Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Huelga de lactancia, qué es y cómo superarla

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Ser madre es una experiencia maravillosa a muchos niveles. Cada día aprendemos cosas nuevas, da igual que se trate de nuestro primero hijo, o no. Nos damos cuenta de que la frase “Cada bebé es un mundo” es muy cierta.

  Lo notamos especialmente si tenemos más de un hijo. Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos todas las madres es a nivel general la lactancia materna. Primero conseguir establecerla y después mantenerla en el tiempo.

Cuando ya han pasado las primeras semanas, parece que ya tenemos el camino allanado y que hemos superado los principales problemas. Sin embargo, puede que más adelante nos enfrentemos a una huelga de lactancia.

 ¿Hemos escuchado antes este término? ¿Qué significa? ¿Se puede superar? Veamos la respuesta a las dos últimas preguntas.

¿Qué es una huelga de lactancia?

Una huelga de lactancia se da cuando nuestro hijo de repente rechaza el pecho sin que haya ninguna razón aparente.La situación es muy desconcertante para la madre, ya que el bebé pasa de comer con normalidad a negarse a hacerlo. Incluso en ocasiones da la impresión de que el niño ha olvidado como se lacta.

No debemos confundir una huelga de lactancia con el destete natural del niño. La diferencia principal es que en el segundo caso el destete se produce de manera progresiva. Es decir, no deja de comer de la noche a la mañana, sino que cada vez va teniendo menos interés en mamar, las tomas se reducen y finalmente el niño deja el pecho de forma definitiva.

En este caso el rechazo es repentino, total y sin que en principio seamos capaces de encontrar un motivo para que se haya producido. Es por esa razón por la que nos sentimos desconcertadas y en muchos casos frustradas. No entendemos qué está ocurriendo.

Sin embargo, hay que tener claro que un problema de este tipo tiene una razón, aunque no consigamos verla. Es como si nuestro hijo nos estuviera diciendo mamá hay un problema y necesito tu ayuda. ¿Qué problema puede ser ese? Veamos a continuación las causas más frecuentes.

Motivos para una huelga de lactancia

Los bebes no pueden hablar, por lo que no nos pueden explicar qué les sucede. Así que nos toca intentar averiguar qué está sucediendo. Veamos a continuación cuáles pueden ser las causas principales para que el pequeño decida dejar de tomar pecho:

  • Síndrome de confusión del pezón. Durante los primeros meses de la lactancia es posible que la huelga se produzca por el uso de biberones o chupetes, que da lugar a una disfunción motora oral que puede terminar con lactancia.
  • Un gesto materno. Si nuestro bebé nos hace daño, o incluso si nos muerde, es posible que hagamos algún gesto de desagrado que el niño perciba y le lleve a dejar de mamar.
  • Dieta distinta. Si variamos nuestra dieta habitual nuestra leche puede cambiar de sabor, algo que es posible que no agrade al niño.
  • Si sufrimos una mastitis nuestra leche puede adquirir un sabor distinto al habitual, como más salado, esto puede desagradar al bebé.
  • Menstruación. La llegada de la regla también puede alterar el sabor de la leche, con las consecuencias mencionadas.
  • Estrés de la madre o del bebé. Cualquier cambio de circunstancia puede provocar una crisis de estrés, en madre o hijo, que interfiera en la lactancia.
  • Cáncer de mama. En algunos casos, en muy pocos, la huelga de lactancia puede ser un síntoma de esta grave enfermedad.
  • Infección de oído. Una infección de oído puede causar dolor al mamar.
  • Si el bebé tiene la nariz obstruida puede que se niegue a mamar.
  • Problemas bucales. La salida de los dientes o una infección en la boca, pueden causar la interrupción de la lactancia.
  • Un nuevo jabón o perfume puede llevar a que nuestro bebé no perciba nuestro olor habitual y se niegue a comer.
  • Menos leche. Si por cualquier motivo se reduce de forma drástica nuestra leche, el bebé puede sentirse frustrado y negarse a comer.
  • Un nuevo embarazo también puede alterar el sabor de la leche. Consultemos con nuestro médico si seguir con la lactancia. Si es un embarazo normal no suele haber problema, pero es mejor contar con la opinión de un profesional.

Qué hacer ante una huelga de lactancia

Una huelga de este tipo puede hacer que nos sintamos muy frustradas. Pero debemos ser pacientes y pensar que lo que está ocurriendo no tiene porque ser el fin de la lactancia materna. Lo habitual es que la situación dure entre dos y cinco días, pero hay casos en los que se prologa más allá de este período.

Es bueno que mientras se mantenga esta situación utilicemos un sacaleches para mantener la producción, y evitar obstrucciones. Por supuesto, utilicemos esa leche para alimentar al bebé, pero no con biberón. Un vaso, una cuchara o una jeringuilla son una mejor opción.

Pongamos en práctica estos otros consejos:

  • Busquemos la posición en la que nos sintamos los dos cómodos.
  • Intentemos ofrecer el pecho cuando tenga sueño, los bebés suelen aceptarlo mejor.
  • Acudamos al pediatra para que evalúe si el bebé tiene algún problema de salud como los mencionados en el apartado anterior.
  • Busquemos un ambiente tranquilo para alimentarlo, en el que el bebé no tenga distracciones. Una luz suave puede ser de gran ayuda.
  • Probemos a mecer al bebé de pie mientras intentamos amamantarlo.
  • Pasemos todo el tiempo que nos sea posible con nuestro hijo. El piel con piel y las demostraciones de cariño harán que recuerde los momentos tan placenteros que ha pasado tomando pecho.

Es bueno que mientras dure la huelga nos aseguremos de que el bebé está bien alimentado, una forma eficaz de hacerlo es comprobar que moja unos cinco o seis pañales diarios. Si esto no sucede, es posible que su pediatra opte por tomar otro tipo de medidas.

Pero lo normal es que, si ponemos en práctica lo que hemos visto, consigamos reanudar la lactancia.

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¿Qué puedo hacer si mi bebé rechaza el pecho?

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Los bebés nacen para mamar, ellos esperan una teta y biológicamente la necesitan, como mínimo, durante su primer año de vida. Para sobrevivir hay que mamar y no hay razón para dejar la teta. Pero hay bebés que de un día para otro (normalmente entre los 8 meses y el año) dejan de mamar, y no quieren saber nada del pecho, lo rechazan.

Para las madres es una sensación terrible que un bebé se niegue a mamar.

Cuando no queremos que dejen el pecho, y la idea del destete no nos apetece, evidentemente nos angustiamos y lo que hacemos es intentar poner más al bebé en el pecho, ofrecerle más veces e insistir para que mame.

Es una desesperación total que lleva a ser demasiado insistente y que puede ser contraproducente si lo que queremos es que el bebé vuelva a mamar.

Vamos por partes. En primer lugar, si el bebé rechaza el pecho a esa edad, podemos considerar que esta reacción se parece más a una “pausa” que al fin de la lactancia ya que el destete natural suele producirse a partir de los dos años y medio, y no tan pronto. Por lo tanto, podríamos hablar de “huelga de lactancia” y necesitamos saber porqué el bebé ha iniciado una huelga a esta edad.

Las opciones más habituales por las que un bebé rechaza el pecho son:

Enfermedad o malestar de la bebé

  • Dolor en un oído o en ambos: el movimiento que debe hacer el para succionar le puede resultar tremendamente doloroso y que deje de mamar para no sentir este dolor.
  • Malestar en la garganta o aftas en la boca: cualquier lesión en la boca resulta dolorosa cuando la leche materna, llena de componentes antibacerianos, cae sobre las heridas. El bebé siente una molesta picazón que hace que rechace el pecho.
  • Mocos / congestión nasal: cuando un bebé mama respira a la vez. Si tiene la nariz tapada no puede hacerlo y no puede mamar con facilidad, lo que hace que se desespere y pueda rechazar el pecho.

Todas estas situaciones, una vez superadas, pueden seguir causando rechazo al bebé, que por miedo al dolor no quiere ni intentar mamar.

Situaciones relacionadas con la madre o con la situación familiar:

  • Un grito de la madre, por ejemplo por un mordisco: en muchas ocasiones, los bebés reaccionan así después de un mordisco si la madre se asusta, hace un grito o hace mala cara. Parece imposible que bebés tan pequeñas puedan darse cuenta de estas cosas pero se dan cuenta y reaccionan evitando la situación.
  • La vuelta al trabajo: también la separación de la madre, cuando vuelve a trabajar o por otras causas, puede producir que el bebé deje de mamar temporalmente, que reaccione con desprecio cuando la madre regresa y no quiera mamar bajo ningún concepto.
  • Confusión tetina / pezón

Por lo tanto, en primer lugar, habría que pasar por el pediatra y hacer una revisión completa al bebé* para asegurarnos de que no hay nada físico que dificulte la lactancia, así como valorar nuestra situación y si ha habido algún cambio significativo.

¿Cómo conseguimos que nuestro bebé vuelva a mamar?

Bueno, una vez se ha producido la situación de huelga o rechazo y si no queremos acabar con la lactancia, nos ponemos manos a la obra.

Como os decía, no conviene, bajo ningún concepto, forzar al bebé o quererlo ganar por hambre. Hay que seguir ofreciendo alimentación complementaria, si toma, y extraerse leche y ofrecérsela como sea. Jamás debemos dejar al bebé sin comer, porque eso no hará que vuelva a mamar. ¡El pecho es una opción para los bebés, no una obligación!

Podemos invitar al bebé a mamar, lo importante es que el bebé se acerque al pecho porque quiere.

Nos enfocamos en 2 cosas: la proximidad con el pecho y buscar la risa del bebé.

Tenemos varias “técnicas de seducción”, se pueden ir realizando todas o elegir una, o ir probando cuál es la que mejor os hace sentir.

La técnica de la bañera

Hay que preparar la escena: luz suave, agua calentita, música de fondo (cita romántica total)… Y meterse con el bebé en la bañera, no para que mame (repito), sino para que se “enamore”, para que disfrute, se ría, para que se deleite con la situación del placer de jugar contigo… Intenta que se ría mucho, muchísimo.

Con un único remojón no suele bastar, así que habrá que repetirlo tantas veces como sea posible.

La técnica de la cama

El piel con piel de madre y bebé es siempre un gran recurso en estas situaciones. ¡Tiene que ser divertido! Hacer cosquillas, besos en la barriga, perseguirse, reír… Y todo con el mismo propósito: ¡DISFRUTAR!

Muchos bebés ríen tanto que se olvidan de la huelga de teta y se lanzan alborozados el pecho. OJO: a veces lo hacen unos segundos para volver a rechazar el pecho, por lo tanto, ¡hay que seguir jugando!

La técnica del sofá

Para hacer esta técnica hay que ponerse al bebé piel con piel, leer cuentos o jugar… Hay que crear también el ambiente cálido y tenue como el de la bañera y resistir la tentación de ofrecer el pecho.

Hay que tener mucha paciencia y repetir las veces que la madre crea necesarias. Las situaciones de rechazo pueden ser largas y hay que tener MUCHA paciencia ¡a veces, duran un mes! Por lo tanto, hay que perseverar.

*Existen otras razones por las que el bebé podría rechazar el pecho, desde el embarazo de la madre a la manera en la que ofrecemos alimentación complementaria. En este enlace puedes encontrar más información.

Источник: https://blog.lactapp.es/rechaza-pecho-lactancia/

Rechazo del pecho

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

A veces dar el pecho se puede convertir en una literal y verdadera batalla entre madre y bebé. Cuando un bebé se niega de pronto a mamar la madre sabe que algo no va bien. ¿Por qué se produce el rechazo del pecho?

El día que Jesús dejó de mamar de repente para pasar una semana en ayuno de teta fue preocupante. El rechazo contundente de su teta me hizo pasar mucho miedo, porque no quería que se destetara tan pronto. Aunque tenía más de dos años y para todo el mundo aquello no era el fin del mundo, para él su teta era vida.

«Jesús rechazó el pecho por unas dolorosas aftas bucales. Creía que se destetaba, tampoco quería comer nada, sólo beber. Con mucha paciencia y sacándome leche para dársela en vasito, una noche de pronto se volvió a coger de su teta de chocolate»

Qué se entiende por rechazo del pecho

En este cajón de los problemas, rechazar el pecho supone algo más que no querer mamar. Para algunos bebés se trata de una negativa tajante a coger el pecho, y para otros puede ser que la teta se le escape de la boca y le impida ordeñar la mama de forma adecuada, acabando por desistir.

La inquietud del bebé mientras está mamando también podría entrar en el cajón del rechazo del pecho, ya que en algún momento el bebé empieza a negarse a continuar lactando  a pesar de estar bien cogido, incluso la madre puede ser el factor que provoque la insatisfacción del bebé mientras toma la teta.

Importancia del apoyo adecuado frente la negativa a mamar

El pasado 8 de Febrero tuve la oportunidad de asistir a una pequeña charla que daba Jose María Paricio Talayero, organizada por Entre Mamás, en la que se abordaba este tema tan interesante. Tenía ganas de volver a escuchar a este gran doctor, por lo bien que habla y por lo mucho que ha aportado en la atención de madres y bebés durante la lactancia materna.

En palabras sencillas y en poco tiempo desgranó  el asunto que,  a mi juicio,  es una de las peores situaciones que a una madre puede experimentar durante su lactancia. El dolor que el rechazo produce en la lactancia materna a una madre no es algo que se deba de obviar, diferente al dolor físico, pero dolor al fin y al cabo.

Paricio comentaba que el rechazo puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia materna, aunque quizás el que ocurre  en los primeros días y en los meses en los que el bebé depende de la leche materna de forma exclusiva, implique mayor tensión emocional y mayor necesidad de resolución.

El doctor destacaba como curiosidad preocupante la discriminación pediátricaa la que pueden verse afectados los bebés amamantados cuando se acude con ellos a consulta con una problema como el rechazo del pecho (o el alimento). Mientras que con los bebés de fórmula el pediatra podría automáticamente solicitar pruebas que descartaran un problema de salud, en los bebés amamantados se podría demorar la situación, optando primero por recomendar un biberón de leche fórmula.

Este hecho pone sin duda de nuevo la falta de conocimientos sobre lactancia materna que poseen algunos facultativos de pediatría en el punto de mira. Y todo  a pesar de los esfuerzos en promover  la asistencia a cursos de  actualización en lactancia.

El rechazo precoz del pecho durante los primeros días de lactancia se puede manifestar:

  • Porque el bebé no quiera coger el pecho.
  • Puede que el bebé no mame,  y entonces se retira.
  • Puede que no coga el pecho de forma adecuada o le sea complicado mantener el pecho dentro de su boca.

En cualquiera de los casos lo primero es escucharte con atención, para saber lo máximo posible lo que está pasándote, y luego observar la conducta del bebé.

Es importante descartar problemas de salud y ya que la lactancia es algo que implica a la madre y al bebé, es necesario tomar en consideración a ambos sujetos.

Buscando la causa del rechazo del pecho es más fácil poder establecer las medidas de apoyo adecuadas, que pueden ser diferentes en cada caso. Teniendo en cuenta  la cantidad de beneficios que posee la leche de madre, el interés por resolver este tipo de situaciones debería

La lactancia materna es un derecho de la madre y un derecho de su hijo. Hay

De una teta o de las dos

No es la primera vez que una madre me comenta que su hijo tiene preferencia por un pecho y que del otro apenas mama. Con gemelos este hecho no suele ser frecuente, pero sí es cierto que los bebés toman preferencia por un pecho en particular, lo que obliga muchas veces a realizar una lactancia materna sin rotación.

Generalmente el rechazo del pecho unilateral suele llevar aparejado algún problema de salud. De nuevo es obligatorio tomar en consideración a los dos miembros de la diada, pues el origen puede estar en un simple problema de vacunación del bebé, como en una mastitis de la madre.

Rechazo del pecho tardío o  «huelga de lactancia»

El rechazo del pecho cuando los bebés son ya más mayores y es de aparición súbita puede deberse a muchos supuestos, tanto físicos como emocionales que igualmente merecen un adecuado estudio.

Conviene echar vista atrás para poder buscar en nuestra memoria todo aquello que pueda haber molestado al bebé, que también tiene conciencia. Desde la vuelta al trabajo hasta una disputa familiar pueden estar detrás de que el bebé no quiera mamar un tiempo. Y por supuesto, la posibilidad de que estén malitos.

Aquí podríamos encontrar los casos de negativas a mamar ante la llegada de la menstruación o por haber comido algo diferente.

El falso rechazo del pecho. ¿Se estará destetando?

Hay muchas madres que confunden determinadas señales del bebé con un rechazo del pecho. Nada más lejos de la realidad.

Hay niños que maman en velocidad récord y después de cinco minutos ya no quieren mamar más.

Forzarles a mamar más puede suponerle un disgusto a la madre, ya que el niño no desea mamar porque no tiene hambre o está interesado en otras cosas, pero la madre se empeña y acaba viendo en ello un problema. Conviene respetar las señales de los bebés. Cuando tienen hambre comen y cuando no tienen, no tetean.

El reflejo de búsqueda a veces se confunde con una negativa, ya que cuando el bebé mueve la cabeza de un lado a otro en busca del pecho el movimiento es similar a un no. Si el bebé llega muy nervioso al pecho es posible que el bebé realice movimientos parecidos o se pelee con la teta,  y esto puede hacer pensar que no quiere el pecho.

No obstante conviene saber que un bebé raramente se desteta de forma espontánea antes del año, pero que después puede haber niños que simplemente digan que ya no quieren más teta y se acabó. Si después de buscar todas las causas y poner todas las soluciones posibles el niño no regresa al pecho, es su derecho ser respetado.

Источник: https://gemelosalcuadrado.com/el-bebe-que-rechaza-el-pecho/

Mi bebé rechaza el pecho: qué hacer ante una huelga de lactancia

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Cuando estás embarazada tienes claro que amamantarás a tu bebé cuando nazca: la leche materna es el mejor regalo que le puedes dar.

Sin embargo, ya con tu bebé en brazos te encuentras con que la lactancia no es el camino de rosas que imaginabas. Tu pequeñín rechaza el pecho. Te sientes culpable, desesperada, pensando que estás haciendo algo mal. ¡Error! Las razones por las que el niño puede rechazar mamar de uno o de los dos pechos son muy variadas. Y tú no tienes la culpa.

Lo primero que hay que hacer es descubrir qué causa el problema para solucionarlo y disfrutar así de la lactancia.

Causas que provocan su negativa a la lactancia

El bebé puede evitar mamar de un pecho a los dos, bien al principio de la lactancia e incluso cuando ya estaba bien instaurada (entre los ocho meses y el año, normalmente).

Comenta Alba Padró, asesora de lactancia de Alba Lactancia Materna e IBCLC, en Latapp, que:

“Si el bebé rechaza el pecho a esa edad, podemos considerar que esta reacción se parece más a una ‘pausa’ que al fin de la lactancia ya que el destete natural suele producirse a partir de los dos años y medio, y no tan pronto. Por lo tanto, podríamos hablar de 'huelga de lactancia' y necesitamos saber porqué el bebé ha iniciado una huelga a esta edad”.

Pilar Martínez, farmacéutica, asesora de lactancia, IBCLC y autora de varios libros sobre lactancia, enumera algunas de las causas que pueden estar detrás del rechazo a la teta de mamá:

  • Porque la madre esté sufriendo una mastitis. Con la infección, la leche cambia de sabor, se hace mas salada, y hay bebés a los que lo les gusta.
  • Cuando su mamá se echa ese día un perfume fuerte o una crema corporal, a los que el niño no está acostumbrado, rehuye de esos olores.
  • Si el pequeño tiene llagas (aftas) en la boca no es capaz de agarrar el pecho por el dolor, hasta que no se curen. Además, la leche materna, llena de componentes antibacerianos, cae sobre las heridas. El bebé siente una molesta picazón que hace que rechace el pecho.
  • Ocurre que si sufre otitis en un oído (o en los) rechaza mamar porque el movimiento que debe hacer para succionar le resulta muy doloroso.
  • Un bebé respira y mama a la vez, por lo que con la nariz congestionada, no respira con facilidad y ante la desesperación puede rechazar el pecho.
  • También puede tener sus preferencias y decidir mamar solo de un pecho. Nunca son iguales los dos, ni los pezones presentan la misma forma, y pueden estar más cómodos agarrados a uno u otro.
  • El niño deja de amamantarse sin razón física aparente. Puede deberse a cambios importantes en su vida: una mudanza, el comienzo a la escuela infantil o la vuelta al trabajo de la madre, que puede provocar que reaccione con desprecio cuando la madre regresa y no quiera mamar. Se trata de una huelga totalmente pasajera que dura unos días y luego el niño vuelve a mamar.
  • Algunos niños se destetan ellos solos, antes de que mamá lo decida. No suele ser muy frecuente antes del año, pero puede ocurrir si se le está ofreciendo, por ejemplo, suplemento en biberón. Para ellos es más cómodo y pueden terminar decantándose por la tetina en detrimento del pezón de mamá.
  • Cuando la madre se queda embarazada de nuevo. La biología prima la supervivencia del niño que crece dentro de mamá, por lo que empezará a producir calostro a partir del segundo trimestre de gestación. Esto supone un cambio de sabor y textura en la leche que no siempre acepta el hermano mayor.
  • En casos muy, muy puntuales, se ha dado que el bebé dejaba de mamar sin razón aparente. Y con el tiempo se descubrió que la madre tenía un tumor en el pecho.

Qué hacer para solucionarlo

La asesora en lactancia, Pilar Martínez, quiere tranquilizar a todas las madres, señalando que esta animadversión hacia el pecho de mamá, casi siempre es pasajera. Conociendo el problema, se busca la solución y la producción de leche vuelve a ser la habitual la mayor parte de las veces: curar la mastitis, las llagas de la boca, cambiar de perfume…

Hay que dejar claro que:

“No puedes obligar a un bebé a tomar el pecho si no quiere, por mucho que te empeñes, así que los mejor es tener paciencia y ofrecérselo hasta que lo acepte».

«Mientras dure su rechazo al pecho, hay que vaciar las mamas para no tenerlas muy congestionadas y no disminuir la producción de leche”, añade Pilar.

Tampoco ocurre nada si decide alimentarse solo de un pecho, porque sacará de él todo lo que necesita. Eso sí, en estos casos es aconsejable que la madre procure sacarse la leche de la mama que no quiere, para que la diferencia de tamaño de los pechos no sea un problema estético y de ingurgitación.

Según explica Alba Padró, de Latapp,

Nunca hay que dejar al bebé sin comer, porque eso no hará que vuelva a mamar. El pecho es una opción para los bebés, no una obligación. Por lo tanto, hay que desplegar las armas de seducción que todas las mujeres tenemos y enamorar al bebé, buscando su risa y la proximidad al pecho”.

En este sentido, la IBCLC Pilar Martínez, comenta que el mejor consejo es la paciencia y seguir ofreciéndole pecho en situaciones propicias, agradables: como después del baño, cuando está más relajado, o tumbados mamá y el bebé en la cama, solos y sin ruidos… Lo que está claro es que nunca relactará mientras veis la tele, con todo el mundo hablando alrededor.

Y, sobre todo, no olvidar que las huelgas pueden ser largas y hay que tener mucha paciencia, porque pueden durar hasta un mes. Pero por suerte, la mayoría de ellas terminan con el bebé rendido de nuevo a tu pecho.

Hasta que ese momento llegue, puedes consultar con la matrona o el pediatra o acudir a un grupo de apoyo a la lactancia, donde otras madres que ya han pasado por una huelga pueden aconsejarte y tranquilizarte.

Fotos iStock

En Bebés y Más Mi bebé rechaza el biberón: consejos, Si tu bebé toma pecho, estas son las claves que te ayudarán a comprobar que está bien alimentado, Ocho problemas comunes en la lactancia y cómo solucionarlos

Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/que-mi-bebe-rechaza-pecho-soluciones

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Indice

Cuando un bebé, de menos de un año, sin motivo aparente rehúye el pecho puede estar viviendo  lo que se conoce como huelga de lactancia.

A pesar de lo preocupante que pudiera parecer al principio, hay que saber que entra dentro de la normalidad y casi todos los niños rechazan el pecho en algún momento. El inconveniente es que, por desconocimiento, estas situaciones suelen abocar a un destete prematuro.

Cuando la solución, en la gran mayoría de los casos, no se encuentra en el biberón, si no en encontrar el origen del rechazo.

¿Qué es la huelga de lactancia?

Son periodos con una duración media de 3 o 5 días, en los que el bebé deja de mamar, en principio sin ninguna causa evidente.

Estos episodios, angustiosos para los padres, suelen ocurrir cuando el niño tiene entre 4 y 10 meses de edad y normalmente están relacionados con momentos de cambios en su entorno.

Los bebés son muy sensibles a estas situaciones y su reacción al estrés es negarse a comer.

El inconveniente de la huelga de lactancia, además de que el niño no engorde por no ingerir alimento, son las consecuencias nefastas que esto puede acarrear en la vida familiar.

Comprobar que un bebé tan pequeño no quiere comer puede motivar incertidumbre, tensión, ansiedad, angustia, nervios, frustración… circunstancias que sin duda afectarán a la vida de la pareja y repercutirán inevitablemente en la crianza del niño.

Además, abandonar repentinamente la lactancia materna puede originar malestares y problemas en los senos tales como ingurgitaciones, inflamación, obstrucciones de conductos, etc. Todos estos problemas no hacen más que iniciar un círculo vicioso que agrava el problema cada vez más.

Posibles causas del rechazo del pecho

Entorno: Cuando hay mucho ruido alrededor, o el ambiente está demasiado frío o caluroso, o la madre ha tenido una reacción brusca con el bebé ante un mordisco o dolor en el pecho, el pequeño puede no encontrarse a gusto mamando y dejar de hacerlo.

Enfermedad: Un catarro, mucosidad excesiva, otitis, u otras enfermedades pueden dificultar la succión y provocarle inapetencia o desgana al mamar porque le duela o incomode.

Sabor de la leche: Aunque no está muy claro, se cree que el sabor de la leche se altera cuando la madre se queda embarazada o consume ciertos alimentos. Algunas veces al niño puede no gustarle el nuevo sabor y evita tomarla.

Tetinas: El uso de tetinas artificiales como el chupete o las del biberón, puede acostumbrar al bebé a succionar de otro modo y cuando mame del pezón no consiga extraer la leche, se enfade y lo rechace (la extracción con la tetina del biberón es diferente a la del pecho ya que el niño hace otro movimiento con la lengua distinto).

Disminución de la producción de la leche: Existen varias razones por las que la producción de leche se reduce: limitar o saltarse tomas, seguir horarios estrictos, alternar tomas de biberón, etc. El niño puede intentar mamar, pero al no salir la cantidad de leche que desea, se irrita y deja de hacerlo.

Sabor del pecho: Algunas cremas, lociones, perfumes, desodorantes, etc. pueden provocar un olor o sabor demasiado fuerte que el bebé no tolera.

Cambios en la vida del bebé: Los niños lactantes son especialmente sensibles a las variaciones que se producen en su entorno. Notan cuando su madre se altera, está tensa, nerviosa…

Si además ha habido cambios físicos como una mudanza, la incorporación a la guarde, la separación de su madre porque vuelve a trabajar, etc. es habitual que el pequeño manifieste su inquietud con una huelga de lactancia.

En muchas ocasiones los bebés, en ausencia de su madre, se niegan a comer, pero cuando esta vuelve,  lo hacen sin parar, recuperando el tiempo perdido.

Consideraciones a tener en cuenta

Durante las primeras horas de vida muchos bebés permanecen medio adormilados y pueden pasar muchas horas, 5, 6 incluso 10, sin comer. La recomendación de las matronas es que los recién nacidos no estén más de 3 horas sin mamar.

Por lo que ante un bebé que no se despierta surgen las dudas ¿Le pasará algo? Lo que puedes hacer es acariciarle suavemente para despertarle ligeramente.

Colocártelo al pecho para favorecer el contacto piel con piel y ayudarle a engancharse.

La Asociación Española de Pediatría hace hincapié en aprender a distinguir los falsos rechazos de la auténtica huelga de lactancia, y que con frecuencia confunden (y preocupan) a las madres primerizas:

Por ejemplo, el bebé que deja de comer porque simplemente está saciado. Los bebés no comen la misma cantidad siempre, ni a la misma hora. Hay veces que con 3 minutos se ha saciado y otras en las que requiere 1 hora para comer. De ahí el consejo de amamantar a demanda respetando las necesidades del niño  y no siguiendo estrictos horarios.

Un mal agarre o una postura incorrecta. Dar el pecho a un bebé requiere aprender la técnica, una buena postura y un agarre adecuado.

Si no se hace bien, el bebé puede no extraer leche o sacar muy poca y llorar porque se queda con hambre.

Además, al no vaciarse, las mamas pueden inflamarse y los conductos obstruirse, con lo que la salida de la leche y el amamantamiento se complican aún más.

¿Qué hacer en estos casos?

Ante todo procura no angustiarte. La preocupación, la ansiedad y el nerviosismo solo empeorarán la situación. Tarde o temprano todos los niños que han pasado por esto, vuelven a mamar, así que tómatelo con tranquilidad y paciencia.

La Liga de la Leche recomienda, para retomar con éxito la lactancia, mucha persistencia y calma, animándolo a mamar a menudo, acercándolo al pecho, insistiendo repetidas veces pero sin forzarlo.

Sin olvidar hacerlo de forma tranquila. El niño debe asociar la lactancia a un momento agradable.

Si te pones nerviosa, haces movimientos bruscos o levantas la voz  percibirá la tensión y se pondrá alerta.

Inténtalo cuando esté medido dormido o tras un baño relajado y caliente.

Prueba con distintas posturas (descubrirás que hay numerosas formas de dar el pecho a tu bebé). Quizás una de las más cómodas para ambos sea la que os permite estar tumbados en la cama uno contra el otro.

Dormir con el bebé propicia el contacto piel con piel y favorece la lactancia. Toma las medidas de seguridad necesarias y practica el colecho con tu pequeño. Al menos descansarás mejor.

Asegúrate de que la temperatura es agradable, que no hay ruidos molestos, ni nada que le distraiga.

Aprovecha las horas de tranquilidad, cuando tengas tiempo suficiente y estés relajada para ponerle al pecho.

Recuerda pesarle y hacer un seguimiento de su crecimiento. Si pasan los días y tu bebé sigue sin querer mamar, puede que el problema sea otro. Si pierde peso y continúa sin mamar acude al pediatra.

Las medidas del biberón del bebé es mejor que las decida el propio lactante, en base a sus necesidades tanto si se alimente vía lactancia materna o con leche de fórmula.

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