Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

Embarazo, parto, pandemia y salud mental: un cóctel peligroso

Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

La salud mental es una de las grandes olvidadas en la atención sanitaria. Aún lo es más si nos centramos en el proceso de embarazo, pues la ignorancia sobre este aspecto de la salud es todavía mayor.

En este proceso, al igual que durante el parto y el postparto, pueden aparecer alteraciones de la salud mental. Los trastornos más frecuentes son la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Quizá este último sea el más desconocido.

Todos ellos suponen un grave problema de salud para las madres de todo el mundo. Además, la situación está empeorando con la pandemia.

Trastorno con una larga trayectoria

Respecto al trastorno de estrés postraumático, la American Psychiatric Association describe entre sus síntomas la desconexión de la realidad, reexperimentación del evento que produce el problema, irritabilidad o incluso problemas a nivel físico.

Puede que, por el nombre, parezca un trastorno más relacionado con atentados terroristas y conflictos bélicos. Pero el trastorno se genera también como resultado del parto y de todo lo que alrededor de él acontece. Por eso, entre los síntomas, también hay que incluir los efectos negativos que se dan en el bebé, la pareja o la familia.

Con unas cifras de prevalencia altas, que parecen crecer a medida que lo hace el interés en el tema, nos preguntamos la relevancia de la salud mental en el embarazo, el parto y el postparto.

Qué actores intervienen

La importancia es capital. En esta “película” contaríamos con los tres mosqueteros y D'Artagnan. Es decir, la ansiedad, el estrés y la depresión, capitaneados por el trastorno de estrés postraumático tras el parto.

Cualquiera de estas patologías ya supone un incremento en el riesgo de desarrollar alguna de las otras. Si además participan antes, durante o después del parto, ejercen de “potenciadores” de signos y síntomas.

Este efecto no va únicamente en un sentido, funciona como un relé bidireccional. Todo está relacionado y todo puede afectar de forma negativa sobre lo demás. Es como un cóctel de bebidas afrutadas y coloridas, pero los colores se han tornado sepia, ocre y negro.

El escenario “escogido”: la pandemia

Realicemos un ejercicio de imaginación e integremos nuestros mosqueteros y sus interacciones en el escenario de la pandemia. En este, las necesarias medidas de control social nos arrebatan la socialización, ponen distancia entre nuestra red social y dificultan el apoyo.

Añadamos a ese escenario los meses de confinamiento total, acompañado de miedo, incertidumbre y un parto en el horizonte. Por último, recordemos que las cifras de la Encuesta Nacional de Salud más reciente estima que una de cada cuatro personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida. En cifras netas, ya existen 450 millones de personas que padecen algún problema de salud mental.

Con esta escena ante nuestros ojos, nos pregunamos: ¿escapan las mujeres embarazadas de esas cifras?

Pandemia y mujeres embarazadas

Tal y como muestran los resultados, se han obtenido cifras altas de ansiedad, trastorno de estrés postraumático postparto e incremento de riesgo en las mujeres que previamente padecían ansiedad y depresión.

Los problemas mentales se han exacerbado. En otras palabras, las mujeres embarazadas experimentan un mayor número de problemas, durante más tiempo y con mayor gravedad.

El aislamiento durante el confinamiento provocó estrés y ansiedad. El miedo sustituyó a la cercanía y el amor del parto. Como consecuencia de ello, el riesgo de desarrollar depresión postparto aumentó.

El trastorno de estrés postraumático postparto vino después. El parto ya no era ese soplo de ilusión y optimismo que trae consigo conocer al nuevo miembro de la familia, tan deseado y esperado. Se convirtió, en muchos casos, en un evento que se recordaba y reexperimentaba de forma negativa.

Como detonantes, aparecieron las preocupaciones por la propia pandemia, por la salud del bebé y de la pareja o incluso por los familiares más vulnerables al contagio del covid-19.

Además, autores como Ravaldi destacan que el manejo inadecuado de la lactancia materna puede incidir de forma aún más negativa. Por ello, es fundamental un asesoramiento adecuado: las mujeres pueden lactar en tiempos de pandemia.

El final de la trama: ¿Incluye plot twist?

La salud mental no es el “villano” de esta cinta. En todo caso, es ese actor de reparto que se come la pantalla.

Normalizar la maternidad es necesario. Aumentar las herramientas de los profesionales sanitarios para identificar y responder a las necesidades de estas mujeres también.

Asimismo, dotar de medios y recursos a los centros sanitarios para atender de forma adecuada durante el embarazo, el parto y el postparto ayudaría a reducir la problemática derivada.

El objetivo es suavizar el impacto negativo de la pandemia e integrar la atención a la salud mental de forma orgánica junto con el resto de cuidados a la mujer gestante.

Recursos para mujeres con trastorno de salud mental

El trastorno de estrés postraumático postparto es un problema de salud muy presente en nuestra sociedad, aunque no se visualice en toda su magnitud. Es grave para las madres de todo el mundo y sus bebés.

Debido a la pandemia se ha agravado, pero la salud mental ya era importante antes. Por eso no podemos apagar el proyector y abandonar la sala porque no nos guste esta secuencia del rodaje.

Debemos desarrollar habilidades y competencias que den respuesta a las necesidades de las mujeres que experimentan algún trastorno de salud mental.

La condición humana no se entiende sin el concepto de socialización y ahora tenemos que poner un paréntesis en ello.

¿Y si lo afrontamos como una oportunidad para adaptarnos o reinventarnos? Reinventemos. Rehumanicemos el cuidado.

Источник: https://theconversation.com/embarazo-parto-pandemia-y-salud-mental-un-coctel-peligroso-154890

Embarazo, parto, pandemia y salud mental: un cóctel peligroso

Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

La salud mental es una de las grandes olvidadas en la atención sanitaria. Aún lo es más si nos centramos en el proceso de embarazo, pues la ignorancia sobre este aspecto de la salud es todavía mayor.

En este proceso, al igual que durante el parto y el postparto, pueden aparecer alteraciones de la salud mental. Los trastornos más frecuentes son la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Quizá este último sea el más desconocido.

Todos ellos suponen un grave problema de salud para las madres de todo el mundo. Además, la situación está empeorando con la pandemia.

Trastorno con una larga trayectoria

Respecto al trastorno de estrés postraumático, la American Psychiatric Association describe entre sus síntomas la desconexión de la realidad, reexperimentación del evento que produce el problema, irritabilidad o incluso problemas a nivel físico.

Puede que, por el nombre, parezca un trastorno más relacionado con atentados terroristas y conflictos bélicos. Pero el trastorno se genera también como resultado del parto y de todo lo que alrededor de él acontece. Por eso, entre los síntomas, también hay que incluir los efectos negativos que se dan en el bebé, la pareja o la familia.

Con unas cifras de prevalencia altas, que parecen crecer a medida que lo hace el interés en el tema, nos preguntamos la relevancia de la salud mental en el embarazo, el parto y el postparto.

Qué actores intervienen

La importancia es capital. En esta «película» contaríamos con los tres mosqueteros y D'Artagnan. Es decir, la ansiedad, el estrés y la depresión, capitaneados por el trastorno de estrés postraumático tras el parto.

Cualquiera de estas patologías ya supone un incremento en el riesgo de desarrollar alguna de las otras. Si además participan antes, durante o después del parto, ejercen de «potenciadores» de signos y síntomas.

Este efecto no va únicamente en un sentido, funciona como un relé bidireccional. Todo está relacionado y todo puede afectar de forma negativa sobre lo demás. Es como un cóctel de bebidas afrutadas y coloridas, pero los colores se han tornado sepia, ocre y negro.

El escenario «escogido»: la pandemia

Realicemos un ejercicio de imaginación e integremos nuestros mosqueteros y sus interacciones en el escenario de la pandemia. En este, las necesarias medidas de control social nos arrebatan la socialización, ponen distancia entre nuestra red social y dificultan el apoyo.

Añadamos a ese escenario los meses de confinamiento total, acompañado de miedo, incertidumbre y un parto en el horizonte. Por último, recordemos que las cifras de la Encuesta Nacional de Salud más reciente estima que una de cada cuatro personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida. En cifras netas, ya existen 450 millones de personas que padecen algún problema de salud mental.

Con esta escena ante nuestros ojos, nos pregunamos: ¿escapan las mujeres embarazadas de esas cifras?

Pandemia y mujeres embarazadas

Tal y como muestran los resultados, se han obtenido cifras altas de ansiedad, trastorno de estrés postraumático postparto e incremento de riesgo en las mujeres que previamente padecían ansiedad y depresión.

Los problemas mentales se han exacerbado. En otras palabras, las mujeres embarazadas experimentan un mayor número de problemas, durante más tiempo y con mayor gravedad.

El aislamiento durante el confinamiento provocó estrés y ansiedad. El miedo sustituyó a la cercanía y el amor del parto. Como consecuencia de ello, el riesgo de desarrollar depresión postparto aumentó.

El trastorno de estrés postraumático postparto vino después. El parto ya no era ese soplo de ilusión y optimismo que trae consigo conocer al nuevo miembro de la familia, tan deseado y esperado. Se convirtió, en muchos casos, en un evento que se recordaba y reexperimentaba de forma negativa.

Como detonantes, aparecieron las preocupaciones por la propia pandemia, por la salud del bebé y de la pareja o incluso por los familiares más vulnerables al contagio del covid-19.

Además, autores como Ravaldi destacan que el manejo inadecuado de la lactancia materna puede incidir de forma aún más negativa. Por ello, es fundamental un asesoramiento adecuado: las mujeres pueden lactar en tiempos de pandemia.

El final de la trama: ¿Incluye plot twist

La salud mental no es el «villano» de esta cinta. En todo caso, es ese actor de reparto que se come la pantalla.

Normalizar la maternidad es necesario. Aumentar las herramientas de los profesionales sanitarios para identificar y responder a las necesidades de estas mujeres también.

Asimismo, dotar de medios y recursos a los centros sanitarios para atender de forma adecuada durante el embarazo, el parto y el postparto ayudaría a reducir la problemática derivada.

El objetivo es suavizar el impacto negativo de la pandemia e integrar la atención a la salud mental de forma orgánica junto con el resto de cuidados a la mujer gestante.

Recursos para mujeres con trastorno de salud mental

El trastorno de estrés postraumático postparto es un problema de salud muy presente en nuestra sociedad, aunque no se visualice en toda su magnitud. Es grave para las madres de todo el mundo y sus bebés.

Debido a la pandemia se ha agravado, pero la salud mental ya era importante antes. Por eso no podemos apagar el proyector y abandonar la sala porque no nos guste esta secuencia del rodaje.

Debemos desarrollar habilidades y competencias que den respuesta a las necesidades de las mujeres que experimentan algún trastorno de salud mental.

La condición humana no se entiende sin el concepto de socialización y ahora tenemos que poner un paréntesis en ello.

¿Y si lo afrontamos como una oportunidad para adaptarnos o reinventarnos? Reinventemos. Rehumanicemos el cuidado.

Este artículo también está firmado por:

Antonio Hernández Martínez. Profesor Enfermería Maternal e Infantil. Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Terapia Ocupacional, Universidad de Castilla-La Mancha

Juan Miguel Martínez Galiano. Profesor, Universidad de Jaén

Este artículo ha sido publicado en The Conversation

Источник: https://www.diariosur.es/sociedad/salud/embarazo-parto-pandemia-20210317100439-ntrc.html

Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

El estigma y la ignorancia social hace que muchas mujeres tengan miedo a reconocerlo, pero el cuidado de la salud mental es tan necesario como el físico. Antes, durante y después del embarazo.

Indice

La salud mental puede ser una de las principales “complicaciones” durante el embarazo

La salud mental es uno de los grandes tabús durante el embarazo. Componentes de estigma hacia las enfermedades mentales y de ignorancia hacia la prevalencia de algunas de ellas durante el periodo de gestación y posparto son dos de las razones para que la salud mental durante el embarazo no reciba la atención que merece.

Una de cada diez mujeres embarazadas reconoce lidiar con algún tipo de enfermedad mental durante su embarazo. De no ser tratadas, estas enfermedades pueden derivar en serios problemas de salud para la madre e incluso para el bebé.

Así, la depresión prenatal se asocia con un mayor riesgo de sufrir parto pretérmino, bebé de bajo peso al nacer, diabetes gestacional, preeclampsia… Además, la depresión no tratada también aumenta el riesgo de depresión posparto.

Casi el 20% de mujeres experimentan depresión o ansiedad durante su embarazo.

De hecho, un estudio publicado en 2015 en la revista Lancet Psychiatry demostraba que la depresión posparto a menudo empieza antes de dar a luz.

Dos tercios de las madres estudiadas con depresión empezaron a experimentar sus síntomas (lloros frecuentes, letanía, melancolía, pensamientos de suicidio…) durante el embarazo.

Además, problemas de salud mental pasados como depresión, ansiedad o trastornos de alimentación pueden reaparecer con el embarazo.

¿Cómo saber si padezco depresión?

Algunos de los síntomas propios de la depresión pueden confundirse con síntomas propios de la gestación, como fatiga, cansancio, pérdida de apetito, problemas para dormir… Sin embargo, en el caso de la depresión aparecerán otros síntomas más característicos como angustia por el embarazo, falta de interés por la gestación y el feto, ganas de acabar con el embarazo, pensamientos suicidas o de muerte recurrentes, ansiedad o sentimientos de culpabilidad. Un experto en psicología confirmará el diagnóstico. 

Un estigma que hay que derribar

Casi la mitad de la población española (concretamente, un 44%) reconoce experimentar o haber experimentado depresión o ansiedad.

Otros problemas de salud mental son la esquizofrenia, con la que viven más de 21 millones de personas en el mundo según la OMS, el trastorno bipolar, que afecta a 60 millones de personas, el estrés o trastornos alimenticios como la pica, anorexia, bulimia, ortorexia o pregorexia (presente en mujeres embarazadas).

La estigmatización, discriminación o demonización de las personas que experimentan algún tipo de problema mental no hace más que dificultar que aquellos que lo reconocen reciban un tratamiento para aquello que sufren.

¿Os imagináis que existiera un estigma hacia las personas que tienen gripe o alergia al polen? Igual de incomprensible es que lo haya hacia las que experimentan depresión, ansiedad, etc. Ante esto, es importante quitarse el sentimiento de culpa. La depresión, la ansiedad, el estrés o un trastorno de alimentación no es tu culpa.

Hay muchos factores que contribuyen a estos problemas de salud mental: ambientales, genéticos, biológicos… Al estigma general sobre los problemas de salud mental, se añade otro escollo para las madres: el “mito de la maternidad”. La idea de que una madre debe estar pletórica y feliz durante y después de su parto, que hace que muchas mujeres se sientan incomprendidas cuando no es así.

La importancia de pedir ayuda en el embarazo 

Lo primero, no tengas miedo a pedir ayuda. Nadie tiene por qué lidiar con una enfermedad por sí mismo, o sufrir en silencio. Igual que se va al médico si tenemos una infección de garganta o algún problema físico, debes acudir si sientes que mentalmente o emocionalmente no estás bien. Y cuanto antes, mejor.

Puede que no te puedan prescribir medicación mientras estés embarazada para evitar posibles riesgos para el bebé, pero eso no quiere decir que no puedas hacer nada mientras tu enfermedad no te permite vivir a gusto e incluso empeora. Puedes acudir a terapia, encontrar actividades que te ayuden con tus síntomas o buscar grupos de apoyo de personas que estén en una situación parecida.

Hay muchas otras actividades que pueden ayudarte a combatir la depresión, como dormir y descansar bien, hacer ejercicio regular y moderado, practicar yoga… Cualquier cosa que te ayude a relajar la mente.

No obstante, si la depresión es grave y el psiquiatra lo considera necesario, pueden recetarte antidepresivos.

Si bien es cierto que los antidepresivos se asocian con un mayor riesgo de cardiopatías congénitas, hipertensión pulmonar crónica o autismo, no hay suficientes estudios al respecto para confirmar que realmente tengan estos efectos secundarios y, además, sus beneficios son mayores a sus posibles riesgos, por eso se recomienda tomarlos si es necesario.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/salud-mental-durante-el-embarazo-la-eterna-olvidada-6784

Embarazo saludable
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