Revisiones en el dentista para niños

Las revisiones dentales en los niños – JM Arizala

Revisiones en el dentista para niños

Las visitas al dentista para hacer revisión, se deben hacer a partir del año de edad. Y conviene que sean de periodicidad anual.

Objetivo de las revisiones dentales en los niños

En una revisión se pone atención en los siguientes aspectos:

La erupción dentaria

Comprobamos la erupción de los dientes, si le están saliendo a tiempo los dientes, es decir, en la edad habitual, antes o después.

Si se trata de la dentición definitiva, miramos si los temporales se caen como deben, o es un momento en el que se ven a la vez el diente temporal y su diente definitivo correspondiente.

También si han erupcionado por el lugar adecuado, y si le produce al niño o adolescente molestias o infecciones.

La posición dentaria

  • Miramos si los dientes están en su sitio, y en el orden que les corresponde.
  • También si están amontonados, o al revés, con separaciones entre los dientes.
  • Hay que comprobar la relación de los dientes de arriba con los de abajo, es decir si muerde bien.
  • Los dientes superiores deben estar por fuera de los inferiores y en contacto con ellos, es decir que no estén a distancia dejando un hueco entre ambos.
  • Hacemos una inspección de la cara, para ver si la relación de los huesos maxilares es la adecuada, y que la mandíbula no quede demasiado adelantada ni retrasada con respecto al labio superior.
  • Observamos por tanto si necesita ortodoncia o no, ya que la infancia y sobre todo el inicio de la adolescencia, es el mejor momento para corregir la malposición dentaria.

La existencia de caries

La caries se debe tratar para evitar complicaciones dolorosas e infecciosas, tanto si son dientes temporales como si son definitivos.

Debemos analizar las posibles causas de las caries, viendo y mejorando las pautas de higiene dental y de alimentación, por si hay cepillado insuficiente o incorrecto, y/o excesiva ingesta de dulces.

El estado de las encías

No deben sangrar las encías espontáneamente ni al cepillado. Si sangran es que hay gingivitis o inflamación de encías, debido a la insuficiencia o mala técnica del cepillado, o a la ingesta de demasiados dulces entre las comidas. Habrá que mejorar la higieney la alimentación como en el caso de las caries.

También se analiza el resto de la mucosa bucal, es decir la superficie de la lengua, la parte interna de los labios y de las mejillas, por si hay llagas, manchas, pequeñas heridas etc.

Revisiones periódicas = confianza del niño

Es importante que el niño se acostumbre a visitar al dentista, como un hábito normal.

Así, en las primeras consultas, al no presentar generalmente ninguna patología, el niño aprende hábitos y técnicas de cepillado, y eso aumenta la eficacia de los esfuerzos de los padres para que se limpien los dientes.

El pequeño paciente aprende a visitar al dentista sin asociarlo a inyecciones o molestias, y cuando llegue el momento de hacer algún tratamiento, al estar el niño relajado, será más agradable y fácil.

Es conveniente que los padres se comporten con naturalidad, sin transmitirles ningún miedo consciente o inconscientemente. Si se le da demasiada importancia a la visita o se insiste al niño que no le pasará nada ni le dolerá, el niño pensará que algo raro ocurre y estará alerta y tenso.

En las revisiones siempre acompañará el adulto al niño en el gabinete dental, para que la madre o el padre sepan cómo va la higiene y la salud dental de su hijo, y en casa puedan actuar en consecuencia.

En cambio, cuando hay que hacer algún tratamiento, el niño pasa solo ya que se portan mucho mejor, y, por tanto, el tratamiento es más fácil y agradable.

Solo en casos excepcionales se hace pasar al padre o la madre si el niño se ha puesto algo inquieto.

Una niña o niño acostumbrado a revisiones dentales, se cuidará mucho mejor la boca, tendrá menos patología y si la tiene, el tratamiento será más agradable.

Más información

Para obtener más información puede encontrarla en Odontopediatría (Adolescentes y Niños).

También puede contactar directamente con la clínica en el teléfono 943 45 90 45 o acercándose a nuestra clínica dental en Donostia en la calle Calle Ferrerias 5.

Источник: https://www.dentistadonostia.es/odontopediatria/las-revisiones-dentales-en-los-ninos/

Salud bucodental infantil: ¿A qué edad hay que empezar con las revisiones?

Revisiones en el dentista para niños

La salud oral suele dejarse en un segundo plano cuando los niños son muy pequeños, pero es importante prestarle la atención necesaria desde el nacimiento.

Tener unos dientes y encías sanos es un aspecto fundamental de la infancia ya que repercute en la salud bucodental de la etapa adulta.

La Sociedad Valenciana de Pediatría (SVP) ofrece una serie de recomendaciones para conseguir una salud dental óptima en los niños.

Los dientes comienzan a brotar en los bebés habitualmente entre los seis y los 12 meses de edad, un proceso que, en ocasiones, puede resultarle molesto, pero que, en general, no suele requerir tratamiento.

Si se observa que el pequeño está muy incómodo, sobre todo por la noche, se le pueden administrar los analgésicos recomendados por el pediatra o facilitarle mordedores para calmarle. Cada niño tiene un ritmo de crecimiento distinto, y con la erupción de los dientes ocurre lo mismo, en cada uno el tiempo es diferente.

Lo que debe ser igual en todos son los hábitos de higiene bucal, que deberían iniciarse antes de que salgan los primeros dientes.

Los cuidados orales deben comenzar antes de la aparición de los dientes

Tal y como establecen las guías del Consejo de Dentistas de España, hay que cuidar la salud bucal del bebé desde su nacimiento. Aunque los dientes no hayan erupcionado, las bacterias pueden proliferar en sus encías y dañar a las futuras piezas cuando salgan.

Es aconsejable limpiar las encías del pequeño de forma suave con una gasa húmeda. Así, se eliminan las bacterias tras las tomas. Del mismo modo, es importante no transmitir al bebé bacterias, por lo que es mejor evitar gestos frecuentes como probar con su cuchara la comida o compartir vasos o cubiertos.

Es importante también no prolongar el uso del biberón y del chupete, pues puede pasar factura en el futuro.

Hay que procurar no dejarles el biberón con productos con azúcar en la boca de forma mantenida, en especial por la noche pues su excesivo y mal uso puede dar paso al desarrollo de la denominada caries del biberón.

La leche contiene lactosa, un tipo de azúcar, por lo que si dejamos al bebé mucho tiempo con el biberón, se puede favorecer el crecimiento de las bacterias responsables de la caries en las encías o los dientes. Además, es importante no administrar ninguna otra bebida azucarada, como zumos, en el biberón.

Aunque no tenga dientes todavía o sean los de leche, la caries es muy peligrosa y puede pasar a los dientes definitivos cuando estos crezcan. Por ello, es mejor retirar el biberón a partir de los 12 meses y limpiar las encías y dientes del bebé después de las tomas.

El chupete es otro elemento que puede mermar en un futuro no muy lejano la salud dental de los niños si se prolonga su uso. Este hábito de succión puede desembocar en una maloclusión dentaria, que impide que los dientes superiores hagan un contacto adecuado con los inferiores.

También puede provocar la mordida cruzada, que hace que haya dificultades en cortar bien los alimentos al masticar y se puedan producir problemas digestivos, funcionales e incluso estéticos.

Por estos motivos y para evitar la ortodoncia, conviene limitar lo máximo posible su uso y retirarlo al año si posible y a los dos años como muy tarde.

Primera visita al dentista

Cuando el niño cumpla un año de forma ideal, y no más de los 2-3 años, se recomienda que haga su primera visita al dentista. Además de cerciorarse de que todo está bien o detectar problemas de forma anticipada, le ayudará a forjar una buena relación con este profesional.

Llevarle desde los primeros años al dentista de forma habitual previene que el niño desarrolle miedos infundados, hace que tenga confianza con el odontólogo y así será más fácil que siga sus recomendaciones y tenga unos buenos hábitos de higiene bucodental.

Buenos hábitos de salud oral en niños

Una vez que los dientes han brotado, hay que cepillarlos para prevenir la proliferación de las bacterias y la aparición de las conocidas caries.

●Bebés y niños pequeños: al principio los padres son los encargados del cepillado, que debe realizarse utilizando una pasta infantil, con menor cantidad de flúor que las estándar. La cantidad adecuada de dentífrico es del tamaño de una lenteja.

Otra opción es utilizar cantidades más pequeñas de una pasta estándar.

El flúor ayuda a fortalecer el esmalte dental, esa capa que recubre el exterior de los dientes y que es el escudo frente a las bacterias, pero si se ingiere en cantidad excesiva puede producir diferentes anomalías, como manchas en los dientes (fluorosis) o interferir en la osificación de los huesos. Se aconseja utilizar cepillos de cabezales pequeños para que sea más fácil acceder y limpiar todas las zonas. En cuanto a la frecuencia, lo ideal es cepillarles al menos dos veces al día durante dos minutos, una de ellas antes de irse a dormir.

●Niños mayores: una vez que sean capaces de hacer cosas por sí mismos, alrededor de los 6 años, es un buen momento para que comiencen también a lavarse solos los dientes.

Desde la SVP se recomienda que al principio lo hagan bajo la supervisión de los padres, para enseñarles cómo deben hacerlo y comprobar que lo hacen de forma correcta y durante el tiempo estipulado.

Es normal que muchos traguen algo de dentífrico las primeras ocasiones, pero si se administran en cantidad adecuada (tamaño de una lenteja) las cantidades de flúor ingeridas a esta edad probablemente no serán relevantes. Posteriormente, cundo tengan una mayor destreza, podrán utilizar más cantidad (tamaño de un guisante) o las pastas fluoradas estándar.

Es necesario inculcarles la importancia de lavarse los dientes después de cada comida aunque no estén en casa. Para ello, se aconseja que los niños que comen en la escuela, lleven un kit de cepillado en la mochila y que se habitúen a limpiarlos después de las comidas.

●La importancia de prevenir las caries: son el problema de salud oral más extendido, sobre todo en la población pediátrica. De hecho, según advierte la Organización Mundial de la Salud, entre un 60 y un 90% de los niños las sufren.

La caries es el orificio que realizan las bacterias en el esmalte dental y, que si no se elimina o detiene a tiempo, penetra en el interior del diente causando dolor y, en casos graves, la pérdida de la pieza.

Además, el acúmulo de bacterias provoca la inflamación y el sangrado de las encías. El azúcar es el principal responsable de las caries, ya que cuando las bacterias se alimentan con él, producen un ácido que destruye el esmalte de los dientes.

Por ello, entre otras razones, es importante reducir el consumo de azúcares en la dieta de los más pequeños.

Consejos para inculcarles buenos hábitos de salud oral

Conseguir que se habitúen a cepillarse los dientes puede resultar complicado y tedioso, pero existen trucos para hacer esta tarea más llevadera.
Lo ideal es comenzar dando ejemplo, pues los niños aprenden mejor de lo que ven en sus padres, ¿por qué no lavarse los dientes en familia? De esta forma no lo verá como una imposición y tendrá más predisposición a ello.

También es posible hacer del cepillado un hábito divertido, en especial cuando son más pequeños.

Aprender de forma lúdica es más positivo, y para esta tarea en concreto, puede resultar útil cepillarle los dientes mientras suena su canción favorita, recompensar su buena conducta después o utilizar cepillos con la forma de sus personajes favoritos.

Lo importante es instaurar este hábito de higiene al principio, para que, a medida que crezcan, sepan la importancia que tiene para su salud y sigan haciéndolo.

Tras la primera revisión, los dentistas recomiendan acudir, al menos, una vez al año a la consulta para prevenir complicaciones y realizar un seguimiento adecuado de la boca del menor. En algunos casos, tras una valoración especializada, se requerirá de ortodoncia para poder conseguir una alineación dental adecuada.

Источник: https://socvalped.com/educacion/2019/salud-bucodental-infantil-ninos-edad-revision/

Revisión dental en niños: ¿Cada cuánto es necesaria?

Revisiones en el dentista para niños

La infancia es una etapa de nuestra vida vital para el cuidado de nuestra boca y piezas dentales. Las revisiones al dentista en niños y mayores son de obligado cumplimiento cada cierto tiempo para prevenir y atajar a tiempo problemas que pueden surgir.

Dicen muchos profesionales sanitarios que el mejor remedio es la prevención.

Lo cierto es que la mejor forma de atajar a tiempo problemas o afecciones que podamos sufrir es mantener un cierto control regular de nuestro organismo y llevar a cabo revisiones que puedan ayudar a identificar posibles contratiempos a los que podamos combatir con tiempo para darle remedio lo antes posible.

En el caso de la boca y la salud bucodental, la infancia supone una etapa fundamental de nuestra vida para controlar su desarrollo. Para ello son necesarias las revisiones dentales cada cierto periodo de tiempo, que si ya son básicas cuando alcanzamos la edad adulta, resultan más fundamentales si cabe cuando nos encontramos en la niñez.

El seguimiento del crecimiento bucal y comprobar si su evolución es la correcta son los principales objetivos a cumplir con estas revisiones, que deben ser regulares para así crear conciencia a nuestros pequeños de la importancia de contar con una higiene bucal adecuada mediante los hábitos necesarios. Protegiendo su salud bucodental, mejoraremos la calidad de vida de nuestros pequeños, que gracias a ese bienestar obtendrán beneficios tales como masticar mejor con dientes sanos y vocalizarán correctamente.

Primeras visitas al dentista

Pero para ello es vital seguir las indicaciones del odontólogo pediatra y acudir a la clínica dental de manera regular. Como sabemos que para el pequeño puede no ser una visita fácil, lo ideal es hacerla divertida y anodina, sobre todo la primera vez, para que no le resulte demasiado pesada e incluso no le importe volver cuando toque.

Se recomienda además que la primera visita sea una revisión, para así evitar una intervención en su primer acercamiento que le cause dolor y que le cree un mal recuerdo. Y de paso que se acostumbren a los sonidos y olores que son característicos de la consulta.

Con la visita rutinaria se explorarán las mucosas y las piezas dentales de leche, siendo sólo necesaria la radiografía dental en caso de duda o molestia por padecer lesiones bucales, caries, recambio de alguna pieza dental o maloclusión.

Una vez que el especialista confirme que sea necesario llevar a cabo una limpieza dental también conllevará visitas regulares a las que se deben ir acostumbrando.

Todo procedimiento se debe ir explicando en un lenguaje comprensible para los niños, para que así se sientan partícipes y mantengan la calma a pesar de que preferirían estar en otro lugar.

La frecuencia de las revisiones dentales en niños

Al igual que la propia limpieza, se recomienda llevar a los niños al dentista al menos una vez al año para revisiones dentales tras haberse realizado la primera de las mismas. La frecuencia cambiaría, claro está, en caso de necesitar el paciente más atención específica o tratamiento por alguna dolencia o porque padezca algún tipo de afección.

Fuera del dentista, conviene que los padres examinen de forma habitual la boca de sus hijos, ya sean niños o bebés, para ser conscientes del estado bucodental de estos y acudir a consulta si fuera necesario.

En el caso de los recién nacidos, antes de la salida de los primeros dientes se deben limpiar correctamente las encías a modo de prevención, y una vez sean más mayores y se cepillen solos los dientes, revisar su técnica para comprobar si es la adecuada.

Y es que aunque el niño no muestre signos de dolor, eso no implica que su salud bucodental se encuentre en perfectas condiciones. Mediante las revisiones dentales nos curaremos en salud previniendo posibles afecciones, que será siempre más difícil que aparezcan con buenos hábitos de higiene en esta zona.

¿Debo acudir al dentista si no es por una urgencia a pesar del COVID-19?

Si bien durante el comienzo del estado de alarma se recomendó acudir al dentista en caso de urgencia, los dentistas sostienen que, siguiendo las precauciones adecuadas, el riesgo de contagio es reducido. Todo ello a pesar de que la consulta del dentista es un entorno con especial peligro para propagar el COVID-19 por el procedimiento que deben seguir los especialistas.

Si bien existe riesgo, en general deberíamos acudir al dentista si lo necesitamos o ha llegado el momento de nuestra revisión anual, salvo en algunas excepciones.

De hecho, retrasar los tratamientos dentales supone otro riesgo para la salud que tampoco podemos aceptar, por lo que sin padecer sintomatología (nosotros y los niños) y asegurándonos de cumplir tanto por nuestra parte como por la de la consulta las medidas de seguridad recomendadas no conviene alargar una visita al dentista si se antoja necesaria. Pero que, claro está, debe ser ante todo segura.

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Источник: https://blog.terranea.es/revision-dental-ninos-frecuencia/

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