Terapia psicológica para crianças rebeldes

Contents
  1. Psicología para adolescentes
  2. ¿CUÁNDO ES CONVENIENTE LLEVAR A UN ADOLESCENTE A CONSULTA?
  3. ¿QUÉ ES MEJOR PARA UNA ADOLESCENTE, LA TERAPIA DE GRUPO O LA INDIVIDUAL?
  4. ¿ES REALMENTE EFICAZ UNA TERAPIA CON ADOLESCENTES?
  5. ¿QUÉ TÉCNICAS SE APLICAN HOY EN DÍA Y SON EFICACES?
  6. ¿QUE PAPEL JUEGAN LOS PADRES EN LA TERAPIA CON ADOLESCENTES?
  7. Terapia psicológica para niños rebeldes
  8. ¿Qué deben hacer los padres?
  9. Psicologo adolescencia psicologia. Problemas adolescencia
  10. Problemas más comunes tratados en terapia
  11. ¿En qué consiste la terapia?
  12. Los beneficios de la psicoterapia en la adolescencia
  13. ¿Por qué elegirnos?
  14. Consejos para corregir la conducta de niños rebeldes
  15. ¿Qué es un niño rebelde?
  16. ¿Cómo corregir a los niños rebeldes?
  17. ​Lidiar con niños difíciles y desobedientes: 7 consejos prácticos
  18. ¿Cómo educar a un niño complicado?
  19. 1. Reserva un tiempo para comunicarte con ellos
  20. 2. Pon énfasis en lo positivo
  21. 3. No muestres discrepancias o inconsistencias
  22. 4. No busques siempre el origen del problema en el niño o niña
  23. 5. Prescinde de los premios todo lo que puedas
  24. 6. No respondas a sus rabietas con más agresividad
  25. 7. Acepta que hay cosas de ellos que no podrás cambiar
  26. Un consejo más: aprende la importancia de fomentar una autoestima saludable en tu hijo
  27. Llevar a su hijo a un terapeuta
  28. ¿Con qué tipo de problemas ayudan los terapeutas?
  29. ¿Por qué necesitan terapia los niños y los adolescentes?
  30. ¿Cómo funciona la terapia?
  31. ¿Qué ocurre en terapia?
  32. ¿Durante cuánto tiempo van a terapia los niños?
  33. ¿Cómo pueden ayudar los padres?

Psicología para adolescentes

Terapia psicológica para crianças rebeldes

Lo primero que un psicólogo de adolescentes debe preguntarse, es si le gusta trabajar con ellos, y si es capaz de reconocerse en su propia adolescencia. Son dos puntos básicos para poder vincular con ellos/as.

El/la adolescente tiene que percibir que el terapeuta está motivado para ayudarle y que le entiende porque él o ella también han sido adolescentes.

Es importante que el psicólogo no pierda de vista su propia adolescencia para no dejar de estar con lo que siente y entiende el adolescente.

Este se abrirá al profesional, cuando descubra que no se trata de una figura de autoridad más que le dice lo que tiene que hacer, o lo que es mejor para él. Si además, el profesional, cuenta con cualidades como la proximidad, calidez y sentido del humor, el adolescente se sentirá más cómodo para abrirse, aceptando mejor el tratamiento.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la adolescencia es una etapa de muchos cambios, por lo que hay que estar preparado a lo que pueda venir. Que el terapeuta cuente con conocimientos amplios del desarrollo de la adolescencia y sus posibles cambios, le ayudará a adaptarse mejor a lo que a veces es imprevisible.

Por último, el trabajo con los padres de un hijo adolescente es fundamental. Que los padres entiendan qué es normal y qué no en la adolescencia, ayudará a que sepan cuándo actuar y de qué manera. Si el terapeuta les transmite lo que en esta etapa vital necesita su hijo adolescente de ellos, les será más fácil abordar las necesidades específicas de la misma.

¿CUÁNDO ES CONVENIENTE LLEVAR A UN ADOLESCENTE A CONSULTA?

Cuanto antes mejor. Es común que los adolescentes lleguen a consulta cuando el conflicto o problema adquiere un nivel de gravedad alto.

En ocasiones, debido al hermetismo que a veces muestran los adolescentes, es difícil para los padres darse cuenta de que su hijo no está bien y sólo pueden darse cuenta de ello cuando el problema ya ha avanzado mucho.

Es importante que, en cuanto los padres se den cuenta, acudan a terapia.

La adolescencia es una etapa en la que terminan de constituirse algunas áreas psicológicas del ser humano, como son la personalidad y la identidad.

Si en esta etapa, el/la joven vive algún trastorno psicológico como puede ser un trastorno de ansiedad, un trastorno de alimentación, o un conflicto intenso con sus padres, esta dificultad podrá afectar en el sano desarrollo de lo que por su edad, tiene que constituirse a nivel psicológico. Es decir, si por ejemplo, el adolescente padece un trastorno de ansiedad, y éste no es tratado, es muy probable que termine de configurar una personalidad de tipo ansioso. Sin embargo, si aborda este cuadro clínico en terapia, y puede superarlo, terminará su adolescencia viéndose a sí mismo capaz de solucionar dificultades y configurará una personalidad sana con una buena autoestima y fuerte autoconfianza.

También ocurre en muchas ocasiones, que es el propio adolescente el que no quiere acudir a terapia, aunque sus padres se lo hayan recomendado. Es común que los chavales acudan a la primera cita enfadados y sin querer venir.

Es importante en estos casos, que el terapeuta cuente con habilidades para vincular bien con el adolescente y que éste quiera acudir a terapia.

Realmente, en la gran mayoría de los casos de chavales que acuden a terapia resistentes, cuando se encuentran con un terapeuta amable, cálido, que está ahí para ayudarle y no se sienten juzgados por él, encuentran la utilidad de acudir a terapia y abordar aquello que se lo está haciendo pasar mal.

Por lo tanto, no recomendamos esperar a ver lo que pasa, la intervención precoz, e incluso la prevención van a ayudar a que el problema no se agrave. Hay una serie de indicadores que te pueden ayudar a tomar la decisión de llevar a tu hijo adolescente a un terapeuta:

  • No se relaciona con sus iguales.
  • No comunica qué hace cuando sale.
  • Cuenta poquísimo sobre él.
  • Pasa demasiadas horas encerradas en su cuarto.
  • Sólo quiere estar con adultos.
  • No comer o comer con mucha ansiedad.
  • Cambio brusco en los resultados académicos.
  • Cambios bruscos en su personalidad como enfadarse con frecuencia cuando antes no lo hacía.
  • Preocupación obsesiva por algo concreto.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Aislamiento excesivo.
  • Baja autoestima.
  • Llantos frecuentes.

¿QUÉ ES MEJOR PARA UNA ADOLESCENTE, LA TERAPIA DE GRUPO O LA INDIVIDUAL?

Combinar ambas terapias suele ser la mejor opción. Dependiendo de cada caso, lo ideal es empezar por una terapia individual que ayude a mejorar las dificultades existentes para luego optimizar los cambios con el grupo.

La terapia de grupo refuerza lo anteriormente aprendido, y además, ayuda a trabajar otras cosas que en la individual no pueden darse.

El adolescente aprende a trabajar en equipo gracias al feedback que obtiene del grupo, encontrando información relevante de cómo le ven los demás; además de poder sentirse útil aportando sus propias opiniones que también son de mucha ayuda para el grupo.

Otra ventaja, es poder poner en práctica ejercicios dinámicos que sólo pueden darse en el grupo y que ayudan a mejorar la autoestima y las relaciones con los demás. Por último, el sentirse comprendido por otros miembros del grupo, que pueden estar viviendo una situación parecida, ayuda a entender mejor lo que le pasa.

¿ES REALMENTE EFICAZ UNA TERAPIA CON ADOLESCENTES?

Si el adolescente vincula bien con el terapeuta, acabará teniéndole como referente. Si además los padres también vinculan con el terapeuta estarán alineados en la intervención.

Esto es sin duda uno de los mayores logros para que la terapia sea mucho más eficaz. Los cambios se asentarán mucho mejor.

Luego, por supuesto, estaría la elaboración de un buen diagnóstico con el apoyo de pruebas de evaluación para poder aplicar las técnicas más adecuadas.

¿QUÉ TÉCNICAS SE APLICAN HOY EN DÍA Y SON EFICACES?

En los casos más complicados donde existe mucha resistencia por parte del adolescente a querer colaborar sirven de gran ayuda ejercicios dinámicos donde el/la chaval/a no siente que se le está haciendo un interrogatorio. Por ejemplo, ejercicios que les permitan canalizar emociones donde se dé un clima de respeto y aceptación.

A veces una sesión se centra exclusivamente en la música que a él/ella le gusta y se trabaja con ese material como fuente de información valiosa. En otras ocasiones, trabajos manuales como la pintura y el barro sirven para reducir la tensión entre terapeuta y adolescente, que trabajan juntos en algo externo.

Otros ejercicios de gran ayuda son las metáforas donde se trabaja de manera indirecta el problema.

Los ejercicios de vertiente positivista donde se ven los recursos del adolescente a través de las técnicas de visualización para imaginar que los problemas ya se han solucionado, son una buena manera de reducir la desesperanza y aumentar la motivación al cambio.

Este tipo de actividades menos directivas, ayudan a trabajar el vínculo y asientan las bases para futuras intervenciones con técnicas más directivas y centradas en el problema, así como herramientas para cambios de pensamientos, conductas y maneras de relacionarse y comunicarse.

¿QUE PAPEL JUEGAN LOS PADRES EN LA TERAPIA CON ADOLESCENTES?

Los padres tienen un papel muy importante en la terapia con adolescentes.

No es nada fácil sobrellevar la adolescencia de un hijo que vive tantos cambios a nivel hormonal, emocional, cognitivo y de comportamiento.

Si ya la adolescencia es complicada de por sí, se hace muy duro que encima haya conflictos muy intensos. O ver cómo tu hijo/a lo pasa mal y sientes la impotencia de no poder solucionarlo.

Para el adolescente, el papel de sus padres es clave en su desarrollo.

Aunque la mayoría de los adolescentes reflejen disconformidad con la actitud de sus padres, no deja de ser clave la opinión y el trato que los padres transmiten a sus hijos.

Los padres tienen un papel protagonista en el desarrollo de la identidad del hijo/a pues son un claro referente para él/ella, aunque por su etapa evolutiva muchos hijos no quieran reconocerlo al necesitar diferenciarse de sus padres.

Muchos padres que acuden a consulta se sienten desbordados y tristes porque no se entienden con su hijo/a, por lo que también es necesario que cuenten con la ayuda del psicólogo, que les apoye y les devuelva la confianza en que pueden hacer mucho más de lo que piensan, aunque se sientan desbordados. El terapeuta tratará de ayudar a los padres a que se sientan más fuertes y más cuidados emocionalmente para hacer frente a la importante labor que supone educar a un hijo/a adolescente.

Otra aportación importante del psicólogo especializado en adolescencia es la de ayudar a los padres a entender todos los cambios por los que pasa su el hijo/a en la etapa adolescente para que sepan diferenciar lo que es normal y lo que no dentro de la adolescencia.

La colaboración de los padres es sin duda de gran ayuda para la terapia con los adolescentes.

Es importante que el profesional y los padres estén bien alineados y que no vayan por direcciones diferentes para que la terapia sea más eficaz.

En muchas ocasiones el papel del psicólogo es de mediador entre padres e hijos lo que ayuda a manejar conflictos entre ellos, mejorar la comunicación y aumentar el entendimiento.

Muchos padres se ven agobiados y preocupados porque no saben cómo tratar con su hijo adolescente.

En estos casos el psicólogo que va entendiendo cómo funciona su hijo adolescente puede ser de gran ayuda para que sepan cómo acercarse a él e incluso cómo negociar cambios o mejorar su autoestima y motivación.

Poner límites a un hijo es lo que más energía emocional supone para los padres. Y, cuando el hijo es adolescente, la energía necesaria, aumenta considerablemente.

Que los padres también estén cuidados por un terapeuta, les ayudará a contar con la energía apropiada para hacer el papel tan necesario que tienen en el desarrollo de su hijo.

Источник: https://psicoarganzuela.es/psicologia-para-adolescentes/

Terapia psicológica para niños rebeldes

Terapia psicológica para crianças rebeldes

Aunque tanto niños como niñas pueden mostrarse rebeldes, es cierto que la rebeldía es un problema más habitual en los niños (hasta tres veces más que en las niñas) y en ciertas etapas como la adolescencia.

La rebeldía puede aparecer por un sistema educativo muy permisivo de los padres, que haga que los niños no sepan aceptar ni respetar las normas de la sociedad, o tras diversos problemas o situaciones familiares complicadas, como un divorcio, la muerte de un familiar, una mudanza, etc. Los niños pueden echar la culpa de estos conflictos a sus padres y, como consecuencia, desobedecer y portarse mal para llamar la atención y mostrarles su descontento.

En los casos más graves, es posible que el niño sufra lo que se conoce como Trastorno Negativista Desafiante (TND), un comportamiento rebelde y desafiante del niño que altera la armonía familiar y que se caracteriza por una conducta extremadamente hostil hacia los padres, llegando incluso a los insultos o los golpes. Además, este problema puede formar parte de otros trastornos como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o el Trastorno Disocial.

¿Qué deben hacer los padres?

Si tu hijo se muestra rebelde, lo primero que debes intentar hacer es averiguar la causa para ver si es algo puntual ligado a algún problema que está atravesando o algo permanente que arrastra desde hace tiempo.

Además, puedes seguir estos consejos para minimizar su comportamiento y mejorar su conducta:

1- Mantener el control y no dejar que el niño nos lleve a su terreno de gritos e insultos. Mantén la calma y muestra una actitud responsable para darle el ejemplo adecuado de cómo hay que comportarse.

2- Ayudar a comprender y gestionar sus emociones de otra forma, ya que muchas veces esta rebeldía es fruto de un gran enfado o frustración que el niño no sabe expresar más que portándose mal. También puede ser una llamada de atención, por lo que habrá que estar atento a sus posibles causas.

3- Acuerda unas normas claras y consensuadas con tu pareja y manteneos firmes en su cumplimiento. Muchas veces, el Trastorno Negativista Desafiante se genera cuando el niño aprecia que las normas de conducta son difusas. Las sanciones o consecuencias también deben ser claras y aplicarse en el momento.

4- Las nomas, además, deben ser justas y adaptadas a la edad y madurez del niño, puesto que las normas demasiado estrictas pueden provocar este comportamiento rebelde.

5- Pasa mucho tiempo con tu hijo y crea un vínculo de amor y seguridad. Es importante saber escuchar a nuestro hijo antes de actuar, ponernos en sus zapatos e intentar ver por qué se comporta así, ya que los actos de rebeldía, al menos al principio, suelen tener un motivo. Dialogar y emitir críticas constructivas es mucho mejor que juzgar o castigar.

6- Elogia a tu hijo cada vez que obedezca y se porte de manera adecuada. La educación positiva es mucho más eficaz, aunque puede llevar un tiempo ver resultados, así que paciencia.

Y, si nada funciona y la convivencia cada vez es más complicada, no dudes en buscar ayuda psicológica, ya que la terapia, individual o familiar, puede ayudaros mucho.

Si estos consejos no han funcionado y ya no sabes qué más hacer, no dudes en consultar a un psicólogo infantil especializado en mala conducta, ya que ellos tienen las herramientas y las terapias para averiguar la raíz del problema y fundar unas nuevas bases familiares que mejoren la convivencia y la conducta del niño.

En este caso, la terapia suele ser tanto individual como familiar, ya que el psicólogo necesitará trabajar tanto con el niño, modificando su conducta y sus esquemas mentales, como con los padres y el niño juntos para mejorar su relación.

Dentro de todas las terapias, las más efectiva y habitual en estos casos es la terapia cognitiva conductual (TCC).

Las terapias cognitivo-conductuales están orientadas a la vinculación del pensamiento y la conducta, aceptando la tesis conductista de que la conducta humana es aprendida y puede modificarse, así como los pensamientos que tenemos sobre nosotros y el mundo que nos rodea.

Por ello, la terapia cognitivo conductual ayuda a cambiar la forma cómo piensa (lo cognitivo) y cómo actúa (conductual). Unos cambios que pueden hacer que se sienta mejor consigo mismo lo que, sin duda, redundará en su buen comportamiento.

En resumen, esta terapia se ocupa del desarrollo y la orientación personal, la resolución de conflictos, el entrenamiento en habilidades y estrategias internas y la autorregulación emocional.

Otras terapias que pueden ser positivas y que suelen usarse en este tipo de problemas son la Terapia de modificación de conducta (que se basa en los condicionamientos operantes y el uso de reforzadores y castigos, trabajando las normas y los límites para modificar los malos comportamientos); técnicas de relajación y control de estrés; o el entrenamiento en habilidades sociales si tiene problemas para relacionarse con los demás.

Trastorno Negativista Desafiante

Definición:

Patrón persistente de conducta negativa  hostil, desafiante y exagerada para el nivel de desarrollo sociocultural del niño, y también excesivo para su edad, que le causa un deterioro del funcionamiento social significativo. Ocurre más al sexo masculino que al femenino.

Síntomas:

Frecuente pérdida de los nervios, discusiones repetidas con los adultos, continuas y deliberadas molestias a otras personas, censuras a otros por sus errores, se molestan fácilmente con otros, suelen enfadarse y estar resentidos y suelen mostrarse con frecuencia rencorosos y vengativos.

Tratamiento:

No existen tratamientos farmacológicos útiles para este trastorno. Se puede acudir a los especialistas para que ayuden al niño a canalizar esos ataques de rabia repentina fomentando también la terapia familiar.

Los padres por su parte deberán establecer normas de comportamiento en casa y deberán ser intransigentes y poco permisivos, han de mantenerse fuertes en casos de rebeldía excesiva y penalizar al hijo siempre que éste viole o salte alguna de las normas dispuestas en casa.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/terapia-psicologica-para-ninos-rebeldes-10434

Psicologo adolescencia psicologia. Problemas adolescencia

Terapia psicológica para crianças rebeldes

La adolescencia es una época de cambios especialmente susceptible a la aparición de problemas, tanto a nivel individual como familiar. El adolescente se encuentra en tierra de nadie, no es considerado un niño pero tampoco es un adulto, por lo que es frecuente que se sienta perdido y confuso y que su equilibrio emocional se tambalee.

Las relaciones familiares también pueden resentirse. Los padres pueden notar que su hijo ya no se comunica como antes, se aísla, se muestra a la defensiva o presenta un comportamiento rebelde que puede rayar en la agresividad.

En El Prado Psicólogos disponemos de unárea especializada en la Psicología de adolescentes que tiene en cuenta las particularidades de esta compleja etapa de la vida. Realizamos un abordaje integral de los problemas, tanto personales como familiares y/o escolares, que pueden aparecer en esta fase.

La adolescencia es una de las etapas más importantes de la vida, ya que es el momento en que se termina de formar la personalidad, que resulta determinante para el desarrollo posterior como adulto. De hecho, el adolescente no solo experimenta grandes cambios a nivel físico, sino también en el plano psicológico y social.

La adolescencia es una etapa de búsqueda de la identidad y del lugar en el mundo, por lo que es normal que muchos adolescentes le den una gran importancia a la opinión de sus coetáneos y se dejen influenciar por los valores del grupo, ya que intentan encajar a toda costa.

En esta etapa les preocupa mucho su aspecto físico e imagen, por lo que si no se sienten cómodos con las transformaciones que está sufriendo su cuerpo, pueden sufrir problemas de autoestima y desarrollar trastornos alimentarios o del  estado de ánimo.

En esta fase también se produce una lucha por la independencia, sobre todo de los padres, lo cual suele generar conflictos en la familia. Además, comienzan a ser más reservados en sus asuntos, por lo que pueden producirse problemas de comunicación.

Los padres deben tener en cuenta que su hijo está atravesando por una etapa del desarrollo compleja en la que viven muchas situaciones por primera vez, como su primera rebelión importante, la primera gran ilusión amorosa y su primer desengaño; por eso es fundamental que sean comprensivos y aprendan a establecer nuevas reglas y límites.

Problemas más comunes tratados en terapia

Dado que se trata de una etapa de cambio y búsqueda de la identidad, los problemas en la adolescencia pueden abarcar varias esferas. Los más comunes son:

  • Problemas de ansiedad: miedos, temores, fobias, hábitos nerviosos, tics, obsesiones, manías…
  • Depresión
  • Baja autoestima e inseguridad
  • Confusión y desorientación
  • Adicciones: drogas, alcohol o nuevas tecnologías (internet, móvil)
  • Problemas de alimentación: anorexia y bulimia
  • Problemas familiares: desobediencia, problemas de convivencia, falta de límites…
  • Problemas relacionales: timidez, falta de habilidades sociales, problemas con los amigos o compañeros
  • Acoso escolar o bullying
  • Problemas escolares: dificultades de aprendizaje, falta de motivación, ansiedad ante los exámenes, fobia escolar…
  • Problemas de conducta: impulsividad, falta de autocontrol, agresividad…
  • Trastorno por déficit de atención con y sin hiperactividad
  • Problemas con su identidad y orientación sexual
  • Autolesiones y conductas autodestructivas

No obstante, no es necesario sufrir un trastorno mental para pedir la ayuda de un psicólogo experto en adolescentes. Si existe alguna situación problemática que te preocupe o si crees que tu hijo está desorientado y está pasando por un mal momento, puedes pedir ayuda. Recuerda que cuanto menos arraigados estén los problemas, más fácil será solucionarlos

¿En qué consiste la terapia?

La terapia se puede llevar a cabo con el adolescente solo, también se puede solicitar la implicación de los padres cuando hay conflictos en la relación familiar. Por ello,en El Prado Psicólogos ofrecemos a los padres pautas educativas que les permitan ayudar a sus hijos y, si el caso lo requiere, recurrimos a la terapia familiar.

Normalmente realizamos un primer encuentro con los padres y valoramos con ellos si el problema del adolescente demanda una intervención psicoterapéutica. Si es así, analizaremos cuál es la mejor estrategia terapéutica a seguir, en función del caso.

Si el adolescente se niega a acudir a la consulta y la problemática lo permite, podemos realizar una terapia indirecta; es decir, nuestros psicólogos te brindarán orientaciones sobre cómo actuar ante el problema de tu hijo, o te darán sugerencias para que puedas convencerle de acudir a la terapia.

Los beneficios de la psicoterapia en la adolescencia

Los psicólogos expertos en adolescentes trabajan para:

  • Lograr que el adolescente se recupere y re-establezca su bienestar en el menor tiempo posible.
  • Brindar estrategias y herramientas para que el adolescente sea capaz de resolver los conflictos a los que se enfrenta.
  • Potenciar una autoestima sólida y mejorar su autoconciencia, de manera que sea más autónomo y menos dependiente de las opiniones del grupo.
  • Desarrollar habilidades sociales que le permitan relacionarse mejor con su entorno, no solo con sus coetáneos sino también en la familia.

¿Por qué elegirnos?

  • Ponemos en práctica una psicoterapia breve y enfocada en el origen del problema para lograr resultados cuanto antes.
  • Tratamiento personalizado en el que analizamos cada caso en concreto para proponer la mejor estrategia terapéutica y adaptamos el plan de trabajo según las necesidades.
  • Contamos con un equipo multidisciplinar que tiene una amplia experiencia en el tratamiento de los problemas en la adolescencia y los conflictos familiares.

CONOCE A LOS PSICÓLOGOS EXPERTOS EN TU PROBLEMA

ROSARIO LINARES Directora de El Prado Psicólogos, Psicóloga, Psicoterapeuta e Hipnoterapeuta. MANUEL E. GOMEZ Psicólogo, hipnoterapeuta y terapeuta EMDR. MARÍA JIMÉNEZ Psicóloga, sexóloga, terapeuta EMDR e hipnoterapeuta. SOFÍA SAGÜÉS Psicóloga e hipnoterapeuta PILAR GARCÍA Psicóloga, psicoterapeuta, hipnoterapeuta y terapeuta EMDR MAIDER RÁNDEZ Psicóloga, terapeuta EMDR, hipnoterapeuta y formadora ALESSANDRO MASSARO Psicólogo, hipnoterapeuta y formador ANA KOERTING Psicóloga, sexóloga y especialista en procesos de reproducción asistida SYRA BALANZAT Psicóloga y terapeuta EMDR REBECA QUEVEDO Psicóloga, terapeuta EMDR y coach ELISA GARCÍA Psicóloga y terapeuta EMDR DAVID DE LA TORRE Psicólogo, mediador, coach, sexólogo, terapeuta EMDR y terapeuta familiar y de pareja BEATRIZ GIL Psicóloga, terapeuta EMDR

Источник: https://www.elpradopsicologos.es/psicologia/adolescencia/

Consejos para corregir la conducta de niños rebeldes

Terapia psicológica para crianças rebeldes

Publicado en BlogFamiliaNiñez

Desde nuestra área de psicología infantil en Cartagena, nuestra psicóloga infantil nos trae varios consejos para corregir la conducta de niños rebeldes.

Ningún padre se propone educar a un niño malcriado. Sin embargo, los bebés no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, por lo que a menudo es necesario recurrir a nuestro instinto, lo cual no es siempre garantía de éxito.

No cabe duda de que la crianza es una de las tareas más complejas y desafiantes a la que nos enfrentamos a lo largo de la vida, por lo que es normal cometer errores que terminen reflejándose en el comportamiento infantil.

La buena noticia es que podemos rectificar esos fallos. Nunca es demasiado tarde para detectar qué estamos haciendo mal y reencauzar nuestras pautas educativas porque una educación demasiado protectora o permisiva puede tener consecuencias terribles, no solo para el desarrollo del niño sino también para la dinámica familiar.

Los padres deben tener presente que un niño malcriado no es un niño feliz, y su familia tampoco lo es. Por eso es fundamental aprender a detectar las primeras señales de peligro y ponerles coto lo antes posible.

¿Qué es un niño rebelde?

El niño rebelde no nace, se hace. Eso significa que es el resultado de un estilo de crianza demasiado permisivo. Un niño no se malcría por recibir amor, abrazos, mimos y cariño. Se malcría por la ausencia de límites y normas.

De hecho, aunque la etiqueta “malcriado” se le adjudica al niño, en realidad es tan solo el reflejo de una educación inadecuada en la que todos se pliegan a sus deseos. El niño rebelde es, por tanto, un pequeño que muestra una actitud prepotente, demandante y egocéntrica que le impide relacionarse de manera asertiva con los demás, lo cual termina afectando su desarrollo.

¿Cómo corregir a los niños rebeldes?

  1. Identifica los comportamientos a cambiar. Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero no lo es. Muchos padres cometen el error de generalizar tanto que terminan echando en el mismo saco todos los comportamientos infantiles. Al colocar la etiqueta de “hijo malcriado” lo que haces es reforzar los comportamientos problemáticos. Por eso, el primer paso para corregir a un niño malcriado consiste en identificar los comportamientos a cambiar y, sobre todo, los comportamientos positivos a reforzar.
  2. Deja de excusarle. No minimices el mal comportamiento de tu hijo. No justifiques sus rabietas diciendo “es cosa de niños” ya que ello le alentará a mantener ese patrón de comportamiento. Tampoco es conveniente que pidas disculpas en su lugar cuando comete algún error. Debe aprender a responsabilizarse por su comportamiento y asumir las consecuencias por lo que, en vez de excusarte en su lugar, anímalo a pedir disculpas. Asumir los errores es el primer paso para madurar y abandonar la postura egocéntrica.
  3. Establece reglas consistentes. Para que un niño malcriado deje atrás sus malos hábitos y construya otros nuevos y más adaptativos, debes indicarle el camino estableciendo una serie de normas. Debes aplicar esas reglas sin importar dónde ha tenido lugar el acto de falta de respeto. Lo más importante es ser consistente porque si el niño nota que unas veces aplicas las normas y otras no, se sentirá confuso y le resultará más fácil seguir comportándose mal que esforzarse por desarrollar una buena conducta.
  4. Especifica. No reprendas al niño, reprende el comportamiento. No digas frases como “eres un hijo malcriado”. Especifica lo que no te ha gustado y cómo debería haberse comportado. Puedes decirle, “en esta casa no se alza la voz”, de manera que no solo indiques el mal comportamiento, sino que también le hagas notar lo que esperas de él.
  5. Permite que los otros adultos lo regañen. En el pasado, era normal que los maestros y adultos regañaran a los niños cuando hacían algo mal. Ahora muchos padres lo desaprueban y exigen ser ellos quienes regañen al niño. Sin embargo, no hay nada malo en que otros adultos corrijan los malos comportamientos, siempre que lo hagan de manera adecuada y dentro de límites razonables. Eso le motivará a comportarse de manera más respetuosa en todos los contextos.
  6. Deja que afronte sus propios problemas. Muchas veces, un niño malcriado es un niño mimado y sobreprotegido. Los padres generalmente quieren evitarles problemas a sus hijos, pero convertirse en unos padres helicóptero no les hará bien, al contrario, les arrebatará oportunidades para poner a prueba sus habilidades y madurar. Por tanto, siempre que sea posible, deja que tu hijo resuelva los problemas por sí solo. Dale pequeñas ayudas, si las necesita, pero no resuelvas todo en su lugar.
  7. No interactúes cuando está enfadado. Nunca debes tolerar las respuestas groseras, pero no tiene mucho sentido intentar razonar con el niño cuando está demasiado enfadado. Explícale que solo le responderás cuando sea capaz de comunicarse de manera adecuada. En muchos casos, los comportamientos malcriados son una demanda de atención, por lo que dejar de prestarle atención a tu hijo cuando se enfada puede hacer que ese comportamiento se extinga pues comprenderá que no es una estrategia válida para lograr sus deseos.
  8. No permitas ningún tipo de chantaje emocionalMuchos padres, con tal de evitar las rabietas o el enfado de los niños, sobre todo cuando están en público, terminan cediendo a sus caprichos. Así solo logran reforzar el comportamiento negativo ya que el niño lo asumirá como una estrategia eficaz para lograr lo que desea. En su lugar, debes hacerle comprender que solo a través de la razón y la asertividad podrá lograr lo que quiere.
  9. Refuerza los buenos comportamientos. La mayoría de los padres cometen el error de castigar únicamente los malos comportamientos, olvidándose de brindar un modelo positivo a seguir. Por tanto, no olvides apreciar los buenos comportamientos del niño, hazle saber que comprendes y valoras el esfuerzo que está haciendo para cambiar.
  10. Disciplina con amor, controlando tus reacciones. No disciplines por vergüenza o enfado. Es posible disciplinar con firmeza pero desde el amor. No es conveniente que hagas sentir a tu hijo avergonzado ni que pierdas la calma. Recuerda que eres su modelo a seguir y, si le estás pidiendo que sea capaz de controlar sus emociones, debes demostrar que sabes gestionar las tuyas. Jamás condiciones el amor. Tu hijo debe saber que le amas.

Источник: http://www.psicologiamenssana.com/blog/consejos-para-corregir-la-conducta-de-ninos-rebeldes/

​Lidiar con niños difíciles y desobedientes: 7 consejos prácticos

Terapia psicológica para crianças rebeldes

Es un hecho que la infancia parece una etapa especialmente diseñada para construir seres humanos con poco apego por las normas sociales y la toma de responsabilidades. 

Tiene sentido que sea así, ya que en este momento de la vida es más importante saber cómo es el mundo que aprender a encajar perfectamente en él, siendo que aún no se conoce del todo.

Sin embargo, esto puede suponer que en muchos lugares del mundo haya millones de adultos lidiando con jóvenes que necesitan reglas para vivir pero que a la vez se muestran muy reacios a seguirlas.

¿Cómo educar a un niño complicado?

Esto es, hasta cierto punto inevitable: todos los niños y niñas portan en su interior el espíritu rebelde típico de alguien que quiere explorar todo aquello que no es abarcable por las explicaciones de los adultos. Sin embargo, esto no significa que no haya ciertas actitudes y estrategias para hacer de la educación de los más pequeños algo más llevadero. 

Aquí tienes 7 consejos que te pueden ser de utilidad para mejorar tu manera de relacionarte con niños y niñas desobedientes.

1. Reserva un tiempo para comunicarte con ellos

A nadie le gusta seguir unas normas a las que no se les encuentra sentido.

Por eso, la delimitación de lo que se puede y no se puede hacer debe ir acompañada de la explicación sobre por qué estas normas son útiles.

Se pueden poner ejemplos concretos para ilustrar con mayor facilidad los peligros que se evitan con ciertas reglas, por ejemplo, o las ventajas de seguir ciertos pasos a la hora de hacer las cosas.

2. Pon énfasis en lo positivo

Resulta de gran utilidad hacer saber a los niños lo bien que siguen ciertas normas básicas y reconocer sus esfuerzos cuando se aplican para cumplir con las reglas.

Esto, además de ayudar a estrechar lazos con ellos, influye en la imagen que tienen de sí mismos y hará que asuman ser personas a las que se les da bien seguir ciertos ejercicios de disciplina.

De este modo, la posibilidad de romper las reglas perderá atractivo.

3. No muestres discrepancias o inconsistencias

Las normas son útiles si están bien establecidas. Por eso, conviene que los adultos no cuestionen estas reglas delante de los niños, ya que la idea de que ninguna norma tiene por qué ser adecuada podría generalizarse a todas ellas. Del mismo modo, lo mejor es no hacer que estas directrices de comportamiento no cambien si no hay buenos motivos para ello.

4. No busques siempre el origen del problema en el niño o niña

Algunas normas, simplemente, son poco adecuadas. Puede que sean muy difíciles de seguir, no estar bien justificadas o no amoldarse bien a la meta a la que están orientadas.

Los más jóvenes de la casa son curiosos y activos por naturaleza y normalmente les cuesta esfuerzo seguir las pautas de comportamiento que les dan los adultos: por eso conviene que estas sean las adecuadas.

5. Prescinde de los premios todo lo que puedas

Las normas no deberían sostenerse en premios, ya que estos dan forma a un tipo de motivación extrínseca. Lo ideal que los pequeños vean como algo positivo el pripio cumplimiento de estas normas, ya sea porque refuerza su autoestima o porque les parece estimulante cumplir con estos mini-objetivos.

6. No respondas a sus rabietas con más agresividad

Abordar los episodios en los que un niño o niña exterioriza su enfado no debe ocasionar el mismo tipo de enfado en nosotros.

En estas situaciones, el proceder de un cuidador o educador debe estar orientado hacia la educación de la otra persona, en vez de aprovechar ese contexto para descargar tensiones (algo que al niño o niña no le sirve de nada que hagamos).

Por eso, lo mejor es intentar calmarlo, por ejemplo, abrazando su cuerpo, y esperar un rato hasta abordar el tema de las normas y los deberes. De este modo abordaréis estos temas en un momento en el que ambos sois receptivos.

7. Acepta que hay cosas de ellos que no podrás cambiar

La educación es en parte ayudar a que los más jóvenes se desenvuelvan bien en el mundo real y entiendan el funcionamiento de la cultura que los rodea.

Sin embargo, eso no significa que para educar sea necesario limar todas las aristas de los niños y niñas hasta el punto de que se amolden perfectamente al arquetipo de hijo/a ejemplar.

Si eres el padre o madre de estos pequeños, admitir que en cada hijo o hija hay aspectos que no se pueden controlar puede hacer de la paternidad o maternidad algo más llevadero.

Un consejo más: aprende la importancia de fomentar una autoestima saludable en tu hijo

Cuando el niño tiene un autoconcepto equilibrado y positivo sobre sí mismo, es capaz de afrontar la vida diaria de una forma mucho más saludable. Para que el niño goce de esta buena autoestima es muy importante que los padres tengamos en mente ciertas técnicas y hábitos.

Puedes descubrirlo leyendo este post: «10 estrategias para mejorar la autoestima de tu hijo»

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/lidiar-ninos-dificiles-desobedientes-consejos

Llevar a su hijo a un terapeuta

Terapia psicológica para crianças rebeldes

  • Tamaño de texto más grande

Muchos niños y adolescentes tienen problemas que afectan cómo se sienten, actúan y aprenden. La terapia es un tipo de tratamiento de este tipo de problemas. Es una forma de que su hijo reciba la ayuda que necesita.

En terapia, los niños hablan y aprenden cómo afrontar y solucionar sus problemas. Ir a terapia les ayuda a afrontar mejor las cosas, a encontrase mejor y a comportarse mejor.

¿Con qué tipo de problemas ayudan los terapeutas?

Los terapeutas se han formado para ayudar a niños con todo tipo de problemas. Por ejemplo, ayudan a niños y adolescentes a atravesar momentos difíciles, como cuando tienen:

  • problemas familiares
  • problemas escolares
  • acoso o bullying
  • problemas de salud

Ayudan con sentimientos como:

  • la tristeza
  • el enfado
  • el estrés y la preocupación
  • la baja autoestima
  • aflicción

Ayudan a niños y adolescentes con afecciones como:

¿Por qué necesitan terapia los niños y los adolescentes?

Los niños y los adolescentes necesitan ir a terapia cuando tienen problemas que no pueden afrontar por sí solos. O necesitan ayuda cuando los problemas afectan cómo se sienten, cómo rinden y cómo se comportan. Si las cosas no mejoran por sí mismas, los niños pueden necesitar la terapia para que las cosas les vayan mejor.

¿Cómo funciona la terapia?

En terapia, los niños aprenden hablando y haciendo cosas. Con los niños más pequeños, la terapia puede consistir en dibujar, jugar y hablar. Con niños mayores y adolescentes, los terapeutas comparten actividades e ideas centradas en aprender las habilidades que necesitan sus pacientes. Hablan sobre sus sentimientos y resuelven problemas.

Los terapeutas elogian y apoyan a los niños mientras aprenden. Ayudan a los niños a creer en sí mismos y a encontrar sus puntos fuertes. La terapia ayuda a construir sentimientos positivos, como la confianza en uno mismo, la valentía y la esperanza.

El terapeuta se puede reunir conjuntamente con el niño y sus padres o atender al niño a solas. Dependerá de la edad del niño. El terapeuta también se puede reunir solo con uno o ambos padres para darle consejos o ideas sobre cómo ayudar al niño en casa.

¿Qué ocurre en terapia?

Al principio, el terapeuta se reunirá con usted y con su hijo para hablar. Les hará preguntas y escuchará. Esto ayuda a aprender más cosas sobre su hijo y el problema que presenta. El terapeuta les indicará cómo los puede ayudar.

Llegado a este punto, su hijo irá a más visitas de terapia. En esas visitas, es posible que su hijo:

  • Hablar. Hablar es una forma sana de expresar los sentimientos. Cuando los niños expresan sus sentimientos con palabras, en lugar de con acciones, pueden actuar de la mejor forma posible. Cuando alguien los escucha y sabe cómo se sienten, los niños están más preparados para aprender.
  • Hacer actividades. Los terapeutas usan actividades para enseñar sobre los sentimientos y sobre las habilidades de afrontamiento. Pueden hacer que los niños dibujen o jueguen como formas de aprendizaje. Pueden enseñar la técnica de relajación llamada mindfulness y la respiración profunda como formas de reducir el estrés.
  • Practicar nuevas habilidades. Los terapeutas ayudan a los niños a practicar lo que aprenden. Pueden jugar a juegos donde se tiene que esperar turno, usar el autocontrol, tener paciencia, seguir instrucciones, escuchar, compartir, volverlo a intentar o afrontar el hecho de perder.
  • Resolver problemas. Cuando se trata de niños mayores y de adolescentes, los terapeutas preguntan cómo les afectan los problemas en casa y en la escuela. Y hablan sobre cómo resolver esos problemas.

¿Durante cuánto tiempo van a terapia los niños?

La duración de la terapia es algo que depende de las metas que tenga usted y el terapeuta de su hijo. La mayoría de las veces, el terapeuta querrá ver a su hijo una vez a la semana durante varios meses.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Usted puede hacer cosas para ayudar a su hijo a sacar el mayor provecho de ir a terapia. He aquí algunas de las cosas que puede hacer:

  • Encontrar a un terapeuta con quien usted y su hijo se sientan cómodos. El equipo médico que atiende a su hijo los puede ayudar a encontrar a un buen profesional.
  • Llevar a su hijo a todas las visitas. Cambiar requiere tiempo. Aprender nuevas habilidades y saberlas usar supone asistir a bastantes visitas.
  • Reunirse con el terapeuta de su hijo. Pregúntele qué debe hacer cuando su hijo presente problemas en casa. Pregúntele cómo ayudar a su hijo a hacer las cosas bien.
  • Pasar tiempo con su hijo. Jugar, cocinar, leer o reírse juntos. Hacerlo cada día, incluso aunque solo sea durante unos pocos minutos.
  • Educar a su hijo con paciencia y calidez. Use palabras agradables, incluso cuando necesite corregir a su hijo. Muéstrele que lo quiere. Elógielo cuando su hijo lo esté haciendo bien o se esté esforzando mucho.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: marzo de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/finding-therapist-esp.html

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: