Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?

Contents
  1. ¿Cómo gestionar las rabietas infantiles y por qué aparecen?
  2. ¿Qué son las rabietas infantiles?
  3. ¿Por qué aparecen las pataletas?
  4. 1.    Frustración
  5. 2.    Conflicto emocional
  6. 3.    Satisfacer deseos
  7. ¿Cómo gestionar las rabietas o berrinches en niños?
  8. 1.    Descubrir el motivo
  9. 2.    No actuar de forma impulsiva
  10. 3.    No intentar dialogar cuando surge
  11. 4.    No grites
  12. 5.    Dejar que se calme para hablar
  13. 6.    Dar estrategias para controlar sus emociones
  14. 7.    No ceder a las peticiones
  15. ¿Cómo prevenir las rabietas en los niños?
  16. 1.    Detectar las primeras señales
  17. 2.    Ser un poco más flexibles
  18. 3.    Potenciar la positividad
  19. 4.    Proponer alternativas
  20. ¿Cómo eliminar las rabietas infantiles?
  21. 1. La extinción
  22. 2. El refuerzo positivo
  23. ¿CÓMO GESTIONAR LAS RABIETAS INFANTILES? – Centre GRAT | Centre de psicologia a Barcelona
  24. ¿Qué hacer ante una rabieta?
  25. Rabietas tipo 1.
  26. Rabietas tipo 2
  27. ¿Qué hacer cuando la rabieta se dan en público?
  28. ¿Estamos haciendo algo mal?
  29. Claves para entender y gestionar las rabietas de los niños • Escuela Bitácoras
  30. ¿Qué son las rabietas?
  31. ¿Por qué tienen rabietas los niños?
  32. Foto: Background photo created by freepik – www.freepik.com
  33. Consejos para actuar ante las rabietas intantiles
  34. Índice
  35. ¿Qué pasa en su cerebro?
  36. Consejos y actividad para gestionar las rabietas
  37. Consejos básicos para afrontar las rabietas infantiles:
  38. Herramienta para gestionar la rabia: La Cajita Anti-rabietas
  39. ¿Quieres leer más artículos para gestionar las emociones?
  40. Las rabietas: cómo manejarlas respetuosamente [Vídeo]
  41. Cómo gestionar respetuosamente las rabietas
  42. Cómo dejar a tu pareja [Vídeo]

¿Cómo gestionar las rabietas infantiles y por qué aparecen?

Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?

Las rabietas infantiles son uno de los momentos más temidos por los padres. Aprende las claves para superarlas con éxito y por qué se producen. Descubre técnicas eficaces psicológicas.

Paseando por la calle, en un supermercado, en casa, en una tienda, en un restaurante o incluso en un cine… Los lugares son distintos pero el resultado de las rabietas suele ser el mismo: el niño o niña chillando, pataleando, llorando, agitándose, tirado en el suelo o rígido en su cochecito y los padres o cuidadores pasando el mal trago a su lado.

¿Qué son las rabietas infantiles?

Una rabieta infantil es un tipo de reacción característica de niños de entre 16 meses y tres años. No obstante, se debe tener presente que pueden aparecer antes y también desaparecer más tarde.

Generalmente consiste en un fuerte ataque de ira incontrolado que incluye protestas, llantos, gritos, tirarse al suelo, dar golpes… (incluso puede llegar a provocar el vómito).  Las rabietas se pueden describir como cuadros de lloros, gritos o movimientos incontrolables habituales en la infancia, que los niños utilizan para expresar su rabia, disgusto o disconformidad.

Son formas de expresión inmaduras debidas a la incapacidad del niño de expresar correctamente sus necesidades o inquietudes, a su baja tolerancia a la frustración y a la dificultad para controlar de las emociones.

También se considera un berrinche o rabieta la contención de la respiración en lugar del llanto, lo que resulta más alarmante para los padres.

En estas situaciones, el niño realiza una fuerte inspiración, reteniendo el aire durante un rato, poniéndose rojo, más tarde morado e, incluso, puede llegar a caerse.

Aparecen entre el primer y cuarto año de vida y pueden considerarse como normales si solo se presentan de forma ocasional y su duración no supera los quince minutos. Es conveniente consultar con el psicólogo en caso de que se produzca de forma habitual – una o más veces al día -, se alarguen más del cuarto de hora o se realicen conductas auto lesivas.

Por un lado, los niños, a medida que van creciendo, necesitan mayor autonomía (realizar las cosas de manera autónoma, tomar sus propias decisiones….), pero a la vez, siguen necesitando la protección y ayuda del adulto en muchas situaciones.

Cuando ambas necesidades chocan habitualmente generan emociones de ira, tristeza y miedo en el niño, que pueden explotar en rabietas o berrinches.

¿Por qué aparecen las pataletas?

Existen algunas razones por las que aparecen las rabietas infantiles. Entenderlas puede ser la forma más eficaz de poder controlarlas y ayudar a nuestros hijos.

1.    Frustración

Las rabietas en los niños se consideran parte de su proceso normal de maduración y habitualmente se origina en momentos de frustración por no poder imponer su voluntad o por sentirse incomprendidos. El niño intenta gestionar su ira pero aún no dispone de los recursos necesarios para hacerlo.

2.    Conflicto emocional

En muchos casos las rabietas en niños pueden aparecer debido al conflicto emocional que sufren: los padres no entienden lo que le pasa y normalmente se enfadan con los pequeños; ellos perciben que se están enfrentando a las personas que más aman (ambivalencia de sentimientos). El hijo quiere una cosa y no llega a entender por qué no se la quieren dar y esto puede generar cierto rechazo hacia el adulto en ese momento.

3.    Satisfacer deseos

Con las rabietas, el niño intenta llamar la atención con el fin de satisfacer sus deseos, por lo que éstas se van a ver favorecidas si el comportamiento de los padres ceder a sus peticiones ya que el niño verá cumplidos sus objetivos.

¿Cómo gestionar las rabietas o berrinches en niños?

Ahora que podemos entender de qué se trata y por qué ocurren, ¿cómo actuamos? ¿Qué podemos hacer para que el niño y nosotros no lo pasemos tan mal? Controlar los niños con rabietas es uno de los problemas frecuentes que tienen los padres primerizos. Aun así existen algunas pautas psicológicas que pueden ayudarte a parar estos berrinches en niños.

1.    Descubrir el motivo

El primer paso para controlar a un niño gritando o una de estas rabietas de niños, es intentar descubrir la causa del berrinche. Por lo tanto debemos entender el motivo del enfado (saber porque nuestro hijo puede estar reaccionando de esta manera).

2.    No actuar de forma impulsiva

Autorregular nuestras emociones (ira, vergüenza…) antes de actuar de manera impulsiva o desmesurada ante su rabieta. Una de las mejores formas de controlar las rabietas en bebés o en niños es demostrando el equilibrio emocional de los padres.

3.    No intentar dialogar cuando surge

No intentar dialogar en la fase álgida del enfado (únicamente cuando se haya calmado y pueda escucharnos). Lo único que hará intentar dialogar con ellos mientras está en plena rabieta será hacer que esta se intensifique.

4.    No grites

Si gritamos provocaremos un aumento de la rabieta y le estamos mostrando que hacerlo es una estrategia para que los demás nos hagan caso.

5.    Dejar que se calme para hablar

Dejar que se calme y luego hablar con él/ella (ignorar inicialmente la rabieta, pero mostrarle que estamos ahí en cuanto se calme ligeramente) En este momento es esencial ofrecer contacto físico si vemos que esto le ayuda a calmarse (dependiendo del niño; hay que rechazan todo tipo de contacto y a otros que les facilita mucho la regulación).

6.    Dar estrategias para controlar sus emociones

Una manera de hacer que los berrinches dejen de ocurrir es ofrecer alguna estrategia para que pueda regular sus emociones cuando esté más calmado (apretar fuertemente un muñeco blando, irse a la habitación o a un rincón «de la calma»…).

7.    No ceder a las peticiones

No ceder a sus peticiones con la pataleta (que no sea su «lenguaje» para pedir las cosas) Aunque puedan aparecer sentimientos de culpa, este punto es muy importante, ya que si alguna vez el niño comprueba que con la rabieta consigue lo que quería, probablemente en ocasiones futuras lo utilice como estrategia.

Debemos tener en cuenta que hay niños que reaccionan de manera muy agresiva durante las rabietas y puede ser que se acaben haciendo daño o rompiendo algo de su alrededor.

En estos casos se debe proteger al niño del entorno cuando veamos que la rabieta está iniciando.

Se deben recoger o apartar aquellos objetos peligrosos o con los que se pueda hacer daño y en el caso de que el niño se autolesione (darse golpes o chocarse contra algo) debemos intervenir de manera calmada para que no lo siga haciendo.

Es muy importante que con todo esto, nuestros hijos entiendan que aunque tengan rabietas, les comprendemos y que a pesar de que a veces no estemos de acuerdo, no estamos enfadados, ni cambiaremos nuestra opinión sobre ellos.

¿Cómo prevenir las rabietas en los niños?

¿Qué podemos hacer para prevenir que aparezcan más rabietas en un futuro? Como hemos dicho se trata de un proceso evolutivo por el que los niños deben pasar.

No obstante, existen diferencias individuales entre niños (habrá algunos que se frustren más rápidamente y por tanto tengan más rabietas y otros que casi no tengan), y también hay ciertos aspectos que se pueden potenciar en el niño, trabajando la frustración con él.

1.    Detectar las primeras señales

Detectar aquellas señales o situaciones que preceden a la rabieta (si está cansado o con hambre, si vamos a aquel lugar que detesta…) y prever cómo podemos actuar antes de que llegue (ofrecerle un baño relajante, escuchar una música calmada/animada o comer algo, ofrecerle una distracción, tratar la situación con humor…).

2.    Ser un poco más flexibles

También para hacer más fácil la aceptación de las normas sin modificar nuestros propios límites podemos ser un poco flexibles delante de algunas situaciones (ej: debe comer lo que no le gusta antes de jugar, pero no pasa nada si lo hace con las manos, tiene que salir bien abrigado de casa en invierno, pero no pasa nada si inicialmente no se pone los guantes y el gorro…). Muchas veces las normas que imponemos tienen niveles de importancia distintos y podemos jugar con ellos para que progresivamente el niño vaya aceptándolas sin rabietas o con enfados más livianos.

3.    Potenciar la positividad

Ayudar con otros estímulos positivos para facilitar la aceptación (ej: entiendo que quieres quedarte más tiempo en el parque jugando, pero tenemos que marchar ya a casa; mamá / papá nos estará esperando y podrá leerte tu libro preferido).

4.    Proponer alternativas

En este sentido, proponer alternativas siempre que sea posible también puede ser una buena estrategia (ej: ahora no puedes hacer esto, pero sí que puedes hacer lo otro…). y proponer la «regla o norma» de manera afirmativa, sin utilizar un «no» (ej: «cuando hagas esos ya podremos salir»/ en vez: «si no haces eso no sales»).

Estas pequeñas estrategias harán más fácil la aceptación de nuestros hijos delante de momentos de frustración y también nos facilitaran el día a día con ellos.

¿Cómo eliminar las rabietas infantiles?

Existen diferentes métodos psicológicos que pueden ayudarte a eliminar estas rabietas infantiles.

Aun así, cuando estas persisten en el tiempo es importante consultar con un psicólogo infantil para poder encontrar el porqué de estos ataques de ira en nuestros hijos.

Para eliminarlas se utilizan diferentes técnicas: la extinción, el refuerzo positivo, el contrato de contingencias y la economía de fichas.

1. La extinción

Es la técnica más indicada para eliminar cualquier tipo de conducta por exceso, incluidas las rabietas o el llanto excesivo. Consiste en hacer caso omiso ante los berrinches del niño, especialmente si éstos se producen para llamar la atención o para exigir algo.

Necesitaremos tener grandes dosis de paciencia porque, los primeros días, las rabietas irán en aumento. Debemos tener en cuenta que, hasta este momento, ha sido la herramienta que el niño ha utilizado para conseguir lo que quería y todavía no ha adquirido nuevos recursos, por lo que intentará una y otra vez su táctica.

Es muy importante también que no cedamos (excepto en los casos en los que pueda existir riesgo de lesiones) y continuemos haciendo oídos sordos a sus gritos, ya que si lo hacemos, solo estaremos enseñándole que, tarde o temprano, su método funcionará y habremos perdido un tiempo precioso: un solo «lapsus» puede destruir el esfuerzo y el trabajo de varios días.

2. El refuerzo positivo

Está indicado para incrementar las conductas de baja frecuencia. En nuestro caso, queremos reforzar positivamente los momentos o situaciones en las que el niño utiliza otros recursos diferentes a las rabietas y el llanto para conseguir lo que quiere.

¿Cómo y cuándo debemos hacerlo? Cada vez, y en el mismo instante, que el niño formula una petición, expone un punto de vista distinto o manifiesta un descontento de forma correcta, debemos felicitarlo y, a ser posible, concedérselo.

En el refuerzo positivo es importantísimo no obviar al niño cuando está realizando la acción y no posponer las felicitaciones, que deben ser inmediatas.

Asimismo, y delante del niño, explicaremos al máximo número de personas posibles su buena actuación: a los hermanos, al padre, abuelos…, e incluso a su maestro/a si tenéis oportunidad.

Estos pueden ser algunos consejos para paliar los berrinches o rabietas infantiles de tus hijos. Aun así es de vital importancia comprender por qué suceden e intentar ayudar a los niños a madurar emocionalmente.

Las informaciones publicadas por MundoPsicologos.com no sustituyen en ningún caso la relación entre el paciente y su psicólogo. MundoPsicologos.com no hace la apología de ningún tratamiento específico, producto comercial o servicio.

Источник: https://www.mundopsicologos.com/articulos/gestion-de-las-rabietas-como-lo-hacemos

¿CÓMO GESTIONAR LAS RABIETAS INFANTILES? – Centre GRAT | Centre de psicologia a Barcelona

Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?

Publicado a las 11:28h en Infantil/Adolescentes por admin_cg 0 Comentarios

Las rabietas infantiles son una expresión emocional ante las contrariedades. Pueden aparecer de muy pequeños, a los 2 o 3 años. Cambian su forma según la edad (desde llantos y gritos a echar cosas en tierra o dar golpes) y varían en intensidad y frecuencia según la personalidad del niño/a.

Como padres nos dejan desarmados, atónitos, sin saber como responder. A menudo, con la sensación que nuestro hijo/a tiene un mal comportamiento y nos desautoriza, hecho que nos preocupa.

Las rabietas pueden aparecer por múltiples razones. Aun así es habitual que ante un “no” el niño/a manifieste su rabia y desconcierto.

También debemos pensar que hay situaciones injustas que generan rabia y es normal que así lo manifiesten, en este caso hay que respetarlo y aceptar la emoción como correcto.

Otro factor que determina es el carácter de cada niño/a, que puede influenciar en la expresión y la intensidad en que manifiesta la rabia.

A continuación detallaremos algunas de las cosas importantes a hacer y a tener en cuenta ante una rabieta.

¿Qué hacer ante una rabieta?

Lo más importante ante las rabietas es saber ante qué tipo de rabietas estamos. El Doctor Daniel J. Siegel autor del libro “El cerebro del niño” (libro que recomendamos a todos los padres/madres) nos puede ayudar a diferenciarlas.

Encontraremos dos tipos básicamente:

  1. Rabietas como medio para conseguir algo que el niño/a desea. Si le diéramos al niño/a lo que quiere, la rabieta se pararía.
  2. Rabietas donde el niño/a está en colapso emocional y no es capaz de tranquilizarse por si mismo/a. Es igual el que hagamos, el niño/a se muestra descontrolado/a.

La forma de actuar de los padres/madres ante cada tipo de rabietas debe ser diferente:

Rabietas tipo 1.

  • En las rabietas del tipo 1 es importante que no cedamos a lo que piden. Nunca.
    • Es habitual que cedamos para que los gritos o los llantos se paren, pero haciendo esto estamos reforzando ese comportamiento. Aprenden que pueden conseguir lo que quieren comportándose como lo han hecho. Con sólo que cedamos un día ya sabrán que sí funciona. Esto significa que la conducta de las rabietas perdurará.
    • ¿Qué hacer entonces? Se trata pues de mantenernos firmes, pero de forma respetuosa. Podemos dar una breve explicación (“ya sé que quieres un helado, pero ahora no te lo puedo dar”) y a partir de aquí tranquilizar al niño/a con nuestra presencia, pero sin ceder a sus deseos. También, en los casos de niños más pequeños (2-3 años), podemos intentar llevar su atención hacia otro estímulo que actúe como distractor.

Rabietas tipo 2

  • En el caso de las rabietas de tipo 2, veremos a un niño/a que ha perdido los papeles y es incapaz de controlar su cuerpo y sus emociones.
    • Serían situaciones del tipo: se les rompe un juguete y la frustración que esto supone les hace entrar en desesperación emocional; una pelea entre hermanos donde uno hace algo que molesta al otro. Como veis en estas situaciones la rabieta no es un medio para conseguir nada, sino una expresión emocional descontrolada.
    • En este tipo de rabietas es importante tener claro que hablar y dar explicaciones no nos servirá de nada. Lo que queremos es ayudar a que el niño/a aprenda a gestionarse emocionalmente. En ese momento que el niño/a está enfurecido, se tiene que respetar, no gritarle, no discutir, ni castigarlo. Hay que acompañarlo en la rabieta, dejar que se exprese, conectando con él/ella con contacto físico cariñoso y un tono de voz calmado.
    • Se trata de acompañarlos sin criticar la forma de expresar su frustración y rabia. Una vez veamos que el niño/a ya se ha calmado, podemos reconducir su comportamiento: aplicar consecuencias si lo creemos necesario y pedir que se disculpe si lo que ha hecho ha afectado a otras personas.

¿Qué hacer cuando la rabieta se dan en público?

Cuando las rabietas aparecen en público la situación se vuelve todavía más incómoda. Es importante pero, en la medida que se pueda, que la expresión de rabia salga. A veces tenemos la tendencia de esconderlo. A menudo en el intento que deje de comportarse mal nosotros también perdemos los papeles. Se entiende que cuando se está en público es difícil llevarlo a cabo.

Una buena solución es apartarlo de la situación social. Salir fuera, a la calle, si se está en una tienda, o en un restaurante, salir de un grupo si se está haciendo un juego, etc.

También así se evita el refuerzo social que pueden tener las rabietas.

Con esto nos referimos a que la gente se acerque, lo/la calme, le pregunte cosas sobre todo cuando estamos en una rabieta de tipo 1, puesto que es una manera que le hagan caso.

¿Estamos haciendo algo mal?

Es habitual que ante estas conductas como padres nos preguntemos qué es el que hemos hecho mal, o qué estilo educativo le estamos implementando. Las rabietas en si no son una conducta inapropiada, son una reacción emocional, que no podemos negar ni evitar.

A menudo ni ellos saben qué les pasa. Lo importante es ayudarles a gestionarlas y a comprenderlas. Las rabietas se pueden convertir en una conducta problemática cuando aprenden a conseguir lo que ellos quieren a través de esta conducta, o bien, cuando obtienen algo positivo que sin esa conducta no hubieran obtenido.

Es importante empatizar con nuestros/as hijos/as. Nosotros como adultos también sentimos rabia, la diferencia es que ellos lo están aprendiendo a gestionar, a comprender y entender.

Quieres hacernos una consulta?Visita nuestra Unidad de Psicología Infantil.

Maria Costa Bosch

Psicóloga Infanto-juvenil. Col. 17280

María Martín Santacreu

Psicóloga y Psicoterapeuta Familiar. Col. 15745.

Источник: https://www.centregrat.com/es/como-gestionar-las-rabietas-infantiles/

Claves para entender y gestionar las rabietas de los niños • Escuela Bitácoras

Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?

Pretender que un niño aprenda a gestionar sus emociones sin atravesar la fase de las rabietas sería como intentar que aprendiese a hablar sin pasar por el balbuceo y el silabeo. Porque ante todo, las rabietas son normales.

Que tu hijo tenga muchas o pocas, breves o largas, intensas o moderadas, no significa necesariamente nada, ni sobre él ni sobre tu forma de educar. Porque si es otro peque el que estalla en un berrinche solemos decir que «es normal a esta edad», pero cuando es el propio surgen las dudas.

¿Estoy malcriándole? ¿Está demasiado consentido? ¿Es culpa de esa persona (madre, padre, tío, abuela) que le da todo lo que quiere?

Como es evidente, un niño puede tener algún problema que se haga más visible durante una rabieta. Y también es posible que los niños y niñas no sepan tolerar la frustración, sobre todo aquellos que apenas han tenido la oportunidad de enfrentarse a ella.

Pero con todos los matices que queramos hacer, es muy importante tener claro que las rabietas forman parte de su desarrollo. Son algo normal y así debemos afrontarlas. Eso sí: una cosa es saber que son normales y otra quedarnos de brazos cruzados ante ellas.

«Que formen parte del desarrollo normal no significa que no podamos hacer nada para gestionarlas mejor. Es más, una mala gestión de las rabietas puede terminar produciendo complicaciones y creando mal clima en casa», advierte el psicólogo Alberto Soler en el curso «Rabietas y límites desde el respeto».

Más información sobre el curso «Rabietas y límites desde el respeto»

¿Qué son las rabietas?

Cada niño y cada niña se enrabieta de manera diferente. Por eso podríamos hacer decenas de definiciones distintas, cada una con las particularidades características de cada caso.

Generalizando y sin profundizar en detalles, podemos decir que una rabieta es la manifestación de la frustración de un niño ante un deseo que no puede cumplir.

Aproximadamente entre los doce y los dieciocho meses de edad suelen aparecer los primeros berrinches, que pueden ser habituales hasta los cuatro años. Después, su frecuencia y su intensidad decrecen de forma progresiva.

Alberto Soler explica que las rabietas surgen cuando los niños comienzan a tomar consciencia de que son seres diferentes a sus padres. Exploran su propia independencia, así como las normas y los límites que los adultos marcamos.

Y por supuesto, no tienen las habilidades paracomunicarse y razonar que sí tiene un adulto. Con el tiempo y las experiencias, los niños manejan cada vez más recursos, por eso tienen cada vez menos rabietas. «Los niños tienen berrinches porque no saben hacerlo mejor.

No tienen los conocimientos necesarios para utilizar estrategias», señala el pediatra Carlos González en el curso «Autoridad y límites».

Un niño que explota en lágrimas porque quiere una bolsa de caramelos multiplicaría sus posibilidades de éxito si optase por una estrategia de negociación más tranquila. Pero ese niño tiene un berrinche precisamente porque aún está madurando; y por tanto aprendiendo a comunicarse, negociar, razonar…

Hay un aprendizaje detrás de las rabietas. Por eso, aunque a veces resulte difícil, los adultos debemos aprender a interpretarlas de forma correcta.

«Nunca deberíamos entenderlas como una batalla entre niño y padres, sino como una relación de ayuda entre los padres y un niño que sufre», subraya Alberto Soler.

Más información sobre el curso «Autoridad y límites»

¿Por qué tienen rabietas los niños?

La rabieta de un niño puede disparar el estrés de un adulto. Porque interrumpe una tarea importante, porque atrae miradas que juzgan, porque es ya el sexto berrinche en apenas dos horas… Con todo, debemos esforzarnos por recordar que un niño que tiene una rabieta estásufriendo.

Por mucho que nos parezca que sus motivos son absurdos, lo cierto es que lo está pasando mal. Y a nadie le gusta ser ignorado cuando se siente así. En «Rabietas y límites desde el respeto», Alberto Soler propone cambiar el foco, observar más nuestra conducta y fijarnos menos en la del niño.

Ese ejemplo puede ser valioso para ellos, que precisamente están aprendiendo a gestionar sus emociones.

No podemos olvidar que el cerebro humano necesita bastantes años para equilibrar, coordinar e integrar sus áreas emocionales y racionales.

Los niños pueden tener dificultades para comportarse de forma sensata no por capricho o desconsideración, sino por motivos relacionados con su desarrollo. No es justo que esperemos de ellos más de lo que realmente pueden dar.

Una niña de seis años puede mostrarse razonable en algunas circunstancias, pero le resultará imposible actuar de ese modo en muchas otras.

«Tenemos que armarnos de paciencia cuando, sin motivo aparente, se dejan caer hacia el lado más visceral y pierden el control. No podemos esperar que tengan un perfecto control de sus emociones.

Ni siquiera los adultos nos comportamos siempre así…», insiste Soler.

En los cursos sobre autoridad de Escuela Bitácoras encontrarás información y recursos para acompañar a tus hijos mientras aprenden a gestionar sus propias emociones.

Foto: Background photo created by freepik – www.freepik.com

Источник: https://escuela.bitacoras.com/2020/07/07/claves-para-entender-y-gestionar-las-rabietas-de-los-ninos/

Consejos para actuar ante las rabietas intantiles

Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?
CompartirTuitearGuardarCompartirEnviarEmail

Hoy nuestra colaboradora Belén Piñeiro nos explica qué son las rabietas infantiles, qué pasa en el cerebro de nuestros hijos mientras se producen y cómo podemos gestionarlas. No te pierdas algunos de sus consejos y la actividad: «la cajita anti-rabietas»

Las rabietas son, sin duda, uno de los principales motivos de preocupación para los padres.

A partir de los dos años de vida, los niños comienzan a expresar sus preferencias, sus emociones y sus gustos de la manera que buenamente saben y ante ellas, los adultos solemos desesperarnos.

Sin embargo, las rabietas son algo de lo más común y hemos de tomárnoslas con naturalidad y tranquilidad.

Desde Fixokids queremos ayudar a padres y educadores a actuar ante ellas, por lo que hemos creado un artículo muy completo para abordar este tema. Aprenderemos qué son las rabietas, qué pasa en el cerebro de los más pequeños cuando éstas suceden y veremos una herramienta muy útil para enseñarles a gestionar la ira.

Índice

Como vimos anteriormente, no existen las emociones negativas. Cada emoción es necesaria en nuestra vida. Necesitamos sentir cada emoción y todas tienen un propósito que nos ayuda a relacionarnos con nuestro entorno y crecer. Cuando nuestros hijos tienen una rabieta están mostrando una emoción: la ira.

Normalmente, las rabietas infantiles vienen acompañadas de agresividad, llantos y gritos. Y suele ser su reacción frente a la frustración por no conseguir algo que desean.

Estas situaciones en ocasiones desbordan a los padres, que no saben cómo actuar cuando ven a su hijo dominado por la rabia.

Nosotros hemos de enseñarles que esa manifestación, esa forma de mostrar su enfado, sí produce efectos negativos en ellos y en el entorno, y es mejor canalizarlo de otra forma.

¿Qué pasa en su cerebro?

Cuando hablamos de las rabietas, hemos de tener en cuenta que suelen darse en el momento en el que ciertas áreas de su cerebro están aún en desarrollo, por lo que éstas deben tomarse como una etapa más de su evolución y una oportunidad de aprendizaje.

La ira es una de nuestras emociones básicas. Ha ayudado al ser humano a rebelarse contra las injusticias, a arriesgarse, a establecer límites, a salir su zona de confort… Sus utilidades son múltiples. Esta emoción, como todas las demás, es un impulso que mueve a la persona a actuar.

Cada uno de nosotros viene equipado con unos programas de reacción automática o una serie de predisposiciones biológicas a la acción, sin embargo, nuestras experiencias vitales irán modelando con los años ese equipaje para definir nuestras respuestas ante los estímulos emocionales.

Como padres, nos puede ayudar entender que no depende de nosotros que nuestros niños tengan rabietas. No se trata de estén mal educados. Es una reacción normal. Sin embargo, sí que es importante tener pautas para saber cómo intervenir y ayudarles en lo que esté en nuestra mano.

Consejos y actividad para gestionar las rabietas

Antes de comenzar con las pautas, es importante que entendamos las rabietas como un mensaje: “¡Estoy enfadado y no sé expresarlo de otra manera!” y que comprendamos que nuestro papel en esa situación es darle herramientas para que puedan manifestar y canalizar esa rabia de forma diferente.

Es importante recordar que nuestro objetivo no es reprimir la expresión de la emoción, sino enseñarle la forma de hacerlo de una forma un poco más “civilizada”.

Todos nos enfadamos y es necesario poder comunicar lo que sentimos. Sin embargo, hemos de aprender a hacer esto último.

Por ello en este artículo quiero ofrecerte herramientas que te sirvan de ayuda para conseguir este objetivo.

Antes de comenzar, es importante que reflexiones sobre la siguiente pregunta:

¿Cómo quiero que mi hijo/a exprese su enfado?

Está bien tener claro lo que no queremos que suceda cuando nuestros niños se enfanden, pero lo primero que tenemos que hacer es ofrecerle alternativas a esa reacción. Si las rabietas son una forma de mostrar enfado y frustración.

Los adultos tenemos años de experiencia desarrollando nuestro autocontrol y, generalmente, gestionamos mejor nuestra frustración.

Esto es algo que ellos irán adquiriendo poco a poco, en gran parte gracias a nuestros ejemplos de comportamiento.

Es importante tener esto en cuenta para hacer un pequeño ejercicio de autocrítica y pensar en nuestra forma de actuar cuando estamos enfadados. ¿Lo hacemos de una manera adecuada? ¿Somos un ejemplo de conducta? Si hay algo que mejorar, es hora de ponerse manos a la obra.

Consejos básicos para afrontar las rabietas infantiles:

  • Anticípate a los posibles causantes de la rabieta. Por ejemplo, si sabes que al pasar por cierto escaparate va a querer comprar un juguete o que quiere algo dulce antes de comer, evita esos estímulos.
  • No ignores la rabieta ni les regañes. Recuerda que no queremos que reprima sus sentimientos.
  • Intenta mantener la calma. Sabemos que es un momento difícil, pero tú eres su modelo de comportamiento.
  • Déjale su espacio o dale cariño si crees que eso puede calmarle. ¿Conoces la expresión “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”? Aquí tienes un ejemplo práctico para ponerla en práctica. A veces todo se soluciona con un simple y cálido abrazo.
  • En ocasiones puedes ceder. Eso no te hará perder autoridad. Si lo que el niño pide no es descabellado, no hay problema porque alguna vez consiga lo que desea.
  • Ofrécele alternativas: “No podemos ir ahora a la piscina, ¿qué tal si jugamos en el parque?”.
  • Cambia tu discurso para que vea que quieres ayudar. Es importante que sienta que eres su aliado, no su enemigo: “Yo también quiero chocolate, pero si lo como ahora, no comeré después y me dolerá la tripa…”

Y sobre todo, lleva siempre contigo una mochila cargada de paciencia y cariño.

Como hemos visto, una rabieta es algo normal y tendremos que aprender a gestionarlas, pero no podemos (ni debemos) evitarlas.

Herramienta para gestionar la rabia: La Cajita Anti-rabietas

Todos los adultos tenemos nuestros recursos para gestionar nuestro enfado: Llamar a un amigo, hacer deporte, escuchar música, etc. Así que vamos a darle a nuestros hijos una cajita con sus propios recursos para gestionar esos momentos de enfado.

El objetivo principal de esta actividad es ofrecer a nuestros hijos una herramienta práctica para que canalicen su frustración e ir, poco a poco, gestionando mejor su rabia.

Materiales necesarios:

  • Una caja de cartón.
  • Material para forrar la caja: cómics, pegatinas, washitape, papel de forrar, pegamento, tijeras, regla…
  • Material de su gusto que irá dentro de la caja. Lo ideal es escogerlo juntos, pero te ofrecemos algunas ideas:
    • Plastilina para golpear o amoldar.
    • Hojas para arrugar o rasgar.
    • Pelotas de material blando.
    • Cojines pequeños.
    • Hojas en blanco.
    • Ceras o lápices de colores.
    • Alguno de sus cuentos favoritos.
    • Incluso podemos incluir algún bote con la boquilla grande para que “se coma los gritos”.

La idea es elegir los materiales con el niño y enseñarle a utilizarlos. Si lo hacemos de una forma lúdica seguro que no rechazará recurrir a su cajita la próxima vez que se enfade.

Debemos de explicarle que puede utilizar esta caja en esos momentos en los que algo no sucede como él desea y eso hace que se sienta muy enfadado. Os recomendamos construir vuestra propia caja juntos disfrutando de una tarde en familia.

Podemos exponerle que nosotros también nos enfadamos y cuáles son nuestras herramientas para gestionar esa emoción. Después, le preguntaremos qué cree que puede hacer él en esos momentos y ofrecerle también algunas ideas de material para construir su “Caja Anti-rabieta” o “caja de herramientas para la rabieta”.

Tras construirla y explicarle su uso, decidiremos juntos dónde colocarla, ¡es importante dejarla a su alcance! Cerraremos la actividad pidiéndole ejemplos de momentos concretos en los que puede acudir a ella o ayudarle a visualizar su uso con un cuento en el que aparezca este material. ¡Creatividad al poder!

Esperamos que estos consejos te hayan servido de ayuda y como siempre te digo: ¡Ten paciencia! Esta etapa también pasará. ¡Disfrutar de su niñez es lo más importante!

¿Quieres leer más artículos para gestionar las emociones?

Escribe tus preguntas en los comentarios y no te olvides de seguirnos en 

CompartirTuitearGuardarCompartirEnviarEmail

Источник: https://fixokids.com/rabietas-infantiles-consejos-actividades/

Las rabietas: cómo manejarlas respetuosamente [Vídeo]

Rabietas infantiles ¿Cómo gestionarlas?

Todos hemos visto, de más cerca o más lejos, a ese niño pataleando en el suelo del supermercado, llorando y gritando, mientras sus padres están al lado muertos de la vergüenza sin saber muy bien qué hacer. Eso son las rabietas.

 Pues bien, más allá de pensar «tierra, trágame», ¿qué podemos hacer cuando nuestro hijo entra en una rabieta?, ¿es posible actuar de un modo firme, y al mismo tiempo, respetuoso ante las rabietas? Sí.

Y sobre eso voy a hablar en esta nueva Píldora de Psicología.

En un lenguaje más técnico podríamos decir que lo que comúnmente conocemos como rabietas o pataletas es la frustración de un niño ante un deseo que no puede cumplir. Y como es aún es pequeño, no encuentra otra manera de expresarlo que de este modo.

Las rabietas se dan con mayor frecuencia entre los 2 y 4 años de edad.

Es un fenómeno normal dentro del desarrollo infantil, tan normal como el llanto de un bebé cuando tiene hambre, como el gateo o como la dificultad de controlar el pipi y la caca. NORMALES. Lo que pasa es que son muy molestas.

Se dan en ese momento en el que los niños empiezan a buscar su independencia y a poner a prueba las normas que hay a su alrededor. Y que mejor manera de poner a prueba esas normas que confrontándolas.

Conforme los niños van desarrollando otras habilidades más complejas, éstas tienden a disminuir, lo cual suele ocurrir de manera progresiva a partir de los 4 o 5 años de edad. Cuanto antes y mejor le enseñemos otras habilidades, antes podrán prescindir de las rabietas.

Pero que las rabietas formen parte del desarrollo normal no implica que no se pueda hacer nada para poder gestionarlas mejor, ya que de una mala gestión de las mismas pueden venir luego complicaciones. Nunca debemos entenderlas como una batalla niño-padres sino como una relación de ayuda padres-hijo que sufre.

Cómo gestionar respetuosamente las rabietas

Las rabietas son un fenómeno normal, y como tal debemos gestionarlas. No se dan porque el niño sea un malcriado o porque los padres no sepan imponer su autoridad.

Se dan, simplemente, porque forman parte del desarrollo del niño.

Podemos gestionarlas de un modo más consciente y respetuoso con las necesidades del niño, sin por ello dejar de ser firmes en las situaciones que lo requieren. ¿Qué podemos hacer?

  1. Más vale prevenir que curar. Evitando situaciones conflictivas podemos evitar una rabieta. Si sabes que de camino a la guardería o colegio pasáis por el parque y él va a querer quedarse, mejor ir por un camino alternativo. Como se suele decir: evita la ocasión y evitarás el peligro.
  2. Cuando se da la rabieta nunca debemos perder el control, elevar la voz ni intentar imponernos a la fuerza. Si, esto es difícil, pero hay que intentar hacerlo. Recordemos que aquí el incapaz de controlar sus emociones, en principio es el niño. Debemos ser conscientes que la rabieta tiene un inicio y un fin, y en ocasiones es difícil acortar esos tiempos.
  3. A veces se puede ceder. «¿Que quieres la camiseta roja en vez de la verde? Ok, ponte la roja, no pasa nada». Hemos evitado una rabieta o la hemos cortado a tiempo. No es una guerra, no pasa nada.
  4. La firmeza no está reñida con el afecto. A veces no podemos o no queremos ceder, y darle a nuestro hijo aquello que quiere no es la mejor opción para tratar de parar la rabieta: no podemos quedarnos indefinidamente en el parque, no podemos dejarle cruzar la calle por cualquier lado, no puede llevarse lo que quiera del supermercado, etc. Aquí no queremos ceder, pero sí podemos tratar de negociar con nuestro hijo una alternativa: “ya sé que quieres esto, pero no puede ser. Si quieres, podemos…”.
  5. Bajar a su nivel, hablarle con calma, mirándole a los ojos, intentando que nos mire mientras le hablamos. Esto es importante siempre que nos comunicamos con un niño, pero cuando estamos en una situación como ésta, mucho más importante todavía.
  6. Nunca debemos emplear el chantaje emocional: «si te portas así, papá no te querrá», «te voy a dejar ahí sólo», «como vea esto tu padre te vas a enterar» Bastante tiene el pobre con su disgusto que tiene, como para que encima le estemos hablando de este modo. Debemos transmitirle que le queremos igual aunque tenga esa rabieta, lo que pasa es que nos resulta molesto. Pero nuestro amor no depende de cómo se comporte.
  7. No negar el contacto físico. Es probable que rechace el contacto físico, que no quiera saber nada de nosotros. Debemos respetarlo y no tomarlo como un ataque. Simplemente está ofuscado. Pero si acepta el contacto físico, podemos darle un abrazo, besos o cogerle hasta que se sienta mejor.
  8. No debemos dar sermones ni grandes explicaciones, mucho menos en la fase más explosiva de la rabieta. Porque nadie nos va a estar escuchando en ese momento. Los mensajes, cuanto más breves y sencillos, mejor: “cariño, lo siento, ahora eso no puede ser” Una vez la pataleta ha acabado, y en función de la edad del niño, podemos  hablar con él acerca de lo ocurrido, pero nunca durante la misma.

Si sabemos que las rabietas son un fenómeno normal, que son algo evolutivo y que con el tiempo se soluciona, la actitud que tendremos hacia ellas será mejor que si pensamos que es una enfermedad o desviación que requiere de «mano dura para que el niño no se malcríe«.

Por lo tanto, la próxima vez que tu hijo entre en modo pataleta, respira, toma aire, y piensa que eso, en algún momento, habrá dejado de suceder.

Si os gustan estos vídeos os invito a que os suscribáis al canal de Píldoras de Psicología en  para enteraros antes que nadie de cada nuevo vídeo, poder dejar comentarios, recomendaciones y compartirlo con vuestros contactos. Si tenéis alguna sugerencia acerca de temas que os gustaría que tratara en el videoblog, podéis escribirme a: pildoras@albertosoler.es/

Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Previous Post

Cómo dejar a tu pareja [Vídeo]

Responder

  • […] En su web, el psicólogo, que estará con nosotros el 17 de diciembre, dice lo siguiente sobre las rabietas:“Las rabietas son un fenómeno normal, y como tal debemos gestionarlas.

    No se dan porque el niño sea un malcriado o porque los padres no sepan imponer su autoridad. Se dan, simplemente, porque forman parte del desarrollo del niño.

     Podemos gestionarlas de un modo más consciente y respetuoso con las necesidades del niño, sin por ello dejar de ser firmes en las situaciones que lo requieren. ¿Qué podemos hacer? […]

    Responder

  • […] os necesita. 7. Sed pacientes. No son extras algunas conductas regresivas o un aumento de rabietas y llamadas de atención. 8. Recordad a cada persona que vaya a visitar al bebé que éste tiene un […]

    Responder

  • […] Hoy, como cada martes de agosto, vuelvo a la radio. En esta ocasión para hablar de un tema que ya hemos tratado muchas veces: las rabietas. […]

    Responder

  • me gustaria saber como corregir al niño cuando juega con sus carritos y demás juguetes pero los golpea entre si duro o los pisa,.

    mi hijo tiene tres años yo me pongo a su nivel le explico con amor que eso no está bien que los trate con cuidado, que no ha necesidad de golpear para jugar pero el no hace caso avecez parece ignorarme y continua haciendolo,,o espera a que yo me retire para seguirlo haciendo.

    de todas las formas le explico con ternura con amor hasta con voz firme noo nada me funciona en el colegio tambien se quejan de su trato fuerte con los juguetes. gracias

    Responder

  • […] es posible en todo momento, y si nuestro hijo es pequeño, aún no tiene la madurez suficiente para regular su conducta, hacer planes y tomar las decisiones que son mejores para él a corto, medio y largo plazo. Para […]

    Responder

  • […] aburrimiento de los niños. Pensamos que si no les damos algo que hacer y les tenemos entretenidos nos la van a liar… ¡y puede que sea verdad! Pero… ¿es bueno evitarles siempre el aburrimiento a los niños? En […]

    Responder

  • […] Leer el artículo de Alberto Soler […]

    Responder

  • Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Источник: https://www.albertosoler.es/las-rabietas-como-manejarlas-respetuosamente-video/

    Embarazo saludable
    Deja una respuesta

    ;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: