Terapia psicológica para niños mentirosos

Por qué mienten los niños y cómo actuar

Terapia psicológica para niños mentirosos

“¿Por qué miente tanto?”, esta es una de las frases que más repiten los padres. Y es que casi todos los niños mienten en mayor o menor medida. Conocer las causas que les llevan a tener esta conducta es importante para saber cómo actuar. La mentira es una habilidad que todos los niños aprenden, algunos la ejercitan mucho más que otros.

Cuándo empiezan a mentir los niños

Antes de los 5 años no es preocupante que el niño mienta, ya que suele ser fruto de su imaginación, pero a partir de los 7 sí, pues el pequeño ya distingue perfectamente entre verdadero y falso.

Las mentiras preocupantes son las que cuentan para conseguir que castiguen a otros, en este caso hay que hacerles ver las consecuencias de su conducta.

Pero no todo es malo en la mentira infantil, urdir una mentira implica utilizar la imaginación y, mantenerla, emplear la memoria, es decir, para  mentir hay que hacer trabajar al cerebro.

La conclusión a la que ha llegado una investigación del Instituto de Estudios sobre el Niño de la Universidad de Toronto, es que “los procesos cerebrales de formular una mentira son un indicador de la inteligencia del niño”.

¿Por qué miente un niño?

Conocer la causa por la que ha mentido tu hijo te ayudará a entenderle y a saber cómo actuar. Lo principal es hablar con el niño para descubrir el motivo que le ha llevado a mentir. Estas son las principales causas:

  • Por miedo. Hay niños que tienen miedo de las consecuencias de sus acciones, por eso suelen mentir. Suele ocurrir cuando viven en un entorno sujeto a reglas muy estrictas o si tienen padres muy autoritarios, o si no tienen libertad para hablar con sus progenitores.
  • Para proteger a alguien.
  • Porque es muy imaginativo y la verdad le aburre.
  • Para evitar una tarea que no le gusta realizar: “¿Te has lavado los dientes?”, pregunta el padre.  “Si papá” , responde el niño (pero en realidad no se los ha lavado).
  • Por error. Cometen una acción involuntaria, como por ejemplo romper un jarrón, y no saben salir de la situación embarazosa.
  • Por amor, para su aprobación, y porque a los niños les gusta impresionar a la gente con rapidez.
  • Por imitación. Si el padre o la madre mienten, el niño también lo hará. “Si ellos observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenden a hacerlo como algo normal”, advierte la psicóloga. Por ejemplo, si escucha a la madre decir por teléfono: “dile que no estoy.”

Cómo actuar ante la mentira de nuestros hijos

Hay que recordar que uno de los motivos principales que lleva a un niño a mentir es el miedo. En cierto modo la mentira es una conducta de evitación del castigo. Si se castiga al niño por mentir, los padres corren el riesgo de reforzar el miedo, lo que aumenta la probabilidad de que el pequeño mienta en el futuro.

El niño puede pensar que no lo castigan por mentir sino por descubrir la verdad, y es muy probable que la próxima vez busque formas más sofisticadas de mentir para no ser descubierto.

Así pues, cuando creamos que un niño miente, debemos seguir estos cinco pasos:

  1. Descubrir la causa. Es muy importante averiguar los motivos que le han llevado a mentir. Y asegurarse de que ha mentido, es muy contraproducente acusarle de mentiroso cuando no lo ha sido.
  2. Dar ejemplo. Los padres deben ser un buen ejemplo para sus hijos y que no mientan. De acuerdo a las capacidades evolutivas del niño, es conveniente buscar la manera de enseñarle sobre la honestidad, identificar lo real de lo imaginado.
  3. Felicitar o premiar al niño que confiesa la verdad. Explicarle que lo que ha hecho no está bien y negociar de forma democrática las consecuencias de sus actos.
  4. Favorecer un  ambiente de confianza. Así el niño se encontrará cómodo y en libertad para contar sus errores o conductas no adecuadas. Que no sienta que cada vez que habla habrá consecuencias negativas.
  5. El castigo, sólo se debe utilizar en casos extremos. Si nos vemos incapaces de corregir esta conducta entonces hay que pedir ayuda a un profesional.

¿Cuándo se considera un problema?

Todos los niños mienten. Sin embargo, lo que más debe preocupar a los padres es la mentira compulsiva. Cuando el niño miente sin ninguna razón aparente y con frecuencia.

Los padres de estos niños tienden a sospechar y desconfiar de sus hijos, y estos pequeños cada vez se hacen más rebeldes y deshonestos (la pescadilla que se muerde la cola).

Aquí hay que buscar las causas y pedir ayuda al psicólogo infantil.

Cuatro tipos de mentiras

  1. La hecha en forma esporádica (todos alguna vez mentimos) y espontánea Pero… ¿hay mentiras piadosas? Esa es la pregunta que todos nos hacemos, y quien justifica la mentira hace suya la frase de que «el fin justifica los medios».
  2. La evolutiva, que comienza en la niñez y es reforzada por los padres/madres (de niño)
  3. La que se dice como producto de un padecimiento sintomático.

     Para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que nos da brillo y es para mejorar nuestra propia autoestima, inventando logros y consecuciones personales.

  4. La efectuada como conducta repetitiva.

    Esta es la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira. es la complicada y la que lleva a la mentira compulsiva.

Pero… ¿Porqué mentimos?

  1. Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidadesmintiendo.

    Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo un trastorno psicológico serio que le impide controlar su comportamiento , donde la mentira acaba dominando al individuo.

  1. La mentira se da también porque el sujeto obtienecierto placer, se siente de alguna forma más listo que los demás. El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer asociado al riesgo.

    Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado. Sin embargo cada mentira, además puede llevar asociada que la persona se vea obligada a unirla con otras nuevas. Por ejemplo, una persona dice a su doctor que le duele el estómago para evitar acudir a su trabajo.

    El médico le remite al especialista y éste le realiza una prueba muy dolorosa que consiste en introducir un tubo por la garganta hasta el intestino. Finalmente la conducta ficticia inicial lleva al paciente a un dolor real de garganta y a lo mejor a la pérdida de su trabajo si su jefe descubre el invento.

  1. También otra causa está relacionada con la autoestima. Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas.

    Esta es quizás el origen de la mentira que más se está generalizando en nuestro tiempo en la que la imagen superficial y la búsqueda de estereotipos y clichés socialmente aceptados se está imponiendo.

Mentir es un recurso fácil, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir quien envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.

La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima, se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar ‘seudologia fantástica’ que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos escuchan.
Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos y geniales por medios tramposos ya que por los medios naturales y habituales de la simpatía y de la espontaneidad se duda de poder conseguirlos.
Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor, de admiración y «ojito derecho» de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos de ser admirados o queridos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de discapacidada.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

A veces la propia conducta del individuo genera un comportamiento que tiende a confirmar la mentira: Se imagina un gran literato o poeta, lo dice y además busca poemas, los copia, los parafrasea y los da a conocer diciendo que son suyos. Copia un cuadro diciendo que tiene dotes de pintor/a y lo que ha hecho es una sofisticada técnica de copiado. La historia está llena de grandes farsantes que han sido descubiertos tarde o temprano.

No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.

¿Se puede prevenir la mentira?

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad adulta es «no castigar a los chicos cuando dicen una mentira menor, ya que es propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración».

Los padres deben explicar las diferencias entre fantasía y realidad a los niños/as. El desarrollo de una fantasía muy grande puede llevar a los niños/as a cultivar «otra realidad» inventada que es la puerta a la mentira.

Hay que hacerles saber distinguir entre imaginación (estimulándosela también) y realidad.

Источник: https://www.psicoactiva.com/blog/mienten-los-ninos-actuar/

La mentira en los niños

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No es raro que, muchos padres, se preocupen e incluso molesten cuando se percatan que sus hijos comienzan a decir mentiras, algunos a muy corta edad. Una reacción habitual es reprenderles, imponerles límites o incluso, castigarlos lo que, en la mayoría de las ocasiones, no sirve de mucho y tampoco genera los efectos o cambios esperados.

Esta situación es una realidad muy común entre los padres que se ven un poco desorientados a la hora de abordar problemáticas como esta con sus hijos.

Frente a este tipo de situaciones es necesario advertir que, el hecho de que los niños fantaseen o inventen pretextos para evitar posibles castigos, es una reacción natural y es parte de su proceso de desarrollo cognitivo y social lo que, a la vez, nos permite poder ir siguiendo su evolución hacia un ser adulto.

Algunos especialistas identifican los 7 años como la edad en que, generalmente, los niños entran en una etapa donde empiezan a falsear la realidad.

Marcan esta línea divisora porque, si bien antes de esta edad probablemente ya hayan dicho mentiras, estas eran parte más bien de su universo imaginario y de su poca capacidad para separar la fantasía de la realidad.

Desde los 7 años aseguran algunos expertos, es cuando los niños identifican la mentira como una herramienta con la cual pueden sacar algún tipo de beneficio.

¿Por qué mienten los niños?

Respecto a las causas de la mentira, sí existe un mayor consenso entre los especialistas que, respaldados por investigaciones, identifican varios motivos.

La mayoría de estos estudios relacionados con la mentira infantil concluyen que, los niños, no son deshonestos conscientemente, ya que no han desarrollado ese grado de razón acerca del bien y el mal, sino que mienten por motivos muy sencillos y, en muchos casos muy parecidos a los de los adultos.

Las razones más comunes son:

  • Frustración: en este caso los niños sienten algún tipo de dolor o incomodidad por alguna situación, por ejemplo un niño que dice tener mascota cuando en realidad sus padres no se lo permiten.
  • Imitación: Un niño aprende y se educa en gran parte imitando lo que ve y en relación con el acto de mentir no hay diferencia. El niño va a repetir patrones y conductas que advierte en sus padres, por ende, si este observa que sus padres o hermanos mayores falsean información y/o la distorsionan en pos de beneficios propios, él naturalmente va a copiar ese comportamiento.
  • Llamar la atención: Inventar problemas, por ejemplo, mentir acerca de posibles dolores físicos, para así obtener el cariño y cuidado de los adultos responsables, generalmente esto ocurre porque el niño se siente poco atendido.
  • Miedo al castigo: es un instinto nato tratar de evitar la reprobación y el castigo por parte de un adulto o autoridad, es por esta razón que, es muy fácil, percatarse cuándo y por qué un niño falsea la realidad y la acomoda para su interés con este fin.
  • Exceso de exigencias: los padres en muchas ocasiones demandan a sus hijos un elevado nivel de rendimiento, ya sea académico, de comportamiento o deportivo. La mentira en estos casos, es una escapatoria y una forma de poder continuar cumpliendo con las expectativas que tienen los padres para con sus hijos.

La mayoría de estos motivos hablan mucho más acerca de los padres y los vínculos que construyen con sus hijos que, de los propios niños, por lo que se hace necesaria una revisión y una toma de conciencia acerca de cómo los padres se relacionan con sus hijos, como generan lazos y en qué están basados estos.

Mirar el lado positivo

Si bien mentir, a priori, puede parecer un acto negativo y que puede acarrear muchos problemas, entenderlo como parte del desarrollo y crecimiento emocional y cognitivo del niño nos ayuda a mirarlo abiertamente y contemplar todas sus aristas.

Para esto, es importante tratar de entender el proceso de pensamiento de un niño que desemboca en el acto de mentir.

Detrás de los bulos hay desarrollo de pensamiento y una exploración del mundo en que está viviendo.

Mentir es parte de una etapa de descubrimiento de los límites y de hasta donde puede llegar en este mundo impuesto por los adultos.

Ya hemos mencionado que, en ocasiones, mienten para evitar el castigo o el regaño por alguna travesura cometida. En esta parte del proceso a partir de cierta edad logran aprender y sacar en limpio algunas moralejas que les sirven para toda la vida.

Sostener una mentira significa un trabajo y esfuerzo cognitivo de su parte que es útil y necesario, ponen en práctica habilidades como la inhibición para no dejar salir la verdad y usan la memoria para poder mantener el desarrollo de su mentira creíble.

Podríamos aplicar el dicho de “echando a perder se aprende”, en este contexto, el niño aprende e incorpora conductas que le protegerán y ayudarán a desenvolverse en el mundo que lo rodea.

Al mismo tiempo, realiza una reflexión acerca de su comportamiento y hace un juicio de valor acerca de él, desarrollando el pensamiento abstracto y el concepto del bien y el mal.

Un ambiente seguro

Para el niño la mentira es parte de su crecimiento y de su camino hacia la madurez, la misión de los padres es guiarles y brindarles el mejor ambiente donde puedan sentirse acogidos, seguros y valorados, tal como son, sin que sientan la necesidad de esconder o falsear ni sus ideas ni su forma de ser.

En el espacio familiar, el respeto por el pensamiento del otro es fundamental, más allá de las diferencias que puedan existir, siempre hay una aceptación del otro por lo que es y no por lo que hace.

El error es parte de la vida de todos y no es bueno demonizar las faltas menos en las edades tempranas, sino más bien, mirarlas desde una perspectiva constructiva y de aprendizaje.

Este espacio familiar debe ser autentico y veraz y valores como la honradez y la transparencia, serán fundamentales para el surgimiento de relaciones sanas entre personas y de estas personas con el mundo.

Es muy importante tener claro que no hay mejor forma de educar que con el ejemplo, así el niño crecerá en un ambiente donde ve que las personas se relacionan abiertamente, sin medias verdades, ni falsedades y que actúan según los parámetros y valores que se le están enseñando y exigiendo.

Cómo reaccionar

En el momento que nos encontramos con la mentira, los padres, deben tratar de abordar y resolver de manera saludable y constructiva la situación para que no resulte intimidante para los niños y frustrante para ellos:

  • Es necesario ser tajante al reprobar la mentira, ser firme y claro pero sin agresividad ni ofuscación.
  • Nunca relativizarla, nunca tomársela a broma y menos ser indiferente a ella, la mentira no es la mejor opción y así debe percibirlo el niño.
  • La mentira no puede ser considerada como una muestra de ingenio, astucia u ocurrencia, jamás debe ser premiada por ser parte de una actitud que involucra la falsedad para conseguir el éxito o el triunfo.
  • No olvidar que ellos están construyendo su juicio moral y lo hacen repitiendo y copiando el que observan en sus padres y/o adultos responsables.
  • El niño debe entender que mentir es una conducta negativa, para esto, es bueno señalarle todas las aristas que conllevan una mentira y a cuánta gente puede llegar a implicar, así podrá ser consciente de que, al mentir, no solo se hace daño a él, sino que involucra a un grupo de gente que no tiene ninguna responsabilidad en el asunto
  • Es bueno que aprendan a valorar la honestidad y cuánto cuesta en ocasiones dar la cara y decir la verdad. Apreciar las actitudes en las que, se reconocen los errores y faltas, por pequeñas que sean, es importante, ellos necesitan ese apoyo y ánimo para seguir por la ruta correcta. Que tengan la confianza para reconocer sus errores con naturalidad, sintiendo el apoyo y cariño de sus padres.
  • Ayudarles a que reconozcan cuando algo no les gusta o no les parece justo, promover el diálogo y el respeto por las opiniones diferentes, valorar la riqueza de la diferencia, sin conflicto, ni enemistad.
  • Los padres deben ser muy rigurosos con sus compromisos, cumplir siempre con lo que se dice en todo orden de cosas, desde una promesa para una salida de fin de semana, hasta un castigo asignado.
  • Predicar con el ejemplo es fundamental, no involucrarlos en mentiras o en situaciones poco claras, en las que sientan que están faltando a la verdad por cumplir con sus padres.
  • Reconocer errores frente a los hijos es una buena herramienta para que aprendan que todos nos equivocamos y que eso no es excusa para mentir. Que los problemas tienen solución sin necesidad de inventar o falsear la realidad.

Источник: https://abaterapia.com/comportamiento/la-mentira-en-los-ninos/

La mitomanía infantil: ¿cómo detectarla y tratarla?

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¿Has notado que tu niño miente de forma impulsiva y sospechas que pueda tratarse de mitomanía infantil? No te preocupes: aquí aprenderás sus posibles causas y la forma de corregir este trastorno. Si lo haces desde una edad temprana, es posible que puedas evitar consecuencias en el futuro.

¿Qué es la mitomanía infantil?

La mitomanía, también conocida como pseudología fantástica o mentira patológica, es un trastorno de la conducta donde se miente de forma compulsiva. Una persona mitómana elige la mentira de forma consciente para expresar su realidad; en la mayoría de los casos cree de manera fehaciente las mentiras que dice.

No se trata de una enfermedad, sino de un trastorno psicológico. En el caso de los niños, no es tan sencillo diagnosticarlo. Ellos muchas veces inventan historias o son fantasiosos, por lo que los síntomas podrían no ser detectados inmediatamente.

¿Cuáles son las características de los niños con mitomanía infantil?

Los niños con este tipo de trastorno suelen magnificar su realidad. Mienten por cualquier cosa, se inventan historias y se irritan cuando uno no cree su versión. Por lo general, su mentira difiere de persona en persona: su relato cambia dependiendo del oyente.

Estos niños dicen mentiras innecesarias, no solo para salvarse de determinadas situaciones. Por ejemplo, si un niño rompe un jarrón, podría llegar a decir que no fue él quien lo hizo. En cambio, uno que padezca mitomanía infantil mentirá sin necesidad de haber roto el jarrón.

“El niño mentiroso miente para protegerse o salvarse de alguna circunstancia. En cambio, el mitómano miente de forma compulsiva y por momentos sus mentiras resultan un tanto ridículas o absurdas”

Ten en cuenta que la mayoría de los niños dice alguna mentira de vez en cuando, esto es algo normal. Pero si elige una mentira en respuesta a cada situación, entonces tal vez padezca este tipo de trastorno.

¿Cuál es el tratamiento?

Generalmente, los niños que comienzan a mentir de forma compulsiva están atravesando un estado de miedo emocional o de ansiedad. Empiezan mintiendo en respuesta a alguna situación y luego esto se convierte en un hábito.

En consecuencia, lo principal es descubrir la causa por la que mienten para poder ayudarlos a superarla. Si descubres que tu hijo presenta este tipo de comportamiento, lo mejor es acudir a un profesional. Además, aquí te dejamos algunos consejos útiles:

  • Toma nota de las veces que miente: escribe el momento del día, la causa aparente y el estado emocional del niño. Cualquier detalle te ayudará a descifrar cuál es el motivo que causa este comportamiento. Estos datos también guiarán al profesional que hayas escogido para determinar un patrón de conducta.
  • Reacciona con calma. Descubrirlo en la mentira puede resultar exasperante, pero no debes rnfadarte con él. En su lugar, muéstrale tu descontento y hazle ver que te desagrada el hecho de que mienta.
  • No lo castigues cuando se arrepienta y diga la verdad: muéstrale la alegría de que se haya decidido por no mentir. Premia la verdad y dale la confianza de que si revierte la situación no recibirá una reprimenda.
  • Ayúdalo a comprender que la mentira no lo salvará de ninguna situación: todas sus acciones tienen consecuencias y, tarde o temprano, tendrá que asumirlas. Apóyalo para que se responsabilice de sus actos, sin recibir un castigo por ello.

Corto plazo

Las mentiras constantes de un niño van haciendo que el ámbito familiar se torne tenso y en permanente desconfianza. Hay que evitar poner en duda todo lo que dice, porque aunque diga la verdad se sentirá juzgado; por lo que no verá la diferencia entre ser sincero y ser mentiroso.

Las relaciones sociales de un niño que miente de forma compulsiva se van truncando a medida que sus pares descubren que miente. Comenzará a sentirse excluido, bajará su autoestima y comenzará a mentir más para cubrir esta situación.

Largo plazo

Si no se corrige la mitomanía infantil, el niño se transformará en un adulto que miente sin razón. Tomará la mentira como una forma de vida. Mentirá para ganarse la simpatía de los demás y transformará los hechos a una versión exagerada de la historia.

Los mitómanos llegan a creerse cada una de sus mentiras y les cuesta trabajo adaptarse al mundo real. Es por esto que la mayoría no se siente conforme con su trabajo, sus amistades o su familia.

Puedes evitar que esto llegue a mayores si tratas de resolver las causas por las que tu niño pudiera padecer este trastorno. Permanece atento a sus conductas y no dudes en involucrarte y ayudarlo cuando haga falta.

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Источник: https://eresmama.com/la-mitomania-infantil/

Mitomanía: síntomas, causas y tratamiento en niños y adultos

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Mentir es una conducta tan inherente al ser humano como comer y dormir. Llegando a ser una técnica eficaz, aunque no demasiado honesta, a la hora de conseguir ciertos propósitos o incluso para intentar ser aceptado por quienes nos rodean

No obstante, cuando mentir se convierte en necesidad y la mentira envuelve todos los aspectos de la vida de la persona, es posible que esta sufra de mitomanía, un trastorno psicológico en la que la persona miente de manera permanente acerca de su vida.

¿Qué es la mitomanía?

La mitomanía, también conocida como mentira patológica o pseudología fantástica, es un trastorno psicológico que se describió por primera vez en 1891 por el psiquiatra suizo Anton Delbrück. Esta afección es padecida por aquellas personas que mienten de manera constante y repetitiva con el objetivo de conseguir la atención y la admiración de los demás.

Estas personas falsifican y deforman constantemente la realidad y, aunque en la mayoría de ocasiones son conscientes de que están mintiendo, en algunas ocasiones pueden llegar a creerse sus propias invenciones y tomarlas como reales.

Habitualmente estas personas se mueven por una necesidad imperiosa de fascinar a otras personas, fingiendo que su vida es sumamente emocionante. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, son conscientes de que su realidad es muy diferente y consideran su vida tediosa, desagradable o desgraciada.

La característica principal de las mentiras propias de la mitomanía es que estas narraciones siempre tienden a ser fascinantes y quiméricas. Sin embargo, nunca llegan a ser imposibles o son demasiado fantásticas, por lo que resulta realmente complicado identificar que la persona está mintiendo.

Por supuesto, el la persona mitomaníaca siempre tiende a ser el héroe o protagonista de sus propias mentiras, ya que la principal motivación de estos es deslumbrar a otras personas y conseguir así fama y admiración.

Además, dado que esta necesidad de mentir consiste en un rasgo de personalidad del sujeto esté mentira de forma crónica. Es decir, no responde a una situación social concreta sino que toda su vida gira en torno a la mentira.

¿Quién la experimenta?

Aunque no está del todo comprobado, diferentes investigaciones apuntan a que la mitomanía tiene una mayor incidencia en hombres que en mujeres. Entre las principales características de las personalidad de estas personas se encontraría una baja autoestima, narcisismo, pocas o nulas habilidades sociales y tendencia a desconfiar de otras personas.

¿Cuáles son los síntomas?

Debido a que la mitomanía se considera como la necesidad imperiosa de mentir, esta puede ser considerada algo similar a un tipo de adicción, por lo que comparte una serie de rasgos y síntomas comunes con otras adicciones. Estos síntomas son:

  • Aumento de la sintomatología ansiosa en el momento de llevar a cabo la conducta adictiva. En este caso mentir.
  • Ideas y pensamientos constantes de carácter intrusivo.
  • Incapacidad de resistir el impulso de mentir.
  • Disminución de la presión psicológica cuando se miente y no se es descubierto.

Además, existen una serie de síntomas propios de la mitomanía. Entre los que se encuentran:

1. Magnificación de la realidad

En algunas ocasiones, en lugar inventar una historia, el mitomano magnifica la realidad, sobredimensionandola y decorandola para hacerla mucho más interesante y atractiva. Además, estas personas tienden a gesticular de manera exagerada a la hora de acompañar sus historias.

2. Baja autoestima

La necesidad de mentir suele venir potenciada por una baja autoestima y una incapacidad de aceptarse y aceptar su vida tal y como es. De ahí la necesidad de elaborar y expresar una idea de ellos mismos que les hagas parecer atractivos e interesantes.

3. Sintomatología ansiosa

Debido a la frustración y el desencanto que experimentan con la realidad de vida, los mitómanos tienden a experimentar numerosos episodios de ansiedad como resultado de la comparación de su vida con lo que les gustaría que esta fuera en realidad.

  • Artículo relacionado: «Los 7 tipos de ansiedad (causas y síntomas)»

4. Sensación constante de estrés

La sensación de miedo constante a ser descubierto, el esfuerzo derivado de mantener las mentiras y la creación permanente de escenarios y contextos para no ser descubiertos, les lleva a experimentar unos niveles de estrés perseverantes que acaban por desgastarles a nivel psicológico.

5. Capacidad de creer sus propias mentiras

Aunque no se da en todas las ocasiones, muchas de las personas que conviven con la mitomanía pueden llegar a asimilar o creer sus propias mentiras; aceptándose como verdades o como situaciones vividas de manera real.

Finalmente, la mitomanía puede estar integrada como un síntoma más propio de otras alteraciones psicológicas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno límite de la personalidad, así como en algunas otras adicciones, ya que estas últimas colocan a la persona en una situación de aislamiento y gran necesidad de conseguir dinero.

Sus causas

Aunque todavía no se ha determinado la causa exacta que origina la mitomanía, existen una serie de teorías que intentan darle una base a este trastorno.

En cuanto a las bases neuropsicológicas, algunas investigaciones apuntan a un desequilibrio neuronal en la zona del lóbulo frontal, así como una mayor cantidad de materia blanca en el cerebro.

Por otra parte, según diferentes hipótesis planteadas por la psicología la causa de esta afección se encuentra en un conjunto de rasgos de personalidad que facilitan que la persona sienta la necesidad de mentir para llamar la atención o con la finalidad de buscar la popularidad o el afecto de otras personas.

Finalmente, también se han elaborado teorías que indican que la mitomanía es en realidad un síntoma de otra afección psicológica más importante que queda subyacente, como puede ser el trastorno límite de personalidad y el trastorno de personalidad antisocial.

¿Existe tratamiento?

Debido a su temor a ser descubierto o a que su realidad se vea descubierta, en la mayoría de los casos las personas con mitomanía no suelen acudir a consulta o manifiestan una gran repulsión a la terapia. Por lo que una gran parte de la intervención se hace a través de familiares o conocidos muy cercanos a la persona.

No obstante, en los casos en los que pueda iniciarse un tratamiento directo es necesario conseguir el compromiso de la persona y asegurar su disposición a colaborar, de lo contrario la terapia de tendrá ningún tipo de efecto sobre él.

Existen diferentes medios o técnicas para tratar la mitomanía. Algunas opciones son:

Источник: https://psicologiaymente.com/clinica/mitomania

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