¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Contents
  1. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  2. Partos múltiples
  3. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?
  4. De repente… ¡trillizos!
  5. Fiebre
  6. Fiebre
  7. Fiebre
  8. ¿Qué es la fiebre?
  9. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  10. Partos múltiples
  11. Fiebre
  12. ¿Qué es la fiebre?
  13. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  14. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  15. Partos múltiples
  16. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?
  17. De repente… ¡trillizos!
  18. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable. Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje. Источник: https://m.kidshealth.org/Nemours/es/parents/fever-esp.html
  19. Fiebre
  20. Fiebre
  21. ¿Qué es la fiebre?
  22. ¿Qué es la fiebre?
  23. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  24. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  25. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  26. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  27. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  28. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  29. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  30. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  31. Medicamentos
  32. Medicamentos
  33. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  34. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  35. Comida y bebida
  36. Comida y bebida
  37. Tomárselo con calma
  38. Tomárselo con calma
  39. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  40. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  41. ¿Qué más debería saber?
  42. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  43. Partos múltiples
  44. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?
  45. De repente… ¡trillizos!
  46. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable. Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje. Источник: https://m.kidshealth.org/Nemours/es/parents/fever-esp.html
  47. Fiebre
  48. ¿Qué es la fiebre?
  49. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  50. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  51. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  52. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  53. Medicamentos
  54. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  55. Comida y bebida
  56. Tomárselo con calma
  57. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  58. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  59. Partos múltiples
  60. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?
  61. De repente… ¡trillizos!
  62. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4? Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita Indice Partos múltiples En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado. Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional. Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término. A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple? En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas: – A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años. – Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación – Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.   De repente… ¡trillizos! La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo. Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones. Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social. Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban. Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable. Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje. Источник: https://m.kidshealth.org/Nemours/es/parents/fever-esp.html
  63. Fiebre
  64. Fiebre
  65. ¿Qué es la fiebre?
  66. ¿Qué es la fiebre?
  67. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  68. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  69. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  70. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  71. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  72. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  73. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  74. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  75. Medicamentos
  76. Medicamentos
  77. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  78. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  79. Comida y bebida
  80. Comida y bebida
  81. Tomárselo con calma
  82. Tomárselo con calma
  83. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  84. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  85. ¿Qué más debería saber?
  86. ¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
  87. Partos múltiples
  88. ¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?
  89. De repente… ¡trillizos!
  90. Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477 Fiebre Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones. Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico? Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico. ¿Qué es la fiebre? La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel. La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio. De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar. ¿Cuáles son las causas de la fiebre? Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema. La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes: Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa. Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre. Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados. Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC). ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave? En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación). Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño. Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños. Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico. Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si: sigue interesado en el juego come y bebe bien está alerta y le sonríe tiene la piel de color normal tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura. Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre? Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño. Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas: medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC) medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC) medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC) Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC). Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre. A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor? No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño. Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre: Medicamentos Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar. Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal. Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría. Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal). Comida y bebida Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina. Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos. Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre. Tomárselo con calma Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma. Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal. ¿Cuándo debería llamar al médico? La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre. Llame al médico si: tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC). Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero: rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber tiene diarrea persistente o vómitos repetidos presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual) se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído) lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años) tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes presenta una erupción tiene dolor al orinar Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: llanto inconsolable inquietud o irritabilidad extremas aletargamiento o problemas para despertarse un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar) labios, lengua o uñas azuladas las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas rigidez de cuello fuerte dolor de cabeza flacidez o negativa a moverse problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz inclinación hacia delante y babeo convulsiones dolor abdominal (estómago o vientre). Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre. ¿Qué más debería saber? Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable. Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje. Источник: https://m.kidshealth.org/Nemours/es/parents/fever-esp.html
  91. Fiebre
  92. ¿Qué es la fiebre?
  93. ¿Cuáles son las causas de la fiebre?
  94. ¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?
  95. ¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?
  96. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?
  97. Medicamentos
  98. Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor
  99. Comida y bebida
  100. Tomárselo con calma
  101. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  102. ¿Qué más debería saber?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

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Partos múltiples

En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado.

Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional.

Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término.

A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica.

¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?

En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas:

– A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años.

– Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación

– Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.
 

De repente… ¡trillizos!

La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo.

Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones.

Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social.

Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban.

Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz.

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

Indice

Partos múltiples

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

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Partos múltiples

En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado.

Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional.

Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término.

A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica.

¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?

En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas:

– A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años.

– Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación

– Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.
 

De repente… ¡trillizos!

La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo.

Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones.

Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social.

Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban.

Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema.

La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes:

Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa.

Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre.

Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados.

Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC).

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación).

Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño.

Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre.

Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato.

Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños.

Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo.

Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño.

El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico.

Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si:

  • sigue interesado en el juego
  • come y bebe bien
  • está alerta y le sonríe
  • tiene la piel de color normal
  • tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura.

Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño.

Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas:

  • medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC)
  • medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC)
  • medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC)

Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté.

Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave.

De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC).

Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre.

A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño.

Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre:

Medicamentos

Medicamentos

Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso.

(A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal).

Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar.

Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno.

Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre.

Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre.

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría.

Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude.

De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos.

Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal).

Comida y bebida

Comida y bebida

Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina.

Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños.

Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea.

Limite también el consumo de fruta y de jugos.

Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre.

Tomárselo con calma

Tomárselo con calma

Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma.

Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal.

¿Cuándo debería llamar al médico?

¿Cuándo debería llamar al médico?

La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre.

Llame al médico si:

  • tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior
  • tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC).

Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero:

  • rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber
  • tiene diarrea persistente o vómitos repetidos
  • presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual)
  • se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído)
  • lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años)
  • tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches
  • tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes
  • presenta una erupción
  • tiene dolor al orinar

Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • llanto inconsolable
  • inquietud o irritabilidad extremas
  • aletargamiento o problemas para despertarse
  • un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar)
  • labios, lengua o uñas azuladas
  • las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas
  • rigidez de cuello
  • fuerte dolor de cabeza
  • flacidez o negativa a moverse
  • problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz
  • inclinación hacia delante y babeo
  • convulsiones
  • dolor abdominal (estómago o vientre).

Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre.

¿Qué más debería saber?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

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Partos múltiples

En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado.

Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional.

Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término.

A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica.

¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?

En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas:

– A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años.

– Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación

– Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.
 

De repente… ¡trillizos!

La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo.

Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones.

Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social.

Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban.

Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema.

La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes:

Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa.

Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre.

Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados.

Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC).

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación).

Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño.

Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre.

Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato.

Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños.

Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo.

Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño.

El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico.

Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si:

  • sigue interesado en el juego
  • come y bebe bien
  • está alerta y le sonríe
  • tiene la piel de color normal
  • tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura.

Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño.

Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas:

  • medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC)
  • medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC)
  • medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC)

Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté.

Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave.

De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC).

Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre.

A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño.

Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre:

Medicamentos

Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso.

(A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal).

Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar.

Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno.

Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre.

Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre.

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría.

Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude.

De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos.

Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal).

Comida y bebida

Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina.

Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños.

Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea.

Limite también el consumo de fruta y de jugos.

Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre.

Tomárselo con calma

Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma.

Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal.

¿Cuándo debería llamar al médico?

La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre.

Llame al médico si:

  • tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior
  • tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC).

Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero:

  • rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber
  • tiene diarrea persistente o vómitos repetidos
  • presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual)
  • se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído)
  • lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años)
  • tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches
  • tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes
  • presenta una erupción
  • tiene dolor al orinar

Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • llanto inconsolable
  • inquietud o irritabilidad extremas
  • aletargamiento o problemas para despertarse
  • un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar)
  • labios, lengua o uñas azuladas
  • las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas
  • rigidez de cuello
  • fuerte dolor de cabeza
  • flacidez o negativa a moverse
  • problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz
  • inclinación hacia delante y babeo
  • convulsiones
  • dolor abdominal (estómago o vientre).

Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre.

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

Indice

Partos múltiples

En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado.

Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional.

Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término.

A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica.

¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?

En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas:

– A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años.

– Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación

– Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.
 

De repente… ¡trillizos!

La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo.

Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones.

Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social.

Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban.

Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema.

La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes:

Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa.

Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre.

Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados.

Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC).

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación).

Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño.

Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre.

Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato.

Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños.

Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo.

Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño.

El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico.

Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si:

  • sigue interesado en el juego
  • come y bebe bien
  • está alerta y le sonríe
  • tiene la piel de color normal
  • tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura.

Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño.

Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas:

  • medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC)
  • medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC)
  • medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC)

Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté.

Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave.

De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC).

Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre.

A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño.

Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre:

Medicamentos

Medicamentos

Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso.

(A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal).

Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar.

Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno.

Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre.

Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre.

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría.

Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude.

De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos.

Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal).

Comida y bebida

Comida y bebida

Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina.

Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños.

Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea.

Limite también el consumo de fruta y de jugos.

Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre.

Tomárselo con calma

Tomárselo con calma

Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma.

Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal.

¿Cuándo debería llamar al médico?

¿Cuándo debería llamar al médico?

La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre.

Llame al médico si:

  • tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior
  • tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC).

Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero:

  • rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber
  • tiene diarrea persistente o vómitos repetidos
  • presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual)
  • se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído)
  • lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años)
  • tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches
  • tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes
  • presenta una erupción
  • tiene dolor al orinar

Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • llanto inconsolable
  • inquietud o irritabilidad extremas
  • aletargamiento o problemas para despertarse
  • un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar)
  • labios, lengua o uñas azuladas
  • las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas
  • rigidez de cuello
  • fuerte dolor de cabeza
  • flacidez o negativa a moverse
  • problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz
  • inclinación hacia delante y babeo
  • convulsiones
  • dolor abdominal (estómago o vientre).

Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre.

¿Qué más debería saber?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?
¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita

Indice

Partos múltiples

En España, en los últimos 8 años, los partos múltiples han aumentado un 70%, debido a las técnicas de reproducción asistida. Según la Asociación Española de Pediatría la tasa de gemelos en las técnicas de reproducción está alrededor de un 30-35%. Para los médicos, los embarazos múltiples siempre suponen un mayor riesgo, por lo que la noticia nunca es totalmente de su agrado.

Así lo explica el Dr. Juan José Vidal Peláez, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Ruber Internacional.

Para él, cada vez que se presenta un embarazo múltiple, asume que éste puede traer consigo más problemas: mayor riesgo de abortos, náuseas y vómitos más comunes y graves, mayor índice de anemias, y sobre todo, la prematuridad, ya que casi ningún embarazo múltiple llega a término.

A partir del tercer trimestre de embarazo, todas las mujeres embarazadas de más de un niño son dadas de baja y se les empieza a medicar corticoides para acelerar el desarrollo pulmonar, medicamentos para evitar las contracciones…No obstante, el Dr. Vidal también reconoce que cuando se logra que los partos múltiples lleguen a buen fin, la felicidad también se duplica o triplica.

¿Qué influye para tener un embarazo múltiple?

En un tanto por ciento muy elevado, la aparición de un embarazo múltiple se debe a un gen que posee la mujer y que predispone a una doble ovulación. Sin embargo, también hay familias sin ningún caso de mellizos, donde inesperadamente nacen dos bebés dicigóticos. ¿Cómo se puede explicar? Hay varias causas:

– A mayor edad la mujer tiene más probabilidad de una doble ovulación. Es como si el cuerpo quisiera darse prisa; sobre todo entre los 30 y 35 años.

– Después de tomar la píldora anticonceptiva durante unos años, hay más probabilidad de tener gemelos (tanto monocigóticos como dicigóticos). No se sabe el porqué, ni está confirmado científicamente, pero los numerosos casos de mujeres que confirman haber quedado embarazadas de dos bebés a la vez tras tomar la píldora, hacen suponer esta relación

– Si la mujer ha tenido varios partos anteriores, la posibilidad de tener mellizos aumenta.  -Los tratamientos de fertilidad también incrementan la probabilidad de tener mellizos o gemelos.
 

De repente… ¡trillizos!

La historia de Esther y Federico sorprende tanto por la cantidad –nada menos que tres niños a la vez- como por las dificultades que se encontraron tanto en la fecundación como durante la gestación y el parto. Se conocieron en 1990 y 8 años después se casaron. Desde el principio supieron que querían formar una familia y buscaron su primer hijo.

Pronto se dieron cuenta de que tendrían dificultades para concebir, y consultaron a un médico. La respuesta les dejó sin habla: si querían un niño, tendrían que recurrir a la inseminación artificial. Empezaron el tratamiento hormonal en una clínica privada y tras 2 años muy duros, comenzaron las inseminaciones.

Después de varios intentos, decidieron dejarlo por un tiempo, hasta que les llamaron de la Seguridad Social.

Allí les propusieron un método más acorde con su problema de infertilidad: la fecundación in vitro. Comenzaron un proceso muy lento y largo. Tras una primera implantación fallida, por fin, en mayo de 2004 lograron su sueño: ¡Esther estaba embarazada! Habían tardado más de 5 años y habían sufrido muchísimo durante todo ese tiempo, pero por fin habían logrado lo que tanto deseaban.

Las primeras pruebas del ginecólogo ya mostraron algo raro, lo que supuso una primera desilusión. Pero las siguientes confirmaron lo que el médico sospechaba, no había una sola bolsa, sino tres. Sintieron una gran alegría, ya que pasaron de no tener hijos a tener familia numerosa. A partir de ese momento comenzó la baja durante todo el embarazo. Todo fue bien hasta la semana 23ª: un niño había roto su bolsa. Era muy pronto para nacer. En este momento no tendrían posibilidades de vivir, así que había que aguantar el mayor tiempo posible para que crecieran y tuviesen más posibilidades de sobrevivir. Esther pasó semanas ingresada en el hospital. El 16 de octubre se puso de parto y tuvieron que practicarle una cesárea, a pesar de que los niños aún eran muy pequeños. Nacieron el 17 de octubre de 2004, a las 2:30 de la madrugada. Demasiado pronto. Los médicos dijeron que las primeras horas eran cruciales. Ellos siempre habían sido claros: el niño no podía terminar de formar sus órganos sin líquido en la bolsa. Si lo conseguía, sería con muchos problemas. Pero lo primero que la doctora les dijo fue: «Tus hijos están bien. Son muy pequeñitos, tendrán que pasar tiempo en la incubadora, pero, de momento, están bien». Esther, casi con miedo, preguntó: «¿Los tres?». Y ella contestó que sí, que los tres estaban bien. Que las primeras horas eran definitivas, pero los tres respiraban, vivían. Eran bebés en miniatura. Irene pesó 1.070 g, Beatriz, 990 g y Federico 810 g. Muy pequeños, pero completamente formados. A los 4 días le dieron el alta a Esther, que continuó yendo al hospital día tras día para cuidar a sus bebés. Durante la estancia en el hospital pasaron muchos días malos, infecciones, no ganaban peso… hasta que los fueron trasladando a la unidad de cuidados medios y por fin, 2 meses después, Irene era dada de alta. 11 días después llegaba a casa Beatriz, pero tuvo anemia y volvió a ser ingresada. Por fin, como en un sueño, el 12 de enero los cinco entraban en casa, casi tres meses después de que Esther se pusiera de parto. Había sido toda una odisea, pero el final no podía ser más feliz.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/que-ocurre-si-en-vez-de-1-nino-vienen-2-3-o-incluso-4-477

Fiebre

¿Qué ocurre si en vez de 1 niño vienen 2, 3 o incluso 4?

Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 ºC) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema.

La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes:

Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa.

Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre.

Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados.

Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC).

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación).

Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño.

Los niños con una temperatura inferior a 102 ºF (38,9 ºC) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre.

Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4ºF (38ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato.

Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños.

Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 ºF (39ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo.

Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño.

El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico.

Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si:

  • sigue interesado en el juego
  • come y bebe bien
  • está alerta y le sonríe
  • tiene la piel de color normal
  • tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura.

Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño.

Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas:

  • medida oralmente (en la boca): 100 ºF (37,8 ºC)
  • medida rectalmente (en el recto): 100,4 ºF (38 ºC)
  • medida en la axila (bajo el brazo): 99 ºF (37,2 ºC)

Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté.

Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 º y 104 ºF, o entre 38,9 º y 40 ºC), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave.

De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 ºF o 36, 1 ºC).

Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre.

A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño.

Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre:

Medicamentos

Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso.

(A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal).

Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar.

Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno.

Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre.

Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre.

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría.

Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude.

De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos.

Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal).

Comida y bebida

Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina.

Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños.

Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea.

Limite también el consumo de fruta y de jugos.

Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre.

Tomárselo con calma

Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma.

Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal.

¿Cuándo debería llamar al médico?

La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre.

Llame al médico si:

  • tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior
  • tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 ºF (39 ºC).

Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 ºF (39 ºC) pero:

  • rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber
  • tiene diarrea persistente o vómitos repetidos
  • presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual)
  • se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído)
  • lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años)
  • tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches
  • tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes
  • presenta una erupción
  • tiene dolor al orinar

Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • llanto inconsolable
  • inquietud o irritabilidad extremas
  • aletargamiento o problemas para despertarse
  • un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar)
  • labios, lengua o uñas azuladas
  • las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas
  • rigidez de cuello
  • fuerte dolor de cabeza
  • flacidez o negativa a moverse
  • problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz
  • inclinación hacia delante y babeo
  • convulsiones
  • dolor abdominal (estómago o vientre).

Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre.

¿Qué más debería saber?

Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable.

Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje.

Источник: https://m.kidshealth.org/Nemours/es/parents/fever-esp.html

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