Síntomas de preeclampsia en el embarazo

Contents
  1. Preeclampsia: qué es, síntomas y tratamiento (y complicaciones)
  2. Principales síntomas
  3. 1. Preeclampsia leve
  4. 2. Preeclampsia grave
  5. Cómo se realiza el tratamiento
  6. Posibles complicaciones de preeclampsia
  7. Principales síntomas de la preeclampsia
  8. ¿Qué es la preeclampsia?
  9. ¿A quién afecta?
  10. ¿Qué tipos hay?
  11. ¿Cuál es su causa?
  12. ¿Qué síntomas produce la preeclampsia?
  13. ¿Existen factores de riesgo?
  14. ¿Qué complicaciones se derivan de la preeclampsia?
  15. ¿La preeclampsia se puede tratar?
  16. ¿La hipertensión en el embarazo es sinónimo de preeclampsia?
  17. Preeclampsia | Qué es, síntomas, tratamiento y prevención
  18. Incidencia
  19. Factores de riesgo
  20. Factores de riesgo de la madre 
  21. Análisis en sangre de los factores angiogénicos
  22. Ecografía doppler de las arterias uterinas
  23. Preeclampsia
  24. Acerca de la preeclampsia
  25.  Síntomas de la preeclampsia
  26. Complicaciones que le afectan
  27. Complicaciones que afectan a su bebé
  28. Causas de la preeclampsia
  29. Diagnóstico de la preeclampsia
  30. Tratamiento de la preeclampsia
  31. Prevención de la preeclampsia
  32. Qué es la preeclampsia: factores de riesgo, síntomas, prevención y tratamiento
  33. Causas de la preeclampsia
  34. Síntomas de preeclampsia
  35. Prevención y tratamiento
  36. Ante cualquier duda, consulta a tu médico
  37. Preeclampsia: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento
  38. Pronóstico de la enfermedad 
  39. ¿Qué síntomas presenta la preeclampsia?
  40. Pruebas médicas para la preeclampsia
  41. ¿Cuáles son las causas de la preeclampsia?
  42. ¿Se puede prevenir la preeclampsia?
  43. ¿En qué consiste el tratamiento de la preeclampsia?
  44. ¿Qué especialista lo trata?

Preeclampsia: qué es, síntomas y tratamiento (y complicaciones)

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

La preeclampsia es una complicación del embarazo, y parece ocurrir debido a problemas en el desarrollo de los vasos de la placenta, causando espasmos en los vasos sanguíneos, cambios en la capacidad de coagulación de la sangre y disminución de la circulación sanguínea.

Los síntomas pueden manifestarse durante el embarazo, principalmente después de la semana 20 de gestación, en el parto o después del parto, e incluyen una presión elevada superior a 140 x 90 mmHg, presencia de proteínas en la orina e hinchazón del cuerpo debido a la retención de líquidos.

Algunas de las condiciones que aumentan el riesgo de preeclampsia durante el embarazo son: cuando les el primer embarazo de la mujer, cuando tiene más de 35 o menos de 17 años, es diabética, obesa, está embarazada de gemelos o tiene antecedentes de enfermedad renal, hipertensión o preeclampsia anterior.

Hay dos tipos de preeclampsia, pero la más peligrosa es la preeclampsia grave, que puede evolucionar a la eclampsia, pudiendo causar la muerte de la madre y del bebé, cuando no se trata.

Principales síntomas

Los síntomas de la preeclampsia pueden variar de acuerdo al tipo:

1. Preeclampsia leve

En la preeclampsia leve los signos y síntomas generalmente incluyen:

  • Presión arterial igual a 140 x 90 mmHg;
  • Presencia de proteínas en la orina;
  • Hinchazón y ganancia repentina de peso, como 2 a 3 kg en 1 o 2 días.

Ante la presencia de al menos uno de los síntomas, la embarazada debe acudir al centro de salud o al hospital para que sea medida la presión arterial y sean realizados análisis de sangre y de orina, para diagnosticar si tiene o no preeclampsia.

2. Preeclampsia grave

En la preeclampsia grave, además de la hinchazón y la ganancia de peso, pueden surgir otros signos como:

  • Presión arterial superior a 160 x 110 mmHg;
  • Dolor de cabeza fuerte y constante;
  • Dolor en el lado derecho del abdomen;
  • Disminución de la cantidad de orina y de las ganas de orinar;
  • Alteraciones en la visión como vista borrosa u oscurecida;
  • Sensación de ardor en el estómago.

Si la embarazada presenta estos síntomas deberá acudir inmediatamente al hospital.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la preeclampsia busca garantizar la seguridad de la madre y del bebé, y tiende a variar de acuerdo a la gravedad de la enfermedad y el tiempo de gestación.

En el caso de la preeclampsia leve, el obstetra generalmente recomienda que la mujer permanezca en casa y continúe con una dieta pobre en sal y con aumento de la ingesta de agua alrededor de 2 a 3 litros al día.

Además, el reposo debe llevarse a cabo estrictamente y de preferencia del lado izquierdo, con el objetivo de aumentar la circulación sanguínea hacia los riñones y el útero.

Durante el tratamiento, es importante que la embarazada cuide su presión arterial y realice exámenes de orina rutinarios para evitar que la preeclampsia empeore.

En el caso de la preeclampsia grave, el tratamiento generalmente se realiza en el hospital mientras permanece internada.

Durante su estancia en el hospital, la gestante debe recibir medicamentos antihipertensivos intravenosos y mantenerse bajo vigilancia estricta de su salud y la del bebé.

De acuerdo a la edad gestacional, el médico puede recomendar la inducción del parto para tratar la preeclampsia.

Posibles complicaciones de preeclampsia

Algunas de las complicaciones causadas por la preeclampsia son:

  • Eclampsia: es un cuadro más grave que la preeclampsia, en el que hay episodios repetidos de convulsiones seguidos de coma, lo cual puede ser fatal en caso de no recibir tratamiento inmediatamente;
  • Síndrome de HELLP: otra complicación caracterizada por la presencia de destrucción de las células sanguíneas, además de los síntomas de la eclampsia, son anemia, hemoglobina por debajo de 10,5% y descenso de las plaquetas por debajo de 100,000/mm3, además de la elevación de las enzimas hepáticas, con TGO por arriba de 70U/L;
  • Hemorragias: se producen debido a la destrucción y disminución del número de plaquetas, y al compromiso de la capacidad de coagulación;
  • Edema agudo de pulmón: situación en la que hay una colección de líquido en los pulmones;
  • Insuficiencia del hígado y riñones: que pueden, incluso, volverse irreversibles;
  • Prematuridad del bebé: situación que, si se agrava y no se se desarrolla de forma adecuada sus órganos, puede dejar secuelas y comprometer sus funciones.

Estas complicaciones pueden evitarse en caso de que la gestante reciba un acompañamiento prenatal durante el embarazo, ya que la enfermedad puede diagnosticarse al comienzo y el tratamiento realizarse lo antes posible.

La mujer que tuvo preeclampsia puede embarazarse de nuevo, siendo importante que el seguimiento prenatal sea riguroso, de acuerdo a las orientaciones del obstetra.

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Источник: https://www.tuasaude.com/es/sintomas-de-preeclampsia/

Principales síntomas de la preeclampsia

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

Susana Cerdán, enfermera y matrona en diferentes centros hospitalarios, indica los puntos clave de la preeclampsia, una patología propia del embarazo, y cómo detectarla y actuar si se diagnostica.

¿Qué es la preeclampsia?

Es decir, es una afección propia del embarazo que aparece después de la semana 20 de gestación y que se caracteriza por una elevación de la tensión arterial de la madre como síntoma principal, acompañado de la liberación de proteínas que se pueden detectar en la orina.

La elevación de la tensión arterial se sitúa en niveles más altos de 140/90.

¿A quién afecta?

La preeclampsia es una complicación específica de embarazo y el postparto, y en la actualidad resulta relativamente frecuente, ya que afecta a entre el 8% al 12% de los embarazos.

¿Qué tipos hay?

En función de los valores de la tensión arterial y de la aparición de otros síntomas paralelos, la preeclampsia podrá ser:

  • Leve/moderada: mayor de 140/90.
  • Severa: mayor de 160/110.

Si no se controla o dectecta a tiempo, esta enfermedad puede tener consecuencias muy serias para la salud, tanto de la madre como del bebé, pudiendo incluso suponer la muerte de la madre por complicaciones derivadas de esta afección.

¿Cuál es su causa?

El mecanismo o causa específica que provoca la aparición de la preeclampsia no es del todo conocido.

La hipótesis más defendida hoy en día apunta a que se origina ya durante el principio del embarazo, en la inserción de la placenta en la pared del útero. Se cree que, en ese momento, ciertos problemas en el desarrollo vascular de los vasos sanguíneos de la placenta hacen que esta no cumpla una función óptima durante el embarazo.

El resultado es una placenta deficitaria en vascularización y que lleva una perfusión baja de sangre, causando una isquemia placentaria y generando también una serie de sustancias que se liberan en el torrente sanguíneo de la madre. Estas sustancias serían las responsables de la elevación de la tensión arterial y de las lesiones en los riñones que causan la liberación de proteínas en orina.

¿Qué síntomas produce la preeclampsia?

La aparición de los síntomas de la preeclampsia suele ir relacionada con su gravead, es decir, cuanto más síntomas aparezcan, más serio es el cuadro clínico de la enfermedad.

  • Hipertensión arterial.
  • Proteinuria (proteínas en orina).
  • Edema pronunciado: sobre todo en manos y cara, con un rápido empeoramiento en pocas horas.
  • Disminución del volumen de orina diario: menos de 600ml en 24h.
  • Dolor agudo en la boca del estómago.
  • Dolor de cabeza agudo: no se logra aliviar con analgésicos.
  • Visión borrosa o visualizar puntos de luz dentro del campo visual.
  • Convulsiones: cuando aparecen, se trata ya ante un cuadro de eclampsia, que requiere tratamiento urgente e inmediato.

En el bebé, debido a la disminución de la perfusión de sangre a través de la placenta, se puede observar los siguientes signos:

  • Crecimiento intrauterino bajo.
  • Hipoxia fetal.
  • Parto prematuro.
  • Mayor riesgo de desprendimiento de la placenta, que puede conllevar una muerte intrauterina.

¿Existen factores de riesgo?

Sabemos que existen ciertos factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar una preeclampsia:

  • Embarazos en mujeres de más de 40 años o menos de 18.
  • Historia familiar de preeclampsia.
  • Primer embarazo.
  • Diagnóstico de preeclampsia en un primer embarazo.
  • Obesidad.
  • Diabetes.
  • Embarazo mediante donación de óvulos.
  • Segundo embarazo con una pareja nueva (se contaría como primer embarazo).
  • Embarazo múltiple.

¿Qué complicaciones se derivan de la preeclampsia?

El síndrome de Hellp es la complicación más severa que puede conllevar un diagnóstico de a preeclampsia. Este síndrome se caracteriza por una afectación severa de funciones vitales de la madre, en cuanto a destrucción de glóbulos rojos y plaquetas en la sangre y afectación del hígado.

El síndrome de Hellp es una condición de extrema gravedad que requiere cuidados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y que se da uando cuando ya han aparecido convulsiones (eclampsia), durante el parto o incluso durante las primeras horas en el postparto.

¿La preeclampsia se puede tratar?

El tratamiento definitivo para la preeclampsia es que la placenta deje de estar adherida a la pared del útero, es decir, la inducción del parto cuando la edad gestacional así lo permita.

En caso de tener que terminar el embarazo de forma muy prematura por la gravedad de los síntomas, la cesárea programada debiera ser la la vía elegida.

Y en todo caso y siempre que sea posible, la preferencia es por el parto natural.

Ante un cuadro de preeclampsia, se trata de encontrar el punto preciso en el que esperar lo máximo y poder inducir el parto lo más cerca posible de la semana 40 de embarazo, siempre realizando el seguimiento pertinente a la evolución de los síntomas en la madre, para que la espera no suponga consecuencias graves salud para ella. En estos casos, la hospitalización durante las últimas semanas del embarazo puede estar indicada.

Para prevenir la aparición de crisis convulsivas cuando la tensión arterial es muy elevada y se acompaña de otros síntomas explicados anteriormente, el tratamiento suele ser la administración del sulfato de magnesio por vía intravenosa poco antes del parto.

¿La hipertensión en el embarazo es sinónimo de preeclampsia?

La hipertensión en el embarazo no siempre indica que se padece preeclampsia, ya que existen varios tipos de hipertensión durante el embarazo, y no todas suponen desarrollo de esta afección:

  • Hipertensión crónica: es una tensión elevada que la madre tenía ya antes del embarazo y que seguirá teniendo también tras dar a luz. Debe ser controlada durante el embarazo, pero normalmente no supone la aparición de otros síntomas relacionados con la preeclampsia.
  • Hipertensión gestacional: se produce cuando la tensión arterial se eleva durante el embarazo en mujeres que nunca la han tenido elevada antes, pero sin otros síntomas añadidos.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/preeclampsia/

Preeclampsia | Qué es, síntomas, tratamiento y prevención

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

La preeclampsia es una enfermedad del embarazo que afecta a diferentes órganos y sistemas y se manifiesta principalmente por la tensión arterial alta.

También puede ocasionar proteinuria (presencia de proteínas en la orina) y lesiones en órganos como el riñón o el hígado.

Generalmente se produce en la segunda parte de la gestación, a partir de la semana 20 y, sobre todo, de la semana 34 en adelante.

Es importante vigilar su aparición porque puede tener consecuencias muy graves si no se controla adecuadamente y a tiempo, como la eclampsia, que es la fase final de la enfermedad y en la que, según explica Manel Mendoza, médico especialista en Obstetricia y Ginecología y responsable de la Unidad de Insuficiencia Placentaria del Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona, “aparecen convulsiones debidas a la vasoconstricción -estrechamiento de los vasos sanguíneos- y al edema cerebral -acumulación de líquido en el cerebro-”.

Es un trastorno exclusivo del embarazo y, tal y como apunta Ignacio Herraiz, médico especialista en Obstetricia y Ginecología de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario 12 de Octubre, de Madrid, “curiosamente, no se da en otras especies”.

Incidencia

La preeclampsia se produce en entre un 2% y un 5% de los embarazos. En aproximadamente el 6% de todos los casos aparece tras el parto y se denomina preeclampsia posparto.

El origen de la preeclampsia, sobre todo de las formas más graves y precoces, está en la placenta, que no siempre resulta suficiente para alimentar al feto.

“Cuando está poco oxigenada porque su implantación en el primer trimestre ha sido defectuosa, se inflama y los marcadores inflamatorios que emite son los que acaban produciendo una inflamación global de los diferentes órganos y sistemas de la mujer y se producen los síntomas típicos de la preeclampsia”, detalla Mendoza. 

Por su parte, Herraiz expone la razón evolutiva por la que la insuficiencia placentaria es tan frecuente en la especie humana: “En los humanos, al ser bípedos, el parto tiene que efectuarse por una pelvis muy estrecha. Nacemos un poco antes de tiempo para que, llegado el momento, quepamos por el canal de parto. Por eso, la placenta no es tan buena y al final del embarazo siempre se queda un poco corta”.

La hipertensión que se genera en esta situación sería un mecanismo compensatorio, según el especialista del Hospital 12 de Octubre, ya que como resultado de ella “se consigue perfundir mejor la placenta, es decir, que entre más sangre y alimente mejor al feto”. En definitiva, argumenta, “la placenta siempre trata de favorecer al feto”.

Factores de riesgo

Hay algunas características y circunstancias de la gestante que incrementan el riesgo de que desarrolle preeclampsia. Estas son las más importantes:

La hipertensión es el síntoma más característico de la preeclampsia, pero no es el único y, en algunos casos, la tensión no está excesivamente elevada. Otros posibles síntomas son:

  • Proteinuria (proteínas en la orina).
  • Dolor de cabeza.
  • Alteraciones visuales (ver luces, destellos, visión borrosa).
  • Zumbidos en los oídos.
  • Dolor en la boca del estómago (epigastralgia).
  • Náuseas, vómitos.
  • Insuficiencia respiratoria.
  • Edema (hinchazón), sobre todo en manos y cara.
  • Menor producción de orina.
  • Plaquetas bajas en sangre (plaquetopenia o trombocitopenia).
  • Transaminasas altas en sangre, que indican alteración de la función hepática.
  • Aumento de peso repentino.

La complicación más grave es la eclampsia, que es la aparición de convulsiones.

La prevención de la preeclampsia es complicada, ya que se trata de una enfermedad que depende de numerosos factores.

No se ha demostrado que medidas de estilo de vida encaminadas a mejorar el estado general de la embarazada, como una dieta específica o la práctica de ejercicio físico, incidan favorablemente en el riesgo de desarrollar preeclampsia, pero sí hay algunas estrategias que se han mostrado eficaces.

La  Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, en poblaciones con una dieta baja en calcio, las embarazadas tomen un suplemento diario de calcio para reducir el riesgo de preeclampsia.

Por otra parte, se ha comprobado que la administración de dosis bajas de ácido acetilsalicílico (aspirina) a las embarazadas con más riesgo previene eficazmente el desarrollo de esta enfermedad.

Es importante seleccionar bien a las mujeres candidatas a esta terapia preventiva, que se administra entre la semana 12 (o un poco más tarde, pero antes de la 16) y la 36 del embarazo.

Para ello, en muchos hospitales (en España aún no se ha generalizado) se realiza una evaluación que se conoce como cribado de preeclampsia en el primer trimestre y se basa en el análisis combinado de la tensión arterial media y los siguientes elementos:

Factores de riesgo de la madre 

Se evalúan las características de la madre que pueden conferir un mayor riesgo de preeclampsia: edad superior a 40 años, obesidad, hipertensión, si ha estado embarazada previamente, etc.

Análisis en sangre de los factores angiogénicos

La placenta obedece señales químicas para ir creciendo a medida que lo hace el feto.

Hay unas proteínas, denominadas factores angiogénicos, que le dan la orden de ir aumentando lo suficiente para alimentar al bebé.

Pero también hay otras proteínas, llamadas factores antiangiogénicos, que evitan que la placenta crezca sin control. “El equilibrio entre estos dos tipos de proteínas que produce la propia placenta es el que permite un crecimiento adecuado”, explica Mendoza.

Cuando se produce un desequilibrio, la placenta no crece lo suficiente y se genera un déficit de factores angiogénicos y un exceso de factores antiangiogénicos, “lo cual perpetúa este ciclo de crecimiento insuficiente, falta de oxígeno e inflamación”.

Los factores angiogénicos que se miden para calcular el riesgo de preeclampsia son sFlt-1, que es antiangiogénico, y PlGF, que es pro angiogénico. En el cribado del primer trimestre se mide este último en sangre. “Un PlGF bajo puede asociarse a preeclampsia”, resalta Herraiz.

Ecografía doppler de las arterias uterinas

Se trata de una técnica ecográfica que permite observar si el flujo sanguíneo uterino es normal o está alterado. La apreciación de dificultades en el paso de la sangre a través de las arterias del útero es indicativa de que la placenta se está implantando mal.

La preeclampsia puede clasificarse en función del momento de aparición y según su gravedad.

Según el momento de aparición, se divide en:

  • Preeclampsia precoz: cuando aparece antes de la semana 34 del embarazo.
  • Preeclampsia tardía: cuando se desarrolla después de la semana 34

Según la gravedad se divide en:

  • Preeclampsia leve.
  • Preeclampsia grave. La enfermedad supone un mayor riesgo para la madre. El manejo tiene que ser más agresivo y hay que finalizar el embarazo a las 34 semanas o incluso antes en algunos casos. Los criterios de gravedad más importantes son: tener signos y síntomas neurológicos, visuales y auditivos; dolor en la boca del estómago; plaquetas bajas; transaminasas muy elevadas y tensión arterial por encima de 160/110 mm Hg.

El diagnóstico se realiza mediante el análisis de los signos y síntomas de la embarazada. Se evalúa si tiene dolor de cabeza y síntomas visuales, si oye zumbidos, sufre dolor en el abdomen, si tiene la tensión por encima de 140/90 mm Hg y si tiene proteínas en la orina o alguna alteración que se aprecie en un análisis de sangre y que sea indicativa de esta enfermedad.  

“Si tiene hipertensión más cualquiera de estos signos y síntomas se consideraría una preeclampsia”, asevera Mendoza, quien agrega que “para eso hay que medir la tensión y preguntar a la embarazada de forma dirigida”.

La medición de los factores angiogénicos en sangre puede servir tanto para descartar la preeclampsia como para ayudar a confirmar el diagnóstico.

Herraiz subraya la complejidad del diagnóstico de esta patología: “Es una enfermedad que se puede presentar de muchas maneras: insuficiencia respiratoria, manos y cara hinchadas… y en algunos casos se presenta, incluso, sin hipertensión”.

El único tratamiento curativo de la preeclampsia es finalizar el embarazo: provocar el parto o hacer una cesárea. El momento en el que se tome esta decisión variará en función de la gravedad de la patología.

Cuando es leve se puede esperar hasta la semana 37 de gestación (momento en el que el bebé está totalmente formado y ya no merece la pena asumir ningún riesgo), pero si es grave se recomienda no pasar de las 34 semanas y, en este caso, desde el momento del diagnóstico y hasta el parto se ingresa a la paciente en la unidad de curas intermedias obstétricas o, en caso de que el hospital carezca de ella, en la UCI.

Si la madre sufre complicaciones graves como eclampsia o edema de pulmón, la indicación es finalizar el embarazo, incluso si no se han alcanzado las 34 semanas. “La idea es no llegar a estos extremos, pero a veces la paciente evoluciona muy rápido y en algunos casos hay que actuar cuanto antes para evitar mayores complicaciones en la madre”, expone Mendoza.

Herraiz confirma que el objetivo es ir siempre un paso por delante de la evolución de la enfermedad, con el fin de tenerla controlada. “La preeclampsia no tiene cura, pero se puede estabilizar”.

Por ejemplo, la administración de fármacos antihipertensivos evita riesgos asociados a la tensión alta, como el ictus.

Los médicos de primaria y los especialistas en ginecología y obstetricia saben cuáles son los que resultan seguros para el feto.

Además, en los casos en los de preeclampsia grave se administra el fármaco sulfato de magnesio para prevenir la aparición de eclampsia.

“Hay muy pocas preeclampsias que se compliquen en extremo en países desarrollados como España y aún son menos las que llevan a la muerte materna, aunque todos los años hay algún caso”, relata el especialista del Hospital 12 de Octubre.

En todo el mundo se producen alrededor de 63.000 muertes al año por preeclampsia. La tasa de mortalidad en embarazadas por este motivo es del 1% en los países desarrollados, mientras que en los países en vías de desarrollo la cifra asciende hasta el 14%.

La principal consecuencia de esta patología en los recién nacidos es la prematuridad, que puede ocasionar numerosos problemas de salud. No obstante, las unidades de neonatología de los hospitales consiguen sacar adelante a la mayoría de ellos.

Источник: https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/ginecologicas/preeclampsia.html

Preeclampsia

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

Publicado por el equipo de información sobre salud de Bupa, junio de 2009. Esta hoja informativa está destinada a las mujeres que padecen de preeclampsia, o a las personas que deseen informarse sobre el tema.

 

La preeclampsia es una afección que se presenta en las embarazadas. Ella ocasiona hipertensión arterial en la madre y puede causar eclampsia (convulsiones) y otros problemas graves.

En el bebé puede dar como resultado problemas de crecimiento, parto prematuro y muerte del recién nacido. Afecta a uno de cada 25 embarazos.

Acerca de la preeclampsia
Síntomas de la preeclampsia
Complicaciones de la preeclampsia
Causas de la preeclampsia
Diagnóstico de la preeclampsia
Tratamiento de la preeclampsia
Prevención de la preeclampsia

Acerca de la preeclampsia

 La preeclampsia es una afección que puede desarrollarse durante el embarazo. Ella aumenta su presión arterial y puede afectar sus riñones, hígado, cerecbro y placenta. También puede afectar a su bebé. Además de la preeclampsia, hay otras dos razones principales por las que usted podría tener hipertensión arterial durante el embarazo.

En primer lugar, quizás su presión arterial haya estado alta cuando quedó embarazada –a veces, la hipertensión arterial de larga duración (hipertensión crónica) se diagnostica por primera vez durante los chequeos de rutina que se hace cuando está embarazada. Si usted padece de hipertensión crónica tiene un riesgo mayor de desarrollar la preeclampsia.

 

El otro tipo de hipertensión arterial durante el embarazo se conoce como hipertensión inducida por el embarazo (HIE). Esto es cuando la hipertensión arterial se desarrolla después de 20 semanas de embarazo, pero usted no tiene los demás signos de la preeclampsia y su presión arterial se normaliza poco tiempo después del parto.

La mitad de las mujeres con HIE antes de las 32 semanas de embarazo llegan a desarrollar la preeclampsia.

 Síntomas de la preeclampsia

 Durante el embarazo normal, su presión arterial tiende a disminuir en el transcurso del primer y segundo trimestres (hasta las 24 semanas de embarazo).

Con preeclampsia, la hipertensión arterial aumenta después de aproximadamente la semana 20 de embarazo, y permanece alta hasta que nace el bebé.

Si usted desarrolla una preeclampsia ligera, no tendrá ningún síntoma, y con frecuencia se detecta por primera vez cuando se chequea su presión arterial y orina durante una consulta prenatal de rutina.Si su afección está más avanzada, se le podrían presentar los siguientes síntomas:

  • dolor de cabeza intenso y persistente
  • problemas de la visión, luces centelleantes, visión borrosa, rayas, ‘moscas volantes’ o pérdida de conocimiento
  • dolor intenso justo debajo de las costillas, especialmente en el lado derecho
  • hinchazón de su cara, sus manos o pies, que se presenta de repente
  • vómitos o sensación de malestar

 
Estos síntomas no son siempre causados por la preeclampsia, pero si tiene cualquiera de ellos, es importante que consulte a su partera o médico de cabecera.

Complicaciones que le afectan

 La preeclampsia no solo afecta su presión arterial: de ser grave puede ocasionar un accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y problemas en el hígado. Se conoce como preeclampsia porque de no tratarse puede llevar a la eclampsia. Esto es cuando usted tiene un ataque (convulsión).

La eclampsia puede presentarse en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, durante el trabajo de parto o después de este. Casi la mitad de las mujeres que desarrollan la eclampsia lo hacen después de nacer el bebé, generalmente en el curso de 24 horas después del parto.

 La eclampsia solo afecta aproximadamente a dos de cada 100 mujeres con preeclampsia, porque la preeclampsia puede ser tratada una vez diagnosticada.

Complicaciones que afectan a su bebé

 En la preeclampsia, hay problemas con la placenta (el órgano que suministra la sangre y los nutrientes a su bebé), los cuales, unidos a su hipertensión arterial, pueden reducir el flujo de sangre a su bebé en crecimiento. De este modo su bebé pudiera no recibir suficiente cantidad de oxígeno y nutrientes.

Ello puede retrasar el desarrollo de su bebé, una afección llamada retraso del crecimiento intrauterino (RCIU). A veces esto se puede detectar durante una consulta prenatal de rutina, si su partera o médico de cabecera encuentra que su útero (matriz) tiene un tamaño menor del esperado para su etapa de embarazo.

 Si el suministro de oxígeno a su bebé continúa reduciéndose, es posible que tenga que adelantarse el parto o incluso inducirlo inmediatamente. De ocurrir antes de las 37 semanas de embarazo, su bebé será prematuro.

Los bebés prematuros se encuentran en riesgo de tener complicaciones porque es posible que muchos de sus órganos (especialmente el corazón y los pulmones) no estén listos para funcionar fuera del útero. Mientras más anticipadamente nace el bebé, mayor es el riesgo de complicaciones médicas de gravedad.

Sin embargo, esto necesita ser sopesado respecto a los riesgos de que su bebé no reciba suficiente oxígeno si no se adelanta el parto.

Causas de la preeclampsia

 Los médicos no saben cuál es la causa exacta de la preeclampsia. No obstante, parece comenzar por un problema con la placenta. En la preeclampsia la placenta no se ha desarrollado adecuadamente y su suministro de oxígeno es reducido.

 Los médicos no saben por qué algunas mujeres desarrollan la preeclampsia y otras no, pero hay determinados factores que la ponen a usted en un riesgo mayor.

Sus antecedentes familiares son importantes; si su madre tuvo preeclampsia, usted tiene una posibillidad de dos en 10 de desarrollarla durante el embarazo. También hay más probabilidades de tener preeclampsia si:

  • este es su primer bebé
  • tuvo preeclampsia en un embarazo anterior
  • ha transcurrido un período prolongado (más de 10 años) entre embarazos
  • está esperando gemelos o tiene otro embarazo múltiple
  • es mayor de 40 años
  • tiene otras afecciones médicas incluyendo hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia renal y síndrome antifosfolípido
  • está obesa, por ej., tiene un IMC (índice de masa corporal) superior a 35

Diagnóstico de la preeclampsia

 Se le puede diagnosticar preeclampsia si su presión arterial se eleva y aparecen proteínas en su orina al hacerse chequeos prenatales, o si manifiesta síntomas de preeclampsia.

Si su médico piensa que usted tiene preeclampsia, generalmente usted tendrá que ir al hospital a hacerse más pruebas. Es posible que deba ingresar en el hospital hasta que nazca el bebé.

 Probablemente tendrá que hacerse las siguientes pruebas si le han diagnosticado preeclampsia:

  • chequeos de la presión arterial aproximadamente cada cuatro horas, o con mayor frecuencia, dependiendo de la gravedad de su afección
  • tomar muestras de orina en el transcurso de 24 horas para medir el monto exacto de proteína en su orina
  • análisis de sangre, incluyendo riñones, hígado y pruebas de coagulación sanguínea
  • ultrasonidos para detectar restricción del crecimiento intrauterino, flujo sanguíneo en el cordón umbilical y volumen de líquido que rodea a su bebé

Tratamiento de la preeclampsia

 La preeclampsia solo se puede ‘curar’ al nacer su bebé. No obstante, se le podrían suministrar medicamentos para bajar la presión arterial, tales como metildopa o nifedipina, que pueden ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.

Antes del nacimiento, sus médicos y parteras la vigilarán de cerca a usted y a su bebé en desarrollo en el hospital, de modo que pueda recibir a su bebé antes de surgir algún problema grave.

Si su condición es estable, es mejor esperar que el trabajo de parto comience normalmente, porque un parto inducido es más probable que se demore o provoque una cesárea de emergencia.

 Si usted desarrolla una preeclampsia o eclampsia graves, se le podría indicar un medicamento llamado hidralazina o labetalol para disminuir su presión arterial. Este se le dará a través de un suero. Es posible que también le den un medicamento llamado sulfato de magnesio, que detiene y evita las convulsiones.

 

Si su condición es grave, es posible que haya que inducir el parto de inmediato. Frecuentemente ello se hará mediante una cesárea. Si el embarazo es prematuro, se le podrían inyectar esteroides el día antes del parto. Ello estimula el desarrollo de los pulmones de su bebé y reduce el riesgo de que este tenga dificultades para respirar.

Prevención de la preeclampsia

 Si no tiene un alto riesgo de desarrollar la preeclampsia, no necesita hacer nada específico para ayudar a evitarla. Una dosis baja diaria de aspirina  podría reducir el riesgo de preeclampsia en mujeres que han tenido una preeclampsia grave en un embarazo previo, la cual provocó un nacimiento prematuro.

Solo debe tomar aspirina si su médico le ha indicado que lo haga, porque ella puede causar sangrado durante el embarazo. 

Los suplementos diarios de calcio de al menos 1 g podrían reducir las posibilidades de preeclampsia en mujeres con alto riesgo y en aquellas que no tienen suficiente calcio en su dieta.

Solo debe tomar suplementos si su médico le ha indicado que lo haga.

Источник: https://contenidos.bupasalud.com/salud-bienestar/vida-bupa/preeclampsia

Qué es la preeclampsia: factores de riesgo, síntomas, prevención y tratamiento

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

Durante el embarazo, existe la posibilidad de presentar ciertas complicaciones, entre las que destaca la hipertensión. Esta enfermedad, que se caracteriza por tener la presión arterial elevada puede estar presente desde antes el embarazo, pero también puede aparecer a causa de él, aunque esto no ocurre con frecuencia.

En el embarazo, es sumamente importante llevar un control de la tensión arterial, ya que de no hacerlo, podría aumentar sin que nos demos cuenta y en los casos más graves, desarrollar preeclampsia, una afección que puede poner en riesgo la vida de madre y bebé. Te contamos qué es la preeclampsia, desde sus síntomas, hasta su prevención y tratamiento.

Como comentábamos al inicio, la preeclampsia es una complicación de embarazo, caracterizada por tener una presión arterial elevada y proteína en la orina, que si no es detectada a tiempo, pudiera tener graves consecuencias tanto para la madre como para el bebé.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre todos los estados hipertensivos del embarazo, la preeclampsia, al igual que la eclampsia, sobresale como una de las principales causas de morbilidad y mortalidad maternas y perinatales.

La razón por la cual la preeclampsia es tan peligrosa, es porque puede ocasionar una reducción grave del flujo sanguíneo que llega al bebé, impidiendo el suministro de sangre a ciertas áreas de la placenta. Si ésta deja de funcionar correctamente, puede poner al bebé en peligro, y la madre podría sufrir daños graves como problemas renales o hepáticos y de coagulación de la sangre, entre otros.

Esta complicación del embarazo suele aparecer o comenzar después de la semana 20, aunque en muchos casos no se hace evidente hasta el tercer trimestre y en ocasiones, también puede ocurrir después del parto. Se calcula que en todo el mundo aproximadamente un 10% de las mujeres embarazadas padece este tipo de complicaciones hipertensivas.

Causas de la preeclampsia

Se desconoce con exactitud qué es lo que ocasiona la preeclampsia y se tienen varias posibilidades que podrían ser las causantes, como una deficiencia vitamínica o algo de carácter genético. Sin embargo, se han detectado ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se presente, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior.
  • Tener un embarazo múltiple.
  • Padecer alta presión arterial, diabetes, enfermedad de los riñones o tener alguna enfermedad autoinmunitaria.

Otros factores de riesgo, que no son tan altos como los anteriores pero también podrían influir, son:

  • Que sea tu primer embarazo o que hayan pasado más de 10 años desde que tuviste un bebé.
  • Padecer obesidad.
  • Que otras personas de tu familia, como madre o hermanas, hayan padecido preeclampsia.
  • Haber tenido un embarazo previo con complicaciones.
  • Haberse sometido a una fertilización in vitro.
  • Tener 35 años de edad o más.

Además de estos factores de riesgo, algunos estudios han encontrado algunas cosas que también podrían aumentar el riesgo de problemas de la tensión arterial durante el embarazo, como padecer migraña o dormir poco.

Otro estudio, encontró que la posibilidad de padecer preeclampsia es mayor en las mujeres que esperan una niña, debido a un gen llamado espermina, cuyos niveles suelen ser más altos en los embarazos en los que se espera una niña y que está relacionado con la preeclampsia.

Síntomas de preeclampsia

Como comentaba al inicio, la preeclampsia suele desarrollarse en la semana 20 de embarazo, pero en la mayoría de los casos pasa desapercibida por un tiempo y es detectada hasta el último trimestre. Entre los principales síntomas de preeclampsia se encuentran los siguientes:

  • Alta presión arterial.
  • Presentar proteína en la orina.
  • Problemas en los ojos, como visión borrosa, luces centelleantes, ver puntos o estar sensible a la luz.
  • Náuseas, vómitos o mareos.
  • Fuertes dolores de cabeza que no parecen disminuir o desaparecer.
  • Dolor en el lado derecho, debajo de las costillas o en el hombro derecho.
  • Aumento de peso rápido y repentino.
  • No sentir necesidad de orinar con frecuencia.
  • Edemas o hinchazón en piernas, manos, cara y/o tobillos.
  • Dificultad para respirar.

Prevención y tratamiento

Aunque su causa se desconoce, se han realizado diversos estudios para intentar prevenir la aparición de preeclampsia, a través de los cuales se ha descubierto que comer chocolate, llevar una alimentación rica en fibra o consumir calcio u Omega 3, podrían ayudar a reducir el riesgo de presentarla.

De acuerdo con información de la OMS: el único tratamiento definitivo para la preeclampsia es la interrupción voluntaria del embarazo, el parto del feto y la expulsión de la placenta.

Demorar la interrupción del embarazo podría derivar en la progresión de la preeclampsia, lo que eventualmente producirá insuficiencia placentaria y disfunción orgánica materna, trastornos que están claramente asociados con un mayor riesgo de mortalidad materna y perinatal.

Por ello, es importante detectar la preeclampsia a tiempo, para que así ésta sea controlada y dependiendo de su gravedad tu médico te dará indicaciones para saber si puedes continuar con tu embarazo en casa, si tendrás que permanecer ingresada en el hospital bajo vigilancia médica o si será necesario adelantar el parto, siendo esta última una opción para quienes ya se encuentren en la semana 37 de embarazo.

Ante cualquier duda, consulta a tu médico

Algunos de los síntomas de la preeclampsia pueden confundirse con otras molestias del embarazo, por lo que podrían pasar desapercibidos en un principio. Si tienes un historial de alta presión arterial, padeces diabetes o enfermedad de los riñones, o llegas a presentar uno o más de los síntomas antes mencionados, deberás consultar con tu médico.

Fotos | iStock

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/que-preeclampsia-factores-riesgo-sintomas-prevencion-tratamiento

Preeclampsia: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento

Síntomas de preeclampsia en el embarazo

La preeclampsia es una complicación que ocurre durante el embarazo. Guarda relación con la hipertensión inducida durante el embarazo y se asocia a niveles altos de proteína en la orina, o proteinuria. 

La preeclampsia puede darse hasta en el 10% de los embarazos y normalmente ocurre en el segundo y tercer trimestre, a partir de la semana 32. Es más común en madres primerizas y disminuye en el segundo embarazo. El riesgo es mayor en mujeres en cuyas familias ha habido previamente preeclampsia.

Sin embargo, el riesgo mayor en la aparición de preeclampsia es haber tenido preeclampsia en un embarazo previo. Es más frecuente en mujeres con hipertensión y diabetes previas al embarazo, embarazos en pacientes con enfermedades autoinmunes como lupus eritematoso, en pacientes con trombofilias, insuficiencia renal, obesidad y embarazos múltiples.

Asimismo, es casi el doble de frecuente en mujeres de raza negra.

La preeclampsia es una complicación que puede ocurrir durante el embarazo

Pronóstico de la enfermedad 

La preeclampsia es más que una hipertensión arterial durante la gestación, que daña los riñones, y hace perder proteínas por la orina. Sin embargo, no únicamente daña los riñones durante sino que también se afectan otros órganos tales como el hígado, el cerebro y la sangre.

Es una complicación que debe controlarse, ya que, de lo contrario, puede estar en peligro la vida del bebé y de la madre.

Aunque hoy en día la mortalidad y complicaciones derivadas de la preeclampsia no son tan frecuentes, es imprescindible un buen control médico y un tratamiento adecuado y a tiempo.

¿Qué síntomas presenta la preeclampsia?

Normalmente, una mujer embarazada con preeclampsia no se siente enferma, pero puede tener síntomas como:

  • Hipertensión arterial
  • Proteína en la orina
  • Aumento repentino de peso
  • Hinchazón de cara u ojos y manos

Si la preeclampsia es grave, puede presentar los siguientes síntomas:

  • Dolores de cabeza que no desaparecen
  • Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas
  • Problemas para respirar
  • Náuseas y vómitos
  • Orinar con poca frecuencia
  • Pérdida temporal de la visión, puntos o luces centelleantes, visión borrosa o sensibilidad a la luz

Pruebas médicas para la preeclampsia

Los chequeos prenatales periódicos con el especialista en Ginecología y Obstetricia ayudarán a controlar la presión arterial y los niveles de orina. Además, los análisis de sangre pueden demostrar si la paciente sufre preeclampsia.

Otras pruebas son los chequeos de la función renal y de la coagulación de la sangre, así como una ecografía para valorar que la salud del bebé sea la correcta y un ultrasonido Doppler para establecer la eficiencia del flujo sanguíneo a la placenta.

¿Cuáles son las causas de la preeclampsia?

Existen una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a sufrir preeclampsia en el embarazo:

Factores de riesgo relacionados con la genética:

  • Antecedentes familiares con preeclampsia en algún embarazo.
  • Preeclampsia en embarazos previos.

Factores de riesgo relacionados con la madre:

  • Edad avanzada de la madre o, por el contrario, en madres adolescentes.
  • Ser madre primeriza.
  • Obesidad o diabetes en la madre.
  • Ser fumadora.
  • Sufrir estrés.
  • Sufrir enfermedades inmunológicas, alteraciones en la coagulación o enfermedades renales.
  • Sufrir hipertensión arterial crónica.
  • Sufrir de trombofilias.

Factores de riesgo relacionados con el embarazo:

  • Que el paciente tenga anomalías fetales congénitas.
  • Embarazo múltiple.
  • Tener infecciones urinarias en el embarazo.

¿Se puede prevenir la preeclampsia?

La mejor manera de prevenir la preeclampsia es que toda mujer embarazada haga controles del embarazo de forma precoz y adecuada. Además, se debe:

  • Tomar la presión arterial después de la semana 20 de forma regular, para detectar algún punto alto.
  • Controlar si la paciente gana peso de manera excesiva.
  • Hacer estudios para medir el ácido úrico, la urea y la creatinina.
  • Hacer análisis de orina, para ubicar si existe proteinuria.
  • Hacer recuento de plaquetas.
  • Analizar hemoglobina y hematocrito elevados.
  • Realizar un flujo Doppler de la arteria útero-placentario.
  • No fumar.
  • Evitar el estrés.
  • Llevar una dieta rica en calcio.
  • Ingerir complementos de ácido fólico.
  • Llevar una dieta rica en antioxidantes, como la vitamina C y E.

¿En qué consiste el tratamiento de la preeclampsia?

La única solución para acabar con la preeclampsia es el parto, que suele ser por inducción o por cesárea, comúnmente. Antes del embarazo, es importante hacer un buen seguimiento. Si la preeclampsia es leve, se puede hacer desde casa tomando las siguientes medidas:

  • Descansar en la cama
  • Acostarse sobre el lado izquierdo
  • Consumir menos sal
  • Tomar mucha agua
  • Tomar medicamentos para bajar la presión arterial (en algunos casos)
  • Visitar frecuentemente al médico

En casos más graves, puede ser necesario hospitalizar a la paciente para vigilar a ella y al bebé de más cerca. Esto puede incluir:

  • Supervisión cuidadosa
  • Medicamentos para controlar la presión arterial
  • Inyecciones de esteroides para ayudar a acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé en embarazos de menos de 34 semanas de gestación

¿Qué especialista lo trata?

El especialista que trata la preeclampsia es el experto en Ginecología y Obstetricia, quien realiza periódicamente controles prenatales para detectarla cuanto antes y establecer un tratamiento adecuado.

Источник: https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/preeclampsia

Embarazo saludable
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