Terrores nocturnos en bebés

¿Qué son los terrores nocturnos y cómo afrontarlos?

Terrores nocturnos en bebés

Los terrores nocturnos son uno de los trastornos del sueño conocidos como parasomnia o experiencia no deseada durante el descanso.  Muy frecuentes en la infancia, son episodios que se producen durante la fase más profunda del sueño.

En ellos, el niño sufre episodios de miedo intenso, gritos y agitación del cuerpo mientras duerme. En ocasiones, se despierta de manera brusca, aterrorizado y confundido. Al día siguiente, no suele recordar nada de lo que ha sucedido.

Suele iniciarse entre los 4 y los 12 años, aunque son más frecuentes de los 3 a los 6 años y en los niños que en las niñas.

Según la Asociación Española del Sueño (ASENARCO), se estima que un 40% de las personas ha sufrido algún episodio de terrores nocturnos durante su infancia, aunque suelen desaparecer por sí solos durante la adolescencia y, de hecho, son muy poco frecuentes en la edad adulta.

Si aparecen en la edad adulta, algo no frecuente, suele ser más preocupante, ya que pueden estar más relacionados con problemas emocionales, ansiedad o depresión. Su relación con otros trastornos psiquiátricos subyacentes es más controvertida.

¿Cuáles son las causas de este trastorno del sueño?

Aunque se desconoce qué causa los terrores nocturnos, se piensa que podrían estar relacionados con el desarrollo inmaduro del cerebro, que lleva al niño a tener dificultades para salir por completo de la fase de sueño profundo y despertarse. Así, la alteración parece relacionada con la transición entre la fase de sueño profundo (lento) y la fase de sueño REM (en la que se producen los sueños).

Sí se sabe que existen desencadenantes como estar viviendo periodos de estrés o tensión emocional.

Otros desencadenantes son la privación de sueño o interrupciones en este (por fiebre, viajes o enfermedades médicas –como la apnea obstructiva del sueño o el síndrome de piernas inquietas-), mantener horarios irregulares de descanso o el cansancio extremo.

Igualmente, aumenta el riesgo de sufrir terrores nocturnos que existan antecedentes familiares, ya que este problema puede heredarse.

Algunos medicamentos pueden hacer más profundas todavía las fases de sueño profundo, lo cual favorece el inicio de los episodios. Por último, en adultos, los terrores nocturnos se asocian a trastornos como la depresión y/o la ansiedad y también el consumo de alcohol puede influir.

¿Cómo se manifiestan los terrores nocturnos?

Habitualmente, los terrores nocturnos tienen lugar durante el primer tercio de la noche.

El niño puede llegar a gritar, a llorar de manera inconsolable, patear o golpear con violencia a su alrededor. También puede llegar acompañado de episodios de sonambulismo.

Suele ser difícil despertarle, y, cuando por fin lo hace, puede ser incapaz de responder si se le habla.

Los terrores nocturnos suelen darse entre los 4 y los 12 años.

Otros síntomas habituales y muy característicos son la transpiración excesiva, el rostro ruborizado, frecuencia cardiaca irregular y pulso acelerado, aumento de la frecuencia respiratoria y pupilas dilatadas.

Los terrores nocturnos suelen durar unos pocos minutos, habitualmente, menos de veinte, y después, el niño se vuelve a dormir y no suele recordar el episodio al día siguiente.

Cabe recalcar que los terrores nocturnos no son pesadillas, ya que estas son propias de las primeras horas de la mañana y, al despertarse, el niño puede ser capaz de recordar los detalles del sueño. Además, se le puede despertar con mucha más facilidad y, cuando lo hace, no se siente desorientado.

¿Cómo actuar si un niño sufre terrores nocturnos?

Por todo lo anterior, cuando un niño sufre episodios de terrores nocturnos y se despierta durante uno de ellos, conviene encender solamente una luz tenue en la habitación y tratar de tranquilizarlo hablándole suavemente y abrazándole o cogiéndole de la mano hasta que vuelva a dormirse. De esta forma, podemos contribuir a evitar que asocie la oscuridad al desasosiego y la luz con el bienestar, y que no se condicione así el desarrollo de un miedo a la oscuridad.

Los progenitores han de mentalizarse de que estos episodios no hacen sufrir al niño y mucho menos están relacionados con trastornos psicológicos.

En muchos casos, el consuelo de sus padres es el único tratamiento que necesita el niño, ya que los terrores nocturnos suelen desaparecer por sí solos.

Si se presentan después de los once años, suponen un riesgo para la seguridad, impiden un descanso suficiente, afectan al rendimiento en la escuela o el trabajo o a las relaciones sociales, sí puede ser necesario consultar a un médico.

En algunas circunstancias, puede existir alguna afección no diagnosticada que desencadene los terrores, como la apnea obstructiva del sueño, en cuyo caso el tratamiento será el de dicha condición.

En otras ocasiones, la terapia psicológica puede ser útil, al igual que aprender a gestionar el estrés o a usar mecanismos para afrontar los episodios. En casos severos, puede recurrirse al uso de benzodiacepinas durante una o dos semanas o a ciertos antidepresivos.

Por parte de los padres, es necesario asegurarse de que sus hijos siguen una correcta higiene del sueño, ya que la privación de este o los horarios irregulares de descanso son posibles desencadenantes de los terrores nocturnos. En algunos casos, puede ser eficaz despertar al niño unos 15 minutos antes del momento en que suelen ocurrir los episodios para, posteriormente, retomar el sueño, evitando así que sucedan.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/terrores-nocturnos/

SUEÑO NORMAL Y PARASOMNIAS INFANTILES – Escuela de Medicina

Terrores nocturnos en bebés

SUEÑO NORMAL Y PARASOMNIAS INFANTILES

SUEÑO NORMAL Y PARASOMNIAS INFANTILES Autor(a): Dra. Mayide Abiantún R., Residente Medicina Familiar Mención Niño PUCEditor(a): Dra. Pamela Rojas G., Docente Departamento Medicina Familiar PUC INTRODUCCIÓN El sueño es un estado conductual reversible caracterizado por una disminución en la respuesta e interacción con el medio ambiente.

Es un tiempo en el cual el cuerpo y la mente descansan, sin embargo, paradójicamente, es donde existe mayor actividad neurológica (1).

SUEÑO NORMAL El ciclo Sueño/vigilia y la cantidad de sueño que requiere un niño sueño son muy variables entre una persona y otra, y están determinados fisiológicamente por su edad, desarrollo, y por los horarios establecidos en cada familia (1).

A distintas edades podemos considerar como un sueño normal (2): Recién nacido sano: puede despertarse frecuentemente, gemir o tener actividad muscular, pero si el ambiente es tranquilo, cómodo, y no se le molesta, vuelve a dormirse fácilmente.

Lactante: La cantidad de veces que el lactante se despierta en la noche depende de su edad cronológica y tiene tendencia a disminuir entre los tres y los seis meses de vida para luego vol­ver a incrementarse entre los nueve y los doce meses.

Este aumento coincide con el período del desarrollo psico-social en el que se produce la angustia de separación. A los 3 meses los lactantes duermen más tiempo durante el día pero todavía pueden despertarse varias veces en la noche. Recién cerca de los 6 meses  se establece el patrón diurno – nocturno de sueño.

5 años: los niños ya son capaces de permanecer hasta 12 horas en vigilia incluso sin necesidad de siesta. Edad escolar: los niños alcanzan un promedio de 10 horas de sueño. Adolescencia: variable, promedio 8 a 9 horas de sueño. La Tabla 1 resume las horas de sueño esperable para un niño según su edad.Tabla 1. Variabilidad de la duración del sueño en niños por grupo de edad. Categoría y Edades Promedio de horas de sueño diario Recién Nacidos 16-20 Infantes (0-1 año) 13-15 Niños pequeños y preescolares 11-12 Escolares (6-12 años) 10-11

Adolescentes (13- 18 años)

 Fuente: Adapatado de: Quevedo, A. Trastornos del Sueño más frecuentes en los niños. (2001). CCAP. 3-15. Para permitir un sueño adecuado es útil recordar algunas recomendaciones para una correctaHigiene del Sueño (3, 4): Propiciar un lugar oscuro y silencioso para que el niño pueda relajarse. Mantener un mismo horario de sueño el cual debe responder al número de horas requerido por el niño.

Evitar aparatos electrónicos dentro de la habitación (televisión, juegos de video, etc.) Evitar estimulantes como cafeína, alcohol y nicotina antes de dormir. Evitar comer 2 horas antes de dormir. SUEÑO PATOLÓGICO Los trastornos del sueño se refieren a un amplio número de condiciones caracterizadas por una inadecuada calidad y/o cantidad del sueño (5).

Los trastornos del sueño tienen una prevalencia cercana a un 20- 50% en preescolares y hasta un 40% en Adolescentes (6).

Es de gran importancia identificar los trastornos del sueño ya que pueden llegar a comprometer el crecimiento y desarrollo infantil; el humor, conducta, memoria, y atención de los niños; y porque son un estresor familiar importante (6) Podemos clasificar los principales trastornos del sueño en: Parasomnias: Afectan la transición entre el sueño/despertar (7).

Disomnias: Afectan la cantidad, calidad y tiempo del sueño.(7) Las Parasomnias son los trastornos del sueño más frecuentes en niños y a éstas nos referiremos en este artículo. Las Parasomnias más frecuentes en este grupo etáreo incluyen las pesadillas, terrores nocturnos y el sonambulismo. 1.

– Pesadillas: Se caracterizan por aparecer en el último tercio de la noche y porque al despertar el niño recuerda lo sucedido. Las pesadillas tienen un peak a los 9 años de edad y tienden a disminuir en frecuencia entre los 10-12 años (8).

No se asocia a antecedentes familiares y entre los factores que pueden desencadenarlos se encuentra la privación de sueño, ansiedad, estrés y medicamentos (6). Respecto a su tratamiento habitualmente se indica: tranquilizar a los padres, disminuir el estrés, y optimizar la higiene del sueño. 2.

– Terrores Nocturnos: Se manifiesta por conductas de intenso miedo que suelen aparecer en el primer tercio de la noche. Se diferencia fácilmente de las pesadillas en que al despertar el niño no recuerda lo sucedido. Tienen una prevalencia del 1%- 6,5% en la niñez y de 2,5% en jóvenes de15 años y más. Su edad de presentación habitualmente es entre los 4 y 12 años de edad.

Los terrores nocturnos se presentan en niños con antecedentes familiares. Existen factores que pueden predisponer o desencadenar terrores nocturnos entre los que se encuentran la privación del sueño, dolor crónico, convulsiones y ruido del ambiente (6).

Los terrores nocturnos no se han asociado a psicopatologías pero sí a sonambulismo (6), por esto es importante tranquilizar a los padres y explicar que son situaciones autolimitadas en el tiempo y que ceden habitualmente después del inicio de la pubertad.

Entre las recomendaciones de manejo destaca intentar identificar el momento de los episodios y anticiparse, levantando al niño 15 a 30 minutos antes durante 2 – 4 semanas (6). 3.- Sonambulismo: consiste en la ambulación durante el sueño con un estado de conciencia alterado o un juicio deteriorado. Durante el episodio el niño presenta los ojos abiertos y pueden llegar a realizar actos bizarros.

En algunos casos existen antecedentes familiares de sonambulismo.(6) La prevalencia del sonambulismo es de 3-5%, sin embargo, entre el15 y el 40% de los niños al menos una vez en su vida caminan dormidos. Tiene un peak entre los 4-8 años (6) Entre los factores que pueden desencadenar un sonambulismo se encuentra: privación del sueño, síndrome de apnea obstructiva del sueño, y fiebre.

El diagnóstico es clínico y se realiza con una historia clínica completa y detallada (6). El tratamiento del sonambulismo se centra en una correcta higiene del sueño, en la seguridad y protección del niño, y finalmente en tranquilizar a los padres.

Para esto es fundamental transmitir que no hay asociación entre sonambulismo y el desarrollo de una psicopatología, y que la mayoría de los casos se resuelven en la pubertad (6).  RESUMEN Las Parasomnias son los trastornos del sueño más comunes que se presentan en niños, y es de vital importancia conocerlos y diferenciarlos de un sueño fisiológico.

Esto con el objetivo de   realizar un diagnóstico oportuno e indicar un tratamiento adecuado, el cual incluye una  adecuada higiene del sueño, una educación a los padres y el acompañamiento necesario para cada familia. REFERENCIAS 1.- Davis, KF., Parker, KP., Montgomery, GL. (2004). Sleep in Infants and Young Children: Part one: Normal Sleep. Journal Pediatric Health Care. 18 (2), 65-71. 2.-Quevedo, A. Trastornos del Sueño más frecuentes en los niños. (2001). CCAP. 3-15. 3.-Sleep Hygiene Tips. (2012) Consultado el 23 diciembre 2013. Center for Disease Control and Prevention (CDC).   http://www.cdc.gov/sleep/about_sleep/sleep_hygiene.htm 4.- Cummings, C. Melatonin for the Management of sleep disorders in Children and  Adolescents. Canadian Pediatric Society.17 (6), 331-336. 5.- Rodríguez, T. (n.d.). Trastornos del Sueño y Deporte. Clínica MEDS; Medicina deportiva. Consultado el 23 de diciembre 2013. http://www.meds.cl/noticias-y-actualidad/detalle/trastornos-del-sueno-y-deporte 6.-Bhargava, S. (2011). Diagnosis and Management of Common Sleep Problems in Children, Pediatrics in Review. 32(3), 91-98. 7.- Farlex. Inc. (n.d.). The free Dictionary. Medical Dictionary. Consultado el 23 de diciembre 2013. 8.-

http://medical-dictionary.thefreedictionary.com/DysomniaMoore M. (2012). Behavioral Sleep Problems in Children and Adolescents. Journal of Clinical Psychology in Medical Settings. 19 (1), 77-83.

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Источник: https://medicina.uc.cl/publicacion/sueno-normal-y-parasomnias-infantiles/

Terrores nocturnos y pesadillas en bebés y niños

Terrores nocturnos en bebés

Con mayor o menor frecuencia y en algún momento de su vida, todos los niños sufren pesadillas y terrores nocturnos. Son manifestaciones consideradas normales en las distintas fases de crecimiento y que, tarde o temprano, desaparecen.

Sin embargo, es importante distinguir entre pesadillas y terrores nocturnos, porque se deben a diferentes causas, se manifiestan en diferentes períodos de la noche y no deben afrontarse de la misma forma.

(Te interesa: Sueño del bebé: todo lo que debes saber)

1. ¿Qué son los terrores nocturnos?

  • Los terrores nocturnos son menos frecuentes que las pesadillas. Se definen como episodios de miedo muy intenso que no están relacionados con un suceso determinado ni con el contenido de un sueño.
  • Los terrores nocturnos afectan a los pequeños durante las primeras horas del sueño (fase no REM) o a primeras horas de la mañana y suelen durar de 5 a 15 minutos, aunque también pueden prolongarse durante una hora.
  • El niño se muestra despierto y dormido al mismo tiempo, abre los ojos, murmura, puede gritar, se agita y parece querer escapar de algo. Son frecuentes entre los niños de 1 a 8 años, aunque, en ocasiones, pueden producirse cuando son más mayores. De un niño a otro existen notables diferencias, tanto en intensidad de las manifestaciones como en su duración.

Causas de los terrores nocturnos

La causa de los terrores nocturnos no está clara. Pueden desencadenarse por factores, como fiebre, falta de sueño, medicamentos que actúen sobre el sistema nervioso central, o bien a un exceso de excitación antes de irse a la cama o a recuerdos de experiencias vividas durante el día.

¿Sonambulismo o terror nocturno?

El sonambulismo y los terrores nocturnos tienen el mismo origen. Los dos son trastornos del sueño que tienen lugar en las fases 3 y 4 del sueño. Sin embargo, la diferencia está en que, mientras que el sonambulismo es la forma más leve del trastorno, los terrores son la más grave.

Tanto el sonambulismo como los terrores nocturnos son más frecuentes en la infancia y en la adolescencia, y suelen durar hasta los 15 años, que es cuando desaparecen de forma espontánea.

¿Es qué consiste exactamente el sonambulismo? La persona sonámbula parece estar despierta, pero su estado de conciencia y neurofisiológico está dormido.

Por tanto, reaccionan ante cualquier estímula: responden si les hablan, comen, andan, etc. Pero se comportan de manera automática y después no recuerdan nada.

Sin embargo, es frecuente que no se despierten cuando alguien lo intenta.

¿Qué hacer ante los terrores nocturnos?

  • En la mayoría de los casos, el niño afectado por el terror no es consciente, tiene los ojos abiertos de par en par y mira al vacío, pero no se despierta aunque le llamen. Después de la crisis, el niño se duerme plácidamente, como si nada hubiera ocurrido. Al día siguiente, no recuerda absolutamente nada.
  • Por tanto, los padres no deben intervenir y deben evitar despertar al niño, si bien es conveniente estar junto a él para controlar que no se haga daño. A la mañana siguiente, el niño no recuerda nada y es recomendable no interrogarle, ya que no podrá responder.
  • Los terrores nocturnos asustan más a los adultos que a los niños, los cuales no son conscientes ni siquiera de haberlos tenido.
  • (Te interesa: Melatonina para dormir)

2. ¿Qué son las pesadillas y cómo funcionan?

  • Las pesadillas no son otra cosa que sueños feos y, como todos los sueños, se manifiestan durante la fase de sueño agitado, llamado sueño REM, es decir, a horas más tardías.
  • Pueden durar más de diez minutos y son frecuentes en niños de 2 a 4 años, ya que, a esta edad, aún no saben distinguir bien entre la realidad y la ficción.
  • Cuando el niño sufre pesadillas, se despierta aterrado y llora hasta que sus padres consiguen calmarlo. Al día siguiente, el pequeño es capaz de recordar el contenido del sueño.
  • Los niños no consiguen distinguir una pesadilla de la realidad hasta después de los dos años. Son frecuente en niños de 2 a 4 años, ya que, a esta edad, todavía no saben distinguir bien entre lo que realidad y ficción.

Causas de las pesadillas

Las pesadillas expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto ocurrido durante el día: por ejemplo, la ausencia de papá o de mamá, una discusión familiar o una escena que le ha impresionado. Una de las causas suelen ser los espectáculos o películas violentas que el niño ve a través de la televisión.

¿Qué hacer ante las pesadillas?

  • Lo primero que hay que hacer es tranquilizar al niño. Háblale lentamente, diciéndole que en su habitación está seguro. Hazle entender que se ha tratado de un sueño. En la elección de las palabras, debes procurar no dar la impresión de infravalorar lo sucedido. Los miedos del niño son reales y se deben tomar en serio.
  • Quédate con él hasta que se duerma de nuevo. A menudo, le asusta volver a dormirse, porque piensa que la pesadilla puede reproducirse. En este caso, puedes contarle que nuestro cerebro tiene un botón especial que controla los sueños y, si se pulsa, hace lo mismo que el mando de la televisión: cambia de programa.

Melatonina para dormir bien y evitar las pesadillas

La melatonina es una hormona que produce la glándula pineal durante la noche. Esta hormona aumenta de forma gradual conforme se hace de noche y disminuye cuando se hace de día. Su producción empieza en torno a los tres meses del bebé y su mayor cantidad tiene lugar durante los 8-10 años. En torno a los 70 años, es cuando empieza a disminuir.

Las funciones de la melatonina para el organismo son muy importantes. Por ejemplo, es la responsable de controlar los ciclos de sueño del cuerpo y nos ayuda a mejorar el sueño. También tiene efectos muy beneficiosos para el sistema inmunológico.

Por ello, su presencia es fundamental para garantizar un sueño sereno y la aparición de trastornos del sueño, como las pesadillas.

¿Cuándo debes consultar con el pediatra?

  • Si durante la crisis el niño sufre convulsiones, rigidez o sobresaltos.
  • La crisis de terror dura más de 30 minutos.
  • Las pesadillas y terrores nocturnos no disminuyen, o incluso empeoran, después de haber aplicado los consejos expuestos anteriormente.
  • El niño siente angustia por diversos motivos, cosa que interfiere en sus actividades cotidianas.

(Te interesa: Convulsiones en niños: cómo actuar)

Seguidamente, te ofrecemos un vídeo muy interesante, en el que la experta nos da todos los consejos para ayudar al niño a superar sus miedos.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/bebes/salud-bienestar/sueno/pesadillas-terrores-nocturnos-4332

Terrores nocturnos

Terrores nocturnos en bebés

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La mayoría de los padres han consolado a sus hijos después de una pesadilla ocasional. Pero si su hijo alguna vez tuvo un terror nocturno, su miedo habrá sido imposible de calmar, sin importar lo que hiciera.

Los terrores nocturnos son una interrupción del sueño que parecen similares a una pesadilla, pero son mucho más dramáticos. Si bien los terrores nocturnos pueden resultar alarmantes para los padres, no suelen ser una causa de preocupación ni una señal de un problema médico más serio.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de los terrores nocturnos?

Durante un terror nocturno, es posible que el niño:

  • se siente repentinamente en la cama
  • grite con angustia
  • respire más rápidamente y tenga una frecuencia cardíaca más elevada
  • esté sudando
  • mueva las piernas
  • se vea asustado o alterado

Después de unos minutos, o un poco más, el niño simplemente se calma y se vuelve a dormir.

A diferencia de las pesadillas, que los niños suelen recordar, los niños no recuerdan el terror nocturno al día siguiente porque estaban en un sueño profundo cuando ocurrió y no hay imágenes mentales para recordar.

¿Cuál es la causa de los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son provocados por una sobrexitación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño.

El sueño transcurre en varias fases. Tenemos sueños (incluidas las pesadillas) durante la etapa de movimiento rápido de los ojos (MRO). Los terrores nocturnos ocurren en el sueño que no es MRO. Técnicamente, los terrores nocturnos no son un sueño sino una reacción repentina de temor que ocurre durante la transición de una fase del sueño a otra.

Los terrores nocturnos suelen ocurrir entre 2 o 3 horas después de que el niño se duerme, cuando el sueño pasa de la fase más profunda a la fase más superficial (MRO). Por lo general, esta transición ocurre sin problemas. Pero en algunos casos, los niños se alarman y se asustan, y esta reacción de miedo es un terror nocturno.

¿Quiénes tienen terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos ocurren en niños con las siguientes características:

  • están excesivamente cansados o estresados
  • toman un nuevo medicamento
  • duermen en un nuevo ambiente o lejos de su hogar
  • no duermen lo suficiente
  • consumen demasiada cafeína

Los terrores nocturnos son relativamente poco frecuentes: ocurren en solo el 3 % al 6 % de los niños. Por el contrario, la mayoría de los niños tienen una pesadilla de vez en cuando. Los terrores nocturnos suelen ocurrir en niños de entre 4 y 12 años, pero se han visto también en niños de solo 18 meses. Parecen ser un poco más comunes entre los varones.

Algunos niños tal vez hereden una tendencia a tener terrores nocturnos: aproximadamente el 80 % de los niños que los padecen tienen un familiar que también los padeció o que era sonámbulo (un tipo de trastorno del sueño similar).

Un niño podrá tener un solo terror nocturno o varios antes de que desaparezcan. En la mayoría de los casos, los terrores nocturnos desaparecen por sí solos a medida que el sistema nervioso madura.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Los terrores nocturnos pueden ser sumamente alarmantes para los padres, quienes se sienten inútiles cuando intentan consolar a su hijo. La mejor manera de manejar un terror nocturno es esperar con paciencia y asegurarse de que su hijo no se lastime si se mueve. Los niños suelen calmarse y volver a dormir solos en unos minutos.

Es conveniente no intentar despertar a los niños durante un terror nocturno. Esto no suele funcionar y los niños que se despiertan probablemente estén desorientados y confundidos, y les lleva más tiempo calmarse y volver a dormirse.

No existe un tratamiento para los terrores nocturnos, pero es posible ayudar a prevenirlos. Intente lo siguiente:

  • reducir el estrés de su hijo
  • crear una rutina a la hora de acostarse para dormir que sea sencilla y relajante
  • asegurarse de que su hijo descanse lo suficiente
  • ayudar a su hijo a no estar excesivamente cansado
  • no permitir que su hijo se quede despierto hasta muy tarde

Si su hijo tiene terrores nocturnos a la misma hora todas las noches, puede intentar despertarlo entre 15 y 30 minutos antes para ver si esto permite evitarlos.

Comprender los terrores nocturnos puede aliviar sus preocupaciones y ayudarlo a dormir bien. Pero si los terrores nocturnos son reiterados, hable con su médico para saber si es necesario acudir a un especialista.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/terrors-esp.html

El crecimiento y el desarrollo

Terrores nocturnos en bebés

(Sleep and Your 8- to 12-Month-Old)

Si bien su bebé está comenzando a desarrollarse de muchas maneras positivas, algunos problemas del sueño pueden comenzar a aparecer cerca del primer año de edad.

Esto suele deberse a que su bebé tiene cada vez más conciencia de que está “separado” de usted.

La ansiedad ante los extraños y la ansiedad por la separación son dos etapas normales del desarrollo que pueden aparecer en esta época y que pueden interferir con el sueño nocturno que usted y su bebé tanto necesitan.

Esto puede derivar en lágrimas y berrinches cuando intenta dejar al niño en la cuna por la noche y más interrupción del sueño cuando su bebé se despierta y busca alguna señal de que usted está cerca.

Ésta es también la edad en la que aparecen los terrores nocturnos. Estos pueden ser más “aterradores” para los padres que para el bebé si uno no está seguro de lo que está ocurriendo.

Puede resultar difícil responder a las necesidades de sueño nocturno de su hijo de 8 a 12 meses con el equilibrio adecuado de constancia e inquietud, pero recuerde lo siguiente: Éste es el momento para sentar las bases de futuras noches de descanso para toda la familia. Lo importante ahora es intentar mantener la experiencia del sueño como algo positivo para su bebé y ser constante con su respuesta cada vez que se despierta por la noche.

¿Cuánto dormirá mi bebé?

Si bien la cantidad promedio de sueño por día a esta edad es de 13 a 14 horas, la cantidad de horas que se considera normal continúa siendo variada a esta edad.

Probablemente, su bebé aún esté tomando dos siestas durante el día; una por la mañana y otra en algún momento después del almuerzo. Ahora, la duración promedio de una siesta es de aproximadamente 1 hora.

Algunos bebés dormirán una siesta de 20 minutos, otros, de unas cuantas horas.

Las siestas ayudan a impedir que el bebé se ponga de tan mal humor como para que le impida dormir bien por la noche; por eso es importante que sean lo suficientemente extensas.

Ésta es la edad en la que, tal vez, su bebé comience a evitar tomar siestas porque no desea estar alejado de usted, pero las siestas ayudarán a su pequeño (y a usted) a disfrutar más de las horas de vigilia. La clave es ser lo más constante posible con los horarios de las siestas y la manera de colocar a su niño en la cuna.

Dónde y cómo debe dormir mi bebé

A esta edad, la mayoría de los bebés se dan vuelta y buscan una posición cómoda para dormir. Su bebé se moverá mucho durante el transcurso de su sueño nocturno.

A esta edad pueden comenzar los terrores nocturnos; por lo tanto, no se asombre si su bebé comienza a gritar y llorar en medio de la noche y nada de lo que usted hace parece ayudar. Los terrores nocturnos no son lo mismo que las pesadillas; las pesadillas suelen comenzar entre los 3 y 4 años, y los niños se despiertan porque están asustados.

Los terrores nocturnos ocurren durante la parte profunda del sueño y, si bien pueden resultarle preocupantes, su bebé está, en realidad, profundamente dormido. Incluso aunque los ojos de su hijo estén totalmente abiertos, no tiene idea de que está llorando. Asegúrese de que su bebé esté seguro y, en última instancia, se calmará.

Cuando su bebé se despierta durante la noche llorando, tranquilícelo diciéndole en voz baja que usted está allí junto a él, pero trasmítale el mensaje de que tiene que volver a dormirse.

Lo mejor que puede hacer es darle una palmadita tranquilizadora en la espalda, acomodarle la manta y salir rápidamente.

Si se mantiene firme y constante en esperar que su bebé se vuelva a dormir solo, esta etapa pasará muy pronto.

Por supuesto, durante estas “visitas” en medio de la noche, debe descartar que no se trate de una enfermedad o de un pañal sucio. Si debe cambiar a su bebé, recuerde no encender demasiadas luces e interactuar lo menos posible.

Seguridad a la hora de dormir

Siempre tenga en cuenta la seguridad a la hora de dormir. Asegúrese de que la cuna cumpla con las normas de seguridad actuales.

No coloque en el interior de la cuna ningún elemento que pueda interferir con la respiración del bebé: los muñecos rellenos, las mantas o las almohadas pueden caer sobre la cara del bebé y bloquear su respiración.

Si bien las chichoneras se utilizaban regularmente en el pasado, ya no se recomienda su uso. Un estudio, que se realizó con datos de la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo de EE. UU.

(CPSC), descubrió que una cantidad de muertes accidentales parecían estar relacionadas con el uso de chichoneras en las cunas y los moisés. La Academia Americana de Pediatría (AAP) y otras organizaciones de pediatría desaconsejan firmemente el uso de chichoneras en las cunas para evitar la asfixia accidental.

Evite también los elementos como cuerdas, lazos o cintas que puedan enredarse alrededor del cuello del bebé, así como objetos con cualquier tipo de borde o esquina afilados.

Los bebés también pueden enredarse en los móviles colgantes; por lo tanto, también debe retirarlos. No olvide observar a su alrededor para detectar elementos que su bebé pueda tocar al estar parado en la cuna.

Los tapices, fotos, paños y cordeles de cortinas pueden ser peligrosos si quedan al alcance del bebé.

Alentar el sueño

Su hijo está apegado a usted y no le gusta estar lejos suyo, pero intente manejar esta “separación” nocturna del mismo modo en que maneja la ansiedad por la separación durante el día (por ejemplo, cuando deja a su hijo con una niñera). Siga la rutina habitual de ir a dormir con un beso y un abrazo adicional, hágale saber a su bebé que lo verá pronto y váyase rápidamente.

Si su bebé tiene un juguete o una manta favoritos que considere seguros como para tenerlos en la cuna, puede dejárselos para que se sienta mejor. En este momento, los objetos de transición se vuelven importantes para los bebés. Ayudan a que el bebé pase de estar con usted la mayor parte del tiempo a pasar algo de tiempo alejado de usted y volverse más independiente.

Intente dejar abierta la puerta del bebé para que pueda escuchar su actividad en la habitación contigua. Esto puede ayudar al pequeño a no sentirse tan solo.

Si su hijo continúa llorando y llamándolo, unas cuantas palabras tranquilizadoras desde la puerta de la habitación (“Mamá está aquí, pero es hora de que vayas a dormir”) y otra salida rápida pueden ser suficientes. Intente extender el tiempo entre estas apariciones personales hasta que, finalmente, su hijo esté dormido.

Cuándo llamar al médico

El dolor por la salida de los dientes es un motivo común de problemas del sueño a esta edad y el médico puede sugerir algunas maneras de aliviar las molestias de su bebé.

Llame al médico si no puede consolar a su bebé o si parece irritable día tras día debido a las interrupciones en el sueño. Tal vez, esté desarrollando una enfermedad que no involucre más síntomas que la falta de sueño o, quizás, el médico pueda ayudar a encontrar maneras de mejorar la rutina nocturna con su hijo.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2011

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/el-sueo-y-su-hijo-de-8-a-12-meses/

Cómo distinguir entre pesadillas y terrores nocturnos

Terrores nocturnos en bebés

El sueño de los hijos es uno de los temas que más interesan a los padres y también, uno de los que más puede llegar a preocupar.

Cuando son bebés, por ejemplo, nos preguntamos en qué momento lograrán dormir de un tirón toda la noche.

Y si bien llega una edad en la que finalmente lo hacen (o al menos no se levantarán con tanta frecuencia), hay ciertos problemas de sueño que pueden presentarse.

Uno de ellos, son los terrores nocturnos, un desorden del sueño que aparece por primera vez durante la edad preescolar. A veces, es difícil diferenciar entre éstos y un mal sueño, por lo que te compartimos cómo puedes distinguir entre pesadillas y terrores nocturnos.

Los terrores nocturnos, también conocidos en ocasiones como miedos del sueño, son parte de las parasomnias infantiles, como las pesadillas y el sonambulismo. Debido a que interrumpen el sueño de forma repentina y son similares a la reacción que tienen los niños tras una pesadilla, para algunos padres resulta difícil identificar uno del otro.

Estos terrores nocturnos suelen aparecer en los niños a partir de los tres años, y en algunos casos pueden desaparecer hasta la adolescencia. Pero en general, son poco frecuentes y afectan a un bajo porcentaje de los niños (alrededor del cinco por ciento), por lo que en la mayoría de los casos estaríamos hablando de una pesadilla.

No existe una única causa para los terrores nocturnos, sin embargo la mayoría de los expertos en el tema considera que se deben al propio proceso madurativo del cerebro, como una especie de reajuste nocturno. También podrían desencadenarse por otros factores como estrés, falta de sueño o fiebre, y así como aparecen repentinamente, también pueden desaparecer.

Siete claves para distinguir entre pesadillas y terrores nocturnos

Como comentaba al inicio, al ser similares a las pesadillas, es posible que sea difícil diferenciar entre ambos, por lo que te compartimos siete claves que te ayudarán a saber si se trata de una pesadilla o de un terror nocturno.

Si despierta o no

Las pesadillas son un sueño que provoca mucho miedo, seguido de un despertar completo. A diferencia de éstas, durante un terror nocturno el niño puede aparentar despierto, pero en realidad se trata de un despertar parcial desde una fase de sueño muy profundo.

El momento en el que nos damos cuenta que sucede

La pesadilla la notamos cuando ya ha pasado y el niño se despierta y nos cuenta sobre ella, en cambio, en los terrores nocturnos el niño grita y se mueve de forma agitada y desesperada mientras éste está teniendo lugar, para después tranquilizarse y al despertar, no recordar lo ocurrido.

El periodo de la noche en el que se presentan

Las pesadillas suelen aparecer muy tarde en el período de sueño, usualmente entre las cuatro y las seis de la mañana, cuando los sueños son más vívidos. Los terrores nocturnos, por otro lado, ocurren cuando el sueño es muy profundo, en la primera parte de la noche, ya sea durante la primera hora o entre la una y tres de la madrugada.

El aspecto y comportamiento del niño

Cuando tiene una pesadilla, el niño llora y permanece asustado después de despertarse.

Durante un terror nocturno, el niño se sienta, se agita y hace movimientos extraños, mientras llora, grita, gime e incluso habla.

Puede tener los ojos abiertos de par en par, estar sudoroso y tener el ritmo cardíaco acelerado. Todos estos miedos y confusión, desaparecen cuando finalmente despierta.

La reacción a tu presencia

Al despertar de una pesadilla, el niño puede ir en tu búsqueda para que lo reconfortes, o bien, se da cuenta de tu presencia y se tranquiliza al verte. Cuando sucede un terror nocturno, el niño parece no darse cuenta de que estás con él, e incluso, puede intentar apartarte, gritando y agitándose aún más si intentas inmovilizarlo.

La facilidad con la que vuelve a conciliar el sueño

Tras una pesadilla, es posible que le cueste volver a dormir debido a lo asustado que se siente. Durante un terror nocturno, o mejor dicho, cuando éste ha pasado, el niño vuelve a conciliar el sueño rápidamente sin llegar a despertarse por completo.

Su recuerdo de la experiencia

En el caso de las pesadillas, el niño recuerda lo que ha soñado y puede contarte acerca de ello. En cambio, tras haber vivido un terror nocturno, el niño no recuerda nada de lo que ha soñado, ni tampoco la agitación o los gritos que tuvo durante éste.

Qué hacer si tu hijo tiene terrores nocturnos

El tema de los terrores nocturnos puede llegar a ser muy angustiante para los padres. En otras ocasiones te hemos compartido algunas cosas que puedes hacer para evitar su aparición, entre las que destaca el reducir los niveles de estrés del niño y ayudarle a relajarse antes de la hora de dormir.

Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos van desapareciendo a medida que los niños crecen, y su presencia suele ser durante un breve tiempo, por lo que debemos ser pacientes y acompañarle lo mejor posible.

En caso de que ambos aparezcan con frecuencia o durante un periodo prolongado, lo mejor siempre será comentarlo con el pediatra o un especialista, para investigar los posibles motivos por los que continúan presentándose y que nos den las recomendaciones adecuadas para tratar a nuestros hijos de forma personalizada.

Fotos | iStock

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/como-distinguir-pesadillas-terrores-nocturnos

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