Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

El embarazo y el recién nacido

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

(Surviving Bed Rest)

Probablemente, hasta este momento del embarazo, usted haya estado realizando sus actividades normales en el trabajo, las tareas del hogar, haya pasado tiempo con su familia y amigos, y haya hecho ejercicio físico. Pero un día, repentinamente, o tal vez con planificación anticipada, su médico le dijo que por su salud y la de su bebé, debía hacer reposo absoluto.

Si bien su familia y sus amigos tal vez la envidien por lo que ellos consideran unas minivacaciones, no se deje engañar: el reposo durante el embarazo no es algo placentero. Sin embargo, puede hacer que el tiempo que pase en la cama sea más llevadero y productivo. Ésta es la manera de hacerlo.

Órdenes del médico

Son varias las situaciones que pueden llevar a su médico a recomendarle reposo absoluto durante parte del embarazo. Si sus antecedentes médicos, incluidos los embarazos anteriores, indican que podría haber una complicación médica, es probable que su médico le recomiende reposo absoluto. O, quizás, tenga síntomas, como hemorragias o contracciones, que la obliguen a hacer reposo.

Aun cuando la historia clínica no indique nada y usted no presente síntomas, es posible que el médico le mande reposo si los resultados de un análisis o procedimiento indican una complicación médica o si su hijo no está creciendo bien.

Las complicaciones comunes del embarazo que con frecuencia obligan a hacer reposo absoluto incluyen la hipertensión (incluida la hipertensión inducida por embarazo, la preeclampsia y la eclampsia), el sangrado vaginal (incluyendo placenta previa), el trabajo de parto prematuro y los cambios en el cuello del útero (como cuello uterino incompetente o borramiento del cuello de útero).

Si está cursando un embarazo múltiple, es posible que se lo considere de alto riesgo y que necesite un control cercano de su médico. Si tiene algún problema, es probable que su médico la haga hacer reposo absoluto. Tal vez, también le recomienden reposo si ha tenido embarazos anteriores con abortos espontáneos, nacimiento de un feto muerto o un parto prematuro.

Así como cada embarazo es diferente, la experiencia de cada mujer que debe hacer reposo es distinta. Algunas mujeres pueden enterarse al principio del embarazo que, debido a su historia clínica, tendrán que hacer reposo en algún momento del embarazo. Otras tal vez se sorprendan, después de una cita de rutina, con la indicación del médico de hacer reposo por varias semanas.

Algunas mujeres deben hacer reposo al principio del embarazo y después continúan con su vida normal, mientras que otras deben pasar todo el embarazo en cama. El médico le dará información específica acerca de la duración de su reposo.

¿Cómo ayuda el reposo absoluto?

A las mujeres que durante el embarazo sufren afecciones relacionadas con presión elevada, se les puede recomendar el reposo para reducir el estrés, tanto físico como emocional, en un intento por reducir su presión arterial.

El sangrado vaginal puede verse agravado por la actividad, levantar cosas pesadas o hacer ejercicio; por lo tanto, se puede recurrir al reposo absoluto para reducir el sangrado.

Las mujeres con contracciones y trabajo de parto prematuro también pueden tener indicado el reposo porque las actividades y el estrés pueden empeorar estos cuadros.

Según el caso, tal vez el médico le pida que se acueste de costado para facilitar el flujo de sangre hacia la placenta o que se recueste con los pies hacia arriba y la espalda elevada.

¿Qué se puede hacer y qué no durante el reposo?

En algunos casos, los médicos recomiendan reposo relativo, que en general permite que las mujeres se queden en un sofá, en la cama o sentadas, pero no les permite mantener relaciones sexuales, hacer ejercicio o levantar peso.

A otras, tal vez se les pida que permanezcan en cama y se levanten únicamente para comer o para darse una ducha rápida.

Algunas mujeres deben permanecer en cama en un hospital porque su embarazo requiere un control estricto y personal capacitado en el hospital.

Sin importar qué tipo de reposo recomiende el médico, si es de largo plazo, deberá recordar hacer ejercicio con las piernas para mantener la circulación de sangre y evitar coágulos. Como cada mujer que debe estar en reposo es diferente, asegúrese de hacerle las siguientes preguntas al médico:

  • ¿Puedo levantarme para ir al baño?
  • ¿Puedo levantarme para preparar comidas rápidas o hacer tareas livianas?
  • ¿Puedo darme un baño de inmersión o una ducha?
  • ¿En qué posición debo estar cuando hago reposo?
  • ¿Puedo ir a trabajar o trabajar desde casa?
  • ¿Puedo conducir?
  • ¿Cuánto puedo caminar?
  • ¿Cuánta actividad sexual y de qué tipo está permitida?
  • ¿Qué actividades puedo hacer para aumentar la circulación de sangre de manera segura?

Consejos para sobrevivir al reposo

Afortunadamente, puede hacer que el reposo absoluto sea llevadero sin volverse adicta a la televisión. Pruebe con estos consejos:

Sujétese a un horario. Aun cuando deba estar en cama todo el día, se sentirá mejor si se cuida. Después de despertarse, póngase ropa cómoda y planifique lo que hará ese día. Si tiene un plan, sentirá que está logrando algo y tendrá algo que esperar.

Póngase al día mientras puede. Afrontémoslo. Cuando llegue el bebé, estará demasiado ocupada para pensar en ponerse al día con la correspondencia o la lectura de la última novela de su autor favorito. Intente estos pasatiempos:

  • escoja un médico para su hijo, consiga una guardería de calidad o escriba un plan de parto (si aún no ha hecho estas cosas)
  • comience a escribir un diario sobre su embarazo y su reposo absoluto
  • comience a hacer un árbol genealógico que algún día podrá compartir con su hijo
  • escoja el nombre del bebé; use libros y sitios de Internet para obtener ideas
  • organice álbumes de fotos
  • lea lo que quiera (diarios, revistas, novelas clásicas, los últimos bestsellers, compilaciones de ficción o poesía); hasta podría volver a leer algunas de sus historias favoritas de la infancia o algún libro de la biblioteca para su pequeño
  • mire vídeos o DVD alquilados o programas de televisión grabados
  • responda las cartas o la correspondencia
  • si ya recibió regalos para el bebé, escriba tarjetas de agradecimiento; si aún no los recibió, comience a preparar sobres con las direcciones de las personas (amigos y familiares) que sabe que probablemente le harán regalos
  • cree una lista de correos electrónicos o teléfonos de las personas a las que debe llamar cuando nazca el bebé
  • comience un calendario de fechas importantes para recordar (cumpleaños, aniversarios, etc.)
  • comuníquese con su trabajo acerca de los beneficios de licencia por maternidad
  • complete los documentos del seguro de salud para su bebé
  • escoja a un tutor para su hijo y pídale a su abogado que escriba un nuevo testamento

Prepárese. Que esté en cama no significa que no pueda estar preparada. Puede preparar el ajuar del bebé y su habitación ya sea por teléfono o por Internet.

Solicite todos los productos que considere necesarios para los primeros 3 meses (incluidos los pañales).

Además de los centros y las tiendas para bebés, las farmacias suelen tener una amplia variedad de productos para el cuidado del bebé y los entregan a domicilio.

No tema pedirle ayuda a quienes la visitan. Seguramente, a sus amigos y familiares les encantará ayudar con las tareas de la casa, los mandados o la preparación de las comidas.

Haga una lista de tareas para que, cuando alguien le ofrezca ayuda, pueda asignarle una tarea.

Las visitas de familiares y amigos pueden levantarle el ánimo; simplemente asegúrese de pedirles que vengan en un horario que le resulte cómodo o conveniente.

Conviértase en una madre experta. Existen muchos libros y sitios que la ayudarán a responder a muchas de sus preguntas sobre la maternidad y la salud del niño. Si no le hace bien leer acerca de embarazos de alto riesgo, aprenda sobre amamantamiento o cómo favorecer el desarrollo de su hijo.

También puede suscribirse a revistas sobre crianza de hijos, tanto nacionales como locales, y comenzar a recortar artículos y consejos útiles. Coloque los recortes en carpetas (por ejemplo, el cuidado del recién nacido, la alimentación, el llanto, el sueño, la seguridad, el desarrollo, etc.) para consultarlos en el futuro, cuando nazca el bebé.

Conserve también los artículos que imprima de Internet.

Busque un sistema de apoyo. La Internet es un excelente lugar para encontrar el apoyo de otras madres que están en reposo absoluto. Compruebe los tableros de mensajes y las salas de chat sobre reposo absoluto. Allí puede compartir consejos y obtener asesoramiento.

Bríndele apoyo a quien le brinda su apoyo. Es posible que esté dependiendo mucho de su cónyuge para realizar las tareas de la casa, cuidar de los niños y hacer mandados durante su reposo. Asegúrese de tomarse el tiempo para demostrarle su aprecio; siempre puede pedir un bonito obsequio por teléfono o en línea.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: octubre de 2013

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/sobrevivir-al-reposo-absoluto/

Amenaza de parto prematuro: nuestra historia

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

Mi tercer embarazo ha estado marcado por la amenaza de parto prematuro desde el final del segundo trimestre.

Una experiencia con final feliz en nuestro caso pero que sin duda nadie querría vivir. El riesgo de que tu bebé nazca antes de tiempo es una de esas situaciones para las que nunca se está preparado y que cuesta afrontar con serenidad.

Por eso quizá he tardado tres meses desde el nacimiento de la Niña en poder escribir este post. Es más fácil explicar las cosas desde la reflexión de todo lo pasado y el alivio de tenerla ahora a ella entre mis brazos, sana, salva, feliz y con sus lorzas incipientes.

Mis antecedentes 

Por lo que sé, las causas de un parto pretérmino pueden ser muy variadas, incluso a veces nunca se llega a saber muy bien qué es lo que desencadena todo el proceso antes de tiempo.

La OMS define como parto prematuro todo aquel que ocurre antes de la semana 37.

Los antecedentes relacionados con nuestra amenaza estaban claros: dos cesáreas (2009 y 2012) y una miometromía entre ambas (2010), también con acceso a la cavidad uterina. Antecedentes a tener en cuenta pero no preocupantes ni que desaconsejaran otro embarazo.

Todavía recuerdo cómo el ginecólogo con el que tuve a mis hijos me dijo, mientras me cerraba minutos después de haber nacido el Peque, que aunque yo no pensara en tener más hijos, todo iba a quedar muy bien cosido para que si en algún momento queríamos tener un tercero no tuviera problema ninguno. Es más, todas las ecografías que me he ido haciendo con el paso de los años apuntaban a que todo estaba perfecto, así que este tema no tenía por qué haber supuesto ninguna complicación.

Hay que tener en cuenta, además, que aunque yo acumulara tres cicatrices en el útero, de la última cesárea habían pasado ya más de cinco años cuando me quedé embarazada. Un tiempo, en teoría, más que suficiente para que todo estuviera asentado y no diera problemas.

Nuestra amenaza de parto prematuro

El embarazo de la Niña iba bien. Todo normal, sin nada destacable.

Bueno, tuve un montón de achaques (como ya conté en este post resumen del segundo trimestre) y un cansancio bestial, pero nada fuera de lo normal en un tercer embarazo ya con 35 años.

Hasta que una mañana de febrero me levanté manchando. Color fresco, no restos de sangre seca. Poca cantidad, nada alarmante. ¿Quizá un pequeñísimo capilar? De hecho, llegué a pensar que podría haber sido un sangrado de la nariz.

Me había levantado con tanto sueño que había ido al baño en modo autómata y como en aquella época me sangraba la nariz muchos días, realmente no podía asegurar que ese papel que estaba mirando con sangre no fuera de haberme acabado de sonar.

Después de dudarlo unos minutos, decidimos ir a Urgencias.

Allí no lo vieron muy claro. No les gustó la pinta de la cicatriz de mi útero, de hecho lo vieron ligeramente deformado, y tampoco les gustó que el monitor marcara contracciones. Llamaron a mi ginecóloga y quedamos en adelantar la cita con ella, para unos días después. Había que controlarlo de cerca pero no había urgencia inmediata.

Volvimos a casa, recogimos a los niños del cole, comimos y me eché la siesta. Nada más levantarme del sofá, según me puse de pie, noté la marea. ¿Sabéis esa sensación que se tiene cuando te viene la regla de golpe? Pues exactamente igual.

Llegué al baño notando cómo me corría la sangre por la pierna y al mirar confirmé lo que ya estaba notando: sangre fresca, corriendo libremente. Es de esas imágenes que nunca se olvidan: el bombo de embarazada, inclinarte hacia delante y ver que tienes la regla.

Son dos estampas que no cuadran.

Intentando mantener la calma mientras organizábamos nuestra segunda excursión a Urgencias del día, me puse un salvaslip pero al momento me lo tuve que cambiar por una compresa porque aquello no se podía contener con algo tan finito.

No sé cuánto tardamos en que vinieran los abuelos y nosotros llegar al Hospital, pero realmente creo que no fue mucho, no creo que llegara a una hora.

Allí el sangrado no les gustó nada y menos cuando al ponerme los monitores las contracciones eran ya de dinámica de parto. 26 semanas y 5 días, imposible olvidar esa cifra.

Ingresé por la noche de aquel día de mediados de febrero.

Nuestros tres días ingresadas

No hubo mucho que pensar. La cicatriz de mi útero estaba muy fina y corría peligro. Corríamos, en plural: la niña y yo.

Antes incluso de llamar de nuevo a mi ginecóloga me pincharon para madurar los pulmones del bebé y comenzaron con el gotero para parar las contracciones. Básicamente ese fue el tratamiento que tuve los tres días que estuve ingresada: reposo total (excepto para ir al baño), medicación para las contracciones y dos pinchazos para madurar los pulmones de mi hija.

La peor noche fue la primera porque tenía muchas contracciones, me dolían y en las caras de las personas que me atendían leía claramente que era probable que mi hija naciera aquella misma noche.

Esos días los pasé tranquila. No sé qué me pasa pero yo en los momentos malos me vengo arriba. En esos días sólo pensaba que si mi hija tenía que nacer ya, ella necesitaba que yo estuviera serena y capaz de tomar buenas decisiones, y mis hijos, que iban a sufrir mucho por mi ausencia, necesitaban una madre con la situación controlada.

El reposo relativo para evitar la prematuridad

Lo peor, aunque parezca extraño, lo sentí al volver a casa.

Volví del Hospital con un manchado (relativamente) abundante y pastoso de color negro-chapapote, aún con algunas contracciones, miedo en el cuerpo incluso de mover una pestaña y, sobre todo, muchísima incertidumbre.

Pasado el mayor riesgo fue cuando me vine abajo. Que así soy yo, en los momentos de tensión lo doy todo pero en cuanto me relajo me da un bajón descomunal.

En el Hospital se plantearon metas lo más realistas posibles. Su objetivo era intentar mantenernos juntas, al menos, hasta la semana 30, con controles constantes para evitar que el útero se rompiera.

A mi aquello me parecía un delicadísimo equilibrio entre dos decisiones igualmente arriesgadas así que lo único que podía hacer era confiar en el equipo médico. Poner fin al embarazo de manera prematura era lo mejor para evitar la rotura de útero pero la prematuridad era un riesgo evidente para mi bebé. ¿Dónde estaba el punto de inflexión?

La incertidumbre yo la llevo fatal. Podría decir que lo hice genial pero realmente lo que hice es dejar pasar los días, leer mucho sobre el parto prematuro, sus riesgos, la lactancia con bebés pretérmino. Averigüé dónde comprar ropa para bebés prematuros y compré sus primeras prendas diminutas. Intenté prepararme para lo que iba a suceder.

Me tomé cada uno de esos días que pasaban y seguíamos juntas como una victoria de ambas.

Debo decir que los niños me ayudaron muchísimo porque entendieron sin problemas cuál era la amenaza de un parto prematuro, me ayudaron mucho con el reposo relativo y encajaron muy bien que a partir de ese momento mamá no podía más que dar unos pocos pasos por casa.

Ganando semanas frente a la amenaza de parto prematuro

Ya sé que a los médicos no les gusta nada que los pacientes hablemos de magia, o de milagros, pero a veces es inevitable querer celebrar lo increíble de la medicina y el cuerpo humano.

No había grandes expectativas, llegar a la semana 30 se consideraba un triunfo relativo dadas las circunstancias. Pero, a pesar de los pronósticos, fuimos ganando semanas poquito a poco. Primero llegamos a la 28, que para mi, por alguna razón, era importante. Luego superamos las 30 semanas. Las 32…

Estuve manchando negro mucho tiempo, más de un mes. A veces poco, otras veces con pegotazos horriblemente oscuros. Tenía contracciones pero más aisladas. A veces con dolor, algunas veces notando claramente que eran intensas, pero sin ser rítmicas.

Entonces mi ginecóloga empezó a ser más optimista y estaba animada a que consiguiéramos llegar a la 34. ¡Y vaya si llegamos! Tuve unas semanas de relativa tregua con las contracciones, dejé de manchar completamente e incluso el cuello de mi útero volvió a tener un largo más razonable para ese momento del embarazo.

Pasó febrero, pasó marzo y llegamos a abril dando gracias cada día, con revisiones semanales y un montón de semanas de reposo a nuestras espaldas para luchar contra esa amenaza de parto prematuro.

Entre el parto pretérmino y el parto a término

Hubo un momento en que las cosas parecía que iban tan bien que empecé a olvidarme de la prudencia e incluso llegué a soñar con que podría llegar a la semana 39, como con los niños.

Hasta que en una de las revisiones, a la que yo iba bastante relajada tras las últimas tan positivas, las cosas ya no estaban tan bien.

Muchas contracciones, de las fuertes, cuello del útero prácticamente borrado, imposible verificar ya el estado de la cicatriz por la posición y tamaño del bebé. El parto estaba aquí y esto ya no se podía parar.

Cada nueva contracción era un riesgo para un útero que ya no podía aguantar mucho más.

El «tiene que nacer ya» a mi me cayó como un jarro de agua fría. No íbamos a llegar a la semana 37. Y además tenía que nacer el día del cumpleaños de su hermano mediano.

Lloré en la consulta y luego lloré de vuelta a casa por ser tan poco agradecida y no conformarme con todo este margen que nos había permitido mantener el embarazo durante justo las 10 semanas que ella necesitaba para terminar de formarse. ¡Habíamos evitado el parto prematuro! Y sin embargo yo me sentía fatal por no haber llegado más lejos…

Adelantamos la celebración del cumpleaños de su hermano, terminé la maleta, organicé lo que me dio tiempo e ingresé en el Hospital para la cesárea. Justo a tiempo, porque esa misma mañana de finales de abril en la que ingresaba para tener a mi hija yo estaba ya de parto.

El nacimiento de mi hija

La niña nació en la tarde de sus 36+6. A unas horas de la semana 37. Un nacimiento entre el parto prematuro y el parto a término. Un final feliz después de todo.

Aquella tarde de abril volví a ser madre, exactamente seis años después de haber dado a luz a su hermano mediano. La niña nació con un Apgar excelente, buen color, vital, con los ojos muy abiertos y un peso y talla normal para su edad gestacional y el curso del embarazo: 2.620 gr y 46 cm.

Pensé que era realmente diminuta. La bebé más pequeña que había visto nunca, con su ropita de prematura, su peso pluma y sus deditos minúsculos. Sin pestañas ni cejas, con las uñas cortitas y sin chicha pero fuerte igual que cualquier otro recién nacido.

«La vida abriéndose paso» pensé cuando cogió el pecho a la primera.

Aquella tarde toda mi incertidumbre se volvió realidad. Mi Niña es mi milagro. Una bendición inesperada, que nos hizo apreciar aún más la alegría de vivir.

Источник: https://mamacontracorriente.com/amenaza-de-parto-prematuro/

Cuándo es recomendable el reposo absoluto durante el embarazo

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

Muchos especialistas en Maternidad recomiendan guardar reposo absoluto durante el embarazo para afecciones como problemas de crecimiento en el bebé, presión arterial alta o preeclampsia, sangrado vaginal por placenta previa o desprendimiento, parto prematuro, insuficiencia cervical, amenaza de aborto y otros problemas.

Si serás una futura mamá, estar en reposo absoluto te ayudará a tomar con calma tu embarazo, disminuirá tu riesgo de parto prematuro u otras complicaciones. Hoy, casi 1 de cada 5 mujeres está en actividad restringida o descansando en cama en algún momento de la gestación, así que no te alarmes.

¿Para todos las mujeres es la misma cantidad de reposo?

El reposo en cama diferirá de una mujer a otra y puede variar desde un simple descanso periódico en el hogar hasta un reposo completo con monitoreo en un hospital.

 Algunas descubrirán que su médico se lo recomiendan durante un breve período para ayudar a estabilizar una complicación, mientras que otras permanecerán en reposo durante la mayor parte de su embarazo si tienen un embarazo de alto riesgo.

Entre las complicaciones más comunes están:

  • Presión arterial alta, como la preeclampsia
  • Cambios cervicales, como el cuello uterino incompetente o el borramiento del cuello uterino
  • Sangrado vaginal
  • Labor o parto prematuro
  • Embarazo múltiple
  • Antecedentes de abortos, muerte fetal o parto prematuro
  • Desarrollo fetal deficiente
  • Diabetes gestacional
  • Complicaciones de la placenta, como desprendimiento de la placenta, placenta previa y placenta accreta

¿Cómo ayudará el reposo en cama?

En la mayoría de los casos, el reposo en cama se aconseja para darle al cuerpo la mejor oportunidad de normalizarse. Se sigue en mujeres que tienen afecciones relacionadas con la presión arterial alta para disminuir el estrés y así y bajar la presión arterial.

El trabajo, la actividad, o el ejercicio pueden empeorar o provocar ciertas situaciones, por lo que se puede recetar reposo en cama para reducir el sangrado vaginal o disminuir la posibilidad de parto prematuro. También será necesario para ayudar a aumentar el flujo sanguíneo a la placenta.

Consejos para superar el reposo en cama

Si con tu médico acuerdas que estarás descansando en cama durante tu embarazo, es importante que resuelvas algunas dudas que podrías tener. El término “reposo en cama” es muy amplio y necesitarás saber exactamente qué espera su médico. Haga preguntas como:

  • ¿Cuánto tiempo necesitaré reposo en cama?
  • ¿Tengo que quedarme en la cama todo el tiempo? ¿Puedo ir a trabajar?
  • ¿Puedo levantarme para ducharme o ir al baño?
  • ¿Puedo hacer las tareas domésticas normales y cuidar a mis otros hijos?
  • ¿Debo evitar levantar algo pesado?
  • ¿Debo acostarme de lado o quedarme en una posición determinada?
  • ¿Está bien la actividad sexual?

También te interesará: Conoce las complicaciones más comunes del embarazo.

¿Qué puedes hacer para no aburrirte?

El reposo en cama puede ser duro, física y mentalmente, ya que te puede resultar aburrido y estresante. No obstante, debes concentrarte en hacerlo lo más llevadero posible. Por ejemplo, estos consejos podrían ayudarte:

  • Programa tu rutina diaria. Cumplir con un cronograma te hará pensar en que un día se pasará más rápido y lucharás contra el aburrimiento. Vístete por la mañana. Mantén una lista de tareas y planifica actividades para el día, como leer, mirar una película o jugar charadas.
  • Haz los ejercicios que te recomiende tu médico. Necesitas mantener tu fuerza muscular. Por ejemplo, mover las piernas reducirá el riesgo de coágulos sanguíneos. Por ejemplo, apreta las bolas de estrés, presiona tus manos y pies contra la cama o gira tus brazos y pies en círculos.
  • Recibe apoyo. Necesitarás la ayuda de familiares y amigos para superar esta etapa. Recibe visitantes en tu hogar o mantente en contacto por teléfono, correo electrónico y mensaje de texto con tus conocidos.
  • Come bien. Apunta hacia una dieta equilibrada con mucha fibra y bebe mucha agua. De esta manera, reducirás el riesgo de estreñimiento.
  • Deja que la gente te ayude. Puede ser difícil pedir ayuda, pero debes hacerlo. Si tus amigos o familiares preguntan cómo pueden ayudar, ofrece detalles. Pídeles que recojan víveres o cuiden por unas horas a tus hijos.
  • Aprende algo nuevo. Comienza a aprender un nuevo idioma, mira videos de sobre cómo dibujar o aprende a tejer.

¿Cuál es la mejor posición para descansar en cama?

La mejor posición para descansar en cama dependerá de tu estado y de la complicación que se esté tratando de resolver o prevenir. En la mayoría de los casos, tu médico te pedirá que duermas y descanses de lado, generalmente con las rodillas dobladas, y tal vez con una almohada entre ellas.

Es posible que se te pida que te acuestes boca arriba mientras te apoyas en una almohada o que te acuestes boca arriba con las caderas o las piernas elevadas más altas que los hombros.

Artículos que necesitarás cerca a tu cama

  • Mucha agua y bocadillos
  • Teléfono y cargador
  • Diario, lápices y papel
  • Cepillo, peine y espejo
  • Libros, revistas u otros materiales de lectura
  • Controles remotos para la TV y DVD
  • Ordenador portátil
  • Cosméticos, limas de uñas, etc.

Con más de 50 años de experiencia en el sector salud, en Clínica Internacional, ofrecemos la mejor atención médica del país.

Nuestro staff médico altamente capacitado y la tecnología de punta con la que trabajamos nos permiten tratar más de 20 especialidades, asegurando tu bienestar y el de tu familia.

Источник: https://www.clinicainternacional.com.pe/blog/recomendaciones-reposo-absoluto-embarazo/

Evitar el parto prematuro es posible – inatal – El embarazo semana a semana

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

Sábado, 16 Noviembre 2013

En España, uno de cada diez niños nace antes de tiempo, una prematuridad que les hace más vulnerables a determinadas enfermedades y situaciones de riesgo.

Aunque, en algunos casos, el nacimiento antes de las 37 semanas es inevitable, hoy se sabe que las embarazadas pueden cuidar ciertos aspectos de su día a día para prevenir el riesgo de parto prematuro.

Nos lo cuenta Teresa Cobo, especialista en medicina maternofetal de BCNatal.

La importancia del cuidado prenatal

Dejar de fumar, controlar su peso, corregir la anemia o tomar alimentos ricos en omega 3, son algunas recomendaciones de cuidado prenatal para evitar que el niño nazca antes de tiempo. Nos lo cuenta Teresa Cobo, investigadora del Centro de Medicina Fetal Barcelona (Hospital Clínic-Sant Joan de Déu), especializada en prematuridad.

Para Cobo el tabaco y el consumo de tóxicos (alcohol o drogas) son los principales factores de riesgo evitables del parto pretérmino. “Está demostrado que el tabaco incrementa el riesgo de prematuridad y de bajo peso al nacer –dice Cobo–, así que lo primero que se recomienda a una embarazada es dejar de fumar”.

Corregir el bajo peso materno, la extrema delgadez, así como mantener niveles correctos de hierro son otros de los factores a tener en cuenta.

“Si se detecta una anemia de forma precoz, se recomienda tomar un suplemento de hierro; pero si los depósitos de este mineral son suficientes no será necesario hasta más adelante”, añade.

La alimentación y la higiene dental también juegan un papel clave en la prevención de la prematuridad. “Es saludable llevar una dieta baja en grasas y rica en ácidos grasos omega 3 (presente en el aceite de oliva y el pescado azul) así como el consumo de frutas y verduras.

Y, si existe algún déficit nutricional, se puede optar por suplementos para corregirlos”. En cuanto a enfermedades bucales se refiere, “es recomendable acudir al dentista si sospechamos alguna infección dental ya que, aunque infrecuente, puede, vía sanguínea, ser causa de parto prematuro de origen infeccioso”.

Otra infección que debe descartarse es la de orina. Para detectarla, en el primer trimestre del embarazo se practica un cultivo de orina a todas las futuras mamás.

“Es muy importante en caso de diagnosticar una infección de orina, aunque no dé síntomas, tratarla con antibióticos ya que reduciremos no sólo el riesgo de pielonefritis o infección de riñón sino también de parto prematuro”, dice Cobo.

Detectar los factores de riesgo

Más allá de los cuidados prenatales que puede hacer la mamá, es esencial una buena evaluación inicial por parte del ginecólogo o la matrona en la primera visita médica del embarazo.

“Identificar los factores de riesgo propios de cada paciente a través de su historia clínica permite detectar aquellas mamás con un mayor riesgo de parto prematuro que requerirán de un control del embarazo más exhaustivo”.

Los antecedentes que incrementan el riesgo de prematuridad, son:

  • una pérdida fetal previa más allá de las 14 semanas de embarazo
  • un parto prematuro previo de causa espontánea
  • haber sido sometida a una conización, una cirugía que se realiza sobre el cuello uterino en mujeres con lesiones precancerosas
  • o tener malformaciones uterinas como el útero doble o el tabique uterino

Si se detecta alguno de estos factores de riesgo, la mamá pasa a un control del embarazo más estricto en el que el médico realizará otras exploraciones para diagnosticar y tratar otros factores de riesgo relacionados con la prematuridad.

En el Hospital Clínic de Barcelona existe una Unidad de Prematuridad, liderada por la Dra. Montse Palacio y en la que Cobo está plenamente implicada, que centraliza el seguimiento de aquellas mamás con un mayor riesgo de parto prematuro.

 

Cuando el cuello del útero es más corto

Entre las exploraciones que se realizan a estas mamás está “el comprobar si existen más infecciones, como la vaginosis bacteriana, y si el cuello del útero es más corto de lo normal mediante una ecografía vaginal ya que la identificación y tratamiento precoz en estos casos reduce el riesgo de prematuridad”.

Si la detección de cuello corto permite tomar medidas, seguramente alguien se pregunte: ¿Por qué no se mide el cuello del útero de todas las embarazadas? “Ésta es una controversia muy actual –apunta Cobo–, y muchos hospitales han integrado esta práctica en su protocolo, pero la prevalencia es tan baja –en la población normal eso pasa sólo en 1 o 2 % de los casos, es muy infrecuente– que deberían hacerse muchas ecografías para identificarlos. Además, en la mayoría de partos prematuros, si se mira de manera retrospectiva, a las 20 semanas –que es cuando se suele mirar–, el cuello era largo. Es por ello que en nuestro centro, dice Cobo, a la espera de una mayor evidencia científica sólo está indicado en las pacientes seleccionadas por factores de riesgo”.

Avances en el pronóstico de los prematuros

En España, entre el 7 y el 9% de partos son prematuros, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Una cifra que se ha mantenido bastante invariable en los últimos 30 años, pues hasta hace relativamente poco los esfuerzos médicos se centraban en mejorar las consecuencias de la prematuridad en lugar de prevenirla.

Precisamente, lo que sí ha mejorado en este tiempo es el pronóstico de los recién nacidos prematuros.

“Antes, muchos niños de 30 semanas morían –explica Cobo–, ahora, gracias a la preparación que se le puede hacer a la madre antes del parto, a través de la administración de corticoides o la neuroprofilaxis y, una vez nacido el bebé, los avances en el manejo postnatal con estrategias de ventilación respiratoria más efectivas hacen que hoy en día, sobrevivan más y tengan menos secuelas”.

Источник: https://inatal.org/noticias/reportajes/426-evitar-el-parto-prematuro-es-posible.html

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

Qué hacer cuando estás en reposo para evitar un parto prematuro

Es posible que nuestro ginecólogo nos haya dicho en una de nuestras revisiones que nuestro cuello uterino es algo corto y que por ello existe mayor probabilidad de que tengamos un parto prematuro. ¿Qué debemos hacer en estos casos?

Índice

¿Por qué hay que hacer reposo en el embarazo?

Un parto prematuro se define como el parto ocurrido antes de las 37 semanas de gestación. La mayoría de los embarazos duran alrededor de 40 semanas desde el primer día de la última menstruación.

Cuánto más corto es ese periodo mayor es el riesgo de sufrir complicaciones. La prematuridad es la condición neonatal que conlleva el riesgo más elevado de mortalidad, morbilidad y discapacidad. En España, cada año nacen 28.000 bebés prematuros.

Es cierto que cuando las condiciones lo permiten, el médico puede intentar detener el parto prematuro con el objetivo de que el embarazo llegue a término para aumentar las probabilidades del bebé de sobrevivir y gozar de buena salud.

Sin embargo, no existen métodos fiables para detener o prevenir el trabajo de parto prematuro en todos los casos.

Uno de los métodos más empleados es el reposo, a pesar de que el reposo durante el embarazo es un tema bastante debatido, pues varios autores que han realizado un metaanálisis denominado “Reposo en cama en los embarazos con feto único para la prevención de nacimientos prematuros” concluyen que “no existen pruebas que apoyen o rechacen la utilización del reposo en cama hospitalario o domiciliario para la prevención de los nacimientos prematuros. A pesar de que el reposo en cama hospitalario o domiciliario se utiliza ampliamente como primer paso del tratamiento, no hay pruebas que demuestren que esta práctica es beneficiosa”.

Entonces, ¿por qué se recomienda el reposo para evitar un parto prematuro? Cuando hay contracciones prematuras o detecta nuestro médico que las probabilidades de parto prematuro son bastante altas, el descanso es fundamental para evitar la excitabilidad del útero.

El reposo resulta muy beneficioso en estos casos porque ayuda a la relajación de los músculos y disminuye la presión del bebé sobre el cuello uterino, que tiende a abrirse con las contracciones.

Para todos los casos se recomienda reposo absoluto hasta que el bebé sea viable y no corra peligro.

Normalmente el médico prescribe un inhibidor de las contracciones, sin embargo, la eficacia del fármaco mejora notablemente si hacemos reposo.

Si las contracciones no son frecuentes los riesgos se pueden atajar llevando una vida tranquila y descansando varias horas al día.

Sin embargo, en algunos casos será necesario el ingreso en el hospital donde permaneceremos si la fecha del parto está próxima al primer día de ingreso hospitalario.

Me han mandado reposo, ¿qué puedo hacer?

Nuestro médico nos ha dicho que debemos estar en reposo durante bastante tiempo y la angustia nos invade tanto por dentro como por fuera y si estamos acostumbradas a no parar durante todo el día la cosa se complicará algo más, sin duda. Pero ante todo debemos intentar relajarnos como sea para que vaya bien y no olvidarnos de que todos nuestros sentimientos y emociones se los transmitimos al bebé.

Una vez nos hayamos mentalizado de que debemos hacer reposo es aconsejable apoyarse en la familia y en la pareja.

No obstante, y aunque sea una persona externa, también tenemos que compartir nuestras dudas y miedos con nuestro ginecólogo, ya que es, sin duda, quien mejor puede asesorarnos.

También es buena idea compartir nuestra experiencia con nuestra madre, hermanas o amigas que hayan pasado por una situación parecida.

Además, existen algunas actividades que podemos hacer mientras estamos en reposo en la cama o en el sofá.

Es cierto que toda paciencia tiene sus límites, sobre todo para mujeres que van de arriba para abajo sin parar, a quienes les resultará bastante complicado, pero al menos durante algún tiempo acabará pareciéndonos beneficioso. ¿Quién ha dicho que estar en reposo era “perder el tiempo”?

Leer. Seguro que tenemos miles de libros por casa que un buen día dijimos que leeríamos cuando tuviéramos más tiempo. Pues bien, ya ha llegado nuestro momento.

Más tiempo que ahora no vamos a tener y cuando nazca nuestro precioso bebé mucho menos.

Por lo tanto, dediquemos un día a hacer selección de los libros que no hemos leído y hagámoslo un ratito cada mañana y otro antes de acostarnos. No tenemos que estar leyendo continuamente. 

Ver películas y series.

A veces dudamos de si Netflix nos ha perjudicado o beneficiado, ya que con tanta película y series con miles y miles temporadas a veces resulta complicado salir de la cama.

Entonces, ¿perjudicial o beneficioso? Ahora que nosotras podemos vamos a contar a nuestras amigas lo que les espera para la siguiente temporada de la serie del momento. Seremos la envidia de todas.

Escribir. Con tanto teclado a muchas de nosotras prácticamente se nos ha olvidado cómo se cogía un bolígrafo para escribir. Parece broma, pero no lo es.

Estamos acostumbradas a estar con el teléfono móvil o con ordenadores portátiles y tabletas en el trabajo, en casa, etc.

Por eso debemos aprovechar al máximo este tiempo de desconexión para coger cualquier boli y empezar a escribir lo que nos dé la gana. Lo que hacemos, lo que hemos comido, cómo nos sentimos, etc.

Hacer punto. Si nos lo proponemos quizás lo hacemos hasta como lo hacían nuestras abuelas. Hacer punto es una actividad muy antigua que podemos modernizar sin lugar a duda. Nos sirve para hacer ropita para nuestro bebé y así ahorrarnos algo de dinero.

Parecen actividades que durante un periodo corto de tiempo están muy bien, pero si nuestro reposo se alarga pueden llegar a resultarnos bastante tediosas.

Por eso debemos intentar no hacer todos los días las mismas y en el mismo orden. Así evitaremos caer en la rutina.

Si, por el contrario, el reposo es absoluto y no podemos movernos de la cama lo más recomendable será cambiar de posición con frecuencia y mover nuestras piernas.

Y, sobre todo, pensemos en que lo que vendrá después será maravilloso y que cuando nazca nuestro bebé podremos disfrutar al máximo de él.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/que-hacer-cuando-estas-en-reposo-para-evitar-un-parto-prematuro-8674

Embarazo saludable
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