¿Qué hacer con un niño tímido?

Cómo ayudar a niños tímidos: 12 consejos

¿Qué hacer con un niño tímido?

Cada uno de nosotros es diferente a los demás. Tenemos vidas e historias distintas, que nos hacen ver la realidad de forma única e irrepetible.

Sin embargo, existen patrones comunes de comportamiento y de maneras de percibir el mundo.

Aunque técnicamente no formamos nuestra personalidad hasta una vez superada la adolescencia y adquirida nuestra identidad, algunos de nuestros rasgos de personalidad serán visibles desde la infancia.

Un ejemplo de ello es la existencia o no de timidez.

Si bien se trata de un rasgo que no es (al contrario de lo que muchos parecen pensar) nocivo de por sí, lo cierto es que puede dificultar la expresión de sus sentimientos y pensamientos y disminuir la posibilidad de establecer vinculaciones afectivas con sus semejantes o de reducir la calidad de estas ¿Cómo ayudar a los niños tímidos en su día a día? En este artículo ofrecemos una serie de propuestas que pueden contribuir a vencer dicha timidez.

¿Qué consideramos timidez?

Se considera timidez a un rasgo temperamental consistente en la tendencia a retraerse, a no expresar emociones y pensamientos con facilidad y a llamar la atención lo menos posible. Estamos ante un rasgo vinculado especialmente al nivel de autoestima y de seguridad, correlacionando negativamente con ambas y especialmente con la última.

El niño tímido va a tender a no expresarse en presencia de desconocidos o de gente en la que no confíe, buscar entornos más seguros y evitar la exposición o llamar la atención de grandes aglomeraciones. Dicho de otra manera, el niño tímido tiene un comportamiento reservado y suele ser más contemplativo, aunque en el fondo puede querer participar activamente en lo que sucede.

Es importante no confundir timidez con con introversión: la persona introvertida necesita menores niveles de activación externa que una extravertida, necesitando de menor contacto social. No es que sea asocial o no tenga amigos, simplemente necesita menos contacto. Sin embargo un niño tímido puede tener una naturaleza extrovertida y no manifestarla por miedo o inseguridad.

Tal y como hemos comentado este rasgo no es necesariamente negativo. Y es que por un lado, facilita que el sujeto en cuestión evalúe las situaciones y actúe tras analizar y comprobar el funcionamiento de las situaciones.

Por el otro, si es muy acentuado puede limitar la interacción de quien lo tiene con el entorno y dificultar las relaciones sociales.

Es en esta última de las situaciones, cuando el niño tímido empieza a tener problemas derivados de dicho rasgo, en que nos preguntamos qué podemos hacer para ayudarlo a vencer su timidez.

Consejos para ayudar a niños tímidos

A la hora de intentar ayudar a un niño a vencer su timidez, hay que tener en cuenta que gran parte de su situación se deriva de una falta de confianza y seguridad.

También hay que tener muy en cuenta que, aunque las intenciones sean buenas, algunas de las maneras clásicas que muchos emplean para que sus hijos venzan su timidez en realidad pueden disminuir aún más su confianza en sí mismos y su autoestima.

Es por ello que a continuación se comentan algunas maneras de ayudar al niño tímido que pueden resultar de utilidad.

1. Alienta sus logros

Es importante para un niño, especialmente si es tímido e inseguro, ver como sus aproximaciones a la actuación son alentadas y vividas como algo positivo por parte de sus padres o profesores. Elogiar y felicitar su actuación facilitará que el niño se sienta más confiado y facilita y refuerza su conducta y su expresión futuras. Eso sí, la felicitación ha de ser sincera.

2. Enséñale a relativizar y valorar positivamente sus errores

Equivocarse no es malo, sino que nos da una oportunidad para aprender. Las personas tímidas suelen tener cierto miedo a hacer las cosas mal y que les juzguen por ello. Enséñale que eso no es así.

No se trata de fingir que lo haga todo bien, sino de hacerle ver que cometer errores es positivo, ya que a la larga le permite mejorar su actuación y que no por ello va a ser mal considerado.

3. No lo señales o critiques

Estrechamente vinculada con la anterior. Un niño que se siente inseguro no va a sentirse mejor porque le digamos que es tímido o critiquemos su falta de actuación. Es un error que, aunque parezca sorprendente, muchas personas cometen en su intento de espolear a sus pequeños, como arrebato de ira mal dirigida o incluso sin darse cuenta.

4. Incrementa autoinstrucciones positivas y autorrefuerzos

Las personas tímidas suelen minusvalorar sus logros y maximizar sus errores, así como no autorreforzarse suficientemente por los primeros.

También es habitual que se den autoinstrucciones con tintes negativos o dubitativos, como los típicos “no puedo…” o “no se…”.

Hemos de procurar que se cambien estas maneras de autodirigirse, así como que se felicite a sí mismo cuando hace las cosas bien.

5. Genera oportunidades de socialización

Una buena forma de intentar ayudar a niños tímidos a vencer su timidez es facilitar la existencia de situaciones en que pueda poner a prueba y afrontar sus inseguridades y conocer gente.

Por ejemplo, ir al parque con él permite no solo compartir tiempo juntos sino que además pueda entrar en contacto con sus semejantes.

Es importante que al menos inicialmente el progenitor o una figura de confianza esté presente o en los alrededores, pudiendo el pequeño buscar apoyo y sentirse más seguro.

6. ¡No lo fuerces!

Aunque parezca contradictorio con el punto anterior, no lo es.

Una cosa es facilitar que el niño pueda tener contacto social, pero otra muy distinta forzarlo a ello cuando no quiere o obligarle a jugar con o a acercarse a niños que no conoce ni quiere conocer.

Ello será visto como una imposición y como algo aversivo, apareciendo resistencias y dificultando que realmente se venza la timidez. Se trata de que el niño fluya de manera natural, no cómo ni cuándo nosotros queremos que lo haga.

7. La sobreprotección no ayuda

Es lógico que queramos que nuestros hijos, alumnos o los niños en general estén seguros y felices en todo momento. Y como hemos dicho, las críticas, señalizaciones y la vivencia de la actuación social como obligación no ayudan sino que perjudican la posibilidad de aumentar su seguridad en sí mismos.

Pero meterles en una burbuja donde todo lo hagan bien, se les haga todo y donde nunca ocurra nada malo también puede llevar a lo mismo: el niño puede sentirse incapaz de afrontar la vida real, no sabiendo cómo reaccionar ante las demandas ambientales y sociales o ante posibles elementos aversivos.

8. Da ejemplo

Los pequeños imitan lo que ven en casa desde la infancia. Una manera de ayudarles a superar la timidez es hacer de modelos con respecto a la interacción con los demás. Si conciben que la proactividad y la socialización son algo normal, irán aprendiendo las maneras de hacer que observen y será más fácil que lleguen a actuar del mismo modo.

9. Favorece su toma de decisiones y su responsabilidad

Una forma de favorecer que el niño se sienta más seguro de sí mismo es hacerle partícipe de la toma de decisiones. Proponerle que decida cosas, por mínimas que sean (por ejemplo dónde le apetece ir o a qué quiere que juguéis), y hacerlas efectivas permite que vea que sus opiniones son tenidas en cuenta y que tienen un efecto sobre la realidad.

10. Aficiones

Otro de los aspectos que pueden ayudar a niños tímidos a que su carácter no interfiera o incluso a que este rasgo disminuya es la realización de actividades de su interés.

Escribir, juegos de mesa, deporte, pintura, música, danza o cocina son algunos ejemplos de actividades que pueden gustar, y cuyo dominio puede aumentar la seguridad en sí mismos.

Eso sí, de nuevo recordamos que le tiene que gustar al niño y no ser un elemento de presión.

11. Teatro o juegos de roles

Aunque en realidad podría incluirse en el anterior apartado, se ha separado este elemento debido a que en él el niño debe tomar el papel o rol de otra persona o ser, representando una serie de características y maneras de hacer que no tienen porqué ser las propias.

El niño puede aprender y observar otras maneras de actuar. La interpretación además suele favorecer el surgimiento de improvisación y tener un ritmo rápido que aunque exigente no suele dejar mucho tiempo para valorar si las cosas se están haciendo bien o mal.

12. Favorece que se exprese

Es importante tener en cuenta que los niños tímidos suelen guardarse las cosas para sí. Por ello resulta de utilidad el uso de técnicas y actividades que permitan su expresividad. Dibujar, el juego simbólico o crear historias junto a él son buenas maneras de hacerlo.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-ayudar-ninos-timidos

Niños tímidos: 13 cosas que puedes hacer para ayudarles a vencer la timidez

¿Qué hacer con un niño tímido?

La timidez es una sensación más o menos frecuente que puede presentarse en determinadas situaciones en mayor o menor grado. La tensión que produce la timidez natural puede resultar buena para superarnos.

Cuando la timidez nos lleva a vencernos a nosotros mismos y observamos que no sucede nada con relación al entorno, reafirmamos muchos aspectos positivos de nuestra personalidad: «he vencido mi timidez», es decir, «he vencido mis temores, las percepciones negativas sobre mí mismo y frente a los demás…

  eso me hace ser optimista, valorarme más, estar seguro, querer intentarlo de nuevo y mejorarme…»

Una pequeña dosis de timidez no es mala; todo lo contrario: produce una tensión psicológica que nos pone en movimiento, en dinamismos de superación personal.

Estas palabras, tan válidas para nosotros, lo son igual modo para nuestros hijos. El ejercicio de ir superando la propia timidez tiene que estar dentro de un proceso personal suave, graduado…

, es algo que cada persona debe vivir.

Si esta timidez provoca estados de estrés, ansiedad y se hace patológica, es necesario consultar a un especialista, ya que la falta de socialización puede afectar al aprendizaje y a la escolarización delniño.

  • Cuando la timidez provoca estados de estrés o de ansiedad exacerbado y comienza a hacerse patológica, es conveniente consultar a un especialista.
  • La timidez de «aprende» tanto por las propias experiencias vividas como por presenciar comportamientos y formas de actuar de otros.
  • Para ayudar a nuestros hijos trataremos el problema con naturalidad, sin forzarlo, sin hacer juicios… dándoles tiempo y confiando en ellos.

La timidez… ¿se aprende? 

La timidez se gesta a lo largo de la historia personal de cada uno y va tomando una forma cada vez más consistente, siendo durante la época de la adolescencia cuando el grado llega a ser de mayor expresividad; y es así porque el adolescente está profundamente interesado e implicado en todo lo social. La timidez es un problema de expectativas, de ansiedad, que se produce en la tensión de verse uno mismo frente a los demás. Una buena terapia contra la timidez consiste en afrontar esas situaciones productoras de ansiedad hasta que llegue un momento en que sean neutras, es decir, que no tengan ningún valor tensional y que no produzcan ningún efecto. Esto es válido para nuestros hijos. Vayamos poco a poco con ellos, de forma gradual, e incluso de forma indirecta: hoy un poco, mañana un poco más, hasta que logremos el objetivo de superar las situaciones negativas. En este tema podemos ayudar pero nunca sustituir, son ellos quienes deben lograr vencer sus temores, y si no les permitimos ensayar sobre el mundo y sobre su capacidad de vencer al propio temor, corremos el peligro de coartar su autonomía personal… son experiencias que les preparan para la vida.

A veces la timidez se polariza debido a una manifestación clara de falta de seguridad y autoestima en el niño. Sin descartar la influencia genética que pueda predisponer hacia la timidez, es cierto que los factores emocionales y ambientales tienen un gran peso.

No se nace siendo tímido, sino que se «aprende» tanto por experiencia propia como por presenciar conductas y formas de comportamiento de otros… los modelos de conducta que el niño observa en su actuación cotidiana diaria se convierten elementos clave.

 

Cuidado, por tanto, con las desvalorizaciones, las comparaciones y el sentido del ridículo…

Si impedimos que muestre sus emociones y se exprese de manera adecuada, la timidez le servirá de protección, como un escudo defensivo o coraza que le permitirá no enfrentarse a esas situaciones donde dudará de su capacidad y habilidades para poder resolver y salir victorioso de las mismas.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

  • Cuando se muestra huidizo en las relaciones sociales dentro de los diversos ambientes en los que se mueve viviendo situaciones de estrés emocional y ansiedad.
  • Cuando pone excusas pegas constantemente para relacionarse o dice, por ejemplo, que no quiere ir al parque a jugar…
  • Cuando no se relaciona en clase, no quiere tampoco participar en la lectura oral (voz alta) o se pone muy nervioso si llega su turno para hablar delante del grupo…
  • Cuando (por sistema) no participa en actividades con otros niños y tiende a ocultarse detrás de nosotros si nos encontramos con alguien por la calle que no conoce.

¿Qué podemos hacer?

Cuando intentamos ayudar a un niño a vencer su timidez, es necesario tener en cuenta que gran parte de su malestar se deriva de una falta de confianza y seguridad. Cuidado con emplear algunas estrategias que puedan disminuir aún más su falta de seguridad por muy buena intención que pongamos.

  1. Conocer las causas de esos comportamientos: genéticas, ambientales, emocionales, de aprendizaje…
  2. Apoyarlo de manera incondicional, mostrando comprensión y confiando en sus capacidades.
  3. Tratar el problema con naturalidad, nunca ridiculizarlo ni hacerle sentir diferente.
  4. Dar confianza y tiempo: Cada niño necesita su momento para poner en práctica  sus propias estrategias.
  5. No emitir juicios: intentar que se sienta comprendido
  6. No permitir verbalizaciones negativas sobre sí mismo, como «no sirvo para nada».
  7. Permitir la posibilidad al niño de que cuente lo que ocurre: no adelantarse a responder o pensar por él.
  8. Proponer que decida cosas, por mínimas que sean.
  9. Generar oportunidades de socialización pero no forzarlo a enfrentar situaciones sociales nuevas.
  10. Propiciar situaciones de relación cómodas para el niño: no obligarle a realizar actividades en grupo si no está preparado para ello.
  11. Ayudarle a enfrentar las situaciones nuevas que representan un desafío, tratar de disminuir el nivel de ansiedad para lograr que el niño se sienta cómodo.
  12. Elogiarlo cada vez que logre sobrepasar alguna de sus barreras y afronte con éxito una situación social.
  13. Resaltar siempre sus características positivas.

Orientaciones para tratar la timidez infantil

  • Ayudar a ganar confianza en sí mismo y a perder la timidez de forma gradual evitando comparaciones con otros niños o con los hermanos.
  • Trabajar conductas sencillas como: dirigir y mantener la mirada, iniciar la conversación, formular preguntas sencillas y atractivas, animarle a expresar una opinión, ayudarle a expresar sentimientos de enfado, alegría, enfado a través de una expresión verbal socialmente útil y deseable…
  • Los niños tímidos suelen minusvalorar sus logros y maximizar sus errores, así como no autorreforzarse suficientemente por los primeros. Debemos procurar que se feliciten a sí mismos cuando hacen las cosas bien.
  • Comenzar con «un compañero de juegos» y poco a poco ir aumentando el número de amigos para las diversas actividades. Practicar teatro o juegos de roles será una magnífica estrategia.
  • Cuidar «la sobreprotección», dejarle «su espacio» y permitir su autonomía manteniendo una importante dosis de paciencia.
  • Invitar a los primeros amigos a una merienda en nuestra casa o a jugar durante unas horas para que disfrute y se sienta seguro en su entorno.

Ejercicio contra la timidez en los niños

¿Eres un poquito tímido/a?, ¿te pones nervioso/a ante circunstancias o personas desconocidas?, ¿cómo reaccionas?, ¿huyes?, ¿te callas como si estuvieras mudo/a?, ¿te vuelves agresivo/a?…

Lee despacito:

  • Confía en ti mismo: Aprende a repetirte mentalmente, ante cualquier situación «tú vales y tú puedes».
  • Cambia los pensamientos negativos por positivos: cuando pienses «soy incapaz, no puedo hacerlo», da la vuelta a la frase y di: «voy a intentarlo».
  • Evita compararte con los demás porque tú eres único e irrepetible.
  • Fíjate en las cosas que vas consiguiendo y márcate metas a conseguir, anótalas en un cuadernito pequeño, así comprobarás poco a poco tus avances y serás más feliz.
  • No digas «sí «cuando no estés de acuerdo con algo, si deseas decir «no», hazlo, defiende tu voluntad pero con respeto.
  • Si cometes algún error, «no te castigues»: todos nos equivocamos. Ante cualquier situación, recuerda que aquí no se acaba el mundo.

Un testimonio

El testimonio de Álvaro nos introduce de lleno en este asunto.

«Me han dicho que soy tímido, y… ¿por qué soy tímido? Para mí las relaciones sociales son muy importantes. L@s demás chic@s son esenciales, me comparo con ellos y me siento importante muy pocas veces.

Dicen que la timidez es una «tensión psicológica frente a los demás». Muchas veces me encierro en mí mismo, me quedo paralizado, no puedo actuar, «estoy frenado»…

entonces aparece el rubor, las palpitaciones, la sudoración y antes de todo esto el llanto y el nerviosismo. 

Me han dicho que NO PASA NADA, que la timidez es un problema de expectativas, de ansiedad, que se produce cuando siento tensión al verme frente a los demás, aunque no comprendo muy bien qué significan estas palabras…

Además, dicen que puedo aprender poco a poco a afrontar estas situaciones dentro del colegio, que me ponen tan nervioso, hasta que se conviertan en «neutras» (esto último no lo entiendo muy bien, creo que es que no me produzcan ningún efecto)… así llegaré a ser autónomo porque venceré mis propios temores. 

Me gustaría que se cumplieran mis deseos más cercanos, jugar con mis compañer@s, hablar en alto en clase sin que «desaparezca mi propia voz», mirar a los ojos de mis compañer@s cuando se dirigen a mí, iniciar conversaciones, saber expresar mis sentimientos de manera adecuada y útil, dar respuestas cuando me las piden y aprender las habilidades relacionales más simples.

Necesitaría ensayar varias veces cada situación representándola y que el profesor me dijera «sigue así, lo estás haciendo muy bien». Además me encantaría poder actuar de esta manera en las fiestas de cumpleaños, y también en mis actividades extraescolares…

Me ayudaría mucho observar cómo otros compañeros se relacionan con los demás, «de manera asertiva» (creo que ese así como se llama) cuando expresan lo que piensan sin alterarse, y se encuentran mucho mejor… quisiera tener amigos»

Álvaro, 10 años

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/ninos-timidos-13-cosas-que-puedes-hacer-para-ayudarles-a-vencer-la-timidez/

Timidez infantil: cómo ayudar a los niños tímidos

¿Qué hacer con un niño tímido?

La timidez infantil como problema suele pasar desapercibida durante muchos años, ya que los padres piensan que se trata de una característica de personalidad.

 Como el niño tímido suele ser tranquilo y callado, no llama la atención, por lo que es más difícil percatarse de que tiene problemas y necesita ayuda profesional.

Esto se debe a que los niños tímidos no externalizan sus problemas, sino que los guardan para sí y, como resultado, no muestran conductas disruptivas extremas, que son las que más suelen preocupar a los padres.

Sin embargo, la posibilidad de interactuar con los demás niños es fundamental para el desarrollo infantil. Durante los primeros años de vida, el pequeño construye su autoconcepto a través de la interacción con los otros.

Además, se trata de una etapa sensible para el desarrollo de las habilidades sociales por lo que la timidez puede hacer que el niño pierda un tiempo precioso, que después será más difícil recuperar.

De hecho, en algunos casos la timidez puede terminar desencadenando fobias sociales u otros trastornos psicológicos.

La timidez implica cierto grado de introversión en los contextos sociales, una falta de asertividad y un comportamiento retraído. Los niños tímidos muestran un patrón de conducta caracterizado por un déficit en sus relaciones interpersonales y tienen la tendencia a escapar o evitar el contacto social.

No obstante, se debe aclarar que la timidez no es, necesariamente, un problema, depende de si se convierte en un impedimento para que el niño se relacione con los demás. La timidez solo es un problema cuando limita las potencialidades del pequeño y le hace sentir mal.

El niño tímido que sufre, en vez de disfrutar de las relaciones con sus coetáneos y con las demás personas, se siente incómodo en las situaciones sociales. Esa timidez le produce un sufrimiento a nivel emocional y le impide desarrollar las competencias sociales necesarias para insertarse adecuadamente en los diferentes grupos.

La timidez suele aparecer cuando el niño se encuentra ante situaciones nuevas o personas desconocidas.

Lo usual es que el niño tímido se mantenga en silencio frente a extraños pero no tenga problemas para hablar cuando tiene confianza con las personas.

A diferencia de los niños solitarios, que prefieren estar tranquilos y disfrutan de la soledad, los niños tímidos no se relacionan con los demás porque tienen miedo o sienten vergüenza.

Características de los niños tímidos

  • Problemas para relacionarse con sus coetáneos, al niño le cuesta iniciar y mantener una conversación, no suele tomar la iniciativa, sino que se muestra distante y reservado.
  • No participa en clase, no porque no tenga los conocimientos sino porque se avergüenza al tener que exponerlos delante de los demás.
  • Aislamiento y evitación de actividades que son normales para su edad, como los juegos a la hora del recreo o las competencias deportivas en la escuela.
  • Ansiedad anticipatoria ante las situaciones que le producen miedo, como tener que hablar en público, leer en voz alta, hacer recados o ir a la pizarra.
  • Síntomas psicofisiológicos que se activan cuando se expone a la situación temida, como sudoración de las manos, rubor, tartamudeo, nauseas y palpitaciones.
  • Descarga emocional, los niños tímidos suelen tener una escasa expresividad emocional, pero en algunas ocasiones se produce una descarga y lloran sin que exista un motivo, al menos aparentemente. Ese llanto suele ser una válvula de escape para liberar la tensión acumulada y los sentimientos reprimidos.

Causas de la timidez en los niños

Un estudio desarrollado en la Universidad Stony Brook desveló que las personas tímidas perciben el mundo de una forma diferente y muestran una actividad cerebral más intensa ante ciertos estímulos. Estas personas son más sensibles y prestan más atención a los detalles, razón por la cual necesitan más tiempo para observar, reflexionar y tomar decisiones.

Es prácticamente imposible hacer referencia a una única causa de la timidez infantil,ya que se trata de una condición que generalmente sienta sus bases en diferentes factores, desde aquellos de índole biológica hasta las peculiaridades sociales.

  • Genéticas: el temperamento está condicionado por factores genéticos y biológicos. De hecho, se ha podido apreciar que un 10-15% de los bebés que muestran lo que se conoce como “inhibición ante lo desconocido”, comienzan a comportarse de manera tímida a partir de los 21 meses de edad. Estos niños tienen un umbral de activación psicofisiológica muy bajo, por lo que reaccionan ante los estímulos nuevos ruborizándose y con palpitaciones. Este patrón de respuesta se puede consolidar a lo largo de la infancia, dando lugar a una timidez patológica. También se ha notado que mientras menos sociables son las madres, más tímidos suelen ser sus hijos.
  • Apego inseguro: el vínculo afectivo que crea el niño con sus padres es fundamental para su desarrollo psicológico. Cuando esos lazos no se establecen adecuadamente, ya sea porque los padres no tienen tiempo o porque se produce un distanciamiento emocional, se genera un apego inseguro, que generalmente causa un retraimiento social y, como resultado, un patrón de comportamiento tímido. Si el niño crece sabiendo que tendrá el cariño y el apoyo incondicional de al menos uno de sus padres, se sentirá seguro y se convertirá en una persona independiente. Al contrario, si percibe que no puede contar con sus padres, ese sentimiento de inseguridad se generalizará al resto de las relaciones y a la imagen que tiene de sí mismo, por lo que es muy probable que desarrolle una timidez patológica.
  • Escasos contextos de interacción con los coetáneos: cuando el niño no ha tenido la oportunidad de relacionarse con otros niños de su edad y poner a prueba sus habilidades sociales, es más probable que su repertorio de respuestas sociales sea más limitado, una situación bastante común en los pequeños que no acudieron al jardín de la infancia sino que crecieron rodeados de adultos. Cuando el nivel de contacto social es muy bajo, el niño no sabe muy bien cómo responder ante los demás y tendrá la tendencia a retraerse, se comportará de manera tímida.
  • Situaciones vividas como estresantes: cualquier hecho que el niño perciba como amenazante o desagradable puede causar una inhibición. A veces no se trata de la situación en sí misma sino de la percepción que tiene el niño. Por ejemplo, un simple comentario sobre su forma de leer o su tono de voz puede ser percibido como una burla o una crítica que active la timidez. Cuando el pequeño vive continuamente situaciones que lo superan, preferirá apartarse, no involucrarse. En esos casos, la timidez se erige como una especie de mecanismo de defensa.

Cuando la timidez infantil es extrema

La timidez no es algo que se tiene o no se tiene, más bien es una característica que se presenta bajo la forma de un continuum y que puede estar dentro de cada uno de nosotros, solo que se manifiesta en algunas situaciones y en otras no. En los casos más leves, cuando se manifiesta solo en determinadas situaciones y podemos sobreponernos a ella, se hace referencia a una timidez normal pero cuando la timidez es extrema, se convierte en una fobia social.

En sentido general, la diferencia entre la timidez normal y la patológica radica en el grado de incapacitación que provoca. Si la timidez interfiere en el día a día y le impide al niño relacionarse con sus compañeros de colegio o tener éxito en la escuela, entonces se convierte en un problema que demanda ayuda psicológica.

No obstante, se debe aclarar que a lo largo de la infancia existen algunos momentos en los que es normal que aparezca cierto grado de timidez, la cual suele estar provocada por el miedo a la valoración de los coetáneos. Este tipo de timidez es más frecuente en la edad escolar y la adolescencia.

También es importante establecer una diferenciación entre la timidez y la tristeza o depresión. Los niños tímidos se comportan de manera normal en todas las actividades, salvo en aquellas que implican una interacción con los demás, mientras que los niños deprimidos pierden el interés por la mayoría de las actividades, se muestrn  apáticos y sin energía.

No obstante, los padres deben mantenerse atentos, porque existe la posibilidad de que un niño tímido termine desarrollando un cuadro depresivo.

De hecho, la timidez patológica suele generar una baja autoestima y sentimientos de inferioridad e indefensión.

Esto se debe a que el niño tímido realiza atribuciones erróneas o inexactas que lo llevan a formarse una idea negativa de sí mismo y a desconfiar de sus capacidades.

Los niños tímidos también tienen la tendencia a evitar todas aquellas situaciones en las que se sienten incómodos, como resultado, su rango de actividades se ve muy limitado. A menudo estos niños con percibidos como poco amistosos y sin talento, aunque en realidad no sean así. Sin embargo, esta percepción los hace más propensos a sufrir acoso escolar.

Niños tímidos: Cómo actuar

Grandes escritores han sido personas muy tímidas. ¿Sabías que Agatha Christie solía esconderse en un armario cuando era niña para huir de las visitas y que Jorge Luis Borges prefería que un amigo leyera sus discursos en público?

Si tu hijo es tímido:

  • No le fuerces a enfrentar situaciones sociales nuevas, es mejor que antes se sienta cómodo con las situaciones que ya puede manejar. Es conveniente que le plantees nuevos retos, pero sin agobiarle porque cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y debemos respetarlo.
  • No le ridiculices ni le hagas sentir diferente al resto de los niños, al contrario, explícale que la timidez es algo que le ocurre a muchas personas.
  • Apóyale de manera incondicional, muestra comprensión y confía en sus capacidades. El niño debe saber que sus padres le aman y aprecian por quién es, no a pesar de quién es.
  • No le des una importancia excesiva al problema ya que ello podría representar una fuente de tensión adicional para el niño.
  • No permitas verbalizaciones negativas sobre sí mismo, como “no sirvo para nada” o “nunca podré hablar en clase”, en su lugar, explícale que se trata de ideas exageradas y que un problema en un área no significa que tenga menos valor en otras. Resalta siempre sus características positivas.
  • Ayúdale a enfrentar las situaciones nuevas que representan un desafío, pero sin caer en la sobreprotección. El objetivo no es hacer las cosas en su lugar, sino disminuir el nivel de ansiedad para lograr que el niño se sienta cómodo y pueda superar la timidez.
  • Elógiale cada vez que logre sobrepasar alguna de sus barreras y afronte con éxito una situación social, por pequeña que sea. De esta forma no solo le estarás motivando sino que le estarás indicando que va en la dirección adecuada y que es posible vencer la timidez.

Tratamiento para superar la timidez infantil

El primer paso en el tratamiento de la timidez infantil consiste en realizar una evaluación de las situaciones que provocan este comportamiento y de las peculiaridades del niño.

En El Prado Psicólogos nos adaptamos a cada caso, recurriendo a diferentes técnicas que le ayudarán a superar la timidez, desde la desensibilización sistemática hasta el modelado, el entrenamiento en autoinstrucciones o la relajación.

También contamos con programas de entrenamiento en habilidades sociales y técnicas de control del estrés.

Por otro lado, atender a las emociones del niño tímido es fundamental, por lo que también trabajamos para desarrollar su inteligencia emocional. Todo esto puede realizarse gracias al vínculo que establecemos con el niño. Sentirse escuchado, comprendido y validado es una condición imprescindible para que el tratamiento sea eficaz.

Los principales objetivos del tratamiento son:

  • Potenciar la interacción del niño con sus coetáneos y con otras personas
  • Disminuir el nivel de retraimiento e inactividad
  • Fortalecer su autoestima
  • Desarrollar su inteligencia emocional
  • Reducir la ansiedad vinculada con las interacciones grupales y/o las situaciones sociales
  • Corregir los estilos de pensamiento inadecuados que llevan al niño a desvalorizarse
  • Aumentar sus habilidades sociales

Tarifas

Si lo deseas podemos realizar una primera entrevista informativa gratuita en la que valoraremos el problema de tu hijo/a y te indicaremos cual es el tratamiento más adecuado.

El precio de cada consulta psicológica es de 80 euros. Ofrecemos un bono descuento de 5 sesiones por 345 euros (69 euros por sesión).

Источник: https://www.elpradopsicologos.es/timidez/ninos-timidos/

Niños tímidos:

¿Qué hacer con un niño tímido?

Cómo ayudar a los buenoshijos cuando son tímidos y que mejoren sus relaciones sociales es el tema hoy en el blog. Muchas de vosotras nos habéis escrito para que Maribel Gámez, nuestra experta y psicóloga infantil trate el tema y nos de herramientas para poder ayudar a los buenoshijos.

No compararlos con nadie y animarles a que desarrollen sus habilidades comunicativas son aspectos fundamentales para conseguirlo. 

*Maribel acaba de dar forma a su proyecto en forma de página web: www.otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.

Ser capaz de relacionarse de manera satisfactoria con los demás me parece casi un arte. Rara es la persona que atiendo en consulta que no tenga dificultades para hacerlo en una u otra situación. Y hablo de personas ya adultas. Necesitamos a los demás, somos seres terriblemente sociales, pero hacerlo bien es muy difícil.

La timidez, esa sensación de inseguridad o vergüenza que una persona siente ante situaciones sociales y que le dificulta entablar conversaciones y relacionarse con los demás, es un gran obstáculo para poder vivir feliz en sociedad.

Desde pequeños este problema puede hacer que los niños sufran mucho, ya que desean relacionarse con los demás, pero el miedo al qué dirán o a su reacción negativa se lo pone muy difícil.

¿Tímidos ya desde el nacimiento?

Nada más nacer cada niño ya es diferente. Se ve muy claramente cuando comparamos a un bebé con otro, incluso si esos bebés son hermanos.

Mientras unos son muy llorones o más irritables, otros sin embargo, son tranquilos cual balsa de aceite; a algunos bebés les encanta comer y sin embargo a otros nos cuesta Dios y ayuda que prueben un bocado.

Y eso no es producto del aprendizaje, no han aprendido a ser así ya que acaban de llegar a este mundo. No les ha dado tiempo.

Los niños llegan equipados con una especie de “personalidad provisional” llamada temperamento que más tarde se desarrollará plenamente de una forma u otra dependiendo de los aprendizajes que vayan teniendo en su vida, de los cuales nosotros, los padres, somos los principales responsables. Ser más o menos sociable o más o menos tímido también viene determinado por el temperamento, es decir, hay un componente genético. Pero no hay que preocuparse por ello. Que haya un componente genético (como en casi todo) no significa en absoluto que no puedan aprender a ser más sociables, depende del entorno que les rodea y los aprendizajes que tengan en la infancia lo que determinará su personalidad ya formada.

¿Cómo saber si hay un problema?

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, eso significa que necesitamos el contacto con los demás, el contacto físico y emocional. Sin embargo aunque esto sea una realidad la variabilidad de lo que cada persona necesita en cuanto al contacto es muy grande. Podemos observarlo en los adultos.

Hay personas que buscan el contacto constantemente con familiares y amigos mientras que otros prefieren dejarse mucho espacio para estar con ellos mismos, a solas. Ni una cosa ni la otra son perjudiciales en sí mismas.
La clave es que la persona se sienta satisfecha con la calidad y cantidad de amigos que tiene.

La satisfacción o felicidad es algo muy personal, cada persona la encuentra de una manera diferente. Y creo que es la meta que tenemos que intentar que nuestros hijos alcancen, sin ideas preconcebidas de “como tienen que ser”.

Su personalidad se va forjando poco a poco y podemos encontrar a niños que aunque se lleven muy bien con otros niños y no sientan vergüenza en las interacciones sociales también busquen bastantes momentos para jugar y estar solos.

No hay una forma correcta de ser mientras veamos que el pequeño se desarrolla socialmente y se sienta feliz. Hay niños que son muy selectivos eligiendo a sus amigos, no les vale cualquiera y tienen unos pocos compañeros bien escogidos mientras otros hablan con toda persona que se le cruza por la calle.

Todas estas situaciones son normales mientras veamos que el pequeño esté bien a nivel emocional.
Sin embargo debemos estar atentos cuando ocurren alguna de estas dos situaciones que pueden ser problemáticas:

  • La cantidad de amigos que tiene el niño no es suficiente. Hay niños que no tienen amigos o muy pocos. El pequeño tiene un deseo de ampliar su círculo de amistad pero le da vergüenza acercarse a otros niños o grupos que no conoce y entablar nuevas amistades.
  • La calidad de estos amigos es insatisfactoria para él. Puede tener muchos amigos pero notamos que no se lo pasa bien con sus iguales por los motivos que sea.

Ambas situaciones tienen en común que existe un malestar en el niño que tenemos que ayudarle a eliminar.

La timidez puede hacerle perder oportunidades por miedo o vergüenza: irse de campamento, realizar actividades extraescolares, salir con un grupo de amigos, hablar en alto en clase o en otros entornos) o la relación con éstos es insatisfactoria para él.

También pueden existir problemas en la relación con los adultos. Hay niños que se relacionan bien con otros niños pero que se sienten coartados cuando tienen que hacerlo con personas mayores. Hablar con un profesor o un amigo de la familia puede convertirse en una odisea para ellos.

La timidez puede darse porque el niño o bien no tiene habilidades sociales que le ayuden a relacionarse con los demás (como por ejemplo saber como comenzar una conversación, saludar, saber decir que no, hacer bromas, etc.

) o que, aunque las tenga, tema ponerlas en marcha por el miedo a ser criticado o ridiculizado por ciertos entornos. Por el miedo a que pensaran de él. Es aquí cuando tenemos un problema, cuando esa timidez le afecta a su vida de manera importante, y por lo tanto no consigue socializarse adecuadamente lo que puede provocarle sentimientos de aislamiento, rechazo o tristeza.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/ninos-timidos-detras-faldas-mama/

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