¿Qué son realmente las células madre?

Qué son realmente las células madre y para qué sirven — Mejor con Salud

¿Qué son realmente las células madre?

Hoy en día no es raro escuchar en cualquier telediario el término células madre, ¿pero sabemos qué son realmente? Pues bien, las mejor llamadas células troncales, son aquellas que presentan dos características esenciales:

  • Capacidad de autorrenovación: es decir, la capacidad de dar lugar a más células madre.
  • Capacidad de diferenciarse en uno o más tipos celulares.

Cuantos más tipos celulares abarque una célula madre, mayor será su poder de diferenciación. En base a esta característica se clasifican los distintos tipos de células madre.

Según estudios, el conocimiento sobre estas células brinda una mejora en campos como:

  • Embriología humana.
  • Genómica funcional.
  • El descubrimiento de nuevos medicamentos.
  • La toxicología.
  • El transplante celular.
  • La terapia genética.

Diferenciación de células madre

Diferenciarse no es más que el hecho de adoptar las características morfológicas y también funcionales de un tipo celular concreto. Este proceso tiene lugar cuando la célula madre adopta la configuración genética característica de la célula a la que se va a diferenciar.

El objetivo es que solamente se expresen los genes que dan lugar al tipo celular concreto.

Una vez adoptada la nueva configuración genética, la célula madre irá adquiriendo las características de la célula objetivo gradualmente.

Tras una serie de divisiones celulares obtendremos una célula diferenciada completamente funcional.

Ver también: Desarrollan un “vendaje vivo” para tratar las lesiones de rodilla

Clasificación de las células madre

Una de las formas más extendidas de clasificar las células madre es en base a su poder de diferenciación. Existen cuatro tipos:

Células totipotentes

La células totipotentes son las que presentan un mayor poder de diferenciación. Tienen la capacidad de dar lugar a un organismo completo, incluyendo las tres capas embrionarias (endodermo, mesodermo y ectodermo). También forma los tejidos que forman el saco vitelino y la placenta.

La única célula madre totipotente en el ser humano es el cigoto, que se origina cuando el óvulo es fecundado por el espermatozoide.

Células pluripotentes

Las células pluripotentes son capaces de dar lugar a células de las tres capas embrionarias, pero no de formar un organismo completo. Por ejemplo, una célula madre pluripotente puede diferenciarse a una fibra muscular (tipo celular derivado del mesodermo) o a un diente (derivados del ectodermo).

Células multipotentes

En este grupo encontramos a las células hematopoyéticas, neuronales y mesenquimales. Dan lugar a células de una misma capa embrionaria.

Una célula madre hematopoyética podrá diferenciarse en cualquier tipo celular sanguíneo: glóbulos rojos, glóbulos blancos y también plaquetas.

Células unipotentes

Las células unipotentes son las que menos poder de diferenciación presentan, pudiendo diferenciarse únicamente en un tipo celular. Un ejemplo claro de este grupo serían las células madre de la epidermis, que se encuentran en la capa basal de la piel.

¿Para qué sirven las células madre?

El interés de las células madre en medicina e investigación radica precisamente de su capacidad de diferenciación. Presentan un potencial enorme para descifrar incógnitas de la ciencia que hasta el momento han supuesto un lastre para el ser humano. A continuación exponemos algunos ejemplos:

Mejorar el conocimiento del progreso de una enfermedad

En muchas ocasiones conocemos el origen de una enfermedad. Por ejemplo, se sabe que el alzhéimer es causado por la acumulación de ciertas proteínas que desestructuran la arquitectura cerebral.

Sin embargo, no sabemos cómo se desarrolla ese proceso ¿cuándo ocurre? ¿Por qué? ¿Cómo afecta a la funcionalidad neuronal en las primeras etapas de la enfermedad? Todas estas preguntas podrían ser respondidas gracias a las células madre.

Al diferenciar las células madre a neuronas in vitro, se puede lograr reproducir la enfermedad de una forma muy exacta. De este modo, se desvelaría qué ocurre a lo largo de este proceso patológico.

Ver también: 7 hábitos que apoyan la regeneración de células cerebrales

Generar células sanas para reemplazar células enfermas

Es lo que se conoce como medicina regenerativa. Esta técnica podría emplearse en multitud de supuestos. Por ejemplo, cuando una persona sufre una quemadura de tercer grado es necesario hacer un reemplazo de piel. Al utilizarse las células madre de su propia piel, se puede generar nuevo tejido epidérmico con el que reemplazar la zona afectada.

Evaluar la eficacia de nuevos medicamentos

Como todos sabemos, los medicamentos han de pasar muchas pruebas antes de poder ser comercializados. Una de esas pruebas consiste en testar el medicamento en seres vivos.

Utilizando células madre, podríamos generar in vitro ambientes muy similares al microambiente interno de un ser vivo donde testar el medicamento. Por ejemplo, un medicamento para el tratamiento de una cardiopatía podría ser testado previamente en tejido cardiaco generado a partir de células madre.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/que-son-realmente-las-celulas-madre-y-para-que-sirven/

Investigación con células madre: qué es y por qué ha cambiado la medicina para siempre

¿Qué son realmente las células madre?

Hubo un tiempo en que no hablaba de otra cosa que de células madre. Hace diez o quince años no eras nadie si no tenías una opinión sobre este tipo de investigación y sus implicaciones éticas. Eran la gran promesa hasta que, de repente, dejamos de hablar de ellas.

Hoy podríamos decir que «CRISPR kill the Stem Cell Star» y por eso nos hemos preguntado, ¿Qué ha sido de las células madre? ¿Qué son exactamente? ¿Qué han significado y qué futuro les espera? ¿Por qué han dejado de estar de moda? Para ello hemos preparado una serie de post para acercarnos al increíble mundo de las células madre.

Las células madre son células que tienen dos propiedades: por un lado, son capaces de autorrenovarse (producir más células madre) y, por otro, con las señales adecuadas, pueden originar células hijas (líneas celulares que se convertirán finalmente en células especializadas).

Durante muchos años, lo que los científicos buscaban era una forma de mantener cultivos este tipo de células de tal forma que bajo determinados estímulos pudieran desarrollarse como células diferenciadas.

Para entendernos, lo que los científicos buscaban era una forma de mantener la arcilla fresca (las células madre) de tal forma que pudieran usarla para producir diferentes objetos (células especializadas) cuando fuera necesario.

No era algo muy sencillo.

¿Cómo fabricar una célula madre?

Una vez se fertiliza el óvulo, se crea el cigoto, una célula totipotente que ella sola es capaz de crear todo el organismo. Conforme el cigoto se comienza a dividir se forma la mórula una esfera compacta de células también totipotentes.

La especialización comienza unos días más tarde cuando surge el blasticito (o blástula) compuesto por el blastodermo (de donde surgirá el trofoblasto y, posteriormente, la placenta) y el blastocele, una cavidad rellena de fluido donde está la masa celular interna (m.c.i.).

Las células de la m.c.i. ya no son totipotentes, son pluripotentes. Básicamente la diferencia reside en que mientras las primeras pueden, por ellas solas, generar un organismo entero, las segundas no: aunque pueden, potencialmente, llegar a serlo, necesitan de la placenta para conseguirlo (cosa que no pueden ser).

Con las células pluripotentes ya casi tenemos células madre.

El problema con estas células es que 'están programadas' para convertirse otras células; es decir, no se mantienen como tales mucho tiempo.

Para tener células madre tenemos que extraerlas y cultivarlas in vitro en ciertas condiciones. De esta forma, se convierten en 'inmortales', pluripotentes y autorrenovables.

En busca de las células madre humanas

En los primeros años de la década de los ochenta, los científicos fueron capaces de hacer por primera vez esto con células embrionarias de ratones. Así que, si hacemos cuentas, tuvimos que esperar unos veinte años hasta que en 1998, casi al mismo tiempo, dos grupos de investigación anunciaran que habían conseguido obtener células madre embrionarias humanas.

Fue en noviembre. El 6 de noviembre, James Thomson y su equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison publicaron en Science que habían sido capaces de obtener células madre a partir de blastocitos sobrantes de programas de fecundación in vitro.

El día 10, John Gearhart de la John Hopkins publicó en los PNAS que ellos habían obtenido células madre germinales a partir de fetos abortados (en este caso, se aíslan a partir de la cresta germinal, donde se produce la diferenciación celular).

Problemas en el paraíso (genético)

No hace falta decir que este descubrimiento fue tan celebrado como condenado. La promesa de las terapias celulares pasaba por la destrucción casi sistemática de numerosos embriones humanos.

Por suerte, pocos meses después, en enero de 1999, Angelo Vescovi y su equipo anunciaron que había conseguido crear distintos tipos de células sanguíneas a partir de células madre neuronales de ratas adultas.

Entender esto, igual requiere dar un rodeo: Las células embrionarias no son las únicas células madre que existen. Hay cierto debate sobre quién fue la primera persona que descubrió las células madre.

Parece que fueron los trabajos de Theodor Boveri y Ernst Haeckel (que datan de 1868) los que, inspirados por las ideas de August Weismann, desarrollaron el concepto. Otros dicen que fue cosa de Sabin en el 32 o de Pappenheim en el 17.

Sea como sea, la fecha clave es 1963, cuando Till y McCulloch publicaron su trabajo sobre las células madres hematopoieticas.

Las células hematopoiéticas son células madre instalas en la médula ósea´de los animales adultos que se dedican a producir más sangre cuando es necesario.

Con el tiempo, se fue descubriendo que ese tipo de células madre se encontraban en numerosos órganos, sobre todo aquellos que tenían un mayor desgaste; las hay, por ejemplo, en la piel, en el sistema nervioso o en los tejidos mesenquimáticos como los huesos, los músculos o los tendones.

La cuestión estaba en si se podían usar ese tipo de células para producir cualquier otra célula especializada o sólo podía desarrollar células de sus linajes. Eso fue lo que descubrió el equipo de Vescovi: que se podía hacer cualquier cosa con ellas. Los problemas éticos pasaban, de nuevo, aun segundo plano.

La medicina regenerativa

La esperanza terapéutica principal que se tenía en las células madre consistían en que se pudieran desarrollar terapias celulares y trasplantes de tejidos sin los problemas actuales de los que ya hemos hablado otras veces.

Esto dio origen a toda una 'especialidad' dentro de la medicina: la medicina regenerativa.

Esta área donde se combinan la ingeniería de tejidos y la biología molecular intenta desarrollar procesos de reemplazo o modificación de células, tejidos y órganos para recuperar sus funciones normales. Y sus progresos no se han hecho esperar.

Aunque aún tenemos que aclarar del todo la identidad y localización de las células madre neuronales, se han conseguido grandes logros en el tratamiento de enfermedades neuronales y musculares.

La (re)generación de células funcionales han permitido mejorar la forma en que nos acercamos a las lesiones de médula o los infartos cerebrales.

Además hay trabajos muy interesantes que usan el trasplante de células como terapia contra el Parkinson, el Huntington o la distrofia de Duchene.

Si las células madre fueron realmente disruptivas es porque cambiaron nuestra forma de pensar la medicina

Los hepatocitos (las células madre adultas del hígado) parecen residir en la médula ósea, por ello se iniciaron terapias para algunas enfermedades hepáticas mediante trasplantes de la médula ósea.

A principios de los 2000 , estas técnicas empezaron a dar sus frutos y se lograron curar enfermedades como la tirosinemia.

Más tarde se abordaron las hepatitis B y C y la cirrosis hepática.

Son muy conocido, sobre todo en España, los trabajos de Bernat Soria con células secretoras de la insulina con los que consiguió curar ratones diabéticos.

En esta línea, Amon Peck hizo profundos avances en la reversión de la diabetes mientras en la UCSD anunciaron que había conseguido reactivar la producción de insulina logrando producir todo tipo de células pancreáticas a partir de los hepatocitos.

En cuestiones del corazón, la cosa estaba más complicada, aunque Geron demostró que con células madre embrionarias podían producirse cardiomiocitos.

En 2001, el Albert Einstein Medical College de Nueva York anunció que habían sido capaces de reparar el 68% del tejido cardiaco de ratones infartados inyectando células madre en la médula ósea.

Actualmente, se utilizan distintas técnicas no sólo para el infarto del miocardio, sino también otros tipos de cardiopatías.

Por otro lado, y ya para acabar este pequeño repaso, muy pronto la Universidad John Hopkins fue capaz de desarrollar tejidos de órganos como los intestinos, pulmones o piel a partir de células hematopoyéticas.

Como parte de estos intentos se han reconstruido vejigas (en perros), se han creado prótesis óseas biológicas y se han conseguido arterias funcionales artificiales.

Hoy, las terapias regenerativas se emplean en enfermedades pulmonares, reumáticas y de muchos tipos.

La medicina ha cambiado para siempre

Pero seguramente, el mayor cambio que han representado las células madre en la medicina ha sido el cambio de mentalidad. Todo lo que creíamos saber sobre las ciencias biomédicas y los abordajes terapéuticos resultó ser una minúscula fracción de lo que podíamos hacer.

Hoy se habla de curación de enfermedades genéticas, de regeneración de tejidos dañados por golpes o por el paso del tiempo, de la creación de órganos listos para trasplante o de curar sin ni siquiera tener que tratar la enfermedad en cuestión. Y lo mejor de todo es que no es ciencia ficción. Pero de ello hablaremos en el próximo en el próximo post.

Imágenes | fraufrida, Wikimedia, Tareq Salahuddin, Mario Piperni, Kanijoman, Amy

Источник: https://www.xataka.com/medicina-y-salud/investigacion-con-celulas-madre-que-es-y-por-que-ha-cambiado-la-medicina-para-siempre

El Mostrador, el primer diario digital de Chile

¿Qué son realmente las células madre?

Jay Shetty tiene 8 años. Es inteligente, dice su madre, Shilpa, aunque el niño no pueda hacer todas las cosas que hace su hermano menor.

«Jay no se sienta ni usa mucho sus manos. No articula palabras y no sabemos cuán bien puede ver», dice.

«Pero juega con nosotros e intenta imitar todo lo que su hermano Kairav hace».

Jay tiene parálisis cerebral. En sus primeros años de vida, Shilpa estaba desesperada por encontrar algo que pudiera ayudarlo.

Mientras navegaba por internet hasta tarde cada noche, se encontró con un ensayo clínico con células madre en la Universidad de Duke en Carolina del Norte (Estados Unidos), pero Jay no era elegible para someterse a él.

Así que cuando Kairav nació en 2015, Shilpa y su esposo guardaron sangre del cordón umbilical de su hijo menor, que era rica en células madre sanguíneas, con la esperanza de que surgiera otro ensayo.

Sucedió y, esta vez, pudo participar. «No era invasivo y realmente no podía causarle ningún daño», explica ella.

Para poder pagar la factura de US$18.200 del tratamiento, usaron dinero que ya habían recaudado para fisioterapia e hidroterapia y lo sumaron a un préstamo personal y a lo recopilado con una nueva campaña de financiamiento.

La parálisis cerebral es un conjunto de afecciones permanentes en la movilidad y la coordinación. En el caso de Jay, explica Shilpa, fueron las complicaciones del parto lo que la desencadenaron.

No existe cura para la parálisis cerebral, pero la fisioterapia y otras terapias orientadas al habla, por ejemplo, pueden ayudar con algunos síntomas.

Sin embargo, Shilpa esperaba que la terapia con células madre de Jay, que consistía en una infusión en sus venas por dos horas, generaría beneficios mucho más allá de todo lo que habían intentado antes.

La esperanza de las células madre

Todos tenemos células madre. Estas tienen la capacidad de convertirse en una amplia gama de células especializadas, como las musculares, de la piel o del cerebro.

Las células madre reemplazan el tejido lesionado.

Las células madre no solo reponen nuestras células viejas sino que también entran en acción para reparar y reemplazar el tejido lesionado. Por eso, suelen compararse con un ejército microscópico de médicos.

La esperanza ante estas terapias es que se generen células madre en el laboratorio que luego se puedan usar para producir tejido nuevo, reemplazar células dañadas y desentrañar los mecanismos de las enfermedades.

Hasta ahora, los investigadores se han centrado en desarrollar principalmente dos tipos diferentes de células madre: embrionarias y adultas.

Las células madre embrionarias, que se extraen de un embrión en crecimiento, tienen la ventaja natural de poder dar lugar a cualquier otra célula del cuerpo, un atributo conocido como pluripotencia.

Pero hay quien ha planteado objeciones éticas al uso de embriones para obtener estas células madre, lo que se elude con el uso de células madre extraídas de tejidos adultos.

Las células madre adultas no son naturalmente pluripotentes, lo que significa que tienden a ser más especializadas y, por lo tanto, solo pueden desarrollarse en un rango más estrecho de tipos de células.

Sin embargo, pueden reprogramarse para recuperar esa flexibilidad de desarrollo.

Las terapias con células madre son una promesa genuina para ciertos trastornos. Ya existen tratamientos comprobados y autorizados basados ​​en células madre para enfermedades sanguíneas e inmunes como la leucemia, el linfoma y el mieloma.

Y su uso está también aprobado en algunos países para quemaduras químicas en los ojos.

Las esperanzas de usar células madre para tratar otros trastornos han inspirado muchos ensayos clínicos nuevos e impulsado un «turismo de células madre» sobre todo hacia Panamá, Tailandia y Ucrania.

Y en Estados Unidos, el año pasado había ya más de 432 empresas con 716 clínicas dedicadas a la venta directa de tratamientos con células madre.

El problema del precio

Todas estas clínicas tienen algo en común: lo prohibitivo de sus tarifas. Incluso los ensayos clínicos de institutos de investigación como el de la Universidad de Duke son caros.

Es entonces donde el crowdfunding o la financiación colectiva entra en juego.

Un estudio publicado recientemente en la revista especializada Journal of the American Medical Association identificó 408 campañas estadounidenses para el tratamiento de células madre en las plataformas YouCaring y GoFundMe, con más de US$7 millones solicitados y 13.050 promesas de donaciones.

Las clínicas incluso suelen fomentar de forma activa estas campañas.

El asunto con dichas campañas es que suelen minimizar los riesgos potenciales u omitirlos por completo.

Lo que tienen en común las distintas terapias con células madre es su precio, muy alto.

«Es así de simple y rápido, y tiene efectos secundarios mínimos», afirma una página que intenta recaudar fondos para un hombre con parkinson.

«Se ha demostrado que frena la progresión de la enfermedad sin efectos secundarios», describe otro, que recauda fondos para alguien con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una variante de la enfermedad que afecta el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios.

Solo 26 de esas 408 campañas incluían la palabra «riesgo» e incluso en esos casos se hablaba de que la terapia era menos o nada peligrosas en comparación con otras alternativas.

Es posible que los pacientes minimicen los riesgos de estos procedimientos porque las propias clínicas lo hacen. De la misma forma, se exageran los beneficios.

«El tratamiento con células madre ha ayudado a miles de niños con autismo», afirma una campaña cuyo objetivo es enviar a un menor a someterse a uno de ellos en Panamá. Ha recaudado más de US$18.000, superando su meta inicial de US$15.000.

«¡Todos los pacientes con ELA dijeron que revirtió las consecuencias de la enfermedad! La respiración mejora, el hablar y tragar mejoran. En dos semanas las personas que se habían quedado en silla de ruedas estaban caminando», afirmó otro. Esta campaña recaudó poco más de US$1.000 de los US$300.000 que busca.

Sin embargo, muchos expertos sostienen que estas afirmaciones son prematuras.

¿Qué dice la ciencia?

Actualmente no existen pruebas de que el tratamiento con células madre sea efectivo para el autismo, según explicó Alycia Halladay, directora científica de la Fundación Científica de Autismo, en la revista Scientific American el año pasado.

Arnold Kriegstein, profesor de neurología en la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.), también insiste en que los ensayos que usan el trasplante de células madre para personas con autismo no han podido demostrar su eficacia, a pesar de que afirmen lo contrario.

El uso de tratamientos con células madre en pacientes con ELA es especialmente desafiante.

Incluso si las células trasplantadas pudiesen viajar a las áreas dañadas, madurar e integrarse en el sistema nervioso de la persona antes de que la enfermedad tuviera efectos (la esperanza de vida es variable, pero promedia de 2 a 5 años desde el momento del diagnóstico), se encontrarían con un ambiente hostil,con neuronas motoras muriendo a su alrededor.

En la actualidad, la mayoría de los ensayos se centran en el uso de células madre para crear modelos de laboratorio de neuronas motoras en las que se pueden probar medicamentos y estudiar los mecanismos de la enfermedad.

La Asociación MND cree que la investigación con células madre es esencial para comprender, prevenir y curar las enfermedades de la neurona motora, pero afirma: «En la actualidad, no hay evidencia confiable que sugiera que las células madre pueden usarse como un tratamiento eficaz».

Ese estudio del Journal of the American Medical Association encontró que 43,6% de las campañas de financiamiento contenían declaraciones que eran definitivas o ciertas acerca de la efectividad del tratamiento.

No es demasiado difícil rastrear estas afirmaciones exageradas hasta algunas clínicas que usan «señales de legitimidad científica».

Muchos expertos sostienen que la eficacia de estas terapias no está probada.

Más allá de la cuestionable efectividad, a veces los pacientes ni siquiera reciben aquello por lo que pagaron.

Lisa Fortier, investigadora de medicina regenerativa en la Universidad de Cornell en Nueva York, analizó nueve productos y «ninguno contenía células madre o una sola célula viva de ningún tipo».

Además, no todas las células madre son iguales.

Algunos ensayos usan células madre mesenquimales, que se encuentran en la médula ósea, por ejemplo, y que son importantes para fabricar y reparar tejidos esqueléticos, como las células de cartílago, hueso y grasa.

Pero en la actualidad existen serias dudas de si funcionan como células madre.

Incluso quien las describió por primera vez, Arnold Caplan, cree que deberían ser renombradas para poder seguir siendo investigadas sin hacerles publicidad falsa.

«Estaba equivocado. Retiro el nombre que le di a estas células de gran importancia», dijo Caplan.

Las expectativas del uso de las células madre para algunas enfermedades son genuinas, como la esclerosis múltiple y el parkinson, pero todavía no han sido del todo probadas.

El problema es que hay pacientes que no tienen tiempo para ello.

A la caza de la esperanza

«Tengo menos del 32% de capacidad respiratoria, no puedo hablar y pierdo el control de mis manos y piernas. Uso máscara para respirar durante 12-14 horas al día… ¡AYUDA!», escribió otra persona solicitando fondos para uno de estos tratamientos.

El paciente con «menos del 32% de capacidad respiratoria» ¿tiene derecho a intentar cualquier cosa que pueda salvarlo y apelar a la financiación colectiva para ello, incluso si ese tratamiento se administra en una clínica no regulada?

A los especialistas les preocupa que las clínicas se aprovechen de los que están desesperados.

A Roger Barker, neurocientífico clínico de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), le preocupa que se explote la vulnerabilidad y cita riesgos potenciales como la formación de tumores.

También cree que las investigaciones legítimas de células madre sufrirán por ello.

Jay Shetty finalmente recibió una infusión de células madre en la Universidad de Duke.

«Sabía que no era una cura, sabía que no iba a salir caminando y corriendo. Pero, para ser honesta, pensé que al menos Jay sería capaz de sentarse. Desafortunadamente, eso no pasó», dice Shilpa.

«No hemos visto ningún cambio dramático, pero está más consciente y para nosotros como familia es un cambio bastante grande».

¿Pero fue la terapia con células madre responsable de esta mejoría?

¿O será que Jay ha ido adquiriendo más habilidades a medida que va creciendo?

«Es difícil de precisar, porque hemos estado haciendo terapia durante mucho tiempo», afirma Shilpa.

Hasta la fecha, los estudios de células madre sobre la parálisis cerebral en el Centro Médico de la Universidad de Duke, dirigidos por Joanne Kurtzberg, no han cumplido con las expectativas, aunque el trabajo está en curso.

En 2017, 63 niños con parálisis cerebral participaron en un estudio para verificar su eficacia. La mitad, elegidos al azar, fueron sometidos al tratamiento, que consistió en una sola infusión de sangre del cordón umbilical, y la otra a un placebo.

Para decepción de los investigadores, no vieron mejora de la función motora un año después de la infusión de referencia. Los resultados mejoraron con dosis más altas.

Pero Paul Knoefler, de la Facultad de Medicina de UC Davis (EE.UU.), no está convencido: «Los resultados no sugieren un notable efecto positivo del uso de las células del cordón umbilical en afecciones neurológicas pediátricas».

Cells4Life, el banco de células madre que apoyó la recaudación de fondos para Jay, aún afirma en su sitio web que «los ensayos en Duke han demostrado que la sangre del cordón umbilical puede revertir los síntomas de la parálisis cerebral».

Su misión, declara esta compañía, es «almacenar la sangre del cordón umbilical de cada bebé». El precio de hacerlo varía entre US$1.816 y US$2.538.

Los Shetty siguen con la misma idea: «Si Duke empieza un ensayo similar, estaré más que feliz de volver a pagar (por participar)», dice Shilpa.

«Si tenemos dinero, seguiremos haciéndolo una y otra vez. En el caso de Jay, hay muchos espacios en blanco en su cerebro y necesita nuevas células».

Así como ella lo hace, otros padres siguen navegando por internet a altas horas de la noche, buscando cualquier cosa que pueda ayudar a sus hijos.

Y mientras lo hagan, las clínicas de células madre se comprometerán a responder a su llamada.

*Puedes leer el artículo original de BBC Future (en inglés) aquí.

Источник: https://m.elmostrador.cl/agenda-pais/2019/10/30/celulas-madre-son-realmente-efectivas-las-cada-vez-mas-populares-terapias-que-las-usan/

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