Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos

Cómo sobrevivir a un viaje con niños (y no morir en el intento)

Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos

«Ama, ¿cuánto falta?… Estoy cansado». «Yo no quiero ver ningún museo». «Me aburro…» Y un largo etcétera.

¿Os suenan? Este artículo está escrito para familias viajeras que tengan hijos menores de cinco años, aunque muchos aspectos se pueden extrapolar a niños más mayores.

Dedico estas líneas a aquellas personas a las que les encanta conocer nuevos destinos, pero a las que, con la llegada de la maternidad y paternidad, les da pavor moverse más allá de lo conocido.

Hoy os comparto lo que le ha permitido a mi familia seguir viajando y disfrutando al mismo tiempo. Los cinco aprendizajes que destaco tras viajar por 16 países, con niños y maletas a cuestas ¡y sin morir en el intento!

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Planificar con y para los niños

Hay personas que piensan que en los viajes el niño se tiene que adaptar a lo que los padres decidan.

Esta, desde mi experiencia, es una opinión equivocada principalmente porque ningún padre o madre en su sano juicio quisiera viajar con su hijo enfadado, molesto o rabioso durante una larga temporada. Eso desquicia a cualquiera.

La realidad es que el hecho de que el niño esté bien, repercute en que el resto de la familia también lo esté. Por lo tanto, si hablamos de viajes en familia, deberíamos tener en cuenta a todos los miembros de la familia con sus gustos y necesidades.

Tendremos que planear diariamente momentos de parque, playa, movimiento y/o calma. A partir de los 3 años, (a veces incluso antes) podremos ofrecerles planes alternativos para que nos ayuden con la decisión.

Que los niños colaboren en la planificación y en la preparación de su maleta les enseña a disfrutar del viaje antes de hacerse, a construir sus ilusiones y expectativas respecto al viaje, a soñar y, llegada la hora, ¡a disfrutarlo!

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Enseñar el valor de turnarse

Uno de los primeros aprendizajes al viajar que tuvo mi hijo con dos años fue el concepto de turnarse. «Ahora vamos un rato al parque porque es tu turno. Y ahora vamos a ver este monumento porque es el turno de aita y ama».

Como todo, no es algo que se aprenda de la noche a la mañana, pero verbalizarlo y llevarlo a cabo con paciencia y cariño les enseña a respetar que a veces les toca a ellos y otras veces nos toca a nosotros.

Además, esto se ha acabado convirtiendo en un mantra en los viajes.

Igualmente, si nuestro turno consiste en visitar unos jardines que impliquen dos horas de excursión, necesitaremos hacer adaptaciones: paradas, contar historias inventadas sobre las personas que vivían allí (tirando de su mundo de fantasía y magia), etc. No se trata de ser radicales (te toca o me toca), sino de equilibrar la balanza y responder de forma justa a lo que necesitamos cada uno.

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Establecer el orden dentro del caos

Es decir, continuar medianamente con ciertas rutinas. Respetar las horas de sueño, como por ejemplo las siestas, y las horas de la comida.

Aún siendo momentos de más desorganización, ofrecer a los niños cierta estructura les de seguridad y a nosotros nos ayuda enormemente, porque no tenemos que compartir el viaje con niños cansados y hambrientos.

Además, este orden también nos permite llevar mejor la vuelta a la normalidad.

El primer día de un viaje es algo agotador. No por el viaje en sí, ni por las maletas. Es agotador porque solemos llevar encima una carga de estrés considerable de los últimos flecos que dejamos en el trabajo. Es como si viajar con nuestra familia también tuviera plazos de entrega.

Muchas veces nos cuesta desconectar y bajar el ritmo. Cuando digo que menos es más me refiero a que no pretendas verlo todo. Respira. Disfruta. Permítete observar a la gente sentado en un parque en el extranjero. ¿Son tan diferentes a ti? Date permiso para parar.

«Menos es más» también se refiere a que no pretendas llevarte tu casa en la maleta. Viajar cómodos es importante. Viajando descubres que no necesitamos tantas cosas y que muchas de ellas se pueden comprar allí y no es necesario cargarlas encima.

5

Buscar el equilibrio entre la anticipación y la flexibilidad

Por una parte, hay que anticiparse eligiendo bien los alojamientos. Por ejemplo, el alquiler de casas nos permite tener espacios para la pareja cuando los niños estén acostados, aspecto que no tendremos en una habitación de hotel.

También es importante escoger bien los destinos (saber si es necesario transporte o podemos acceder andando a los sitios), leer las opiniones en Internet de familias que también viajan con niños…

Por otra parte, llevar juguetes y cuentos que ocupen poco para el entretenimiento es fundamental. Si vamos a pasar el día fuera, no cuesta mucho meter fruta en la mochila y nos puede salvar de un mal cálculo en la duración de una visita.

En definitiva, tratar de pensar en lo que puede surgir, en lo que podemos necesitar, para estar preparados.

Los viajes también nos deberían permitir aprender a ser flexibles.

Valoro, estimulo y propicio la autonomía de mis hijos en el día a día, y al mismo tiempo reconozco que con tres años, cuando ya no usaba silla de paseo diariamente, en los viajes era un objeto indispensable. Flexibilizar un poco las normas en verano es enseñarles a convivir con las excepciones.

Con todo esto, no podemos olvidar que un niño es un niño allá a donde vaya y deberemos ajustar nuestras expectativas y nuestra paciencia. Porque en esencia, como decía Jack Kerouac, nuestras maletas maltrechas están apiladas en la acera nuevamente; tenemos mucho por recorrer. Pero no importa. El camino es la vida.

Источник: https://www.elcorreo.com/bizkaiadmoda/salud/psicologia/sobrevivir-viaje-ninos-20190718144852-nt.html

Cómo sobrevivir a un viaje largo en coche con un bebé de 2 años. Nuestra experiencia

Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos

Este artículo también está disponible en: Catalán

Una semana antes de ir de viaje a Alsacia nos entró el pánico. Así, de repente.

Estamos locos!!! ¿Cómo vamos a hacer 1.000km en coche con una niña de 22 meses? ¡¡¡No vamos a llegar nunca!!!“. Sobre todo tendiendo en cuenta que la última “gran excursión en coche” había sido cuando ella tenía 8 meses y tardamos 12 horas en hacer un recorrido de 7,30h de coche — y los tres agotados.

Esa noche, con la peque durmiendo, nos pusimos los dos a buscar alternativas como locos: avión hasta Basilea y luego alquilar coche; tren hasta Lyon y de allí alquilar coche; subir el coche al tren hasta París y conducir hasta allí; ir uno en tren con la niña y otro conduciendo hasta Lyon… La verdad es que ninguna de las alternativas nos acabaron de cuadrar por precio y horario, y decidimos ser valientes y probar a hacer esos mil kilómetros a la ida – luego a la vuelta ya decidiríamos.

Busqué opiniones y experiencias de otros viajeros sobre cómo hacer un viaje largo en coche con un bebé en blogs y foros de internet. Encontré varios locos como nosotros que habían sobrevivido.

Y nosotros también sobrevivimos. De hecho, el viaje de ida fue tan bien que decidimos hacer la vuelta de la misma forma. Y fueron dos éxitos rotundos, muy cómodos para los tres. Os comparto en este post qué hicimos nosotros para conseguir hacer tantos kilómetros sin causar un trauma a nadie.

La clave: conducir mientras ella duerme

Después de leer varias opiniones, confirmamos nuestra teoría: tendríamos que conducir muchas horas cuando ella estuviera durmiendo para evitarle el rollo de ir sentada en el coche.

Hay gente que sale de noche: poner pijama, cenar y dentro del coche a dormir. Pero lo descartamos porque pensamos que nosotros, al no estar acostumbrados, nos dormiríamos al volante.

Nuestra opción fue la que hace también mucha otra gente (y también mi amiga Pili, experta en esto de viajar en coche con niños): ir a dormir lo más pronto posible con todo preparadísimo (gasolina a tope, maletas dentro del coche, snacks y agua en asientos de delante, gafas de sol…) y salir a las 3-4 de la madrugada, tras haber dormido ya 4 horitas.

Ventajas de conducir de madrugada

Nos levantamos a las 3 y arrancamos el coche a las 3,40h. La niña, en pijama, al meterla en el coche se despertó. Y a decir verdad, estuvo despierta un buen rato (media hora?), pero sin decir nada, solo mirando por la ventada y pensando – supongo- dónde le llevábamos a esas horas y con tanto sueño.

Luego se durmió y nosotros tiramos 5 horas de carretera con ella durmiendo. Un placer conducir a esas horas: como era verano, a las cinco ya amanecía y teníamos luz en la carretera. No había apenas tráfico y muy pocos camiones. Y, por último, no teníamos calor; íbamos sin aire acondicionado.

Primera parada: el desayuno. Un lugar para jugar

Se despertó cuando ya estábamos a más de la mitad de camino (Lyon) tras haber hecho ya 5,30h de coche. WOW. Fue un subidón de confianza para nosotros saber que solo nos quedaban 4,5h de coche y que eran las 9 de la mañana: teníamos TODO el día entero para llegar a destino. Fácil.

La primera parada es conveniente hacerla en una área de servicio que tenga parque infantil (los McDonalds no son lo mejor para comer pero tienen áreas de juego estupendas). Y si no la hay, pues al menos salir a correr un rato al lado de la cafetería  para estirar las piernas. Sacamos pelotas y juegos y salimos a correr un buen rato.

Qué hacer en el coche cuando está despierto

Tras esta larga parada de hora y pico, la niña aceptó volver al coche. E hicimos 1,30h más de ruta. Aquí entra en juego la creatividad de cada uno: pusimos sus canciones favoritas en el coche y las cantamos juntos mil veces, hicimos “moc-mooooc” cada vez que adelantábamos a un camión, uno de nosotros se sentó detrás con ella un buen rato para jugar

De momento no hemos tenido que usar ni ipad ni teléfono ni películas. Por ahora, la nuestra acepta “jugar” porque si

Источник: https://locaacademiafamiliar.com/2017/viaje-largo-en-coche-con-un-bebe-de-2-anos/

12 consejos para viajar con niños

Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos

«Viaja ahora que puedes, que cuando tengas niños… se te acabó lo que se daba». ¿Te suena familiar? Si eres de los que piensan que esa frase la inventaron los que siempre ponen excusas para no viajar, toma nota. Te vamos a dar una buena cantidad de conejos para que, tras viajar con tus niños, puedas rebatirle a todo el mundo esa frase tan manida.

No es lo mismo viajar con un bebé de 3 meses que con un niño de 8 años, en eso estamos todos de acuerdo, pero sea cual sea tu caso verás que todos los consejos te serán útiles a la hora de hacer las maletas y lanzarte a visitar en familia lugares desconocidos.

Documentación en regla

DNI, pasaporte, permisos… por muy pequeños que sean necesitan su propia documentación.

Ten en cuenta que algunos países muy turísticos piden visado a los ciudadanos españoles y por lo general será algo que tendrás que solucionar antes de salir.

Si el menor de edad no viaja con sus padres será necesaria una autorización por parte del padre, madre o tutor legal que debe ser ratificada por las autoridades, como Policía, Guardia Civil o Juzgados.

Que no se te vaya de las manos el equipaje

Es muy fácil decirlo, pero otra cosa es conseguirlo cuando te encuentras con las maletas de los adultos, sus mochilas, las maletas de los niños, sus mochilas, bolsas varias y, por qué no, quizá también un carrito. Intenta llevar el menor número de bultos posible y ante la duda mejor llevar cosas a la espalda que en las manos, las necesitarás para ayudar a los más pequeños.

Un botiquín para todos

Si tienes niños ya habrás comprobado que parte del botiquín debe estar reservado para ellos. Además de preparar un buen botiquín de viajes no debes olvidar la medicación específica infantil, a veces no es tan fácil de encontrar en según qué destino y es mejor tener cierta previsión.

Carro o mochila, indispensable

El cómo llevar a los más pequeños es cuestión de gustos pero deberás tomar una decisión antes de salir. Durante el viaje os moveréis mucho y pasaréis muchas horas de pie. ¿Mochila porta bebés o carrito? Si tiene menos de 3 años da por hecho que deberá descansar en las largas jornadas turísticas así que sí será recomendable llevar una cosa o la otra. La elección es tuya.

Identificar a los niños

Para ganar tranquilidad, si vas a frecuentar ambientes bulliciosos, quizá no estará de más emplear identificaciones en los niños ante posibles pérdidas.

Verás que hay incluso pulseras para tal fin donde podrás indicar nombre, dirección, teléfono de contacto, etc.

Si quieres ir un paso más allá también existen localizadores GPS, como pequeños llaveros, que podrás poner en su bolsillo o mochila para encontrarlos desde tu móvil.

Entretenimiento a mano

Ya sea para los transportes más largos o para los momentos de descanso no está de más que lleves contigo algo de entretenimiento, como juegos, cuadernos o colores. Por el bien de los que te acompañan durante horas en un avión hazles el favor de dejar los juguetes musicales en casa.

El avión y los oídos

Al tomar un vuelo los cambios de presión repercutirán directamente sobre nuestros oídos. Los adultos ya sabemos cómo combatirlo pero los niños no. Lo más recomendable es que durante el despegue y el aterrizaje los bebés usen chupete o biberón, eso les hará mover la mandíbula y descomprimir los oídos. Si son más mayores los chicles o caramelos pueden ser una buena solución.

Preparar el viaje juntos

Si el niño es lo suficientemente mayor es buena idea involucrarle en el viaje desde el primer momento.

Mostrarle en una bola del mundo dónde vais a ir, enseñarle fotos de ese lugar para aumentar su interés, darle una idea sobre las costumbres de esa cultura, qué cosas ricas va a poder comer, que sepa qué debe llevar en el equipaje, enseñarle alguna palabra en ese idioma, mostrarle en un mapa el recorrido para que lo pueda ir siguiendo durante el viaje, etc.

Una pequeña despensa en la mochila

Seguro que es algo que ya haces en tu día a día pero al salir de viaje, y más si vas al extranjero, es recomendable llevar algo de comida contigo para acabar con esas hambrunas repentinas entre horas.

Ten en cuenta que si coges un avión la comida infantil sí está permitida en el equipaje de mano, aunque sean líquidos de más de 100 ml, solo tendrás que enseñarla al pasar el control de seguridad para que sea comprobada.

Los bebés en los aviones

Al comprar tu billete de avión deberás indicar que contigo viaja un bebé. Por lo general hasta 2 años de edad se considera bebé y de 2 a 11 años niño, pero cada aerolínea fija unas tarifas para los más pequeños, ya sea un descuento o pagar solo un porcentaje de un billete de adulto.

Por lo general las compañías permiten llevar el carrito hasta la puerta del avión y una vez allí se ha de facturar. En los aviones más grandes que recorren largos trayectos los bebés pueden contar con su propio moisés, una pequeña cuna que se acopla a la pared del avión.

El número es limitado y el reparto es por orden de solicitud así que cuanto antes factures y lo pidas mejor.

Viajar mientras duermen

Un viaje largo se hará mucho menos pesado para los niños si lo pasan durmiendo. Tenlo en cuenta a la hora de buscar los billetes de avión o también si te desplazas en coche, el tiempo se les pasará volando.

Organizar la agenda en consecuencia

Viajar con niños es viajar a otro ritmo y tendrás que organizar tu agenda teniendo en cuenta sus necesidades. Planifica, pero no demasiado.

Deja huecos de tiempo libre para dedicárselo a ellos, para que corran, jueguen y se diviertan, y no seas demasiado ambicioso con verlo y visitarlo todo.

Es probable que tengas que sacrificar algún museo a cambio de echar un rato en unos columpios; si además sirve para interactuar con otros niños mejor que mejor.

Источник: https://www.eldiario.es/viajes/guias_y_consejos/consejos-viajar-ninos_1_2225215.html

Embarazo saludable
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