Vacaciones sin estrés

¿Cómo pasar las vacaciones sin estrés?

Vacaciones sin estrés

Llega el momento de las vacaciones; esa época que muchas personas esperan ansiosamente durante todo un año de trabajo. Esos días de descanso y disfrute, que para unos pueden ser más que para otros…pero que sin duda todos nos hemos ganado y nos merecemos.

Ese tiempo de vacaciones es necesario que lo aprovechemos al máximo para descansar; tanto física como psicológicamente. O como solemos decir, para “recargar pilas”. Si lo hacemos bien, las vacaciones nos sirven para quitarnos el estrés acumulado en todo un año de trabajo; y volver como nuevos a esa rutina diaria.

Y lo importante no es si tienes muchos días de vacaciones, o tienes un poco menos. Lo importante es saber sacarles el máximo partido, evitando en la medida de lo posible elementos estresores; y de esta forma, obtener sus beneficios.

Sin embargo, para muchas personas, salir de vacaciones supone un auténtico estrés. No porque no les guste estar de vacaciones, sino por otros muchos motivos.

Qué factores debes tener en cuenta para no estresarte en tus vacaciones

Hay algunos detalles que tendríamos que tener en cuenta, para que las vacaciones no se conviertan en más estresantes que el propio trabajo. Estos son algunos de ellos.

Planifica tu economía

Si eres de las personas que les gusta salir de viaje durante su periodo de vacaciones, o bien pasarte unos días en la playa, sin duda sabes que esto supondrá un gasto de dinero.

Si no prevees con antelación lo que vas a gastarte en las vacaciones, y te gastas más de lo que puedes, no solo se te podrían fastidiar esos días de descanso. Sino que después de ellos, puedes estar más estresado que cuando te fuiste; al haber hecho un gasto mayor del que te venía bien hacer.

Una buena idea para evitar el problema de los gastos sería por ejemplo, guardar un dinero al mes durante el resto del año: que iría destinado a pagar las vacaciones. De esta forma, las pagarás casi sin darte cuenta; y tu economía no se verá tan resentida a la vuelta de las vacaciones.

Tómate con calma la salida

Ten en cuenta que, mucha gente sale de vacaciones por la misma época, con lo cual, puedes encontrarte con atascos en la carretera, o con retraso en los aviones, por ejemplo. Así que, tómalo con calma para no empezar tus vacaciones ya de mal humor.

No planifiques cada día de las vacaciones

De la misma forma que se recomienda planificar los gastos, para no estresarte, se recomienda no planificar cada día, por la misma razón.

Por supuesto que, si quieres visitar un lugar en concreto, o quieres hacer una excursión a un sitio determinado, está bien que lo organices. Pero, planificar el día completo, con actividades y horarios que te obligas a cumplir, pueden estresarte más que ayudarte a descansar.

Sería casi lo mismo que cumplir con los horarios que ya tienes el resto del año. Así que, organiza algunas cosas y el resto improvisa; según lo que te apetezca hacer.

No te obligues a estar activo todo el tiempo

Puede que seas de esas personas que piensan que, las vacaciones son para hacer todo eso que no tienes tiempo de hacer el resto del año. Pues no, como te decía, las vacaciones deben ser para descansar. Si dispones de muchos días libres, puedes hacer esas cosas que quieres; y para las que no tienes tiempo durante el año.

Pero también debes guardar unos días para el descanso. Si no lo haces así, volverás a casa igual de cansado. Si por el contrario no dispones de muchos días, mejor dedícalos a descansar y desconectar. Simplemente haz lo que te apetezca, y olvídate del “tengo que….”.

Acepta que puedes tener contratiempos

Lo que quiere decir esto es que, por mucho deseo que tuvieras de que llegaran tus vacaciones, puede que no sean tan perfectas como habías pensado. Porque, puede haber días en los que esté nublado, días en los que no estés bien de ánimo, podrías encontrarte con gente que no es de tu agrado, podría ponerse malo alguno de tus hijos, por poner algunos ejemplos.

Es decir; no esperes que las vacaciones sean perfectas por si eso no ocurre. Antes de desesperarte y sentir frustración, es mejor que aceptes lo que vaya surgiendo que no sea agradable; y disfrutes de lo que sí que lo es.

Disfruta de cada momento

Es la mejor manera de aprovechar al máximo las vacaciones. Esto lo puedes conseguir cuando te centras en todos tus sentidos, es decir, céntrate en los olores, del mar o del campo, del sitio donde estás.

Céntrate en los sonidos que hay a tu alrededor, saborea lo que comes, etc; sin estar pensando en lo que debes hacer una vez vuelvas a casa y al trabajo.

Aprovéchalas para estar con tu familia o pareja

La estadística nos dice que es después del verano la época en la que más divorcios se producen, supuestamente porque hay más tiempo para estar juntos y por tanto, surgen más roces.

Sabiendo esto, aprovecha las vacaciones para dialogar con la familia. No impongas tus ideas ni tus gustos, eso creará conflictos y los conflictos producen estrés. Por el contrario, negocia cuando haga falta hacerlo; ármate de paciencia y ten en cuenta también las preferencias de los demás.

No vuelvas de las vacaciones justo el día antes de empezar a trabajar

Si te vas fuera por varios días, es recomendable volver a casa al menos un par de días antes de empezar a trabajar. De esta forma, tendrás tiempo para organizar con calma tu vuelta al trabajo y para ir acostumbrándote al horario. Si regresas justo la noche antes y, tienes que madrugar al día siguiente, ya empezarás con algo de estrés.

Rosa Armas
Colegiada T-1670

Источник: https://www.psicologoencasa.es/como-pasar-las-vacaciones-sin-estres/

¿Cómo vivir unas vacaciones satisfactorias sin estrés?

Vacaciones sin estrés

Las vacaciones son una época muy esperada por gran parte de la población.

Sol, amigos y amigas, maletas, familia, montaña, nuevas ciudades y paisajes, reencuentros… Un sinfín de momentos, emociones y actividades que nos esperan ansiosas durante meses para ser agarradas y disfrutadas con fuerza.

Anhelamos poder vivir gran variedad de instantes y aventuras, llenamos nuestra agenda y mente de planes por lograr, queremos dejar atrás los horarios rutinarios y, sin embargo, parecemos estar corriendo un maratón de sucesos encadenados casi sin espacio ni tiempo entre uno y otro.

Sí, como ya os habréis percatado muchos de vosotros, las vacaciones también pueden acarrear estrés y presentarse totalmente alejadas del idílico descanso si no sabemos gestionar bien nuestras emociones, prioridades y tiempo.

1. Plantéate qué te satisface

Así de simple. Bueno, quizá no tanto. Zygmunt Bauman afirmaba que “el mundo generado por el se comporta como si los humanos tuvieran que ser compelidos a buscar la felicidad, al menos la felicidad esbozada por los que se han erigido en sus asesores y consejeros, así como por los redactores de publicidad.

” Sabemos que como seres sociales que somos, el entorno colectivo nos influencia más a menudo de lo que desearíamos sobre nuestras vidas, nuestras consideraciones, nuestros deseos, etc.

Sin embargo, no debemos olvidar nuestra individualidad (no en un sentido negativo y egoísta de la palabra) como seres con capacidad de criterio propio, con consciencia de un Yo. ¿Qué es lo que te hace feliz? ¿Qué es lo que te gusta? No importa grande o pequeño, si requiere mil parafernalias o es sencillo.

No importa que encaje en los anuncios televisivos de viajes o si le gusta a tu vecina Pepi o a tu amigo Fran. Tú, ¿qué quieres? ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sonreír?

2. Escucha tus ritmos vitales

Una vez encontradas aquellas cosas que realmente nos gustan y nos hacen sentir plenos y plenas, lo habitual suele ser ponerte manos a la obra para lograrlas.

Pues bien, ¡craso error! En ocasiones, más de las que nos pensamos, puede ocurrir que se dé cierta disonancia entre aquello que queremos hacer y lo que somos capaces de hacer. ¡Ojo! No se trata de resignarnos, de creernos menos o incapaces de llevar a cabo algo.

Este punto consiste en hacer un trabajo de introspección, conociendo nuestros puntos fuertes y también los flojos, moldearlos y usarlos para nuestro propio beneficio, encontrando el equilibrio entre lo que necesitamos y nuestro mundo emocional y físico nos permite hacer, y lo que con fuerte anhelo deseamos hacer. De nada sirve ponerse una larga lista de objetivos y metas, por felices que pueda hacernos conseguirlos a priori, si por distintos factores (desde el tiempo que disponemos, nuestra energía a según qué horas, nuestras necesidades sociales e individuales, etc.) no podremos cumplir. Debemos conocernos a nosotros mismos y mismas, nuestro modo de funcionar, tanto para respetarnos como para darnos el empujoncito que necesitamos para avanzar y mejorar. De este modo, seremos capaces de llevar a cabo aquello que nos propongamos.

3. «Elabora» Tu plan

Lo tienes claro. Sabes lo que quieres y cómo encajarlo con tu modo de ser. Ahora debes llevarlo a cabo. Para eso es bueno trazar un plan, pero, ¡cómo no! de nuevo personalizado y adaptado a ti.

No a todas las personas les gusta marcarse pautas y horarios. En cambio a otras les encanta anotarse en una agenda con mil colores y post-it’s distintos lo que quieren hacer, ideas e incluso resultados.

¡Encuentra tu forma! La cuestión es tener presente una ruta de acción (o varias alternativas) más o menos completa (esto dependerá de tu forma de actuar y necesidades) que te marque unas pautas mínimas para poder llevar a cabo esas metas que anteriormente te habías planteado. Tu decides si dejas esa ruta dibujada en tu mente o la pasas al papel.

Por ejemplo: marcarte unas horas aproximadas entre las que levantarte por la mañana, establecer un mínimo de días realista en los que vas a realizar ejercicio, pasear, estar con amigos o bien disfrutar de tu soledad; ponerte un máximo de horas diarias con las que estar con el móvil o “apalancad@” en el sofá, etc. El grado de concreción y la cantidad de directrices te las pones tu mismo en base a lo que sabes que necesitas y de tu modus operandi.

Además, si te va a resultar más sencillo, puedes enlazar este paso con el primero y anotar también aquellas cosas que te habías planteado como las que van a hacer de tus vacaciones una etapa verdaderamente satisfactoria, estableciéndolos como “mantras” u objetivos, como te resulte mejor para poder llevarlos a cabo.

4. Sé flexible (cambia lo que necesites)

Todos sabemos que por muchos planes que hagas siempre puede ocurrir alguna cosa y hacerte cambiar de rumbo o terminar por truncar del todo la ruta marcada. Aunque eso pueda frustrarnos no conseguimos nada de una frustración mal canalizada y sin un siguiente paso de acción.

Desde finales del siglo XX nos hemos ido adentrando en una sociedad fluctuante y continuamente cambiante en muchos ámbitos: económico, político, cultural, laboral… Y por ende también en el ámbito personal.

Siempre han tenido lugar crisis y épocas de perturbación, pero no es hasta entrados en los años 70’ que las crisis y los cambios pasaron a ser la dinámica habitual de vida en las sociedades postmaterialistas.

De ahí que la capacidad de las personas a adaptarse al cambio sea una habilidad crucial en el nuevo modelo social basado en la voluntad del desarrollo personal y una mayor libertad para escoger. 

Sé capaz de encontrarle pros además de los contras a los cambios repentinos. Modifica y adecúa tus planes, tu modo de hacer o incluso reajusta tu objetivo final – siempre fiel a tus principios, no estamos hablando de conformismo ni de abandonar y cambiar tu modo de ser -. Trata de sacar partido a aquello que esté en tus manos y reemprende el camino hacia tu meta.

Parece algo sencillo, pero en un mundo plagado de estímulos y referentes (algunos a la fuerza) y con la rapidez e inmediatez por bandera, puede llegar a ser complicado encontrar tiempo para reflexionar sobre un@ mism@, saber qué nos gusta, qué deseamos, qué nos beneficia y cómo somos; cuestiones básicas para respetarse y vivir con plenitud. Y es que, al fin y al cabo, ¿sería absurdo tomarse un periodo de descanso y ocio como son las vacaciones con prisas, metas rígidas, comparaciones, competiciones y estrés, verdad? ¡Sigue y trabaja los pasos anteriormente comentados y disfrutarás muchísimo más de tus vacaciones!

¿Y durante el resto de año? ¿Es posible evitar el estrés?

¡Ah, amigo! Te ha gustado la idea de vivir en paz y acorde a ti mismo o misma, ¿verdad? Pues en efecto, es posible. Y para explicártelo, ¡aquí tienes de regalo el 5º paso o consejo!

5. Trata de encontrar tus momentos satisfactorios durante todo el año

Poder tener tiempo para tu descanso y desarrollo personal te aportará muchos beneficios tanto para mejorar tu día a día debido al bienestar que consigas, como incluso aportará también beneficios a largo plazo que evitaran el ansia ante proyectos que estén por llegar.

Muchas personas viven con el anhelo casi agobiante de que lleguen las ansiadas vacaciones. Ansiadas.

Vamos a estudiar el concepto: ¿Creéis que es sano que unas vacaciones sean “ansiadas”? La ansiedad es un malestar o sufrimiento emocional que se manifiesta cuando nos anticipamos a un posible estímulo futuro, por lo general, siendo este negativo.

Y es que la ansiedad de lograr un “verano perfecto con todo planeadísimo al detalle” viene dada por la posibilidad de que eso no sea así, de que no lo logremos bajo nuestros ideales, y a ello se le suma el agobio y malestar sufrido durante todo el año.

Debemos encontrar momentos tanto de ocio como de desarrollo y bienestar individual en nuestro día a día, dejando atrás ese anhelo agobiante y la ansiedad que sufrimos durante once meses pensando en lograr un máximo disfrute aglutinado en tan sólo 30 días al año.

Hace pocos meses la OMS incluyó el síndrome del trabajador quemado (Burnout) en su Clasificación Internacional de Enfermedades, considerándolo problema asociado al estrés crónico resultante de situaciones laborales que no se han gestionado adecuadamente. Para evitar caer en este síndrome es importante aprender a realizar introspecciones sobre un@ mism@, tomarte tu tiempo, reflexionar, averigua qué es lo que te cansa o aquello que detona tu malestar en tu día a día y, por supuesto, realizar actividades tanto de desconexión y ocio como actividades de atención plena individuales para mejorar nuestro desarrollo y bienestar personal. Haz que cada día, que cada semana, tengas pequeños instantes de descanso, de divertimento, momentos de recarga de pilas, momentos que te satisfagan y dibujen en ti una sonrisa, disfrutando y viviendo con plenitud todos los días que el año te brinda.

¿Te interesaría aprender más sobre cómo combatir el Burnout? ¿O bien aprender a llevar a cabo técnicas para reforzar tu desarrollo personal? ¡Consultanos sobre nuestros talleres!

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Источник: http://yolandacolas.com/index.php/2019/08/07/como-vivir-unas-vacaciones-satisfactorias-sin-estres/

Vacaciones sin estrés

Vacaciones sin estrés

¿A punto de salir de vacaciones? Antes de emprender el viaje a tu esperado descanso toca la aturullada vorágine previa de los preparativos: compras, maletas, adelanto de trabajo, asuntos de última hora, despedidas… Si además estás embarazada el nivel de estrés puede multiplicarse por dos. No dejes que tu estado te impida disfrutar de una merecida escapada.

Indice

El estrés actúa sobre el sistema nervioso y la salud en general de todas las personas.

Pero además, según revelan varios estudios, la ansiedad que la madre sufre durante el embarazo puede aumentar el riesgo de nacimientos prematuros y de bebés con peso insuficiente.

Afortunadamente siguiendo algunas recomendaciones podrás mantener el estrés a raya, conservando el equilibrio, la energía, la serenidad y una apariencia radiante durante el verano.

Lo primero que deberías considerar cuando organices tus vacaciones es el momento más adecuado para tu embarazo. Los expertos aconsejan el segundo trimestre para viajar.

Las náuseas, los mareos matutinos y la fatiga típicos del primer periodo ya han quedado atrás y aún no tendrás una barriga demasiado prominente que te impida moverte con soltura.

En cualquier caso, como todo, depende de cada mujer, tu estado de salud, de ánimo, y por supuesto de lo que crea más conveniente tu médico.

Cuando una mujer se queda embarazada conceptos como ultrasonido, movimientos cardiacos fetales, amniocentesis o doppler, que seguramente antes le sonaran a chino, pronto formarán parte de su vocabulario habitual en las conversaciones con su pareja, otras embarazadas, la matrona o su ginecólogo. Lo que no evita poner cara de póker al recibir la primera fotografía del bebé de manos del doctor y escucharle decir señalando una mancha gris o amarillenta incomprensible a los ojos de una futura mamá: “Mira, aquí está tu bebé de 8 semanas. ¿Ves? El embrión se ha implantado correctamente en el útero”.

Y tambien:

Asimismo ten en cuenta todos estos factores también cuado elijas tu destino.

Independientemente de lo avanzada que esté la gestación cuando tengas que viajar, unas vacaciones sencillas probablemente sean la mejor opción.

Un hotel con spa suele ser una de las elecciones más populares entre las mujeres embarazadas. Te lo dan todo hecho y muchos incluyen tratamientos específicos para vosotras.
 

Pero antes de nada, planificación.

Prepara con suficiente antelación una lista de todo lo que debes hacer, luego planifica cómo hacerlo y deja tiempo libre para retrasos inesperados. Incluye lo que tienes que hacer antes y después del viaje. Lo mejor es hacerlo por orden de prioridades para ir resolviéndolas poco a poco. Pero siempre siendo realista.

No sobrecargues la lista con miles de cosas que no podrás realizar en el tiempo disponible. Esto solo te generará mayor ansiedad. Elimina tareas si no son urgentes. Estima cuáles pueden hacerse en otro momento del año y apártalas. Es preferible que lo que no puedas hacer hoy, lo dejes para mañana sin agobiarte.

Verás cómo tú y tu bebé lo agradeceréis.

No postergar tareas

No debes sobresaturarte con miles de quehaceres, pero todo aquello que puedas hacer hoy, hazlo lo antes posible. Las tareas pendientes quedan en la mente, obstaculizan y producen estrés.

Resolverlas crea una sensación de alivio y satisfacción por la tarea cumplida. Si fuera necesario delega tareas. Reparte las labores domésticas con tu pareja o con otros miembros de la familia.

Si las vacaciones las compartes con amigos o familiares, proponles que contribuyan.
 

Consejos para un verano realmente reparador

Bebe abundante agua, entre 8 y 10 vasos diarios. Beber agua, cuando los nervios acechan, puede ser una práctica saludable que además de calmar la ansiedad pueden ayudarte a resistir a tomar café o alimentos ricos en calorías y grasas.

Reduce la cantidad de café.La cafeína puede incrementar los niveles de estrés de las hormonas, y este incremento puede durar a lo largo del día y en el momento de ir a dormir, interfiriendo en el sueño si se bebe en las horas del atardecer o por la noche.

Mantén una alimentación sana.Suele ser habitual relacionar descanso con descontrol. También en asuntos de nutrición. Estar de vacaciones no significa despreocuparse por la alimentación. Si sigues estos consejos, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán:

– Evita las comidas pesadas, ricas en grasas – Introduce en tu dieta proteínas, frutas, verduras y alimentos antioxidantes; reforzarán tus defensas para poder combatir el estrés. La vitamina C ayuda a mantener la mente despierta. Se ha comprobado también que quien consume naranjas se siente menos estresado. Los frutos secos son ricos en Omega-3, alimentan el cerebro manteniendo su agudeza mental. – Otros alimentos relajantes. Existen alimentos específicos que estimulan el buen funcionamiento de las células nerviosas ayudando, de este modo, al organismo a mantenerse relajado. Entre éstos se encuentran el plátano, las almendras, el germen de trigo, la levadura de cerveza y las pipas de girasol. – Otro truco antiestrés: Ten siempre a mano una barrita de regaliz por si te asalta el hambre entre horas, además de calmar el hambre sin aportar apenas calorías, tiene una poderoso efecto antiestrés. Si fuera imprescindible incluye suplementos nutricionales. Siempre bajo prescripción médica. Si te sientes decaída echa un vistazo a tu dieta y pregunta a tu doctor si serían necesarios suplementos que contengan minerales, vitaminas y antioxidantes.

Huye de los alimentos con azúcar y modera los hidratos de carbono refinados, que elevan el azúcar en sangre, dañan la piel y disminuyen los niveles de energía.

Ejercicio físico en vacaciones

Tan solo un poco de movimiento puede hacer maravillas aliviando el estrés. Andar por la orilla del mar, nadar en la piscina del hotel o pasear por la ciudad al atardecer son buenas opciones para recargarse de energía.

Además puedes practicar los siguientes ejercicios: – Extiende tus brazos hacia el frente, elevándolos a la altura del pecho. Ábrelos hacia los laterales, manteniéndolos a la misma altura e inspira mientras vuelves a cerrar los brazos, cruzándolos delante de ti. Expira profundamente y vuelve a abrirlos tratando de juntarlos en tu espalda.

Vuelve a cerrarlos delante inspirando. Repite el ejercicio 10 veces. – Mantente de pie con los pies abiertos a lo ancho de los hombros. Estira tus brazos hacia delante formando un ángulo recto con tu cuerpo. Junta las manos entrelazando los dedos. Gira lentamente los brazos hacia la derecha a la vez que inspiras.

Expira mientras vuelves a la posición inicial. Repite hacia el lado izquierdo. Luego de nuevo al derecho y así hasta 10 veces por cada lado. – Coloca tus manos en la cadera. Ahora rótalas hacia la derecha dibujando un círculo. Vuelve a la posición inicial y gira hacia la izquierda. Repítelo otras 9 veces.

– De pie, con las piernas abiertas a lo ancho de los hombros, eleva los brazos a la altura del pecho y junta las palmas de las manos con los dedos hacia arriba, como si estuvieras rezando. Expira intensamente mientras doblas las rodillas, te agachas y los brazos se estiran hacia delante.

Asegúrate de mantener tus rodillas sobre tus pies y no adelantarlas, pues podrías perder el equilibrio. Inspira al subir de nuevo y recoger los brazos hacia el pecho. Haz 10 repeticiones.

– Tras completar todos los ejercicios, estira tu cuerpo tirando de los brazos hacia arriba por encima de tu cabeza y, de puntillas, haciendo presión hacia el suelo con las almohadillas de los pies. Respira suavemente y mantén la postura 30 segundos. Después haz lo mismo pero tumbada en el suelo. Como con cualquier ejercicio físico es recomendable consultarlo previamente con tu ginecólogo.

Relajación en vacaciones

Existen muchas ocasiones en las que el estrés es inevitable, incluso con las mejor de las organizaciones y la más positiva actitud. Cuando esto ocurra no dudes en poner en práctica las siguientes sugerencias:

Haz sesiones de yoga, meditación u otra actividad que te ayude a lograr momentos de serenidad y a reducir los niveles de estrés.

Relaja tu mente. Elige un lugar cómodo. Cierra los ojos e imagina que estás enfrente de un océano en calma.

Empieza a respirar profundamente y lo mas lentamente que puedas, inhalando por la nariz, y exhalando por la boca, tratando de relajarte.

Cuando sueltes el aire imagina que estás expulsando todo aquello que te produce estrés: el agotamiento, la tensión, el dolor, los mareos… Al inspirar absorbe toda la energía positiva del océano.

– Otra propuesta muy sencilla de relajación consiste en contemplar el cielo estrellado, las nubes, una hoguera, el mar, etc. No busques sentido a lo que ves… Sólo mira, sin más. Cuando un pensamiento aparezca en la mente, vuelve a mirar. Eso es todo.

Sonríe y deja pasar…  Probablemente tengas que asistir a un compromiso ineludible al que no te apetezca ir, tal vez se presente una visita inesperada no deseada o simplemente discutas con el chico de las hamacas.

Quizás se ponga a llover o el avión se retrase. En estos casos cambia de actitud. No pienses en negativo, piensa en cosas positivas e ignora lo que te hace sentir mal tomándotelo menos en serio. Busca el lado alegre o gracioso del asunto.

El sentido del humor salva muchas situaciones.

Duerme lo suficiente. La mayoría de las personas necesitan 8 horas de sueño. Es indispensable para la salud, especialmente en tu estado. Una caminata antes de acostarte te ayudará a conciliar el sueño.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/vacaciones-sin-estres-1403

Embarazo saludable
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