaderno registrando él mismo, la fecha y el tiempo empleado. Cuando hayamos avanzando con estos ejercicios, podemos seguir avanzando y enseñar a nuestros hijos a meditar.

Por último, recordad que los padres somos los primeros que debemos aprender a ser pacientes. Si no les trasmitimos serenidad no podemos pretender que el niño la tenga.

Dª Selina Benito Orduña
Psicóloga Psicomotricista del Instituto de lenguaje y desarrollo
ILD Psicología

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/ninos-inquietos-ejercicios/

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