Violencia infantil ¿Cómo prevenirla?

Alertas para detectar y prevenir el maltrato infantil

Violencia infantil ¿Cómo prevenirla?

A medida que los confinamientos se alargan y la reapertura de los centros infantiles se demora, aumentan las preocupaciones sobre el bienestar emocional y físico de los niños.

Hoy día millones de niños están aislados en sus casas y han perdido figuras de cuidado externos como maestros y psicólogos con la capacidad de identificar y notificar posibles situaciones de violencia intrafamiliar. Hoy más que nunca, debemos estar atentos para detectar y prevenir el abuso infantil.

Aquí compartimos los signos a los cuales prestar atención y presentamos un ejemplo de cómo accionar desde las políticas públicas.   

El maltrato infantil en cifras

En América Latina y el Caribe, cada año más de 99 millones de menores de 0 a 17 años sufren de maltrato físico, psicológico y abuso sexual.  Se estima que casi el 60% de los niños latinoamericanos son víctimas de algún tipo maltrato infantil.

En la región, más de la mitad de los menores de entre 2 y 4 años reciben castigos físicos.  A su vez, casi 80.000 niños y niñas mueren cada año como resultado del maltrato.

  Con la pandemia, la violencia contra las mujeres y niños de la región ha aumentado, por lo que debemos prestar especial atención hacia los signos de alerta. 

Los impactos duraderos del maltrato infantil

El trauma complejo es un fenómeno que aparece cuando un niño o una niña es víctima sistemática de maltrato físico, psicológico, negligencia y/o abuso sexual, durante largos periodos de tiempo, teniendo como perpetrador a uno o varios de los cuidadores principales.

Ellos infligen una doble dimensión de daño, pues por una parte se convierten en victimarios sistemáticos, pero por otro traicionan su rol como figuras de protección y cuidado, generando en los niños confusión, ansiedad, desorganización y una gran pérdida de confianza hacia los demás.

La noción de trauma complejo fue propuesta por investigadores que han estudiado los impactos del maltrato infantil y el trauma en un esfuerzo por capturar la constelación de experiencias traumáticas tempranas y poder conceptualizar el efecto devastador del trauma durante la infancia y la adolescencia a corto, mediano y largo plazo.

¿Cómo identificar si un niño, niña o adolescente podría estar desarrollando un trauma complejo?

Los efectos del trauma complejo y los indicadores de violencia intrafamiliar en Latinoamérica y el Caribe han sido y siguen siendo preocupantes. Lamentablemente, a este panorama se ha sumado la pandemia del COVID-19.

El COVID-19 complica la situación

Las medidas de protección tomadas por los gobiernos para enfrentar el COVID -19 tienen un efecto directo en los niños, niñas y adolescentes. Medidas como la cuarentena total, los cierres de jardines y de colegios o las restricciones al acceso a los servicios de salud ponen una presión adicional a padres y cuidadores.

La situación actual y el alto índice de maltrato en América Latina y el Caribe nos lleva a preguntarnos:

¿Qué está sucediendo con estos niños, niñas y adolescentes que ya estaban en riesgo de maltrato?

En Colombia, hicimos un primer ejercicio de exploración para intentar responder esta pregunta. Según las cifras del Sistema de Información Misional del Centro de Protección Infantil Colombiano (ICBF), desde marzo del 2020 hasta junio del 2020, el número total de casos reportados al sistema de protección se redujo en un 21% con respecto al mismo periodo del 2019.  

Al revisar detalladamente los indicadores, pudimos constatar que las entidades educativas y de salud redujeron sus notificaciones al sistema de protección en un 51% y 20% respectivamente en comparación con el mismo periodo del 2019.

Esta reducción explica parcialmente la disminución total de casos reportados y nos muestra que durante la pandemia los niños han perdido figuras de cuidado externos (profesor, pediatra, psicóloga, etc.

) con la capacidad de identificar y notificar posibles situaciones de violencia intrafamiliar.

Este escenario angustiante nos lleva a hacernos el último interrogante:

¿Qué podemos hacer contra el maltrato infantil?

Desde el 2017, en Colombia, hemos conformado un equipo multidisciplinario de expertos en temas de desarrollo infantil, psicología clínica, psiquiatría, neurociencia y trabajo social y nos hemos puesto a la tarea de intentar responder a esta pregunta.

Parte de la respuesta ha sido el desarrollo de una intervención relacional basada en el apego para prevenir e intervenir el maltrato, fortalecer a las familias y evitar así la institucionalización en el contexto colombiano y latinoamericano.

Esta intervención busca acompañar a las familias que están en riesgo de maltratar a sus hijos o que ya están maltratando a sus hijos, por medio de 8 a 12 visitas domiciliarias donde un equipo de un psicólogo y un trabajador social promueven la sensibilidad de cuidado, para que los padres y cuidadores puedan leer mejor las señales de sus hijos.

El objetivo principal es trabajar en la relación y promover interacciones adecuadas entre los padres maltratantes y sus hijos en vivo y en directo durante las visitas. Asimismo, este acompañamiento también busca garantizar que la familia tenga acceso a los servicios de salud, educación, empleo y otros recursos comunitarios de su localidad.

Creemos profundamente que las familias en América Latina y el Caribe deberían tener acceso a intervenciones como la que venimos desarrollando para prevenir el maltrato infantil y más aún en periodos de pandemia donde las necesidades de los niños, niñas y adolescentes se han venido invisibilizando cada vez más.

¿Qué piensan ustedes? ¿Qué más podríamos hacer? Déjanos un comentario o menciónanos en @BIDgente

Источник: https://blogs.iadb.org/desarrollo-infantil/es/maltrato-infantil/

Cómo reducir el riesgo de sufrir violencia y cómo asegurar los derechos de los niños durante el confinamiento

Violencia infantil ¿Cómo prevenirla?

La situación sin precedentes que estamos viviendo debido a la crisis por el coronavirus ha supuesto para todos un cambio en nuestra vida diaria, entre ellos los niños y niñas.

En esta situación de confinamiento que estamos viviendo, ¿quedan cubiertos los derechos y las necesidades de los menores? Si bien no se pone en duda que se trata de una crisis sanitaria ni tampoco las medidas tomadas basadas en los conocimientos médicos y científicos para hacerle frente, varias voces, como el Síndic de greuges, sí hacen un llamamiento a no desatender los derechos más fundamentales de los menores; un colectivo que ya es considerado de riesgo en condiciones de normalidad y que en la situación actual se vuelven aún más vulnerables, por ejemplo por la dificultad o falta de acceso a la continuidad del curso escolares debido a la brecha digital o por el riesgo de sufrir violencia doméstica y abuso sexual.

Con todo esto, hay que sumar además su invisibilidad en la toma de decisiones a todos los niveles.

Al final de este mismo artículo encontraréis un listado de artículos sobre crianza positiva y recursos que os ayudarán a mantener informados a los niños y adolescentes sobre todo lo que necesitan saber sobre la crisis por la COVID-19.

El proceso de aislamiento que implica el confinamiento supone para muchos niños un incremento a la hora de sufrir varios tipos de maltratos y abusos. El hecho de permanecer más tiempo de lo habitual en el hogar, y contar con menos factores de protección y detección, por ejemplo a través de la escuela, los servicios sociales o del sistema sanitario, supone para muchos menores vivir más desprotegidos que en condiciones normales.

Para hacer frente a esta problemática, varias organizaciones se están posicionando para buscar medidas que garanticen sus derechos fundamentales. Asimismo, están surgiendo varias iniciativas que buscan sensibilizar a la población sobre esta situación y ofrecer recomendaciones para garantizar la prevención de la violencia doméstica intrafamiliar.

El periodo de confinamiento que estamos viviendo puede suponer para las familias situaciones complicadas: pérdida de trabajo, dificultades económicas, combinar teletrabajo con acompañamiento de las actividades escolares, malestar, angustia, pérdida de derechos fundamentales, etc. El confianamiento pues, intensifica la interacción entre niños, jóvenes y adultos. Muchas personas pueden aprovechar esta proximidad para afrontar juntos la situación, ayudarse mutuamente y disfrutar del afecto, cuidado y protección de sus seres queridos. Sin embargo, los agresores y abusadores pueden aprovechar esta circunstancia de aislamiento de la familia para intensificar las dinámicas de maltrato dejando a las víctimas ocultas y desprotegidas. En un intento de lidiar con el estrés y la ansiedad adicionales el maltratador puede imponer regímenes más estrictos y perjudiciales para sus familias, incrementando el control y generando situaciones muy amenazantes. 
En consecuencia, los niños y adolescentes maltratados que viven en hogares violentos, son ahora más vulnerables al tener sus capacidades de afrontamiento y adaptación disminuidas. Esta situación los sitúa en mayor riesgo de padecer más problemas de salud mental. Desde el Hospital Sant Joan de Déu queremos destacar la importancia de que todas las familias dispongan de recursos ante dos tipos de situaciones, la violencia intrafamiliar y el abuso sexual.

La exposición a la violencia doméstica es un tipo de maltrato psicológico o emocional, que puede tener graves consecuencias sobre la salud, escolares y sociales. Sin embargo, madres y padres tienden a pensar que sus hijos no se enteran de sus peleas, argumentando que son demasiado pequeños o que se encuentran en otra habitación o duermen. 

Aunque se ha avanzado en la visibilidad social de las mujeres maltratadas no se percibe suficientemente la dimensión de este problema que afecta al 12,5% de las mujeres en España (Centro de Investigaciones Sociológicas, 2015), y menos aún se percibe la exposición de los niños y adolescentes a la violencia doméstica. Un 63,6% de las mujeres que han sufrido violencia doméstica en España afirma que sus hijos estaban presentes o escucharon los episodios de violencia (Centro de Investigaciones Sociológicas, 2015)

  • Aunque la violencia no se puede ocultar a los niños, sí se puede evitar que los niños presencien violencia física entre sus padres. Presenciar violencia física les aterroriza y traumatiza. Si esta ocurre es mejor que sus hijos vayan a otra habitación.
  • Enseñar a los hijos a respetarse a sí mismos y a los demás es la mejor arma de protección.
  • Los niños que están expuestos a situación crónicas de violencia doméstica pueden llegar a pensar que la violencia es lo normal. Es importante ofrecer a los hijos e hijas oportunidades para que conozcan otras realidades favoreciendo el contacto y la relación con amigos y familiares no violentos.
  • Si hay una situación de emergencia, debes llamar al teléfono gratuito de asistencia inmediata 112, o al 016. Por email puedes contactar a través del correo 016-online@mscbs.es. Si estás conviviendo con el agresor y se dan nuevas situaciones de maltrato, el confinamiento puede exponer a todos a una experiencia de mayor riesgo vital. La mejor opción es pedir ayuda. Ni la actividad de los cuerpos policiales, ni los judiciales está suspendida para los casos de violencia durante el confinamiento. No te pueden sancionar por salir a la calle por una agresión en la situación de estado de alarma. Además, todos los profesionales de referencia siguen atendiendo, tanto trabajadores sociales, como psicólogos, y psiquiatras. 
  • Si eres un niño o niña o adolescente y estás viviendo situaciones de violencia entre tus padres o de uno hacia otro no debes intervenir en las peleas por tu propia seguridad, aunque te sea muy difícil y no hacerlo te haga sentir culpable.  
  • Haz un plan previo sobre qué hacer cuando haya violencia, tener a mano los teléfonos de urgencias y de la policía, y saber a qué familiar o amigo puedes acudir. 

Por otro lado, desde PrevenSI, un proyecto innovador que nace de la unión entre el Instituto de Psicología Forense, el Instituto Intress y la Fundación Ires, ponen al alcance una recopilación de consejos y recomendaciones para aumentar la seguridad y prevenir la violencia sexual infantil, haciendo hincapié en cuatro grandes supuestos a tener en cuenta:

  1. El aumento del tiempo de uso de las nuevas tecnologías e Internet y todos los riesgos que supone: acceso a contenido inadecuado, falta de supervisión por parte de adultos, conducta online no apropiada, etc.
  2. Los espacios donde vive la población con especial vulnerabilidad, como las personas con discapacidad o con problemas de salud mental. En contextos con poca vigilancia, este colectivo tiene mayores probabilidades de convertirse en víctima de abusos sexuales.
  3. Las familias donde existen experiencias de violencia sexual infantil previa: el riesgo de que se vuelvan a producir abusos es mayor. Habrá pues que crear un plan mínimo de seguridad específico.
  4. Las personas con factores de riesgo para cometer abusos. Aquellas personas que sientan atracción sexual por niños y adolescentes, pero que hayan sido capaces de desarrollar herramientas para no llevar a cabo ningún tipo de violencia, debido al confinamiento pueden presentar dificultades para gestionar adecuadamente sus impulsos o pensamientos.

Todos estos supuestos se tratan en mayor profundidad en el documento que ha elaborado PrevenSI (ver en formato pdf ajdunto). Además, también ha elaborado una infografía que resume los principales consejos para aumentar la seguridad y lo desglosa en dos ámbitos:

Con historia anterior de violencia sexual infantil:

  1. Crear un Plan de Seguridad (offline y online)
  2. Aumentar la supervisión
  3. Evitar la revictimización
  4. Si el autor convive en el mismo domicilio: monitorizar su relación e interacciones, recomendar o buscar una alternativa para que residan en otro lugar, promover e implicarse con el seguimiento de su tratamiento y evitar el consumo de alcohol y otras sustancias.

Por último, recomiendan situar los teléfonos de atención en un lugar visible y a disposición de todos y todas:

Otros recursos por una crianza positiva, informar adecuadamente y trabajar la prevención

A continuación compartimos varios artículos y recursos elaborados por distintas instituciones para ayudaros a mantener espacios de convivencia saludables: 

Por otro lado, existen varios recursos, muchos de ellos de acceso online, para trabajar la prevención de violencia por abuso sexual, desde cuentos, recursos audiovisuales, juegos, etc. y otros recursos que pueden ser de ayuda a padres, madres y otros familiares para hacer frente a esta problemática.

Compartimos algunos de los recursos que podéis encontrar fácilmente:

Otros:

  • Recursos para niños, niñas y adolescentes

Este artículo ha sido elaborado conjuntamente por la Unidad Funcional de Abuso al Menor (UFAM) y por el Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) de Cornellà.

Источник: https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/como-reducir-riesgo-sufrir-violencia-como-asegurar-derechos-ninos-durante-confinamiento

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